PASCUA MILITAR Y EL EJÉRCITO A VACUNAR Rafael Dávila Álvarez

Ni ciencia, ni política, ni sabios ni tontos. Tengo un buen amigo, afamado investigador, cuyo nombre callo por ser demasiado conocido. Cuando hablo con él mi preocupación aumenta. No, no por lo que me dice, sino por lo que no dice, por lo que calla, por lo que no sabe (n), por la desolación con la que baja la cabeza y dice que esto de la pandemia es cosa de tiempo. Tiempo para morirse lentamente con el previo sufrimiento del que lo ve delante, que se acerca, y estás solo, solo y muerto. ¿Y en Wuhan? No; es que…

Ya está aquí la vacuna, ¡la solución! decían hace cerca de un año, y resulta que todo va a peor, que no saben, que no vacunan, que nada de nada.

El desvergonzado general que habían colocado al frente del enemigo, se va derrotado, pero con todos los honores después de dejar miles de muertos, sin contar, sin respetar, en el campo de batalla. Mejor que se vaya, pero me hubiese gustado que huyese, escondidas sus vergüenzas y su desnudez política y humana. El otro descarado, portavoz de la nada, que se ríe en nuestras narices mientras se toca la suya, se permite el lujo de bromear con su futuro político.

Nunca se ha visto tanta mala fe o desvergüenza. El general en Jefe es un inútil encumbrado que arrastra una larga lista de acusaciones silenciosas, de las que duelen, y algún día, tendrá que dedicar su tiempo a repasar su trayectoria de infamias y culpabilidades. En la soledad del retiro, único premio que merece: el olvido social. ¿Conciencia social? Es muy fácil culpar al personal cuando los responsables te dejan morir en soledad. No deja de ser una vergüenza que señalen a la sociedad como culpable.

Estamos ante una sociedad domesticada, enmascarillada, asustada, sin trabajo, sin futuro, en manos de verdaderos (adjetiven ustedes) de la política que lo único que les preocupa es que la gente sea dócil, sumisa y les ceda su libertad.

Vamos camino del degolladero, juntitos, de la mano (mejor del codo), dirigidos por el hambre , el empleo, el futuro, la familia: el miedo nos domina.

Estamos muertos socialmente, políticamente, individualmente. Han matado nuestra libertad y cuando eso ocurre hay veces que es mejor morir, pero en defensa de la libertad.

Hemos acabado en un Gobierno de tres en uno: judicial-legislativo-ejecutivo. Quieren toda la libertad solo para ellos y se amparan en la pandemia para hacer y deshacer. ¿De qué sirve la queja? ¿Quién te hace caso? ¿Quién paga el precio de acudir a la justicia?

Si esta situación política con el añadido de la pandemia hubiese coincidido con un gobierno de derechas estaríamos al borde de la confrontación violenta. Con la izquierda ya se sabe: a tragar y obedecer. Todo atado y bien atado.

¿Gobernantes o gobernados?  Tanto monta, monta tanto.

Como siempre tendrá el Ejército que salir al paso y ponerse a vacunar. Cuanto antes mejor. Por lo que vemos son los únicos que tienen sanitarios, quitanieves, mangueras y rastreadores. Y vacunadores. ¿Será posible?

Termino como se supone que iba a empezar: Pascua Militar. Se ha hablado mucho y bien. No de todo.

De lo que no he oído ni una palabra es del grave insulto del presidente en funciones de la Generalidad a las Fuerzas Armadas. Convendría vacunarle para evitar el contagio.

Es fácil meterse con los retirados, pero el enemigo no está ahí. Si desean seguir con el engaño se han equivocado de sitio.  Meterse con los retirados es tarea poco útil y creo que desprestigia a quien lo hace. Lo que prestigia es defender a los soldados -en activo y retirados- que han sido insultados el día de la Pascua Militar. De manera gratuita y cobarde. No he oído hablar en su defensa. De ahí que nada tenga que comentar de la Pascua Militar.

«Son muchas las noticias que vinculan a las Fuerzas Armadas del Estado español con actitudes antidemocráticas y muestras de apoyo a planteamientos especialmente hostiles con Cataluña y el independentismo. […]. Ante esta realidad manifiesta el Govern de Cataluña no puede asistir a una ceremonia de exaltación de un ejército que no sólo no nos representa, sino que está dispuesto a todo para reprimir a todos aquellos que trabajamos para la República catalana siguiendo los valores más básicos de la paz, la libertad y la democracia».

Sobran comentarios ante declaraciones como esta y silencios como este. Si hablamos mejor hablar de todo, si no mejor callarse.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 enero 2021