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¡SI QUIEREN AYUDA QUE LA PIDAN!. NO ES AYUDA ES JUSTICIA Y BUEN GOBIERNO Rafael Dávila Álvarez
Goya sin más cámara que sus pinceles lo dejó para la posteridad. Una de sus obras cumbres lleva un mensaje actual: El Coloso.
Un enorme y amenazador gigante surge de las montañas. Pánico. Todos huyen despavoridos. Menos uno. Vean el cuadro. Solo alguien se detiene, impávido, haciendo lo que debe: no huir. Es un burrito, en el que cae toda la responsabilidad. Se quedará solo ante el monstruo.
Estamos en esa situación: solos. El cuadro de Goya parece decir: ¡¡¡Si quieren ayuda que la pidan!!!, al burro viejo todas las cargas.
Ha quedado acuñada la frase «Si quieren ayuda que la pidan» como un eslogan que define todo un periodo trágico de la reciente historia de España. Es un insulto desde el altavoz más poderoso ubicado en La Moncloa, cuyo sonido de desconfianza nos desafía con inusitada soberbia.
La situación ha generado un grave estado de ánimo en los ciudadanos porque perciben, está demostrado, que la sociedad está desatendida. Cuando se dice desatendida no hay nada más que salir de casa, aunque ya ni dentro estás seguro.
Se vive con miedo.
Salir de casa, coger el tren, el avión, la carretera, ir al trabajo, el centro comercial, tu propia casa, los niños en el colegio, los abuelos, comer, pasear, hasta el mismo hospital, todo es un continuo desasosiego cuando noticia tras noticia te infunde un temor inevitable por el abandono y la desconfianza en todo y en todos. Nada es fiable, todo funciona bajo el síndrome del miedo, todo es un riesgo y una constante amenaza. ¿Es esto progresismo, es esto libertad? No, esto es crispación debida a la inseguridad.
Sales por la mañana de casa ya con las desgarradoras noticias, miedo da el tren, cualquier transporte, si llueve o nieva si hace calor o frío, todo da miedo, ¿sabes cual es la solución que te ofrecen?
-¡¡¡Si quieren ayuda que la pidan!!!
Nunca se oyó semejante insulto a la nación. Hay que salir de casa gritando, suplicando, mendigando ayuda. No hay nada seguro. Ni el hospital ni la comisaría cercana, ni el cuartelillo, todo queda bajo la supervisión del Parlamento que se encierra a escenificar la crispación, aunque no creen que vaya con ellos, todo lo tienen, todo lo mandan, el resto no sirve sin su autorización. ¡Qué miedo da España!
Nada funciona. España es un caos, una nación desaparecida en manos de la delincuencia, confundida la libertad con el libertinaje, a su libre albedrío los golfos y aprovechados, dirigida desde la incompetencia, también delincuencia, de que aquí todos valen, solo es necesario afiliarse a un partido y esperar la oportunidad.
Tenemos miedo de los mismos que deben protegernos, nadie sabe quien es amigo o enemigo, no hay huellas de identidad, todos somos potenciales delincuentes en una nación donde debes agachar la cabeza y someterte al dictado de los peores y más dañinos gobernantes de nuestra historia.
Todo tiene un límite y ese ha llegado. Cuando la sociedad tiene miedo algo muy grave se adivina en el horizonte. El gigante asoma tras la montaña. Solo hacía falta perderlo todo. Es el momento. Lo hemos perdido todo, lo que éramos y lo que queríamos ser.
Valencia, Castilla La Mancha, Andalucía es como si enteras hubiesen sido tragadas por la incompetencia. Así ha sido. La muerte junto al dolor del abandono. En ocasiones con desprecio que por extrañas medidas no te permiten ni ir a identificar a tus muertos. Ni contarlos.
Este sistema en el que se amparan ha colapsado y muestra sus vergüenzas, delictivas en muchos casos. El sistema está acabado y la evidencia está a la vista: ineficaz, incompetente a todos los niveles. Alguno con adjetivos que mejor no escribir.
Debemos pensar que cuando ya no tienes nada eres invencible. Ha llegado el momento de dejar el miedo: nada hay que perder, nada hay que temer, porque nada tenemos, nos hemos quedado flotando en un vacío existencial del que nada bueno puede venir. Ya nada nos queda, sino nosotros mismos. Debemos estar dispuestos a vivir sin ayuda, apañarnos entre nosotros y luchar por nosotros y nuestro futuro. No se puede vivir en la incertidumbre, en el miedo, en el temor al mañana, a salir de casa sin saber cuando volverás si es que vuelves, si te robarán los unos o los otros,
Nunca oí frase más dura: «¡Si quieren ayuda que la pidan!». Pues no. No le pediremos ayuda, sino que le pedimos que se vaya. Usted es el que necesita ayuda. Búsquesela.
Se acabó la delincuencia y el poder que ellos mismos se han otorgado.
Hoy España, la de verdad, la auténtica, llora desconsoladamente, porque cuando uno llora la muerte de otro en realidad llora por sus propias aflicciones.
¡Si quieren ayuda que la pidan!
Confiad en vosotros, en los vuestros, en los españoles de a pie, en los militares, en las Fuerzas de policía, bomberos forestales pero será entre nosotros. No se puede encima de lo que estamos sufriendo provocar más a la gente porque te hayan gritado y reprochado tu presencia y tu actitud. Es intolerable. El que tenga oídos…
No traiga, señor presidente del Gobierno del Reino de España más crispación, retírese a meditar o a contar nubes. Quedamos nosotros, el burrito que seguirá haciendo lo que debe hacer: levantar España mientras ustedes huyen despavoridos. Háganlo. Todos, el Congreso, el Senado, todos dimitan y que nuevas caras y nuevos talantes cojan de sus manos a esta España moribunda.
Estado de Emergencia sin declarar. España está en una emergencia que todavía tiene solución. Primero es atender a los que sufren. Con todo. No usen al Ejército con cuentagotas, sino como ellos saben, con orden y control, algo para lo que ustedes gobernantes demuestran estar incapacitados.
Antes de irse, señor Autoridad, alguien debería leerle la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio. Parece hecha para el caso, pero ya sabemos que con usted no hay caso, la ley es solo usted. Deseamos que no le pase por encima.
CAPÍTULO II. Artículo cuarto. El Gobierno, en uso de las facultades que le otorga el artículo ciento dieciséis, dos, de la Constitución podrá declarar el estado de alarma, en todo o parte del territorio nacional, cuando se produzca alguna de las siguientes alteraciones graves de la normalidad.
- a) Catástrofes, calamidades o desgracias públicas, tales como terremotos, inundaciones, incendios urbanos y forestales o accidentes de gran magnitud.
- b) Crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contaminación graves.
- c) Paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad, cuando no se garantice lo dispuesto en los artículos veintiocho, dos, y treinta y siete, dos, de la Constitución, concurra alguna de las demás circunstancia o situaciones contenidas en este artículo.
- d) Situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad.
No perdamos el orden sobre nosotros mismos y el control de la situación. No olvidemos lo ocurrido. Luchemos, pero no admitamos que esta situación y sus culpables continúen.
El sistema ha colapsado. La solución está en sus manos. Decidan con la fuerza que da la serenidad y el buen juicio. Nada volverá a ser igual.
Deben darse cuenta que esta España es otra muy distinta a la que ustedes pretenden maniatar.
Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
4 noviembre 2024
«ESTA ESPAÑA NUESTRA» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.
A nuestra edad, queremos ser gente corriente, de vidas sencillas, que a veces hacemos gestos, vivimos emociones, sufrimos, gozamos, y aunque parezca que no estemos, como las olas en el fondo del océano, creo que somos algo a tener en cuenta,… podemos salir a la superficie y agitar el mar de la historia.
