EL SILENCIO MILITAR. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El interés por lo militar sólo surge cuando algunos frivolizan con la unidad de España o hay declaraciones interesadas que provocan escándalo o enfrentamiento de partes. De esto precisamente es de lo que huyen los militares, de las declaraciones irrespetuosas o descorteses y de aquellas que dan lugar a equivocadas interpretaciones.

No necesitan intérpretes de por medio.

En estos momentos la patria está en peligro, lo diga Agamenón o su porquero, que lo dicen los dos y no hay Institución del Estado, institución, asociación, fundación, gremio, patio de colegio o parada del autobús que no lo diga. ¿Que va a pasar? Ante el grave momento y el incierto futuro solo queda que  hablen los españoles. Es lo propio y mientras más mejor. En  la calle ya que no hay otro lugar donde se les escuche. Los españoles deben de manifestar su opinión  y darla a conocer sin mediáticos o partidistas planteamientos.

Con demasiada frecuencia te preguntan, ¿qué piensan los militares?, ¿por qué no opinan los militares? Una cosa es lo que piensan los militares y otra su opinión. El pensamiento militar es claro y rotundo y no hay opinión por no ser opinable ya que forma parte de la esencia de la milicia; es su norma de conducta, su cortesía y disciplina. Hay cosas que no dan lugar a opinión o interpretaciones, como la misión, claramente definida en la Constitución, el juramento o promesa a la Bandera, hecho por su conciencia y honor, y su primer y fundamental deber, la disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida. Y no lo han inventado ellos sino que son mandatos que se repiten en la Constitución y en las Reales Ordenanzas. En esto no hay opinión posible sino reflexión y preparación para su cumplimiento. Este es el pensamiento militar de obligado cumplimiento y no opinable. Por tanto, el  llamado silencio militar es el resultado de tener muy claro cual es su misión y su comportamiento; sólo es necesario saber escuchar. De otros temas más domésticos cada uno opina lo que le parece, como el resto de los españoles, aunque esta sea una profesión castigada históricamente y que calla mucho, quizás demasiado, mientras otros hablan por ella, también demasiado y sin escuchar a los protagonistas.

Los militares no opinan. Piensan en el bien de España que es su única preocupación.

En ocasiones los silencios hablan más que las palabras. De forma que todos sabemos cuales son los temas «domésticos» y cuales son los «otros». En este bello oficio siempre se piensa y se siente lo que se dice, pero a la hora de hablar solemos recordar aquello de no «desenvaines la espada sin razón ni la envaines sin honor», en este caso la palabra.

Por eso decimos que un general previsible es un general derrotado.

Que nadie se arrogue su palabra.

«Y habló, como siempre habla, tan justo tan mesurado…» (Cantar Mío Cid).

Cortesía, inseparable de la disciplina.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 noviembre 2023

SE BUSCA HÉROE NACIONAL. Rafael Dávila Álvarez

Emiliano Gracía-Page Jura Bandera en la Academia de Infantería.

«Un Solo agüero hay que sea excelente: combatir en defensa de la patria».

Así le hablaba Héctor a Polidamante cuando este veía malos augurios para atacar a los aqueos en sus propias naves. Es necesario un corazón firme ante el enemigo y estar dispuesto a luchar.

Estamos ante la mayor de las batallas emprendidas en democracia, precisamente cuando esta se ha degradado y el poder de los enemigos de España en breve se va a mostrar en el Parlamento, sede de la soberanía nacional.

Los presagios indican que allí estarán sentados una mayoría dispuesta a firmar la traición. La defensa de la patria es algo secundario.

Creo que nunca España ha estado tan necesitada de un salvador de su pasado, presente y futuro como en el momento actual. Porque lo que es necesario salvar es la democracia. Necesitamos un héroe sin duda porque no es fácil lograrlo y en ello puede irle la vida. Pero esa vida que él podría perder políticamente le convertirá en el salvador de España y nadie como él se elevará en la Historia de la libertad. Muchos quisieran ser ese héroe nacional, pero pocos o ninguno disponen de capacidad para llevarlo a la práctica.

Hay un hombre que apunta y amaga. Hay un hombre que dispone de esa única oportunidad ya que se ha pronunciado en contra del plan que para España tiene el jefe de su partido.

Se llama Emiliano García-Page y es el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Dispone de ocho, suficientes, elementos de juicio, de ocho representantes de su palabra, la de sus votantes, que seguro esperan un paso al frente en defensa de España y de la justa y equitativa solidaridad, como la Ley ordena, entre los españoles sin distingos entre catalanes, vascos o castellanomanchegos.

En Estrategia. Una historia, Lawrence Freedman, su autor, recurre a una cita de Mike Tyson: «Todo el mundo tiene un plan… hasta que te parten la cara».

Desconocemos el plan de Emiliano García-Page, conocemos el de Pedro Sánchez y la Estrategia es un arte en el que la sorpresa manda para destrozar en un momento el plan contrario. De un solo golpe.

Se trata de ocho contra casi el doble de cien. La tragedia y la oportunidad estriba en que no es una cuestión de número sino de honradez y honor. Cumplir la Ley y las convicciones democráticas.

La traición crea un inmenso silencio y entre sus filas nadie se habla, sino que se vigilan. Cualquier palabra es un reproche y los traidores siguen un tortuoso camino lleno de venganzas y delaciones.

El señor García-Page tiene una oportunidad que no todos tenemos. Le diría que no nos quiera tanto y nos quiera mejor, que obras son amores, que no todos tenemos su oportunidad y que ello le convertirá en héroe o villano. Está ante un reto que le perseguirá el resto de su vida, de lo que tendrá que dar cuenta si no lo acepta o encumbrarse como héroe nacional si adopta la postura de defensor de la democracia.

Recurro a Jenofonte: «Si alguien les hace cambiar de actitud, de modo que dejen de pensar únicamente en lo que les puede pasar y piensen también en lo que pueden hacer, se encontrarán mucho más animosos, porque sabéis perfectamente que no es el número ni la fuerza lo que consigue las victorias en la guerra: sólo a aquellos que con la ayuda de los dioses se lanzan con ánimo resuelto contra los enemigos, la mayoría de las veces, su oponente no logra contenerlos».

Piense en lo que puede hacer por España y los españoles. La historia le ha puesto ante esa tesitura.

No la desprecie. España busca, necesita, un héroe nacional que responda en esa la última cita de los guerreros de primera fila.

España os lo agradecerá y premiará y si no, os lo demandará.

Rafael Dávila Álvarez

14 noviembre 2023

Blog: generaldavila.com

 

NO FUE POSIBLE LA PAZ. Rafael Dávila Álvarez

Así ha sido. Mira que se ha intentado, que incluso hubo buena voluntad. Era mentira. Los demonios de siempre atacan cuando la casa está más limpia y ordenada. Comunismo, socialismo y nacionalismos. Vuelta a empezar. Europa dormida es atacada por el sur y por el este, pero España es un lugar seguro donde la democracia se hace fuerte gracias a unificar en uno solo los tres poderes. Es la fuerza del olímpico de la Moncloa que maneja el rayo poderoso.

No hay mejor democracia que sostener bajo el mismo cetro al Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Un artista del poder es el único que puede lograrlo.

Claro que «la paz no es la ausencia de la guerra, es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justicia», que son los tres poderes en uno: una sola voluntad decide. No hay duda: esto es la guerra, «padre y señor de todas las cosas, que a unos hace libres y a los otros siervos» (Heráclito de Éfeso).

Entendemos bien a Calderón:

Está una pared aquí

de la otra más distante

que Valladolid de Gante.

Ayer asistí en Madrid a la concentración de miles de miles de españoles que gritaban un «no rotundo» a los infames negocios del señor Sánchez, presidente en funciones del Gobierno, que pretende interpretar la Ley y vender España en parcelas hasta su desaparición como nación después de que ya ha acabado con el Estado.

Reconozco que me sentí como oveja sin pastor. Me sentí oveja, eso sí, trasquilada, mientras el lobo se disfrazaba de abuelita.

