DESDE SIRIA A RUSIA PASANDO POR PARÍS. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Desnudo basto para derribarte a ti con todas armas» (Teucro a Menelao, en Ayante de Sófocles)

Saber de la guerra es casi un oxímoron, porque la guerra es un error del conocimiento. Claro que en mi opinión es más grave no saber geometría como exigía Platón. Pero el matiz diferenciador entre el conocerse así mismo de Delfos y la geometría platónica nos permite entrar en esta ruta guerrera ya casi turística en la que participaba la sabiduría y el conocimiento. Al fin y al cabo Sócrates, «el más sabio de los mortales», también fue un guerrero, un valeroso hoplita.

Podríamos empezar la excursión de manos de la ONU por Líbano para recordar la batalla de Qadesh (1.274 a.C.), recorrer Troya, el Peloponeso, Gaugamela, y llegarnos hasta Ucrania, Gaza, y Siria, después de merodear por la lejana Etiopía de Gilgamesh.

Hubo momentos en los que aún no se habían inventado las misiones de paz ni las oenegés, ni había una Sociedad de Naciones Unidas que hablase de operaciones de mantenimiento de la paz, de la  construcción de un mundo sostenible y su evolución hacia la  felicidad con el progresismo. Luego transformamos a los soldados en oenegeistas y en esas estábamos cuando volvió a aparecer la cólera de Aquiles. De regreso al pasado.

Para no andar dándole vueltas al asunto ya desde el principio dejaré bien clara mi opinión sobre las llamadas operaciones de paz de la ONU: un camelo. Ni mantenimiento ni imposición, todas iguales de inútiles, porque además los militares ni entienden, ni deben hacerlo, de términos confusos con los que la política se lava las manos allí donde los problemas son más graves. Creen que mandando a los soldados armados con estrictas e incumplibles normas de comportamiento todo queda resuelto. Incluso muchos uniformados se lo creen y se sienten angélicas figuras que imparten cursos de costura.

Ucrania, Israel, Siria, Irán en Notre Dame

Empecemos por Siria, lo más reciente, por decir algo, un ejemplo, porque no es el único caso. No intenten buscarle explicación. No la hay. Por ahora. Al menos no lo sabemos todavía, pero detrás hay un pacto. ¿Cual? Desconocido, hipótesis varias.

Pediría a los analistas, a los geopolíticos, diletantes, soldados con y sin graduación, estrategas y geoestrategas ¿hay alguien más?, un poco de honradez y asumir como primera norma la humildad y como segunda admitan que no saben nada, que suponen sin suponer en sí. Que incluso los que llevan años en el oficio dudan, no se atreven a hablar de «la teoría del empleo de las tropas en el combate ni de la teoría del empleo de los combates para el fin de la guerra». El asalto que sufrimos en estos tiempos al mundo de la opinión bélica es abrumador. Aparecen los analistas como setas en otoño, incluso sin estar en el lugar apropiado, sin saber lo que es una escuadra, o un Estado Mayor, nos hablan de ejércitos en combate, se convierten en jefes del engaño mayor. Lo peor es que ustedes les creen y los toman por auténticos analistas. Son charlatanes sin producto que vender, pero gracias a la tecnología se hacen ver. Nunca con tanta información hemos sabido tan poco. Humildad y un poco de profesionalidad. Eso es todo.

Por lo tanto cuando hablamos de la actual situación del mundo en guerra nada mejor que contarlo a modo de cuento.

Érase una vez Ucrania, y Gaza, y Líbano, y Yemen, y Siria, que infringió al mundo mil dolores y muchas almas de héroes esforzados precipitó al Hades.

El día 30 de noviembre dejé en la cuenta social X que en esos momentos se estaba produciendo un golpe de Estado en Siria, que era inminente la ocupación de Damasco y su Palacio presidencial. No han pasado ni diez días. Me adelanté, pero me señalaron por alarmista. Nadie se lo creía. Mis fuentes sabían lo que me trasladaban. Esta vez no era un analista nocturno y buen inventador de noticias. La información la dimos en una frecuencia determinada para que fuese recogida para mentes que disponen de los receptores apropiados.