Nacimos en una época en que si algo se rompía, se arreglaba y no se tiraba a la basura. Con estos pensamientos, entre otros, acudimos a los encuentros con los compañeros, para revivir las andanzas de aquella época, con la ilusión de recuperar cosas del espíritu cuyo encanto y fascinación advertí que con el paso de los años, se me habían escapado de entre los dedos.
No hay mayor placer que el de encontrar un viejo amigo, salvo el de hacer uno nuevo (Joseph Rudyard Kipling )
La mitad de las cosas pasadas que contamos en esos encuentros, pueden ser mentira, la otra mitad, increíbles, pero a la amistad, uno de los valores máximos de la vida, hay que perdonarle todo, incluso la exageración.
Se puede dividir a los hombres en dos categorías: Los que hablan por decir algo, y los que dicen algo por hablar, os aseguro que aquellos tienen mucho que decir.
Como no podemos ser solo lo que recordamos, nos vemos en la necesidad de encontrarnos en diferentes escenarios, que van desde los actos de gran relevancia, con los uniformes de gran gala, correspondientes a nuestra bodas de plata, oro…, hasta los informales, vestidos de paisano, en la tasca de turno de cada ciudad, para almorzar el clásico par de huevos fritos con
chorizo, todos los meses, coincidiendo el día del mes con el número de la promoción, abstenerse los más jóvenes, de la 31 en adelante; o los días: 30, 16, 25, 12, 15, 4, 8 y 10 de cada mes, fechas de las respectivas patronas. San Fernando, Virgen del Carmen, Santiago,
Virgen del Pilar, Santa Teresa, Santa Bárbara, La Purísima y Virgen de Loreto. Esos días, hacemos bueno eso de que el tiempo hace recordar lo mejor y olvidar lo malo.
Y, si en algún momento las fuerzas flaqueasen, que condición humana es, deberíamos volver a: Toledo, Valladolid, Segovia, Burgos, Ávila, Madrid, San Javier o Marín, para contemplar esos viejos solares, y ver nuevamente la arrogancia marcial de los que por allí pasaron, que con su heroico desprendimiento y total entrega lograron sencillamente lo imposible. Tengo la seguridad de que la sangre golpeará con mas fuerza vuestras venas, que el corazón subirá a vuestras gargantas, que una nube de lágrimas empañará vuestros ojos, y que en lo mas íntimo de vuestro ser, sentiréis el inmenso orgullo de ser continuadores de tanta grandeza, de tanto heroísmo, y caeréis de rodillas porque tanta gloria no os permitirá permanecer de pie.
Nos hemos hecho mayores, pero no queremos que nos traten como si solo tuviéramos por horizonte la sopita caliente, el camposanto y un cumplido funeral; aquí seguimos envejeciendo, unos peor que otros… o todos mal.
Por ley de vida, muchos compañeros se nos fueron, y aunque dicen que cuando uno se muere se muere solo, os digo…, que muchos de nosotros estamos tocados, y que en estos encuentros os resucitamos en nuestra memoria, cosa que nos resulta fácil, porque vuestras vidas fueron
una parte muy importante de la nuestra.
En esos actos y citas, surgen los abrazos, las conversaciones, la sucesión de recuerdos y una gran alegría, dentro del respeto al dolor, por lo perdido en la memoria de los viejos tiempos. De esa amistad surgen reflexiones fascinantes como las que Cicerón vierte en su tratado «De amicitia» (De la amistad).
«Qué más dulce que tener con quien te atrevas a hablar todas las cosas así como contigo» .
Pero no hay que ser un romántico para saber que la vida se entiende mirando atrás, pero se hace mirando hacia delante. Hay que ser realistas y ajustar las velas y no quejarse del viento como hace el pesimista, ni esperar a que amaine como hace el optimista.
Tampoco hacía falta decir que no es un elogio para el soldado español el calificativo de romántico, y no es tampoco de su herencia de la que España puede esperar grandes cosas; sin embargo un romántico de «l ́autre côté» supo verlo:…«La España separada de las demás naciones, presenta a la Historia un carácter más original; la especie de estacionamiento de costumbres en que reposa, le será útil algún día; y cuando los pueblos europeos estén gastados por la corrupción, ella sola podrá reaparecer con
brillo en la escena del mundo, porque el fondo de sus costumbres habrá seguido subsistiendo en ella». (Chateaubriand en su «Genio del Cristianismo»)
De románticos hemos pasado a tener un forajido. A la vista de todos se esfumó por segunda vez, llenando de vergüenza a las fuerzas del orden, y de nuevo cabalga por la piel de toro (Forajido según la RAE: Delincuente que anda fuera de poblado, huyendo de la justicia, y vive desterrado o extrañado de su patria). Viaje de ida y vuelta a ninguna parte, vamos,
pero ni camina ni revienta como el Lute, pues es un señorito de fuga planeada y consentida por el Gobierno de Sánchez.
Van de escándalo en escándalo, aunque es mucho lo que queda por salir, son unos fuera de serie en mala conciencia, en la mentira, y con escaso respeto a las normas. La moralidad, el idealismo, y el patriotismo para ellos, han dejado de ser valores que se coticen en la bolsa de nuestra política, y encima, el dóberman de Pucela no garantiza la puntualidad en los trenes, ya no sabes cuando sale el Ave ni cuando llega…si llega.
Gobierno progresista desde hace seis años, pero tengo la impresión de que
progresamos, sí, pero hacia atrás como el cangrejo. Qué fauna: dóberman mal encarado y gafado, pavas reales siempre aplaudiendo , hienas que no paran de reír, gallos de pelea y hasta algún que otro cerdo.
Como Agustín de Foxá y Torroba, ¿cómo no voy a ser yo también reaccionario sin mala conciencia con todo lo que veo?, y eso que no reúno ninguno de sus títulos y cualidades.
Como él mismo nos contaba: «Soy conde y marqués, estoy gordo, fumo puros soy poeta, novelista, autor teatral, periodista y diplomático español. ¿Cómo no voy a ser reaccionario, de derechas y cercano políticamente al entorno falangista?».
La llamada «escuadra de poetas», compuesta por José Antonio Primo de Rivera, José María Alfaro, Agustín de Foxá, Dionisio Ridruejo, Pedro Mourlane Michelena, Jacinto Miquelarena, Rafael Sánchez Mazas y el marqués de Bolarque, pusieron la letra al «Cara al Sol». Miguel Fleta, también falangista, su voz para interpretarla.
Hoy la novela que escribiría Agustín de Foxá se titularía «España de Corte a Checa».
El «puto amo» cuantas veces lo repitió, bebiendo la chulería a morro: No pactaremos con los separatistas, y todo con el aplauso del bufón Rufián.
Me da la sensación que esta pandilla, van más a «Rolex que a setas».
A medida que se acercan los Reyes Magos (ya están montando en Belén), salen sus fechorías, la última «El caso Errejón» en forma de tropelías sexuales. El niño que apuntaba en Sumar con su dedito a todo lo reprobable, ese mirlo blanco de discurso de moralidad contagiosa, ha sido el villano delante de nuestras narices. Y encima muerden.
Para no amargarme la vida, ahora me voy al chaflán noroeste de la península, donde me encuentro con Santiago, ciudad taciturna, de plazas recogidas, campanarios agudos y de color verde musgo, y un poco más al norte, con Coruña, ciudad marinera de color azul oscuro dorada por el sol, de cristal y cemento, de aire ventoso y gaviota poderosa.
Por todo eso, a Galicia irá de muerto, condenado por descreído, quién no fue mientras pudo de vivo.
Camilo José Cela en su novela «Judíos, Moros y Cristianos» nos cuenta que hace años, caminando por los caminos y regatos de Castilla la Vieja, entre Ávila y Segovia, un guardia civil le preguntó si era vegetariano o masón:
—No, señor, yo no soy más que coruñés ¿Por qué lo dice?