Don Santiago Ramón y Cajal decía que el rumor de la colmena estimula la inteligencia. Aquello me iluminó. La colmena suena en toda España, solo hace falta alguien que sepa interpretar el zumbido y darle solución. Difícil porque viene de largo: divisiones, enfrentamientos, engaños, en definitiva sucias políticas que han hecho reverdecer antaños desencuentros.

Fue una trampa en la que todos hemos caído.

Nada es lo mismo, nada permanece.

Menos la historia y la morcilla de mi tierra:

Se hacen las dos con sangre.

Versos del poeta Ángel Gonzalez

Mal camino el que empieza a recorrer España y no se dan cuenta los iniciadores que esta es tierra de todos y se gobierna para todos y que entre posiciones tan encontradas buscar el enfrentamiento es muy peligroso.

Todos nos manifestamos. Cuando esto ocurre de manera «tan manifiesta» y numerosa es que la política ha fracasado. De manera estrepitosa. Y después ya se sabe. Llegan los demonios.

¿Quién arregla este desaguisado?

Se manifiesta el pueblo, los jueces, fiscales, empresarios, inspectores de hacienda, asociaciones, hermandades, políticos retirados, activos y apartados, los olvidados, los famosos, los jubilados, nos manifestamos todos.

¿Y?

¿Hay solución? ¿Hay manera de revertir esto?

Pues miren yo se la voy a dar; la más pronta y fácil solución: que hubiese tres, solo tres, socialistas que procediesen con honradez y le dijesen al presidente «No» en su votación en el Congreso. Se acabó y el siguiente paso sería volver a nuevas elecciones.

Pero todo esto es palabrería.

Cualquier otra solución, que las hay, llevaría su tiempo y con él el olvido y de nuevo la rutina y el bostezo. Pocos se la juegan. El que más y el que menos bala por su pienso y se debe al pastor, unos mientras peor mejor y otros de lo peor hacen arte. La gente del campo dicen que son cinco años buenos, cinco malos: diez regulares. Cuando queramos darnos cuenta la cosecha se ha perdido. Llevamos demasiados años de sequía.

¿Solución?

Política: cero. No veo fuerza y unidad.

El Poder Judicial. Confío en el Poder de la Justicia. A pesar del Tribunal Constitucional al que se acudirá y nada solucionará. Lo sabemos todos.

¿Quién nada en la Fiscalía? Olvídense.

Confío en el orden y la Ley. Pero la Ley necesita la fuerza para su aplicación y esta forma parte del Ejecutivo, o sea que (?) tres en uno.

¿Europa? Expectante estamos. Aunque tenían en amparo a un prófugo de la justicia, a un delincuente, que ahora se convierte en el amo del rebaño.

Todo es inaudito. Todo es consecuencia de haber hecho algo mal. Nadie sabe cómo hasta aquí hemos llegado. Nadie sabe cuál es la solución.

Creo muy necesario y de máxima eficacia seguir manifestándonos, día tras día, anunciando que estamos aquí y no nos conformamos con esta propuesta de gobierno, con la propuesta de llevarnos a la pobreza y a la desunión. Hay que seguir manifestando que la paz y la convivencia son posibles. Que los españoles somos todos iguales ante la Ley y no esperamos nada del favor ni tememos nada de la arbitrariedad.

Fue José María Gil Robles el que escribió No fue posible la paz. Pedro Sánchez lo reescribe ahora y logra enfrentar a los españoles.

Permítanme una última y posible solución: romper el espejo de la Moncloa.

El que lo haga nos traerá al menos siete años de fortuna.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 noviembre 2023

 

LUCHAD. NO TENGÁIS MIEDO A PESAR DE LA DICTADURA Rafael Dávila Álvarez

Creo que es la mejor recomendación que hoy podríamos hacer como declaración, más allá de la política, ante la gravedad de lo sucedido en España. No peligra el Estado, ya perdido, sino la Nación y ante eso ¡atención! los españoles son de cuidado.

Ha llegado el momento más delicado desde que en España se aprobó la Constitución. Ganado a golpe de indiferencia, mal hacer político y del que todos somos culpables, debemos enmendar lo mal hecho.

La presidenta de la Comunidad de Madrid lo ha resumido en una acertada frase: «Nos han colado una dictadura, los grandes dictadores de la historia se cuelan a través de los parlamentos».

Usted sí que sabe.

La dictadura ha llegado. Estemos preparados y luchemos contra ello. Aún estamos a tiempo.

En España igual que asistimos estupefactos a un pacto impensable de ruptura de España no es de extrañar que al señor Sánchez, el culpable, mañana o pasado mañana, le veamos detenido, conducido ante el juez y condenado. Motivos hay. Nada es verdad ni mentira, todo depende del cristal con qué se mira.  ¿Quieren que les enseñe casos parecidos o de menor gravedad? No les tomo por desinformados. Los conocen como yo. Los enemigos de España han vencido. Por ahora. Es el momento del contraataque o la derrota total. Está en sus jóvenes manos

El verdadero problema es encontrar un buen Capitán que nos lleve a la victoria. Pero, por favor, que sea uno: no dos ni tres.

Por eso llega un momento en el que uno se irrita contra «todo lo que se menea» que decían en una serie televisiva.

Hartos de salvapatrias de barra de bar, harto de políticos que vienen a medrar, a ponerse la gorra y soplar por el pito, autoridades iletradas, uno no puede dejar de recordar aquello «Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre».

¿Va a romperse España? No. La Patria es más de lo que la voluntad política pretende representar. Algo indica que los españoles empiezan a hartarse. Algo muy necesario para revertir la situación.

Cuando los españoles empiezan a hablar más allá de la temporal urna es que están hartos del engaño de «Votar y callar». Cuando además de votar reclaman en las calles lo que es suyo es que la democracia funciona. La calle no es solo de aquellos que nos han robado España, y ya es hora de que hagamos uso de nuestro derecho a que se nos oiga sin modulaciones mediáticas.

La situación además de grave es peligrosa. Por lo pactado y no por manifestarse en contra de ello. Las manifestaciones que cada día claman en la sede socialista de Ferraz son un sano ejercicio democrático. No. Eso no es violencia. Violencia es la del ministerio del Interior, del señor Marlaska o del poderoso de Moncloa que maneja el poder de las riendas que le unen con el Judicial y el Legislativo.

La falta de respeto democrático debe tener su respuesta en la calle. Cuando no se respeta la Ley y se gobierna de espaldas a un cincuenta por ciento de la población, los afectados deben expresarse sobre todo ante la división y tibieza de los que les representan. Echarse a la calle es sano y democrático, y lo es más cuando te lo intentan impedir con el miedo y la detención. Sin manipulaciones. Sin violencia que otros aprovecharían.

Algo indica que los españoles empiezan a hartarse. Eso es necesario plasmarlo y la única manera es la calle.

Nadie aún se explica cómo empezó el motín de Esquilache o el de Aranjuez. O el 2 de mayo. Nada que ver, pero mucho que aprender.

Ocurrieron. Sin miedo y sin perder la cabeza. Honor y honra. Por España que no es cualquier cosa.

Rafael Dávila Álvarez.

Blog: generaldavila.com

9 noviembre 2023

 

 

 

ESCUELA DE TERRORISMO EN GAZA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estamos aún en Israel; todavía es 7 de octubre de 2023. Es difícil huir de ese lugar y olvidar los hechos. El horror del ataque terrorista de Hamás al corazón de Israel, que son sus ciudadanos, su libertad, pesa como una losa en todos y cada uno de nosotros.

Para un soldado es difícil mantener la cabeza en su sitio y luchar con la frialdad que exige la ejecución del planeamiento de guerra que lleve a la victoria completa. Una guerra que hay que ganar, pero no solo militarmente. Hay que cambiar conciencias del mundo. Equivocadas. Que favorecen al terrorismo, incluso algo peor: lo justifican.

Tiempos recios nos esperan y tendremos que ayudar a Israel. Por ellos y por todos.

