LA MUERTE DE FRANCO. ALGUNOS HECHOS DESCONOCIDOS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

MOLA-FRANCO en BurgosEn julio del año 1974 con motivo del ingreso del Caudillo en el hospital por una flebitis se aplica por primera vez el artículo 11 de la Ley Orgánica del Estado de 1967 y el Príncipe de España, Don Juan Carlos de Borbón, asume las funciones del Jefe del Estado. Un momento delicado. Aquellos días los ojos de ciertos personajes empezaron a bizquear; mientras un ojo miraba a El Pardo y sonreía, el otro miraba a La Zarzuela y hacía una mueca. Faltaba, acababan de asesinarlo, quien jamás dudó, quien siempre miró de frente, el intérprete fiel y justo de la voluntad de Franco: el Almirante Carrero Blanco.Franco con Carrero Blanco

Y se notaba. Se notaba en el ambiente enrarecido de aquel Madrid que tomaba posiciones. La realidad del Príncipe Don Juan Carlos, en la que algunos nunca creyeron, se materializaba definitivamente. Hubo intentos para volver a jugar con las cartas marcadas que el Almirante descubrió en su momento, pero no se atrevieron.

El 9 de agosto de 1974 Don Juan Carlos preside el Consejo de Ministros. El primero de su vida. Lleva unas notas manuscritas con varios puntos a destacar. Lee, antes de comenzar la parte formal del Consejo, y lo hace recordando la figura de Franco:

IMG_20151116_100020‹‹Conocéis mejor que yo su gran personalidad y su obra. Pero quiero resaltar una característica suya que, a lo largo de su vida ha sido enormemente significativa y que está por encima  de todos los elogios o de todas las críticas que pudieran hacerse, y es, la serenidad con que ha afrontado todos los problemas que se le han presentado. En esta serenidad, está la clave de la confianza que en él tiene el Pueblo [sic] español. Esta Fé [sic] en su persona es fruto del acierto en las resoluciones, pero también de la tranquilidad en los momentos difíciles. Esta cualidad es la que Hoy [sic] más que nunca, debe presidir las decisiones, pues estoy seguro que será la clave del éxito en las etapas que se avecinan››.

Significativos subrayados y mayúsculas.

Aquello fue como un ensayo. Sirvió para probar los mecanismos de sucesión y ver las reacciones de unos y otros. También fue un susto, aunque breve. Las razones para asustarse, las de unos y otros, eran diferentes. Unos bizqueaban de El Pardo, otros, menos, de La Zarzuela; el Pueblo en mayúscula, como lo escribió el Príncipe, estaba en su sitio, el más sensato. Todo duró algo más de cuarenta días. Están por escribir.

Jueves 30 de octubre de 1975. La situación es muy distinta

-¿Qué tengo?

Pregunta Franco. Se hace un eterno silencio. Desconcierto, ¿quién responde?

-Ha padecido usted un infarto de miocardio y, además, una complicación intestinal grave.

Franco se queda en silencio. Después, emocionado, dice con energía:

Artículo 11; que se aplique el artículo 11!

Franco dejaba de ser Jefe de Estado.

Hace ahora cuarenta años.

Así lo cuenta su médico de cabecera, el doctor Vicente Pozuelo Escudero, en el libro: ‹‹Los últimos 476 días de Franco››.descarga

A las tres de la madrugada del día 2 de noviembre la hemorragia se agudiza. Franco pasa el día en la cama de su dormitorio, sondado, medio inconsciente. Por la tarde hay un momento en que entre la sonda y la faringe un coágulo le impide respirar. Se lo extraen pero no se puede detener la hemorragia. Hay que operar, urgente, no hay tiempo. El Regimiento de la Guardia de SE. está pegado al Palacio y en su botiquín hay un quirófano que nunca se ha usado como tal. El equipo médico consulta a la familia y deciden el traslado a aquel vetusto quirófano.

Muchas historias se han contado sobre el traslado de Franco. Lo que escribo es fruto de lo vivido por los que allí se encontraban y participaron, en uno u otro nivel, en los acontecimientos de aquellos largos días. Se lo contaré a grandes rasgos.