Pues a sí están las cosas:

Ucrania es una guerra ya vieja, cansada, agotada y que ha cumplido su objetivo. Israel en la suya está en ello, todo allí va a cambiar, pero es una guerra que no tendrá un corto recorrido porque a la victoria militar ya en marcha, le debe seguir aquella victoria política que fueron los Acuerdos de Abraham que hay que reverdecer y regar para que crezcan. Adiós a Hezbolá y a Hamás. Irán tendrá que inventar otra cosa que bien puede ser el arma nuclear o aceptar su derrota, aún a regañadientes, y entrar en diálogo con occidente y el mundo árabe suní. Es un problema del bloque árabe que deben dirimir entre ellos. El mundo religioso es muy delicado y hace amigos poco fiables. Siria, hasta ahora suní, puede convertirse en el reino yihadista. Habrá que actualizar, de nuevo los menciono, los Acuerdos de Abraham. Ampliarlos. Es posible y probable, entre otras opciones, que asistamos a la nuclearización de la zona.

Siria en estos momentos es impredecible. Israel saca su rentabilidad y ha atacado más de 300 objetivos sirios aprovechando que ya el ejército ha desaparecido y no hay aviones de guerra, ni barcos ni armas químicas. Ahora trata de que no entren armas letales a los terroristas islamistas. Turquía hace lo suyo en la zona autónoma kurda lo que habrá que vigilar para evitar lo peor.

Si analizamos el Cui prodest la cosa empieza a aclararse, pero imposible adivinar el futuro. Eso es solo futuro. El terror se extiende más rápido que la pólvora y puede llegar al rincón más inesperado.

¿Y Rusia qué dice?

Pues gana y pierde.

Tiene que haber un pacto detrás de todo este nuevo panorama que nadie entiende: «El mundo se está volviendo un poco loco«, dice Trump y es una espontánea expresión fruto de lo que ni ellos asimilan. Tendrán que explicárselo todos los que ya recogen sus pertenencias para abandonar su despacho y la desastrosa política Biden que ha metido al mundo en un peligroso juego de guerra. En mi opinión Trump ya ha empezado a tomar medidas.

La primera es Putin.

-Amigo Putin, te vas de Siria. Voy a darte algún tiempo hasta que Israel arregle el colchón que necesita en su frontera nordeste. En Ucrania el Dombás para ti. Con Erdogán hablas tu. Que arregle lo suyo con los kurdos y soluciona con él lo tuyo.

-Vale Trump. ¿Cuánto tiempo tengo? Mis bases militares en Siria no voy a  abandonarlas y en el Mar Negro mandaré yo.

-Eso está hecho, pero te repito que debes hablar con Erdogan. Ándate con ojo en Irán porque tu amigo Jamenei está ya viejo y cualquier día os da un susto. Lo de nuclearizarse lo veremos. Por ahora que se estén quietos no vaya a ser que les pase algo parecido a Siria. Hay que arreglar este tema porque en Siria no quiero otra República Islámica, ni más terroristas deambulando por el mundo.

-En eso nos podemos poner de acuerdo. Lo primero Ucrania. Lo que no admitiré nunca es que me metas la OTAN en la cocina porque por ahí sabes que no trago. Luego hay temas pendientes como África y Europa.

-Mira me voy a París a eso de Notre Dame y así hablo con Macron, que lo tiene negro, como el alemán, y vemos lo que podemos hacer con eso de la OTAN a la que solo pago yo y me tienen harto. A William, el inglés, ya le he convencido. Hará lo que le digamos porque también tienen una buena dentro.

Por cierto, tengo y tienes un lio alrededor del Mar Negro, Rumania, Georgia…, que es como el de la OTAN. Ya sé que quieres el Mar Negro, pero ¡hombre! que no se note tanto.

-Mira amigo Trump, Ucrania primero, me quitas las sanciones económicos que me habéis impuesto y hablamos después.

-Rezaré por ti, Putin, porque te veo en vilo teniendo que apoyarte en el coreano que ya ves como se las traen.

Blyat (Блядь), no me hables… Los amigos nunca se sabe cuando además nosotros no tenemos amigos, sino cuñados.

-Pues eso. Nos vemos en febrero. Te invitaría antes a mi toma de posesión, pero se va a notar mucho.

-No te preocupes. Nos vemos en Ar-Riyad.

¿Y España qué papel juega en esta danza? Al descubierto han quedado cosas de máxima gravedad. Lo acabamos de airear en París. La incertidumbre a nivel Estado en España es tan evidente que debemos de prepararnos para lo que pueda venir. Acabamos de presenciar un desencuentro que no tiene excusa posible. Me refiero a no encontrarse el Estado en el lugar que debería haber ocupado internacionalmente. Cada cosa tiene su tiempo. No hay excusa ni debemos aceptar los reproches de unos a otros, ni en forma ni en fondo, sino gran preocupación. Hay tensión que a nada conduce, sino a una insignificancia en el contexto colectivo y de alianzas exteriores.

