ZAFARRANCHO EN LA POLÍTICA ESPAÑOLA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Zafarrancho en la política española

En cierta ocasión un nutrido grupo de señoras visitaba las dependencias de la Legión en Ceuta. Más interesadas por lo doméstico que por las instalaciones de combate fueron a ver los dormitorios donde previamente se había realizado un zafarrancho a fondo. En la puerta un cabo legionario de dos metros de estatura y barba hasta el pecho miraba por encima del infinito militar. Las señoras quedaron sorprendidas del brillo del suelo que parecía recién pulido.

-¡Qué barbaridad! Aquí se puede comer sin mantel. ¿Cómo lo harán para que esté tan limpio y brillante?

Con cierta timidez una de ellas se acercó al cabo que no parecía precisamente el David de Miguel Ángel.

-Oiga legionario ¿Cómo limpian ustedes esto? El cabo sin dejar de mirar el lugar que su posición de firmes le exigía contestó con aire legionario.

-A mantazos, señora, a mantazos.

No entendió muy bien aquella dama lo que el legionario quiso decirla, o entendió algo distinto, porque algo ruborizada ya no preguntó nada más. El teniente que las acompañaba tuvo que explicarles que el brillo y la limpieza se lograba a base de muchas horas y constancia, con una fase final que consistía en subirse un legionario de buen peso sobre una manta de la que a modo de bayeta tiraban otros dos; así hasta que el suelo, como si fuesen las botas del uniforme, brillaba más que el sol. Y si no lo conseguían ya se sabe: ‹‹mantazo que te crió››.

Zafarrancho en la milicia es la palabra utilizada para designar la limpieza general de todas las dependencias del cuartel, también la personal, incluido el armamento, y que suele finalizar con una meticulosa revista.

En la navegación significa quitar los estorbos de una parte de la embarcación y dejarla preparada para un determinado trabajo o actividad.

Zafarrancho en la política española

Al margen de otros significados, nos quedamos con estas dos acepciones que son las que mejor encajan en la necesidad actual que requiere la política en España. Aunque solo sea por higiene, aunque también por aburrimiento, sería bueno practicar un zafarrancho a fondo y una posterior y detallada revista. Cuando todo esté limpio y aseado, se debe pasar exhaustiva revista, saldrán todos los políticos, uno a uno, con los forros de los bolsillos a la vista, en perfecta formación, y no les será permitido acercarse a las sedes de los partidos durante una generación.

Hagan ustedes el equipaje. Embalen sus pertenencias. El último que apague y pague la luz y, ya en la calle, sacúdanse el polvo de los zapatos.

Presidentes y vicepresidentes, ministros y sucedáneos. Senado y senadores, Congreso y diputados. Autonomías de todo tipo, las unas y las otras. Ayuntamientos, buenos y malos, también los regulares. Que se vayan todos. Los que hablan y los que callan. Los que dan la cara y los que tiene mucha cara. Los que critican y no se critican, los del discurso conocido y los desconocidos de la cola. Los violentos y los hipócritas, los que prometen y no dan nada, los que mienten y los que no; los del discurso del enfrentamiento y los que hablan de diálogo mientras ceden al chantaje. Los que odian al contrario por sistema rentable, e insultan como lenguaje de la calle, denuncian con la ley que incumplen. Los que nos roban el dinero y aquellos que roban algo más importante como es la libertad. Los que vigilan y nadie les vigila, árbitros y arbitrados, los que hablan de paz y no hay paciencia que los soporte. Los viejos conocidos y los jóvenes que mejor no haber conocido, los de siempre, los de antes y los de ahora. Los que son y los que no son, los que están, pero no son y los que no están y tampoco son. Los que suenan y los que no, los que conocemos y los que nunca hemos visto. Que se baje el telón para siempre y se termine ya la función.

Que se vayan todos

Que se vayan todos. Démonos un tiempo. Funcionemos con la ley. Cumpliéndola y exigiendo su cumplimiento. Será suficiente.

Y ya se sabe. El que no quiera irse que lo saquen a mantazos. Igual que lo de los gorrazos, pero con manta.

Zafarrancho de limpieza antes que seguir con este zafarrancho de combate entre unos y otros. Ha llegado un momento en el que uno no sabe a dónde mirar, a quién votar o cómo y a quién señalar. Parecen todos iguales, aunque no lo son. Y eso es lo malo. Es muy difícil encontrar las diferencias porque cualquiera es capaz de parecer lo que no es y ser lo que no quieres que sean.

España necesita quitar los estorbos para afrontar el futuro.

Acabado el zafarrancho de combate es hora de empezar con el de limpieza.

Aunque sea a base de tirar de la manta.

Si yo tuviera escoba, cuantas cosas barrería… cantaban Los Sirex.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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DAMA CADETE DOÑA LEONOR DE BORBÓN (I) Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Este es un artículo largo, muy largo, demasiado corto para la larga historia de nuestra Corona y sus avatares que para bien o mal siempre han ido al lado de la historia militar de España, porque todas las naciones, se oculte o no, se han construido y destruido con las armas o como consecuencia de ellas.

El ingreso de la Princesa de Asturias en la Academia General Militar de Zaragoza no ha sido la noticia del verano. Pronto fue olvidada y sustituida por la mugre informativa que nos asola. Después de unos días de detallada y oficial información dimos paso a la España profunda del chisme, la ofensa y la corrupción moral que se predica como doctrina social a cambio de lectores ávidos de morbo y de ver la paja en el ojo ajeno. Es un tipo de información que da dinero, educa en el borreguismo y deforma.

Conviene regresar, aunque solo sea un destello, al balcón desde donde se contempla la España con historia, la de la formación humana, la educación en valores intangibles y el respeto a la individualidad de cada uno sin olvidar que muchos dieron su vida por la unidad y construcción de esta gran nación: España; ya que es conocido que «La negligencia individual provoca un prejuicio colectivo, y la diligencia propia produce un triunfo colectivo». Norma de educación cívica y de convivencia cuando amas más allá de tus propias ambiciones.

