PEDRO SÁNCHEZ SE ENFRENTA A LA OTAN. ¿DORMIRÁ DE UNIFORME? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

España está en ruina. En lo que afecta a la Defensa solo cabe hablar de indefensión armada; la Defensa no existe. Dos ejemplos: nuestros soldados están mal pagados, mal valorados y nunca escuchados. A nadie le preocupan. Segundo: llevamos años, más de diez, incapaces de tener un vehículo de transporte para el combate de nuestra infantería que sigue desprotegida y usando el inadecuado y peligroso BMR, un ataúd andante.

No continúo enumerando las más graves deficiencias cara al futuro para que no me tilden de pesado ya que lo escribo a diario y suelo denunciarlo siempre que me lo permiten. Ahí queda para que sume entre la lista de desvergüenzas y que al menos sepamos de esta  irresponsabilidad y quienes son sus culpables. Sin olvidar lo que siempre anotamos: el futuro de nuestros soldados está sin resolver y conduce al paro.

La ruina española además de moral es económica. Vivimos con una deuda insoportable que ha arruinado además de las infraestructuras vitales y la sanidad algo en lo que debe sustentarse todo futuro y bienestar: la Defensa. Nuestra situación de desamparo, además de lo visto en las inundaciones de Valencia, en el vergonzoso apagón o en el caos ferroviario, (¿cuál será la próxima?), nos lleva a temer lo peor ante el más mínimo arreón armado por el sur.

Nadie debe llevarse las manos a la cabeza si digo que estamos  gobernados (presididos) por unos antimilitaristas entre los que hay de todo. Los que mienten, los que no saben de lo que hablan, los que saben demasiado del enemigo, los que adoptan una postura anti (España), incluso los hay que de armas y su uso saben un rato.

Tenemos una ministra de las armas que de ella dice su jefe que es una pájara y además le afea dormir con uniforme como  hipérbole de su militarismo (?). Nuestra ministra a las armas ahora las llama instrumentos o dice que a Israel no se le compran armas sino para protección de vidas. Nadie le preguntó si son desfibriladores lo que compramos por más de mil millones.

Una cosa cierta dijo dirigiéndose a la oposición cuando le achacó que «tuvieron a las Fuerzas Armadas sin munición, sin instrumentos, sin nada…». No le falta razón, pero entre medias queda claro el lenguaje y su sentido de la Defensa. Ni mencionar las armas, el armamento, palabras prohibidas entre «hombres de paz» aquellos de Zapatero, y que ella sortea llamándolas «instrumentos».

Instrumento son para ellos los soldados. Por eso nada de armas sino un Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa presentado como artimaña para salvar su Gobierno ante la que se le viene encima con el 5% que habrá que sortear en este mes de junio ante la OTAN. Un plan que es una falacia que incumplirá, como todas, no habrá tal plan, sino un arreglo cuando solucionen el lío que tienen organizado en el interior de Indra. Todo quedará en casa si los de la misma y antigua casa se lo permiten. Prisa hay, sí, mucha Prisa, y ellos me entienden.

En junio habrá que dar la cara ante la OTAN y el 5% exigido. Esto no es una broma y tendrán que descubrir las cartas. Ya no sirve esconderse tras la palabrería ni con las burdas maniobras de despiste para mantenerse en el poder. Llega la hora de hablar claro y explicar los juegos de ese PIB del que presume el presidente del Gobierno y que acertadamente le ha dicho la oposición que «el PIB no se come«. Tiene razón porque ahora puede ser que se lo coma a él. Los ministros de Defensa de la OTAN pretenden anunciar antes de la Cumbre prevista en La Haya el 24 y  25 de junio que los países miembros de la Alianza se comprometen a llegar a un gasto del 5% de su PIB de aquí al 2032. España hace agua y no está por la labor. El fondo de la negativa no está en una España solidaria, comprometida, fiable y con rigor en sus compromisos, sino en un Gobierno impropio que solo piensa en su permanencia a base de usar el tipo de armas menos permitido en una alianza: el engaño. Recurrirá a todo tipo de artimañas y por ahora se limita a pronunciar una palabra repetida por sus generales y que pronuncia sin saber lo que dice: capacidades. No al 5%, sino un compromiso valorado en función de las capacidades. Si es así desde luego España es la número uno porque esconde sus deficiencias a base de enviar soldados sin saber a donde ni para qué, sin razones justificadas y sin dar explicación alguna. Y lo más grave: sin capacidades.

Decía el general Alejandre, Jefe de Estado Mayor de la Defensa entre 2017 y 2020: <<España no invierte en la seguridad global la parte que le corresponde y lo compensa parcialmente tratando de participar en diversas operaciones de mantenimiento de la paz a costa de un gran esfuerzo de sus militares y en cierto modo también a costa de la operatividad global de las Fuerzas Armadas>>. Soldados para tapar agujeros.

