PEGASUS O GALILEO ¿O EL CABALLO DE TROYA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Si alguien fue espiado es que se lo merecía y mal debió hacerse cuando los supuestos espiados hicieron lo que que quisieron a pesar de tanto espionaje como se dice que se hizo. O no se hizo, o se hizo mal, o se hizo por ellos y para ellos, es decir para eso que ahora hacen al saber que nada se hizo y que es el momento de hacer algo porque el tema se les vuelve contra ellos.

Pegasus

En España solo un organismo está autorizado para comprar un sistema que se infiltra en el ADN del móvil, y el vendedor sabe muy bien a quién se lo vende para que sus espaldas estén cubiertas. Lo que haga o deje de hacer con el producto cuando la venta es legal es cuestión del comprador, pero se sabe y se toma nota de ello. Por su seguridad y prestigio.

Se compró; apuntan los datos. Se usó correctamente, dice lo que hasta ahora sabemos. ¿Quiénes lo tenían? No lo sabemos y no lo sabremos a no ser que al conocido personaje le interese filtrarlo (infiltrante) para salvar su reputación tan dañada y que tanto perjudica a España. Pegasus lo compró quien podía y tenía que comprar y otros «investigadores» lo pidieron (a quién tenía el poder para comprarlo), casi se lo suplicaron, pero no se atendió su petición. Aquí solo espiaba uno ya que el entorno se estaba convirtiendo en un nido de agentes secretos y era un momento muy complicado donde te espiaban de cintura para abajo (sobre todo y ante todo) y no veas para arriba, cuando la C/C subía o bajaba. Total que Pegasus para uno y ¿Galileo? Pues está muy bien, pero no es Pegasus. Bueno pues parece ser que también, ¿quienes? Se autorizó su compra y uso, sin saberse muy bien lo que hicieron y para qué lo usaron. Eso sí: autorizados por el gran espía.

La seguridad la proporciona la información, sobre todo, aunque también el secreto y el despliegue de los medios adecuados para lo uno y lo otro.

Pues ni lo uno ni lo otro. Toda la actividad de los sufridos y honorables informadores queda resquebrajada por arriba, por culpa de los de arriba, y llega a hundirse hasta las raíces y quemar el árbol.

En Europa, me cuentan, no salen de su asombro y andan preguntando, con sorpresa o retórica ¿o no? a los europarlamentarios españoles: ¿Qué es lo que ocurre en España? Está llena de sicofantes. Incluso en donde menos sospechan ustedes. No, si eso ya lo sabemos, pero no creíamos que era tanto.

Espionaje en Europa

Todos los líderes europeos, Merkel y Macron en cabeza, han sufrido intentos de espionaje a través de sus móviles, pero con una gran diferencia respecto a los españoles: no han podido sacarles nada porque nada secreto ni sensible para la Seguridad se almacenaba en su móvil (contra 2´7 gigas extraído del móvil de nuestro presidente); no se ha aireado con esa soberbia del «y tu más» que tanto daño puede hacer a la nación; no han hecho política partidista con el tema y, sobre todo y por encima de todo, han sido capaces, quienes les corresponde, de atajar a tiempo el ataque informativo, algo que por otro lado es lo más natural del mundo. Entre tanto responsable no sale a dar la cara el irresponsable. ¿Cuánta mentira se esconde detrás de este episodio oscuro y de dudosa credibilidad?

La OTAN y la Cumbre de Madrid

El rastreo de quién, cómo y cuándo se nos hace harto sencillo ya que quienes venden estos programas a nivel oficial saben muy bien lo que hacen y a quién se lo hacen. Lo único que hace falta es que, puestos a escupirnos, ya todo vale y España alcanzará un nivel de fiabilidad entre sus amigos y enemigos que le hará permanecer años en el olvido. Veremos si de aquí a junio la OTAN no decide cambiar de escenario y llevar a cabo su cumbre en un lugar menos infiltrado. Por cierto la Cumbre de la OTAN celebra en España en 1997 a punto estuvo de suspenderse por un incidente extraño que resultó falso. Pero esa es otra historia menor. La de ahora es muy grave, conocida por casi todos… y admitida por todos.

En España quien no se siente espiado es un donnadie y por eso se cuenta y se hace ver a la hora de hablar: —Bueno por teléfono no quiero, ya te contaré. Nada, mentira, a no ser que sea de cintura para abajo información de la que muchos viven y es la más rentable. La fórmula de la Coca – Cola o la de la bomba atómica no interesa.

Aquí las guerras del espionaje se desatan por motivos como los de la de Troya. No lo voy a explicar. Lean a Homero. Es portada a diario. Hoy estamos con una grave inflación de agentes secretos, flotantes.

