VETERANOS Agustín Rosety Fernández de Castro. General de Brigada de Infantería de Marina (R.) Diputado por Vox

Hace un par de años volvió a plantearse en el seno de las Fuerzas Armadas la baja forzosa en el servicio de militares de tropa y marinería por haber alcanzado 45 años de edad. Una cuestión que todo el mundo pareció olvidar cuando la Ley 8/2006, providentemente, evitó el licenciamiento de quienes habían superado 35 años de edad o 12 de servicio. Fue, en realidad, una simple “patada adelante”, un parche que el equipo del Ministro Bono puso a un modelo de profesionalización que hacía agua por todas partes. Pero ¡ay! El transcurso del tiempo es implacable, de modo que, pasados diez años, la simple aritmética nos devuelve al punto en el que entonces nos encontrábamos.

Promulgar una nueva Ley de régimen de tropa era una muestra más de la actividad legiferante del Ministerio de Defensa, pero un empeño claramente erróneo cuando apenas se había comenzado a comprender el funcionamiento de un modelo en cuya concepción, según el post del General Dávila del pasado día 8, “…hubo improvisación, interés político, frivolidad. Nunca hubo asesoramiento, informes, consejos, del Mando militar al que se tuvo al margen…”. Coincido plenamente en que así fue, y eso a pesar de la creación de una Comisión Mixta No Permanente en las Cortes Generales que se esforzó sobre todo en formular “el problema de la solución”.

La solución, en realidad, ya había sido hallada por el Partido Popular, entonces aspirante en las urnas: profesionalizar inmediatamente la tropa y marinería y así ofrecer la suspensión de la prestación del servicio militar a los miles de jóvenes que, con su actitud absentista, estaban convirtiendo la objeción de conciencia en un monumental y consentido fraude de ley. Como de lo que se trataba era de vestir el santo, se acudió al socorrido argumento de la caída del Muro de Berlín para proceder a una drástica reducción de efectivos y a un recorte de recursos financieros. Y, ya en la arena, en un país como España, tan apegado a la conscripción obligatoria, apenas podía invocarse otra experiencia que la del voluntariado especial: Legión, Paracaidistas, Especialistas de la Armada y poco más. El resultado fue un modelo dominado por la temporalidad, lo cual iba a dificultar en extremo su implantación, porque no estimulaba el reclutamiento a falta de perspectivas de estabilidad.

Llegado este punto, debo advertir al lector que no es mi intención decir aquello que nuestros veteranos quisieran oír, sino inspirar una reflexión. Profesional es quien “profesa”, es decir, quien hace vida de una actividad, en este caso del servicio de las armas.Y, en ello, no parece caber distinción jerárquica: la entrega de veinte años de vida a la nación de un oficial vale tanto como la de un suboficial, nadie lo negaría. ¿Por qué entonces ha de valer menos la de un soldado o marinero? Pretenderlo sería rebajar su condición militar a la de un voluntario, un elemento auxiliar, cuando la tropa y la marinería constituyen el cuerpo mismo de la fuerza. Digamos ya, por tanto, que no me parece consecuente con la profesionalización de las Fuerzas Armadas establecer un régimen de personal para tropa y marinería radicalmente diferente al que rige los cuadros de mando.

Sé que esta afirmación acaso no sea fácil de compartir para todos. Sospecho que, en su posible rechazo, pueden subyacer las inercias del sistema de reemplazo, el acendrado apego a la selección por méritos académicos, la escasa motivación de algunos soldados o marineros por mejorar y, por supuesto, las limitaciones que para el servicio representa la edad. Acepto tales objeciones, pero debo afirmar que cabría hacer extensivas algunas a todas las categorías. Limitar su aplicación a la tropa y marinería para fundamentar el “despido” –siento no encontrar un término más ajustado a la realidad- de quienes han servido tantos años con honor bajo la Bandera es aceptar, sin más, que nuestros soldados y marineros sean los únicos españoles a quienes, después de veinte o más años, se prive de su medio de vida sólo por no haber sido capaces de promocionar. En la Administración, desde luego, no hay nada semejante.

¿Por qué un trato tan discriminatorio? Por ser militares… Lo de siempre. “Todo pueden resistirlo en cualquier asalto…” No tengo que completar la cita. Pero la milicia es una fraternidad, y eso debería bastar para que todos nos sintamos aludidos. El inquietante dato del Observatorio de la Vida Militar que el General comenta en su artículo antes citado no deja lugar a dudas a este respecto: en el próximo decenio, más de 50.000 hombres y mujeres se verán obligados a cesar en el servicio, quedando en paro a una edad crítica y con importantes cargas familiares.No hay que decir más para valorar la gravedad del problema que se cierne sobre la Institución y la Defensa Nacional.Dicho eso, y como una  vieja tradición muy nuestra prescribe que quien plantea el problema debe aportar la solución,me atreveré a esbozar algunas ideas en este sentido.

Al citar a Flavio Vegecio Renato, incidió el General en un tema muy sugestivo, como son los antecedentes romanos. Ya entonces, un ejército profesional suponía una gran carga para el erario, por la simple razón de que había que dar salida a los veteranos. En tiempos de Vegecio, y aún mucho antes, se resolvía la cuestión -que había causado no pocos problemas con Sila- concediendo al soldado una parcela del agerpublicus. Hoy tiene que ser la Hacienda quien cargue con esos costes; y, para evitarlos, se les licencia. He aquí el primer aspecto crítico del modelo: su financiación con cargo a las cuentas públicas no ha sido estimada con rigor, cuando España no puede abandonar a nadie. Hagamos, pues, los deberes.

