PAZ/GUERRA UCRANIA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

La guerra ya pasó y el momento de la paz será ahora o nunca. Esta situación es inexplicable ¿o abre las puertas del infierno?

La invasión de Ucrania el 24 de Febrero de 2022, a dos meses de cumplirse los cuatro años, debería haber sido detenida de manera inmediata, en el mismo momento en el que empezó.

¿Pudo ser?

El Ejército ruso se mostró impotente por su escasa preparación a lo que se unió un estrepitoso planeamiento táctico que no soportaba el análisis de la más elemental escuela militar. Analizado por activa y por pasiva en este blog, hoy constatamos lo dicho desde el inicio. A un error estratégico se unió el táctico. Fallaron las hipótesis más elementales bajo el peor de los criterios que pueden pasar por la cabeza de un general y su Estado Mayor: despreciar las capacidades morales y materiales del  adversario. Ucrania plantó cara y lo hizo con valor y decisión. Pero todos sabíamos que la guerra la ganaría militarmente Rusia.

Cuatro años es una barbaridad y son muchos los interrogantes. También son muchos los detractores del presidente de EEUU, pero todo apunta a que la llegada de Trump ha sido una esperanza para la paz. No hay más que repasar lo que ocurría antes de su presidencia.

¿Y si la invasión no se hubiese producido? Estaba prevista y pudo no ser.

¿Y si Ucrania no se hubiese defendido? La Inteligencia estadounidense fue decisiva en los primeros momentos.

¿Y si se hubiese llegado a un acuerdo, aquel que pudo ser, el de Estambul? Tendrán que contestar algunos «líderes» europeos.

¿Y si se hubiese ayudado a Ucrania en aquel momento que pudo ganar la guerra? ¿Quién  no lo quiso? ¿Sabe Europa lo que le espera? ¿Qué pinta el Reino Unido en esta guerra? Todo responde a una sola hipótesis.

¿Habrá paz? ¿será pronto y prolongada?¿Resolverá los problemas que la provocaron?

Nadie es capaz de responder, aunque hay preguntas que a cuatro años vista tienen claras respuestas que nadie se atreve a exponerlas dada la manifiesta culpabilidad.

¿La ONU? Bien gracias.

¿Ha sido una guerra económica, política, social, religiosa, étnica, geográfica…?, ¿ o de estudio y tanteo?

Desde el primer momento dijimos que la guerra en el campo militar sería ganada por Rusia. El hecho es contrastable. Pero hay otros aspectos analizables antes de hablar de victoria total.

¿Alguno de los contendientes ha logrado su objetivo? ¿En qué medida? Este análisis es complejo porque se sale de lo comúnmente llamado victoria militar para adentrarse en un mundo cargado de influencias de otros tipos de conflictos que, aunque no guerreros, son tan analizables como el número de victorias, derrotas o tanques destruidos.

¿Cuál era el objetivo estratégico de Putin? ¿Recobrar para Rusia un prestigio perdido? ¿Lo ha logrado? ¿Y el de Ucrania? ¿Defender y conservar a toda costa su integridad territorial? ¿Qué había ocurrido años atrás en el Donbás y en Crimea? ¿Conoce(n) (mos) los antecedentes?

¿Ucrania pretendía integrarse económica y militarmente en Europa?

¿Qué interés tenía en ello Europa? ¿Sus recursos? ¿Qué papel ha jugado la Unión Europea en esta interminable guerra en la que ha consumido un dinero que ni tiene ni le pertenece? ¿Se habrá al fin dado cuenta de que no hay unión económica si no está sustentada por un poder militar?

Es indudable que la dirección de la guerra pertenece a la política.

La guerra no es la destrucción del Ejército enemigo, sino la victoria retórica, la del relato que, a pesar de un ejercito destruido, da la razón al derrotado.

Con el tiempo, el que se impone con las armas acaba imponiendo su relato porque es fácil comprar desde el poder  al relator. Esa será la victoria. Los cañones mandarán en el resultado, aunque este no sea exclusivo éxito de ellos. El concepto guerra ya no queda limitado al choque militar. El fenómeno guerra ya no es militar, solo su ejecución.

La guerra hay que acabarla, no de manera temporal, con ruta de futuro.

