LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel (R.) de Infantería DEM Félix Torres Murillo

Publicado en el Diario “La Región” de Orense por General Dávila

https://www.laregion.es/opinion/non-plus-ultra_1_20251226-4106100.html

EL MENSAJE DEL REY EN NAVIDAD: CONVIVENCIA ES LA PALABRA CLAVE Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Siempre hay que estar atentos a la palabra, cualquier palabra, que encierre algo de interés nacional, es decir de la nación, al margen de que individualmente nos afecte más o menos; nos guste o deje de gustar. Cuando esa palabra es la del Rey prestemos atención porque algo quiere decirnos.

La palabra del Rey es simbólica y de ahí su valor. Es el símbolo quién habla y es por ello que su palabra cobra más valor y fuerza que la temporal de un Gobierno guiado por su interés que no siempre coincide con el de la Nación.

«El Rey es el Jefe de Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes».

Así dice la Constitución y el mensaje del Rey en Navidad se encuadra de lleno en esta misión de arbitraje y moderación. Sus palabras en esta Navidad han sido más que nunca un acto de Rey que avisa porque ve que esto no va en la dirección que deseamos. Por ello es destacable la repetición de la palabra convivencia. Debemos analizar en detalle a quién se ha dirigido especialmente en su mensaje de Navidad.

Repetiremos como el Rey: convivencia. ¿Es que vamos camino de perderla o ya la hemos perdido? He sentido tristeza al oír al Rey: «…hastío, desencanto, desafección, crisis de confianza…» Poco navideñas, preocupantes hasta el límite de lo que un Rey puede anunciar en Navidad. Oscuro panorama.

De estos 50 años creo que los peores son los últimos en los que se ha puesto en discusión la unidad de España. Terminar con la Transición es acabar con la convivencia de la que habla el Rey. Porque parecen sus palabras dirigidas, muy dirigidas y no a todos los españoles. A los gobernantes. A todos los que lo hacen o lo pretenden. En España, gracias a Dios y al talante de los españoles, vivimos en convivencia; por ahora. No somos la gran mayoría de los españoles los que la rompemos, sino los políticos y sus políticas y a ellos se ha dirigido el Rey. Los españoles sabemos convivir, pero esos que se denominan nuestros representantes han entrado en una loca batalla por el Poder, un poder que roza el abuso y que más parece una dictatorial forma de gobernarnos.

Es evidente que hay una «crisis de confianza». No, no es un problema generacional el que tiene España, sino de confianza y credibilidad en nuestros gobernantes. No eran palabras las del Rey para generaciones por edad, sino por una política desastrosa que está llevando a España a no serlo. De eso hay que hablar y a eso se ha referido el Rey. Ha sido un acto de arbitraje y moderación. Tarjeta amarilla tirando a roja. Si no es así y estoy en un error pido disculpas, pero es que no me he dado por aludido en las palabrea Reales. Era a otros a los que se dirigía el Rey. Creo intuir.

Este párrafo destaco: «Los extremismos, los radicalismos y populismos se nutren de esta falta de confianza, de la desinformación, de las desigualdades, del desencanto con el presente y de las dudas sobre cómo abordar el futuro». Pues en eso estamos. ¿Cuál es la solución? «Avanzar unidos».

¡Cuan largo me lo fiais!

Perdonen que hasta en Navidad les atosigue con mis palabras, pero es que no está el horno para bollos y ni un minuto podemos perder que no sea en la defensa de nuestra unidad y «convivencia»

Feliz Navidad

25 diciembre 2025

FELIZ NAVIDAD SOLDADOS. General (R.) Rafael Dávila Álvarez

No es fácil, tampoco difícil, decir algo en fechas tan señaladas como las de hoy. Deseos casi siempre que no se cumplen, pero no por ello debemos mirar en otra dirección. Es noche y día de afectos y son muchos los que tengo entre mis manos. Cada vez que escribo estoy pensando en quienes me leen, a los que me debo. Les estoy muy agradecido y me gustaría demostrárselo, pero no encuentro otra manera que la de seguir cada día contando ese punto de vista que quiere alcanzar el amor a España y una profunda mirada a nuestras Fuerzas Armadas.