«La guerra es el padre de todo y el rey de todas las cosas; a algunos hombres a hecho esclavos y a otros libres» (Hesíodo).

«Según parece, los hombres se enojan más por ser objeto de injusticia que de violencia, pues lo uno parece que es abusar en condiciones de igualdad, mientras lo otro imposición desde un estado de superioridad (Tucídides en Historia de la Guerra del Peloponeso).

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

11 diciembre 2024

ARMAS DE GUERRA. ¿RUSIA O UCRANIA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

 

«Antes de entrar en guerra examinad previamente la magnitud de los elementos imprevisibles, ya que aquella, al prolongarse, suele confiar al azar la mayoría de las circunstancias, azar del que nos encontramos a la misma distancia y sobre el que se cierne la incertidumbre respecto a cuál de los dos se verá favorecido» (Tucídides. Historia de la guerra del Peloponeso).

La guerra: esa desconocida. Sería un excelente resumen de este fenómeno –humano—cuya finalidad no cambia con el paso de los tiempos: destruir, dominar.

El afán siempre fue hacerlo a escondidas, de lejos, sin que hubiese que ver la cara al enemigo. Desde el arco al dron el sistema es el mismo: matar de lejos. Dios Apolo, el que mata de lejos. Aprendido en la caza, arte primario de la guerra, donde hay que practicar la astucia estudiando al animal a matar, la inteligencia para superar la de la naturaleza. De ahí que la guerra sea contra natura y en su progresión acabará destruyendo el mundo terrestre.

Ya empiezan a instalarse las primeras bases en otros planetas y existen naves preparadas para la huida. No es ciencia ficción. Los seleccionados bien lo saben y se van relevando conforme pasa el tiempo.

El escenario bélico está formado por hombres, armamento y material, el terreno (urbano o no, marítimo y aeroespacial) y el ambiente en sus aspectos humano y físico.

El armamento y el material condicionan la intervención del hombre en la guerra, es decir son los culpables de que se utilice de una u otra forma el movimiento y el choque, el fuego y el trabajo.

Aun con la amenaza nuclear presente, la invasión de Ucrania se reviste de todas las características de la guerra  clásica donde están en práctica al completo los principios de la guerra:

–Voluntad de vencer

–Libertad de acción

–Capacidad de ejecución

A pesar de ello en los dos largos años que llevamos de guerra sobrevuelan dos principios complementarios que en cualquier momento harán cambiar el curso de la contienda: la seguridad y la sorpresa.

La primera es precaverse contra la acción del enemigo para evitar que nos sorprenda y ha sido a través de la Inteligencia estadounidense como hasta ahora lo ha logrado Ucrania. La sorpresa consiste en obligar a combatir al enemigo en el lugar o en el momento por él inesperado o emplear medios o procedimientos por él desconocidos.

Este será el final de la guerra: Sorpresa como elemento principal de esta guerra.

Se utilizará un medio hasta ahora desconocido que situará al otro en condiciones de inferioridad y quebrantará su moral.  Como el fuego griego.

¿Qué? ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? Todo depende de las inversiones. No es sorpresa saber que la guerra es un negocio rentable. Para el negocio la sorpresa muchas veces no llega en forma de arma, sino de cese o nombramiento.

Secreto. Pero estamos cerca. Tanto como la distancia que nos separa de Troya donde se introdujo una sorpresiva arma que acabó con los troyanos.

Troya es el incendio eterno. La metáfora.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

septiembre 2024

LA BANDERA BLANCA DEL PAPA EN UCRANIA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Su Santidad el Papa Francisco I ha concedido una entrevista entrevista a la Radio Televisión Suiza (RSI), que se retransmitirá el próximo 20 de marzo. Ha sido adelantada por algunas agencias y quiero detenerme en su opinión sobre la guerra de Ucrania a raíz de una pregunta del entrevistador.

-En Ucrania hay quienes piden el coraje de la rendición, de la bandera blanca. Pero otros dicen que esto legitimaría a los más fuertes. ¿Qué opina?

