CERCO A LA CORONA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Ya se sabe que todo depende de quién lo dice, o escribe, y de quienes lo oyen, o leen.

Lo dice ABC, en su editorial 25-02-2020: Cerco de Sánchez a la Corona.

Que lo diga yo no tiene mayor importancia. No se la den.

Aunque lo veo de la misma manera que el monárquico diario. Opino desde esta guerra de guerrillas para la que nos hemos preparado. De serranía en serranía, por los collados de paso y los puntos que los dominan. Tierras de bandoleros. Quedaré señalado.

Viene a cuento de la última: el nombramiento de una diputada del PSOE presidenta de Patrimonio Nacional, un organismo público que controla y administra todos los bienes del Estado que proceden del legado de la Monarquía. Siempre se ha evitado la politización de este organismo por elementales razones.

Aquí, ahora, no se da puntada sin hilo y la guerrilla Sánchez-Iglesias ha iniciado la ocupación de pasos y collados.

Cerco a la Corona, dice ABC, ¿o previene? Hace el diario monárquico un repaso sobre el <<extraño comportamiento de Sánchez respecto a la Corona>> y nos recuerda las numerosas suplantaciones, <<donde no han faltado gestos y estrategias en las que el líder socialista parecía ser el propio jefe del Estado>>, terminando por recordar el día y el lugar: <<No, no parece que fuera un error que Sánchez y su esposa se colocaran en aquel besamanos de los Reyes en el Palacio Real>>. Era la llave del país.

Podemos entenderlo de muchas maneras, aunque solo hay una verdadera, un significado significable y entendible. La finalidad del cerco es cerrarle al cercado todas las salidas para apresarlo o rendir su voluntad. Es el significado de sitiar. Es así más fácil de entender; utilizando el lenguaje táctico.

El general C. Von Clausewitz dedica todo un capítulo en su libro De la Guerra a hablarnos de la Llave del país: <<Si existe una localidad, sin posición de la cual no es posible arriesgarse a penetrar en el país enemigo se la podrá denominar, con razón, llave del país>>. En aquellas palabras, Clausewitz dice: <<… se aisló y se escogió entre todos los atributos posibles de la llave los de las regiones más elevadas del terreno>>. Los puntos que lo dominan.

Era la guerra, distinta, de ocupación del terreno, físico. Montes y ríos, ciudades y carreteras. Hablaban los cañones y desplegaban los soldados. Hoy es otra cosa; la guerra.

Pero no se equivocaba, sino que se adelantaba a los tiempos, el general Clausewitz. Siempre la llave de un país está en lo más elevado. Su ocupación es la victoria sobre el conjunto.

La localidad, sin posición de la cual no es posible arriesgarse a penetrar en el país se llama Monarquía. Lo más alto. A por ella. En España. La quieren apresar, rendir su voluntad. Es la unidad que representa; es la unidad de España. Un cuento viejo, escrito con sangre en las páginas de nuestra historia.

<<Es España. España que viene…>>, decía Sánchez Albornoz desde el exilio ante la visita del Rey.

El cerco se estrecha.

Queda clara la maniobra de cerco.

<<En el principio fue el Rey…>>, dijo don Leopoldo Calvo Sotelo refiriéndose a la difícil y pacífica <<Historia de la Transición>>.

Estabilidad, moderación, equilibrio y punto de referencia de todos los españoles.

Sobre todo y por encima de todo: Símbolo de unidad y permanencia, símbolo y exponente de la nación.

Por eso en el principio fue el Rey y buscan apoderarse de la Llave de la nación. Es el final y el comienzo de otra cosa ya conocida y dolorosa.

A la tercera va la vencida. ¿Alguien pensaba que la Monarquía no iba a ser uno de sus primeros objetivos?

Sigan ustedes en el mundo de Yupi. Nación, Monarquía, y Omella (Monseñor), que se vaya espabilando. Es de manual.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 marzo 2020