Desde su atalaya cordobesa: LAS COSAS DE DON EUFEMIO

Además de ir algo pillado con el tiempo para mandar este trabajo,  resulta que ya se explica, y muy bien por sí solo el personajillo; aunque parece ser que también los hay, digamos, normales.

Así, que sin más:

De la prensa, julio 2019

 El energúmeno que intentó defecar ante C’s en el Orgullo fue candidato del PSOE en 2015

El individuo que mostró el culo —haciendo el intento de defecar— ante comitiva de Ciudadanos en el desfile del Orgullo LGTBI el pasado sábado es Sergio Álvarez Palacio, candidato del PSOE en Asturias en las elecciones autonómicas de 2015. En concreto, ocupó el puesto número 31 de la plancha socialista encabezada por el actual presidente de Asturias en funciones, Javier Fernández.

Este individuo se define como “socialista, internacionalista, asturiano, iberista, europeo, republicano, pesimista incorregible, guerrista y guerrero”.

FUENTES

(Soneto)

“Id a las fuentes”, recuerdo nos decía,

dilecto un profesor: “vuestro argumento

será válido así, que hay mucho cuento,

que adultera, del hecho la valía”.

 

Y tal es lo que haré, pues garantía

en ello encontraré, nada me invento;

de su boca salió, fiel documento,

al que la imagen tal confirmaría.

 

Obviando, natural, lo de asturiano,

el guerrero, iberista (¿?) y europeo

que un cerdo, cierto es, salta a la vista.

 

Pero ya, con lo de republicano

sí que apunta maneras, y es más, creo

que lo clava al decirse socialista.

Don Eufemio, 17 jul. 19

A Quico, con mi afecto y consideración.

(Continuará, D. m.)

 

 

6 pensamientos en “Desde su atalaya cordobesa: LAS COSAS DE DON EUFEMIO

  1. Que fuerte, lo de estos personajes, habría que quitarlos a todos..
    Un saludo, y buenas noches, Coronel D. Eufemio..
    !!Viva España, !! quitando todo esto que la ensucia..
    Josefa Lopez del Moral Beltran

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  2. Realmente edificante el comportamiento del tipo, D. Eufemio. Para ver esas cosas mejor que los de Ciudadanos se fueran con usted a La Atalaya Cordobesa…El paisaje mucho más placentero, y si usted anda por allí, la compañía infinitamente más divertida y aleccionadora. Yo en el caso de ellos no lo dudaría.

    Sobre todo esa pobre Inés del alma mía, que se nos va quedando en los huesos, y que además parece el perejil de todas las salsas. No le falta más que coger la salmonela para que desaparezca…esperemos que no se arrime demasiado a su jefe, que esas cosas suelen ser contagiosas.

    Los sonetos, como siempre, de dulce mi coronel, y eso que andaba usted con prisas…Pero ni el calor del verano le desaniman. Se nota que es usted militar, porque yo ando con el abanico de silla en silla, y hasta he dejado de dar mis paseos por la playa. Yo creo que si no es salmonela lo que tengo, es pura vagancia…Y el aire acondicionado no me sirve para maldita la cosa. De vez en cuando mi marido me sopla un poco sobre el cogote, pero como fuma unos puros que apestan (según él son los mejores que hay en el mercado…como será el olor de los peores Señor) pues encima me apesta todo el pelo. Le he pedido educadamente que mejor no haga el esfuerzo, pero encima me llama desagradecida. ¿Sería tan amable de invitarle unos días a ir también a La Atalaya? No es tan divertido como usted, pero es una buenísima persona, se lo juro, fuera de casa es un santo varón, fuera de casa claro…

    Afectuosos saludos

    Margarita Alvarezs-Ossorio

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  3. Queridísimo Félix, Rafa, y amigos:
    – Como una imagen vale más que mil palabras….
    – ¡¡¡ Lo había oído pero no podía creerlo!!!
    – Te superas, Félix. Enhorabuena, y GRACIAS.
    – Que paséis buena noche.
    ¡¡ POR DIOS Y POR ESPAÑA A MIS REYES SERVIR HASTA MORIR, VIVA LA LEGIÓN !!