«Son gente que pueden ir y venir y transmitir informes. Como espías flotantes debemos reclutar hombres inteligentes, pero de apariencia estúpida, y hombres intrépidos, a pesar de su aspecto inofensivo; hombres ligeros, vigorosos, audaces y valientes, acostumbrados a las tareas humildes y capaces de soportar el hambre, el frío, la suciedad y la humillación» (Sun Tzu. El Arte de la guerra).

Es la teoría de la evolución que en nada ha evolucionado, sino en hacer al ser humano cada vez más tonto. Mientras más alto puesto alcanza más se acusa este mal.

El caballo de Troya, el mayor invento militar conocido por el ser humano, es una trampa para ellos. Los tontos.

Acabose todo: La Corona o el Estado, el Gobierno, la Iglesia, el Ejército, el CNI… España.

Él sigue. El caballo sigue dentro. El trato es acabar con la amazona que venía al galope sobre la grupa de la inocente honradez.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 mayo 2022

 

 

 

«TOLEDO Y SU ALCÁZAR» Resumen del artículo publicado en la Revista Ejército No960.-abril 2021 «Toledo, el Alcázar y la Academia. Ayer y hoy». Ángel Cerdido Peñalver Coronel de Caballería ®

En esta ciudad con más de 2000 años de historia y en extremo castrense que es Toledo y debido a su privilegiada situación, todo lo construido sobre una de sus colinas, desde el primitivo castro romano, la posterior alcazaba, hasta el actual Alcázar, fue siempre lugar de gran valor estratégico militar con la misión fundamental de defender a la ciudad, lo que le llevó a sufrir en primera persona las violentas tensiones de los tiempos. Los asedios, guerras y los incendios padecidos hicieron que lo que fuera en su día: fortaleza, palacio, cárcel, cuartel, academia y muchas veces ruina, sea hoy un símbolo de la historia de España.
En Toledo, donde la Historia sale a nuestro encuentro a cada paso, empiezo con una de las muchas leyendas de su casco histórico: La de «la ermita o iglesia del Cristo de la Luz», anteriormente mezquita de Bab al-Mardum (Valmardón).
…Unos dicen que atravesó la muralla por la parte oriental, una vez pasado el puente de Alcántara; otros aseguran que nada más tomar Toledo, Alfonso VI y su séquito la cruzaron por la Antigua o Vieja Puerta de Bisagra, y dejando atrás el barrio del Arrabal subieron la empinada cuesta que conduce a la Puerta de Valmardón, de las más antiguas de Toledo en recodo con la muralla (estilo árabe militar), y tras rebasarla vieron la mezquita del mismo nombre. Se detienen y el monarca comenta la belleza del pequeño templo a sus acompañantes más próximos: Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador y don Bernardo, el que fuera su antiguo profesor de letras, entonces obispo de Palencia y su confesor.
Dice la leyenda que al reanudar la marcha, el caballo del Rey se arrodilla, lo mismo hacen Babieca la yegua del Cid y la mula torda (blanca) donde cumpliendo la tradición se encaramaba el obispo. En vano tratan de izarlos, pues cuando a uno levantaban el otro se arrodillaba, creen que es un hecho sobrenatural o señal divina que proviene del interior y ordenan hacer un registro del templo. Por una pequeña grieta reciben un destello luminoso y al profundizar encuentran la imagen de un crucificado ahumada por una lamparilla de aceite, que había permanecido encendida junto a ella durante los 370 años de la dominación sarracena en Toledo sin que nadie la alimentase. A partir de ese día la mezquita musulmana es conocida como la del «Cristo de la Luz».
Pero desgraciadamente y a pesar de toda su brillante historia, la «Toletum» romana, la noble y vetusta «capital visigoda», la «Toledoth judía», capital de Sefarad también llamada «Jerusalén de Occidente», la «Tulaytulah» de los árabes, la «Tolétho» mozárabe, la de «las tres culturas» donde convivían árabes, judíos y cristianos durante siglos con sus propias costumbres y en relativa paz, la ciudad considerada como «centro religioso de la Iglesia hispana», sede de la Catedral Primada, y hasta la «ciudad querida de Carlos V», por desgracia durmieron con el paso de los años el sueño de la decadencia.
Llegaron tiempos en que no resonaban ya en sus antiguos templos los ecos majestuosos de los 18 concilios allí celebrados durante los 300 años de la dominación visigoda, ni agitaban el polvo de La Vega Baja los cascos de los caballos árabes y españoles. También desapareció el entusiasmo de los valientes comuneros, que al grito «comunidad» y liderados por el hidalgo general toledano Juan de Padilla, protestaban ante el «Rey Emperador» por el desvío de impuestos, dando así la voz de alarma a otras ciudades castellanas.
…Y así, poco a poco, el soplo devastador de los siglos pasó por ella, cambió su modo de ser, convirtiendo en ruinas su grandeza, en tumbas sus tronos, y solo le quedaron los ojos para llorar sobre el pasado en medio del aislamiento del presente y ante la vaguedad del porvenir.
