LA MESA DE LA TRAICIÓN. O ESTO ACABA, O ACABA MAL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Esto acaba mal: Que es la frase, más o menos, que por todas partes se oye.

No debería preocuparnos quien ataca, sino quien no se defiende. No hay mejor defensa que un buen ataque. Si no lo haces es que estás derrotado de antemano. ¿Lo estamos?

Felipe González dice de la mesa donde se negocia la traición a España que es una performance, y al ser un extranjerismo -que ya está bien de su abuso- hay que explicarlo: <<actividad artística que tiene como principio básico la improvisación y el contacto directo con el espectador>>. Puede que algo sea; desde luego espectadores sí, porque nos falta eso, protagonismo, y admitimos ya cualquier cosa, incluso que nos roben. España.

José María Aznar dice que la mesa de la traición es devastadora (que devasta), que eso sí que es español puro y duro: <<Destruir un territorio, arrasando sus edificios y asolando sus campos>>. Que sí, que además lo estamos viendo.

A mí me gusta más lo que dice mi amigo, juez y no parte, que se sabe de memoria la Constitución y el Código Penal: <<Que es delictivo>>. No la mesa, sino los que en ella se sientan; lo que pretenden. Pero claro que eso no es decir mucho, porque delictivo es un concepto que va por barrios y al barrio político aún no ha llegado la policía, que al fiscal lo ponen ellos, y al Constitucional, también al Consejo y hasta al general. Quien se mueva no sale en la foto. Hasta los generales andan tras la estela de Rasputín.

Los tres, González, Aznar, y mi amigo, juez que no parte, que tanto vale, vale tanto, dicen: preocupación, angustia, inquietud. No me lo creo. Ande yo caliente y ríase la gente. Aquí nadie mueve un dedo mientras no le toquen lo que todos sabemos. Porque las guerras solo se ganan con dinero, dinero, dinero.

Los que tienen porque lo tienen y los que no a luchar y obedecer.

Libertad, lo que se dice libertad, ni los medios que presumen de ser tan críticos e independientes.

Dado que la defensa no existe, que todos comulgan con ruedas de molino y viven, y viven, y viven, muy bien por cierto, sin defendernos, o solo la puntita, me quedo con el militar que vio al arriero:

<<De Jaén a Ximena / iba un arriero / con su recua de burros / de diferentes pelos. / Llevaba burros blancos, / llevaba burros negros, / llevaba burros pardos, / también burros plateros / Un militar curioso / observó al arriero / y dijo entusiasmado: / ¡Tú sí que eres discreto! / Tu conducta aplaudida / será del mundo entero: / tú las acciones miras, / no reparas el pelo: / palo al burro que es blanco, / palo al burro que es negro, / palo al burro que es pardo, / palo al burro platero / palos a todo burro / que no anda derecho>> (Apología…, LII- LV).

Fábula asinina por lo que se desterró a su monasterio al supuesto autor de la misma, P. D. Lino Picado, abad de San Juan de la Peña.

Lo nuestro es peor. ¡Qué pena de arriero! <<Tú las acciones miras / no reparas en el pelo: palo…>>.

Dice Pablo Iglesias que hay que meter en la cárcel a políticos, policías y medios… de las cloacas. Que empiece por la viga en el ojo propio  antes de la paja en el ajeno. Que para llevar paja ya le presento al arriero. El que conduce a la recua de burros de diferentes pelos. Seguro que la recua le es conocida, que no el arriero.

General de División (R.)  Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 marzo 2020