Tomada la decisión se llama al Regimiento y todo se pone en marcha. Son aproximadamente las nueve de la noche. Un Simca1200 ambulancia, con matricula del Ejército de Tierra, sale hacia Palacio. De su interior, el conductor y algunos escoltas, extraen una camilla de lona que suben a la habitación de Franco. La colocan en el suelo, junto a la cama, y cogiendo los extremos de las sábanas ensangrentadas bajan a SE. hasta depositarlo en la camilla y trasladarlo entre cuatro hombres hasta el vehículo ambulancia. Franco va entubado, inconsciente, pálido, y sangrando por la comisura de los labios.

Se ha ordenado cortar el suministro eléctrico en El Pardo y Mingorrubio, colonia donde viven los Guardias del Regimiento; toda la energía la necesita el quirófano.

38414934Primer y grave problema: el foco del quirófano lleva una clavija para enchufarlo tipo americano y los enchufes de la pared son de tipo europeo. Jamás se había probado. Son ya más de las diez de la noche. Se busca en la ferretería de El Pardo un adaptador. Pasa el tiempo, llega gente, todos preguntan. Están los Príncipes de España, los primeros, pendientes, inamovibles del lugar. Doña Carmen espera en Palacio. El equipo médico habla, discute y espera. Llega el material quirúrgico y… el adaptador para el foco. Aquel quirófano solo disponía de material digno de museo. Falta de todo, incluso para extraer la sangre que inunda al enfermo durante la operación se utiliza una jarrita de acero inoxidable de la cafetería del Regimiento. De El Pardo a Madrid no para de ir y venir un vehículo con plasma y suero. Es el conductor de este vehículo el que lleva al doctor Hidalgo Huerta a su domicilio una vez finalizada la operación. En el trayecto le pregunta sin rubor:

-¿Doctor, como está el Caudillo?

Regresa el conductor de dejar al médico y, rendido, se sienta en un banco, en la puerta del botiquín. No se da cuenta que hay dos personas sentadas junto a él; son los Príncipes de España.

-Perdón Altezas.

-¡Siéntese, por favor! Tiene que estar agotado. ¿Qué le ha dicho el doctor?, pregunta la Princesa.

-Señora, me ha dicho que tenemos Caudillo solo para cuarenta y cinco minutos.

Durante la operación había llegado una ambulancia de la Seguridad Social, una Dogde Dart, para el traslado de Franco a Palacio. Está helada por dentro y durante un buen rato los escoltas intentan calentarla utilizando secadores del pelo.

Todo, lo más parecido a una intervención en campaña. Eso sí, con más de veinte especialistas en aquél reducido botiquín. Los médicos sabrán. A las doce y media la operación había terminado. Franco era trasladado de nuevo a su cama en Palacio.

Después llegaron días de tensa calma, en cualquier momento se podría precipitar el desenlace. No fueron 45 minutos los que sobrevivió a la operación como dijo el doctor Hidalgo Huerta, aunque él sabía muy bien lo que decía.

La vida política en España se detuvo y algunos de sus más activos personajes quedaron aparentemente desconcertados  y desconcertantes. Entre bambalinas, hombres del segundo y tercer nivel lograron acuerdos y pactaron sosiego. En el primer nivel era más difícil.

En todos los organismos de la Administración llevaban tiempo funcionado las llamadas  ‹‹Plataformas Democráticas›› de funcionarios – con más o menos visto bueno- y empezaron a dar señales de actividad con reuniones, cambios de punto de vista y actitud a tomar. En estas plataformas estaban desde Directores Generales a simples funcionarios.

El día 5 de noviembre el estómago de Franco vuelve a sangrar. En la mente de todos está el dantesco espectáculo de la noche en el botiquín del Regimiento. No se puede volver a repetir semejante espectáculo. La situación se convierte de nuevo en un acto de vida o muerte. Una ambulancia le lleva a la Ciudad Sanitaria de La Paz donde directamente entra en el quirófano. Tres días después de vaticinar que le quedaban cuarenta y cinco minutos de vida, Franco estaba de nuevo en manos del doctor Hidalgo. Eran las cuatro de la tarde. Madrid se convertía en el centro de las noticias del mundo. Pero en la Ciudad Sanitaria de la Paz el espectáculo era folclórico. Curiosos, periodistas, médicos amigos de…, gente que se tenía que hacer ver, todos hablaban y difundían lo que no sabían, como si  de primera mano fuese su información. Solo una cosa era segura: Franco se moría. También se supo que el que allí mandaba era su yerno, el doctor Martínez-Bordiú.

