A la Brigada «Rey AlfonsoXIII» II de La Legión

Iniciándose el año dos mil diecinueve, tuve ocasión de visitar en el Campamento Álvarez Sotomayor sito en Viator; elTercio Don Juan de Austria, III de la Legión, así como la Brigada Rey Alfonso XIII, II de la Legión.
En principio quise conocer la causa de la nominación regia en la Brigada de su mismo nombre, resultando obedecía a ser el monarca reinante, cuando La Legión fue fundada.
Era mi primera visita a este acuartelamiento, al objeto de participar en la parada militar; con motivo del Combate de Edchera, Día del Veterano y Jura de Bandera para personal civil.
Pues bien esta nominación de “Rey Alfonso XIII”, me producía una sutil sensación de allegamiento, recogiendo una señal ancestral que abocaba a mi raigambre familiar; ajena a mi consciencia; pero no al poderoso subconsciente.
Transcurren tres cuartos de siglo en mi existir y me resultan insuficientes para alcanzar la cota de dicha raigambre; a expensas ya, de la transmisión oral cincelada en la memoria, que nos sitúa al tiempo del nacimiento del S.M. el Rey
Alfonso XIII ocurrido en el año de gracia de 1866.
Me sitúa entonces, en otro nacimiento simultáneo, dado en la familia de un joven soldado que militaba en la Guardia Real de S.M Alfonso XII; cuya esposa Valentina; zamorana ella, había alumbrado una criatura, coincidente en el tiempo con el del futuro Monarca.
En tal fecha, Valentina López Piedecasas; de quien tratamos; disfrutaba de sus veinte lozanos años, que cumplían sobradamente el precepto solicitado por las casas reales para las amas de cría; de encontrarse entre los 19 a 26 años de edad.
“La elección de ama de cría tenía tal relevancia, que en las memorias palaciegas figura el anagrama real con este mensaje: «Comisión de la Real Casa para elegir nodriza al futuro vástago»; ello unido a las normas exigidas que eran
minuciosamente analizadas por los médicos de Cámara, tal es el caso del doctor Esteban Sánchez Ocaña, médico de la Casa Real de Alfonso XII. Él fue el encargado de elegir a la nodriza de Alfonso XIII.” Deduzco que la joven Valentina debió ser la primera ama de leche que tuvo el Real neonato, por la inmediatez física de la recién parturienta, al ser esposa de un componente de la Guardia Real aledaña; aun cuando era norma se realizara por el médico de la Corte, desplazamiento expreso para la elección de nodriza. Desconozco el tiempo de lactancia que ofreció al futuro Rey; pero estimo no fue prolongado…, circunstancia que en su posterior madurez, fuera causa de gran pesar para la misma.
Valentina era oriunda de Fuente la Peña, pequeña localidad zamorana de arraigos tradicionales y arcaicos recatos; propios de mediados del siglo XIX. Hay que hacer una profunda abstracción para asumir el estado de aturdimiento
y confusión de la joven al verse arrancada de su enclave rural y hábitat familiar para situarla en el Palacio Real, junto a SS.MM. los Reyes, la Corte, la nobleza y altos cargos que les acompañaban. El cambio cualitativo de estamentos tan extremos fracturaba cualquier esquema.
Se vio separada de su familia, y adoctrinada su compostura para el trato y deferencias propios de la Corte; pero transcurrido un tiempo …¿?…, el aislamiento del esposo, padres y entorno habitual produjo en la joven un estado
de tristeza, que se tradujo en continuo llanto; si bien, el verdadero determinante que la hizo abandonar su privilegiada situación, fueron los continuos reconocimientos médicos, el diario destape, la extracción de la leche para
análisis y diversidad de pruebas que la mantenían en continua vergüenza. “Se exploraba el estado de la dentadura, se reconocía la región cervical, se procedía a la auscultación y percusión de los pulmones, se examinaba el corazón
y las funciones digestivas y se recomendaba la exploración de los órganos genitales. A continuación, la exploración de los pechos; que el pezón se adecuara a la boca del recién nacido; además de un exhaustivo análisis de la
leche, que debía ser moderadamente dulce, sin olor y de color perlado.

“Las amas de cría eran una institución, respetadas y queridas, cuidadas como
oro en paño. En agradecimiento, a la vuelta a su hogar, que solía ser al cabo de unos dos años, cuando las amas
de cría terminaban su asistencia, se les concedían favores reales; las que tenían hijos varones solían pedir que fueran liberados de hacer el servicio militar.” Este fue uno de los pesares de Valentina, por su proceder pacato; haber perdido la posibilidad de ofrecer a sus hijos un futuro seguro y mejorable. Equívoco del que se dolió el resto
de sus días. Resolución: El esposo de Valentina, visto el estado de ansiedad de su esposa, solicito la
baja de la Guardia Real y el matrimonio paso a llevar la administración en las fincas de un Marques, cuyo título desconozco. Cayetano, hermano de Valentina, que tuvo ocupación como doméstico en la
residencia real, emigro a Argentina. Tres fueron los hijos varones que tuvo el matrimonio; adultos los cuales, su tío
Cayetano les procuro oficio ganadero en la Pampa . Llegado el tiempo de la incorporación a filas, dos de ellos regresaron a España para el cumplimiento militar; quedando el tercero haciendo fortuna en aquel país
de promisión.
Pero volvamos al Palacio Real. ¿Qué fue de su Majestad don Alfonso XIII ante esta renuncia púdica?
En previsión de que el ama de leche pudiera enfermar, u otro motivo que impidiera la lactancia del futuro Rey, se procedía a tener otra nodriza, anteriormente seleccionada y debidamente revisada, analizada y toqueteada; en
situación de “reten”. Fueron nuevamente el mencionado doctor Esteban Sánchez Ocaña, médico de
la Casa Real de S.M. Alfonso XII, acompañado de don Natalio Rodríguez, oficial de la Intendencia y gentilhombre de casa y boca; quienes tras recorrer Burgos,  Asturias y Santander se decantaron por Maximina Pedraja, natural de Heras, en esta última provincia.
“La unión de ésta con la familia real fue tan grande que, pasados los años, más de un viaje tuvo que hacer Maximina desde Cantabria hasta Madrid para acudir a la llamada del Monarca, quien la quería como a una madre; incluso la llevo en la comitiva de su boda. Los vínculos afectivos fueron tan sólidos, que han sido heredados por ambas
familias; tanto, que el pintor Cantolla, nieto de Maximina, tiene en la actualidad una entrañable
amistad con el Rey Juan Carlos.”

Epilogo: Transcurrieron los años y Valentina, viuda y en plena madurez, acogió a su cargo la crianza de
su nieta huérfana, a la que educó con las formas palaciegas adquiridas en su contacto con la
nobleza. Su transmisión oral quedo en la memoria de la joven nieta; llegando integra y veraz hasta su
biznieto; ultimo consultor; donde se extingue el tramo final de esta breve historia, hasta ahora no
escrita. (Su nieta y biznieto, autor de la presente, visitando la tumba
de Valentina.)
Dedico esta veraz narración, a la Brigada segunda de La Legión; que se honra
en titularse con el real nombre de S.M. el Rey Alfonso XIII.Juan José María
Leg. Honor 1958

Blog: generaldavila.com

8 agosto 2019

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