Eso es algo que se tiene muy en cuenta en una Academia Militar donde se forma la individualidad para el conjunto, donde se deja de ser uno para ser compañía. Acertaba el Nobel española Cela: «La Infantería no es la masa, es la compañía».

La fundación de la Academia General Militar data del 20 de febrero de 1882 en Toledo (Primera Época. La Segunda Época abarca desde 1927 a 1931 en la ciudad de Zaragoza). Es el nacimiento del espíritu de la General. El de unidad en la vocación, el servicio, compañerismo, patriotismo, honor y valor, que reciben los futuros oficiales del Ejército de Tierra en su formación en la Academia General Militar de Zaragoza y que constituye la correa de transmisión que alcanza a todos los que visten el uniforme caqui de nuestro Ejército. La II República ordenó su cierre en un intento de acabar con la unidad del Ejército, con el único espíritu conjunto al servicio de la Patria. Hoy es preocupante el dato que reflejan algunas encuestas: «La disciplina y la jerarquía, así como los distintos rangos o empleos se consideran como una falta de democracia. En el caso de la disciplina, se ve negativo que sea acrítica y que se convierta en obediencia ciega. Se critica también el corte de pelo, el uniforme de la Legión y en general los uniformes por ser demasiado militares» (Observatorio sociológico sobre la percepción de las actividades, planes y programas del Plan de Cultura y Conciencia de Defensa. 2019).

Es difícil ser militar, arriesgado también, criticado, desconocido o ignorado, pero a pesar de ello los jóvenes españoles saben del amor a España y se integran con vocación y entrega absoluta al oficio de las armas.

Evoluciona el pensamiento, el mundo recorre caminos nuevos, cambian las costumbres y se avanza en ciencia y tecnología, pero las armas siguen siendo un oficio que da sentido al progreso, que defiende la convivencia, que pone orden ante la violencia, que permite el imperio de la ley y la justicia, protege los derechos humanos, la diversidad y cuida de los recursos vitales mientras preserva la naturaleza. Sin unos ejércitos modernos y eficaces el mundo no se sostendría ante los cada vez mayores y crueles ataques al hombre, a la soberanía e integridad territorial de las naciones y a los deseos de paz.

Los recursos cada vez son más escasos y el futuro que se divisa está plagado de riesgos y amenazas en un ataque sin precedentes a lo más elemental: la vida.

No creo que se necesiten muchas más explicaciones para respetar y sentir de cerca la vida militar. Así estaremos en mejores condiciones de entender y responder a la pregunta:

¿Por qué la Princesa de Asturias debe tener formación Militar?

Conviene aclarar que lo único legislado sobre la carrera militar del Príncipe de Asturias está en la Ley de Carrera Militar, a todas luces insuficiente.

En el artículo 2.2 dice: «El Príncipe de Asturias podrá desarrollar la carrera militar y tener los empleos militares que, mediante real decreto, determine el Gobierno, que queda facultado para establecer un régimen propio y diferenciado teniendo en cuenta las exigencias de su alta representación y su condición de heredero de la Corona de España».

Y posteriormente en la disposición adicional primera:

«La carrera militar de Su Alteza Real Don Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias, se ajusta a un régimen propio y diferenciado regulado mediante real decreto aprobado en Consejo de Ministros, basado en el régimen del personal de las Fuerzas Armadas y teniendo en cuenta las exigencias de su alta representación y las circunstancias que concurren en su persona como heredero de la Corona de España».

No hay nada más legislado sobre la carrera militar del Príncipe de Asturias, sino un real decreto sacado ad hoc para la carrera militar de la Princesa Leonor, sin recorrido legal ni futuro para la Corona.

Todo queda en ese condicional «podrá desarrollar…» que se traduce en voluntad del Gobierno. Ni siquiera del Rey.

Contestemos ahora al porqué del ingreso de la Princesa de Asturias en la Academia Militar, aunque antes permítanme compartir con ustedes un comentario.

¿Conocen alguna carrera, profesión, oficio, trabajo… en el que se firme un contrato por el que te comprometes a dar tu vida en defensa de la vida de los demás?: solo la militar.

«¿…si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

De manera que parece lógico que quien va a asumir el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas (Art. 62 h de la Constitución) conozca de cerca a sus soldados y se forme como el primero de ellos.

Son razones evidentes que pueden ustedes leer en el Real Decreto mencionado 173/2023 de 14 de marzo. Pero hoy quisiera traerles otras razones más profundas que las que recogen las disposiciones legales; son las morales e históricas cuyos sentimientos y valores no sabría recoger la Ley.

Lo contaré de manera gráfica porque, aunque ya contado, el hombre necesita escuchar muchas veces el relato para no olvidarlo o cambiarlo por otro.

En su libro Arte del Buen Mandar Español el general Bermúdez de Castro nos cuenta una bella historia:

En cierta ocasión se encontraba el Tercio de Antonio Leiva, el mejor discípulo del Gran Capitán, pasando revista por el Veedor cuando a lo lejos se divisó un tropel de jinetes que se aproximaba.

— ¡Es el Emperador!, gritaron los oficiales.

Los tambores y pífanos rompieron a tocar la Marcha Real.

Detuvo el Emperador su caballo, descabalgó de un salto y se incorporó a la cabeza de la primera compañía. Tomó un arcabuz y ordenó que empezase la Muestra. El Veedor, sorprendido, nombró al Emperador en voz alta:

— ¡Su Majestad Don Carlos de Gante, Rey de las Españas, Emperador de Alemania!

Terció el Emperador su arcabuz, quitóse el sombrero y oyéndole todo el Tercio contestó:

¡Presente y armado!

Desde aquel momento el Emperador quedó hecho primer soldado arcabucero de la 1ª Compañía del Tercio de Infantería de Milán. Su haber pasó a cobrarlo el soldado más viejo.

Ser soldado es una honra hasta para el Monarca. Un soldado es algo más que Caballero y solo exige el buen trato de la patria y la consideración que le da ceñir una espada.