—Nada, ¡como llevaba una pluma en el sombrero!
―¿Y cuál es su gracia?
―Camilo, para servir a Dios, al Rey, al señor maestro y a usted.
―¿Gabacho?
―No, señor, yo no soy más que coruñés
―¡Ah!
Al marqués de Iria Flavia, Premio Nobel de Literatura, Premio Cervantes y Premio Príncipe de Asturias de las Letras, coruñés de Yria Flavia, modestamente me gustaría decirle que también yo soy cascarilleiro, y mi deseo sería estar siempre a su sombra junto a la de Rosalía de Castro, la mujer que logró convertir el llanto en orvallo y este en poesía, y a la de Emilia Pardo Bazán, la escritora feminista y pionera del naturalismo.
Y es que cada uno tiene sus manías: los ateos hablan siempre de Dios; los católicos, de sexo, y el Nobel, la de llevar en época de celo, la pluma en el sombrero.
Hoy me levanté místico, y de seguir así, me acostaré pagano.
No se cuando nos volveremos a ver, pero da igual cuando sea, con los amigos lo importante es volver a coincidir, pero como son fieles, siempre estarán en mi acera y no tendré que buscarlos en la de enfrente.
Acabo con mi recordada Cecilia:
Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra
De tu santa siesta, ahora te despiertan versos de poetas
¿Dónde están tus ojos?, ¿dónde están tus manos?, ¿dónde tu cabeza?
Zaragoza 3 noviembre 2024.
Blog: generaldavila.com
LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo, Coronel de Infantería (R.) DEM
ESPAÑA ¿UN ESTADO FALLIDO PROGRESISTA? Coronel (R.) del Ejército del Aire y del Espacio Julio Serrano Carranza
La reciente DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que ha golpeado con fuerza al levante español, Castilla – La Mancha y Andalucía expone serias carencias en la gestión de emergencias en España. Desde el mensaje tardío de Protección Civil a pesar del nivel rojo que había predicho la AEMET desde primera hora del martes día 29 de octubre, a todos los móviles de los habitantes de las zonas afectadas, hasta la torpe falta de decisión de no declarar inmediatamente el estado de alarma, a pesar de los graves daños y estragos causados por las riadas, que ha dejado, por ahora, a más de doscientos muertos y a miles de damnificados que lo han perdido todo, sin la asistencia requerida y necesaria; ha puesto de manifiesto la incapacidad de respuesta del gobierno nacional y autonómico ante una situación crítica de emergencia debido a elementos meteorológicos, las amenazas emergentes que nos han tocado vivir.
Por otro lado, la eliminación de presas bajo las directrices de la Agenda 2030, diseñadas para restaurar ecosistemas, pero cruciales para la protección de poblaciones, ha generado críticas razonables sobre lo políticamente correcto en contra del bienestar de la población.
Además, y a pesar del extraordinario esfuerzo de la UME, Guardia Civil, Policía Nacional, Policías Locales, bomberos, protección civil y un sinnúmero de voluntarios, con sus efectivos personales y recursos materiales, esta tragedia está poniendo en evidencia la falta de la debida coordinación y liderazgo necesario de los responsables políticos en situaciones de crisis. La pregunta ahora es si esta gestión deficiente pone a España en riesgo de ser considerado un estado fallido, incapaz de proteger y velar por la supervivencia y bienestar de sus ciudadanos en una situación de emergencia nacional.
ESTADO DE ALARMA
Declarar el estado de alarma en España, en vista de las recientes y catastróficas inundaciones, permitiría una respuesta coordinada y el uso completo de los recursos públicos para atender esta grave emergencia de la población afectada. Esta medida, regulada en la Ley Orgánica 4/1981, se activa en situaciones de grave riesgo colectivo, como desastres naturales, y concede al gobierno poderes especiales para intervenir en áreas clave, limitar desplazamientos o requisar bienes en aras de la seguridad ciudadana y la restauración de la normalidad deseada.
El estado de alarma ha sido invocado anteriormente, como en la pandemia de COVID-19, para gestionar una situación excepcional que afectaba la seguridad y salud de los ciudadanos. Según la Constitución Española (artículo 116), esta declaración puede extenderse hasta 15 días inicialmente y prorrogarse con autorización del Congreso de los Diputados.
Las inundaciones provocadas por la DANA han dejado cientos de municipios sin agua potable y electricidad, además de provocar una devastación de infraestructuras y miles de evacuados. Este contexto justifica que el gobierno evalúe decretar el estado de alarma para hacer frente a la crisis.
Entre las disposiciones clave se encuentran:
- Movilización de todos los recursos disponibles: Facilitaría la participación de todas las Fuerzas Armadas, la Unidad Militar de Emergencias (UME), los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, protección civil y otros cuerpos en las labores de rescate y ayuda humanitaria.
- Requisición de bienes y limitación de derechos: Se podrían asignar recursos privados para atender a los damnificados y restringir desplazamientos para garantizar la seguridad en áreas afectadas.
- Coordinación entre administraciones: Centralizaría la respuesta del Estado, coordinando con comunidades autónomas y entidades locales en el despliegue de personal y equipamiento.
La Constitución Española establece que el estado de alarma permite que el gobierno actúe de manera expedita en circunstancias de crisis extrema. La magnitud de las inundaciones y los daños en infraestructuras clave requieren de una medida excepcional que garantice la protección de la población y la reconstrucción de áreas afectadas. Con ello, se busca asegurar que todos los ciudadanos cuenten con los medios necesarios para superar esta catástrofe.
UNIFORMADOS, VOLUNTARIOS Y PREPARADOS
Desde diferentes asociaciones de militares y policías, han criticado duramente a los ministerios de Defensa e Interior por la falta de activación de todos los recursos disponibles en Valencia y Albacete, tras una devastadora DANA que ha dejado, por ahora, más de 200 muertos y numerosos desaparecidos. A pesar de la magnitud de la crisis, solo se ha desplegado la Unidad Militar de Emergencias (UME) y algunos equipos del Mando de Operaciones Especiales (MOE), mientras que otras unidades militares permanecen inactivas por la falta de órdenes para desplegar.
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) cuestiona por qué no se movilizan más efectivos de las Fuerzas Armadas en Valencia, recordando que hay más de cinco mil militares en la región con capacidades útiles para la situación. Por su parte, el sindicato policial JUPOL expresa indignación ante la negativa de Interior y de la Dirección General de la Policía para desplegar a las Unidades de Intervención y Prevención, pese a que muchos agentes han ofrecido su tiempo libre para colaborar. La Confederación Española de Policía (CEP) también lamenta que se frene la actuación de la Policía Nacional en una emergencia de esta escala, insistiendo en que toda ayuda es necesaria.
A tenor de tanta inoperancia, nos podríamos preguntar: ¿Para qué queremos tantos recursos humanos, medios materiales y sistemas tecnológicos sofisticados en nuestras Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado si no es para defender y proteger a nuestros compatriotas? Con lo ágil que es el gobierno para apoyar desastres naturales en otros países aliados y amigos y, sin embargo, en nuestro suelo patrio, nos cuesta más trabajo desplegarlos. La curiosa idiosincrasia española.
En este caso, la DANA es el enemigo de España y de los españoles. Es lo que nos han traído estos tiempos en un mundo globalizado y de cambio climático, que nos atacan con elementos atmosféricos, con viento y marea.
Al igual que se hizo frente a la pandemia del COVID-19 con todos los recursos del Estado a nuestro alcance, en particular con la Operación Balmis, aquí también se deberían emplear, con diligencia y el planeamiento adecuado, toda la fortaleza y recursos de nuestras Fuerzas Armadas.
