VIOLENCIA EN CATALUÑA. TURISMOFOBIA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Pintada de Arran

La facción juvenil de la CUP ha pasado a la acción. Sin CUP no hay independentismo. Es fácil de entender. A la acción política (?) tarde o temprano le tenía que acompañar la violencia. Es de manual. Lo avisamos en numerosos artículos. Alguno nos acusó de querer calentar el ambiente. Otros de alarmistas… ¡Ojo! El ambiente está lo suficientemente caliente como para alertar a los vigilantes, esos que tienen que cumplir la Ley y hacerla cumplir. La turismofobia es un simple entrenamiento. Unas maniobras coordinadas y con una clara finalidad. La pasividad de las autoridades ha sido un escándalo recogido en la prensa internacional.

Estos ataques buscan la ruina para instalar la violencia, el temor y su dictadura. Los empresarios, y más gente, en Cataluña tienen miedo porque dependen de la Administración pública. Es la que manda, ordena, sanciona y vigila… Es la CUP la que mantiene, sostiene y embarga la voluntad de los que se encumbraron con el 3%. Los empresarios empiezan a hablar, incluso los que con ellos tenían tratos. Los que todavía no se han arruinado.

Arran. No olviden el nombre. Han vuelto a repetir que continuarán con la violencia. Es urgente cortarla de raíz y profundizar en esta organización, su financiación y estructura. Puede que nos llevemos alguna sorpresa. La responsabilidad del orden público (violencia en la calle) es de los mozos de escuadra. Su nuevo director general, Pere Soler, ha resumido de forma rotunda su pensamiento: ‹‹Me dais pena todos los españoles››. Está claro que por eso se le nombra. Arran y la CUP son intocables.

Pero los mozos de escuadra saben que se deben a la Ley y que su incumplimiento es algo muy grave para el que ostenta autoridad. Son buenos profesionales y me consta su buena formación, sentido del deber y conocimiento de la situación. Saben muy bien, porque lo han jurado o prometido, que deben hacer cumplir en todo momento la Constitución, y que deben actuar, en el cumplimiento de sus funciones, con absoluta neutralidad política e imparcialidad y que en ningún caso, la obediencia debida podrá amparar órdenes que entrañen la ejecución de actos que manifiestamente constituyan delito o sean contrarios a la Constitución. La responsabilidad es individual.

Es un momento decisivo el que se está viviendo en Cataluña. Muy grave.

Los Mossos d’Escuadra tienen la oportunidad, el deber, de dejar clara y rotundamente que están con la Ley y que ningún director general recién llegado les va a conducir por caminos que ellos saben muy bien a donde conducen.

Al director de los Mossos le dan pena los españoles y él lo que da es miedo.

Miedo a que las maniobras de Arran y la CUP sean algo más que eso.

Esto empieza mal y suele terminar peor.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog. generaldavila.com

5 agosto 2017