En nuestros soldados pienso. Por su misión. Por su entrega silenciosa y eficaz. Porque son nuestra esperanza contra los que pretenden que dejemos de ser España. Pido reciprocidad y que a ellos se les mire y cuide como ellos lo hacen con nosotros. En esta Navidad pido por ellos y que no solo se piense en las armas, en la industria de las armas, sino en los que manejan la Defensa desde la humildad y sencillez del fusilero de a pie. Porque tarde o temprano tendrá que ser la moral del soldado, su virtud la que se imponga por encima del dinero, de una industria que hace de la guerra un negocio.

Es noche y día de paz. ¿Deseos de paz? Más de uno desde los ministerios de la Guerra o la Defensa ponen los cimientos a la guerra para que esta no acabe y el negocio siga.  Miren por donde en esta Nochebuena y día de Navidad solo voy a recordar a nuestros soldados. Nada más. A la tropa, que todo se lo merecen. Los olvidados. Los que son utilizados hasta que les llega la edad dura de enfrentarse con el paro y la soledad. Nada está resuelto en este oficio de servicio a España. No es fácil, pero es posible. Solo hace falta voluntad y que por cada general o similar  que use las puertas giratorias se lleve con él a su Brigada o División. ¿Demagogia? De eso está hecha la política, del uso y abuso de servidores públicos.

No es día de criticas, sino de recuerdos y ninguno mejor que el dirigido a los soldados. A ellos les debemos la paz y tranquilidad de esta noche. Ya veremos cuando vengan otros días y otras noches..

Feliz Navidad

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com 

24 diciembre 2025

NAVIDAD. Rafael Dávila Álvarez

 

Leonardo da Vinci. Galería Uffizi, Florencia, Italia

Atribuimos el misterio a lo impenetrable, sin acceso al conocimiento, cuando es todo lo contrario: asequible y siempre cerca del conocimiento con el que se hermana, no lo limita sino que lo atrae en permanente llamada. El misterio es el mayor motor intelectual del hombre y sin él no existiría la condición humana. Nunca se conoce todo ni nada se conoce del todo. El imán del conocimiento es el misterio, mientras más impenetrable nos parece más conocimiento se desprende de él.

Navidad: estamos ante el mayor de ellos y por tanto el que más se abre a que nos acerquemos a su profundo significado y así conocer, intuir al menos, qué hay más allá.

Indaguemos en ello con la humildad que la sabiduría engendra. Todo se encierra en la palabra: Navidad. Nace Dios. ¿Es posible? ¿Cómo nace? ¿Para qué? ¿Es creíble un Dios Hombre?

El misterio nos lo expone con crudeza el Papa Benedicto XVI, Joseph Ratzinger en la introducción a su libro Jesús de Nazaret. Nos recuerda el Papa que hace ya muchos siglos Moisés quiso ver la gloria de Dios.

«Se relata en el Libro del Éxodo. Allí se nos narra la petición que Moisés hace a Dios: “Déjame ver tu gloria” (Ex 33,18). La petición no es atendida: “Mi rostro no lo puedes ver” (33,20). A Moisés se le pone en un lugar cercano a Dios, en la hendidura de una roca, sobre la que pasará Dios con su gloria. Mientras pasa Dios le cubre con su mano y solo al final la retira: “Podrás ver mi espalda, pero mi rostro no lo verás” (33,23)».

Verás un niño en el portal… «…pero mi rostro no lo verás, pero mi rostro no lo verás…».

Podemos pasar una vida en ese pensamiento. San Ero en Armenteira así parece que lo hizo:  «Nunca prodigio tan grande como el que Dios hizo por la oración de su Santa Virgen Madre de gran precio».

Lean a Ratzinger, o al Papa, como prefieran. Nos habla de Virgilio y «sus poesías Bucólicas (poesía pastoril), compuesto aproximadamente cuarenta años antes del nacimiento de Jesús«.

«En medio de graciosos versos sobre la vida campestre, resuena de pronto un tono muy diferente: se anuncia la llegada de un nuevo orden en el mundo a partir de lo que es «íntegro» (ab integro). «Iam redit et virgo», ya retorna la virgen. Una nueva progenie desciende de lo alto del cielo. Nace un niño con el que se acaba el linaje «de hierro». ¿Qué se promete allí? ¿Quién es la virgen? ¿Quién el niño del que se habla?». «En esta atmósfera de espera en la novedad se incluye la figura de la virgen, imagen de la pureza, de la integridad, de un comienzo «ab integro». Y también la espera en el niño, el «brote divino» (deum suboles). Por eso, quizá se puede decir que las figuras de la virgen y del niño forman parte de algún modo de las imágenes primordiales de la esperanza humana, que reaparecen en momentos de crisis y de espera, aun cuando no haya en perspectiva figuras concretas».