De todo esto, testigo de excepción fue siempre el hasta ese momento abandonado Alcázar, milenario vigilante de la ciudad, situado en una de las siete colinas, en que a semejanza de Roma se asienta la ciudad imperial y al que cada mañana la Catedral, colocada a su mismo nivel, le saluda al son metálico de sus campanas. Hacia el cielo te elevas torre orgullosa, porque de sobra sabes que eres hermosa.
Pero al final llegó el gran momento del Alcázar, Carlos V pensando en llevar a Toledo la capital del imperio; decidió convertir en palacio moderno la antigua vivienda real de Alfonso VI «el Bravo», la que posteriormente fuera transformada en fortaleza, primero por Fernando III «el Santo» y más tarde por su hijo el toledano Alfonso X «el Sabio», que hicieron de ella el primer Alcázar de planta cuadrada con torreones en las esquinas.
Gracias a ello Toledo mantuvo la capitalidad desde 1519 hasta el año 1561, pero a pesar de todo lo bueno realizado durante esos años, en Madrid parecían ignorar las buenas condiciones en que allí se vivía. Cuando los madrileños carecían de alcantarillas, en Toledo seguían funcionando las cloacas que construyeron los romanos. Tampoco valoraron que por carecer el Alcázar de pozos, en pleno siglo XVI y después de 25 años de estudios y seis de trabajo, el ingeniero cremonés Juanelo Turriano, que fuera relojero de Carlos V y Felipe II, salvando un desnivel de casi cien metros, subiera con su «artificio» 17.000 litros diarios del agua del Tajo al enorme aljibe del Real Alcázar primero, y desde allí a las fuentes de los patios toledanos.
A pesar de todo eso, se acercaba galopando el día en que la ciudad imperial perdería para siempre su influencia en los destinos de la Nación. Carlos V siempre estuvo en contra del traslado, por lo que no fue hasta 1561 cuando Felipe II, ya con su padre el Emperador muerto, trasladó la capitalidad a Madrid.
A partir de esa fecha, el Alcázar ya no volvió a cobijar bajo su techo a ningún monarca español, y la ciudad, herida de muerte, cayó en un estado de postración del que le costaría salir. Muerta para la vida activa, halló nueva vida en su sepulcro, y fue más grande en su abatimiento que lo era antes cuando tomaba parte en las mezquinas peleas de los hombres.
Cuando todo parecía perdido, de lejos surgió el sonido de una fuerte ráfaga de viento, que retumbó en los oídos toledanos; era la rebeldía de los soñadores, la voz gigantesca de los primeros años de la década de los 80 del siglo XIX que saludaba a la tumba sagrada de tantas generaciones. El acento vigoroso de la civilización acababa de despertar a Toledo y Dios quiso que se salvara de la fatalidad que parecía haberla condenado a ser destruida como a su Alcázar, el que tantas veces renació cual ave fénix de sus cenizas.
Ni aquella voz gigantesca del modernismo que les despertó, ni el repique diario de los campanarios, producían en Toledo el desagradable ruido que se oía en otras ciudades. Era el silencio de los conventos y patios toledanos, que nos contó Gregorio Marañón en «Elogio y nostalgia de Toledo». Silencio que nos recuerda la lírica popular antigua: «Campanitas de Toledo, oigo os y no os veo»
En esos conventos, el torno servía para pasar objetos de una parte a otra y permitía la comunicación de las monjas con el exterior salvaguardando las normas de su clausura. La madre tornera siempre saludaba con un «Ave María Purísima» bendito gozne entre dos universos ocultos que se acompañan, y que debía ser contestado con un «sin pecado concebida», símbolo circular de la vida que regresa tras la vida que se acaba.
Volviendo al mundanal ruido y siguiendo con las siete colinas, siempre oír decir que entre las dos Romas, la oriental del Tevere y la occidental del Tajo, existían puntos de semejanza .
Quiero pensar que el Vicus Novus de Roma (actual vía del Corso) sería la calle de Barrio Nuevo de Toledo; Campo de Marzio (Campo de Marte) correspondería a La Vega Baja; y el Forum Maius (Foro Romano), a los pies del Alcázar sería Zocodover, nombre de  origen árabe que significa literalmente  «mercado de bestias», y que a través de la historia actuó como Plaza Mayor, donde se celebraron: duelos a muerte y a primera sangre, los autos de fe de la Inquisición, cucañas, corridas de toros, mercado de ganado y también sirvió de patíbulo para algún que otro ajusticiado.
A destacar que en el centro de la plaza hasta 1814, se encontraba instalada el «clavicote» o jaula de los muertos. En su interior se exponían los cadáveres de ahogados y fallecidos sin familiares. Tenía adosados unos cepillos para recaudar limosnas y costear sus sufragios y enterramientos.
Antes de todo esto, Felipe II en una visita que hizo a Toledo en 1550, había manifestado al ver ese Zocodover, que su estado «ofendía a la vista» urgiendo a Juan de Herrera su total reconstrucción. Era el presagio que anunciaba el final de la capitalidad toledana.
Dejo el Tíber, y vuelvo al Tajo recordando que todo esto ya en 1952, en las clases de literatura del Instituto, nos lo tenía advertido nuestro profesor. En su libro «La Iglesia Toledana» leíamos, que ese largo recorrido por iglesias, conventos, catedral, sinagogas, basílicas, capillas, ermitas, hospitales, monasterios y santuarios, lo daba por bien empleado pues era como haber hecho:
