MI LIBRO: HOY DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO. Rafael Dávila Álvarez

La Esfera de los Libros confió en este humilde escribidor para llevar a cabo una labor parecida a la de segar los campos con el tradicional método, hoz y zoqueta, y así evitar hacer destrozos entre el trigo y la paja. Me puse a la labor con las herramientas adecuadas en mi poder. Era necesario andar despacio y mirar los documentos, sin renunciar a ninguno, con lupa de antiguo detective para saber distinguir grano, paja y cizaña, que también abundaba. Este libro es el resultado de pasar mucho tiempo encorvado, siempre en proceso de aprendizaje como el niño en la escuela que empieza con sus primeras letras, a unirlas, a darles sentido y a descubrir que entre los papeles escritos están ocultas la mayor parte de las razones que han hecho que las cosas sean como han sido, incluso de cómo no han sido y debieran. Ese era el juego que me propuse a la hora de indagar y segar por los campos de la Guerra Civil con ánimo de aclarar algunas cosas turbias; utilicé el cedazo de los documentos.

Este libro LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto, es fruto de muchas horas de investigación en archivos, principalmente en el de mi abuelo el general Fidel Dávila Arrondo, y también de algunas casualidades que, sin en un principio contar con ellas, se han ido produciendo misteriosamente a través de personas que han depositado en mis manos papeles y hechos guardados desde aquellos tiempos.

De todo hay y, aunque un libro se queda corto, con todo ello he procurado formar un conjunto armónico y comprensible para los que conocen a fondo el tema y para los que lo hacen de oídas. Espero ofrecerles más adelante, si me brindan la oportunidad, lo que aún queda guardado.

Con estos ingredientes traducidos por mi ignorancia, aunque buena voluntad, no pretendo crear polémica, sino aportar datos para que la historia se acerque más a su comprensión. La guerra civil española es un asunto que está ahí y para nuestra tristeza no se asume con gran rigor, sino que sigue escribiéndose con letra de enfrentamiento, con inventadas y nuevas victorias y derrotas, hasta algunos quieren repetirlas e invertir sus resultados.

Cuando allá por los años 80 el perdón era el resultado, cuando los que por edad o vivencias estaban más cerca de aquella lucha decidieron darse el abrazo del perdón y sacar adelante nuestro querida España, a pesar de tantos pesares, un mal viento (tiene nombre y apellidos) se interpuso entre el perdón y la revisión puramente histórica, y nos llevó a sacar de nuevo los rencores y el arma de lo que llaman el relato que no deja de ser la agitación y enfrentamiento.

No. Esa no es la historia que yo cuento. Son los hechos históricos tal y como figuran en los papeles de aquel momento. Un punto de vista desde lo alto de la colina, desde donde se podía, casi, ver lo que había al otro lado. Soy de la opinión de que no hay que callar ni olvidar, sino todo lo contrario. Hay que hablar de lo sucedido, con verdad, sin inquina y sin venganza, sino con honradez y la buena disposición que admite los errores que todos cometieron.

Hablar, incluso acaloradamente, pero con limpieza y españolidad, con el carácter genuinamente español, pero nunca callar y sobre todo no invertir o mentir a sabiendas o por rencor.

Nadie ya debe pagar por aquello ni tampoco sentirse culpable de nada.

En cualquier proceso de construcción suele haber derrumbes y es frecuente que apuntalar no sea suficiente. El afán de terminar la obra, de seguir buscando la fortaleza en los materiales te lleva al mantenimiento y vigilancia constantes sobre ella.

Sigue el interés por la guerra civil española y espero que los nuevos hallazgos históricos ayuden a acrecentarlo. El cómo, el porqué y cuáles fueron las razones que hicieron posible la guerra y el desenlace de la misma, como señala el profesor Vicente Palacio Atard, siguen siendo interrogantes que despiertan el interés de unas y otras edades. Ojalá que en estas páginas que he escrito haya algo de luz que ilumine esos interrogantes.

No leerán ustedes únicamente el desarrollo de los combates y los esquemas de las batallas, sino que he pretendido hacer un recorrido interior por los temas más trascendentes y en los que nueva documentación puede aportar claridad.

Desde la llegada de la II República en 1931 los acontecimientos se precipitan. Desde esa fecha hasta prácticamente el final de la guerra he tratado de analizar el recorrido aportando documentos nuevos, inéditos, que puedan ofrecer puntos de vista desconocidos en la narración.

Este es mi recorrido:

Desde el Pacto de San Sebastián, las elecciones municipales y la inaudita expulsión del Rey Alfonso XIII que se desarrolla en una travesía de Cartagena a Marsella llena de amargura y tristeza. La calle que arde en violencia. «Fogatas de viruta», bromea Alcalá Zamora. Un documento inédito de la detención del general Sanjurjo que en una precipitada actuación pretende hacerse con el poder y es detenido por un guardia de seguridad que le apunta con su arma en medio de la carretera a Huelva.