El uso de camiones pesados y mecanizados, soldados y marineros para ayuda y apoyo a los afectados con víveres, tiendas de campaña, helicópteros y los pontoneros para tender vías de acceso a las poblaciones aisladas, despejar vehículos de calles y vías de comunicación, entre otras acciones debidamente coordinadas, sería una toma de decisión no sólo necesaria, sino justa para el bienestar de nuestros compatriotas.
El extraordinario trabajo desempeñado por la UME, Guardia Civil, Policía Nacional, bomberos y Protección Civil se verían muy respaldados y apoyados por los integrantes de las Fuerzas Armadas, sus compañeros de armas. Tomar la decisión, por parte de la Ministra de Defensa del Gobierno de España, de enviar fuerzas y medios militares a las zonas damnificadas después de tres días de penurias, retrata por si mismo la incapacidad y la falta de liderazgo de quien nos mal gobierna.
Los españoles y, en particular los afectados directamente por la DANA, no se merecen este desamparo del gobierno. Parece que las imágenes que vemos a través de la televisión muestran un país tercermundista, esto no es Europa, esto no es España; son como las imágenes de Gaza y Ucrania, de zona de guerra.
¿Dónde están nuestros soldados y marineros? ¿Dónde están los medios y sistemas tecnológicos que pagamos con nuestros impuestos?
¿Cómo es posible que los españoles afectados, sin agua, sin comida y carentes de todo lo básico para su higiene personal tenga que asaltar supermercados como si fueran delincuentes haciendo pillaje?
Si la previsión y aviso a la población de la DANA fue imprecisa, tardía y pésima, sus trágicas consecuencias y las medidas para subsanar los daños personales y materiales están siendo nefastas para la población.
AGENDA 2030 Y LAS PRESAS HIDRÁULICAS
En 2021, España lideró la eliminación de barreras fluviales en Europa, con 108 estructuras retiradas, en línea con el proyecto europeo Dam Removal de la organización World Fish Migration. Esta iniciativa busca restaurar la conectividad de ecosistemas acuáticos y mejorar los hábitats naturales. A pesar de estar en medio de una sequía, el Ministerio para la Transición Ecológica, encabezado entonces por Teresa Ribera, continuó con el plan de derribo de presas y barreras fluviales, destinando 2.500 millones de euros hasta 2030 como parte de la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos. Desde el inicio de la estrategia en 2005, se han eliminado 559 barreras, incluyendo azudes y pasos. En lugar de aprobar un beneficioso Plan Hidrográfico Nacional en donde se contemplen trasvases de cuencas fluviales generosas a otras en déficit, hemos optado por derribar presas, para cumplir una agenda que pocos países europeos siguen con tanto interés.
El gobierno justifica el programa como parte de sus compromisos ambientales europeos, mientras que desde la oposición y sectores agrícolas se cuestiona su viabilidad en un contexto de escasez de agua, así como de una barrera para asegurar poblaciones ante posibles inundaciones, como es el caso. Si no dominas, en cierto modo, a la naturaleza, la fuerza de la naturaleza nos dominará y nos hará sufrir con sus efectos devastadores.
Las presas en la Comunidad Valenciana, especialmente la presa de Forata, han demostrado ser elementos esenciales para mitigar el impacto de las intensas lluvias causadas por fenómenos meteorológicos como la DANA. Forata, alcanzando su máxima capacidad, ha retenido más de 37.000 millones de litros de agua, evitando una catástrofe aún mayor en Valencia. La capacidad de esta infraestructura para contener grandes volúmenes de agua ha sido crucial para proteger vidas y reducir el riesgo de inundación en los municipios aledaños, que, sin estas presas, habrían quedado a merced de las crecidas.
Las presas, en el contexto actual, funcionan como auténticos salvavidas. Al controlar el flujo de agua hacia los ríos y embalses, estas construcciones logran minimizar el impacto directo de las lluvias torrenciales sobre las poblaciones. En un territorio como el valenciano, donde la cuenca hidrográfica puede verse rápidamente sobrepasada, las presas han mostrado su eficacia en la protección del ecosistema y del tejido urbano. Estos fenómenos extremos, como las DANAs, generan grandes volúmenes de agua en cortos periodos de tiempo, lo que dificulta que el terreno y los cauces naturales puedan absorber el agua sin ocasionar daños significativos.
Sin embargo, la efectividad de estas infraestructuras hidráulicas contrasta con las directrices de sostenibilidad promovidas por la Agenda 2030, que ha impulsado la demolición de muchas de estas presas en pro de la “renaturalización” de los ríos. Esta iniciativa, que busca devolver a los ecosistemas su estado original, apuesta por eliminar estructuras que alteran el flujo natural del agua, con el objetivo de mejorar la biodiversidad y reducir el impacto medioambiental a largo plazo. Desde una perspectiva puramente ecológica, esta restauración de los cauces tiene beneficios innegables: la flora y fauna acuática recuperan su equilibrio, se reducen las barreras artificiales y el ciclo natural del agua se mantiene sin interferencias.
No obstante, este enfoque choca con la realidad de un cambio climático que está intensificando los fenómenos meteorológicos extremos, especialmente en zonas mediterráneas propensas a lluvias torrenciales como la Comunidad Valenciana. La eliminación de infraestructuras hidráulicas, que llevan décadas regulando los caudales y evitando desbordamientos, expone a las poblaciones a un mayor riesgo de inundación en eventos de lluvias extremas. Las presas representan una barrera que, si bien puede interferir en el ecosistema en condiciones normales, se convierte en una defensa vital en momentos de emergencia climática.
La paradoja de la Agenda 2030 es que, en su afán por mejorar el entorno y frenar la intervención humana en los ríos, puede llegar a aumentar el riesgo para la vida y las infraestructuras de las zonas más vulnerables. La renaturalización es un objetivo noble, pero debe equilibrarse con el contexto climático actual y los desafíos de la meteorología cambiante. Los críticos señalan que desmantelar presas sin tomar en cuenta el incremento de DANAs y otros eventos extremos equivale a ignorar la función de contención y protección que estas infraestructuras cumplen.
Este dilema se refleja en la situación actual de la Comunidad Valenciana: mientras los habitantes de la región ven cómo las presas frenan las riadas, el desmantelamiento de infraestructuras similares en otras cuencas plantea dudas sobre la eficacia de la Agenda 2030 en este contexto. En lugar de una eliminación radical, algunos expertos abogan por un enfoque más pragmático que combine la restauración de la naturaleza con la conservación de aquellas infraestructuras clave que realmente contribuyen a mitigar riesgos en zonas de alta vulnerabilidad. Adaptar las presas y los embalses a criterios sostenibles es una solución que permitiría cumplir con los objetivos ambientales sin dejar de garantizar la seguridad hídrica y la protección de las poblaciones.
Así, la reciente actuación de la presa de Forata deja claro que, si bien es fundamental avanzar hacia un modelo sostenible, también es necesario reconocer la importancia de estas infraestructuras en un contexto de cambio climático que exige adaptaciones a los nuevos patrones de riesgo. Las presas, en especial en regiones como Valencia, podrían integrarse en un plan estratégico de prevención y sostenibilidad, en lugar de ser desmanteladas en favor de un ecosistema que, en épocas de crisis climática, no puede proteger por sí mismo a las comunidades.
ESPAÑA: ¿UN ESTADO FALLIDO?
A raíz de la incapacidad manifiesta de los dirigentes políticos para hacer frente con rapidez y eficacia, ha abierto el debate sobre si España puede considerarse un estado fallido dada la falta de atención a los damnificados por las inundaciones causadas por la DANA, que han devastado poblaciones en la Comunidad Valenciana, Castilla La Mancha y Andalucía.
Un estado se considera fallido cuando “no es capaz de proteger y asistir a sus ciudadanos en momentos críticos”, y esta falta de reacción efectiva por parte de las autoridades en situaciones de emergencia plantea dudas sobre su capacidad operativa.