-«Es una interpretación. Pero creo que son más fuertes quienes ven la situación, quienes piensan en el pueblo, quienes tienen el coraje de izar la bandera blanca y negociar. Y hoy se puede negociar con la ayuda de las potencias internacionales. La palabra negociar es una palabra valiente. Cuando ves que estás derrotado, que las cosas no van bien, necesitas tener el coraje de negociar. Te da vergüenza, pero ¿con cuántas muertes terminará? Negociar a tiempo, buscar algún país que actúe como mediador. Hoy, por ejemplo, en la guerra de Ucrania, hay muchos que quieren actuar como mediadores. Turquía se ofreció a ello. Y otros. No tengan vergüenza de negociar antes de que las cosas empeoren

-¿Usted también se ha ofrecido a negociar?

«Estoy aquí y punto. Envié una carta a los judíos de Israel para reflexionar sobre esta situación. La negociación nunca es una rendición. Es la valentía de no llevar al país al suicidio. Los ucranianos, con la historia que tienen, pobrecitos, los ucranianos en la época de Stalin, cuánto sufrieron…”.

Sin duda el mensaje es de hondo calado y tendrá sus consecuencias. El Vaticano siempre tiene mucho cuidado al mostrar su opinión máxime cuando es la voz del Papa. Allí nada ni nadie se mueve sin haber meditado cada una de las consecuencias. La diplomacia Vaticana no da puntada sin hilo.

Estas declaraciones son claves en el momento actual y requieren un análisis minucioso, sin apasionamientos, y con la difícil objetividad que supone afrontar estas palabras que pueden sonar a rendición ante la cruel invasión sufrida por el pueblo ucraniano.

¿Qué significa negociar?: ¿Rendirse? ¿Tirar las armas para que otros las recojan?

¿De qué han servido tantas muertes inocentes?

¿Admitimos la invasión y cedemos ante la fuerza?

¿Ha ganado Rusia? ¿Ha perdido Ucrania? ¿Los Estados Unidos de América? ¿La OTAN?

En mi artículo anterior PAZ O GUERRA. ACABEMOS DE UNA VEZ POR TODAS abogaba por un acuerdo digno y daba las razones que me inclinaban a ello. Eran razones militares fruto del análisis de acontecimientos que se divisan a corto plazo. La misma idea que contienen las palabras del Papa. Claro que yo no soy el Papa y detrás de mis palabras estoy yo solo. ¿Detrás de las del Papa?

Es una declaración sensata la de Su Santidad y, suponemos, avalada por causas mayores, pero que el conjunto desconocemos en profundidad, un aviso profético ante la tragedia; ¿o son una imprudencia, una temeridad?

El Papa nos pone ante una difícil disyuntiva, su rotundidad preocupa y podría afectar a la moral de todo un pueblo y de sus Fuerzas Armadas.

Entregar las armas. La historia demuestra que cuando tiras las armas siempre hay otro dispuesto a recogerlas.

De repente algo ha cambiado. ¿Elecciones? ¿Máximo riesgo ante la posibilidad de una acción que la mayoría desconocemos?

Honda preocupación traen las palabras de Su Santidad. Asusta pensar que Rusia se ha impuesto, ha derrotado las ansias de libertad de un pueblo que se ve obligado a ceder ante el invasor.

Unas veces hay que poner la mejilla. Otras sacar el látigo. No me atrevo a juzgar más allá las palabras del Papa, que tienen luces y sombras. Se abre un enorme debate, ese que lleva rondando las conciencias desde Gilgamesh o la Guerra del Peloponeso. No miren a los militares, ellos no provocan las guerras; es el hombre y sus ansias de poder y destrucción.

Las palabras del Papa no pueden ser otras que la paz.

Lo de la rendición merece una explicación más detallada.

Solo un dato: Europa ha duplicado la compra de armas en los últimos años por la guerra de Ucrania y hoy no hay mayor rentabilidad que la inversión en la industria del armamento.

Todo un negocio. A ver quien se rinde antes.

Recupero la lectura de Tucídides, que recomiendo, Historia de la guerra del Peloponeso y se abre el libro de manera casual:

«Según parece, los hombres se enojan más por ser objeto de injusticia que de violencia, pues lo uno parece que es abusar en condiciones de igualdad, mientras lo otro imposición desde un estado de superioridad».

Rusia, China e Irán realizan un ejercicio militar naval <<Cinturón de Seguridad Marítimo 2024>> en el Golfo de Omán entre el  11 y el 15 de este mes de marzo.

Francia pretende formar una coalición  de naciones occidentales para enviar personal militar a Ucrania.

La bandera blanca del Papa oscurece. Las sombras se ciernen sobre todos nosotros.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

13 marzo 2024