«Un rosario monumental, realizado con toscas piedras humildes y gastadas, y ladrillos limados por el tiempo, deseando que las palabras de esta, mi primera oración, alcance al menos los cien metros de la torre de la Primada».
La catedral de Santa María, llamada también Catedral Primada, es el templo católico considerado por algunos como la obra maestra del gótico en España, el título de Primada le corresponde por haber sido siempre sede del primer arzobispo de España.
Pese a todo, Toledo siempre será como dijo Cervantes: «la gloria de España y luz de sus ciudades», la Roma occidental del Tajo, la de las siete colinas, la capital del reino visigodo, la de las tres culturas: judía, árabe y cristiana…y por encima de todo, para muchos, la eterna «capital de Sefarad».
Cuando los musulmanes ocuparon Toledo en el año 711, tal vez contaron con la convivencia de los judíos que en ella se encontraban. Se acogieron a la política de tolerancia religiosa que aquéllos aplicaban, por lo que pudieron permanecer en la ciudad, en la que se les asignó un espacio la «Madinat al-Yahud», el cual, en el año 820 fue delimitado por una muralla, convirtiéndose así en la base territorial de la futura judería. En 1085 Alfonso VI entra en Toledo y desaloja de manera definitiva a las fuerzas musulmanas del emir Al-Qádir.
Cuatro siglos después, tras el Edicto de Granada de los Reyes Católicos sobre la expulsión de los judíos de España, donde se decretaba que debían abandonar las tierras castellanas antes del 31 de julio de 1492. Muchos habitantes de la entonces judería toledana, después de once siglos, decidieron convertirse al cristianismo y quedarse, dando lugar al fenómeno de los conversos, pero otros se unieron a la diáspora y marcharon camino del exilio.
En la actualidad Toledo ha sabido como nadie, por un lado rehabilitar y revitalizar su casco histórico, donde hoy todo es antiguo y nada huele a viejo; por otro, haber tenido a la vez un espectacular crecimiento en sus terrenos extramuros.
Resumiendo la enseñanza militar en Toledo, creemos que empezó en 1340 cuando el rey Alfonso XI «el Justiciero», decretó la fundación de una escuela de «donceles», bajo la dirección de un magnate palatino al que tituló como «Alcaide de donceles».
Años más tarde, se establecen: primero en 1846 el Colegio General Militar y en 1868 el de Infantería, que posteriormente sería disuelto por el General Prim. En 1871, en el breve reinando de D. Amadeo de Saboya, se establecen una especie de Academias de Infantería en cada una de las capitales de los diversos Distritos o Comandancias Generales Militares.
Tres años después, se refunden todas en Madrid bajo el nombre de «batallón de cadetes», y por fin en 1876, la Academia de Infantería, en esta su «primera época» se instaló en el Alcázar.
Esta fortaleza Toledana de planta cuadrada, con torreones en las esquinas y delimitado por sus cuatro fachadas: la plateresca norte de Covarrubias, la churrigueresca sur de Juan de Herrera, la renacentista oeste y la del este o del saliente con vestigios medievales, (torreones semicirculares incrustados en sus muros), es «la cuna y crisol de la Infantería española».
En los años siguientes la Academia sufre, primero el incendio de 1887 y poco después se incorpora a la recién creada Academia General Militar. Más tarde, «segunda época», cuando la General se disuelve en 1893, vuelve a ser Academia de Infantería fusionándose en 1931 con las Academias de Caballería e Intendencia hasta el año 1936.
Una vez acabada la Guerra Civil, en 1943 comienza la conocida como «tercera época» de la Academia de Infantería. Tras pasar de forma provisional por Zaragoza y Guadalajara, en el curso 1948-1949 se inauguró en Toledo la nueva Academia frente a nuestro conocido Alcázar, al otro lado del Tajo junto al castillo de San Servando, y desde entonces está plenamente integrada en la ciudad que la acoge, apoya y la siente como suya. La Academia de Infantería y Toledo, parece que no quieren vivir la una sin la otra.
Y así llegamos a 1988 que es cuando se inaugura en la última planta del Alcázar de Toledo, la magnífica Biblioteca Regional de Castilla la Mancha, y desde el año 2010, es el maravilloso Museo del Ejército el que también tiene aquí su sede siendo fiel reflejo de sus antecesores: el Real Museo Militar de Madrid, creado a instancias de Godoy en el palacio de Monteleón, y posteriormente del también madrileño Museo Histórico Militar instalado en principio en el palacio de Buenavista y, desde 1940 y bajo el nombre de Museo del Ejército, en el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro de Madrid.
Acabo, tranquilo y con el futuro asegurado, con el «Ardor Guerrero» o «La Fiel Infantería» himno oficial de la Infantería Española desde el año 2003 ya con la última estrofa renovada respecto al primer himno de la Academia de 1911.