Con mentalidad utilitarista, se alega para proceder así que 45 años es una edad excesiva para el servicio en unidades. Convengamos, sin embargo, que éstas no son todo en las Fuerzas Armadas, aunque constituyan su razón de ser. Habrá que determinarlos puestos de plantilla que pueden ser servidos por quienes se encuentran en el tramo final de su trayectoria y asignar los correspondientes destinos, de un modo análogo a las FSE. Este criterio no está reñido, por supuesto, con anticipar o promover el drenaje de las escalas hacia otros puestos de la Administración civil o militar. Pero, cuidado, no basta con enunciarlo en una Ley; hace falta, además, que los Gobiernos, sea cual sea su signo, satisfagan estas legítimas expectativas cumpliéndola, cosa que no vienen haciendo con diligencia.

Afrontar el futuro -para llegar al cual hemos de superar con éxito los desafíos del presente- supone para las Fuerzas Armadas adaptarse a unos escenarios tácticos dominados por sistemas de alta tecnología. Este factor, unido a una demografía lamentablemente declinante, hará obligado concurrir en el mercado de trabajo con una auténtica oferta profesional. Habrá que ofrecer retribuciones adecuadas, estabilidad y futuro profesional a quienes se unan a un servicio exigente en formación, selección y disponibilidad.Concebir este modelo es una condición previa a su concreción jurídica y exige, entre otras cosas,incrementar los gastos de personal. Cuando éstos han llegado a alcanzar el 70% del gasto militar, tal aspiración parece un desiderátum. Y por supuesto lo es, al menos mientras el esfuerzo de defensa se mantenga en torno a ese raquítico 1%. Pero esa es otra historia. O acaso otro capítulo de la misma historia.

Madrid, 10 de septiembre de 2019

Agustín Rosety Fernández de Castro. General de Brigada de Infantería de Marina (R.) Diputado por Vox.

Blog: generaldavila.com

19 pensamientos en “VETERANOS Agustín Rosety Fernández de Castro. General de Brigada de Infantería de Marina (R.) Diputado por Vox

  1. Completamente de acuerdo con tu denuncia y con el planteamiento, mi general. Tan nefasto es abocar al despido a buenos servidores del Estado, que han ocupado puestos de responsabilidad, riesgo y con total disponibilidad, como construir unidades operativas – pongamos por caso la BRIMAR – con una tropa que ronda una media de 45 años de edad. Ni queremos lo uno ni es deseable lo otro.
    No se basa la tropa de las FAS sólo en ese colectivo que presta servicios temporales hasta los 45 años de edad. Hay un porcentaje significativo de tropa que los presta hasta los 58, pero esta colapsado. Habría que preguntarse por qué una parte importante de nuestros soldados prefiere optar por opositar a tropa permanente antes que hacerlo a la escala de suboficiales. Esta es una de las claves de la solución de tan complejo problema.
    La otra solución es la preparación y promoción de oportunidades para no dejar de lado a tan valiosos servidores del Estado. Reconociendo que el MINISDEF ha promovido una incipiente iniciativa al respecto (SAPROMIL) resulta a todas luces insuficiente, e ineficaz. En una palabra: frustrante. Y así seguirá siendo mientras otras instituciones, las empresas, los servicios no reconozcan esa preparación (con la necesaria especialización y titulación) esos años de servicio y la experiencia acumulada como méritos explícitos par a optar a sus puestos de trabajo.
    La política de Defensa ha de ser cuestión de Estado y una parte sustancial es precisamente la política de personal. La incorporación de prestigiosos militares a la política y su asignación a la Comisión de Defensa de las Cámaras abren una esperanzadora oportunidad para revisar estos extremos.
    En ello confiamos. No nos defraudeis, mi general.
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  2. Buenos días, general. Es virtud de buenos mandos el defender las personas que están a su cargo, al margen de su rango, y no sólo en la milicia. Voluntariado Especial, Legión, paracaidistas, especialistas de la Armada…y pilotos de complemento, que también tienen su corazoncito. En cuanto al voluntariado NO especial, una solución parcial para los veteranos de tropa de determinada edad, sería la de ofrecerles trabajos administrativos en los ministerios, empezando por el Ministerio de Defensa, sustituiendo a los funcionario que hayan cumplido los 65 años; así el exceso de burocracia tendría al menos alguna utilidad, y se sería justo con estos soldados mayores.

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  3. Muy acertado, yo, como afectada certifico que a mis 44 años y desde hacía dos me encargaba de la actualización de una aplicación logística, labor q podría seguir haciendo incluso con muchos años más. Con un añadido, mi formación y mi experiencia de casi 20 años en la Armada.

