EL INDEPENDENTISMO EN EUROPA José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería DEM. (R.)

Los acontecimientos en Cataluña han hecho que los movimientos independentistas europeos presten atención a lo que está ocurriendo. Es cierto que la proliferación de pequeños Estados desestabilizaría la UE pero ¿es realmente así? Veamos la importancia de cada uno de ellos.

Escocia

Escocia fue un Estado soberano hasta que en 1707 aprobó el Acta de Unión a Inglaterra. Para romper esa unión la ley establece que debe hacerse una consulta.

Desde 2011, el Partido Nacional Escocés -SNP- tiene mayoría absoluta en el Parlamento escocés. En 2014, pactó con el Gobierno británico un referéndum de independencia; el 55,3% de los escoceses lo rechazó por miedo a que Escocia no entrase en la UE.

Tras el Brexit, Nicola Sturgeon, líder del SNP, pidió otro referéndum, pero el retroceso del partido en las elecciones británicas que pasó de 54 a 35 diputados, fue interpretado como una negativa a una nueva votación.

Recientemente el SNP ha retomado la senda secesionista proponiendo la creación de una moneda propia que se usaría si Escocia se independiza del Reino Unido.

El paralelismo que se quiere establecer con Cataluña es erróneo puesto que ésta nunca firmó un acta de unión. Siempre formó parte de España.

Córcega

Aunque en Francia hay varios movimientos independentistas -País Vasco francés, el Rosellón, Bretaña…-, el más importantehoy está en Córcega. Esta se independizó de Génova en 1755 y, tras unos años como país independiente, pasó a ser parte de Francia en 1797.

Hubo lucha por la independencia pero, aunque el conflicto sigue vigente, ha sido superado por la política. En las pasadas elecciones el nacionalismo corso obtuvo, por primera vez, tres diputados en la Asamblea Francesa y solicitaron una mayor autonomía y la cooficialidad del corso. Francia rechazó ambas ya que no admite lenguas regionales al considerarlas peligrosas para la unidad.

Hasta el año 2000 hubo atentados terroristas en Bretaña. Ahora, la Unión Democrática Bretona lo que reivindica es volver a los límites administrativos históricos. El Rosellón, la llamada Cataluña francesa, se desentiende del secesionismo. Y en el País Vasco francés,según el último Euskobarómetro, solo un 30% se declara independentista.

Padania

El movimiento secesionista del norte de Italia es de marcado carácter económico y artificial pues carece de base histórica;no tiene una cultura o una lengua propia diferente.

En los años 90 nació, en la zona más septentrional de Italia, la Liga Norte (LN), un movimiento xenófobo de derechas e independentista. El discurso de su líder, Umberto Bossi, era que Roma robaba a las regiones ricas del norte para dárselo a las del centro y del sur.

Bossi se hizo con el poder en algunas regiones y las denominó Padania del italiano “pianura padana” (llanura del Po). Actualmente ha abandonado sus veleidades independentistas y su caballo de batalla son la inmigración y la seguridad, bajo el lema “los italianos primero” con un espíritu eurófobo.

Tirol del Sur

Perteneció hasta el final de la Primera Guerra Mundial a Austria-Hungría pasando luego a Italia. Tras la Segunda Guerra Mundial obtuvo mayor autonomía política e idiomática, y conserva parte de sus ingresos. Al tener éxito económico no quiere depender de Roma, lo que ha propiciado un débil separatismo.

Cerdeña

En Cerdeña hablan el sardo un millón de personas. Aunque el sentimiento identitario es fuerte, los partidos nacionalistas están muy divididos. Si se uniesen supondrían el 25% de los votos.

Flandes

En las elecciones de 2014, el partido Nueva Alianza Flamenca fue el más votado. Sus líderes están convencidos de que Flandes, donde se habla flamenco y es más rico, estaría mejor si se separa de Valonia, francófona y más pobre. La tentación es alta. Sin embargo, apuesta por la separación pacífica de Bélgica y, al igual que en Escocia,es improbable que recurra a la vía unilateral.

 

Baviera

Baviera representa el 15% de la población de Alemania; es rica (sede de Adidas y BMW) y con dialecto propio. El 32% de los bávaros quieren independizarse (sondeo de 2017). Sin embargo, el Partido de Baviera no consigue canalizar electoralmenteese sentimiento.En sus orígenes, 1946,eran el 17,9% del electorado de su Estado, ahora solo tienen representación a nivel municipal (6 concejales repartidos en 4 regiones) y unos 6.000 afiliados, y desde los sesenta no consiguen un escaño en el Parlamento bávaro. Por eso descartan luchar por un referéndum.

Eslovenia

Puigdemont ha hablado varias veces de la independencia de Eslovenia y de Croacia pero, a diferencia de Cataluña, ninguna de ellas formaba parte de un Estado miembro de la UE. Al contrario, Yugoslavia era un Estado en desintegración, cosa que no pasa en España, al menos de momento.

 

Kosovo

Tras este análisis, vemos que los movimientos independentistas europeos tienen poca o muy poca fuerza o, como en Francia, están muy domeñados. Me pregunto, pues, si realmente existe riesgo de un efecto dominó en Europa, en el supuesto de que el desafío catalán prosperase. Sinceramente, creo que no.

Si ese peligro no existe, ¿quién nos asegura que la UE no hiciese la vista gorda con Cataluña y la reconociese como Estado independiente al cabo de un tiempo? Al fin y al cabo, ya lo hizo con Kosovo.

José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería DEM. (R.)

Blog: generaldavila.com

1 de junio 2018