HA MUERTO EL GENERAL, EL AMIGO, JUAN MIGUEL MATEO CASTAÑEYRA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Esta madrugada ha muerto el general de División Juan Miguel Mateo Castañeyra. Era conocido por todos ustedes por haber sido colaborador asiduo de este blog con artículos profundos y de gran calado que fueron guía para todos nosotros.

Era un soldado. Sé que esa palabra era la única con la que le gustaba definirse. Era suficiente. No había para él mayor grandeza que ser soldado. ¡Pero qué pedazo de soldado! Legionario, paracaidista, montañero, nómada, Regular…, soldado. Duro y entrañable, amigo siempre, hasta el final, un soldado cristiano, de fe inquebrantable, seguro, en el que sus soldados ponían la mirada, en su ejemplo de vida, en sus decisiones firmes y sensatas. ¡Cuántas cosas podría decir de este hombre bueno! Nació soldado y muere como tal.

No se nos va nuestro amigo Juan. Tira de nosotros, nos guía, nos señala el camino, nos seduce con su obra y permanece con su ejemplo. ¡Presente!

Fue el Jefe del Grupo de Honores de la Guardia Real, mi teniente coronel, cuando yo mandaba esa excepcional unidad. Creador del Ideario de la Guardia Real, en él se reflejaba el espíritu de servicio y el concepto absoluto de milicia. Me sustituyó en el mando de las Tropas de Canarias. De reojo le miraba: ¡Este sí que es un militar de pies a cabeza! Con hombres así se construye un Ejército, una Patria.

Nos dejó en sus artículos del blog la palabra sensata, recia y firme, a la vez que esperanzadora. Nunca se daba por vencido, nunca.

Ha luchado contra la enfermedad hasta que la muerte le ha envuelto en su pálido manto y con suavidad le ha dicho: ¡venga legionario!, tu misión ha terminado. Has llegado al Cielo, dejas todo acabado, pero como eres inacabable tienes permiso, licencia para un legionario, y puedes, debes, seguir en el corazón de los que se quedan abajo, de los que amas y te aman, también de tus soldados. No te vas del todo, amigo Juan Miguel, queda tu obra y, además, sentimos aún tu mano, te sentimos a nuestro lado.

Con nuestro sentimiento cercano y el cariño a Carmen tu esposa y a tus hijas, te pedimos por último, mi general, que desde el Cielo nos eches una mano. Buena falta nos hace tu ejemplo y virtud.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 enero 2019