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  4. A la orden de Vuecencia , mis Generales , poco o nada puedo aportar a tan magnifico artículo del General Rosety , comentario del General Coloma y D. Felix Fernández , pero si me permiten me gustaría realizar algún comentario sobre la cuestión.
    Recurriré a socorrida frase de ” De aquellos barros tenemos estos lodos”. Empezaré con el Plan Meta y no entraré en la operatividad del mismo pues carezco de los conocimientos para evaluar tal operatividad pero si afirmar que fue una verdadero varapalo para la tropa de algunas unidades , supongo que solamente para La Legión , para sus legionarios que como todos ustedes sabrán nuestra querida Legión ya disponía de tropa profesional conjuntamente con voluntarios de la quinta , ¿ que ocurrió? los que tenían menos de ocho años de servicio fueron licenciados , si, luego se les volvió a permitir el “reenganche” , y ¿los que tenían más de ocho años de servicio? se les permitió continuar en filas pero ya recortándoles los derechos que habían adquirido en sus contratos con la Legión , coloquialmente el reenganche , pero es más ,se hizo caso omiso a la Reales Ordenanzas donde dice que todo militar tiene derecho y obligación a promocionarse en el empleo , poniendo la Academia Básica de Suboficiales hasta los veintisiete años , donde muchos Cabos 1º C.L. y Cabos C.L. sobrepasaban esa edad con lo que no tuvieron opción de opositar , al cabo de cinco años se aumento la edad a los treinta si mal no recuerdo. Resultado de ello algunos optaron por continuar en las filas de La Legión sin posibilidad de ascender , otros por opositar a los diferentes Cuerpos policiales del Estado y otros por licenciarse, perdiendo La Legión un personal con una gran experiencia y en algunos casos con diferentes especialidades muy difícil de conseguir.
    La dejadez de unos y el buenismo de otros nos tienen con este modelo de soldados profesionales , ¿Cuál es el futuro de nuestros soldados de tropa ,cuando cumplan 45 años? en mi opinión en el mejor de los casos solo han habido buenas intenciones por parte de algunos que conocen lo que es ser soldado y en el peor propaganda política con fines más o menos truculentos que no han hecho más que crear falsas esperanzas a sabiendas que eran del todo imposibles de llevar a cabo. Permítanme el último caso , la Señora Ministra anuncia que los soldados profesionales que cumplan 45 años de edad pasaran a incrementar las plantillas de la Policía Local , ya les digo del todo que imposible y lo peor es que ella lo sabe.

    En lo referente a los destinos acordes para soldados que cumplan 45 años hay que tener en cuenta que no es lo mismo afrontar un cambio de destino que en muchas ocasiones significaría un cambio de plaza y posiblemente distante cientos de kilómetros que con miembros de mayor empleo y mayor capacidad económica , los problemas familiares son los mismos para ambos.
    Sin querer alargarme en este humilde comentario , ¿ Cuál podría ser la solución para nuestros soldados profesionales y sin que la operatividad de nuestros ejércitos se menoscabara? La solución se encontraría en la creación de un nuevo Cuerpo de Seguridad dedicado a dar seguridad a las instalaciones e infraestructuras estratégicas que afectaran a la Seguridad Nacional el cual se alimentaria de soldados profesionales , capacitados , disciplinados e imbuidos de la necesidad de defender a España y a sus españoles de las nuevas amenazas que se ciernen sobre territorio nacional , cuestión esta muy sería para dejar en manos cualesquiera.
    Aprovecho la ocasión para saludar al General Coloma , un fuerte abrazo mi General.
    Me gustaría finalizar con la conocida frase de un soldado napoleónico .
    ” Yo soy tan importante como el General , el manda matar y yo mato”

    Alfonso Morant

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  5. Respetado, pero apreciadisimo, Gral. ROSETY:
    -No tengo el INMENSO HONOR de conocerle personalmente, pero sí le digo, que todo lo que le he leido, y escuchado, lo comparto de principio a fin.
    – Por la necesaria brevedad, ADEMÁS de la solución que Ud. aporta, me atrevo a decir, que existe otra, COMPLEMENTARIA a la suya, creo que compaginar ambas soluciones sería lo ideal. Pero para lo anterior es imprescindible aumentar la partida presupuestaria del Ministerio de Defensa.
    – Todo, menos, y antes que – una vez que, los políticos de turno (Ud. siempre será un bendito SOLDADO) han exprimido a nuestros veteranos, darles una patada en el “derriere” y mandarles a la pelandusca calle.
    – Lo mejor que puedo decirle, General, es que DIOS, le siga inspirando su acción política, igual que estoy segura hizo, cuando era un joven Tte. de Infantería de Marina, recién salido de la Escuela Naval.
    – Mantiene Ud. el mismo espíritu, e idealismo, ilusión, valentía, y ganas de pelear por nuestra amada Patria, España, gracias a que no le han hecho mella las deserciones y cobardia de nuestra clase dirigente, que desgraciadamente sí está, y se la espera… que siga en su patética linea de traición a todo lo que ESPAÑA, los ESPAÑOLES (a los que dicen defender), sus FAS, y la MONARQUÍA PARLAMENTARIA, representan.
    Que la Virgen del Carmen, nos proteja a todos.
    ¡¡ POR DIOS Y POR ESPAÑA A MIS REYES SERVIR HASTA MORIR, VIVA LA INFANTERIA DE MARINA MÁS ANTIGUA DEL MUNDO, VIVA LA LEGIÓN !!

    Esperanza González de Fonseca Marco

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  6. Me permito intervenir porque en algún sitio leí que deberían reservarse las nuevas plazas de Policía Nacional y Guardia Civil para estos militares. ¿Resolvería esto una parte del problema? Porque sin duda esta salida interesaría a muchos.

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  7. El problema es España, mi general. Y es tan grave, que tengo serias dudas de que la solución a las cuestiones que nos plantea, puedan venir de la formulación razonada.
    La razón de ser de los ejércitos es la nación. Y, por desgracia, la nación en España está en crisis. Son tantos los complejos y los traumas que acumulamos – La gran mayoría de ellos importados – que no hay Institución salva de la crisis. Intentar desmenuzar esos traumas y complejos haría este comentario interminable e innecesario para la mayoría de los que por este blog asoman. No lo haré, pero me niego a la comparación que suelen dar por buena de España con las naciones vecinas.
    En el RU nadie cuestiona en el Parlamento la monarquía, aquí son innumerables los que abogan por la república; en Francia, ningún partido político pone en cuestión la unidad de la nación en la Asamblea, además está prohibido por ley. Aquí los tenemos hasta independentistas; En Finlandia, ningún policía lo es, sin servir primero en el ejército. Y para que hablar de quienes se manifiestan mundialistas o europeos por encima de españoles.
    Recuerdo a dos presidentes del Gobierno español: “Sr. Zapatero, nación, palabra discutible y discutida; y al Sr. Pedro Sánchez el ministerio de defensa le parecía prescindible”´.
    Y como guinda del pastel un Ministro de defensa, el Sr. Narcis Serra: “los ejércitos que cultivan valores permanentes son peligrosos para la democracia”
    Mucho me temo que lo que algunos vaticinan para un futuro inmediato, aludiendo a la revolución tecnológica y digital, que va a propiciar un enorme paro en las sociedades modernas, tampoco va a ser solución. Este paro está afectando a las generaciones con mayor dificultad de adaptación y estos ya no están, por edad, en tiempos de milicia.
    Que Dios les ilumine, mi general, nadan contra corriente en este rio de complejos y traumas que no es menor.

