LOS VERSOS DEL CORONEL Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM. (r)

LA PASIÓN A SU “MANIERA”

Con esto del cambio climático va siendo cada vez más difícil sentir sobre uno la amenaza de un cielo de nubes tan oscuras y cargadas  que parecen oprimir a la, aún, levítica ciudad que encaramada sobre el peñasco se prepara para la descarga que en breve sobrevendrá; porque las nubes que parecen amenazantes, son amenazantes.

 Pero incluso así, los privilegiados que aquí vivimos hemos pasado gran número de veces por la experiencia, entre espectacular y sobrecogedora. De hace unos días es ésta última que me cogió con la “cámara” preparada. Cayó el aguacero a continuación y el cielo quedó para eso; para pintarlo: también nuestro personaje la viviría; tanto que  la hizo suya y la eternizó en sus lienzos, donde la refleja en modo magistral, “a su maniera”. Un ejemplo el que traigo hoy más abajo: algo así tuvo que ser el cielo de Jerusalén, hacia la hora nona.

 En el cuadro, y como tantas veces, en una perspectiva irreal El Greco “se inventa” Toledo; algunos de los edificios son ficticios y otros están cambiados de lugar. Sin embargo los hay, Alcázar, Catedral, Castillo de San  Servando que son perfectamente reconocibles: todos recortados bajo una luz fantasmagórica que  da  a la obra un alto  grado de misticismo, que es lo que, seguro, pretendía el genio. Por otra parte se le puede considerar como  uno de los primeros  paisajes de la historia de la pintura  ya que este género, el paisajístico, no era cultivado en la época. Curioso es también, amigo Juan Estanislao, que se acordara de que “el Tajo también existe” y con sus huertas lo dejara inmortalizado en ésta pequeña pero inmortal obra.

 …y  las tinieblas cubrieron la toda tierra hasta la hora de nona, obscureciose el sol…

Lc. 23, 44-

Vista de Toledo. Metropolitan  Museun. Nueva York

 

ESCENARIO

(Soneto)

 Bajo un cielo en cobalto hecho jirones,

en azules de mar, prusia y  turquesa,

espectral, esa luz que lo atraviesa

entre plúmbeos y negros nubarrones.

 

Las agujas, castillos y bastiones

de blancos ilusorios, y con ésa

la ribera que el padre Tajo besa,

en verdes, pardos, ocres y marrones.

 

Y habrá quien piense al ver este escenario,

 -quimérico o ficticio pareciera-

que obra fue de una mente turbulenta.

 

Les diría: no es tan imaginario;

sólo estar una tarde en primavera,

en Toledo, pasada la tormenta.

 

Por decenas se pueden contar las versiones- todas similares, todas distintas, bien del genio o de su taller,  de “Cristo en la Cruz”, que como, blancas, imágenes de devoción a las que ya hemos aludido iban destinadas a los hogares de los devotos feligreses… Trabajo me ha costado seleccionar una; al final he optado por ésta de una colección particular por entender que ajusta y combina perfectamente los dos fenómenos: la devoción y su estilo. En todas ellas, como en las que Cristo abraza la Cruz, El Greco no quiere “cargar las tintas” en la violencia ensangrentada de otras imágenes barrocas; la sangre apenas aparece y la disposición de los cuerpos y la expresión facial de los crucificados- “la Cruz, su trono”- está muy lejos de trasmitir el horrible martirio obligados a sufrir.

 Hacía la sexta hora, las tinieblas cubrieron la tierra hasta la hora nona. El sol se eclipsó y el velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, con fuerte voz dijo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y al decir esto, expiró

Lc.23, 44-46).

Cristo en la Cruz. Colección particular

 LLAMAS

(Soneto)

 Recortada entre nubes de tormenta,

diagonales sombrías e inquietantes

de grises por romper, amenazantes,

fríos los resplandores; y la afrenta

 

del brutal tu martirio y muerte cruenta,

de traiciones y juicios aberrantes;

de horror y de tormentos delirantes

que tu humildad clavada no aparenta.

 

Y él alarga y retuerce tu silueta

cual si fuera, flamígera de amor,

una llama en su ascenso al Paraíso;

 

empeñado en sacar de su paleta

-más de almas que de cuerpos el pintor-

lo que nunca osó nadie, pudo o quiso.

 

(Continuará, D. m.)

 

3 pensamientos en “LOS VERSOS DEL CORONEL Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM. (r)

  1. Mil gracias Mi Coronel, son tan magníficos sus sonetos, que te sumerges en ellos como en un manantial de agua cristalina, aderezado con los cuadros de El Greco, con esos colores tan inigualables que destilan amor. Saludos.

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  2. El primero que nos enseñó que la muerte no es el final, el Hijo del Gran Jefe.
    Por su Gracia nos salvaremos si lo merecemos con la intercesión de nuestra Madre, N.Señora de Ánimas.
    Nadie más que La Legión lleva en su sangre el mensaje de N.Señor.: entrega, obediencia hasta la muerte, rescate de los iguales hasta morir por ellos. Es la Pasión de Xto.
    Quizá por ello mantengo mi Fé.
    Este año, el próximo 17 de este mes se cumplen 90 del primer desembarco del Xto de Mena en Málaga.
    Salud y Dios con todos.
    Viva La Legión!
    Viva España!!

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  3. 2ªParte(intento). Tres magníficos cuadros del Greco, perdón dos, la foto de Toledo no desmerece ni desentona en absoluto.
    El colorido del primero es espectacular, el cielo cubierto por las nubes con unos contrastes imposibles, y los verdes de abajo sin comentario. El Cristo majestuoso, como siempre los pinta, es su especialidad difícil de igualar, la luminosidad de la figura de Cristo es única.🇪🇸🇪🇸🇪🇸

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