El jefe debe ganarse la consideración del soldado y, si lo alcanza una bala o le hiere el acero, compartir su destino.

Deberían saberlo los que pretenden que un soldado se muera en la tristeza de ver su patria quebrada y rota por los pusilánimes.

«Un pueblo que pierde sus virtudes y le falta el valor a sus soldados, está llamado a desaparecer».

«Presente y armado». Quedó hecho primer soldado.

Dama Cadete Doña Leonor de Borbón: ¡Presente y armada!

Decía el Rey Don Juan Carlos a su hijo Don Felipe, Rey de España, el día que fue filiado como soldado:

«Que las Fuerzas Armadas, modelo de lealtad y disciplina, sigan formando a nuestros jóvenes y montando la guardia permanente de España. Y que todos y cada uno de nosotros, sepamos cumplir con nuestro deber».

Que así sea.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

11 septiembre 2023

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«ANÉCDOTAS DE JINETES MILITARES EN AQUELLOS CONCURSOS HÍPICOS» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

«Hoy quiero recrearme en la figura de algunos de ellos, y aunque todos esos recuerdos me produzcan melancolía, también me traen alegría por todo lo disfrutado con su compañía».

***

Cuando aparecieron las alambradas bajas, los caballos de frisia, y sobre todo cuando el primer sonido de una ráfaga de ametralladora retumbó en el campo de batalla, aquellos jinetes supieron que la Caballería a caballo había terminado.
Con el paso del tiempo, el Arma se mecanizó a favor de los vehículos blindados, y dejo a los caballos apartados de los asuntos militares. Entonces, afortunadamente, tomaron fuerza en los ejércitos los deportes ecuestres, y en algunos países como Francia, la Escuela de Caballería del Ejército de Saumur, no se disolvió sino que desde 1972, pasó a formar parte de la ENE (Escuela Nacional de Equitación) francesa, con el nuevo nombre de Escuela Nacional Francesa de Equitación y del Cuadro Negro, cosa que no ocurrió con la nuestra.
Como en tantas facetas de la vida y por las malas gestiones de estos últimos años, también recae sobre los jinetes militares de hoy, eso de:
― «Hoy los pobres sois los nietos de los ricos».
Aquellos eran tiempos distintos a los actuales; la cercanía con los jinetes era mayor, la cualidad del divo no había llegado a nuestro deporte, y todo era mas artesanal, nos sentíamos miembros de una misma familia, la de la Hípica con mayúscula. Entonces todo era más duro, sí, pero también más sencillo.
Estas que voy a contar son algunas de la sanas costumbres que estaban al uso entre los jinetes militares, y algunas de sus muchas anécdotas.
Quiera Dios inspirarme para salir airoso de este atolladero.
A todos ellos quisiera dedicarles estas líneas, como siempre envueltas con mi respeto y admiración, a los que nos dejaron, y a los pocos de aquellos años, que aún nos regalan con su compañía.
Y no se trata en retroceder a la época en que los obstáculos de los recorridos tenían una altura máxima de un metro, con una ridícula tabla fina colocada en la parte superior, llamada «taquet» y que tirarla constituía doce puntos de penalidad, o como cuando el derribar el obstáculo con las manos del caballo era penalizado con tres puntos y con los pies dos; ni tampoco a los años gloriosos en que los jinetes militares españoles conquistaban medallas olímpicas, como las de oro y plata de los Juegos de Amsterdam y Londres.
Me refiero a los años cuando yo empezaba, cuando en las hoja del diario deportivo Marca, se podían seguir los resultados de todos los concursos hípicos de España. Años que marcaron el final de las banquetas en las pistas, aunque como luego veremos, algunas quedaban.
Dentro del ambiente militar, eran años en los que se tenía la bonita costumbre de telegrafiar diariamente al jefe de la Unidad para contarle escuetamente los resultados de cada tarde. Como no teníamos ni coche ni móviles, eran tiempos de viajar todos juntos en tren, de vivir en residencias militares, y cada tarde al acabar las pruebas, pasar por las ventanillas de telégrafos….
A varios de aquellos concursos nos iremos, y seguiremos con nostalgia a los jinetes militares que, desde toda España, se matriculaban en los mismos. Aunque ya no estén a nuestro lado, he preferido poner sus nombres, algunos hasta con su apodo académico, como prueba de la admiración y el cariño que siempre les profesé. Nunca los olvidaré.

***

El capitán de Caballería José Rodríguez Colubi con su caballo “Gorgorito”, pasando escolásticamente la banqueta de la pista de Alcalá de Henares, a finales de los años 40. (Foto y datos, proporcionados gentilmente por su hijo el coronel de Caballería Gonzalo Rodriguez-Colubi Balmaseda).

En 1964, desde Badajoz, mi primer destino de teniente, fuimos dos capitanes y el que esto escribe, al concurso de Cáceres. Ellos eran veteranos y estaban bien montados, pues tanto Joaquín con “Rosero”, “Simbad” y la “Casi Casi”, como Guillermo con el potente “Zafiro” y el rápido colín “Aliviador”, acababan de ganar varias pruebas ese mismo verano. Yo llevaba prestado un auténtico penco desorejado, y durante todo el concurso trabajé para el alcalde. No me acuerdo de su nombre, pero merecería haber tenido el final que dice una máxima en caballos:
―«El que por sus condiciones malignas resultare rebelde, se le debiera condenar a los trabajos groseros, vulgo, el tirar de un carro, arado ,etc.» ¡Guerra al penco! Que decía Botín.
Mi primera sorpresa nada más llegar por la mañana, fue ver en la mitad de la pista una gran banqueta, que aunque no fuese como la que me contaba Joaquín que había en Lisboa, a mi me pareció enorme.
A esa banqueta lisboeta, con tres grandes escalones por uno de sus lados y en rampa casi vertical por el otro, los portugueses la llamaban «O terrível monumento», y aunque sabía de la fantasía de nuestros vecinos, por lo que me dijeron debía ser todo un monumento, como lo fue para mi esa, que en la primera prueba me hizo «tomar tierra». (Bajarme sin permiso, vamos)
Con las orejas gachas nos fuimos a la residencia militar de turno, y acto seguido a telégrafos a poner el correspondiente telegrama a nuestro coronel, cuyo texto decía:
―“Banqueta inaccesible, hostia casi segura. Salúdale capitán Joaquín Rivero Merry, capitán Guillermo Rodríguez de Llera, y teniente Ángel Cerdido Peñalver”.
La operadora no quería cursar el telegrama debido a la ordinariez del texto, pero con esa educación y gracia natural que Joaquín tenía, la convenció, y el telegrama se cursó.
El último día, sin la banqueta en el recorrido, mis compañeros arreglaron la liquidación en el Gran Premio. Yo seguí tomando tierra, pero mi única preocupación era pensar que el lunes, a primera hora de la mañana, debía presentarme al coronel, y temía a su reacción después de haber leído el telegrama.
Y el lunes a primera hora, nos recibió. Después de saludarnos, nos cito en el bar de oficiales al acabar los trabajos de aquella mañana. A esa hora fuimos y nos encontramos con toda la plantilla de jefes y oficiales que ya nos estaban esperando.