    Esperanza González de Fonseca Marco

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  4. Me acaba de dar una idea, Dª. Margarita; a partir de ahora iré variando la foto de portadilla de los artículos con fotografías originales de mi “atalaya cordobesa”. Casi ná; un pueblecito con más de 3000 años de Historia sobre lo que ya algo he escrito, que fue el centro, dueño y señor de la comarca y que ahora duerme la siesta a la vera de la mole de su castilo de Miramontes, que yo he querido convertir en mi atalaya. Así haré Patria (chica) y supongo que será más divertido para todos ustedes.
    En cuanto a que algunos vengan por aquí, pues qué quiere que le diga: según y cómo, y quién añadiría yo.
    En la cocina familiar de las casas humildes de mi pueblo, se sacaba la olla de la lumbre y su contenido se vertía en la fuente, el anafre, que se ponía en el centro de la mesa (yo lo he visto) y del que – “cucharada y paso atrás”- iban dando buena los componentes de la misma. Como operación previa a este protocolo se bendecía la pitanza con esta frase: “¡Jesús y comamos, que no vengan más: que bastantes estamos!” Creo que se resume así el sentimiento de mis paisanos con los “extraños”; sobre todo, eran tiempos de escasez, en ciertas circunstancias.
    Pero ni qué decir tiene que usted y su señor marido quedan invitados a visitarnos; somos tan modernos que hasta estamos en Google map: pero no olviden de echar el abanico. Esto, aunque en la Sierra, es Córdoba.

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  5. Lo de cuchará y paso atrás, D. Eufemio, lo he vivido de pequeña. En unas tierras de la familia que tenían alquiladas a aparceros, preparaban un gazpacho caliente (me imagino que usted si sabrá de lo que hablo, pan que se aprovechaba junto con tomate, ajos, aceite y no se que más) que estaba delicioso, y que compartían todos los trabajadores a la hora del almuerzo.

    Yo solía escaparme y me sentaba con mi cuchara tan dispuesta como el que más a compartir. Nunca me negaron unas cucharadas de aquel gazpacho, pero el sistema era el mismo para mi como para todos. “Cuchará” y paso atrás. Yo solía llevar lo que podía apañar de la despensa de la familia, y salía de la choza (que no otra cosa eran entonces las viviendas de los trabajadores del campo) tan feliz. Me llevaba la bronca correspondiente pero en cuanto podía repetía…esas tierras estaban y están en la comarca de Jerez de la Frontera, que no deben variar mucho de la campiña cordobesa…quizás un poco menos calurosa, pero que total grado menos o grado más, tampoco eran precisamente fresquitas. Todavía recuerdo el sabor de aquel gazpacho, que no he conseguido repetir en mi mesa jamás. Lo he intentado, pero sin resultado.

    Y claro que me gustaría ir a su atalaya, pero por desgracia el santo varón de la familia (léase mi marido) sufrió un ictus hace un par de años, y anda un poco “despistado” por la vida. Sería muy complicado desplazarlo a un lugar desconocido porque si no está en un entorno familiar el despiste se convierte en una auténtico disloque. Es lo que toca y al menos goza de una salud física envidiable. Pero le agradezco infinitamente la invitación, de momento me quedo con las ganas, como las de volver a probar ese gazpacho del que le hablo. Ya no hay aparceros en la finca, y de momento está en barbecho. Cosas de la Unión Europea y los cupos de producción. La familia ha instalado allí una alquería para la cría de cerdos, y el mal olor que produce no inspira ni siquiera a dar un paseo en más de un kilómetro a la redonda, con lo cual hace años que no piso la zona. Tengo el consuelo de que por lo menos por allí no pasa la cabalgata de ese orgullo para mi inexplicable, y los cerdos, para tranquilidad económica de la familia, procrean sin problemas y con una frecuencia bastante adecuada.El cortijo que servía de vivienda para la familia cuando nos desplazábamos allí se ha convertido en el almacén de los piensos y demás. El progreso, D. Eufemio….

    Y lleva usted toda la razón, digo, sobres las visitas a su maravilloso y sestero pueblo. Mejor que pongan un cartel a la entrada que diga “PROHIBIDO A LOS TONTOS Y DEMÁS ESPECIES RARAS”..puede que no tengan muchas visitas, porque tontos abundan demasiado pero al menos los que se decidan a ir ya saben si serán o no bien recibidos.

    Como siempre gracias por sus comentarios que nos hacen pasar un buen rato casi cada día.. Estaremos pendientes de la pantalla para admirar su Atalaya y alrededores. Ojalá que encuentre la ocasión de ir por allí aunque sea en invierno y sin abanico.

    Un respetuoso abrazo

    Margarita

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