Y éstos que en la Academia Toledana
sienten que se apodera de sus pechos
con la épica nobleza castellana
el ansia altiva de los grandes hechos
te prometen ser fieles a la historia
y dignos de tu honor y de tu gloria.

Por donde quiera que se fije la vista se encuentra la huella de las generaciones que pasaron; en Toledo, más que en ninguna parte, acuden a mis labios las palabras del poeta: «el polvo que pisamos vivió un día»
… Los que un día nos fuimos de Toledo, nos fuimos para no irnos nunca.

Ángel Cerdido Peñalver
Coronel de Caballería ®

Blog: generaldavila.com

Zaragoza mayo 2022

LA GRAVEDAD DE LOS PACTOS Y OTROS PELIGROS EN ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Imagínense que los que idearon el ataque a las Torres Gemelas formasen actualmente parte de la dirección del país americano. Que las decisiones de Biden estuvieran mediatizadas por su voto.

El término terrorismo es el mismo para cualquier acto que pretende la dominación por el terror. En España ha dejado una huella mortal de tristeza y desamparo, pero la nación no ha sabido —no hemos sabido ni querido— reaccionar ni siquiera aplicar la Ley. Sus consecuencias son que a diario se ofende a todas las víctimas —lo somos todos— con una indecente exhibición política de su triunfo.

A nadie parece importarle, incluso se aplaude a sus hienas en homenajes consentidos que les ofrecen sus cachorros recién salidos de la guaridas y que solo necesitan una voz para seguir matando.

La situación es de extrema gravedad. España se nos va entre las manos de tres gobiernos que han acabado con el pasado, presente y futuro de una nación tan grande y rica como España. José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy Brey y el actual vividor de la Moncloa, Pedro Sánchez Castejón, alias Antonio.  La familia, la historia, la cultura, la economía, la grandeza y la humildad, la convivencia, la ciencia y la filosofía, el arte y la alegría, la personalidad, la tradición, el Ejército, la Iglesia, la ley y la justicia, la enseñanza, el turismo, las fiestas y los toros, el cine o la novela, el teatro, la educación, el campo y la ciudad, todo ha desaparecido para cambiarlo por sucedáneos, burla imitación de la España que se forjó así misma sin más apoyo que el de su fidelidad a una forma de ser y entender la vida que aún hoy siguen en el recuerdo vivo de millones de personas en todo el mundo.

Estamos bajo el yugo del socialismo de la caverna, el tibio centrismo indiferente y una derecha desorientada. Nadie ofrece otra cosa que pura ideología, impuestos y malos ejemplos. A vivir que son dos días. Cada uno se agarra a lo que puede, pero los índices de votantes disminuyen ante el desánimo que produce un panorama en el que la mentira se impone como el arma más valiosa para atraer a cándidos valedores.

En España mandan todos menos los españoles. Facciones que viven de la escaramuza que desgasta la autoridad, y el poder se tiene que doblegar ante los facciosos y partidos repletos de delincuentes que pretenden acabar con España. Los tribunales sentencian y lo que se dice por una puerta sale por la otra sin consecuencia alguna. Todo está condicionado por la expansión de los medios de comunicación y el poder de las redes sociales donde anidan la desilusión personal y colectiva manejada de manera sutil y experta por la psicología social. Hoy se piensa y se actúa al compás de los mayores youtuberos de las redes: los jefes de los partidos políticos que al llegar al poder o a sus cercanías descubren los secretos de ese poder y las oportunidades que les brinda.

La mayor red social, aunque la menos participativa y leída, la más escandalosa, es el Boletín Oficial del Estado (BOE) desde donde manejan vida y hacienda de todos y cada uno de nosotros. Menos dañina y más veraz y entretenida es Tik Tok o incluso el olvidado Teletexto.

