LOS VERSOS DEL CORONEL (II-28, 29). VELÁZQUEZ Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r)

 

 

 

JUAN DE PAREJA. 1650

Metropolitan Museum. Nueva York

 El retrato fue pintado en 1650 durante su segundo viaje a Italia, probablemente  para ejercitarse antes de pintar al Papa Inocencio X, pues llevaba algunos meses sin coger los pinceles.

 Velázquez retrata a Juan de Pareja (algo más que su siervo, pero algo menos que su esclavo) de medio perfil y con la cabeza ligeramente girada hacia el espectador al que mira con fijeza reflejando su carácter altivo y serio.

Como ya ocurría en sus retratos de bufones, es capaz de dotar de dignidad a los personajes que por su profesión o condición, carecen de ella en la consideración social de la época; por otra parte y a los pocos años de ser así retratado, a su esclavo y discípulo Velázquez concedió la libertad lo que le permitió ejercer la profesión de pintor que aquel había aprendido en el taller del maestro.

DIGNIDAD

(Soneto)

 En verdes, sabiamente matizados,

su efigie en leve escorzo presentada;

sutilmente su testa está girada

y sus ojos en ti, tiene clavados.

 

Son negros sus cabellos encrespados,

arrogante su pose y su mirada;

es morena su piel aceitunada,

y de blanco, flamencos, los bordados.

 

Y si en acto muy propio de su ser

lo libró de la ingrata servidumbre

y a un siervo concedió la libertad,

 

en excelsa esta obra dejó ver

según fuera su hábito y costumbre,

que a un hombre devolvió su dignidad.

 

INOCENCIO X. 1650

Gallería Doria Pamphilli. Roma.

 Velázquez pintó al papa Inocencio X en 1650, durante su segundo viaje a Roma.

Lo retrata sentado y girado hacia su derecha consiguiendo con ello darnos sensación de espacio; revestido del rojo papal, desprovisto de afectación y sin hieratismo, sobre un fondo del mismo tono, algo novedoso en retratos, consiguiendo un tremendo efecto. En su mano izquierda sostiene un papel en el que aparece el nombre de Velázquez como autor de esta obra.

Inocencio X es un hombre mayor irresoluto y desconfiado, y eso es lo que capta Velázquez, que lo pinta con expresión tensa y  ceño fruncido, captando perfectamente la personalidad del retratado, sin nada de idealización; es un cuadro realista y psicológico.

Tenía fama de estar siempre alerta, desconfiado e infatigable en el desempeño de su cargo. Todos estos sentimientos los trasmite el papa cuando le miramos.

“Demasiado real”, cuentan que dijo el protagonista cuando vio el cuadro acabado.

TROPPO VERO!

(Soneto)

De él se hablaba, razones mil habría,

que artero, siempre alerta, desconfiado,

tortuoso, tenaz y porfiado,

suspicaz, era un hombre en demasía.

 

Y en esa sensación de lejanía,

una vez que su adentro hubo captado,

dejó lo más oculto desvelado,

de su alma en magistral radiografía.

 

Supuestas las maneras de la corte,

y esperando muy otro el tratamiento,

no Inocencio mostró gran regocijo;

 

que al verse retratado con tal porte,

afloró su habitual resentimiento:

¡Demasiado real!, dicen que dijo.

 

(Continuará)

28 abril 2018

Blog: generaldavila.com

3 pensamientos en “LOS VERSOS DEL CORONEL (II-28, 29). VELÁZQUEZ Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r)

  1. A las órdenes de V.I., mi Coronel

    El retrato de Juan Pareja, es eso, una pintura. Pero el cuadro de Inocencio X muy bien podría ser una fotografía digital de las de ahora. Juan Pareja está estático, posando y congelado en el tiempo. Pero el Papa está vivo y hasta su más leve gesto en movimiento, como si en cualquier momento fuera a levantarse del sillón para interpelar al pintor. Y la expresión de los ojos y la boca lo dicen todo de su desconfianza.

    Mejor descritos ambos, en sus respectivos sonetos, imposible.

    Bellísimos.

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  2. He visto la presentación de D. Eufemio sobre Velázquez -entre soneto y soneto, y el mejor pintor de la historia-, y me ha llamado mucho la atención cómo ha mostrado un cuadro del ilustre sevillano que es el primer lienzo impresionista. En efecto, cuando yo estaba en sexto de bachillerato, mi profesor de Arte me hizo caer en la cuenta de la existencia de dos cuadros de pequeño tamaño, pintados en el norte de Italia en el último tramo de la vida de Velázquez, que eran claramente impresionistas. Lógicamente me ha hecho mucha ilusión la erudición de D. Eufemio, y me ha traído también a la memoria otro aserto de este sacerdote profesor mío: el Cristo de Velázquez no tuvo un modelo masculino, sino femenino, y me añadió que me fijara en las caderas; cuando pude lo hice, y comprobé la certeza de lo que me había sido indicado. Años más tarde, con mayor conocimiento, me adentré en más conclusiones que, a veces, cuando coincido con alguna persona interesada en estos temas, comparto de forma coloquial.
    Muchas gracias D. Eufemio.

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