El 7 de octubre será una fecha inolvidable en el calendario del mundo. El horror más allá de lo que el ser humano puede soportar ha dado paso a descubrir lo que había detrás: una auténtica escuela de terrorismo que atenaza al pueblo palestino. La niebla desaparece y deja al descubierto una matanza de todo un pueblo al que se esclaviza. Pretenden dominar por el terror una zona de alto valor histórico y ahora un enclave que podría ser tierra fértil donde la semilla de la cultura, de la modernidad y riqueza, dé sus frutos y se reparta entre todos. Beneficios sin luchas y en libertad. Solo es necesaria la paz y la convivencia y hasta ahora eso no ha sido posible solo por un protagonista: el terrorismo.

La actuación de Israel en estos momentos es quizá la de mayor trascendencia en su historia y la clave para acabar de definir su futuro. Este es el momento y hace muy bien en luchar por ello. No le queda otra alternativa. Pero debemos tener muy claro que su victoria no será solo la de ellos, será la nuestra, la de todos, y lo más importante: la del pueblo palestino.

Palestina será cuando lo sea Israel. Cuando cesen las luchas, las guerras, cuando, por encima de todo, desaparezcan los grupos terroristas que instalados allí pretenden aislar a los palestinos, hacerse dueños de su voluntad y utilizarlos como corderos al sacrificio.

La lucha del pueblo judío es la lucha de todos y de su victoria nos beneficiaremos todos. Es necesario separar la cizaña del trigo.

Costará años, pero hay que empezar y terminar de una vez por todas. Palestina se encuentra sumida en la esclavitud del terrorismo yihadista que se alimenta del temor que suscita, de una indecente interpretación religiosa no practicada por ellos y de la difusión de sus acciones exhibiendo la pobreza de la que solo ellos son culpables.

En la Franja de Gaza durante años ha mandado el terrorismo, han sucumbido a sus enseñanzas, la pobreza y la miseria es dominante, no hay industrias ni una economía en ciernes. No hay nada y no se ve futuro bajo un régimen terrorista. Es necesaria formación e información para convencer, disuadir, enseñar y formar. Para, en definitiva, abrir la vida a la libertad. Israel ha crecido hasta convertirse en una de las mayores potencias del mundo. Con trabajo esfuerzo y libertad. Lo mismo puede hacerlo Palestina. En cuanto aparte de su lado al terrorismo y acepte la ayuda y el reconocimiento sin violencia.

Parece mentira que en una situación de guerra pueda decirse que Palestina necesita un Ejército. Pero es un hecho que su pueblo requiere, orden y legalidad bajo el amparo de un ejército propio que restablezca la convivencia y las relaciones entre ellos y sus vecinos.

Los Ejércitos no están exclusivamente para hacer la guerra sino para evitarla, pero si esto no fuese posible, luchan y combaten bajo estrictas normas de respeto al enemigo y protección a la población civil. Los ejércitos han evitado más guerras que las que han provocado, decía Ortega y Gasset. Allá donde la violencia dirige y controla solo la creación de un ejército en valores puede llevar el orden y la ley.

‹‹…porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de cosarios; y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus privilegios y de sus fuerzas››. (Don Quijote. Discurso de las Armas y las letras).

Hay que acabar con el terrorismo y dar la libertad al pueblo palestino. Para ello debe vencer Israel y expulsar de una vez por todas a cualquier movimiento terrorista venga de donde venga, por muy lejos que sea.

Formación e información. Extensos conceptos, complejos, únicos eficaces para acabar con el terrorismo. En eso están nuestros soldados y los de parte del mundo, en silencio y sin que se conozca y, en ocasiones, se reconozca su labor.

Los soldados en su lucha leal y legal saben que lo que hacen es trazar el camino para la paz.

La victoria de Israel será la vitoria de todos los libres y entre ellos, los primeros, los palestinos.

Es la victoria contra una auténtica escuela de terrorismo que pretende embaucarnos a todos y cuyas enseñanzas se extienden por el mundo con el fin de asolar los campos y las almas.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 noviembre 2023

LA PRINCESA DE ASTURIAS O LOS DESEOS DE ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez

Sigo la lectura de Carlos Seco Serrano en un libro coordinado por Julián Marías 25 años de reinado de Juan Carlos I. De necesaria lectura para entender ese periodo de la historia en la palabra de los 25 autores que mejor podrían hacerlo. Se lo recomiendo para enderezarse en estos tiempos de tribulación para España.

Carlos Seco Serrano en su aportación La monarquía, encarnación total de la historia describe la magia de la realeza, la unión de lo visible con lo invisible, la encarnación de todo un pueblo: «Conmueve la magia de la realeza a aquellos que no la aman, cuando un buen día les sacude la presencia del hombre que la simboliza, de la bandera que lo precede o de la música que lo acompaña. Una escena dolorosa, la partida de Carlos X, hacía decir a Balzac: “Aun detestando a los reyes, debemos morir defendiéndolos, en el umbral de sus palacios, porque un rey somos todos nosotros, un rey es la patria encarnada…”. (Cuando Don Juan Carlos realizó su primera visita a Argentina, alguien preguntó al gran historiador Sánchez Albornoz, viejo republicano azañista, presidente en el exilio y residente en Buenos Aires, cómo contemplaba él ese acontecimiento. Don Claudio contestó: «Es España, España que viene a la Argentina…)».

En los últimos meses la Princesa de Asturias ha sido protagonista y los españoles parece que han descubierto en la heredera del Trono la ilusión perdida de tener una España unida, de todos y con todos.

Doña Leonor se ha ganado a España y a los españoles que ven en la Corona el factor determinante de «integración nacional» y al fin dejar a un lado el cotidiano y desastroso elemento de «discusión nacional».

Es el valor del símbolo, el valor moral incomparable con cualquier otro, el que se eleva por encima de mezquinas discusiones, es en definitiva el valor de la realidad integradora en unos momentos donde la unidad está en serio peligro.

Su paso por la Academia General Militar de Zaragoza, con ese estilo propio que muestra disciplina, entrega y sacrificio; su presencia en los actos del Día de la Fiesta Nacional el 12 de octubre, con ese aire marcial y austero en institucional imagen; la entrega de los Premios Princesa de Asturias, con una sobriedad y grandeza inusitada, y por fin la Jura de la Constitución, han hecho que España, los españoles, de repente miren hacia ella, hacia la Corona y ahonden en sus valores esperanzados en el futuro.

Algo inexplicable tiene nuestra Princesa, algo que no se enseña, un atractivo con el que se nace, un carisma mezcla de lo visible e invisible, que ha quedado resumido en sus propias palabras: «Me debo desde hoy a todos los españoles a quienes serviré en todo momento con respeto y lealtad», y cuando creíamos que ya estaba todo dicho, nos sorprende: «Les pido que confíen en mi como yo tengo puesta nuestra confianza en nuestro futuro».

Está todo dicho.

Se hace la luz, reluce el símbolo moral que representa. La unidad que de ello se deriva.

Es España. En nuestra futura Reina se descubre el rasgo de su figura: la identificación con España.

Es Princesa de Asturias, de acuerdo con lo establecido en el art. 57.2. de la Constitución, junto con los títulos de Princesa de Girona y Princesa de Viana, correspondientes a los primogénitos del Reino de Castilla, de la Corona de Aragón y del Reino de Navarra, cuya unión formó en el siglo XVI la Monarquía española. Como Duquesa de Montblanc, Condesa de Cervera y Señora de Balaguer.

Será Mando Supremo de las Fuerzas Armadas y de ahí esa su imagen en plena formación militar.

Día de la Fiesta Nacional, y allí estaba nuestra Princesa, de uniforme, rindiendo honores a la historia y fuerza creativa de nuestra cultura: la Hispanidad.

Por fin el martes día 31 cumpliendo los 18 años, reúne a la soberanía nacional, y con el peso de la historia, la seriedad del momento y la esperanza que representa, Jura la Constitución española, se planta ante España, ante los que la quieren y los que la rechazan y a todos sorprende y asombra. Esta mujer es una Reina.

Han sido tres momentos:

Su formación militar, al lado de los que constitucionalmente están para defender la unidad de España y el cumplimiento de la Constitución.

La grandeza del reinado en España, su historia resumida en dos momentos: Principado de Asturias. Hispanidad.