Está sedado pero consciente. El día 12 entra a verle Carlos Arias Navarro. Franco se da cuenta, no abre los ojos. Le ha molestado. No quiere ver a nadie. En cualquier caso nunca le gustó Arias Navarro. Fue un remedio impuesto por circunstancias personales y la debilidad de los últimos momentos.Carlos_Arias_Navarro_and_Franco_1975

El día 15 de nuevo aparece la hemorragia. Una peritonitis gravísima. Vuelve al quirófano y a las manos del doctor Hidalgo.

La mañana del día 16 el Príncipe recibe la noticia: la situación es irreversible. Está en fase terminal.

Los siguientes días hay una gran angustia. Máxima tensión que produce fuertes discusiones, acusaciones y gestos torcidos. Ya no solo se piensa en la muerte de Franco sino en la posición a ocupar cuando fallezca. El día 18 ya está absolutamente inconsciente y el 19 se corre por Madrid que Franco ha muerto.

A las seis y doce minutos del día 20 el ministro de Información y Turismo, León Herrera leyó el comunicado con la muerte del Caudillo.

El uniforme de Capitán General del Caudillo

La noche del día 19 los escoltas de doña Carmen estaban, como siempre, en los sótanos/garajes del hospital de La Paz. Fue una sorpresa para ellos ver a doña Carmen que llorando se acercaba a ellos. Sin intermediarios, directamente, de manera insólita, doña Carmen entra en los garajes y se dirige a su jefe de escolta:

-Vayan a El Pardo y recojan una caja que allí les entregarán.

Era el uniforme de capitán general de gala del Caudillo, la mortaja. Aquella noche, sobre las 2200 horas el uniforme llegó al hospital de La Paz. No debía, ni podía, haber indiscreciones hasta el momento acordado.

Franco dejaba de ser Jefe de Estado.

el-sueldo-de-francoDefinitivamente.

Se establece la seguridad de la muerte a las 5,25 del día 20. El doctor Vicente Pozuelo firma el certificado de defunción a las seis de la mañana. Absoluta discreción, tanta que la duda sigue rodeando las horas, algunos hechos, y así seguirá para siempre.

 

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

(Artículo publicado en 2015 en actuall.com y en este blog)

Blog: generaldavila.com

20 noviembre 2017

 

13 pensamientos en “LA MUERTE DE FRANCO. ALGUNOS HECHOS DESCONOCIDOS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

  1. Lo recuerdo. Cuanta incertidumbre sobre el futuro de España. Demasiada. Hoy seguimos igual pero en peores manos. Dios bendiga a España.

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  2. A las órdenes de V.E, mi General.

    Gracias, muchas gracias por este recuerdo que me hace volver a vivir aquellos momentos con la misma intensidad y el alma en un puño de aquel día de hace cuarenta y dos años, y que parece ayer, o esta misma mañana, para ser más exacto.

    Por primera vez en mi vida supe lo que significa sentirse huérfano, inseguro, desorientado e inerme. Y no por fatalmente asumido y previsto el hecho, era menos demoledor. Llevaba yo sólo tres años fuera delservicio activo en el Ejército, y mi primer pensasamiento fue solicitar el reingreso a mi anterior situación, que no sería posible por vacío legal en las disposiciones que regulaban mi paso de esa situación a la presente.. Acababa de cumplor los treinta y cuatro años y toda mi vida adulta había transcurrido en el Ejército tras una infancia y adolescencia muy felices en las que gracias a la paz y la prosperidad que se disfrutaban había podido estudiar proviniendo de un entorno rural alejado de la civilización. Del mundo civil no sabía nada y me resultaba no sólo extraño toidavía, sino a veces hostil. Se había vivido durante el año anterior y parte de este, lo del Sahara, tan humillante y doloroso, y el porvenir inmediato de la Patria lo veía con mucha preocupación porque veía en el entorno de trabajo y por los panfletos que encontraba todas las mañanas desde hacía meses en el buzón, que había demasiada gente, casi tanta como ahora, con ansias de desquite y revancha. Igual que hoy. Y lo peor, la defección y la traición de muchos, el goteo contínuo de desertores, que como todo el mundo, le debían todo.