Con unas palabras del coronel animando a que no se perdieran esas costumbres, como la del telegrama, que marcaban el espíritu jinete, nos recordó, que era precisamente la práctica de la equitación, la base de ese espíritu, y con una modesta copa de vino español se acabó el entrañable acto.
Dos años mas tarde, cuando, por una reorganización, no se de que Plan, me destinaron a otra Unidad, el telegrama enmarcado seguía colgado en una de las paredes del bar.

***

En la desaparecida Hípica Militar del Paseo de Zorrilla de Valladolid, dos grandes jinetes, ambos comandantes profesores míos en la Academia de Caballería, fueron los protagonistas de esta singular anécdota.
Asterio Mayor Iglesias el “frailón”, que por aquella época llevaba dos caballos castaños muy parecidos, que si no recuerdo mal, eran el “Tripulante” para las pruebas grandes y el “Escándalo” para las pequeñas, y Modesto Valenzuela Martín el “trallas” que corría las pruebas grandes con su magnífico “Educador”.
Esa tarde, en el gran premio, nuestros jinetes hicieron los dos únicos ceros de la prueba y pasaron al desempate. Calentando en la pista de ensayo para el barrage, Asterio se dio cuenta que su caballo “Tripulante” estaba totalmente cojo. Sin perder la serenidad que le caracterizaba, disimuladamente se va a las cuadras y se encarama en el caballo de la prueba pequeña, se dirige a la pista de ensayo y sin apenas calentar, entra en la pista de competición y comienza el desempate. Puntos cero, y deprisa. Por unos segundos, le ganó el Gran Premio a su amigo Modesto.
Al año siguiente en ese mismo concurso, en la tribuna de jinetes, Asterio no podía mas y se confesó:
-¿Modesto, te acuerdas del desempate del Gran Premio de Valladolid del año pasado?
-¡Como no me voy acordar!, si me lo ganaste por décimas de segundos.
-Bueno, pues he de confesarte algo que desde aquella tarde me remuerde la conciencia.
-¡A si!, y ¿que es?
-Que el caballo con que salí al desempate, no era el “Tripulante” que se había quedado cojo, si no el “Escándalo” con el que había corrido ya la prueba pequeña.
El ambiente se puso tenso, pero en ese momento empezó a diluviar, justo cuando el jurado, llamó a la pista por el micrófono al bueno de «Alito», que apareció a caballo con “Hering” (el tordo de la Yeguada Pedro Beca), con un gran paraguas abierto. Cuando le tocaron la campana para iniciar el recorrido, el señor Zambrano cerró su paraguas y lo empleó a modo de fusta. Con la singular escena, todos rieron y se olvidaron de lo ocurrido el pasado año.

***

El gran jinete vallisoletano Ángel Alonso Martín, sin lugar a dudas uno de los jinetes militares más laureados, logró su primer triunfo de relevancia en el concurso completo (doma, campo y salto) del Campeonato de España de 1948. El premio fue el caballo (Brise Brise), que le iba a marcar la vida.
Aquel caballo olvidado en la Yeguada Militar de Lore-Toki de San Sebastián, pequeño y cojo, le otorgaría años después la gloria, y le llevó a estar seleccionado en 1956 para los Juegos Olímpicos de Melbourne.
Como el gobierno australiano se negó a levantar la cuarentena de seis meses sobre los caballos, por temor a un nuevo brote de fiebre aftosa, las pruebas hípicas se organizaron en Estocolmo, a donde tampoco pudo ir mi admirado profesor, por una lesión de su caballo.
Mi buen amigo, Josechu Verdugo, el alumno preferido de Alonso Martín, me contó que su profesor, se jugó con unos amigos una tortilla de patatas, a que se saltaba el Canal de Castilla a caballo…, y a punto estuvo.
Fue en un tramo del canal a su paso por el Pinar de Antequera, donde los dos caminos de sirgas que lo orillaban, estaban despejados, pero parece que el caballo resbaló con los pies al recibirse, y ambos cayeron de espaldas al agua. Fue difícil sacar al caballo del canal, pero al final salió.
En unos de los chiringuitos del pinar, se comieron la tortilla que el bueno de Alonso Martín, bien mojado, pagó de mala gana.