La ausencia de una asistencia eficiente y rápida ante desastres naturales tan graves evidencia problemas profundos en la administración del país, especialmente en la asignación de recursos y la coordinación interinstitucional. Las consecuencias de la DANA, que ha dejado a miles de personas sin hogar, electricidad y acceso a servicios básicos, fueron gestionadas, en muchos casos, por los propios vecinos o con recursos limitados a nivel local. Esta situación, sumada a la insuficiente movilización de la UME y unidades militares y la falta de planes de contingencia bien definidos, ha generado un gran malestar entre la ciudadanía.
La gestión de desastres naturales requiere de planificación y preparación continua, que deben ser supervisadas y reforzadas por el Estado. Sin embargo, la percepción generalizada es que, ante los efectos climáticos extremos, la respuesta del gobierno es insuficiente y tardía, un hecho agravado por la escasa inversión en infraestructura de prevención y en sistemas de alerta temprana.
Además, el gobierno ha sido criticado por priorizar la implementación de políticas que responden a compromisos políticos internacionales y la Agenda 2030, a menudo descuidando el desarrollo de soluciones efectivas ante situaciones de emergencias. Mientras tanto, los ciudadanos ven mermada su confianza en un sistema que parece distante y desinteresado en atender necesidades básicas en momentos de crisis.
Si bien sería exagerado etiquetar a España como un estado fallido, la falta de acción ante las catástrofes naturales y la creciente desconfianza social sugieren la necesidad urgente de revisar los protocolos de emergencia, mejorar la capacidad de respuesta ante desastres y recuperar la confianza de la población. Sin una respuesta sólida y adecuada, las críticas seguirán creciendo, y cuestionarán la efectividad del gobierno nacional y autonómico a la hora de proteger y velar por el bienestar de sus ciudadanos.
CONCLUSIÓN
Los españoles no merecemos este trato tercermundista que no se identifica con nuestra posición económica y desarrollo en el ranking europeo. Lamentablemente, estas trágicas situaciones ponen de relieve la manifiesta incapacidad y mediocridad de unos dirigentes políticos, que no saben gestionar, con rapidez y eficacia, la debida toma de decisiones necesaria para prevenir y prestar los apoyos requeridos por una población de damnificados que aún hoy en día, después de tres días del sunami fluvial, carecen de alimentos, luz, agua y los artículos básicos de higiene personal.
Afortunadamente, los españoles tenemos en nuestro ADN el carácter luchador y de solidaridad que nos hace fuertes e imbatibles, a pesar del gobierno. También, como el agua, tenemos memoria y no vamos a olvidar a quien nos dejaron indefensos y desatendidos ante tanta devastación y tragedias personales. De hecho, no he visto a ningún representante político estrechar la mano de los damnificados ni interesarse, cara a cara, por su difícil situación. Una actitud que demuestra su falta de empatía y sensibilidad.
En otros países, con políticos mejor preparados y altura de miras, ante estas situaciones negligentes, ya habrían presentado su dimisión, como corresponde a un cargo político que respeta a sus votantes y a los ciudadanos que han confiado en ellos. Rectificar es de sabios, que por lo menos lo demuestren en estos trágicos momentos.
Coronel (R.) del Ejército del Aire y del Espacio Julio Serrano Carranza
Blog: generaldavila.com
01 noviembre 2024
¡Al fin! El Ejército despliega en la zona de la catástrofe. General Dávila (R.)
Al fin alguien con sensatez ha tomado la decisión. Este sistema está agotado. Tanta Administración errática, tanta gente mandando sin saber, trae malas consecuencias
https://x.com/defensagob/status/1852051792600928543?s=48
ES NECESARIO ¡URGENTE! LLEVAR AL LUGAR DE LA TRAGEDIA LA AYUDA DE LOS EJÉRCITOS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
No hace falta ser muy listo para darse cuenta de la necesidad de desplegar unidades militares en ayuda de la población y su infraestructura en las comunidades afectadas por la tormenta llamada DANA. Hace falta alguien que mande y ponga tranquilidad y eficacia en tanto desastre.
Desde un principio, como toda la vida se hizo, las unidades convencionales de los ejércitos, por número y organización, son las que pueden mantener calma en la tragedia, llegar a los recónditos lugares, retirar, desescombrar, organizar una situación caótica. No sé a qué esperan cuando tanta prisa se dan para enviarnos fuera, al extranjero.
Esto se hizo siempre, pero de un tiempo a esta parte parece que lo militar es mejor desmilitarizarlo. No es momento de discusiones políticas, tiempo habrá, pero suenan demasiadas voces irresponsables ofreciendo lo innecesario ahora y que en lugar de dar tranquilidad exacerban a la gente que sufre. Siento no tener edad para ponerme al frente de un pelotón, pero les aseguro que los únicos que pueden acelerar lo tiempos y aliviar los sufrimientos son las unidades militares que cuentan con el personal idóneo, los medios, el talante, las ganas y la eficacia.
Den las órdenes y desplieguen las unidades militares necesarias si quieren llevar alivio y tranquilidad a la zona. Siempre se hizo así y la historia habla del alivio y el sosiego que produce la presencia de un soldado.
¿Por qué no se hace? ¿A qué esperan?
Esto es una guerra con graves consecuencias. Mientras más tarden peor. No digan que no se les avisó.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
31 0ctubre 2024
TRAGEDIA EN ESPAÑA. HECHOS NO PALABRAS. Rafael Dávila Álvarez
Para qué vamos a recurrir as la palabrería que hace más daño que la mismísima tragedia. Mientras los que han sufrido el caos en sus variadas formas, desde la muerte que no debía hasta la muerte en vida, sin nada hoy ni mañana, los otros hablan y señalan a la naturaleza sin preguntarse si ellos podrían haber hecho algo más de lo que hacen. España se estremece. Silencio por favor y AYUDA. Que no ocurra como siempre y el olvido cubra la tragedia con las palabras de los que ya piensan en otra cosa que no es otra que ellos y mañana, que pronto se olvide y que no les señalen. Ayuda ya, rápida, sin preguntar, sin papeleos y burocracias a las que tanto nos acostumbran. Que no haya ni una sola familia que aumente su sufrimiento por la burocracia. Que los administradores de lo ajeno piensen que no es suyo lo que administran y que ahora no se pidan cuentas sino ayudas.
Ellos que manejan los millones como aceitunas, que cuentan como usureros, que ven el día de mañana solo para sus intereses, pero no ven las tragedias ni ponen el remedio para evitarla. Es hora de ayudar y a la vez de corregir fallos imperdonables. Es hora de analizar. Tanta Inteligencia Artificial, tanta monería de modernidades, tanto dinero en absurdas oenegés, tantas subvenciones y softwares inútiles y no son capaces de predecir, de calcular, de valorar y modernizar lo que está caduco e inservible. Eso es ayudar: analizar, exigir, modernizar y dimitir dando paso a serios responsables que no echen la culpa a la naturaleza y a los elementos. No son culpables de que llueva, lo son de no saber gestionar una catástrofe y desgraciadamente tenemos graves antecedentes que lo demuestran. ¿Qué no es el momento? Lo es, el de la ayuda y el riguroso examen a los que deben velar por todos nosotros.
Ayuda y responsabilidades. No hay nación que soporte tantos muertos. Parece la guerra.
Volveremos al olvido, al sufrimiento de los que no quieren palabras, sino hechos y en estos momentos solo hay un hecho: darlo todo, todo, por y para ellos. ¿De dónde sacar el dinero? No me pidan que me avergüence y todos nos avergoncemos con la larga lista de lugares donde el dinero se tira o se roba.
Ayuda moral y material. Acompañar, consolar y remediar.
