CAMINO DEL CENTENARIO. LA LEGIÓN ESCUELA DE MANDO Juan I. Salafranca Álvarez Coronel de Infantería (R.)

En sus cien años de existencia, La Legión ha sabido alcanzar gloria para el bien de España; esa gloria se ha conseguido gracias, sobre todo, a los Caballeros Legionarios, la Tropa de La Legión, que es su más preciado capital, pero la formación de esa Tropa y su conducción en combate, ha sido posible gracias a unos mandos de una altísima calidad profesional. Todo el mundo entiende que enfrentarse a la posibilidad de la muerte requiere de esa virtud exigible al soldado que es el valor, pero no siempre nos paramos a pensar en las dotes morales que se necesitan para conducir a hombres jóvenes, en la plenitud de sus vidas a situaciones que les pueden hacer perderla. Esa es una de las labores del Oficial.

A lo largo de la Historia de La Legión, ha habido etapas de guerra y otras de preparación para el combate. En las primeras, el valor del Oficial y su capacidad profesional son garantía de una mayor probabilidad de supervivencia de sus hombres. En la paz, la competencia profesional del mando y su capacidad de transmitir sus conocimientos a su tropa, junto con un entrenamiento continuo y duro, pondrán a la Unidad en condiciones de enfrentarse a la dureza de la guerra en las mejores condiciones.

Esto, que es común a todas las Unidades militares, lo sabemos todos y en las Academias se nos prepara para ello; pero La Legión en los distintos períodos de su Historia ha tenido unas características peculiares, que la han hecho convertirse en una magnífica escuela de mando.

En los primeros tiempos, la necesidad de unificar gentes de la más variada procedencia, veteranos algunos de la pasada Gran Guerra y totalmente ayunos otros de cualquier conocimiento militar, cada cual con una manera distinta de pensar, con distintas costumbres y las más variadas aspiraciones, junto con la ausencia de mandos en los más bajos escalones, requirió de aquellos jóvenes Oficiales unas excepcionales dotes de mando (ahora se dice liderazgo) hasta conseguir convertir aquella masa en la magnífica Unidad que todos hemos conocido. A ello se unieron unas necesidades logísticas extraordinarias, para vestir, alojar, alimentar y pagar a aquel aluvión de voluntarios que superó, con mucho las expectativas de los Jefes. En esta etapa, el aprendizaje práctico tuvo que apoyarse en los jefes de Bandera y Compañía, cuidadosamente seleccionados por Millán-Astray y con experiencia de combate acreditada en aquellas tierras africanas en las que el nuevo Cuerpo iba a combatir. Si la clarividencia de Millán y su conocimiento del alma del soldado le hicieron concebir el Credo Legionario, con ello, con su asimilación por los propios Oficiales y su esfuerzo por imbuir de él a su tropa, proporcionaron a los que mandaban un arma excelente y un camino claro a seguir que, casi cien años después y en unas circunstancias en que la tropa del resto del Ejército es totalmente profesional, sigue haciendo de La Legión algo especial.

Una vez entrados en combate, pronto aprendieron que la mejor forma de mandar es el ejemplo y, aunque ello provocó que la proporción de bajas de Oficiales fuera mayor que la deseable, supieron estar a la altura y de su eficacia da fe el que los mandos de columna, al principio reticentes a emplear la nueva y desconocida Unidad en los puestos de vanguardia, pronto exigieran tenerla a sus órdenes y siempre la emplearon en los puestos de mayor riesgo y fatiga. Esta situación, pacificado el Protectorado, se prolongó con la campaña de Asturias y la posterior Guerra de Liberación.

Espectáculo. Smara. Navidad 1974

Para no extenderme demasiado, me voy a permitir hablar de mi propia experiencia. He mandado en La Legión Sección, Compañía y Bandera y aunque hasta el mismo día de mi ascenso a Coronel he seguido aprendiendo, me voy a referir solo a mis primeros pasos en La Legión.

A mi incorporación a la VII Bandera en Smara, me encontré unos mandos perfectamente conocedores del territorio, unos compañeros deseosos de transmitirme su experiencia y unos subordinados perfectamente instruidos y motivados. De todos ellos aprendí y a ellos sigo agradecido por haber completado la formación del Teniente recién salido de la Academia.

De la tropa aprendí a adaptarme perfectamente a aquel terreno, a decidir qué era lo imprescindible y lo superfluo a la hora de patrullar por el desierto, a saber que me iban a examinar en todo momento y que la disciplina en los más bajos escalones del mando, porque allí los Cabos eran Cabos y los Cabos Primeros casi Mariscales.