***

Como no existían las prisas de hoy, muchos de los concursos de aquellos años tenían una duración de seis días, con uno en medio de descanso, y como me parece que también había un poco más de generosidad, en sus avances de programas figuraba que un día se disputara la «Prueba Honor», es decir sin premios en metálico, solo con trofeos para los ganadores, dedicándose todo lo recaudado por entradas y apuestas a las instituciones benéficas de la ciudad.
De Madrid llegaron, al concurso de Cuenca, creo recordar, como otras veces, un teniente coronel un capitán y un teniente. Los días de concurso, el de mayor graduación tenía la costumbre de asistir a misa de nueve, y el mas moderno del grupo era el encargado de despertar al jefe media hora antes, pero ese día se corría la prueba honor…
Como cada mañana, a las ocho y media en punto, el joven teniente Luis Cabanas Rubio llamó a la puerta del teniente coronel:
―Mi teniente coronel, es la hora.
El teniente coronel se incorporó en la cama, y sacando la cabeza por encima del embozo de la sábana, dijo:
―¡Hay Luisito, Luisito que torpe eres!. Hoy es honor, hoy no se va a misa.
El teniente coronel dio media vuelta y siguió durmiendo.

***

Hace ya algunos años, en el Concurso Hípico de Saltos de Obstáculos que se celebraba en Logroño con motivo de las Fiestas de la Vendimia para San Mateo, el que fuera el jinete en activo más veterano de España, Fernando Martínez de Albornoz el «Pichi», después de ganar una prueba grande, se ponía a disposición de la ágil pluma de una periodista local, para la correspondiente entrevista.
Entre las muchas preguntas formuladas, la periodista hacía referencia a la cantidad de profesores de equitación que conocía, de todas las disciplinas, repartidos en : picaderos, ganaderías, clubes etc., y preguntaba los requisitos necesarios para serlo.
Nuestro querido amigo le contestó:
―«Hoy día, para ser profesor de equitación, solo se necesita tener un alumno»
Actualmente la cosa ha cambiado, y de aquellas clases con ciertos profesores sentados en sillones en el centro de los picaderos, hemos pasado a que hoy, el Consejo Superior del Deportes tenga perfectamente reglamentado las serias condiciones que se precisan para impartir esas clases.

***

Nos supieron legar una tradición y una forma de vivir. Durante muchos años la práctica de la equitación fue la base del «Espíritu Jinete», la filosofía de vida que heredamos, y que se ha reflejado en nuestra forma de ser.
En el Arma, hoy dicen que ese espíritu se ha convertido en la firme resolución de llegar al enemigo y dominarlo por una brillante ostentación de energía, pero yo echo de menos ese sentir palpitante de un corcel entre las piernas, que lo sientes como tuyo; y se funden en un puño, al acariciar las riendas, tu corazón con el suyo.
Así eran nuestros protagonistas: jinetes decididos, competitivos, y sobre todo sinceros y buenas personas, y poco a poco me empezaba a dar cuenta del esfuerzo permanente que tenía que hacer para estar a la altura de esos personajes.
Por desgracia, muchos de los amigos que nombré en estas notas ya se nos fueron, y los pocos que quedan, aunque los veamos marcados por las huellas del tiempo, no deberíamos olvidar que tuvieron mujeres que los amaron, hombres que les confiaron sus vidas, amigos que apreciaron su amistad, y muchos momentos de gloria,… y a los pocos uniformes que quedan en las pistas, larga vida.
¿Podrá servir esto de antídoto a ese poderoso sentimiento nacional que es la envidia, para mí, el verdadero obstáculo que paró a la equitación militar, y así poder seguir viendo jinetes de uniforme compitiendo?… a esa maravillosa especie en peligro de extinción.
Aquellos eran otros tiempos, y yo sé que ya no volverán, porque en la vida y en la historia todavía no se inventó el paso atrás.
Yo que tuve la suerte de rozarles, con gran respeto y admiración les recuerdo.
Descansen en Paz.
―«Hoy no expuse argumentos sino emociones, no quise escribí razones sino sentimientos…»

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Zaragoza septiembre 2023

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10 septiembre 2023

LOS VERSOS DEL CORONEL (TOLEDANOS) Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM

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6 septiembre 2023

¡AY MI BANDERA! (General de División Rafael Dávila Álvarez)

¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor…?

Cuentan de Juan de Dios Aldana, portaestandarte del Rey de Portugal en la batalla de Toro, que perdiendo la mano en la que llevaba la espada siguió enarbolando la bandera hasta perder también la que portaba la enseña. La recogió del suelo con los muñones ensangrentados y la sostuvo con los dientes hasta morir acribillado a estocadas. No fue baldía su hazaña. Es uno de aquellos que han forjado a los españoles de hoy. Aquel hombre, bravo donde los haya, como tantos otros, es parte del linaje de nuestros héroes de lo cotidiano que un día, de repente, enarbolan su cotidiana sencillez para convertirse en síntesis de todo lo que la historia de este pueblo lleva encima. Y dan la vida. Un homenaje. Sufriendo. Por su conciencia y honor.

Proliferan en los pueblos de España los actos de homenaje a la Bandera, actos institucionales de carácter civil que forman y educan en valores. La Bandera es el símbolo de la Patria. El amor a tu Nación. Sin condicionamientos. Nada más que decir. Todo en la vida es un símbolo y lo inexplicable aún más.

Pero hay miedo, mucho miedo, por la reacción de odio ante el Himno Nacional, al hablar de España, de Historia, de unidad, de justicia… Eso no es educar; ni es libertad. Ignorancia. Almas encogidas. Bancarrota moral.

Decía el Maestro Antonio Burgos en su “Recuadro” del ABC que es algo insólito que España se silbe a sí misma el Himno que la representa. Como el que dice: << ¡Me cago en mi padre!>>.

Y que razón tiene. Aunque unos la escondan en elecciones y otros se queden roncos del abucheo, seguirá siendo su Bandera, su Himno, el de España. Se ama a la Patria no por ser grande, sino por ser tuya.

Vivir con el rechazo a lo tuyo, a tu historia, a tus orígenes, es vivir con graves limitaciones. Limitaciones en la inteligencia y en los sentimientos y así es difícil llenar tu corazón y ocupar la inteligencia.

Dice Jorge Vigón en su libro El espíritu militar español: <<Uno no sabe bien lo que es la Bandera hasta que la ha visto trepar monte arriba entre tiros, humos, voces, vítores y reniegos, aplastándose, irguiéndose, acezando; entonces ha sentido a la Patria rescatando su propio ser y ha podido explicar lo que la bandera es…>>.