Nadie puede ni debe dudar de que pertenecer a la Alianza hace que España sea más fuerte y esté más segura. También es cierto que no hemos sabido vender nuestra situación geoestratégica y el potencial valor de nuestra situación en el sur de Europa y el control del Estrecho, junto al valor de nuestras tropas, aunque la política ha jugado con ellas y nos ha dejado muy mal en ocasiones de gran riesgo para nuestros  aliados. Donde las dan, las toman. Nuestro prestigio es escaso y nuestra relevancia nula.

Ya nos conocen. Somos un manso que recurre a la espantá cuando el peligro acecha.

Llega la hora de pasar por caja. Europa está en un mal momento. No es Putin, no es Xi Jinping, no es el cambio climático: es la economía. De normas y a base de funcionarios exageradamente pagados, de políticos enfrascados en el lujo y la hipocresía, de ideologías exigidas como una religión, del mal uso del dinero para el control de las libertades, nos han conducido a la ruina. Ahora ven un momento perfecto para hacer caja: una industria de Defensa que les proporcione pingües beneficios. No es Rusia el temor, son ellos mismos.

Una nación debería ser soberana para que nadie le diga cuanto ni en qué debe gastar para su Defensa, pero cuando se forma parte de una Alianza no se puede vivir de espaldas a ella, tampoco dejarse ningunear, pero sí poner encima de la mesa el sentido común y abrir el verdadero debate que exige saber qué queremos, de quién tenemos que defendernos y con qué. Calidad y cantidad de fuerzas apoyadas en una logística común. No se hará. El debate ahora se centra en el negocio iniciado y en el que España sueña con incluirse sin pagar, cuando su peligro está por el sur donde nadie mira ni a nadie en Europa le interesa. Es propiedad de EEUU y Reino Unido, y a España la han expulsado, abandonado.

El Ejército español es quizá el mejor Ejército del mundo, sin exageraciones, por sí mismo, sin contar armas y municiones. Somos un ejemplo en virtudes y eficacia en lo que es difícil que otro pueda competir. Eso ocurre desde hace tantos años como ejércitos tenemos, y ya nuestros tratadistas militares siempre se fijaron más en la virtud, algo que no ha ocurrido con los de otras naciones, que en los medios y organización, por otro lado históricamente lamentable.

¿Capacidades? Es decir, resumiendo, ahora mismo nuestra Defensa depende de una OTAN a  la que no pagamos y de una nación como Israel de la que nos alejamos después de ofenderla.

Y eso que la ministra duerme con el uniforme.

Un Ejército profesional es muy caro. Las armas lo son. Las coaliciones defensivas son exigentes e interesadas. Las relaciones internacionales marcan el devenir económico y militar de una nación: el futuro y el progreso. Los Ejércitos son cuestión de Estado y no caprichos de partido. La disciplina no lo puede todo.

El capítulo de «Personal» es de una gravedad cada vez más alarmante.. Cada vez se hace menos caso a ello y surgen situaciones que hacen peligrar la principal virtud militar. Los sueldos militares se congelan y olvidan, mientras hay diferencias entre unidades, precisamente entre las de combate y las que no lo son. Una clara brecha abierta en la mayor de nuestras sensibilidades.

Tenemos el mejor Ejército del mundo. No así la mano que mece la Defensa. Grandes dudas entre lo que somos y lo que deberíamos ser. Lo pagaremos todos por no pagar lo que la Defensa exige.

Así no se construye el futuro ni el progreso. Puede que así sea en Venezuela o en Cuba.

Llega la hora de la verdad. O pagas o adiós Europa.

En La Haya, los días 24 y 25 de junio se va a celebrar la próxima Cumbre de la OTAN. Antes, a primeros de junio, se celebrará una reunión de ministros de Defensa de todos los miembros de la OTAN en la que está previsto anunciar ese 5% de aquí al 2032.

El único que no está por la labor es el Gobierno de España. Se enfrenta a la OTAN, a Europa y sobre todo a sus socios de Gobierno. Ese es su temor.

¿Mira que si esto de la OTAN le cuesta el Gobierno al señor Sánchez? ¿O aceptará dormir de uniforme?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

26 mayo 2025

Blog: generaldavila.com  

ÓPERA CARMEN EN PARÍS. DEL ARTE Y OTRAS MANIFESTACIONES General de Brigada (R.) Adolfo Coloma Contreras

Un esperpento en París

Cualquier tiempo pasado no necesariamente fue mejor. Esto lo venimos sosteniendo los componentes de este blog por más que alguno nos tache de retrógrados o anticuados. La defensa de la unidad de España y la salvaguarda de los valores inherentes a sus fuerzas armadas, es lo que nos ocupa y nos preocupa. No por un absurdo afán de militarizar la sociedad ¡en pleno siglo XXI! sino por fomentar y difundir esos valores en el seno de una sociedad en un tiempo en el que la suspensión del servicio militar priva a muchos jóvenes de entrar en contacto con ellos. Los defendemos y los divulgamos porque queremos que la sociedad los haga suyos y al hacerlos, exija a sus Fuerzas Armadas su cumplimiento.