«Y mientras estaban allí [en Belén] le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada» (Lc 2,6s).

«Lo que hasta entonces había sido sólo un esquema lejano, de pronto se hace presente. En la época de Augusto, después de tantos trastornos provocados por las guerras y las luchas civiles, el país se ve invadido por una oleada de esperanza: ahora debería comenzar por fin un gran período de paz, debería despuntar un nuevo orden del mundo».

«Este es el misterio que solo queda desvelado la noche de la Navidad. Ya se puede ver el rostro y por ahora, esta noche de Navidad, es el rostro de un niño nacido en un Portal, entre estrellas y pastores».

Si no hubiese misterio no habría Dios y por tanto hombres.

Y si todo esto no se entiende hay una fórmula que nunca falla. No hay más que ponerse de rodillas, sin más, ni menos, y permanecer en esa postura ante todo lo que nos rodea. Muchos misterios se revelan cuando la actitud exterior del cuerpo postrado de rodillas nos alcanza por dentro.

Probemos. Todo lo científico-experimental y técnico queda al descubierto.

La esperanza humana, reaparece en momentos de crisis y de espera, aun cuando no haya en perspectiva figuras concretas.

Déjame ver tu gloria

Feliz Navidad.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Navidad  2025

¿QUIÉN CONDUCE AL REY?: GAUDENCIO Y LA LEALTAD. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Ha muerto Gaudencio Fernández: el conductor del Rey Don Juan Carlos. Un caballero ejemplar cuyo recuerdo permanecerá entre los que le conocimos y admiramos.

Esas manos del alma hoy se nos han ido con hondo sufrimiento para los que podemos decir que fuimos alumnos suyos en la Zarzuela donde desde su sencillez y cercanía nos quiso y ayudó. A todos, desde los más altos a los más bajos.

No. Al Rey no le conducían esos nombres que ahora resuenan y quedan  como los grandes que dirigían a España. Pruebas evidentes tenemos de que no fue así. No hay mayor dificultad cerca del Rey que servir sin servirse. Los hubo, no fueron conocidos, menos famosos pero más servidores a España al Rey y a usted que otros. El ejemplo fue Gaudencio. ¿Qué hacía, quién era?: El conductor del Rey. Ni más ni menos.

Hoy ha muerto Gaudencio Fernández, las manos al volante del Rey Juan Carlos. De siempre, desde que el Rey se vistió de uniforme, aquellas manos condujeron al Rey por España a todas horas, buenas y malas. Se podría hacer historia de España dentro del recinto de un automóvil donde uno se relaja en la rigurosa conducción de otro. Ese era Gaudencio, en quien el Rey Juan Carlos depositaba su confianza y tranquilo viaje mientras tomaba quizá decisiones trascendentes.

Es una metáfora muy a propósito. Un Rey necesita siempre a su lado un buen conductor. Ninguno como Gaudencio que se lleva con él parte de la historia de España, la que se encierra en el interior de un vehículo que lo ha recorrido todo. Saben de lo que hablo y lo importante que es esa buena conducción sobre todo por carreteras de muchas curvas y hondos precipicios.

El fiel Gaudencio conducía. Era ni más ni menos que el soporte de seguridad un día y otro, siempre.  Fue una vida de silencio, de entrega sin reservas, admirable, un ejemplo para todos los que entrábamos a servir. Para mi Gaudencio fue un ejemplo a imitar en la Casa de Su Majestad el Rey. De él aprendí a estar, a servir y a sonreír por encima del duro trabajo, siempre acompañado del silencioso sacrificio.

Tuvo la gentileza de conducir el coche del Rey en mi boda y mantuvimos la amistad a través de su hija Marga hasta el día de hoy. No se lleva títulos ni preminencias. Solo el amor y reconocimiento de quienes fuimos aprendices de su lealtad y buen hacer: servir.