Son los humildes y sencillos, los héroes de lo cotidiano, los que mejor entienden y explican lo que es su bandera. Pocas cosas hay que transmitan la fuerza, la motivación, que un símbolo como la bandera o el himno provocan en los hombres.

Alguno olvida que el espíritu es la más colosal potencia de este mundo.

A la hora de elegir conviene meditar que es lo que mueve a los sentimientos, y a la inteligencia. A la hora de elegir no todo vale. Tan sencillo y complejo como el corazón del hombre.

Aún quedan héroes de lo cotidiano, héroes para un homenaje que nunca es a destiempo, Aldanas que se agarran a su bandera hasta perder las manos… y la vida. En cualquier momento, por encima del puntual e interesado momento.

<<Si cumplís vuestro juramento o promesa, España os lo agradecerá y premiará y si no, os lo demandará>>…

¡Ay mi Bandera!

¡Salve Bandera de mi Patria, salve!

General de División Rafael Dávila Álvarez (R)

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8 septiembre 29023

BLOG generaldavila.com

Queridos lectores y amigos:

Como comprobarán ha habido cierto retraso en la publicación de los comentarios que ustedes nos hacen y también intermitencia en las publicaciones del blog, todo ello por ajustes técnicos que esperamos estén pronto solucionados.

Únicamente les pedimos paciencia y que mantengan su fidelidad al blog. Cada día la necesitamos más.

«El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena» (Santiago Ramón y Cajal).

Gracias por todo y el abrazo en compañerismo, unión y socorro y por encima de todo: amistad.

General (R.) Rafael Dávila Álvarez 

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5 septiembre 2023

VISIÓN DE ESPAÑA TRAS EL VERANO: LAS DEMOCRÁTICAS DICTADURAS Rafael Dávila Álvarez

Trabaja el tiempo. Del que dependen los resultados. La caótica situación de España no es algo nuevo, repentino, sino un proceso que tiene origen y nunca final. Seguirá la tierra, cambiarán los hombres y sus nombres, se removerán las tumbas, pero todo será consecuencia de un acto anterior; habrá unos culpables de enterrar o desenterrar, pero todo quedará escrito, única huella de que fuimos polvo y polvo seremos, y de que no todo polvo fue bueno.

Hay una tierra, una semilla, sembradores y cultivadores que pueden durar generaciones o recoger prontas cosechas, depende de cómo sea la tierra, la semilla, de los cuidados y de la voluntad del que maneja la guadaña. Nunca se vio ni se sabe de nada que haya nacido de la nada. En principio fue el hombre el que todo lo provocó después de que en su soberbia quisiese suplantar a Dios.

No iremos muy lejos para hablar de estos frutos y de sus sembradores; cuando ahora parece que hay que segar la hierba en España; cuando decrece la tierra cultivable y crecen los segadores.

Transición en buena voluntad, entendimiento, todo eso fue y es pasado que ahora resucita para dejar al descubierto que los sembradores eran encapuchados que manejaban la azada de la magistratura y escribieron sobre la  hondura de la tierra aquello: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».

La siembra estaba hecha por los que llamaban franquistas (por  cierto término nunca utilizado durante el mismo), dicen, porque venían de Franco y a él habían servido . Guardaron el recuerdo escondido entre los aperos de labranza. Dejaron caer que entre las palabras estaba el  secreto de todo, la semilla para ellos, «las nacionalidades», y que ese era el fondo constitucional: el enfrentamiento por querer ser más que España.

Solo había que abonar, dejar que los otros creyesen que era trigo sin que se delatase la cizaña, sabían que la guadaña sus hijos y nietos la manejarían cuando el trigo estuviese agostado y floreciente la cizaña.  Solo era cuestión de tiempo, de su tiempo, y de los nuevos vigilantes.

Diversidad y pluralidad unen o separan y ha llegado la hora de dividir las tierras, señalar largas y escabrosas lindes, poner puertas al campo, arar con toros bravos y disparar al cielo de golondrinas que viajeras penetran cielos que no son suyos. Progresismo de barreras culturales, idiomas infernales que construyen este babel de odios vecinales, después del tiempo, de diferencias cada vez más acusadas impuestas por los vigilantes, cada vez más acentuadas por los regadores con agua salada y abonadores con cal viva.

Vemos los primeros frutos que quieren recoger de una cosecha que se seca: «Convención constitucional, nación foral, federalización asimétrica, horizonte confederal del Estado, plurinacional…», que equivale a dividir la tierra seca y que cada cual riegue su terruño, su bancal, su huerta y su futuro, descentralizar para más hambre y menos solidaridad, acabar con este monstruo que es España, deconstruir la nación desde el parvulario de la historia, barbaridades políticas e intelectuales propias de un gañán:

«¿Por qué  en un Estado sólo puede haber una nación? Y ¿por qué el Estado español no puede ser plurinacional, como lo fue en la práctica hasta el siglo XVIII?», ¿y él lo pregunta? Pregunta el segador que sembró la cizaña y ahora pretende engañarnos con trigo. Más escuela, cultura y menos odio.

Por mucho que insistan no pueden dejar de ser españoles. La Historia se ha encargado de ello y ya no es posible borrar una huella que a pesar del empeño en traer a colación la «cultura política anglosajona» son, tanto unos como otros, sembradores y recolectores, tan griegos como Aquiles o Ulises sin tener el valor de uno ni la sagacidad del otro.

Sin duda es la hora del segador de la guadaña, del que nunca pisó las tierras de labranza ni deshizo sus terrones a golpe de biblioteca. Por ahora la Inteligencia Artificial no ha logrado que todos hablemos el mismo idioma ni el comunismo que todos seamos iguales.

España. Nación. Indisoluble. Indivisible. Era el primer paso, luego vino lo divisible para dar paso a lo soluble que además es visible, y todo terminará en la guerra. Una vez más. Divide y vencerás. Penetra en silencio, alcanza la retaguardia y vuélvete contra los flancos: siembra y abona, con tu semilla y tu estiércol de laboratorio. Llegará el momento en el que tendrás que levantarte en armas, pero primero organiza tu nación y aprende en Maquiavelo a hacerlo adecuadamente porque si no volverás a ser derrotado.