Las reuniones y actividad previa al alzamiento con la presencia de Mola en Pamplona. La muerte de Sanjurjo y su posible sucesor en el mando antes de crear la Junta de Defensa, entre los que aparecen nombres hasta ahora no mencionados; la creación de la Junta de Defensa Nacional con el ingente trabajo que esta desarrolló. La presencia de don Juan de Borbón en España para combatir en el bando nacional. El estadillo de las tropas que cruzaron el Estrecho al mando del general Franco; la financiación de la guerra, una documentación inédita sobre el oro, joyas y piedras preciosas recaudados y donados para la contienda por particulares; el robo del oro del banco de España, el laboratorio del oro nacional, la munición, el carburante. Con los curiosos datos de la donación de monedas y alhajas hecha por doña Carmen Polo, esposa de Franco. El balance general de oro de las entregas efectuadas por la Suscripción Nacional (Comisión de Donativos) que alcanzó desorbitadas cifras que les muestro en los documentos.

Temas tan trascendentes como el nombramiento del general Franco como Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos de una manera un tanto casual y hasta ahora contado de manera no muy ajustada a la verdad. ¿Quiénes se reunieron en Salamanca y qué decidieron en definitiva? ¿Fue acordado nombrar a Franco Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos? ¿Hubo opositores? ¿Dónde está aquel barracón en el que se reunieron los miembros de la Junta de Defensa Nacional?

La batalla de Madrid, la muerte del general Mola, la campaña del Norte completa con sus combates y despliegues contados de manera asequible para cualquier lector; la ayuda extranjera, Brunete, Teruel, el Ebro con detalles desconocidos como los combates en la Sierra de Caballs, el avance hacia el Mediterráneo, la campaña de Cataluña y el final de la guerra.

Un informe demoledor del general Vicente Rojo y su visión del conflicto: habla de pánico en las unidades. No ve posible repliegue estratégico y solo contempla aferrarse al terreno y defenderlo palmo a palmo, cosa que sabe que no sucederá.

Los momentos de tensión que Franco tuvo con sus más directos colaboradores que en algún momento revistieron gravedad y crearon situaciones de cierta delicadeza. La correspondencia entre los generales Dávila y Franco sobre el discurrir de la guerra. Cataluña o Valencia: una decisión trascendente.

Termino con la entrada de las tropas nacionales en Barcelona y la situación en la que la ciudad se encuentra y una detallada información de las obras de fábrica destruidas y los edificios ocupados.

Todo ello acompañado de la documentación y órdenes de operaciones inéditas procedentes de los Cuarteles Generales de los protagonistas y la cartografía original por ellos utilizada así como la del Cuerpo de Tropas Voluntarias.

También se acompaña al final del libro el Diario de Operaciones elaborado día a día por el Estado Mayor del Cuartel General del Ejército del Norte, un documento imprescindible para seguir la evolución de los acontecimientos bélicos hasta el final de la guerra.

Hoy día 5 de mayo de 2021, el libro sale al público, fecha en que se cumplen 200 años de la muerte de Napoleón. Es evidente que nada que ver. Pero me gusta la coincidencia. Empezaba un tiempo nuevo. La Revolución francesa acabó siendo la mayor mezcla de libertad y autoridad conocida hasta entonces en el mundo. Revolución y Napoleón.

Napoleón terminó su vida dando una gran lección militar: ‹‹En los hechos históricos como en los contemporáneos, solo podemos encontrar lecciones, nunca modelos››.

A pesar de seguir de alguna manera viviendo sus consecuencias tenemos que aceptar que la guerra civil y todo lo que la rodea pertenece definitivamente a la historia, al pasado, o seremos incapaces de superarla.

Quisiera romper el silencio de los discretos: Muchos saben porque han oído, otros porque tienen el documento. A todos animo a construir y revelar lo oculto que por pequeño que parezca puede encerrar la clave. Para ello les ofrezco este correo y recibiré con gusto sus opiniones o más que opiniones: lahistoriadavila@gmail.com

Fotos, documentos, conversaciones, testimonios, libros, revistas, cualquier cosa puede encerrar una clave.

Deseo que este libro sea un paso más hacia el conocimiento y un lugar para la historia.

Les doy las gracias y les pido que lo lean.

Son muchos años de escritura en este blog sin pedirles nada; ahora, como contrapartida sí les pido que se hagan con el libro y si es de su interés abriremos una sección en el blog dedicada a la guerra civil desde el punto de vista histórico. Con la opinión de todos y todas las opiniones.