Los militares nos hemos adaptado a los cambios que nos ha exigido la sociedad sin ninguna demora, otra cosa es que nos gusten más o menos, pero para eso hemos sido educados en la disciplina y en la lealtad. Hemos acogido a la mujer en nuestras filas, hemos visto reducir drásticamente nuestros efectivos, hemos transitado de un ejército de soldados conscriptos a un ejército profesional y hemos mirado siempre hacia adelante con la confianza puesta en el mando y tratando de convencer a los subordinados.

Una ofensa a España y a la Legión

Claro, que los militares no vivimos aislados ni somos ajenos a lo que nos rodea. Valoramos las tradiciones por lo que tienen de raíz, de sentimiento, de motor de energía; y allá donde vamos destinados, nos adaptamos y las compartimos. Nos gusta la cultura como el compendio que es de vida, costumbres y expresiones artísticas, y en esto, créanme no nos anclamos para nada en las glorias del pasado. Está en la naturaleza del soldado, en su mentalidad de enfrentar un posible enemigo que tratará en todo momento de sorprenderlo, el innovar las tácticas, los sistemas de armas, los procedimientos para combatir. Queremos ser vanguardia en el arte de la guerra como en todas sus manifestaciones en el más amplio sentido de la palabra arte.

Puede ser el arte clásico, tradicional, o transgresor y modernista. Pero amigo, también el arte tiene sus reglas, sus valores y hasta sus límites. No todo vale en el arte ni es arte todo lo que uno discurre. Como tantas veces hemos sostenido desde este blog, la clave está en el respeto. Respeto a unos elementales principios éticos y estéticos y desde luego al público al que va destinada una obra y a las personas de las que trata la misma.

La ópera Carmen en París. No se atrevería a hacerlo con la Legión Francesa o la bandera de Francia

Ninguno de estos requisitos los cumple la adaptación de la – por otro lado inmortal – ópera “Carmen”, obra cumbre del francés George Bizet, que se está representando en París desde hace más de un mes, bajo la dirección de Calixto Bieito un castellano burgalés, que reside en Basilea, dirige el teatro Arriaga de Bilbao y ahora representa en la capital de Francia. Un autor que ha construido su fama sobre la interpretación radical de óperas clásicas y que, en el caso actual, aunque ya se había estrenado hace años ahora vuelve a poner en escena, los más rancios clichés sobre todo lo español, destrozando la historia creada por Merimée, a la vez que exhibe sobre el escenario un puñado de soldados vestidos de legionarios (¡cómo no!) trasladando al espectador una imagen de orgía desenfrenada, mientras pasean la bandera de España por el suelo del escenario o azotan con ella a un soldado. Y cosas más reprobables.

Hiere con todo ello a una gran parte del público mayoritariamente francés. Prueba de ello es que la aparición de Bieito en el escenario al finalizar el estreno fue acogida con más silbidos y abucheos que con muestras de agrado. Y hiere sobre todo a una inmensa parte de la sociedad española que en su conjunto ha hecho del respeto entre todos y fundamentalmente de los signos que nos representan una de sus normas de convivencia en paz.

“No se atrevería hacerlo con la Legión Francesa o la bandera de Francia”- argumentaba anoche en televisión José Manuel García Margallo, exministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, al tiempo que anunciaba que, en su calidad de parlamentario del Partido Popular por Alicante, había hecho una pregunta parlamentaria al gobierno preguntándole si estaba informado y las medidas que iba a tomar al respecto. Nos conforta la actitud decidida del Sr. García Margallo, que confiamos ver secundada por el partido que apoya mayoritariamente al gobierno, tanto como echamos en falta actitudes similares en otros partidos porque una vez más insistimos, los símbolos de la nación y sus Fuerzas Armadas no son patrimonio de ningún partido, sino de la nación entera.

Carmen en París ¿De qué cultura?

Ya podría ser retirada de cartel tan esperpéntica y ofensiva distorsión de un clásico universal que, a juzgar por las críticas, no gusta ni a los verdaderos aficionados al bel canto, ni a los que anteponen la innovación. Solo puede ser del agrado de aquellos que disfrutan creando el pánico en una ciudad devota de sus tradiciones, como Sevilla en su “madrugá”.  Hierra pues gravemente el ínclito director teatral, por más que le adornen algunos premios y reconocimientos del mundo de la cultura, pero ¿De qué cultura?

Comenzaba esta reflexión aseverando que no todo el tiempo pasado fue mejor, no señor. Si recuerdan hace un tiempo los aseos públicos o privados de cualquier establecimiento, solían estar ilustrados con pintadas y expresiones de todo tipo, la mayor parte de las veces, bastante soeces, costumbre si no del todo erradicada, si a punto de serlo. Pero había quien argumentaba que “aquello era cultura”, que venía a ser un genuino canal de la libertad de expresión. «Tié q’haber gente pa’tó», que diría un taurino. Y con razón, porque hubo quien dejó en la puerta del cubículo su impronta con unas palabras que hoy se me antojan certeramente dedicadas al director artístico de esta representación de Carmen:

“si la basura es pintura

y tus manos son pinceles

píntate los….

y no pintes en las paredes”

Aplíquese el cuento, Sr Bieito.

 

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com

19 abril 2017