Decía d´Ors que en el principio fue un membrete y con él se da paso a las instituciones a gente afín al terrorismo o los que defienden la fractura de España; el membrete del BOE les avala y apoya.

¿Quién manda en España? ¡pa asar una vaca!

No, lo que pregunto es que quién manda en España. Pues eso. Lo dejaba claro la ministra de Defensa al ser increpada por los independentistas-Bildu sobre el caso Pegasus: «¿Qué tiene que hacer un Estado, un Gobierno, cuando alguien vulnera la Constitución, cuando alguien declara la independencia, corta las vías públicas, cuando realiza desórdenes públicos, cuando alguien está teniendo relaciones con dirigentes políticos de un país que está invadiendo Ucrania?».

Y abre un interrogante de alto riesgo y que nos debería preocupar mucho: «…quienes ahora se escandalizan se van a llevar una sorpresa cuando descubran quiénes realmente han asaltado sus teléfonos móviles».

Piden la dimisión de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y creo que es la única que ha plantado cara en estos graves momentos y defendido sin miedo la legalidad. Pocos apoyos se han visto.

Quienes deberían dimitir son el presidente del Gobierno y la mayoría de su Gobierno, pero no por el caso del espionaje, sino por vivir y convivir con sus socios de Gobierno. Ese colchón está ya desgastado y conviene que el que se acueste en la Moncloa no necesite hacerlo con terroristas.

Al final queda clara la actitud del presidente del Gobierno. Busca el apoyo de los que surgieron del terrorismo etarra y alcanzaron las instituciones.

Díganme una cosa: ¿Somos fiables? ¿Cómo es que nos admiten en la OTAN?

El PP y demás partidos deberían retirarle la palabra y hablar de este personaje sólo para denunciar sus abusos.

No se pregunten a quién debería espiar el CNI. Se quedó corto.

Empezaba mi artículo con un interrogante y termino con el mismo párrafo, pero para el caso de España, donde el terrorismo se nos ha colado hasta la cocina.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

3 de mayo 2022

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 DE MAYO 2022 ¿QUÉ PODEMOS HACER POR ESPAÑA, NUESTRA NACIÓN? AHORA O NUNCA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Todos estamos preocupados. España está enrarecida, en una situación impredecible; vivimos entre la confusión y el escándalo. Cada uno mira por lo suyo y el conjunto se diluye.

A diario nos llegan numerosos comentarios y preguntas, con desasosiego, algo de indignación, y clara desorientación; siempre la misma pregunta: ¿Qué podemos hacer? Pregunta obligada; respuesta desconocida. Al menos yo solo sé que en la vida, pase lo que pase, lo único decente es actuar con rectitud y sin hacer daño a nadie. Es difícil, tanto que a eso se le llama ser santo, pero se puede intentar el camino, sobre todo en momentos de crisis.

Los partidos políticos no llenan nuestro vacío, no hay nadie que destaque por su sensatez y grandeza de miras, que haga propuestas más allá de la desilusión, que no mienta, que no oculte, que no se esconda, que no robe, que no engañe, que legisle con la cabeza, sin usar las vísceras, que tienda la mano sin garfio, que mande fiel a sus principios, y a su programa, que tenga programa y principios, que renuncie si no sabe, admitiendo sus errores, que se baje del pedestal, de la soberbia y del coche oficial que siempre conduce al mismo lugar. Es difícil gobernar para todos, pero es muy tentador gobernar sobre la cabeza de todos y contra todos.

¿Qué podemos hacer ante los gravísimos acontecimientos que están sucediendo en España que se enfrenta a una de las crisis de identidad moral e histórica más graves de su historia?

Lo importante es el diagnóstico, acertado y riguroso, sin más interés que salvar la vida del enfermo que requiere, como primera medida, que el propio enfermo admita su enfermedad y se deje atender, algo muy difícil de lograr cuando está cubierto por una nebulosa de complacencia y de continuo recibe los resultados falseados.

Da vértigo comprobar que estamos ante un  problema grave, muy grave y concreto en España. No es la economía, Europa, la justicia o la injusticia; no es la corrupción, moral y la otra, el paro o las pensiones, el trabajo, las empresas, las leyes y decretos, ni la historia, o la memoria histórica, la juventud o la vejez, las redes sociales y antisociales, la violencia. De todo esto se habla, está en la calle, es el día a día, pero después de tantas cosas solo hay una cosa que todo lo emponzoña y culmina, el problema: los partidos políticos, la política concreta, la que hacen y rellenan  a diario las páginas de los periódicos, los  de papel y los digitales, las televisiones dirigidas e ideologizadas, no satisfacen a la gran mayoría que permanece ajena  o sin manifestarse al hundimiento de la Nación. A partir de ahí cualquier cosa. Si no admitimos esto erramos en el diagnóstico.