El respeto, guardar y hacer guardar la Ley: «Juro desempeñar fielmente mis funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes, respetar los derechos de los ciudadanos y las Comunidades Autónomas y de fidelidad al rey».

Sin duda los españoles han identificado a la Princesa con España, esa «España que viene» en palabras de Sánchez Albornoz. El símbolo de su unidad.

Lo ha sido con su presencia en tres momentos claves: en la Historia; en la Ley: el acatamiento de la Constitución; en el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas.

Todos hemos captado la trascendencia de cada uno de los tres momentos. Son los pilares de la unidad de España.

España se ha dado cuenta de que la Corona es el símbolo de su unidad, el factor determinante de la integración nacional. Es la patria encarnada.

Conmueve la magia de la realeza cuando un buen día nos sacude la presencia de quien la simboliza, de la bandera que lo precede o de la música que lo acompaña.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.) y escritor

Blog: generaldavila.com

02 noviembre 2023

 

TIBIOS. Rafael Dávila Álvarez

«Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca», música apocalíptica acorde con los tiempos, olvidada en el tiempo.

Esconderse bajo la tibieza es un acto de cobardía que hoy ejercen a su medida las instituciones y las individualidades, todos por miedo, no es un miedo físico, que también, en ciertos casos, sino al económico. El dinero acaba en la cama de ricos y pobres, en unos casos en materia de buen colchón y compañía; en otros en sueños. Siempre en la cama. Alguien dijo que es el único dios que no tiene ateos.

Moderación y cátedra son exigibles, sin tibieza. Enseñar y defender la verdad y asumir sus consecuencias es obligación de algunas instituciones. Cuando eres responsable de una doctrina, el silencio no es buena protección sino huida y abandono del rebaño. Predicar la verdad es tan exigible como la inteligente participación en la conducción moral de tus feligreses.

El socialismo siempre tuvo una obsesión: la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Sigue igual. Para religión: ellos. Todo tiene que girar bajo su órbita y sus obsesiones siguen perdurando en el tiempo. El socialismo no es un partido sino una religión: el poder. Lo demás es accesorio y su credo es solo uno: el poder. Desde ese sillón imparten cátedra y adoctrinan. El único dios que no tiene ateos es el suyo: el dinero.

El 14 de abril de 1931 interpretaron la ley. Cuando se vieron fuera del poder volvieron a la interpretación y a la imposición, violenta de nuevo: 1934. Llegó el periodo de armas. Es historia que hay que borrar.

Su obsesión tiene un ciclo que empieza siempre con España para seguir con la Iglesia y la Corona. Después todo ello es sustituido por ellos. No admiten la derrota de su religión.

Siempre colocan a sus piezas en los lugares adecuados cuando ven que les pueden prestar un buen servicio. Un frustrado político apartado a la marginalidad, defensor del pueblo (el suyo), es una buena reserva para apoyar el ataque en un momento de debilidad. Este lo es. Un buen defensor defiende a los suyos. Lo han recuperado con un informe lleno de falsas acusaciones a la Iglesia. «Informe sobre abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica y el papel de los poderes públicos». ¡Qué raro que dirija el informe un excura, que vivió desde dentro aquello que con aviesa intención denuncia, con pruebas no creíbles, infundadas, manipuladas! Seguro que aún recuerda aquello: «No todo vale, no todo da igual». ¿Le suena o le molesta el recuerdo?

¡¿Pero qué nos creíamos?!

Todo está medido, premeditadamente analizado y diseñado.

Ha habido —y hay— un periodo en España en el que algunas instituciones e individualidades han preferido mantenerse en silencio, como si con ellos no fuese la cosa, sonriendo y creyendo que hacerse el simpático y mirar para otro lado era la política adecuada. Ya pasará la tormenta y el huracán, pensaban, mientras sus fieles seguidores se quedaban sin pastor.

España está rota y se impone la democracia sin división de poderes. Tribunal de la calle. Nos invade el progresismo retrógrado.

Se ha lanzado la flecha que ha dado en el viejo Rey, pero solo ha tambaleado ligeramente, la Corona es muy fuerte; más lo es la flecha; que sigue su trayectoria tras su objetivo.

La Iglesia acaba de recibir una estocada casi mortal.

Todos callan. Hay mucho que perder y podría ser que calladitos estemos más guapos.

Moderación y cátedra hubiesen sido necesarios. Nunca tibieza. Luchar por la verdad tiene sus sacrificios, que hay que asumir. Supone no temer a las consecuencias que difundir la verdad moral trae tras ello. Es exigible. Defenderse es mostrar la verdad y no es bueno dejarse intimidar.

¿Pero es que alguien creía que callar y otorgar era el camino?, ¿qué el tiempo lo cura todo?

Después de casi cien años, nada ha cambiado, hoy con más fuerza que entonces.

España no es Católica. Es socialista-progresista.

Su Gobierno es muy evangelista.*

Hay que predicar. Más y mejor.

*Evangelista (Diccionario de la RAE)

  1. m.f. Méx. Persona que tiene por oficio escribir cartas u otros papeles a la gente que no sabe hacerlo.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 octubre 2023

EL EJÉRCITO DE ISRAEL (FDI) NO TIENE PRISA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tampoco miedo.

Hay una irritante insistencia desde ciertos medios por ver entrar al Ejército de Israel (FDI) en la franja de Gaza. Parece que esperan su momento televisivo, su instante de gloria mediática enviando a todos sus ávidos consumidores las imágenes que luego critican. Aprietan a sus corresponsales, son ya muchos días, no saben qué más explicar, se preguntan; hasta imprecan: ¡¿Pero es que no van a atacar?!

Parece que sin ataque la crónica no está hecha. Hace falta el momento cumbre de la escenificación: el ataque a Gaza. ¡Vaya exclusiva! Justificar la inversión.

Es lo que desearía Hamás: una respuesta visceral, pasional, un momento irreflexivo para atacar Gaza y barrer todo lo que se le pusiera por delante. Se equivocan ¿o presionan?

Las tropas están tranquilas. Desde el punto de vista militar un despliegue como el suyo puede mantenerse durante el tiempo que haga falta. No hay problemas logísticos ni de ningún otro tipo. La moral no decae, todo lo contrario. Cada día hay mayor voluntad de vencer entre los soldados. Sé perfectamente lo que les digo. No invento nada ni son sensaciones. Es un hecho que se podrá contrastar. No son aficionados, sino soldados.

El aparato militar espera con su despliegue culminado, municionados y motivados, con el planeamiento adecuado de su Estado Mayor que se ajusta en cada momento al azar y la fricción. No se alteran ante la espera que podría ser larga. Como lo será la guerra.

Mientras, el despliegue político no sabemos si responde a los mismos criterios de solvencia y eficacia. Israel hace todo lo que puede por llegar a acuerdos y su principal objetivo en estos momentos es traer a su patria, llevar junto a sus familias, a los rehenes que tienen como moneda de cambio los terroristas. Es la primera carta que enseñan los encargados de negociar la paz: devuelvan a los rehenes.

Demuestran con ello una grandeza que su pueblo agradece y es el mejor impulso para la moral de los que sufren. En el Ejército español está reflejado en ese código prodigioso de la Legión española, su Credo, que en su espíritu de compañerismo dice: «Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos».

Los israelíes creen en su pueblo, en su nación, en su libertad y por ello luchan como uno y lo dan todos por uno.

No se pongan nerviosos, porque si alguien debe hacerlo son los terroristas porque no habrá escondite en la tierra para ellos. Eso es indudable.

La guerra no es un acto pasional ni responde a un acto de odio; tampoco se inicia como irreflexiva represalia ni para crear más violencia.

La guerra es un acto reflexivo, ciencia y arte, muy metódica y en ocasiones hasta lenta y larga. No hay una forma única de hacer la guerra, cada guerra es distinta. Hay unas normas, leyes y principios humanitarios que hay que respetar. También hay fricciones, una cosa es lo que en el papel se escribe y otra la realidad en el terreno. El Ejército de Israel lo sabe mejor que nadie. Y espera.

