EL “SEGUNDO TRATADO DE UTRECH” O “EL NUEVO PACTO DE FAMILIA” DE 2018. Salvador Fontenla Ballesta, General de Brigada (R).

Gibraltar ¿español?

Mi único propósito, al apoderarme de esta Península, era sacarla de manos de los cristianos, por ver cómo se habían apoderado de su mayor parte y por el descuido de sus reyes, por su abandono de la guerra, por delegar su gobierno, por su indolencia y por su afición al bienestar, pues la única preocupación de cada uno era el vino que bebían, las cantoras a quienes oían y las diversiones en que pasaban los días (Yusuf ben Taxufin, emir almorávide).

El siglo XVIII es el siglo de la decadencia imparable de España, porque y aunque a la muerte del Rey Carlos II (1700) solamente tenía un ejército disponible de 1.500 hombres, y su defensa estaba prácticamente confiada a sus aliados, dejó los territorios de la Monarquía española prácticamente intactos, dentro y fuera de Europa. Es admirable, y sorprendente, la capacidad que tuvo la corona de España para mantener sus vastos territorios, con tan escasos recursos.

El nuevo rey de España Felipe V, ya en 1701, dio orden a los virreyes y gobernadores españoles de América que permitiesen la entrada de barcos franceses para el comercio. El rey francés Luis XIV, abuelo de Felipe V, fue de este modo, aprovechándose la debilidad española, haciéndose con las riquezas de nuestras posesiones americanas.

La Guerra de Sucesión (1700 – 1714) fue una catástrofe para España, pues supuso la pérdida de los territorios italianos que tanto habían contribuido al sostenimiento de la Monarquía española. Aquí se debe diferenciar, desde el punto de vista histórico, una catástrofe de un desastre, porque el primero tiene consecuencias irreparables, y el segundo no, aunque sea un descalabro fuerte. Ejemplos de catástrofes son la invasión árabe de 711 (rompió irremediablemente la unidad política de la Península Ibérica) o la Guerra de la Independencia (con la pérdida de los virreinatos americanos); y de desastre el ejemplo más claro fue el de Annual en 1921, que a los pocos años se logró restablecer la situación.

El primer tratado de Utrecht (1713).

Los españoles habían perdido, en el siglo XVIII, el espíritu militar que había sustentado sus pasados éxitos, a causa de la reticencia de muchos españoles a servir en el ejército y la pobre calidad de la mayoría que lo hacían, también porque los mandos medios y superiores no eran elegidos por sus capacidades, como ordenaban las ordenanzas militares de Felipe IV de 1632, sino por herencia o conexiones políticas.

La Guerra de Sucesión y el tratado de Utrecht le costaron a España volver a perder el Peñón de Gibraltar y el control del Estrecho, que ya habíamos perdido en el 711 con la invasión árabe. Pérdida que tardamos 750 años en recuperar la primera vez; y ahora llevamos ya 300 años, con perspectivas poco halagüeñas, principalmente por falta de voluntad política nacional.

La pérdida de peso en la política internacional de la dinastía borbónica española quedó sellada en las negociaciones para los humillantes tratados de Utrecht y de Rastatt, que se hicieron sin conocimiento de España, que tuvo que conformarse con los hechos consumados. Estas negociaciones y los intereses de España fueron asumidos directamente por el rey Sol, que ni siquiera permitió la presencia de representantes españoles.

Casualmente los territorios que se perdían en los sucesivos pactos eran españoles, y cuando Felipe V se quejó a su augusto abuelo del resultado siempre adverso de los pactos, este le contestó simplemente que era su mejor valedor.

El Reino Unido fue la gran beneficiado, consiguiendo la hegemonía en el Océano Atlántico, romper el monopolio del comercio hispanoamericano, y convertirse en árbitro de la política europea.

La monarquía borbónica española quedó subordinada a la política internacional de Francia, a pesar de que esta quedó muy quebrantada económicamente. Este vasallaje quedó rubricado por los pactos de Familia (1733 -1789) que deben su nombre al parentesco entre la monarquía gala y española, que firmaron tres alianzas para defender sus intereses familiares de los borbones franceses, por encima de los nacionales.

España continuó con su política de subordinación a Francia, a pesar de la Revolución, de su conversión a República y después en Imperio, bajo la dictadura de Napoleón. Esta conducta dio lugar a la invasión francesa de España y al prolongado conflicto de la Guerra de la Independencia Española.

Lo nuevos tratados de Utrech y pactos de Familia vejatorios para España: el Brexit.