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  8. Con permiso de Vuecencia, mis Generales. Si con 70 años o mas se practica escalada, paracaidismo y otras actividades de riesgo, el coeficiente intelectual de nuestros políticos es muy bajo ya que no comprenden que un soldado o marinero con una preparación excelente, a los 45 años de edad puede dar mayor rendimiento, no solo en las FFAA, en cualquier puesto ministerial, vigilancia, ante un ordenador, etc. ¡Arriba España y viva La Legión!. Julio de Felipe

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  9. Desde que, tras el intento de golpe de Estado de 1981, todas las fuerzas políticas se marcasen como objetivo la reconversión de las Fuerzas Armadas en una ONG, no sólo con el fin de desincentivar la posibilidad de un nuevo golpe sino con la meta final de dejar a España indefensa ante los retos globalistas (ya en marcha por entonces) y secesionistas, los problemas de los ejércitos no han hecho más que agravarse.
    La cuestión de la tropa y marinería no es más que otra carga de profundidad, de las muchas que ya hemos sufrido, para hacer naufragar la moral de los ejércitos allí precisamente donde radica su verdadera fuerza.
    Se pueden estudiar muchas y buenas opciones para solucionar los problemas de nuestros soldados como, por ejemplo, la que ha planteado D. Felix Fernandez de Castro, pero desgraciadamente cualquier solución pasa por las Leyes y tiene que venir de la mano de la política, que es el verdadero problema de fondo.
    Solamente Vox ( @Vox_es ) está hoy en disposición de facilitar las soluciones necesarias en el terreno político, para proponer las leyes adecuadas.
    Derivada de la situación de desamparo de nuestras FF. AA. en su conjunto, que las tiene relegadas a un papel casi decorativo, muchos españoles se habrán preguntado en los últimos años, como yo me lo he preguntado, por qué nuestros ejércitos combatían en el extranjero cuando los enemigos de España están dentro de nuestras fronteras.
    El Artículo 8º de la Constitución de 1978 dice:
    Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.
    Cuando los verdaderos enemigos de España durante cuarenta años han sido y son, hoy más que nunca, nuestros propios gobernantes corruptos y contrarios al interés de la nación, el clamoroso silencio de la cúpula militar atruena nuestros oídos y, en cierto modo, nos escandaliza viendo la pasividad con que se ha permitido y se sigue consintiendo la destrucción de nuestra patria.
    Hay que apoyar a nuestra tropa, hay que recomponer la moral de nuestros ejércitos y, de algún modo, habrá que tomar cartas en el asunto para evitar la total disolución de nuestra amada España ante la gravísima invasión migratoria, y la irresponsable y, en muchos casos, delictiva actuación de nuestros gobernantes.

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  10. Al General Agustín Rosety Fernández Diputado de VOX
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    Respeto al que lo merece
    Y Vuecencia NO está exento.
    Ya era hora que los mandos
    Hagan valer su intelecto.

    Basándose en la justicia
    Que a cada cual corresponde,
    Para el deber. Y el derecho
    De las mujeres y hombres.

    Que entregan su juventud
    En el altar de la NACIÓN
    Y los echan a la calle
    Sin sentido de la RAZÓN.

    Estoy sentado y sereno,
    Mas. Una leve impaciencia
    Se mueve dentro de mí
    Sin conocer a Vuecencia.

    Porque me causa el respeto
    Que se debe al que lo merece,
    Y en Vuecencia veo al mando
    Que con dignidad se ofrece.

    Su comentario ha llegado
    Cuando nadie lo esperaba,
    Y. Acostumbrada al abuso
    La tropa está doblegada.

    Al capricho de intereses
    De políticos mamarrachos
    Que jactándose en el poder
    Se cagan en los despachos.

    Y burlándose de la sociedad
    Hacen valer su esperpento
    Al modo de conveniencias
    Que bailan los insurrectos.

    Hechos en el desacato
    A las reglas establecida
    Y humillando al indefenso
    Echan sal en sus heridas.

    Esperamos que Vuecencia
    Siga recto en el camino
    Y dobleguen a los traidores
    De este juego tan libertino.

    Que España No es de derechas,
    Mucho menos de la izquierda;
    Los políticos criminales
    Se revuelcan en la mierda.

    Mas. Puede que el REDENTOR
    NO tarde mucho en llegar,
    Que la espada de la JUSTICIA
    NO vacile a la hora de la verdad.

    Con el respeto que merece y a la ORDEN DE VUECENCIA MI GENERAL

    Legionario retirado y español en activo y al tiempo completo
    Rogaciano Goana Nelson=Ramón Lencero Nieto

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  11. Buenas tardes, General ROSETY:

    Magnifico articulo, que comparto de principio a fin, infinitas gracias, por ello.