De antemano les doy las gracias y ¡va por ustedes!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

5 mayo 2021

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Correo: lahistoriadavila@gmail.com

generaldavila1@gmail.com

 

8 pensamientos en “MI LIBRO: HOY DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO. Rafael Dávila Álvarez

  1. Buenas tardes mi General y todos; a éstas alturas creo que la inmensa mayoría de nosotros ya se compró el libro y estoy segura de que lo hemos leído con detenimiento y repasado varios pasajes que, al menos a mi me parecieron de especial interés. Lo tengo a mano y lo consulto, sobre todo cuando me enfrento a personas que difieren de nuestra visión del por qué de esa guerra y de los acontecimientos que fueron sucediéndose durante y después del final de la contienda.

    Y si surge una discusión, al menos puedo opinar con la verdad de los hechos, porque confío plenamente en su palabra y en que toda la información que nos proporcionó es verídica e irreprochable.

    Pero nos prometió una segunda parte, y estoy a la espera del anuncio de su publicación, porque seguramente en ella tendremos las claves de lo que después se hizo bien, y estoy segura de que no omitirá los errores que supongo que también los hubo, al menos a mi me crean ciertas dudas algunos acontecimientos de los primeros años del gobierno formado por el General Franco que me gustaría aclarar, y que estoy segura de que usted logrará dilucidar con justicia y neutralidad, sin olvidar la situación de las mujeres en ese nuevo régimen, que perdieron buena parte de sus derechos y que no logramos recuperar hasta bastantes años después, y creo que no ofrece ninguna duda el digamos «feminismo» que me acompaña, que nada tiene que ver con esa patraña que ahora forma parte del ideario de moda.

    Pero que las mujeres salimos malparadas, eso lo sufrí en la persona de mi madre, al quedarse viuda con poco más de 30 años, y tener que luchar por nuestra herencia, la de mi hermano y la mía, frente a la familia de mi padre, todos o casi todos de la carrera judicial, y que se llevó por delante parte de nuestro patrimonio sin que mi madre pudiera hacer casi nada por defenderlo.

    Espero con ilusión ese segundo libro, mi General, y puedo asegurarle que también ésta vez seré de las primeras en comprarlo y leerlo.

    Cordial saludo a todos

    Margarita Alvarez-Ossorio

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  2. A las órdenes de V. E., mi General.

    Líbreme Dios de pretender corregir a V. E., o de disentir. Conste que no lo haría por nada de este mundo. Pero la percepción de un servidor durante los años llamados de la transición, vividos podría decir que en el ojo del huracán por razón de mi trabajo tan esencial y delicado, es la de que hubo, sí, una gran mayoría de la sociedad que perdonó y quiso olvidar de corazón. Pero una gran proporción del resto no ocultaba su afán de revancha y de tomarse cumplida venganza en quienes ellos considerasen necesario. Esos, y sus descendientes ideológicos, no perdonarán jamás ni les interesa la convivencia, sino el dominio de todos los que no piensen y sientan como ellos.

    A veces el aire era irrespirable en Madrid, en el entorno del trabajo, y había que tener un temple especial para soportar la presión y evitar las caprichosas consignas que algunos pretendían imponer. La reconciliación es cosa de dos, y fueron muy contados los casos concretos que presencié en mi ambiente. Tanto fue así, que a finales de 1.982, temiendo alguna catástrofe, que se produjo en el 83, por cierto, y no una sino dos muy segudas, tiré por la borda toda mi cualificación profesional reunida durante once años, y pedí destino al último rincón de España, teniendo que permanecer allí diez años más hasta que pude irme a Sevilla y recuperar todas cualificaciones profesionales perdidas.

    Ese mal viento con nombre y apellidos, que me sorprendió ya en Sevilla y que llegó como un ciclón y estuvo soplando durante nada menos que ocho años, no sé si por la voluntad de los votantes, o por el arte de algún malabarista de los pucheros, estuvo muy animado y ayudado por alguien que había ejercido su régimen particular durante trece años anteriormente, y que le gritaba, con inconfundible acento de la tierra; «Zigue azí, Ozeluí». Aquí a cada uno le correspondió representar su papel en cada momento, hasta llegar al drama que padecemos en la actualidad y que lleva la intención de perpetuarse.

    Aquel «abrazo de Vergara» fue más teórico y para ganar tiempo, que real y verdadero.

    ¡¡¡Viva España!!!

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  3. Soy profesor de historia. La politización de la Guerra Civil ha hecho que hablar de estos temas me repugne; me agota. Sé que se voy a levantar asperezas diga lo que diga. Pero bueno, es lo votado así que…

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