EL COMENTARIO DEL DÍA: NAPOLEÓN AZNAR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Las encuestas dicen que el PP aumenta su ventaja en estos primeros meses de gobierno.

Las encuestas tienen marca. ‹‹Marca Génova››.

O me apruebas los presupuestos o te meto una de elecciones que te vas a enterar.

Entre tanta mediocridad cualquier decisión se vuelve peligrosa. Dios me libre de los tontos que de los listos ya me libro yo. Ganan por goleada.

‹‹Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto lo harás››.

La orfandad es superior a la abstención. Como el rechazo a la clase política.

Reaparece Aznar. Su imagen. Después de cruzar la puerta del Monasterio de El Escorial quedó convertido en figura de alabastro. Felipe II le invitó a quedarse junto a su compartida política atlántica. Pero aquel es un sitio de reyes.

Decía Napoleón: ‹‹Yo soy la causa de mi caída›› ‹‹Yo he sido mi principal enemigo, artesano de mis desdichas››. Napoleón se equivocó. Uno de sus mayores errores fue el monárquico. No supo medir su limitación. Era un genio, pero no era un rey.

Aznar también erró. Ninguno de los dos supo adivinar el futuro lejano.

Napoleón terminó su vida dando una gran lección militar: ‹‹En los hechos históricos como en los contemporáneos, solo podemos encontrar lecciones, nunca modelos››.

Ni Napoleón ni Aznar son un modelo, pero sus lecciones deberían tenerse en cuenta. También sus errores. De alguno de aquellos yerros estos lodos.

No sabemos si ahora quiere ser historia, pero bueno sería escuchar su lección sin necesidad de imitarle como modelo. La conclusión parece clara. Hay muchos votantes sin voto, huérfanos de partido, sin representantes que abanderen sus principios. Aznar ya no es líder de nada ni quiere serlo. Es una simple flecha que en la encrucijada aparece señalando la dirección del camino a seguir.

Parece recordar: ‹‹Apenas era el rey muerto, Zamora ya está cercada››. No puede olvidar a quién -y para qué- le calzó las espuelas. ¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, no me digas que no te aviso.

Luchas internas, las taifas de nuevo.

Napoleón era un militar profesional y como tal conocía por propia experiencia la necesidad del mando único en momentos de guerra.

Solamente con sabiduría, prudencia y mucha destreza se consiguen los grandes objetivos y se salvan los grandes obstáculos.

Huérfanos de quien defienda nuestros principios conviene recordar que ni Napoleón ni Aznar son un modelo, pero sus lecciones deberían tenerse en cuenta. También sus errores. Sobre todo cuando estamos ante la peor generación de políticos que ha dado la historia de España. Sin duda. Por sus hechos los conoceréis.

¡Ojo! Los huérfanos, que no encuentran quien les represente y defienda sus principios, se cuentan ya por millones.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com