No es fácil opinar sobre el discurso navideño del Rey. Menos hacerlo de manera objetiva.
El Rey es España que habla sin partidismos ni intereses que no sean los de la Nación. La misión Real es hablar por todos y ser parte de todos. ¿Imposible? En los momentos actuales es muy difícil. Milagroso.
La historia de España nos ha mantenido alrededor de la figura del Rey, incluso por encima de su personalidad concreta, porque Él es España con sus defectos y virtudes. Todos estamos representados en el bien y en el mal. Nadie puede tirar la primera piedra. Ni hacer historia borrando todo lo anterior.
Tragedia en España. Es difícil para un Rey someterse a la opinión pública una Nochebuena. Porque es importante para el devenir de España. La tragedia natural de la DANA es obligada referencia. Sufrir con los sufridores. Dicho. Falta el hecho que apunta, pero en el que no puede entrar. Pero sí vigilar con su palabra. El examen de lo sucedido y las obligadas reparaciones; incluso de responsabilidades penales. Algo de lo que nadie quiere hablar, pero es necesario estar vigilantes. Que no haya acuerdos fuera de la ley que a todos obliga por igual.
Es necesario analizar en profundidad las palabras del Rey.
Primero: España sufre, llora, con la tragedia que la naturaleza ha traído.
Segundo: España sufre, llora con la natural incompetencia de sus dirigentes.
Tercero: ¿Hay esperanza? ¿Algo que brille? No hay respuesta. Siempre se alude al esfuerzo de los españoles ¿de quienes?
Cuarto: Sí. Inmigración y vivienda. Claro. Evidente. ¿Y? No hay para todos.
Quinta: Juventud. ¡Claro! ¿Y vejez? Abandono. No todo es lozanía y árboles brotando. Los que nos secamos algo dimos, y ahora hay abandono, ¿tecnología? Humanidad.
Sexto: ¿España? Ni una palabra.
Lo de la economía nos la están colando, es un enano palaciego.
Séptima: Constitución. Fue. Ahora es un incumplimiento obvio y hasta legal por sus interpretaciones. A eso ha quedado reducida. Su bomba de relojería llamada artículo 2 ha estallado.
Fin: Importante discurso del Rey. Muy importante. Así llevamos años y ahora me viene a la memoria aquellas Sus palabras del 3 de octubre de 2017.
Bien común: no existe. De quimeras también vive el hombre.
Cada vez me conmueven menos las palabras y observo con simpleza la Justicia y el inexorable paso del tiempo.
Hasta el año que viene.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Comentario del Embajador de España D. Juan Manuel de Barandica y Luxán
Creo de enorme interés para completar el análisis al discurso navideño de S. M. El Rey, añadir el comentario que me envía el Embajador de España D. Juan Manuel de Barandica y Luxán que por su exactitud y oportunidad debemos añadir al artículo para redondear su contenido conceptual. El momento de España es muy delicado, incluso para nuestras libertades. Ese es nuestro punto de vista y así lo explicamos.
Aquí el comentario del Embajador de España:
«El Rey, Cuya popularidad y arraigo, por razones tanto institucionales como personales, aventaja con mucho al Presidente del Gobierno y a todos los políticos de la Oposición o de la Coalición y sus cómplices, pronunció anoche Su tradicional alocución de Nochebuena, sobre la que entiendo no cabe mejor análisis que el realizado de inmediato por el General Dávila, con la clarividencia, lealtad y conocimiento que tiene acreditados por sus dotes intelectuales y su brillante carrera militar, en gran parte dedicada al servicio directo del Rey y la Corona. Nada mejor, pues que meditar las reflexiones de Rafael Dávila, que anoche os reenvié. Eso sí, voy a permíteme la osadía de añadir un par de consideraciones, una formal y otra de fondo. Respecto a lo formal: es difícil sacar menos partido televisivo al significativo escenario elegido en Palacio. Hacía falta un catalejo para divisar al Emperador Carlos aplastando al sarraceno y otro para entrever dos figuras ( La Virgen y San José??) junto a un Árbol, como única señal de estar en Navidad. La de fondo: cabe preguntarse si Su Majestad Católica está informada de que lo que celebramos es el nacimiento de Cristo. Ni la más velada alusión, a diferencia de todos los demás Monarcas cristianos, siendo así que la esencia e Historia gloriosa de la Monarquía hispánica no puede concebirse ni mantenerse sin su condición católica y que, además, una significativa mayoría “ democrática” de los españoles seguimos, de una u otra forma, siendo cristianos. En suma, un discurso, que me pareció o se me hizo más largo que otras veces, en el que el Rey, dentro de una abrumadora corrección política, quiso hacer ver la relevancia de Su papel institucional y Su disposición a ejercerlo( lo que aplaudo), pero puso de manifiesto Su aparente incapacidad para hacerlo, en esta hora crítica para la Nación (lo que lamento)».
Juan Manuel de Barandica y Luxán. Embajador de España
Blog: generaldavila.com
25 diciembre 2024





