Descanse en la paz merecida y España debe el reconocimiento a la labor de un hombre irrepetible: Gaudencio Fernández.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

21 diciembre 2025

 

 

LA ESTÉTICA GUERRERA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Decían las Reales Ordenanzas de Carlos III: «En el esmero del cuidado de la ropa consiste la ventaja de que el Soldado no se empeñe, como que grangée el aprecio de sus Gefes; y para lograr uno, y otro, se labará, peynará, y vestirá con aseo diariamente, tendrá los zapatos, evillas, y botones del vestido limpios, las medias tiradas, el corbatín bien puesto, su casaca, chupa, y calzón sin manchas, rotura, ni mal remiendo, las caídas del pelo cortas, y con un solo bucle a cada lado, la gorra bien armada, y en todo su porte, y ayre marcial, dará a conocer su buena instrucción, y cuidado».

«No ha de llevar en su vestuario prenda alguna que no sea uniforme: nunca se le permitirá ir de capa, ni con redecilla, fumar por la calle; ni fuera de los Cuerpos de Guardia, sentarse en el suelo, en Calles, ni Plazas públicas, ni otra acción alguna, que pueda causar desprecio a su persona».

Son palabras exactas y necesarias. Eternas. No hay duda de su permanencia en el tiempo. Hoy creemos que en ello se insiste, aunque con variaciones que suponemos para bien.

Sin duda las formas son parte importante en la milicia, sea momento de paz o guerra. El estilo militar se nota hasta de paisano; así era porque el porte (presencia o aspecto de una persona) también se educa y muchas horas de vida militar forman y conforman una figura de estilo inconfundible.

Digo yo que seguirá siendo así, aunque tal y como están los tiempos eso esté mal visto.

«¡Qué galán, qué alentado,/ envidia tengo al traje de soldado!»(el El alcalde de Zalamea).

La uniformidad militar no se limita a un traje más o menos vistoso, sino que es un conjunto único en el que «no adorna el vestido al pecho, que el pecho adorna al vestido«, pero ambos son la figura del soldado, el uniforme es la piel tatuada de manera irreversible. Cala hasta los adentros.

Ese estilo militar lo describe muy bien Millán Astray en su libro La Legión.

«El saludo del legionario es el más enérgico, el más airoso y más marcial que pueda desearse. Espera impaciente a que llegue el Jefe a su altura, y en el momento debido levanta la mano, que clava en la gorra, mirándole al mismo tiempo. La mirada brilla con fiebre, es fija y recta a los ojos del mirado. Es también de ofrecimiento interrogante para su Jefe; dice: «Mándeme». El modo de hablar, contestando, es en alta voz, enérgico, con palabras cortadas, breves, acompañando siempre el título del Oficial: «Sí, mi Capitán». «En seguida, mi Alférez». Es otra manifestación explícita de obediencia y entusiasmo. El modo de marchar es de peculiar marcialidad y soltura. Van erguidos, resueltos, quizás provocadores. De ellos ha huido la timidez y el entorpecimiento. Se distinguen por sus clásicos y legendarios gorrillos con la borla encarnada, el cuello al aire, despechugados. Marchan alegres y despreocupados mostrando bien a las claras que son hombres de guerra, emprendedores y valerosos».

Homero en la Ilíada describe con detalle e importancia las formas externas del guerrero, su protocolo al vestirse para el combate, su educación ante el adversario, sus formas y estilo; lo han hecho todos los tratadistas militares desde Vegecio hasta nuestros días.

No queda el uniforme en algo solo vistoso. Hay ejércitos que pierden la guerra por su falta de uniformidad tanto interna como externa. El porte va también por dentro. No valen unos vaqueros y el pistolón al cinto para bien mandar. Es toda una clase que empieza el día que uno se cala la prenda de cabeza y surge el primer saludo. Todo cambia.

Cuidad del uniforme de vuestras tropas que será el símbolo de su prestigio, que no hay madre que descuide el garbo y elegancia de un hijo, su prestancia como digno hijo de ella: España a sus soldados.

«¡Qué galán, qué alentado,/ envidia tengo al traje de soldado!»

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

21 diciembre 2025

 

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel (R.) de Infantería DEM

LIBROS QUE CUENTAN COSAS. General (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

17 diciembre 2025

¿FUERZAS ARMADAS DEL GOBIERNO O DE LA NACIÓN? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

«Dejemos que aparezca, tiene que aparecer un gran genio. Se pondrá a la cabeza de la máquina y le dará el impulso necesario».