Son muy evidentes los paralelismos, por desgraciados para España, entre el tratado de Utrecht de 1713 y los famosos pactos de Familia del siglo XVIII, y el que se acaba de firmar por la Unión Europea, que no Europa, para la salida de la misma de Gran Bretaña.

España no envió negociadores al tratado de Utrecht de 1713, ni ahora han intervenido en las del Brexit, a pesar de tener el derecho al veto, por la colonia británica de Gibraltar. El pacto ha sido firmado a nuestras espaldas y contra nuestros intereses con “nocturnidad y alevosía”, como ha reconocido de forma infame el presidente Sánchez.

Han primado los intereses económicos de la familia burocrática de la Unión Europea y de la Gran Bretaña, sobre los derechos soberanos de España sobre el Peñón de Gibraltar (reconocidos en Utrecht y por la ONU). Han tratado a España como nación vasalla, sin autoridad ni prestigio alguna.

No necesitamos enemigos con estos aliados, que además protegen los movimientos separatistas, no amparan Ceuta ni Melilla, y permiten una agresión continuada sobre nuestra integridad nacional en el Peñón de Gibraltar. Cuando paradójicamente tenemos fuerzas conjuntas desplegadas en el extranjero para proteger integridades territoriales foráneas.

Teniendo una deuda superior al 100$ del PIB, que impide cualquier acción ¿Cómo vamos a ser soberanos y defender nuestros intereses? España ha sido la que ha pagado los platos rotos para el Brexit. Quizás sea, como acaba de publicar un libro inglés, porque España es un país de cobardes, o porque debe ser el único país del mundo que paga a traidores.

Salvador Fontenla Ballesta, General de Brigada (R.)

Blog: generaldavila.com

27 noviembre 2018

 

7 pensamientos en “EL “SEGUNDO TRATADO DE UTRECH” O “EL NUEVO PACTO DE FAMILIA” DE 2018. Salvador Fontenla Ballesta, General de Brigada (R).

  1. Desconocemos muchos detalles sobre la estabilidad de la UE,y suponemos o formamos opinion a base de algun dato publicado, escapes en radio,conferencias, debates , libros especiales de poca circulacion(todo ello con personas mas o menos versadas en temas ocultos).El guion se ha manejado poco a poco ,quitando atribuciones ,soberania,derechos,y acabando con una enorme invasion (pagada por el pueblo español),sin olvidar controlar fuerzas y organismos y reducir las fas a cosa testimonial,(las fops llevan mas de tres siglos influenciadas)sobre todo desde capitales mundiales como Londres ,desde uno de cuyos hoteles llevan mas de 60 años imponiendo normas y leyes a media europa,y desde donde volveran a hacerlo cuando se reintegren con la libra mas alta(para seguir comprando paises con testaferros).Es una opinion que cada dia se va afirmando..

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  2. A las órdenes de V.E., mi General.

    Nunca mejor explicado. Bien sabe Dios que no tengo ningún prejuicio ni sentimiento de odio o rechazo por la población de Gibraltar, pues en cierto modo ellos también son en su dignidad como personas, víctimas de la soberbia y de los intereses políticos y estratégicos de quien dice protegerlos contra España. Eso sí, muy cariñosamente los designa, y esto está nada menos que en la Enciclopedia Británica, como “escorpiones de roca”. Ahí queda eso, pues a los habitantes de Las Malvinas al, menos, los consideraban seres humanos británicos aunque de segunda o tercera categoría.

    Y no tengo nada en contra de ellos, ni deseo que paguen las consecuencias de esta situación anacrónica que dura ya trescientos años, porque en mi juventud tuve durante dos años largos la oportunidad de tratarlos y conocerlos con motivo de “mi trabajo” por entonces.

    Ya entonces estuve de acuerdo con las generosas ofertas que España les hizo, a esa población, en el sentido de poder elegir mantener la nacionalidad británica y/o elegir la española, y en cualquier caso conservarían sus propiedades y hasta su forma de administración a nivel municipal, pudiendo, además, adquirir otras propiedades o residir en cualquier otro lugar de España para salir del confinamiento que significa tener que estar aferrados a una roca hueca, baldía e inhóspita y al mar para salir de allí y moverse.

    Paradójicamente, el Reino Unido siempre utiliza, cínica y arteramente, esa baza de la población para cerrarse en banda e incluso amenazar a España. Espero que, si a los gobernantes españoles les queda un atisbo de sentido de la dignidad, no acepten y se nieguen en redondo a un posible “pacto dictat” a espaldas nuestras en el que se contemple algo parecido a una especie de “cosoberanía”. La soberanía queda claro en el Tratado de Utrech, que no se cedía y la conservaba España. Aceptar ahora compartirla sería una claudicación vergonzosa y cobarde que el auténtico pueblo español algún día hiciera pagar muy caro a quien transija con ello para escarnio y vergüenza de toda la nación.