Teniente y sargentos

De los Suboficiales a encontrar el perfecto equilibrio entre la autoridad y la familiaridad, a conocer cada detalle de los legionarios, sin necesidad de preguntar por su vida anterior y a respetar su margen de actuación y fiarme de su conocimiento del terreno.

De mis compañeros Tenientes eso que quedaba tan bonito en el antiguo artículo 5 del Cabo en las Reales Ordenanzas de Carlos III de  ser “…firme en el mando, graciable en lo que pueda”  y siguiendo con él a “castigar sin cólera y ser comedido en sus palabras aún cuando reprenda” y a seguir el Camino de los Caballeros, rindiendo culto al honor, culto al valor,  culto a a la cortesía y al amor a la Patria. A ellos agradezco las indicaciones en todos los aspectos de la vida diaria, antes de que pudiesen ser corregidas por mis superiores. Tengo que hacer mención de los Tenientes de la Escala Legionaria que superándonos con mucho en experiencia, se esforzaban en suplir con ella nuestros conocimientos académicos y cargados de años, procuraban estar físicamente a nuestra altura.

Línea de oficiales

De mis superiores, el ejemplo y la certeza de que no iban a pasar por movimiento mal hecho, porque lo que se corrige en la paz, evita bajas en la guerra.

Juan I. Salafranca Álvarez. Coronel de Infantería (R.)

Artículo perteneciente a los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com con motivo del Centenario de la Legión.

11 febrero 2019

10 pensamientos en “CAMINO DEL CENTENARIO. LA LEGIÓN ESCUELA DE MANDO Juan I. Salafranca Álvarez Coronel de Infantería (R.)

  1. A las órdenes de V.I., mi Coronel.

    Muy entrañable y emotivo relato de recuerdos.

    Nada ni nadie podrá empañar, y menos aún borrar de nuestra memoria y de la historia, nuestras vivencias al servicio de la Patria en el Ejército, ni tampoco podrá arrebatarnos ese legítimo orgullo y satisfacción por haber estado en todo momento, día y noche, y en cualquier circunstancia, disponibles y dispuestos para dar lo mejor, hasta la misma vida, en el cumplimiento del deber. Y por eso es inevitable, casi un rito, regresar cada vez con más frecuencia, a medida que vamos cumpliendo años, a aquellos tiempos de la juventud en los que aprendimos con ilusión, y con el ejemplo recibido de nuestros mandos experimentados. todo lo que después necesitamos para ser competentes en nuestros cometidos, comenzando por el verdadero sentido del patriotismo.

    ¡¡¡Viva España!!!

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  2. Mi Coronel,
    Excelente testimonio, que refleja su indiscutible amor por la Legión. Mi más cordial y sincera enhorabuena,
    Fuerte abrazo Legionario!!

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  3. Buenas, muchas gracias por compartir vuestra experiencia en sus primeros año mi coronel, una gran verdad cuando dice, que los cabos en la legión, son cabos y si subimos un poquito para arriba, los sargentos, de hierro no, titanio por lo menos … pero todos los mandos en la legión, servidor tubo de mandos, de las dos “clases” caballeros legionarios y de infantería, sin excepción, cuando trabajas bien y convives un poco con ellos, son formidables en el trato, fantásticas personas y muy cuidadosos con sus subordinados
    saludos de un CLP
    Ildefonso Morón
    Pd, ahora también hay que decir, que algún garbanzo negro se cuela en la olla !!!

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  4. Buenos días Coronel D.Juan I. Salafranca Álvarez.

    Un gran artículo el suyo, sobre sus primeros días en la Legión. Suscribo ese párrafo suyo que dice: “seguir el Camino de los Caballeros, rindiendo culto al honor, culto al valor, culto a a la cortesía y al amor a la Patria”. (…) Camino que tan denostado se haya en la actualidad y que nadie para estar dispuesto no ya a seguir, si no, ni tan siquiera a emprender.

    Un saludo.

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  5. Buenas tardes, Coronel Juan I. Salafranca Álvarez:

    Magnifico escrito, en el que también, he aprendido mucho sobre temas de la Legión, y su evolución, hasta llegar, a lo que es hoy.. ! lo mejor que tiene las Fuerzas Armadas, junto al Leal Ejército!!
    Infinitas gracias, y un afectuoso saludo.. Coronel.

    !! Viva España!! !! Viva el Rey !! !! Viva la Legión !!

    Josefa Lopez del Moral Beltran

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  6. Muchas gracias a todos por sus comentarios, que no he podido leer hasta hoy. Gracias especialmente a Enrique Alonso, de quien tanto aprendí entonces y sigo aprendiendo todavía

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