Nunca sabremos que ocurriría si esta guerra se hiciese interminable. No lo será. Hay que detener la guerra. ¿Cuándo y dónde? ¿En qué condiciones? No habrá una derrota clásica bajo el concepto de destruir al enemigo y obligarle al cumplimiento de nuestra voluntad. ¿Qué voluntad se impone?

Todo combate se debilita en el avance… Ya ninguno avanza, o lo hacen a ninguna parte.

¿Vencedor? Entre Irán y Estados Unidos después de doce días de guerra hay un claro vencedor, pero ¿ hasta qué grado ha terminado esa guerra con la imposición de la voluntad del vencedor? No está claro.

Debemos dejar la indefinición momentánea de victoria o derrota. Todos pierden. Todo es transitorio.

En este periodo tan largo de guerra, parece que nadie se ha planteado seriamente: ¿por qué esta guerra?

Es fácil señalar al invasor. Difícil justificarlo. Pero si nos cerramos a ello nunca podremos redactar un tratado de paz duradero, porque no habremos solucionado el porqué por muy injustificable que todo ello nos parezca.

Hay un conjunto de hechos, se mezclan desde hace años, que relatan una enorme e inesperada transformación de una compleja nación, Rusia, que quiere salir del indeterminismo y del trato injusto que se le da como amenaza a Occidente.

Hay en esa amalgama motivos espirituales más fuertes incluso que los materiales y razones que no son fáciles de entender para quien está alejado de las diferencias que produce la historia, la geografía, el idioma, la religión, los orígenes y los vientos, la situación en definitiva. Hay siempre razones, justificables, o no, casi siempre entendibles.

Deberá de ser  una paz ventajosa y si lo es solo en lo económico no lo será. La única forma de una paz que se conserve en el tiempo llegará si se adentra en las razones profundas, históricas, sensibles de unos pueblos que tienen un origen común. Ellos tienen la palabra más allá de la que otros firmen.

Deberíamos estar preocupados por alcanzar la finalidad de la guerra: ganar la paz.

Aquí no hay dos contendientes, sino muchos intereses. Sobrevuelan sobre el campo de batalla buitres hambrientos que hasta socavarán la tierra. El río Dniéper cambiará de nombre: baja rojo de sangre.

Hemos leído muchas propuestas de paz. Seguridad, territorio, promesas… Ninguna será respetada sin que Rusia tenga el poder, todo el poder, en los mares Azov y Negro. Esto tan concreto será el abstracto de la negociación y si no se da tendremos que llevar la acción más al Norte. La salida al Mediterráneo debe quedar asegurada para Rusia. Odesa en el punto de mira, será internacional o rusa. Tiempo al tiempo.

Pero todo son palabras. Nadie me ha concretado lo que se aprobó en Alaska. Eso es lo único que cuenta.

¿¡Y han pasado cuatro años de muerte para esto!?

Hemos logrado que cada vez se mate más y mejor, desde más lejos.

Una distancia tal que no la percibimos cuando está llamando a nuestra puerta. La guerra si no se negocia la paz será pronto más cercana; no se hará esperar. La paz está ahora más cerca que nunca. Eso le debe Europa a Trump. Estate quieta Europa, debería ser ahora el mandato.

La culpa de estos cuatro años de guerra, ya que somos muy dados a señalar culpables, podría ser del cambio climático, aunque yo me inclino por Aquiles.

Ya solo espero que quede en pie un Homero que inicie un nuevo mundo con una escritura que nos traspase.

Trump lo ha conseguido. Todo será cuestión de que Europa no intervenga demasiado. Cuidado con las tonterías de última hora y los mensajes que Zelenski llevaba de algún líder europeo.

«Estas acciones imprudentes no quedarán sin respuesta» dijo Lavrov al supuesto ataque ucraniano con drones a una residencia de Putin.

Seguiremos esto último muy de cerca.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 diciembre 2025

DEFENSA SOLICITA QUE LA OPOSICIÓN LE RINDA HONORES. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

La tragedia de lo ocurrido tras la riada en Valencia se ha convertido en un insoportable peaje para cualquiera que quiera abrir las puertas de la verdad. Derribar el muro levantado por el Gobierno del señor Sánchez que rentabiliza aquel desastre se convierte en unos de los mayores escándalos de la democracia.