Recojo la cita de la Enciclopedia del Arte de la Guerra dirigida por el general Antonio Martínez Teixidó y  la colaboración de los coroneles José Romero Serrano y José Luis Calvo Albero, editada por Planeta.

Atribuida al general francés Jacques-Antoine-Hippolyte, conde de Guibert (1743 -1790), recobra todo su valor en estos momentos de desconcierto en todos los órdenes y no solo en el militar.

El general y pensador vio la necesidad de profundizar aplicando la razón al incierto futuro de una guerra que se venía encima como caballo desbocado. Hay un cambio radical que este genio militar predice y al poco tiempo se cumple. Solo era el principio del fin de las guerras del pasado. Todo será y es ya distinto. No hay unos soldados para la guerra y en el otro lado unos ciudadanos ajenos a ella. La guerra es de todos, la hacen todos, es algo nacional, se hace con pasión y voluntad de vencer y todos se movilizan en defensa de la nación. Fue entonces algo nuevo, pero su estudio y puesta en práctica alcanzaba de lleno al pensamiento militar y ahora es un hecho para necesariamente meditar. La guerra alcanza de lleno a todos y quieras o no estás en ella involucrado. La guerra del futuro requiere un gran genio, pero ya no será algo militar, sino un gran ejército de pensadores más allá del resultado de las armas, porque ni siquiera conocemos las armas. Es una incógnita que forma parte del futuro impredecible y no creo que aparezca un nuevo conde de Guibert. Tampoco el genio que él anunciaba. Necesitamos filósofos que nos alcancen, honrados pensadores que nos guíen y lleven a la meditación de nuestras pulsiones y no gobernantes con interés por dominar nuestra voluntad.

Guerra, política, economía o poder económico, ¿alguien sabe a estas alturas cual es la diferencia? Guerra total en la que entramos todos como piezas de un juego de intereses, ¿de quiénes?; desde luego no de los que mueren en la guerra, de las armas, la política y la economía.

La guerra del futuro tiene una característica que se nos ofrece ya con descaro y desvergüenza, pero que aceptamos porque no nos queda otro remedio, incapaces voluntades dispersas. Divide y vencerás. No era lo que creíamos. Los ejércitos no eran nacionales, sino ideologizados.

Lo que vivió Europa fue un espejismo que ahora alcanza su gran dimensión en el mundo. Todos participamos en un devenir tan incierto como tenebroso, porque se han roto los ejércitos y convertido en algo privado que responde a intereses no nacionales, sino políticos y económicos. Las guerras las sufren todos, pero las enciende y dirige alguien (es) muy ajeno a los intereses nacionales. Todos morimos en la guerra, con o sin armas.

Necesitamos un gran genio que aparezca y deje claro cual es el futuro de la guerra o si mejor sería pensar en los ciudadanos y cumplir las leyes y no imponerlas a base de la destrucción y límites en la libertad.

Se vislumbra una nueva forma de hacer la guerra, desconocida, aunque ya vemos que a la par surge otro futuro para la política y ambas, guerra y política, que son economía, convergen en una: ideología.

Si nos vamos al terreno de los ejemplos prácticos el caso de España es paradigmático.

La unidad de criterios sobre temas de Estado como la Defensa y la política Exterior lejos de vivirse en consenso da bandazos de un lado a otro en función, no de un Gobierno, sino de una ideología. En materia de Defensa nunca ha habido acuerdo entre partidos y las diferencias afectan a la misma esencia y misión de las Fuerzas Armadas.

El ejemplo es claro y contundente cuando repasamos la misión constitucional de las Fuerzas Armadas que les asigna la función de cuidar de la independencia nacional, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Podríamos preguntarnos por qué la misión de las Fuerzas Armadas que, debidamente jerarquizadas, forman parte del Ejecutivo no fueron incluidas en el Título IV relativo al Gobierno y a la Administración y lo fueron en el Título Preliminar. El tema tuvo encendidos argumentos en favor y en contra en el debate parlamentario, pero se llegó a la conclusión de no incluirlo en el Título IV ya que eso hubiese sido lo normal solo en una situación de aceptación del fundamento de la Ley: la unidad de España. Preveían los constitucionalistas que no iba a serlo y así ha sido. Creyeron que era más apropiado otorgar a las Fuerzas Armadas «un rango constitucional, al margen del Ejecutivo». Se traduce que la misma Constitución debía proteger  su fundamento: la unidad de la Nación. Acertaron el diagnóstico. A día de hoy no se acepta la unidad de España, aunque de poco ha servido el artículo 8: Octubre 2017. Indulto. Amnistía. Un delincuente marca de cerca al Gobierno y lo tiene maniatado.