En el dolor dolor y sufrimiento hay que destacar la solidaridad de tantos que se han jugado la vida, incluso perdiéndola, para no abandonar a nadie, para eso: acompañar, consolar y ayudar. Nadie se lo reconocerá y solo veremos fotos y fotos de muchos de esos a los que habría que señalar por su incompetencia manifiesta. En estos casos mejor retirarse a un lugar desde donde se empiecen a diseñar las ayudas sin decir ni una palabra. Ayudar sin burocracias ni pretendiendo demostrar lo indemostrable.
Ayuda. No otra cosa.
Esto que ha ocurrido es simplemente insoportable. ¿Causas?: la naturaleza; y algo más.
Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
31 octubre 2024
NO HAY NADA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
-¡Con la que está cayendo! No hay nada. Es como quien habla a un niño.
-Pero al decir «con la que está cayendo» ¿a qué te refieres a la lluvia o a lo otro?, porque los ejércitos están precisamente para cuando cae más de la cuenta, ¿no?
-No; para eso está Protección Civil.
-No hombre es una metáfora, me refiero que están para cuando peligran los Intereses nacionales caiga de donde caiga, lluvia o granizo, incluso transportes.
¡Como han evolucionado las Fuerzas Armadas! Fíjate como despliegan por el mundo y los cañones que tienen, ¡da gusto verles!
-¡Ya! Es bonito verles desfilar. Pero eso que tú dices de qué están para «cuando peligran los intereses nacionales» no acabo de comprenderlo. ¿Cuáles son los «intereses nacionales«?, porque una cosa son intereses materiales y otra espirituales, ¿tú crees que están para los dos?
-Pues mira, hablando de intereses resulta que el de Interior, sí el ministro, ha cancelado la compra de balas a Israel para la Guardia Civil por valor de más de seis millones y medio de euros que había sido adjudicada hace tan solo ocho días. Cosas del presidente que no sé si será por la patente de Pegasus.
-¿Y qué van a disparar?
-Algo he oído de un software de la Complu que se ha quedado por La Moncloa. Hay que tener cuidado con las armas porque las dispara el diablo y me dicen que el de Interior le dijo «Te paso el teléfono» y nos quedamos sin alianza y sin balas. Todo por las comisiones. Marruecos, que sabe de teléfonos, pretende vendérnoslas a bajo precio y con escasa pólvora y si falla la venta del S-80 a India nos compra el software, porque Olaf Scholz parece que se nos ha adelantado y ha hecho a India socio militar preferente.
-En eso de los submarinos en Transportes saben mucho, tanto como de trenes y mascarillas. De teléfonos sobre todo. Son como las antiguas guías, los tiene todos y los reparten a bajo precio para el alto precio que producen.
-Las alianzas de España son inmejorables por las buenas relaciones de un tal Albares, que es muy diplomático y sabe mucho de negocios.
-¿Él?
-La política exterior no entiende nada más que de intereses como el comercio, las exportaciones, llevarse bien para vender y venderse, no invadirse, ¿te acuerdas de Perejil?, si ya sé que me vas a hablar de Gibraltar, de Ceuta y Melilla, pero para eso está la OTAN.
-No, lo que te quería decir es que hasta el de Melilla ha ido a hacer negocios con el de Gibraltar y le ha pedido a Picardo que les enseñen a jugar a la ruleta. Bueno pues como el de la naviera y a su lado el expresidente del Gobierno de España.
-Todo es un juego. Sobre todo el de Gibraltar. El juego de siempre: la pasta gansa.
-No es eso, yo te pregunto por los espirituales, esos Intereses nacionales y por tanto colectivos que creo no se sabe cuales son: los espirituales.
-Bueno eso es otra cosa que no creo que tenga mayor interés. Difícil de responder sin duda. Muchas veces cuesta distinguirlos, sobre todo cuando en el colegio no se enseñan, las familias los olvidan o se sienten temerosas de que a los niños los miren con cara rara por hablar de España, incluso por hablar español. Algunos tienen que ocultar que sus padres son militares o guardias civiles. Pero todos sabemos que una nación como tal está por encima incluso de los intereses materiales y para que sea respetada y amada son necesarios esos intereses espirituales, ¡tan nacionales!
-A ver, de lo que yo te hablo es de esos intereses espirituales como la unidad, la Nación histórica, la integridad territorial, sus tradiciones y eso que alguno quiere olvidar como los son sus circunstancias históricas. La Hispanidad, la Monarquía hispánica, Hispanoamérica, nuestros compatriotas, nuestro legado entregado y recibido, todo eso son intereses nacionales con mucho más valor que otros. Las Fuerzas Armadas custodian por encima de cualquier otra cosa sus valores espirituales de Nación, Patria, Bandera e Himno Nacional. Nunca consentirán que la Patria se fraccione, se rompa en fracciones de odio y envidias personales de los que nunca supieron ni quisieron servir a su Patria.
-Ya entiendo por qué me decías eso. «Con la que está cayendo». Pues mira de eso «No hay nada». Al menos eso me ha parecido entender que nuestro presidente decía en la entrega del balón de oro, o en los premios Príncipe de Asturias; o algo así.
-¡¿Ah, qué está en la India?! Me he debido equivocar.
No hay nada.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Blog: generaldavila.com
30 octubre 2024
JURAR LA CONSTITUCIÓN Y JURAR BANDERA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Lo primero que consagra la Constitución española es la Unidad de España. La irrenunciable unidad de la Nación española. Es conveniente entender lo que se lee, donde se lee y en este caso el lugar que ocupa lo que se lee en la Constitución: el concepto fundamental de la unidad de España.
«La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».
Lugar donde se lee: Artículo 2 del Título Preliminar de la Constitución española.
Entender lo que se lee: La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española…
La Unidad de la Nación española es la razón o fundamento, a ella se consagra toda la Constitución tal y como la conocemos; ni un solo artículo se escapa de ese concepto «fundamental»: que sirve de fundamento o es lo principal en algo. Ir en contra de la unidad de España es ir contra la Constitución; así de sencillo. Es tal su importancia que el artículo 8 pone toda su fuerza, nunca mejor dicho, en su defensa, también insertado en el título Preliminar.
«Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».
Sin unidad no hay Constitución que valga, todo salta por los aires; y no hay lugar a interpretaciones sobre el significado de unidad: «No puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere».
Podrá modificarse la Constitución, pero nunca de manera y forma que destruya la nación y surjan nuevas naciones. Ese es el fundamento de Ley que rige la convivencia y que los españoles nos hemos dado, que el poder Judicial, en su independencia, debe vigilar para que se cumpla y que el Legislativo y Ejecutivo deben defender hasta incluso, llegado el caso, con la fuerza que le otorga el artículo 8 de la Constitución.
Debe quedar muy claro a lo que a cada cual obliga el juramento constitucional y no convertirlo en un simple protocolo sujeto a los beneficios partidistas o interpretaciones amparadas en el mismo poder, que suele ir más allá de lo que la Ley le otorga.
Hay que ser responsable con lo que se jura cuando lo que se jura va más allá de su cumplimiento: «cumplir la Ley y hacerla cumplir». No debemos decir una cosa y hacer otra en aras a interesadas interpretaciones porque si todo vale mejor no jurar nada.
El concepto superior del juramento: «cumplir y hacer cumplir la Constitución», significa mantener por encima de todo la indisoluble unidad de la Nación española que no puede romperse por la voluntad de una parte de la nación ya que se conculcaría un derecho que tienen todos los españoles. Ello ni siquiera es admisible con el apoyo del Ejecutivo ni del Legislativo ni de los dos a la vez que se deben al cumplimiento constitucional sin trampa ni cartón. Para modificar la Constitución hay que cumplir con la Constitución.
La Constitución a todos obliga, pero a unos más que a otros, unos cumplen mientras otros, además de cumplir, están obligados a «…hacer guardar la Constitución y las leyes». No sé si convendría añadir que al menos deberían hacerlo.
