LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA Y LA EMBAJADA DE POLONIA Rafael Dávila Álvarez

Placa colocada en la fachada de la Embajada de Polonia

Hace unos días un buen amigo me avisó de la colocación en la pared del edificio donde se encontraba la Embajada de Polonia en España de la placa que les muestro. Funcionarios de la misma Embajada fueron los encargados de su instalación. He sentido la necesidad de ir al lugar para mostrársela y que sirva de ejemplo para los interpretadores de la historia a su gusto y manera. Toda una lección de historia que han tenido la gallardía de poner a las puertas de la Embajada y que le agradecemos a la señora embajadora de Polonia.

En los comienzos de la guerra civil española en las legaciones diplomáticas la preocupación aumentaba al ver el caos en que Madrid se convertía. Las escenas de violencia y los asesinatos y ataques a la propiedad efectuados por las turbas armadas por el Gobierno de Giral hicieron que gran parte del Cuerpo Diplomático se ausentase de Madrid. Los que se quedaron salvaron muchas vidas de inocentes personas dando refugio en sus embajadas a todo el que lo necesitaba.

El personal de la Embajada de Londres ya el día 24 de julio de 1936 estaba en San Sebastián, y en ese día, el Embajador Decano que era el de Chile, en conjunta reunión se acordó pedir al Gobierno protección a sus colonias  y misiones y garantías para la correspondencia y los abastecimientos, lo que no recibieron y tan es así que algún edificio de embajada sus miembros hubieron de apostarse con ametralladoras (la alemana) para evitar ser incendiadas por los milicianos; y que, días después, muchas de las misiones diplomáticas saliesen de sus edificios y quedasen dentro de navíos de guerra de sus naciones respectivas.

Aún fue mayor la anarquía en Barcelona, extendidas las hordas por la capital y otras poblaciones, no quedó templo o edificio religioso que no fuera incendiado o expoliado, y los sacerdotes y religiosos asesinados, así como muchas personas sin atender a edad o sexo, con fusilamientos en masa, siendo todos los vehículos incautados por la FAI, CNT y UGT y los llamados Comités Antifascistas.

Innumerables personas de relieve fueron asesinadas. El 9 de agosto 4 alemanes; el 12, 8 religiosos bolivianos, en Barcelona. El Cuerpo Diplomático presentó reclamación contra los asesinatos a su llegada a Barcelona, y el Gobierno contestó que no podía garantizar la seguridad de los extranjeros, por estar en manos de los partidos. El día 2 fue asesinado el Cónsul de Polonia en Barcelona y asaltada la Legación de Bolivia en Madrid; y los partidos integrados en CNT y FAI declararon que no respetarían las de los países que llamaban fascistas como Alemania, Italia, y Portugal; el día 22 fue violada la Legación de Venezuela en Madrid; la Embajada de Bélgica sufrió intento de ocupación y amenazado de muerte el encargado de negocios; asesinado el encargado de negocios de Bolivia y el de Perú tuvo que refugiarse en el Consulado del Inglaterra.

El 4 de diciembre hubo un intercambio de notas del Gobierno de Burgos con el Gobierno Británico en el que entre otras cosas y a raíz de la actuación del Comité de No Intervención en España se le hacía notar «que era notorio para el mundo entero y, singularmente, para aquellos países que conservan aún, por sumaria que sea, alguna representación diplomática o consular en las zonas rojas, que los titulados Gobiernos que aseguran asumir no tienen el control efectivo de las masas. Ante este hecho, el Gobierno Nacional se pregunta: ¿Quién garantizará, a los agentes de la No Intervención que proponen, el eficaz ejercicio de las funciones que les incumbe cuando los llamados Gobiernos rojos no han dispuesto de la fuerza e influencia necesaria para defender, del asalto de las turbas, los edificios de Embajadas y Legaciones en Madrid; ni la seguridad personal de representantes consulares, como ha ocurrido, entre otros casos en Barcelona y Bilbao?».

Ahí están los hechos y alguno les he narrado en mi reciente libro La Guerra Civil en el Norte.

Encontrar gestos como el que acaba de tener la Embajada de Polonia son un acierto, alegría y magnífica contribución a seguir sus palabras. Un ejemplo: convertida la embajada en El Hogar Polaco dieron asilo a todo aquel que lo necesitaba sin reparar en su orientación política.

Queremos dar a conocer este testimonio de grandeza histórica, equilibrio y mesura, para que brille en estos momentos difíciles por los que pasa España cuando alguno parece que desea volver a encender la llama del enfrentamiento.

Pasó y hay que saber y reconocer, no engañar y en este caso, ser agradecido a los que tiene el valor de mostrarnos que es posible tener un hogar, el Hogar Español. Donde todos caben.

Rafael Dávila Álvarez

3 junio 2021

Blog: generaldavila.com