No se acepta el fundamento de la Ley que se interpreta por un Tribunal que no es jurisdiccional y que sentencia en contra del Supremo: Unidad de España. Integridad territorial. Respeto a la Constitución. Se interpreta no se respeta su fundamento. No pasa nada. Eso no es corrupción constitucional. Se puede acabar con la unidad desde dentro. Caballo de Troya. Quizá sea esa la forma más sibilina y cruel. Sin reacción.

La corrupción que corroe a este Gobierno será castigada, tendrá graves consecuencias y la misma nación española quedará tocada y humillada por culpa de estos personajes. La corrupción legal, constitucional, nos hundirá como nación y el articulado de la Constitución ya vemos que no podrá detenerlo. No hay Poder que sea capaz de defender el fundamento de la Ley que a todas luces se incumple bajo la corrupción que supone la autodeterminación. Parece que tenemos que pensar en unas nuevas Fuerzas Armadas que ya no están para lo que la Constitución ordena, sino para adoptar la ideología gobernante, para un mandato no recogido en la Ley. Su misión principal ha desaparecido, la unidad de España vuelve al Título IV y será o no será en función de lo que dicte el Gobierno mayoritario e interprete un tribunal no jurisdiccional.

Todo es simbólico. El Rey, la bandera, las Fuerzas Armadas y España. La mismísima Constitución parece simbólica. Todo es y se maneja de acuerdo con un Gobierno que a todos nos ha ideologizado, incluidas las Fuerzas Armadas que han desaparecido en la práctica de su lugar predominante en la Constitución, han perdido su rango constitucional, al margen del Ejecutivo.

En las Fuerzas Armadas no se puede estar alejado de la realidad que fundamenta su razón de ser. Quizá sea un error en la interpretación ¿o lo fue de los constitucionalistas?, pero hoy el fundamento de la Constitución debe ser defendido diga lo que diga el intérprete o su porquero. Estos Ejércitos lo son de la nación y no del Gobierno.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 diciembre 2025

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel (R.) de Infantería DEM

PUBLICADO EN EL DIARIO LA REGION DE ORENSE «SAN MARTIÑO ENTRA EN LA ESTATEGIA» Por General Dávila

https://www.laregion.es/opinion/san-martino-entra-estrategia_1_20251212-4090690.html

Blog: generaldavila.com

12 diciembre 2025

CONSTITUCIÓN Y FUERZAS ARMADAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Un año más el homenaje a la Constitución, una celebración de su incumplimiento y partidista interpretación por quién se arroga el Poder, todo poder. Vivimos en una farsa que asumimos. Unos viven en y los otros enfrente, pero al fin y al cabo es lo mismo, lugares que cobijan y permiten vivir a costa de los demás; hacerlo tras el amparo de la llamada soberanía nacional. ¿Qué es eso? Una obra que culmina tras un voto cada cuatro años con el que otorgas licencia para robar o engañar. Incumplir lo prometido. Nadie extendió la responsabilidad a quién nombró a un ladrón para ministro. El código penal político no existe porque hoy por tí mañana por mi.

Son estos los años de la gran irresponsabilidad fruto de mucha ley y poca moral.

«No deis las cosas santas a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos…».

El momento es de máxima gravedad. Cuando uno roba desde la fortaleza es porque al otro lado solo hay división y flaqueza. Más que eso. Incluso puede que esté ocurriendo que caído el rayo el trueno no suena.

El pararrayos actúa como silenciador desde ese lugar donde se analiza e interpreta la Constitución. Allí ya se ha introducido el nuevo texto. Están programados los pasos a seguir cuando la jugada sea analizada.

Les hablo de delincuencia. De algo que está en marcha y que se está culminando en estos días. Empezó a gestarse en el verano 2025 llamado el de la Mareta. Lo anuncié y veremos tarde o temprano lo que allí se negoció. Sin luz ni taquígrafos y sin red de trapecista.