Percibo que las élites siguen creyéndose tales cuando hace tiempo que dejaron de serlo. Este pueblo ha sufrido mucho. Hizo una transición limpia, en paz y con ilusión en el futuro. Fue muy duro soportar tantos asesinatos de ETA y ver la solución política, ver como el veneno seguía enquistado en la sociedad mientras nadie, nadie, movía un dedo por extirpar el mal en el quirófano. Se sucedieron las frivolidades del juego de naciones. Empezó enseguida el engaño, el juego de la bolita que esconde el trilero, nada por aquí, nada por allí, ¿dónde está la bolita? Fueron muchos años, pero acabamos adivinando el truco. Este pueblo ha sufrido mucho; hasta arrancarle de cuajo su sentido de nación y su presencia en la historia de Europa y del mundo. No somos nadie y vamos camino de desaparecer. No son alarmismos ni exageraciones. Cataluña está dividida y enfrentada y dentro de poco se contagiará al resto. El País Vasco espera que llegue su momento mientras mueve su bolita.

Hubiésemos aguantado a esas élites que decían conducir, gobernar, escribir, informar y hasta gestionar nuestros dineros, pero fueron demasiado lejos, tontos hay pocos, pacientes muchos, hasta que te toman el pelo en demasía y se hace urgente poner remedio. En todo este tiempo se han encargado muy mucho de hacer desaparecer todo aquello que una sólidamente, que ilusione al conjunto, que suene a España, sean los símbolos o el orgullo de ser español.

Han querido acabar con la Nación y convertirnos en rivales. Empezando por el idioma, eje vertebral, y que bien saben la importancia que tiene para desunir, que es para lo que vergonzosamente se ha utilizado.

LA NACIÓN

¡Ah, la Nación! ¿Quién habla de la Nación? ¿Quién hace pedagogía de Nación? Ese debe ser el comienzo. Reunir y unir alrededor de un concepto que tiene más fuerza que el poder, más que el dinero, y eso es casi imposible que exista, pero existe y nos lo cuenta la historia, la de verdad, la que conocemos de rigurosas fuentes al margen de las impositivas leyes.

De ahí tenemos que partir. De una idea que una, que ilusione, que tenga la fuerza imparable de la verdad, la virtud, la rectitud y el buen obrar, por ella y para ella. Tiene nombre y apellidos: España es su nombre y sus apellidos se pierden en su historia, en todos y cada uno de los españoles que dieron algo, lo mejor, o lo que pudieron y supieron por ella y su grandeza, unos más otros menos, es igual, nada te pide, nada te exige, como madre, sentimiento de ser y estar, solo que la reconozcas como tal.

Ese es el problema y no hay más. Empecemos por la pedagogía, la educación y la enseñanza. Enseñemos lo que es nuestra Nación, a amar a España. ¿Qué cómo se hace eso? Sin teorías ni complicadas lecciones; sabemos hacerlo, cómo se hace y también sabemos por qué no se hace.

¡España está en peligro!, recordando al alcalde de Móstoles, que por cierto eran dos, Andrés Torrejón y Simón Hernández. Aquel bando del 2 de mayo de 1808 terminaba diciendo: <<…no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son>>.

En aquella ocasión España estaba defendida por españoles y una fuerza los unía por encima de todo: su Nación, España. Hoy surgen dudas. No sabemos, al menos yo no lo tengo claro, si la invasión ya se ha producido sin que haya habido reacción alguna por nuestra parte.

No sé por qué me da que asistimos al hundimiento de la Nación y no veo alcalde o regidor que valga para arrastrar con su bando a los españoles.

<<No hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son>>. Es hora de empezar de nuevo. Ahora o nunca.

¡Retírense y dejen paso al 2 de mayo!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 mayo 2022

EL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Situado en una cima de Sierra Morena, a 33 km. de Andújar, en prominencia de unos 80 m. en relación  a la meseta, de terreno agreste, donde se hicieron fuertes más de 1.500 personas, entre hombres, mujeres y niños de aquellos 250 guardias civiles al mando del capitán de la Guardia Civil, don Santiago Cortés González, en donde se acogieron el 17 de agosto de 1936, esperanzados en rápido triunfo nacional, después de algunas incidencias y de ser conminados por proclamas de la aviación, intenso fuego artillero y numerosos ataques que provocaron numerosas bajas sin lograr vencer su capacidad y firme resistencia, animados con las arengas y los vivas a España del capitán Cortés, teniendo como único enlace con las tropas nacionales a través de palomas mensajeras desde el 25 de octubre al 3 de mayo de 1937, en las que el capitán Cortés colocaba los partes que en Córdoba eran recogidos y que constituyen emocionantes documentos. Carentes cas de víveres, de asistencia médica, de falta de espacio físico para vivir, hacinados, mujeres y niños, resistiendo a base de comer madroños cuando no había alimentos y no llegaban los suministros que les lanzaba el heroico capitán Carlos de Haya en sus arriesgados vuelos nocturnos.