    En fin, la historia desde ese momento hasta hoy, la hemos vivido todos y no es necesario contarla.

    El único consuelo que queda, y por qué no, esperanza, es constatar que también queda nujcha muchos hombres ( y mujeres), como en este blog, que se visten por los pies y son fieles a sus principios, sin complejos absurdos y con el vaor de rendir un sencillo y merecido hoimenaje a una figura providencial, excepcional e irrepetible. Al más grande entre los grandes Capitanes que dió nuestra raza.

    ¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!. ¡¡¡FRANCISCO FRANCO, CAUDILO DE ESPAÑA POR LA GRACIA DE DIOS, PRESENTE!!!

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  3. Buenas tardes mi General,
    Gracias por el relato pormenorizado , cargado de detalles desconocidos para mi.
    Cuando falleció el Generalísimo, yo contaba con 15 años y no tengo ningún mal recuerdo de su mandato. Como Cristiano, hoy elevaré al Altísimo una oración por su Alma.
    Descanse en Paz .
    Viva España!!!

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  4. Mi General:

    Impresionante relato, que desconocía con tanta precisión y digno de saberse, y conservar, al igual que su magnifico testamento ,( el de Francisco Franco ) transmitido en el escrito del General D. Juan Chicharro Ortega. Gracias..Gracias..Gracias.

    El Cristo de la Buena Muerte, lo tenga consigo en su gloria.

    !!! VIVA ESPAÑA !!! FRANCISCO FRANCO CAUDILLO DE ESPAÑA POR LA GRACIA DE DIOS, PRESENTE !!!

    Un afectuoso saludo

    Josefa Lopez del Moral Beltran

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  5. Me da mucha pena todo lo que he leído y no comprendo en el estado que se encontraba ése quirófano tan cutres.
    D.E.P. el Generalísimo D. Francisco Franco.
    Dios lo tenga en su Santa Gloria.
    ¡¡¡ARRIBA ESPAÑA!!!

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  6. Con el permiso de Vuecencia mi General:

    Disculpe por el retraso en ponerlo. Lo hago en apoyo a la memoria del que fuera Comandante General de los Ejércitos de ESPAÑA

    Al 42 aniversario de la muerte del generalísimo FRANCO
    ————————————————————————————
    Maldita sean los que fingen
    Que son personas de honor.
    Hoy es el aniversario
    De la muerte del dictador.

    Del tan querido y odiado,
    De un insigne Militar
    Que supo servir a su Patria
    Fomentando el ideal.

    Basándose en los principios
    Que se consagra el civismo
    Como sólo se puede hacer,
    Exponiendo el idealismo.

    De los que entregan su todo
    Resaltando los pormenores
    Que aureolan al bienhechor
    Entre un sinfín de valores.

    Del tan querido y odiado
    Que sigue estando presente
    En esta España de ahora
    Tan llena de delincuentes.

    Hay voces que lo rechazan
    Difamando su figura
    Los hijos y nietos de entonces
    Que la frente nos arrugan.

    Cuarenta y dos son los años
    Que murió aquel General,
    Y aquel veinte de noviembre
    En la historia ha de quedar.

    Yo me alegré de su muerte
    Por los odios inculcados
    Y la ignorancia palurda
    Del pensar desordenado.

    Que vomita los adentros
    De la inspiración irreverente,
    Pero pude liberarme
    Y se ha limpiado mi mente.

    Por eso es que se aparece
    Con la mente liberada,
    Y. Me gusta recordarlo
    De una forma equilibrada.

    Hizo FRANCO un socialismo
    Que avergüenza a las izquierdas,
    Y. Lo siguen detractando
    Los que están llenos de mierda.

    20 de Noviembre de 2.017

    Ramón Lencero Nieto

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  7. lo único que puedo decir es que murió como vivió enamorado de su Ptria a la que honró, defendió y honró hasta su último suspiro, haciendo alarde de su Credo sin una queja con aplomo y decisión con el honor de un legionario que prepara su viaje para encontrarse con su novia, sin miedo y con la cabeza alta para que al llegar ante la dependencia del Jefe Supremo le pusiera a organizar la guardia y los honores para el Cristo de la Buena Muerte al que siempre sirvió y venero.
    Aunque no pueda oirme físicamente hoy día hay aun personas que podemos gritar con S.E.