Será cuando se ordene y será cuando se deba. O no será. Pero será definitivo. Llegará la victoria con la derrota. La de Hamás, Hizbolá y la Yihad; también la de quien los alimenta.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

26 octubre 2023

 

 

 

LOS TIBIOS DE LA GUERRA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Nunca creí presenciar, leer o percibir, mayor nivel de maldad que el de los piratas etruscos. Lo recordaba en El Debate el maestro Gabriel Albiac: «Nos la cuenta Aristóteles en su Protréptico, esa juvenil invitación a la filosofía. Pero la alegoría de la cual hace uso es de clara filiación platónica y, más atrás de ella, pitagórica: habla de aquellos desdichados que “cuando caían en manos de piratas etruscos, eran asesinados por ellos con ingeniosa crueldad: sus cuerpos, uno de un vivo y otro de un muerto, eran atados frente a frente lo más estrechamente posible”. Y abandonados al mar en una balsa. El muerto pudriendo al vivo».

Está claro. El muerto es el vivo. El otro ya no cuenta. La maldad sublime está en recrearse en ver morir; y que el que va a morir lo perciba hasta desear que ese momento se acorte. Morir.

Cuando el hombre llega a ese nivel ya no mata: disfruta. Tiene incluso niveles, desde el que actúa como un algoritmo y hace sufrir a quien intenta hablarle, hasta el pirata etrusco en su modalidad actual.

En vida, en España,  hemos tenido que contemplar el horror inalcanzable de la ETA —hoy dicen que desaparecida y yo que no me lo creo— santificada por el poderoso poder que hasta transforma sentencias judiciales a capricho. Así conserva el ser humano el terror, le tiene tanto miedo que o actúa como ellos, o hace de él su aliado y lo lleva a casa para que la proteja a cambio de asiento en la hoguera de las maldades, que son los votos de los engañados.

Ustedes como yo han visto el horror del tiro en la nuca, el del secuestro, la matanza de niños y ser rehén durante interminables días, muerte etrusca, muerto para siempre. Hemos visto como se trastoca y la condena pasa a tibieza y termina justificando el delito con una hipocresía peor que la misma violencia.

Creí que nunca aquello se repetiría. ¡Qué poco conozco las honduras del hombre! Conmigo todos inocentes.

«Nada se mata limpiamente ahora», se atrevió a decir quien por allí pasaba. Ni ahora ni nunca. Solo si el combate es guerrero contra guerrero, en campo abierto mirándose a los ojos, cuando aún es posible que Héctor y Ayante Telemonio se miren y se reconozcan.

Habría que arar de nuevo los campos. Ya no es posible.

«Tan es verdad que ellos dos lucharon

por la porfía que devora el alma,

como lo es, a su vez, que, en amistad

se separaron, ya puestos de acuerdo»

No hemos sido conscientes del horror de Hamás en las tierras de Israel. Entró sembrando odio y repartiéndose el mundo para acabar con él.

El corazón del hombre no se conmueve. Ya es de plástico, recambiable.

Las guerras no son esto que ahora vemos. Si en la Palestina que quiere ser hubiese habido un Ejército regular la violencia no sería amo y señor de todas las cosas. Los ejércitos evitan más guerras que las que provocan.

El culpable de que no haya paz es únicamente el terror.

Luchar contra ese terror exige soldados muy fuertes en lo moral, muy fuertes en virtudes y con gran calma ante la lucha tan dura que les espera.

Hoy la guerra es muy difícil. Tiene más leyes que nunca, más reglas que nunca, más exigencias que nunca, más violencia que nunca. Porque no luchan ejércitos contra ejércitos, sino contra organizaciones que nada tienen que ver con el orden y la ley acordada.

La ley de estas guerras del terror es la sádica violencia, es someterte con el temor que provocan, violencia primero física y después de la otra, esa que se infiltra como una paz perpetua ante la que hay que guardar silencio.

Acatar. Miedo.

Es muy difícil ser soldado y hay que templar el alma y el arma antes de contagiarte de tanta violencia. Ser soldado exige esa grandeza que sabe donde están los límites y jamás, jamás, actuar por odio o por venganza.

Cuando la política calla hablan las armas y ahora las armas llegan a estar en manos de cualquiera. Terroristas. Ese es el peligro que nos acecha. Tibieza.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

23 octubre 2023

 

 

 

 

DEFENDER A ESPAÑA ¿PUEDO, DEBO? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España» (Constitución española).

No desde las Fuerzas Armadas. El derecho lo tiene, la posibilidad de hacerlo realidad no. Un derecho constitucional menos.

-Aznar se equivocó. Trillo también, y con menos estilo.

Fue una concesión más al independentismo catalán. Al 3% en definitiva.

-Ministro de Defensa Trillo en 2001: ‹‹Señoras y señores, se acabó la mili››. Nadie tembló.

-‹‹La tierra no pertenece a nadie. Sólo al viento››. Nadie se inmutó.

-«Sobra el ministerio de Defensa». Todo se resquebrajó.

Quedaron al descubierto.

A España no la defiende Europa. Tampoco la OTAN. No sé si la defienden los españoles. Sé que los porcentajes de los dispuestos se mantienen en cifras preocupantes. En disminución.

En alguna ocasión me han preguntado: ¿De qué o de quién hay que defender a España? No les falta razón. Es muy difícil contestar.

En Europa dan refugio a un presunto delincuente en busca y captura por la justicia española.

En España puedes presidir el Gobierno gracias al apoyo del «presunto de Waterloo» mientras al Parlamento aún llega el olor a goma 2.

Un delito, que lo era, el de sedición, una vez delinquido ya no lo es.

También conceder la amnistía puede ser delictivo y no serlo. Esto es España.

Disfrazamos el muñeco. Se trata de la autodeterminación ya en marcha. El proceso es imparable. No hay defensa posible. Imposible. Fijar fronteras. Acabar con la nación española. Para este progresismo no hay defensa.

Al hablar de los derechos y deberes de los ciudadanos nuestra Constitución dice en su artículo 30.1: «Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España». La cruda realidad es que ni lo uno ni lo otro.

En España todo ese deber y derecho queda reducido a algo testimonial, insuficiente y que no cumple el mandato constitucional.

Servir desde las Fuerzas Armadas es casi imposible. Según los datos del ministerio de Defensa (Secretaría General Técnica) disponemos de 3112 reservistas voluntarios, y 3.017 reservistas de especial disponibilidad. En la actualidad no existen reservistas obligatorios. Eso es todo.

Parece que la pregunta no es retórica: ¿De qué o de quién hay que defenderse? La contestación que más se aproxima es la que da la Constitución: «Artículo 8. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

Un galimatías no fácil de entender cuando gobierna quien lo hace para romper con la integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Pues eso: se puede ser atacante y defensor a la vez y hacer como que haces mientras te dejan hacer una cosa y la contraria.

Los derechos y deberes acaban reduciéndose a mantenerse en posición de firmes. Dígalo la Constitución o su porquero.

Todo está sujeto a la interpretación que tiene dos vertientes: delincuente o progresista. Interpretar la Ley es el arte de la política y al interpretarse, por interpretadores de algo y su contrario, no dice nada, o dice una cosa y la contraria. Todo depende del momento. Nadie dice nada. El villano de ayer hoy es un héroe; y viceversa.

Aznar se equivocó y claudicó. Trillo se pavoneó. Hoy es irreversible. «Señoras y señores, se acabó la mili». ¿Para qué la queremos? El 3% fue su bajo precio.

El sábado pasado, día 7 de octubre 2023, fijemos bien la fecha, la Princesa de Asturias juró ante la Bandera de España. ¿Qué es lo qué juró?

Repasen las palabras: « ¡Damas y Caballeros Cadetes! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Las obligaciones militares ya las hemos anotado de acuerdo con la Constitución.

Pero este juramento no está cerrado a la exclusividad de los militares ya que cualquiera puede prestar juramento ante la Bandera, algo que parece lógico cuando todos los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España, aunque hoy por hoy no se les permita hacerlo –a todos– como miembros de las Fuerzas Armadas.

Pasito a pasito, desde el progresismo a la autodeterminación.