Autodeterminación. Ante la posible pérdida del poder se abre la negociación iniciada este verano. Puigdemont puso las condiciones. Vuelta a España y referéndum. Incluso si Sánchez se opone se negociará el tema con Feijóo con el que es fácil el engaño. Le ofrecen elecciones, pero no el Gobierno, y Feijóo aceptaría a pesar de que se la van a montar como en 2017. Esta vez será la definitiva.

En Moncloa miran a Ferraz y buscan turrón del blando. Porque el de la cárcel está duro y correoso. Los villancicos carcelarios se están componiendo.

El más duro independentismo, y el más inteligente, ha probado de las dos maneras. La derecha, la que es como ellos, y la izquierda a la que aborrecen. Con las dos les ha ido mal y lo del 2017 lo ven demasiado lejos; se sienten engañados. Van a por todas. Ahora o nunca.

Exigen  saltarse la Constitución de manera flagrante y urgente.

El Gobierno (la parte que decide y manda) ha tomado cartas en el asunto ante la gravedad del momento.

Es inasumible para este Gobierno perder el poder y ver como Soto del Real se siembra de claveles.

La Constitución es interpretable y el intérprete se va. Hay mucha prisa por dejar todo atado y bien atado. Pretenden incluso pactar con el dinero, ese que está en manos comunes, una mezcla de personajes del pasado rancio y de ideologías que combinan navegación por vistosos lugares con lúgubres sótanos de murciélagos. No necesitan mancharse con el polvo del camino. Sus caminos están asfaltados y sus polvos son de oro.

Esta es la situación. Autodeterminación o Soto del Real se quedará pequeño. No hay ni Constitución ni artículo 8 que lo pare. El que no avisa es un traidor.

«Valerosos generales: Si algún otro aqueo nos hubiese referido semejante sueño, le tacharíamos de falso, y no concederíamos crédito alguno a sus palabras; pero lo ha tenido el más poderoso de los reyes, y, por lo tanto, veamos el modo de conseguir que los aqueos tomen, cual desea, las armas» (Ilíada Canto II). Y las tropas empezaron a acudir.

Van a por España, a acabar con ella. Lo están logrando. Porque puedo prometer y prometo que sin el artículo 8 de la Constitución ni esta ni ninguna otra se sostiene. Aquí, ahora en España. Incluso con el 8.1 estamos en peligro.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 diciembre 2025

 

LA INMACULADA CONCEPCIÓN PATRONA DE ESPAÑA Y DE SU INFANTERÍA: PRESIDE LA FORMACIÓN EL CABO PRIMERO ALFONSO USSÍA Y MUÑOZ-SECA. CAPITÁN GENERAL DE LAS LETRAS

Son los primeros días de Diciembre de 1585. La infantería española está desplegada por Europa en defensa de la fe católica y el derecho a la paz, a la vida, ante las matanzas de los calvinistas. Para los soldados aquella es una causa justa. Pronto van a ser conocidos como la mejor infantería del mundo. Una dura instrucción, estar bien mandados, o una disciplina aceptada no son las únicas razones. Hay otras que residen en el alma y que hacen a la infantería española ser distinta y única. Es el honor y la honra lo que mueve a aquellos hombres hasta límites insospechados.
Pero aquellos primeros días de diciembre de 1585 la situación para nuestros soldados en Flandes roza la tragedia. Defendían el monte de Empel en una pequeña isla holandesa. El Tercio de Francisco de Bobadilla después de la toma de Amberes estaba bloqueado por la escuadra holandesa. Cercados y aislados, el hambre y el frío ponían a prueba la resistencia de aquellos infantes españoles. El sábado 7 de diciembre la situación era desesperada y el Maestre Bobadilla llamó a los capitanes y soldados exhortándoles “a rezar para que Dios los librase del espantoso peligro en que estaban”.

“En esto, estando un devoto soldado español haciendo un hoyo en el dique para guardarse debajo de la tierra del mucho aire que hacía junto a su tienda y cerca de la iglesia de Empel, a las primeras azadonadas que comenzó a dar para cavar la tierra saltó una imagen de la limpísima y pura Concepción de Nuestra Señora, pintada en una tabla, tan vivos y limpios los colores y matices como si se hubiera acabado de hacer”.