    ¡¡¡¡¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!!!!!

    Me gusta

  8. Excmo. Sr. Dávila,
    Nuevamente gracias por su Blog y gracias por su artículo, el cual me ha hecho recordar a una gran persona a la que usted hace referencia y que muy poco se conoce, fuera del ambiente académico de la medicina. El doctor Vicente Pozuelo Escudero. Gran médico y excelente persona, por ello me atrevo, al conocerle personalmente por los lazos familiares que a el me unían y las largas conversaciones que en mi adolescencia departí con él, a hacerle un pequeño homenaje en este, su Blog.
    Vicente provenía de una familia de militares, de ahí su nacimiento en Melilla, su padre al igual que su tío y mi abuelo contrajeron matrimonio con las hermanas Escudero. En los principios de los 30 se trasladan a Madrid, allí el joven Vicente conoce el nacimiento de la falange y como muchos otros jóvenes de su tiempo queda admirado por esta y por su fundador Jose Antonio, afiliándose primero al SEU y posteriormente a la Primera Linea. Nada más comenzar la guerra civil tanto su padre, Vicente, como su tío Jorge son detenidos y llevados a Paracuellos. Mi abuelo, el capitán entonces, de intendencia Buil Moren, logra escapar sobornando a la jefa de la Checa y antigua portera de la finca donde vivía, este pasaría el resto de la guerra en la organización de la quinta columna, sus cuñados Vicente y Jorge Pozuelo correrían distinta
    suerte y curiosamente, cosas del destino, sobreviviría Vicente, gran admirador de la falange al igual que su hijo, pero su hermano Jorge, totalmente apolítico, sería fusilado.
    Vicente hijo (quien nos ocupa) es reclutado forzoso por la república, aunque no pasará mucho tiempo para que lograse pasar al bando nacional en una acción más típica de una película bélica que del mundo real y continuar allí la guerra, la misma que se lleva la vida en las trincheras de su hermano menor.
    Finalizada esta y nuevamente como muchos jóvenes falangistas de la época sufre el desencanto de una victoria que no sirvió para lograr los tan altos ideales que perseguían. Abandona la política y se centra en su otra pasión, la medicina, hasta el punto de ser considerado uno de los más destacados endocrinólogo, no solo a nivel nacional, también internacional, pasando de ser profesor adjunto de la cátedra del profesor Marañón a miembro de honor de las principales sociedades endocrínicas del mundo, con más de 500 artículos publicados y tres libros editados.

    El siempre me comentaba su sorpresa cuando es llamado para atender a Franco, el sonreía cuando en mi ímpetu adolescente y también falangista criticaba con dureza al Caudillo. Entonces él me hablaba de sus largos paseos por el Pardo, del Franco persona que a él mismo tanto sorprendió, pero sobre todo de su sentido de la justicia y de su humildad. De como cuando ya se daba todo por perdido y era casi imposible levantarle de la cama, se le ocurrió poner una casete de marchas militares de la legión y en un instante, se calzó sus zapatillas de “esparto” y se puso a desfilar por la habitación, como el entonces Príncipe de Asturias lloraba desconsoladamente en el lecho de muerte de su mentor (quien lo diría, en fin)….. Conversaciones que aún recuerdo con enorme cariño y que hicieron mella en forma de ver y pensar. Recuerdo su gran enfado cuando, inocentemente concedió una entrevista grabada para TVE y cuando vio su emisión se sintió totalmente engañado, motivo por el que jamás volvería a conceder otra a no ser en riguroso directo.
    Ya muerto Franco y tras su jubilación, pasó, junto a su esposa y enfermera Carmen, a dedicar toda su vida y esfuerzos, tanto humanos como económicos, a los más desfavorecidos, trabajando alturistamente jornadas interminables. Todo ello le valió el reconocimiento del mundo de la medicina con la creación de los premios Doctor Vicente Pozuelo, de la fundación Icomem, que premían cada año las iniciativas en la humanización de la medicina.

    Ruego a todos disculpen lo extenso del comentario, pero donde mejor parte para hacer este pequeño homenaje a un gran médico y a un gran español.

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