    Magnifico todos los comentarios, de los generales, que han participado, y de los comentaristas de siempre, complementando y añadiendo, más al tema. gracias a ellos también, aprendo muchísimo de todos.. pues, soy ciudadana de a pié. Que ama a España y a sus Fuerzas Armadas. Todas..

    Un afectuoso saludo General ROSETY.!

    !Viva España ! Viva el Rey ! Viva las Leales Fuerzas Armadas Ejército y la Legión !

    Josefa López del Moral Beltrán

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  12. Efectivamente, la profesionalización de las Fuerzas Armadas españolas se hizo de una forma frívola e improvisada. Se pensó que como a los anglosajones (con gran tradición de ejercitos profesionales) les había ido bien, aquí había de pasar lo mismo. Pero, al tener estos países una baja tasa de paro, muchos militares pasan a trabajar en empresas civiles sin muchos problemas. Además de que muchos de ellos pasan a servir como policías. En España la realidad laboral es muy distinta. Por ello se debería aumentar el número de plazas para tropa permanente. Evidentemente llega una edad en que uno no está para hacer una marcha de 30 km con 20 kg a la espalda o para asaltar una trinchera enemiga a la bayoneta, pero en un ejército hay muchos puestos que se pueden desempeñar después de los 45 años: mecánicos, oficinistas, peluqueros, cocineros, electricistas, sanitarios, personal de seguridad… hasta hubo un tiempo en que en los cuarteles había economatos atendidos por soldados de reemplazo. Quizás habría que plantearse que el ejército recuperara servicios transferidos a empresas civiles. También se podrían reservar plazas, para no tener una tropa demasiado envejecida, en otros Cuerpos de la Administración para los que se necesite disciplina y buena forma física: fuerzas de seguridad, bomberos, funcionarios de prisiones, agentes forestales, vigilancia aduanera… Y también se podrían dar incentivos a empresas civiles que contrataran personal procedente de las Fuerzas Armadas.

    Plantea el general Coloma el por qué muchos soldados prefieren opositar a tropa permanente antes que a suboficiales. Quizás sea porque a muchos no les apetece estar 3 años en academias militares, lejos de sus familias. Habría que replantearse la formación de los suboficiales. No tiene sentido que la formación de un suboficial tenga ahora (cuando la inmensa mayoría procede de la tropa) la misma duración que cuando casi todos procedían directamente de la vida civil y había que formarlos desde cero. Se podría hacer algo parecido a lo que se hace o hacía (no sé cómo estará ahora la cosa) en la Guardia Civil: para poder acceder al curso de cabo hay que ser antes guardia durante un minimo de años y para poder acceder al curso de suboficia, hay que ser antes cabo durante un mínimo de años. Como se aprovecha la experiencia anterior, el curso de suboficial dura o duraba varios meses, pero no años. En otros ejércitos (por ejemplo el británico) la estancia en las academias es mucho más corta que en el español, pero periódicamente tienen que asistir a cursos de perfeccionamiento de varias semanas, lo cual hace más llevadera la formación. También habría que plantearse qué sentido tiene que los futuros suboficiales tengan que sacarse Grados Superiores de Formación Profesional en las Academias. Si se quiere que los suboficiales tengan titulaciones civiles, estas se deberían exigir para acceder a las Academias y una vez en ellas, dedicarse exclusivamente a recibir formación militar y estar menos tiempo en las Academias.

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  13. Segun fuentes asentadas en Londres(en centros clave para la información,dado el paso por ellos de multiples personalidades de toda índole ) antes de los 70,desde donde se dirigía (o mejor manipulaban media Europa)las Fas españolas estaban envejecidas para las nuevas misiones previstas(misiones extranjero con predominio de tropa y marinería).De ahí vino la reserva transitoria con mayor o menor fortuna.,durante unos años y después pase a retirado con algun beneficio en actividad y cotizacion.Algo asi debería hacerse con los que superen edades no idóneas para operaciones belicas o de paz con exigencias y riesgos evidentes..
    Como la situación creada con la entrada de inmigrantes sin control (muchos con formación militar o diversas experiencias violentas)exigirá un enorme incremento de las fops,seria ideal aprovecharlos para reforzarlas con un costo menor ,una confianza acreditada y una experiencia probada frente a rebeldes ,terroristas o sediciosos.

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  14. Estoy plenamente de acuerdo con lo expuesto en este artículo, durante mi vida militar en activo, nunca entendí cómo se ofertaban puestos de trabajo a personal civil para el ámbito de la Defensa, mientras se desperdiciaba el caudal humano y la experiencia de nuestros Soldados y Marineros.
    Además, desde el punto de vista económico, era mucho más gravoso, pues había que pagar los salarios de los reservistas que se marchaban por 45 años, más los salarios de los civiles, mientras que si los mismos Soldados y Marineros cesantes ocupasen esos puestos de trabajo, Defensa ahorraría bastante dinero.
    Ignacio Pérez

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  15. Mi respetado y querido GENERAL,
    Su artículo plantea un problema candente y que V.E tratará de poner en la palestra para buscar por todos los medios la solución óptima.
    Ya, el 31 de Enero del pasado año FERNÁNDEZ BARBADILLO publicó “BREVE HISTORIA DE LA MILI”. Quien subscribe en el fasciculillo de los festejos populares, dió una visión más resumida del tema.
    El artículo del Sr. Fdz. Barbadillo ofrece un enfoque de la realidad mediata. V.E, matiza la problemática actual y él vertebra factores decisivos y latentes nada despreciables.
    “El Presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha anunciado la implantación de un servicio obligatorio vinculado a la defensa nacional y de un mes de duración para los jóvenes de su país.