El proceso es conocido y ha llevado tiempo. En España se araron las tierras y los labradores se dejaron engañar, como siempre, con semillas traídas de fuera, con abonos cuyo origen era la pólvora, levantaron fronteras de odio entre los campos libres, los jornaleros no se entendían entre ellos y las diferencias empobrecieron a muchas de las parcelas donde no daban ni para el pan. Al final la tierra se fue agostando y ahora es momento de recoger las miserias para acabar con todo si no acaba antes con nosotros la pobreza con su guadaña al hombro.

Esta es España. La de las nacionalidades que nos vendieron como semilla pacífica y ha crecido tanto que ya no hay tierra, sino un páramo agostado.

No se ve una fuerza lo suficiente en número y virtud que haga frente a los recolectores que pretenden que recojamos los frutos que en aquella Transición sembraron y que una vez cosechados rociarán el resto de las tierras de agua con sal y abonarán con cal viva.

Miremos atrás, ahora hay que hacerlo para que la Historia reconozca a los culpables, que no son sólo los de ahora, sino que también lo fueron los que sabían muy bien el significado de aquel artículo 2 y la disposición adicional primera.

Hubo hombres de buena voluntad, hubo también tontos y los más: malvados que esperaban el momento.

El proceso está en marcha. El final es desconocido.

No olviden que esto es un Estado donde ha desaparecido la nación y que hace tiempo dejó de ser un Reino.

No hay nada más triste que un árbol seco o una golondrina muerta. ¿Para qué tan largo viaje?

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 septiembre  2023

 

EL AEROPUERTO INTERNACIONAL DE MÁLAGA CONVERTIDO EN PISTA AUXILIAR DE RAF GIBRALTAR. Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R)

Como es sabido, el aeródromo militar de RAF Gibraltar, propiedad del Ministerio de Defensa británico, lo construyeron como suelen hacer estas cosas: en un momento de debilidad española como fue la Guerra Civil. Se encuentra en el istmo, territorio nunca cedido por España en el Tratado de Utrecht ni posteriormente; su ocupación es ilegal y contraria a los principios del Derecho Internacional. Tan es así que el Informe Kershaw (del Parlamento británico, de 22.07.1981) sobre Gibraltar incluye lo siguiente en sus Conclusiones y Recomendaciones: «La soberanía del Reino Unido sobre la fortaleza de Gibraltar no puede ponerse en duda. Se fundamenta en el artículo X del Tratado de Utrecht de 1713. Sin embargo, existe alguna duda acerca de la soberanía británica sobre el campo neutral, incluyendo el aeropuerto». Más recientemente, Denis MacShane, que fue Ministro de Estado para Europa en el Foreign and Commonwealth Office (2002-2005) dijo: «La pista de aterrizaje está claramente en territorio español, no británico» (In Facts 02.03.2017).

Torre de control del aeródromo militar, con un rótulo muy visible: Royal Air Force Gibraltar

En 2020, el gobernador colonial lo definió como «uno de los aeródromos más importantes que la RAF tiene en el mundo» (GBC News 15.10.2020).

En línea con lo anterior, la misión de RAF Gibraltar es «mantener el aeródromo e instalaciones asociadas plenamente operativos como base avanzada para las fuerzas armadas británicas que operan en el Mediterráneo o que se dirigen a otras zonas de operaciones y, facilitar su uso, en condiciones de seguridad, a los operadores civiles» pues el aeródromo está «disponible para vuelos civiles». Mientras los vuelos de las líneas aéreas responden a intereses comerciales, el número de vuelos militares responde –principalmente– al desarrollo  de operaciones militares en el Sahel y en el Mediterráneo. Sirva como idea comparativa que en 2021 hubo unas 125 tomas de aviones militares mientras que en 2022 fueron 1.514 tomas de aviones civiles.

Es una pista de 1.852 m con importantes limitaciones relativas a la seguridad; tantas que «bajo las normas actuales de las autoridades británicas de aviación civil, el aeropuerto de Gibraltar no tendría licencia para operar como aeropuerto civil»; por ello, la licencia se la dan las autoridades militares británicas. Esas  limitaciones podemos clasificarlas, entre otras, en meteorológicas, geográficas, geológicas, urbanísticas, estructurales, ornitológicas, instrumentales y laborales. En general, suponen un freno a la capacidad operativa del aeródromo pero algunas de ellas, ocasionalmente, obligan a cerrarlo.

Cuando un avión va a despegar, el piloto al mando tiene que emitir el Plan de Vuelo en el que, entre otra información, se incluye la relativa al vuelo o parte del mismo al que tenga que prestarse servicio de control de tránsito aéreo. Se incluye también la ruta que va a seguir, el aeródromo de destino y los aeródromos de alternativa. Un aeródromo de alternativa es «al que podrá dirigirse una aeronave cuando fuera imposible o no fuera aconsejable dirigirse al aeropuerto de aterrizaje previsto o aterrizar en el mismo». Por su propia definición, un aeródromo de alternativa no es el previsto aeródromo de destino.

Conviene tener en cuenta que en la documentación española de obligado cumplimiento, relativa a los planes de vuelo (AIP ESPAÑA ENR 1.10-1 de 24.02.22) figuran las siguientes «Restricciones relativas al plan de vuelo. Las aeronaves de estado con origen o destino Gibraltar AD no podrán incluir en ningún caso como aeródromo de alternativa de su plan de vuelo ningún aeródromo situado en territorio español». Por otra parte, debemos recordar que el control del tráfico aéreo de llegada y salida de Gibraltar lo hacen las autoridades españolas desde el Centro de Control de Área de Sevilla (Sevilla ACC).

Es importante destacar que el Aeropuerto Internacional de Málaga se encuentra –en línea recta– a 96,3 km del istmo de Gibraltar y sólo 124 km por autopista.