    No me extrañaría nada, por malo que fuese, que estando España hoy incluso en peor y más inerme estado que en 1.700, Inglaterra remarase la faena con descabello incluido.

    Aquí lo único que funcionó y estuvo muy cerca de resolver el problema por las buenas, fue cuando se aplicó el Tratado de Utrech cerrando la comunicación por tierra, se ató cortos a los buques y a los aviones militares con las áreas prohibidas que se establecieron, y se hizo una campaña seria internacional. Pero, por desgracia, desaparecido el Caudillo, poco tardaron algunos en abrir todo otra vez creyendo ingenuamente que con ese gesto “de buena voluntad” iban a pasar a la historia como los héroes que habrían recuperado Gibraltar. Sin ser conscientes de que, ante intereses tan grandes como los de Gran Bretaña, no hay gestos amistosos ni buena voluntad que valgan. En realidad, una aplicación estricta del Tratado conllevaría hacerles abandonar todo el istmo y demás terreno robado hacia La Línea de la Concepoción, donde está la Base Aérea y Aeropuerto, y trasladar la muralla de separación, que construyeron ellos, hasta las mismas puertas de la roca. Tampoco se les cedían aguas territoriales y habría que obligarles a desmantelar sus instalaciones navales y el puerto.

    ¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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  3. Buenas tardes, General D. Salvador Fontenla Balllesta:

    Magnifico escrito explicativo de la realidad.. sobre el tema que nos trae.

    Hoy como muchas veces, que se toca ese tema, y ahora complejo y cambiante, solo voy a leer muy afondo todo, y también los comentarios, para adquirir, conocimientos sensatos sobre ello. infinitas gracias a los contertulios, y muy feliz martes..

    Y un afectuoso saludo General, Fontenla Ballesta, llenos de agradecimiento..

    !! Viva España !! !! Viva el Rey !! !! Viva las leales Fuerzas Armadas, Ejercito y la Legión !!

    Josefa Lopez del Moral Beltran..

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  4. Con tantos traidores y cobardes parece que España solo ha mantenido su dignidad entre 1492 y 1700 y en el periodo de 1939 a 1975. Como me duele España. ¡Arriba España y viva La Legión!. Julio de Felipe

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  5. Mi respetado y muy querido GENERAL FONTELA,
    Enhorabuena por su artículo.
    El artículo X del tratado entre España (Felipe V) y Gran Bretaña (Ana): ” El rey Católico, por si……CEDE POR ESTE TRATADO A la Corona de la Gran Bretaña LA PLENA Y ENTERA PROPIEDAD DE LA CIUDAD y CASTILLO DE GIBRALTAR…..” deja muy claro la situación en el 13.VII.1713.
    Desde entonces hasta ahora se han ido diciendo dimes y diretes, en ocasiones se ha tratado de conquistar “El gran asedio (1779)”, .Operación Félix de Hitler etc. Por el camino diplomático también se ha tratado de recuperar, incluso estando el Gran Fraga de embajador nada se consiguió.Con Franco, no sabemos si por lo del León Rápido, o por otra circunstancia, la operación supuestamente preparada por Muñoz Grandes tampoco prospero.
    Es un tema complejo de abordar y las esperanzas puestas en la UE como bien señala V.E, cada vez decrecen.
    Si el Brexit se truncara otro gallo cantaría. No hay duda que la presencia española en Bruselas ha brillado por su ausencia. Las palabras de May lo dicen todo. Habrá cartas de Anás y escritos de Caifás pero “La tierra amada de todo español” sigue con bandera inglesa.
    En los últimos años, se amplió el aeropuerto, se echaron cantidades enormes de dados de hormigón, han seguido los submarinos nucleares pasando y reparando etc…la Guardia Civil y la marina inglesa han tenido sus más y sus menos, el petróleo y muchas cosas más pero, a la hora de la verdad evita que el dominio del Estrecho (SUBLIME DATO ESTRATEGICO) siga siendo compartido entre ESPAÑA y Gran Bretaña.
    La esperanza conforme Doña Josefa señalaba, es lo último que se pierde. La Reina Isabel Ii tiene gran estima a S.M EL REY D. FELIPE VI y sería una alternativa futura.
    Reiterando la gratitud por su artículo, un enorme abrazo para V.E y su hermano Pedro. A la orden de V.E.
    VIVA EL REY
    VIVA TIERRA MAR AIRE Y G.CIVIL
    VIVA ESPAÑA

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