Suena a cuento de hadas. Es lo que necesitamos en esta España atribulada por la más zafia de las políticas vividas a lo largo de sus historia.
Ilusión, ética y estética en la actuación en forma y fondo, responsabilidad ante tu pueblo.
Su Alteza Real la Princesa de Asturias termina su formación militar y lo hace en la Academia General del Aire y del Espacio (San Javier. Murcia) con un vuelo de instrucción junto a Su Majestad el Rey, Su padre.
Volaron en distintos aviones, en la misma dirección, vuelos paralelos con el mismo destino: España.
Simbólico vuelo y acertado mensaje.
Nuestra Princesa es fiel reflejo de España y de todos los españoles que como un símbolo ven crecer y formar su futuro como si fuese el de alguien de nuestra familia. Símbolo y exponente de nuestra nación.
La Princesa de Asturias ha demostrado buen hacer, con gesto abierto que trae fe y confianza en Su trabajo, esfuerzo y constancia. Disciplina y respeto a Su noble misión que no es otra que mantener la unidad y prestigio de España. Ser fiel a su historia y cumplir y hacer cumplir la Ley con la alegría y la capacidad que tiene el símbolo que es encarnado en Su persona.
La Princesa de Asturias pasa a ser la Teniente Borbón, Alférez de Navío Borbón. No ha sido un camino de rosas. Un ejemplo que ayuda a identificarse con la imagen por la que suspira la sociedad española.
Le sienta bien el uniforme que luce con honra y nobleza como exige la Corona. Ahora le espera una labor noble, delicada y muy sacrificada. Una tradición que pesa tanto como significa encarnar la historia y la exigencia de compatibilizarlo con una humildad auténtica, sin fingimiento, con virtud, justicia y honradez. Se nace y se hace, se vive y se sufre. Ser Reina será una permanente construcción, porque la monarquía, como decía Sabino Fernández Campos, «tiene el objetivo general de colocar la política en un plano de dignidad y elevación de miras que esté muy lejos de la descomposición y de la corrupción de cualquier clase».
Encarnar a todo un pueblo no permite ni fingimientos ni fantasías, o se es auténtico o no alcanzas la categoría Real. El pueblo capta con su sensibilidad los comportamientos y no permite que su bandera cambie de colores, sino que brille y flamee precisamente en los días más borrascosos y, aunque se rasge y luche contra el viento, nunca debe arriarse.
El vuelo en paralelo del Rey y la Princesa de Asturias encarna la idea de la continuidad, de la unidad y además hecho desde el uniforme, un vuelo militar, no me cabe duda que es el símbolo de la misión que la Constitución da a las Fuerzas Armadas desde su fundamento que es la unidad de España:
«Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».
Permítame Majestad y permítame Alteza que Os muestre mi más respetuosa felicitación.
Volad, alas gloriosas de España
estrellas de un cielo radiante de sol
escribid sobre el viento la hazaña
la gloria infinita de ser español.
(Del Himno del Ejército del Aire y del Espacio por José Mª
Pemán y Ricardo Dorado).
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
21 junio 2026