El caso es que en muy repetidas ocasiones, casi como una rutina, los vuelos civiles del RU con destino a Gibraltar, no es que utilicen el aeropuerto de Málaga como alternativa ante cualquier incidencia durante el vuelo que le «haga imposible o desaconsejable aterrizar en Gibraltar», es que salen del RU con destino, ya directo, al de alternativa cuando el cierre del aeródromo de Gibraltar se ha producido antes del despegue, horas e incluso días.  Es decir, el de Málaga está siendo utilizado por los británicos como si se tratase de una pista auxiliar del aeródromo militar de RAF Gibraltar.

Para mayor inri, los requisitos de entrada en Schengen (entre otros, pasaporte y en su caso visado) se aplican con una flexibilidad de niveles cósmicos, como es habitual cuando se trata de cuestiones relacionadas con Gibraltar. Una vez que los pasajeros con sus equipajes están en tierra y han superado felizmente los controles de entrada, les esperan sus autobuses y gozosos se dirigen a Gibraltar sin que nadie pueda controlar eficazmente si suben a ese autobús o se quedan «distraídamente» en España, territorio Schengen, y con acceso ilimitado a toda Europa.

Esos mismos autobuses son los que  facilitan la primera etapa del vuelo de regreso Gibraltar – RU, pasando por Málaga, pues obviamente, si RAF Gibraltar está cerrado, no hay aviones.

Mitad de levante de la pista de aterrizaje. En primer plano el cementerio. A su derecha las instalaciones del denominado Regimiento de Gibraltar. Al fondo, La Línea de la Concepción.

No debemos olvidar las tasas aeronáuticas, por ejemplo, la de pasajeros, aviación civil y seguridad del entorno. No tendría nada de extraño que, tratándose de vuelos hacia o desde Gibraltar, las tasas correspondientes se las embolsasen precisamente en Gibraltar aunque el avión haya utilizado el aeropuerto de Málaga. Otro aspecto quizá irregular es el de los seguros de los pasajeros y sus equipajes para el tránsito Málaga–Gibraltar.

Se reseñan algunas de las causas (no todas sobrevenidas) que han supuesto y suponen el uso del aeropuerto de Málaga como alternativa, por parte de aviones civiles:

Mal tiempo en Gibraltar, temporales de levante o del suroeste, de varios días de duración, aguaceros, niebla; Falta de controladores por enfermedad (Por lo visto no tienen controladores de refuerzo frente a contingencias, que puedan cubrir las bajas), por huelga, por ser la hora de descanso (algo así como «la hora del bocadillo») o por exceso de horas (Se hace notar que se acogen a la legislación laboral británica; lo que diga la legislación europea respecto a Schengen y el abuso de Málaga no lo consideran, como si los británicos estuviesen exentos de cumplir las leyes españolas); Falta de personal auxiliar de los controladores, también por huelga; Falta de meteorólogos, otra vez por huelga; Caída de alimentación eléctrica exterior y fallo en cadena de los grupos electrógenos por desuso; Rotura de cables de alimentación eléctrica, por obras o por falta de mantenimientos; Rotura del cable de la señal del radar por desprendimientos de rocas; Avería de la línea telefónica con el Control del Tráfico Aéreo en Sevilla e inoperancia de las rutas alternativas por su falta de uso; Avería en el radar; Falta de espacio en el parking de aviones; Vertidos de combustible; Ausencia de los camiones cisterna que proveen de combustible (Procede de la refinería de CEPSA- San Roque [Cádiz] pues carece de depósitos de combustible); Carencia de personal técnico (está en Málaga) para reparación y mantenimiento de los aviones civiles. Suma y sigue.

Sobre los temporales conviene destacar que si ocurren en el RU se cancelan los vuelos a los aeropuertos afectados pero si el temporal es en Gibraltar, los vuelos del RU a Gibraltar no se cancelan, simplemente se desvían a Málaga.

No se discute la necesidad de atender las emergencias aeronáuticas, como en el siglo XIX no se discutió la necesidad de atender las emergencias sanitarias[i], las que –con el paso del tiempo- dieron lugar a la ocupación ilegal de la mitad sur del istmo. Ahora bien, conociendo un poco de historia, no se nos oculta que de la emergencia se pasa con facilidad a la rutina (que es lo que estamos viendo) hasta el punto de que, muchas de ellas, podríamos considerarlas como «emergencias rutinarias»; después, la rutina se convierte en precedente; a partir de ahí, el mantenimiento o repetición de una situación de hecho genera un argumento de derecho, como con cualquier «okupa» que, en definitiva, es lo que son. En cualquier caso siempre les queda apelar a las «razones humanitarias» y a los «gestos de buena voluntad» que tan buenos resultados suelen dar por la receptividad sublime de nuestras autoridades. No deberíamos olvidar que el engaño por parte de los británicos y su abuso de nuestra indestructible buena fe es algo normal en el trato con ellos desde 1704.

Como vemos, el Aeropuerto Internacional de Málaga, funcionando como una pista auxiliar del aeropuerto militar de RAF Gibraltar, le permite su supervivencia económica al aceptar vuelos civiles que no deberían haber salido del RU, máxime cuando existen líneas aéreas que vuelan directamente desde el RU hasta Málaga y hasta Jerez de la Frontera.

Los EEUU pagan por el uso de Rota y Morón en forma de Convenio con España. El RU no sólo no paga nada por usar el de Gibraltar que está en territorio español sino que además, ese aeródromo «okupa» sobrevive económicamente gracias a España.

El aeródromo del istmo es una más de las instalaciones militares de esta colonia que nosotros los españoles consentimos y nos empeñamos en sostener. ¿Por qué?

Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R)

[i]Es importante recordar que la ocupación británica del istmo sucede en el siglo XIX después de que la generosidad de España permitiera que se ocupase temporalmente como hospital de infecciosos durante dos epidemias en Gibraltar.

3 septiembre 2023

Blog: generaldavila.com