Rechazados los ataques de la XVI Brigada Internacional,  el 1 de mayo de 1937, gravemente herido el capitán Cortés, con más del 75% de bajas  y habiendo sufrido el impacto de más de 3.000 granadas, caía heroicamente el Santuario.

En julio de 1939 se publicaron las bases para un concurso de anteproyectos para la reconstrucción del Santuario de Nuestra Señora de La Cabeza y homenaje a su héroes, nombrándose una Junta presidida por el Capitán General de Sevilla, un comandante de la Guardia Civil, D. Carlos Cáceres Iriberri; el comandante de Aviación D. Modesto Aguilera; el Gobernador Civil de Jaén, D. Francisco Rodríguez Acosta; el teniente de la Guardia Civil (defensor del Santuario) D. Manuel Rueda García; el Presidente de la Diputación de Jaén, D. Juan Pedro Fantony; el Presbítero de Diócesis D. Blas Cuesta; Arcipreste Andújar D. Antonio Monatener Valero; Rvdo. Padre D. Javier de la Dolorosa Bellido; Rector del Seminario de Jaén, D. Adoración Reyes; Alcalde de Andújar, D. Tomás Escribano; Secretario de la primitiva Hermandad de Andújar D. Ángel Bellido; Secretario 1º D. Manuel Tejero Gómez y Secretario 2º D. Jacinto Lill, como encargado de la formación del Museo. Así mismo se nombró un jurado para el Concurso de reconstrucción  compuesto por el capitán general de Sevilla, el Gobernador Civil de Jaén, el obispo, un miembro de la Real Academia de Bellas Artes, otro del Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía, un arquitecto elegido por la Junta y otro por los concursantes.

Se prolongó la admisión de proyectos hasta octubre de ese año quedando desierto el concurso al que se presentaron dos proyectos que no se aceptaron. Los fondos para la reconstrucción se lograron a base de suscripción nacional, recibiéndose de los más apartados lugares como el recibido de Catterick (Reino Unido) para el altar del Santuario.

Desierto el concurso se optó en designar órgano ejecutor a la «Comisión ejecutiva para la reconstrucción del Santuario de Sta. Mª de la Cabeza» que fue creada en abril de 1940 llevando adelante el proyecto D. José Moreno Torres y el arquitecto comarcal de Granada, Francisco Prieto Moreno con la ayuda del también arquitecto, José Luis Fernández del Amo

Las obras empezaron en 1940 y concluyeron en 1945 y que como dato curioso no contó con la presencia de Franco, ostentando su representación el Capitán General de la Guardia Civil, Camilo Alonso Vega.

Muchas historias heroicas alrededor del asedio, algunas poco conocidas, como la del médico del Santuario, un joven estudiante de medicina, José Liébana Serrrano. La casualidad le llevó hasta el Santuario ya que se encontraba en Martos con su cuñado, teniente Rueda de la Guardia Civil, al que siguió cuando recibió la orden de concentrase en Jaén, después a Andújar y de allí al Santuario. En agosto le llamó el capitán Cortés para hacerse cargo del botiquín del puesto de socorro, pero allí no había más que una caja con algunas vendas, algodón, una botella de alcohol y yodo, y él solo era un estudiante de medicina. Conocemos la historia porque se la contó al periodista de Efe B. Peláez Torralba, el año 1962.

Los primeros heridos pusieron a prueba al estudiante de medicina que recuerda con horror que en aquellos primeros días tuvo que amputar un brazo con un serrucho, ayudado por unos cuantos guardias que sujetaban a a aquel valiente. Cuando las heridas a atender eran un problema se comunicaba con Sevilla a través de las palomas mensajeras con el teniente médico Lillo que le contestaba lo que debía hacer; pero había que esperar a la paloma… Con el tiempo la mayor enfermedad era el hambre, cuando por la noche aquellas desesperadas familias salían como alimañas en búsqueda de algo que llevarse a la boca. Una familia entera murió por comer unas raíces venenosas sin poder hacer nada por ellos. Como un milagro una bomba enemiga cayó sobre un manantial de agua brotando lo suficiente para calmar la sed de niños y mayores durante todo el asedio. Se la conoce como Fuente de los Civiles.

Atendió a veintidós partos, todos felizmente. También pudo estar al lado del Capitán Cortés que herido en el vientre seguía defendiendo la posición de manera inaudita, solo creíble para el que lo vio.

El doctor Liébana logró escapar, pero fue detenido al final de su huída y estuvo en prisión hasta el final de la guerra. Se había doctorado en la Universidad de la guerra.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

Fue publicado el15 julio 2021