Dicho esto y entendido la responsabilidad que conlleva el juramento no menos importante es ser consciente del grave riesgo al que en estos momentos está sometido el fundamento de nuestra Constitución.
¿Y para los militares? ¿Qué es el juramento a la Bandera? No me extenderé en detalles ya que la historia del juramento y su fórmula están recogidas en este blog cuyo enlace les dejo. https://generaldavila.com/2022/02/21/la-formula-del-juramento-a-la-bandera-general-de-division-r-rafael-davila-alvarez/.
Para un militar el juramento ante la Bandera lo es todo. Es renuncia a su propio ser y entrega total a Ella: España. No son palabras sino una historia que imprime carácter especial y único a este oficio militar. Ni mejor ni peor que otros, pero es indudable que distinto a cualquiera ya que no hay oficio que te haga firmar un contrato en el que renuncias a ti y firmas: «Todo por la Patria». Todo es todo. Eso es lo que significa jurar ante la bandera de España.
Es necesario recuperar la importancia y significado del juramento ante la Bandera de España que por ser un deber militar, no exclusivo de ellos, están olvidados algunos detalles, al menos poco resaltados entre la población, casi ocultos por los medios, en ocasiones señalados como trasnochados, sin duda valores intangibles siempre necesarios.
Las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas dicen en su artículo 3:
«Primer deber del militar. La disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, constituye el primer y más fundamental deber del militar, que ha de tener su diaria expresión en el más exacto cumplimiento de los preceptos contenidos en la Constitución, en la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional, en la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar y en estas Reales Ordenanzas».
En su artículo 6: «Símbolos de la Patria. Todo militar tiene el deber de prestar ante la Bandera juramento o promesa de defender a España. Mostrará el máximo respeto a la Bandera y Escudo de España y al Himno Nacional como símbolos de la Patria transmitidos por la historia».
Así mismo como precepto legal, la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar en su artículo 7.1 dice : «Juramento o promesa ante la Bandera de España. Todo militar tiene el deber de prestar ante la Bandera juramento o promesa de defender a España. Este juramento o promesa se efectuará durante la enseñanza de formación de acuerdo con lo que se establece en este artículo y será requisito previo e indispensable a la adquisición de la condición de militar de carrera, de militar de complemento y de militar de tropa y marinería».
El texto del juramento no admite lugar a dudas:
«¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».
Vuestra vida, ¡la vida! ¿Se puede comprometer algo más valioso?
Jurar ante la Bandera de España y jurar la Constitución española. Dos actos diferentes, pero con el mismo sentido: España. La unidad de España, es decir de la Nación española. Ambos comprometen. El juramento a la Bandera tanto o más que la propia Ley.
La Nación se arropa en la Constitución y cualquier alteración de la unidad de España es contraria a los juramentos: a la Bandera y a la Constitución.
No me cabe la menor duda de que el símbolo obliga tanto o más que la Ley porque te obliga a dar la vida.
Ese es un matiz que diferencia la jura de la Constitución de la que se hace ante la Bandera.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA: UN VERSO SUELTO Rafael Dávila Álvarez
En cierta ocasión escuché a un eminente jurista decir que la Constitución defiende al individuo, pero que luego las leyes, triste realidad, se encargan de vapulearlo frente al grupo. Me quedé de piedra, nada entendía; me ha costado años descubrir la trampa y ver que la Constitución es un verso suelto para el inacabado poema de la falsa lírica de la vida en común.
Ni casa, ni trabajo, ni enseñanza, ni Ley… ¿Orden? Libertad según y hacia donde se mire. La de algunos. Una ilusión escrita entre abrazos y consensos para dejar el terreno abonado a su interpretación. ¿Pero quién se ha creído Montesquieu que es?
Claro que es por eso que yo siempre estuve convencido que España era indisoluble, es decir que no se puede disolver, que ese era el fundamento de lo escrito en la ley grande, y que las tablas de la ley eran tan claras y rotundas que, por si caso, dijeron «esto es tan importante que hay que guardarlo tan guardado que sea como el Banco de España bajo la protección de la Cibeles». Entonces hicieron un Tribunal Constitucional y como no era suficiente dijeron: que sean los militares quienes la protejan bajo sus cañones y espadas, bajo su vigilancia, rigor y seriedad, ellos que tiene el honor y las armas. Y todos se pusieron a cuidar la Ley de leyes.
Por si alguno tenía dudas redactaron un artículo que decía: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».
Era mentira. Un verso para que encajase una rima; sin más.
Pero como aquello de las nacionalidades podía desentonar en el poema constitucional, en su lírica manifiesta, y alguno darse cuenta de ello, el más valiente de todos los constituyentes, sabios todos al servicio de los ignorantes, dijo: ¿Dudas? Ya veréis como no hay dudas si enseñamos los cañones; y, entonces, redactaron un nuevo artículo para dejar sentado y bien sentado el anterior; ¡Hala, los soldados, que sean los militares…! Así nacía el artículo 8: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional». Dos mentiras en una, ni indisoluble ni hay misión que valga.
El que más tripa tenía dijo: «A ver si te dan un golpe de Estado, quita quita ese artículo», pero el más pillo de los pillos, que entre los sabios los hay, más sabio que los otros, tan inocentes, le contestó, más bien sentenció: «No te preocupes, que escriban lo que quieran; para lo que va a servir… Mira el golpe de Estado se dará ¡vaya que se dará!, pero no por los militares, sino desde las Instituciones, desde la legalidad impuesta por las leyes que apruebe la soberanía popular, que ya sabes…». Yo no sé nada, ¿qué dices?, murmuró uno del fondo, a lo que el pillo le contestó: mira aceptemos lo que ahora conviene que tengamos y luego ya se verá.
Dicho y hecho. Dado el golpe de Estado ahora se legaliza. Los jueces, asustados por el yugo que los atenaza avisan. Cataluña 2017.
«La deslealtad constitucional y el menosprecio a las bases de la convivencia, incluso cuando fueran seguidos de un alzamiento público y tumultuario, no necesariamente violento, no serían susceptibles de tratamiento penal. En otras palabras, la creación de un marco normativo de ruptura territorial que preparara la secesión de una parte del territorio del Estado, incluso acompañada de actos multitudinarios que condujeran a la inobservancia generalizada de las leyes y al incumplimiento de las decisiones gubernativas o jurisdiccionales que intentaran ponerle término, serían ajenas a la intervención del derecho penal».
Vía libre a la independencia, a la desintegración territorial, se acabó la Constitución.
La ley son los dueños de la calle, de la algarabía, de los medios, información y desinformación, los que son jueces y parte, esos a los que España les sobra.
Sobra la Constitución. Ellos son suficientes y ellos han ganado no en las urnas que les alza en el Congreso, sino en la interpretación de la Constitución, un verso suelto al que en su poema les sobra o al menos sitúan donde mejor les rima para su triste canción del final de España, que según dice el verso suelto: patria común de todos los españoles.
A lo que se ve no lo es. Nos han robado España mientras dormimos.
Artículo 2, artículo 8… ¿Para qué tanto papel mojado? Aquí lo que vale y manda es una buena ley que ponga en su sitio a la Ley.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
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LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería (R.) DEM
¿¡Cómo está España!? Publicado en el diario LA REGIÓN De Orense. Rafael Dávila Álvarez
EL RANCHERO Y EL BUZO. LOS CAÑONES PUEDEN SER NECESARIOS. NUNCA SE SABE… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
En una deliciosa biografía de Wellington escrita por Andrés Révesz, encontramos inspiración para la paz de las experiencias de la guerra. En alguna ocasión les he hablado de la batalla de Vitoria (21 junio 1813), pero no recuerdo haberles contado la anécdota de uno de los más bizarros oficiales ingleses de Artilleria, el capitán Ramsay.