    En España, donde se suprimió la mili en 2001, la Constitución lo permitiría. En su artículo 30, proclama que los españoles “tienen el derecho y el deber de defender a España”, establece que “la ley fijará las obligaciones militares de los españoles” y añade que “podrá establecerse un servicio civil para el cumplimiento de fines de interés general”.

    Por tanto, sería legal el restablecimiento del servicio militar obligatorio, así como la introducción de un tipo de servicio civil. Pero, ¿sería posible? ¿Y para qué?

    De la aceptación a la protesta en tres décadas
    En 1960, según la I Encuesta de Juventud, realizada por el Instituto de Opinión Pública, que luego, en democracia, se rebautizaría como CIS, el 80% de los jóvenes varones se identificó con la siguiente afirmación: “No me gustaría alegar nada para librarme del servicio militar”.

    Sólo 35 años después, y según el mismo CIS, otro 80% de los jóvenes españoles tenía una opinión negativa de la ‘mili’ en distintos grados y quienes la habían cumplido tenían peor opinión de las Fuerzas Armadas españolas que antes de entrar en el cuartel. Además, había más de 300.000 objetores de conciencia declarados y otros miles de insumisos, tanto a la mili como a la prestación social sustitutoria.

    Cuando el Gobierno del PP suprimió el servicio militar obligatorio, todos los partidos, incluso el PSOE, y por supuesto los nacionalistas, eran partidarios de su desaparición.

    La impopularidad de la mili en España contrasta con lo que ocurre en otros países europeos. En 2013, se celebraron sendos referendos en Austria (país ocupado por los Aliados hasta 1955) y Suiza (que no ha participado en una guerra desde mediados del siglo XIX) para suprimir sus servicios militares obligatorios por otros voluntarios. En ambos casos, los votantes rechazaron la propuesta.
    Más guardias civiles que soldados
    Las Fuerzas Armadas españolas tenían en 2016 poco más de 60.000 efectivos, según el Ministerio de Defensa: 33.886 en el Ejército de Tierra; 10.445 en la Armada; 12.305 en el Ejército del Aire; y 4.066 en los Cuerpos Comunes (jurídico, sanidad, música…). La Guardia Civil disponía ese año de 86.206 miembros, que también se incluyen en Defensa.

    Aunque a muchos les parecerá pequeño un ejército de 60.000 militares, poco más puede hacerse con los presupuestos de que se dispone. La reducción de los fondos ha sido constante desde hace años por los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y Marinao Rajoy. Y, aunque EEUU exige a sus aliados de la OTAN dedicar el 2% del PIB a Defensa, en 2017 el presupuesto del Ministerio español no alcanzó los 6.000 millones, un 0,92% del PIB; encima, más del 70% de ese presupuesto se gasta en personal.

    Si se reintrodujese el servicio militar, ¿de dónde saldría el dinero para mantener a la nueva tropa?

    Un invento liberal
    En España, el servicio a las armas ha oscilado entre voluntario y obligatorio. Los repobladores cristianos obtenían tierras y fueros, pero tenían que estar dispuestos a empuñar las armas para defenderse de las razzias de los moros. Los famosos Tercios fueron siempre de recluta voluntaria. En momentos de necesidad, como otros países, se alistaban vagos y maleantes.

    El primer Borbón, Felipe V, introdujo en España los métodos de reclutamiento de Francia, que entonces era el país más militarizado de Europa. En 1696, poco antes del estallido de la guerra de Sucesión española, Luis XIV tenía un ejército de 396.000 hombres. En Francia había más soldados que eclesiásticos y casi un francés adulto de cada cuatro vestía uniforme.

    En 1704, mientras combatía para mantenerse en el trono frente al archiduque Carlos y la Gran Alianza, el rey Felipe instituyó una nueva unidad orgánica, el regimiento, que sustituyó a los Tercios, y estableció que uno de cada cinco jóvenes -los quintos-, escogidos por sorteo, sirviesen en el ejército.

    El reclutamiento universal nación con la Revolución francesa. Esta disolvió en 1789 el Ejército Real y la Guardia Real, vinculados a la Corona por lazos de lealtad y honor, y en los que abundaban los extranjeros, como los suizos. Apareció así el primer ejército nacional, nutrido, obligatoriamente, por los ciudadanos. El régimen revolucionario tuvo que amenazar con grandes castigos a las familias para que entregasen sus jóvenes al Estado.

    En España, la Constitución de 1812 fue la que estableció el servicio militar universal y obligatorio. Según su artículo 9, “Está asimismo obligado todo español a defender la Patria con las armas cuando sea llamado por la ley”.

    Las siguientes Constituciones liberales unieron en el mismo artículo el tributo de sangre y el tributo de oro al Estado. Por ejemplo, la de 1876 en su artículo 28: “Todo español está obligado a defender la Patria con las armas, cuando sea llamado por la ley, y a contribuir, en proporción de sus haberes, para los gastos del Estado, de la provincia y del municipio”.

    La republicana de 1931, tan añorada en ciertos ambientes políticos, daba al Estado la potestad de reclamar a los españoles varones (las mujeres estaban exentas) sus personas: “El Estado podrá exigir de todo ciudadano su prestación personal para servicios civiles o militares, con arreglo a las leyes” (artículo 37).

    Cuarteles en vez de escuelas
    Aunque las Constituciones y las leyes de reclutamiento (como la de 1837) enunciaban un servicio militar obligatorio, la realidad es que no se cumplió. Hasta la última guerra carlista (1872-1876), las provincias vascas estuvieron exentas de las quintas. Y se permitía la redención en metálico del servicio, es decir, que el llamado a filas pagase a un sustituto, lo que implicaba que los ricos libraran a sus hijos de la mili. Había compañías de seguros, algunas vinculadas a políticos, que ofrecían a las familias una póliza para pagar uno de estos desdichados que sustituyeran a su hijo.

