EN LA GUERRA TODO ES POSIBLE ¿PODRÍA SER ATACADA RUSIA? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Todo es posible. Incluso la ausencia de un mínimo alto el fuego navideño. Nada está permitido en una guerra que cada día avanza más en el camino de una bestialidad (brutalidad, irracionalidad) tristemente recordada no más allá de unos años.

Nada está permitido que no sea matar en una guerra que poco a poco arrastra a toda la humanidad a pesar de que esta sigue encendiendo luces artificiales.

«Nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo, porque entonces el remiendo al encogerse tira de él, lo nuevo de lo viejo, y se produce una rotura peor».

Guerra vieja y nueva. El remiendo puede ser el final.

Lo nuevo está camino de aparecer. Lo prohibido. Es una posibilidad y al hombre cuando algo le ofrecen acaba por hacer uso de ello; aún más si con la oferta hay prohibición o le disuaden para no hacerlo: lo hará. Es historia y en ella estamos desde que en la Tierra surgió el árbol del conocimiento, del bien y del mal. Estamos gobernados por el sello de la tentación.

Disuasión es el término que prohíbe hacer uso de la guerra para dirimir entre el bien y el mal, para llevarnos a la destrucción. «…porque si lo comes ciertamente morirás».

Cuando la tentación aparece toma distintas formas: Discordia. «A la más hermosa de las invitadas». La guerra en sus formas más bellas y creíbles, tentadora.

Podría fallar la disuasión y tomar el nombre de cualquiera de las diosas, la más hermosa, o la más fuerte.

En la estrategia actual, la que debería haber evitado una guerra y no lo ha hecho, todavía queda una baza por jugar: lo nuclear. Pende del árbol de la ciencia, del conocimiento, de la tentación. A partir de este momento todo es posible. La disuasión puede en cualquier momento dejar de serlo.

Hubo una única estrategia: no hacer uso de la fuerza al haber una fuerza mayor. Ya no la hay. Se han traspasado los límites y la serpiente ofrece una manzana de oro de inevitable rechazo.

El hombre tiene la atracción hacia el mal oculto en el misterio, su exclusividad e inteligencia consiste en ir más allá, adentrarse en el mundo de lo ignoto atraído por la belleza de lo prohibido.

En esta guerra de invasión se está probando nuevas armas. El campo de batalla, Ucrania, es un laboratorio del mal. Pronto tendremos resultados que sobrepasen todo lo hasta ahora conocido. Nadie sabe el final. Nadie.

Los medios están disponibles para la ciencia del conocimiento. El objetivo propuesto, dónde el límite alcanzable, nos es desconocido. Pero la tentación de acabar pronto y de manera definitiva sobrevuela los centros de mando y poder. Pero la paz ni está ni se la espera.

¿Quién dirá hasta aquí hemos llegado? ¿En qué se basará su orden? ¿Cómo la hará cumplir?

Un mundo desconocido se abre ante el nuevo año 2023 que da señales de agonía nada más empezar. La guerra es total: económica, política, diplomática, militar y de todos. Podría ser Armagedón.

Las señales son alarmantes y lo nuclear una tentación en manos de muchos nuclearizados espíritus que tienen la manzana de oro en sus manos y deben elegir a quién entregársela. A todos tienta.

Por menos empezó aquella guerra inicial; que continúa cada vez más bestial (brutal, irracional).

Desde cualquier bando podría lanzarse el ataque final: acabar simultáneamente con la guerra y con casi todos nosotros. La tentación existe.

Todo es posible. En la guerra no hay respuesta hasta que se ha firmado la paz. Esa que ni está ni se la espera.

Es tan posible que la destrucción del arte de la guerra fue anunciada a principios del siglo XIX por Bülow: «La colisión sangrienta de las tropas se volverá insignificante fruto de la perfección científica que alcanzará la estrategia […]; la guerra ya no será más un arte, sino una ciencia».

Mortal; la primera de las ciencias. Solo nos queda esperar a que el hombre se canse de morir por y para nada. Cuando ya esté muerto.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 enero 2023