Ante este panorama llama la atención que todo institucionalmente funcione en apariencia a la perfección. Ahí radica el mal. Es estructural.

No hay nada que defender. Todo está consumado.

Todo son palabras. A los españoles nos han burlado el derecho de defender a España y no solo desde las Fuerzas Armadas.

Esto se ha acabado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 octubre 2023

TERRORISMO. Rafael Dávila Álvarez

Esto del terrorismo va por barrios, pero siempre con el mismo objetivo: asesinar a inocentes y airear como acto meritorio su crueldad para conseguir imponer el terror y escribir con sangre su relato. Alcanzar el poder: imponer. Una sangre roja como la que destilan sus actos de odio: Secuestros, rehenes, bombas, paquetes bomba, coches bomba, avisos de bomba, tiro en la nuca, matanza de niños, de mayores con sus menores, de madres y padres, de abuelos, miedo, terror, matar y matar, beber sangre, comer sangre y llenar los cementerios, la tierra sembrada de odio, para siempre.

Manos asesinas, corazones que impulsan, sístole y diástole, la peor sangre que la vida ha generado, un desorden sin parangón. No hay animal que destile tanto odio como el del terrorista, incluso podrían llegar a sentir placer en verter sangre.

Somos rehenes del miedo. Rehenes de ellos. Un miedo que se extiende más allá de lo individual. Miedo colectivo que alcanza incluso a gobiernos cobardes que se alinean con los terroristas incluso dándoles cobijo y elevándoles a la categoría de partido democrático. Gobernantes. Gobiernos que tienen «un brazo armado» o descansan en sus brazos.

El mundo sufre una oleada que se extiende gracias a la tecnología, el miedo y el desorden político con muchas leyes y ninguna moral o virtud.

El mundo se exhibe en la peor de sus escenificaciones y eleva al terrorismo a noble representación presentándolos como actores de bondad para lograr sus objetivos, entrando en una de las mayores locuras que ha vivido la humanidad.

Desde sus escaños convertidos en púlpitos hay poderosos políticos que vomitan su palabra sobre inocentes víctimas y elevan el discurso terrorista al nivel del político llegando un momento en el que no se distinguen uno de otro.

El nivel alcanzado hasta llegar a la meta de «terrorismo de Estado» debería hacernos pensar que el terrorismo no ha sido definido de manera inequívoca cuando sus actos no dan posible error. Hay intereses tan sucios que son capaces de justificar acciones terroristas exhibidas por todas las televisiones del mundo y amparadas por muchas personas que representan políticamente a grupos sociales, algo inaudito que llega a convertirse hasta en lucha política, afectando al nivel internacional dividiendo al mundo de manera tan hipócrita como nunca antes se ha presenciado.

Cuando se les da cobijo, cuando alcanzan sus objetivos, cuando se les justifica, cuando «Sí, pero…», cuando llegan al poder y se instalan en las instituciones es que todo está perdido.

En España sabemos, más que nadie en Europa, lo que significa el terrorismo. Cada vez que esto ocurre en cualquier lugar del mundo no podemos evitar que el recuerdo de lo vivido nos afecte y avergüence al ver a lo que hemos llegado: secuestros, rehenes, bombas, paquetes bomba, coches bomba, avisos de bomba, tiro en la nuca, matanza de niños, de mayores con sus menores, de madres y padres, de abuelos, miedo, terror, matar y matar, beber sangre, comer sangre y llenar los cementerios, la tierra sembrada de odio, para siempre.

El mundo y la vida política siguen: sin rubor, sin vergüenza, sin recato, sin honor y sin dolor.

Todos de perfil, mirando para otro lado. Llegará un día en el que se diga que la culpa la tenían las víctimas. Por lo pronto ya están olvidadas en beneficio de sus asesinos.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 octubre 2023

 

ATAQUE A ISRAEL (II) LA OFENSIVA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

¿Cuál y como va a ser la reacción de Israel ante el ataque terrorista más sanguinario y cruel visto hasta la fecha?

¿Cuál va a ser el planeamiento de la operación militar que se va a desarrollar?

Todos se lo preguntan e incluso me lo preguntan.

Si alguien tuviese la respuesta es que la operación empezaba con fallos. El factor sorpresa prima ante cualquier otra situación, aunque la sorpresa tiene muchos aspectos que evaluar.

Demos algunas claves.

Cualquier operación militar debe estar muy alejada de las pasiones, del impulso que surge ante un ataque de esta calaña. Para vencer hay que vencerse a uno mismo, dominar la pasión y dotarse de la información adecuada para ponerse delante del mapa y construir la operación a corto, medio y largo plazo.

En primer lugar esta guerra no se va a ganar solo en el terreno, en el campo táctico, sino que la victoria debe ser estratégica para lo que hay que andarse como vulgarmente se dice con pies de plomo. Muchas victorias tácticas acaban siendo derrotas. Es necesario ganar la guerra del relato y dejar bien claro quién es el enemigo del mundo libre.

Israel, los israelíes (todos junto a ellos) se enfrentan a un enemigo invisible al que solo se ve cuando asesina, nunca a la cara.

El ataque militar que en cualquier momento emprenderá el Ejército israelí choca con un gran problema: no hay frente que atacar, no hay un enemigo definido que se mantiene tras una línea defensiva, no hay un objetivo que alcanzar que se pueda señalar en un mapa. Cada ciudad, cada pueblo, cada casa, cada encrucijada de caminos, cada piedra, en todos los lugares se esconde el enemigo. El suelo está minado de galerías subterráneas por donde se mueven como ratas en alcantarillas (cada casa tiene su galería y todas conectadas por una red plagada de trampas) y las FDI han tenido que crear unidades de operaciones especiales para el subsuelo.

¿A quién atacar y evitar todo lo posible la muerte de inocentes?

No hay un enemigo definido, es invisible, por lo que en el planeamiento militar no hay direcciones de ataque, sino que solo se podrán ocupar puntos vitales de comunicación, puertos y aeropuertos, toda la costa, cortar la logística y el movimiento de fuera-adentro hacia esos lugares ya definidos y conocidos desde donde se produce la mayoría de los ataques. Gaza es una trampa mortal.

Hamás usará las imágenes de su dolor y de sus muertos como parapeto ante el mundo, mostrarán el horror y esconderán el que ellos provocan (por ejemplo los niños decapitados…). No tiene más arma que no sea la de mantener viva la llama del terror: el miedo. Si lo aceptamos y vivimos con miedo ganarán la guerra.

Calma. El Ejército de Israel no va entrar en su juego. Se medirá cada metro que avance y se evaluará cada paso hasta la derrota definitiva. Sin prisas y sin pausas. Sin precipitación.

Esta es una guerra que hay que ganarla desde dentro. Es una guerra no contra otro ejército, sino contra la violencia y el terrorismo, una guerra difícil de hacer por ser gaseosa, escurridiza, cobarde, llena de traiciones y donde las armas clásicas no siempre vencen, sino que hay que usar la astucia, la inteligencia y jamás cansarse sabiendo que será muy dura y se derramarán lágrimas de sangre.

Los despliegues militares son preventivos, pero no es una guerra de frentes ni de frente. Es una guerra contra el fantasma de la muerte que se esconde, invisible y cruel hasta lo inexplicable.

La violencia terrorista se esconde siempre tras el buenismo, se disfraza de victimismo y maneja el relato como si predicase desde el púlpito. Es una limitación más a la hora de hacer la guerra contra este fantasma.

El ataque del Ejército de Israel va a ser letal pero cuidadoso; militarmente hará la guerra que tiene que hacer, será larga y costosa, pero definitiva. Romperá la Franja de Gaza penetrará hasta el mar, aislará toda la zona y no volarán ni las aves, no correrán, los reptiles ni se arrastrarán las serpientes ni las ratas saldrán de debajo de la tierra. Controlarán la luz del día, la oscuridad de la noche y cegarán los túneles donde se esconde el odio.

Aislamiento total. La extensión del territorio lo permite. Quizá sea un asedio como en las guerras primitivas. Estas guerras son así: el dron junto al burro.