    La ley de 1912, aprobada por el Gobierno de José Canalejas, mantuvo el soldado de cuota, que aunque ya no eximía del servicio permitía la reducción del tiempo en el ejército. Canalejas justificó así la extensión del servicio militar, que entonces duraba tres años, a todas las clases sociales: “Lo creemos una gran escuela de disciplina legal, de civismo, de respeto a la legalidad y de amor al derecho“.

    El soldado de cuota duró hasta 1936. La verdadera universalización del servicio militar en España la realizó el franquismo, mediante una ley de 1940 que suprimía las cuotas y muchas otras exenciones. Para los estudiantes universitarios, se implantó la Milicia Universitaria, que les permitía cumplir el servicio militar como sargentos o alféreces de complemento.

    En esos años, las Fuerzas Armadas españolas alcanzaron su mayor tamaño en tropa y oficialidad, debido, primero, a las consecuencias de la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial y la lucha contra el maquis y, después, por la universalización del reclutamiento y al crecimiento de la natalidad. En cuanto a material, en una primera etapa provenía de la Guerra Civil o bien era de fabricación alemana; y, después de los Acuerdos con Estados Unidos, empezó a ser de este país.
    La única campaña militar exterior en que participó este ejército fue la de Ifni (1957-1958), en la que el alto mando empleó tropas de conscriptos para luchar contra marroquíes.
    Más que como fuerza de proyección exterior del poder propio, el Gobierno español empleaba su ejército con otros fines. Por ejemplo, la alfabetización de la población masculina. Testimonios personales de oficiales sostienen que había compañías en que más de la mitad de los reclutas no sabía leer ni escribir. Una vez erradicado el analfabetismo en el Ejército, el paso siguiente fue organizar en los años 60 cursos de cultura general, ampliación de estudios y formación profesional.

    En esos años de Guerra Fría, prácticamente en todos los países había ejércitos (salvo Costa Rica, que lo abolió en 1948) y el servicio militar era obligatorio.
    Reducción de tiempo en filas
    En 1976, el número de nacimientos en España fue de 677.459 (en 2016, fueron menos de 410.000), de los que 349.232 correspondieron a varones. Esa fue la quinta más numerosa.

    En los años siguientes, los gobiernos de UCD y, sobre todo, del PSOE (1982-1996) se dedicaron a reducir el número de efectivos y modernizar (palabra mágica) tanto el material militar como las doctrinas de defensa.

    Una curiosidad. La Ley Orgánica de 1980 que regulaba los criterios básicos de la defensa nacional y la organización militar, recogió el carácter obligatorio del servicio militar, pero sólo para los varones. Aunque la Constitución ordenaba que no hubiera discriminación alguna por sexo, las mujeres quedaban expresamente excluidas. Las feministas no protestaron entonces.

    En las elecciones de 1986, el CDS, el partido de Adolfo Suárez, propuso la reducción de la mili a tres meses. Empezó la subasta. Y en 1992 la mili pasó a durar nueve meses. Un chiste decía que la mili futura duraría tres días: uno para ir, otro para estar y el último para regresar.

    A principios de los 90, cuando se había derrumbado el Pacto de Varsovia, en la OTAN sólo había cuatro países con reclutamiento voluntario: EEUU (desde 1973), Canadá, Reino Unido (desde 1960) y Luxemburgo. En España, un acuerdo parlamentario aprobado en 1991 enunciaba el propósito de contar con un ejército mixto, de recluta obligatoria y voluntaria, de entre 140.000-170.000 militares, la mitad de ellos profesionales.

    La primera guerra de Irak (1990-1991) cambió la estructura de las Fuerzas Armadas de todos los países desarrollados. Se pasó de la conscripción a la profesionalidad. En mayo de 1996, Francia, inventora del ejército de recluta obligatoria, anunció por boca de su presidente, Jacques Chirac, que lo abandonaba. En España, la protesta social y los pactos políticos aceleraron la transformación.

    El PP de José María Aznar se había presentado a las elecciones de marzo de 1996 con un programa para reducir el tiempo de servicio a seis meses y aumentar hasta 70.000 el número de soldados profesionales. El pacto con CiU para formar Gobierno incluyó la abolición de la mili.

    Soldados de 1.000 pesetas al mes
    Años después, cabe pensar que los gobiernos tanto franquistas como democráticos no se tomaron en serio la mili ni el concepto de Ejército en que se apoyaba por el trato dado a los reclutas. Los últimos quintos cobraban un haber en mano de poco más de 1.000 pesetas (6 euros) al mes y nunca funcionó una reserva verdadera para los licenciados del servicio militar, que legalmente permanecían en ella hasta los 34 años de edad.

    La reserva voluntaria se instituyó tan tarde como 2003 y por imposición de la OTAN. En países que se toman en serio sus Fuerzas Armadas, su defensa y sus militares, los ministerios activan a los reservistas periódicamente y los entrenan con nuevas armas y tácticas. Suiza, Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido… Disponen de miles de ciudadanos que han recibido instrucción militar y se han comprometido libremente con las FAS. En España, la reserva, que superó las 6.000 personas, es, según fuentes de los reservistas, ignorada y maltratada por el Ministerio. La mayor prueba es la desaparición en 2008 de la Oficina General del Reservista.

    La gran paradoja es que, a la que vez que se nos dice desde el Gobierno que no hay amenazas exteriores, la utilización de las Fuerzas Armadas es cada vez más frecuente en las rimbombantes misiones de paz, en las que suelen fallecer militares.

