Respeto, más respeto Andrés Manrique Teniente (R.)

Europa no es sólo un concepto geográfico, sino que define a un grupo humano cuya cultura, religión y forma de organización social vienen de lejos, (Derecho Romano, Cristianismo y Filosofía griega nos define). Nos guste o no nos guste estas son nuestras señas de identidad y la mayoría no queremos cambiarlas.

Mientras en otras latitudes hacen una defensa numantina sobre “lo suyo” aquí parece que defender “lo nuestro” es retrógrado. “Lo nuestro” es nuestra historia, nuestra forma de organizarnos y nuestra religiosidad o espiritualidad. En todo esto Europa ha evolucionado, esto es innegable.  Es en Europa donde vivimos, es en Europa donde quieren vivir muchos más y es a Europa a la que hay que respetar.

Respecto de lo espiritual y lo religioso, ya que de ello vamos a hablar. Lo espiritual es esa voz interna que deberíamos de atender más de lo que acostumbramos y reflexionar sobre sus dictámenes. Siempre relacionado con la parte inmaterial del ser humano, incluidas las inquietudes religiosas. Lo religioso está compuesto por un conjunto de creencias en cuya cúspide se encuentra Dios. Perdónenme, pero no encuentro otro modo para explicarme en estos escasos párrafos pero sabemos todos de lo que hablamos.

Como vamos a hablar de respeto, recordemos ahora aquello de:

“[…] estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo“.

No hay que zaherir, atacar ni ridiculizar la fe de nadie. En cualquier caso tenemos derecho a la duda, al error y al acierto en cuestiones de fe y todos tenemos derecho a ser respetados en estas cuestiones.

Leyó Juan Soldado una estadística de 2005 en la que el 77%  de los europeos creía en la existencia de un Dios o fuerza vital. Para España la cifra era de un 79 %. Significativo en ambos casos. Parece ser que en la actualidad, en España, hay un 75% de creyentes, un 25% de no creyentes (de ellos un 13% de ateos)

¡Hay que respetar todos los credos religiosos! ¡Hay que respetar al no creyente! Claro que sí. Lo que pasa es que esto se dice en apoyo de los credos religiosos foráneos y no para las creencias de los naturales europeos. Estamos en ese respeto pero queremos reciprocidad.

 Juan Soldado no ve  respeto cuando se habla de “fantasías religiosas” al calificar a algún credo o religión, por parte de aquellos que carecen de fe. Tampoco ve respeto cuando se ridiculizan tales credos acogiéndose a algo tan cuestionable y sujeto a regulación como es la libertad de expresión. ¿Es esto tolerancia?, se cuestiona.

Juan Soldado no ve respeto cuando se caricaturizan personajes religiosos o la religión misma en chistes y viñetas de comics.

Juan Soldado tiene en su entorno a personas con acendrada fe religiosa, otros más o menos practicantes y otros que no entran en disquisiciones entre razón y fe, simplemente creen porque les va bien, son felices así, tienen algo a lo que aferrarse ante las dificultades y porque  así se educaron. ¿Qué hay de malo en ello?, se pregunta de nuevo.

Juan Soldado respeta todas y cada una de las creencias religiosas, con la única excepción de aquellas que legitiman prácticas que no respetan los derechos humanos, listón este que no hay que sobrepasar. Sabe que alguna de esas creencias soslaya ampliamente ese listón pero aun así respeta individualmente a sus creyentes pues, probablemente, ellos mismos discrepen en algunos de sus dogmas  y se encuentren en un callejón sin salida del que ni pueden, ni saben, ni les dejan salir. ¿Estaré en un error obrando así?, se dice Juan.

“Hay que abrir un debate”, dicen algunos -esto está muy de moda ahora-.

 Juan Soldado se pregunta, ¿debate sobre qué? ¿Debate sobre lo que opina la inmensa mayoría de la población, en este caso? Ni aunque fueran minoría… No hay debate amigos. Se impone el respeto, seas creyente o no.

Juan Soldado sólo pide información, asesoramiento y consejo en aquello en lo que pueda estar errado sobre estas cuestiones. Gracias.

Haya paz. Un saludo.

 Andrés Manrique

Teniente (R.)

Blog: generaldavila.com

22 junio 2017

8 pensamientos en “Respeto, más respeto Andrés Manrique Teniente (R.)

  1. Muy bien, cuasi tocayo (soy también Manrique).
    Pero hay que tener muy presente que muchos de los “estereotipos” han cambiado, incluso desde dentro.
    Me refiero a que la Subversión, la Revolución, no solo se ha llevado por delante, en grandísima medida y con apoyos altos internos, al Trono y a la Patria, sino también al Altar (recordemos a Pablo VI, observador-actor muy próximo: “el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia”).
    La Revolución es, repito, inmensa y global, como no lo ha sido nunca y, por eso mismo, hay que revisar los estereotipos clásicos y llegar a lo medular de las cosas: Dios y Bien Común (Patria y Familia, para empezar), descartando diabólicos cantos de sirena. Y estar dispuestos a defenderlos según nuestro Juramento.