La imagen, entre las banderas, es llevada en procesión a la iglesia y los soldados rezan con fe a su Virgen Inmaculada. Por la noche ocurre algo que no era normal en esa época del año; una gran tormenta de frío congela la superficie de las aguas, aprovechando los infantes para salir de su asedio caminando sobre el hielo sorprendiendo y derrotando, no sin grandes sufrimientos, a la escuadra holandesa. Todos atribuyen a la protección de la Inmaculada su salvación y victoria y allí mismo la proclaman Patrona de los Tercios de Flandes. La Virgen Inmaculada se instaló en el corazón de los infantes para siempre. Será su Patrona, su Madre protectora, ayer, hoy, y mañana, que ningún infante de España pide permiso para sentir el fervor y el amor a una madre. Poco han cambiado las cosas para estos hombres de a pie, que siguen encomendándose cada mañana a su Virgen Inmaculada antes de empezar el caminar incierto por esos mundos de Dios.
Como nos enseñan nuestros compañeros de la Armada, “El que no sepa rezar que vaya por esos mares, verá como lo aprende sin que le enseñe nadie”.

Todos, los que todo lo andamos y vivimos somos infantería. Ser infante es sentir mucho y haber vivido intensamente cada instante. Es sentir la necesidad del centinela que espera la aurora. Es saber caminar con las plantas de los pies calcinadas y derrumbarte si te paras. Es conocer y haber sufrido quebrantos, los del enorme esfuerzo que exige enfrentarse cara a cara al enemigo en las cortas distancias.

Ser infante es valorar los horizontes que se atisban cuando el descanso te permite mirar por encima del punto de mira de tu fusil. Y saber que siempre hay alguien que te coge la mochila con treinta kilos de equipo cuando llevas los hombros desollados por el correaje y el sudor.

Ser infante no requiere un arma, sino una azada que remueva la tierra para cada día darle sentido a tu vida buscando la semilla de la fe. Todos somos infantes, buscadores del refugio que nos proteja del aislamiento, del hambre y del frí0 que nos asola con diferentes modalidades. De todas ellas hoy se nos aparece la más cruel: la pérdida de la fe. No se puede combatir sin fe. Eso es destrucción y es por ello la crueldad del momento actual en el que no encontramos la paz. Porque ser infante es haber sentido la angustia anhelante de intuir que en unos instantes todo desaparece para siempre.

El que no es infante es que no ha rezado nunca, ni ha sentido la tragedia, la desolación y la muerte; muy cerca.

Por eso es la Inmaculada nuestra Patrona. Porque el infante encuentra la fe en medio de la batalla. Y esta batalla de la vida ya sabemos como termina. La fe no exime al que cree en su Patrona de la angustia de tener que morir, pero Ella es el alivio, es la única esperanza.
Ser de infantería es ser una canción que brota de almas que son suyas y de labios que han besado la Bandera; haber besado la Cruz aquella que formaban la enseña de la patria y el arma con que habían de defenderla.

Hoy 8 de diciembre de 2025, como cada año forma la Infantería para rendir homenaje a su Patrona, La Inmaculada Concepción. Este año hay un vacío en nuestras compactas filas, falta un jefe de pelotón, el Cabo Primero de infantería Alfonso Ussía y Muñoz-Seca que por primera vez llega tarde a ocupar su puesto en formación. Algo ocurre. No puede ser. Jamás dejó solos a sus hombres…

Es tarde, ya se oye el cornetín de órdenes…

¡Atención General! ¡Firmes!

¡Presenten! ¡Armas!

Dos golpes secos en los fusiles, vibran las bayonetas, una sola mirada ¡al Cielo!

Suena el Himno Nacional.

¡¿Hay alguien en el pódium!?! Es el General y Almirante de las Letras, de la sintaxis, el que como ninguno luce en su pecho la laureada de la vida que fue una constante orden a las tropas (sus letras) para entrar en el combate. Que todos fueron victoria: Alfonso Ussía y Muñoz-Seca sube al pódium Del deber, de la Patria y del Honor.

¡Honor!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

8 diciembre 2025

ALFONSO USSÍA. PUBLICADO EN EL DIARIO «LA REGIÓN» De Orense Rafael Dávila Álvarez

El Ros del general cuando estaba al mando de la Guardia Real pasa a manos de Alfonso Ussía

https://www.laregion.es/opinion/dice-muerto-alfonso-ussia_1_20251206-4083745.html

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

6 diciembre 2025