Planeamiento, tácticas adecuadas y manejo de la información y el relato.

Es necesario el apoyo de todos.

El mayor peligro está en la expansión del conflicto y son muchos los enemigos que se esconden tras este ataque inicial.

Seguro que el Ejército de Israel no va a atender solo la zona de la Franja de Gaza porque sabe que otras fronteras están en alerta máxima.

Esta guerra requiere una acción exterior de vital importancia porque lo que en el fondo se pretende es que la Franja de Gaza sea solo una mecha que encienda un enfrentamiento total.

Más allá.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

11 octubre 2023

ATAQUE A ISRAEL (I). Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Ciudadanos de Israel, estamos en guerra. No es una operación, no son rondas de combates, es una guerra».

Así se dirigía a su pueblo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a la vez que declaraba el Estado de Guerra ante el ataque sufrido por el grupo terrorista Hamás con las Brigadas de Al Qasam, su brazo armado. Los terroristas palestinos han infiltrado decenas de milicianos y disparado 2.500 cohetes, causando al menos 40 muertos. La violencia ejercida es repugnante y define el tipo de personajes a los que se enfrenta el mundo. Este no es un ataque contra Israel, sino contra la libertad. El Ejército israelí ha respondido bombardeando de manera inmediata la Franja de Gaza y se prepara para un ataque a gran escala. Pero es el mundo libre el que debe medir al enemigo que tiene delante.

Es muy pronto para hacer un análisis detallado de la grave situación y aventurar su origen, alcance y evolución, pero no lo es para decir de entrada que todo está interrelacionado y que la guerra de Ucrania no es un hecho aislado ni lo es ninguno de los movimientos que en este agitado momento se desarrollan en el mundo. Dos capas tectónicas se acercan, se aproximan al choque y no habrá rincón del mundo que no se vea afectado por sus consecuencias.

Todavía hay muchas cosas inexplicables. Ante todo y sobre todo es necesario solidarizarnos con el pueblo de Israel, hacerlo de manera contundente y sin ambigüedades.

La primera pregunta ante esta guerra larvada y ahora activa surge ante la extrañeza de que sea posible que el grupo Hamás, controlado por agentes secretos de campo y tecnológicos del más alto nivel, haya podido lanzar por sorpresa este ataque masivo contra una de las potencias mejor defendidas del mundo.

Sorprende la sorpresa. En el mundo de la Inteligencia algo ha cortocircuitado. La pregunta por ahora queda sin respuesta, pero podemos afirmar que no creemos en las casualidades. Solo les anticipo que en mi humilde opinión esto se sabía, quizá no la hora y el día, —para estas organizaciones terroristas el tiempo no existe— pero se era consciente de que algo así estaba entre las hipótesis más peligrosas.

¿Se ha dejado hacer por razones que más adelante conoceremos? En una «Defensa y Seguridad» del nivel del que hablamos no existen fallos humanos. Que haya existido dejadez por parte de los Servicios de Inteligencia militares no parece posible, y que los sistemas defensivos no sean tan eficaces como nos venden, tampoco es probable. Quizá se haya blindado Israel, todo menos la puerta de casa que se la han dejado abierta a la hora de cerrar el sistema de seguridad. Es una posibilidad.

La segunda cuestión que planteamos es continuación de la primera.

Un ataque de esta envergadura está milimétricamente medido. No solo la acción en sí sino sus consecuencias, las reacciones y represalias que van a producirse, entre las que puede incluso que desaparezca la franja de Gaza y morir miles de personas, muchas inocentes. Israel lucha por la alternativa de existir o desaparecer, no tiene otra posibilidad que no sea luchar por su existencia libre. Lo hará. Esto lo saben quienes han atacado. A pesar de ello se han lanzado a la aventura. Por algo será, entre otras cosas porque alguien les apoya y apoyará.

Si no se ha llegado a una solución pacífica para establecer una relación en convivencia entre las dos naciones, Palestina e Israel, tiene mucho que ver la aparición de grupos terroristas y no ejércitos regulares constituidos en y para el orden y la ley. No es casual. Quizá a alguien le interese mantener estos grupos terroristas para desestabilizar la zona según convenga. El dinero y la formación de estos grupos no sale de debajo de la tierra, sino que sus complejos mecanismos, conocidos, son de difícil destrucción ya que se conforman entre dos mundos enfrentados, cada vez más.

¿Por qué ahora y de manera tan violenta se ha producido este ataque que lleva sin remisión a una nueva guerra?

Hay muchas hipótesis. Permítanme que les dé la mía.

El Congreso de los Estados Unidos ha congelado los presupuestos y por tanto esta situación, que se alargará debido a la época electoral en la que entran, conlleva a eliminar las inversiones económicas para ayudar a Ucrania. El flujo de armamento se detiene y Europa, también dividida, no está en condiciones de rellenar este vacío.

El Pentágono ha decidió resolver la grave situación tirando de su «Despliegue logístico Estratégico» que en pocas palabras consiste en disponer por todo el mundo de armamento y munición para atender cualquier conflicto en cualquier punto. En estos momentos el lugar con la mayor cantidad de estas reservas es Israel y desde allí se ha pensado enviar ese armamento y munición sobrante a Ucrania de manera que así se evite detener el flujo logístico sin tener que tirar del presupuesto.

Alguien ha percibido la maniobra. Díganme quien se atreve después de lo sucedió a mover un solo cartucho de las reservas americanas depositadas en Israel. Ucrania ahora está en mayor riesgo y se va encontrar con una grave carencia en el necesario apoyo.

Es una hipótesis, Habrá otras, pero hoy el mundo gira sostenido en un punto fijo, Ucrania, que solo escenifica un pequeño acto de una obra mucho mayor, un enfrentamiento de capas tectónicas ideológicas, de consecuencias impredecibles. Durará tiempo, ellos lo tienen, pero no se detendrá, hasta que se produzca el inevitable choque.

Oriente próximo es la clave, pero lo es el Sahel, África, donde se ha expulsado a la mítica Francia, donde Europa despierta odios y recelos, donde todos se arman, unos huyen y otros ocupan su lugar armados.

Tendremos que seguir muy de cerca la evolución de la guerra, pero en estos momentos bueno sería adoptar urgentes medidas como la alerta policial y militar en todos los lugares de la Tierra porque en cualquier punto puede producirse un gravísimo atentado.

Quieren infundir miedo. Ante eso hay que combatir con firmeza y seguridad. Sin concesiones ni brindis al sol.

El efecto contagio es previsible y nuestras tropas en el sur del Líbano, frontera con Israel, donde se mueve el grupo terrorista Hizbulá, están en máxima alerta.

Nuestra solidaridad y apoyo firme a Israel debe ser inquebrantable.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

09 octubre 2023

 

 

 

 

DAMA CADETE DOÑA LEONOR DE BORBÓN (II): JURA ANTE LA BANDERA DE ESPAÑA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Hace algo más de un mes la Princesa de Asturias Doña Leonor de Borbón y Ortiz entraba en la Academia General Militar de Zaragoza cuna de la formación de los oficiales del Ejército español. Era un día trascendente para ella, la familia Real y para España. Reunía dos características fáciles de entender. Una la natural preocupación de cualquier familia, sea Real o no, de que tu jovencísima hija se va a enfrentar a una vida además de nueva muy dura, sobre todo este primer periodo hasta que llegue el día soñado: La Jura de Bandera. La otra es la grave responsabilidad que supone afrontar esa formación y que debe hacerlo con el espíritu de una futura Reina.

El resultado ha sido la excelencia. Preguntes por donde preguntes la respuesta es que la Princesa de Asturias ha dado unas muestras de madurez, sensatez, entrega y disposición que han asombrado hasta a los que no teníamos la más mínima duda de sus capacidades. Todos estamos de enhorabuena y lo que podía ser una simple rutina en su formación se ha convertido en júbilo y esperanza hacia el futuro, hacia la grandeza de una España que hoy mira con inquietud a su alrededor.

Cruzaba Doña Leonor la invisible raya que marca los límites de la vida civil y la militar y la primera lección estaba grabada en los muros de la que iba a ser su nueva casa: «Todo por la Patria».