    Cuando el Gobierno de Felipe González redujo la mili a nueve meses para todas las armas, algunos militares dijeron que era un tiempo insuficiente para entrenar a los soldados. Un almirante declaró que en nueve meses un marinero no aprendía ni a defenderse a sí mismo.

    ¿Qué aprenderían entonces los jóvenes en un mes de mili 2.0? ¿Primeros auxilios, uso de fusiles, manejo de drones? ¿O es que de nuevo los gobernantes quieren usar a los Ejércitos para que les solucionen problemas, como la indisciplina, la desaparición de la conciencia nacional, el miedo, o el pesimismo, generados “.

    Se ve claramente que V.E va a por todas y no se conforma con la mera exposición centro-derechista que pudiera plasmar el Sr. Fdz-Barbadillo.
    V.E sigue la máxima del gran BOINA VERDE (Ortega Smith): “POR ESPAÑA HASTA EL FIN”.
    La solución macrónica tiene que tener un soporte presupuestario básico. Cuando en España ante situaciones como la catalana, no hay voluntad de aplicar el 155. Cuando el factor independentista choca con el concepto PATRIO por excelencia. Recuperar EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO es casí imposible. No obstante Napoleón decia : “Lo difícil se vence y lo imposible se intenta”. Habrá que calar tanto en la formación familiar y sobre todo en LA ESCUELA. La vieja y siempre joven enseñanza que la generación de nuestros padres tenían cuando formaban e izaban LA BANDERA DE SU AMADISIMA ESPAÑA cada mañana en el colegio.
    Una de las posibles soluciones apuntadas por V.E, introduciendo a los que pasan a retiro en funciones de Seguridad etc, supondría enfrentamiento con las Empresas de Seguridad. En su momento, muchas empresas emergentes de Seguridad se nutrian de soldados de la policia militar, cuando finalizaban “la mili”. Mirándolo bien, tiene un gran sentido ya que LA LEALTAD Y CONFIANZA sería plena.
    Improvisar sobre la marcha carece de sentido, hay que hacer números, documentarse, plasmar DAFO,s etc.
    Por ahora mi General, animarle y estar a las absolutas ordenes de V.E
    VIVA EL REY
    VIVA TIERRA MAR AIRE Y G.CIVIL
    VIVA ESPAÑA

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  16. La solucion a la tropa profesional es sencilla. Simplemente se trata de respetar a estos funcionarios del estado. Todos somos iguales en un Estado de Derecho ante la Ley. En el Ejercito sin embargo algunos han estado acostumbrados a campar a sus anchas muchas decadas. Parece que los que dirigen las fuerzas armadas no pintan nada en todo este desaguisado y nada mas alejado de la realidad. Siempre ha interesado un ejercito de tropa servil y callada. Este sistema interesa y mucho a los que dirigen las unidades , tropa de usar y tirar y sometida a contratos temporales permanentemente y a quien no pase por los diferentes aros que cada mando tiene se le manda al paro antes o despues. Eso lo llamara alguno disciplina logicamente. Pero que pasa cuando el mando esta alejado de la etica y decencia y el subordinado no. lo que pasa en este Ejercito es que el subordinado es expulsado y el Mando permanece en su puesto ante cualquier caso de corrupcion o de acoso. La impunidad del Funcionario de carrera es absoluta frente al militar temporal que con cualquier pretexto puede ser expulsado.

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  17. La labor de las fas en cuanto a aptitudes civiles fue en principio necesaria,ya que no había personal suficiente ,en especial conductores y otras especialidades,que después le facilitaban un puesto de trabajo.Los que hemos dirigidos escuelas de adultos de varias unds(con hasta 30 maestros ),y las de conductores de todo tipo ( excepto cadenas)en tres ciudades hemos comprobado lo dicho.Aparte otros como armeros,electricistas,fontaneros ,artificieros,etc aprendieron o perfeccionaron oficios ,además de ahorrar enormes cantidades al presupuesto.Todo ello sin descuidar la formación militar imprescindible que supone un minimo de varios meses necesarios para emergencias nacionales o ayudar a las fops.hoy saturadas dado el índice real de vagos y maleantes…

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  18. Mi General,
    leídos los comentarios en contestación a este artículo, saco la conclusión de que no se habría llegado a esta situación si no se hubiera suprimido precipitadamente el Servicio Militar obligatorio por el gobierno del PP de José Mª Aznar, con objeto de obtener un pacto con CIU para poder formar gobierno y eludir los problemas de los objetores de conciencia que se multiplicaban y que tristemente fue apoyado por todos los partidos políticos.No nos encontraríamos como ahora con los 50.000 soldados que en el próximo decenio se verán obligados a cesar en el servicio cuando cumplan los 45 años.
    La desaparición de los centros de movilización, que hacían un minucioso seguimiento de la tropa licenciada temporalmente, ha sido lamentable. Por eso probados tantos sistemas de reclutamiento como ha tenido ESPAÑA sin duda alguna elegiría el de “recluta obligatoria”, a excepción de Legión, Paracaidistas, COES, Regulares y Marines.
    Lo difícil se vence, lo imposible se intenta.
    ¿Es que nuestra Patria, España, no es de todos los españoles? Pues si así es, o debiera ser, serían todos los que deberían acudir a servirla.
    Felicito al que saca a la luz tan transcendental situación.
    Que se han cometido errores es evidente, pero como dice el refrán español “de sabios es cambiar de opinión”. Si no se acometen estos asuntos reflexionando, pagaremos las consecuencias.
    Siempre a tus órdenes, y a Dios y a España servir hasta morir,
    Luis Montesino-Espartero
    Coronel de Caballería (XI pr)
    Marqués de Morella

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