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  2. Cierto, mi querido amigo Andrés,… y Juan Soldado lo sabe.

    Fue en los primeros años del siglo XXI cuando surgió la idea de elaborar una Constitución para Europa. Y en este proyecto se pretendió introducir en su preámbulo una mención a “las raíces cristianas de Europa”. Esta pretensión desató una gran polémica que determino la no inclusión de la mención. A esto le llamo complejo y cobardía, asunto muy de moda hoy dia.

    Esta polémica, con independencia de su resultado, tiene el valor de mostrar hasta qué punto el laicismo militante tiene capacidad de negar las evidencias históricas. Que Europa tiene raíces cristianas, y no musulmanas o judías, y que el cristianismo contribuyó a la formación de Europa como el continente más desarrollado política, social y económicamente, es algo indiscutible.

    Si por raíces de Europa entendemos todo aquello que se hunde en los diez o doce primeros siglos de nuestra era, es incontestable que lo que ha quedado como pensamiento que ha configurado Europa, y además de plena actualidad, es el pensamiento cristiano. La aportación cristiana en las raíces europeas de la historia del pensamiento es abrumadora.

    ¿Queremos algunos ejemplos concretos de lo que Europa debe al cristianismo, entre otros muchos? La opción por la libertad frente al determinismo; la distinción entre el respeto debido al matrimonio; la diferencia entre un préstamo legal y otro usurario; el reconocimiento de la propiedad como derecho individual sujeto a limitaciones; los que creen en la normalidad del matrimonio y en la anormalidad de la poligamia o las uniones de hecho o entre homosexuales; la condena del ataque frente a la justificación de la legitima defensa; la distinción entre adorar estatuas y venerar lo que representan…

    Y un último testimonio. En la reciente Constitución de Polonia de 1997, no se ha tenido reparo en reconocer en su preámbulo que: “… Nosotros, la Nación polaca, todos los ciudadanos de la República, los que creen en Dios como fuente de verdad, justicia, y belleza, y los que no comparten esa fe, pero respetan esos valores universales, que surgen de otras fuentes; iguales en derechos y obligaciones en relación con el bien común de Polonia, reconociendo a nuestros antepasados su trabajo y esfuerzo para conseguir la independencia con gran sacrificio, y para nuestra cultura enraizada en la herencia cristiana de nuestra Nación y en los valores humanos universales…”

    Y al preguntarse Juan Soldado, ¿debate sobre qué?… No hay debate. Se impone el respeto a la historia, sean creyentes de otras religiones o no, o simplemente se sea ateo.

    Y como muy bien culminas tu artículo, Andrés: Haya paz.
    Un saludo, amigo.
    Pedro Motas

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  3. aaiun2004, muchas gracias por leernos. le esperamos todos los días por aquí.
    Por cierto ¿conoce usted esa bonita (cuando lo era) ciudad de El Aaiún? Supongo que sí.

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  4. Acertadísimos comentarios, amigo Enrique que comparto de la cruz a la raya. Y mientras leía tu artículo, y los “pensamientos” respecto del mismo me viene a la memoria que en los tiempos en “surgió la idea de elaborar una Constitución para Europa” (P. Motas dixit), en una agradable y amistosa tertulia de verano discutíamos, discutían, sobre sus orígenes, sus raíces cristianas…, derivando el debate a la realidad o no de la existencia de Dios. Mientras cada uno exponía su punto de vista, en una servilleta de la terraza escribí unos versos, que les leí, y que “perfeccionados” luego en casa decían:

    DIOS
    (Soneto)

    Yo lo vi en el cobalto de los mares,
    en las nubes de un día de tormenta,
    en la luz de una vela, tremulenta;
    en los rayos del sol, crepusculares.

    Y en mi tierra, dehesas y encinares,
    en el sudor del que su trigo aventa;
    en Aquel que sufrió la gran afrenta,
    y en el Mozart de mis auriculares.

    Me amparó en una triste madrugada,
    en un salto lo hallé en paracaídas,
    y en Lope y Garcilaso, en sus sonetos.

    Tiempo ha, lo encontré en una mirada;
    y al vivir, con los míos hoy sus vidas,
    lo veo en la sonrisa de mis nietos.

    Pues eso, ¡RESPETO!.
    Un abrazo.

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  5. Buenas tardes, hoy.. he leído todo, incluso los comentarios, y he aprendido un poco mas..de todos..
    Un cordial saludo.

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