Unos pasos más allá, firme ante el calor del seco agosto zaragozano, se encerraba aquel patio de armas al que la Princesa miraba con el sobrecogimiento del vacío que se mantiene entre sus paredes con o sin formación, un patio de armas siempre lleno de miradas armadas que hicieron ya un día lejano su promesa a la Patria. Un vacío que cada año se llena con la esperanza en los nuevos Cadetes que asombrados se les nubla la mirada cuando por primera vez pisan su suelo adoquinado. Sin duda sobrecoge la nobleza de aquel patio en el que uno se siente impulsado a formar parte de su arquitectura.

Adentrarse en la Academia un paso más allá es encontrarse con la tercera lección. Antes de subir por la histórica escalera del cañón que conducía a los interiores académicos aparece la frase de Vegecio: Si vis pacem, para bellum.

Tras los primeras normas domésticas, entrega de material, saludos y contacto con su nuevo alojamiento, se les hace entrega de una nueva enseñanza que han de aprender rápido: El Decálogo del Cadete, código de honor desde la época del general Franco como Director de la Academia General Militar y que reciben impreso todos los Cadetes para llevarlo siempre consigo, memorizarlo y asimilar su profundo contenido.

DECÁLOGO DEL CADETE

  • Tener un gran amor a la Patriay fidelidad al Rey, exteriorizado en todos los actos de su vida.
  • Tener un gran espíritu militar, reflejado en su vocación y disciplina.
  • Unir a su acrisolada caballerosidad constante celo por su reputación.
  • Ser fiel cumplidor de sus deberes y exacto en el servicio.
  • No murmurar jamás ni tolerarlo.
  • Hacerse querer de sus inferiores y desear de sus superiores.
  • Ser voluntario para todo sacrificio, solicitando y deseando siempre el ser empleado en las ocasiones de mayor riesgo y fatiga.
  • Sentir un noble compañerismo, sacrificándose por el camarada y alegrándose de sus éxitos, premios y progresos.
  • Tener amor a la responsabilidad y decisión para resolver.
  • Ser valerosoy abnegado.

Estas primeras lecciones se asumen antes de vestirse el uniforme de manera que cuando te miras al espejo para componer tu figura militar sabes en qué mundo extraño te has metido, comprendes que el camino que inicias está resumido en una lección sencilla y dolorosa, la más dura y gratificante que puedas haber elegido, esa que un infante de armas y letras dejó resumida en la belleza de unos versos que componen toda la poesía militar:

Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.

Nadie lo olvida y quien ha sido soldado algún día, de soldado muere.

Jurar ante la Bandera de España. Llega el día después de superada la prueba, porque besar la Bandera es un compromiso que obliga más allá que la ley, solo permitido cuando estás en condiciones de cumplirlo.

Hasta este momento todo ha sido una dura prueba, un tan arduo como bello camino que termina con un beso a la Bandera que recorrerá tu médula, tu sensibilidad, tu razón y convicción del amor  a tu Patria, y con ello conocerás cómo y porqué los soldados de España dan la vida por su bandera.

No hay explicación. Hay que vivir el día y sentir desde la formación el momento y la unión, el milagro que en aquel Patio de Armas de la Academia General Militar de Zaragoza se produce entre los que besan su Bandera. No hay momento igual ni se puede transmitir un relato que alcance lo que uno siente.

Después de años, de muchos años, nadie olvida el día ni el lugar. España, en los pliegues de su Bandera, llevará agradecida hasta tu último día el beso que recibió. Un beso que es compromiso de eternidad.

Soldado, Infante, Príncipe o Princesa, Rey o Reina, que aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace y sin mirar cómo nace se mira cómo procede.

¡Enhorabuena Alteza!

En palabras de Vuestro bisabuelo: ¡Por España! ¡Todo por España!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

5 octubre 2023

 

 

 

EL AGUIJÓN Y LA GUERRA Rafael Dávila Álvarez

Cuando se hace uso de las armas conviene antes de disparar analizar los pros y los contras no sea que nos causemos grave daño a nosotros mismos.

Este verano fui a abrir el ventanuco del techo del ático de casa para ventilarlo y me encontré con la desagradable sorpresa de un enorme avispero en activo por lo que cerré de inmediato la ventana y me fui a comprar el correspondiente aerosol contra avispas.

Resultó que no era fácil de manejar, entrañaba riesgos evidentes para la respiración además de ser muy peligroso si no actuabas con mucho cuidado ya que las avispas al sentirse atacadas podían revolverse con facilidad y darte un serio disgusto.

Siguiendo todo tipo de instrucciones, protegido con el conocimiento y las herramientas adecuadas, al día siguiente, al atardecer, me dirigí con las armas en la mano a declarar la guerra a las avispas. No oculto que ante enemigo tan desconocido y portador de arma tan mitológica como es su aguijón tuve que hacer un detallado planeamiento para elegir la opción más favorable y protegerme ante la más peligrosa. Una de las tácticas a seguir fue atacar casi en la oscuridad para evitar que las avispas pudiesen ver a su enemigo; rechacé cegarlas con humo no fuese que por esas cosas de la vida prendiese el tejado. Incluso me informé en el ayuntamiento por si era delito ecológico o algo así, por si debía dejar entrar en casa a las avispas, darlas de comer o cosa parecida. Soy muy respetuoso con el medio ambiente y me encantan los animalitos, incluso sonrío al vecino cuando su perro levanta la pata en la entrada de casa (o peor). Me dijeron que si eran avispas y no abejas, ni ovejas, llamase a una empresa de esas que matan cucarachas y chinches, así que como de eso en mi casa no hay decidí emitir el bando de guerra.

Día D; hora H.

En penumbra subo al ático. Enciendo una vela y en el cristal del ventanuco, a través del que suelen verse las estrellas, a veces la luna, descubro la silueta fantasmagórica de un dragón de pared.

Sobre el cristal, la silueta, el fondo lejano era un pequeño cielo de estrellas, la vela hacía juegos de luces en el vidrio. Permanezco un buen rato quieto ante ese espectáculo insólito. Acerco la vela. No se ven las avispas. Estarán metidas en las celdas de su colmena. Ese era el plan, pillarlas ya dormidas, y entonces disparar mí arma en forma del peligroso aerosol.

Al ver al dragón tan cerca del avispero decido dejar el ataque para no pillar en línea de fuego a tan bondadoso y eficaz animalito que contribuye a mantener alejados a mosquitos y otros impertinentes bichitos veraniegos. Antes de retirarme me acerco más al ventanuco, vela en mano, quiero fotografiar en mi mente ese momento, la salamandra no se inquieta, no se mueve, ¡sorpresa!, no doy crédito a lo que veo. De la boca del dragón de pared sale el abdomen de una avispa del que aún se observa el finísimo aguijón y algo de una de sus transparentes alas.

¡Mi amigo el dragón estaba cenado avispas!

Al día siguiente abandoné el plan previsto, me deshice de las armas de ataque y decidí no abrir el ventanuco y aguantar el zumbido de las avispas. No era cosa de que al dragón o dragones les faltase su alimento.

Pasó el tiempo y cuando ya tenía casi olvidadas a las avispas un día en el cuarto de baño de casa vi a una de ellas que se había colado por el respiradero. Subí de inmediato al ático y abrí con cuidado el ventanuco. Allí estaba el enorme avispero, pero sin rastro de avispas. No había ninguna y pude retirar la colmena con una espátula sin riesgo alguno.

El dragón o dragones habían acabado con la plaga y su molesto zumbido amenazador de aguijones.

Al atardecer en la tapia del patio, vi una reunión a la que no estaba invitado. Dragones y dragoncitos, tamaños diversos, en familia, se reunían al calor de los últimos rayos de Sol.

«Por eso dice el maestro Wang: “Si un gato está en la entrada de una ratonera, diez mil ratones no se atreverán a salir; cuando un tigre guarda un vado, diez mil ciervos no podrán cruzarlo”».

Es necesario aprender a hacer la guerra antes de disparar. Nunca dejarla en manos de aficionados.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 septiembre 2023