Al empezar la batalla, Wellington le ordenó colocarse con su batería en un lugar apartado del frente, no parecía el más adecuado para el combate, con orden de no moverse de allí si él mismo no le daba la contraorden. Durante el desarrollo del combate el capitán Ramsay se desesperaba por su inacción, lejano al lugar que creía corresponderle cerca de las primeras líneas de combate.
Un general que por allí pasaba le recriminó.
-¿Qué hace usted aquí?
-Nada, aquí me ha colocado el marqués y supongo que aquí tendré que quedarme.
El general pensó que aquello era inútil y ordenó al capitán que le siguiese con su Artillería.
El capitán obedeció.
Vencidos los franceses, se retiraban por la carretera de Pamplona, lo que se comunicó a Wellington diciéndole.
-Que lástima que no tengamos nada para detenerlos.
-¿¡Cómo que nada!?, exclamó el Duque.
-¿Qué hay con los cañones del capitán Ramsey?
Se le retiró del servicio. Ramsey volvió a los dos años a reintegrarse al Ejército y cayó junto a sus cañones en Waterloo.
<<Que cada uno cumpla con su deber>>, y no otro. Los alardes o las reacciones teatrales de nada sirven en un jefe, sino para llevar a sus hombres a la derrota y a la muerte. Todos somos importantes en el lugar que a cada uno le corresponde por muy humilde o insignificante que nos parezca. Ni estar más arriba, ni más abajo, sino allí donde está tu lugar: cumple, lo mejor que sepas, cumple. Cumple, pero no te exhibas.
Nos enseña el antiguo Reglamento Táctico de Infantería: <<El oficial ha de abstenerse en el combate de realizar alardes inútiles de valor>> […] <<todas sus actividades y todo su valor, en el verdadero concepto de esta palabra, han de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado, las energías físicas y morales de su tropa…>>.
Surge repentinamente lo mejor y lo peor. Exhibiciones inútiles. Al final todo se sabe, pero no sé cómo se las apañan que no todo se juzga.
Falla la dirección de la guerra. Malos generales.
El que un día quiso organizarlos, sin saber nada de soldados, solo acertó cuando dejó escrito:
‹‹Un acto revolucionario, una resolución oportuna y útil, no califican para mandar. Si el ranchero impide que su batallón se subleve o el buzo de un acorazado logra que la oficialidad no se pase al enemigo con el barco, déseles un premio, pero no me hagan coronel al ranchero ni almirante al buzo. No sabrán serlo. Perderemos el batallón y el barco›› (Azaña. La velada en Benicarló)
No he encontrado mejor calificativo: el ranchero y el buzo. Uno con la sartén por el mango dándonos bazofia. El otro en las profundidades de las ciénagas. Obvio. No es necesario dar sus nombres. No les daría ni un premio, simplemente les haría abandonar la gestión. Bastante error se cometió haciéndoles coronel y Almirante. Han hundido el barco y traen hambre para todos.
Cada uno su deber. Cumplan la orden. No muevan los cañones de lugar. Pueden ser necesarios el día que huyan.
<<A Glauco, el Cabrero: ¡Glauco, guardián de los rebaños! Te pondré en la mente esta advertencia: Ante todo da de comer al perro junto a la puerta del patio, pues es quien primero oye al hombre que se acerca y a la fiera que entra en el cercado>> (Homero. Himnos).
Perderemos el batallón, el barco y… el perro murió, sin alimento, sin oír a la fiera que entraba. Lo habían matado.
El enemigo está ya dentro. Vean sus señales.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
LA LEGIÓN. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Épica de España, Tercios gloriosos.
Legión de corazón amante y valor heroico. Todos serían Legión si el miedo no les cerrara la boca.
«Tú has elegido vivir, y yo morir», y «todo el que ama está loco» leo en la tragedia griega. ¡Bendita locura legionaria!, inagotable, imposible comprender la misteriosa epopeya que recorre en paralelo la historia del mundo, a un lado van los cobardes del miedo y al otro los valientes por nada; que siempre ganan los primeros a pesar de los incesantes relevos que la muerte exige al sacrificio de abanderar la verdad y la razón de su lucha.
«Volved los ojos hacia mí,
ciudadanos de mi patria.
Recorro mi último camino.
Veo los últimos rayos del sol.
Nunca veré otros».
La bandera luce entre amarillos de oro y rojos de sangre, entre el inefable dolor que nunca da descanso. En la mayor parte de los hombres este estado no dura mucho. Llega un día, nos dice Simone Well en La fuente griega, «en el que el miedo, la derrota, la muerte de compañeros queridos hacen que el alma del combatiente se doblegue bajo la necesidad». No es siempre así y ahí está la esencia de la Legión: solo valor y amor. Se comprende su misma incomprensión, inadmisible, pero es la sencillez de la vida: amor y valor para morir. Sin ellas no hay vida.
Algún día habrá que crear una medalla que cubra todo el pecho para premiar a aquellos que han sido Caballeros legionarios. Medalla hecha con el plomo de las balas, las manos de un valiente que las moldea al fuego, y sobre todo a la obediencia, al estilo, al ser épico por humano.
No hay más legionario y caballero que el que lo ha sido desde el principio al fin. No hay generales ni honoríficos ni honorarios, hay legionarios y basta.
Me encontré hace muy poco a uno de ellos, muy viejo, ojillos azules de mares odiseos; me contó cómo, cuando la miseria, la humillación, abandonado de Dios y de los hombres, al borde de sus fuerzas, fue a encontrarse en la Legión. Por primera vez sintió la alegría y vio a los desfavorecidos por la fortuna que tuvieron la de encontrarse entre caballeros que antes habían sufrido. ¿La muerte? Ya vino; la dejé atrás y la olvido.
Eran viejos tiempos cuando uno se abrazaba a los guiones y banderas, se amaba tanto que la muerte no era obstáculo para el avance, la poesía de la guerra: ¿Quién puede entenderlo?
Hoy sabemos el escalofriante resumen de su generosidad: 9.722 muertos, 35.000 heridos, mil desaparecidos. Cerca de 46.000 bajas. Su bandera luce siete laureadas de San Fernando y doce medallas militares colectivas. Sus héroes: veintitrés laureadas de San Fernando y 211 medallas militares individuales. Nada para tanta entrega. Hay muchos más. Incógnitos todos. Nadie aspire a saber quiénes son. «Legionarios a luchar, legionarios a morir». Contraseña y resumen: amor, valor, obediencia, disciplina.. y dolor. El mayor es el olvido.
Quienes los hemos mandado quedamos marcados por ellos. Por su ejemplo de entrega y valor. Por su humildad. Para siempre. Quisiéramos ser como ellos. Lo he dicho muchas veces: Quise ser legionario. Solo llegué a mandarlos, pero eso es otra cosa, muy por debajo del alto honor de llegar a la altura de un Caballero Legionario. Ese honor es solo para los que lucen su pecho condecorado por las balas y la humildad de la obediencia hasta morir todos.
Legionarios la patria os lo debe todo y vuestra sonrisa denota que sabéis y aceptáis que nada os dará. No ha sido gratis, ha sido cosa legionaria que solo vosotros entendéis.
La Legión son los Caballeros legionarios. El resto, como decía su fundador el general Millán-Astray, son las bambalinas que ocultan la tragedia.
La Legión rinde homenaje, como así lo quiso su fundador, al soldado, al Caballero Legionario, a los que se alistaron en este Cuerpo de honor tan del pueblo, tan español. No se rinde homenaje a otra cosa.
Solo eso: ser Caballero Legionario.
Saludos y felicidades Veteranos Caballeros Legionarios.
Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Brigada de la Legión Rey Alfonso XIII entre 2001-2004
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