Cuando desde la cruda versión y conocimiento militar nadie ha revelado la actuación de las Fuerzas Armadas en aquellos días el ministerio de Defensa, de forma incomprensible, solicita a la oposición que pida disculpas por faltar a la verdad ya que, según ellos, la Unidad Militar de Emergencia (UME)  estuvo a su disposición desde el minuto uno.

Quien falta a la verdad es el responsable de haber redactado esta nota urdida con mala intención y huyendo de la responsabilidad de una actuación convertida en tragedia

Más allá de discutir si disponer de lo inútil el problema se centra en algo de mayor envergadura porque  todos supieron, desde el minuto uno, que aquello sobrepasaba cualquier capacidad de la simple emergencia, incluso para la Unidad Militar de Emergencias (UME) sobrepasada e incapaz de afrontar aquel desastre con sus medios. Desbordados no pudieron ir más allá y quedó durante días la Comunidad ahogada en sus carencias y descontrol. No había nadie.  Nadie quiso asumir responsabilidades de algo que se veía con consecuencias políticas muy graves. La tragedia humana se veía venir.

Las Fuerzas Armadas actuaron después de tres días del comienzo de la riada y el nivel 3 de emergencias nunca se decretó para así rehuir responsabilidades. Esa es la verdad descrita en su día en este artículo con cronología de hechos y que vuelvo a repetir.

El ministerio de Defensa se enfanga con su proceder y para quien es militar, por muy retirado que esté, le duele porque aquello fue un mirar para otro lado, algo que las Fuerzas Armadas han sentido en lo más hondo. Algún día alguien lo contará. En mi caso me limité a analizar los hechos y a poner de mi parte todo lo que pude; alguno sabe de ello.

El tema clave de la ayuda militar ante la trágica riada no es el caso de la Unidad Militar de Emergencias (UME) que hizo lo que le ordenaron, ni más ni menos. Por eso y para eso está bajo mando civil directo fuera de la cadena de mando operativo de las Fuerzas Armadas. Actúa a las órdenes directas de la ministra. Un detalle muy a tener en cuenta y que esperamos se corrija en su día. Es una anormalidad nada aconsejable.  Para manejar una unidad militar en el campo operativo es necesario contar con el asesoramiento y capacidades del mando militar y su Estado Mayor. Para eso está.

Un ministerio de Defensa no está para solicitar a la oposición que rectifique, sino para examinar su propia conducta y dar cuenta de su más exacto cumplimiento del deber de defensa y auxilio. No mirar por la ventana, sino ponerse las botas y pisar el fango. No solo el político.

No había nadie. Lo repiten una y otra vez: no había nadie… Un día, al día siguiente… No había nadie. ¿Dónde estaba España? ¿Reducida a un trozo del levante español como roto del conjunto?

Fue al tercer día: unas linternas, no era la luz, pero algo brillaba, lejos, muy lejos…

Unos militares del Mando de Operaciones Especiales que por allí maniobraban se lanzaron a la ayuda sin esperar más órdenes. No era tiempo sino de ayudar y atender a la muerte a la que se enfrentaban.

Convendría saber las órdenes que se dieron por las redes militares y de la Guardia Civil. ¿Son secretas? ¿Por qué no se conoce lo que se ordenó desde los ministerios afectados? ¿Y lo que no se ordenó?

Defensa solicita… ¿Qué solicita? Solicitamos nosotros.

No es la Unidad Militar de Emergencias a los que tiene que escusar el ministerio de Defensa, sino a las órdenes que dio al no hacerse cargo de la tragedia desde su competencia, exigible e inexplicablemente abandonada.

No. Aquello no fue un problema de la UME, ni de Feijóo ni siquiera de Mazón.

No había nadie. ¿Por qué? En situaciones de emergencia está visto que es mejor no recibir órdenes cuando estas están mediatizadas por sus consecuencias políticas. Puede ser fatal no actuar a tiempo.

No queremos medallas; Ahora las dan aquellos mismos que antes las negaban en combate. ¿Serán al valor político?

Queremos actuar cuando la misión y el riesgo que corren nuestros ciudadanos  lo exige; pero sin filtros políticos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

29 diciembre 2025

Blog: generaldavila.com

 

 

GRANDE DEL ENCHUFE Y DUQUE CONSEJERO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En euros es un buen sueldo, aunque sea al año.

Después de los abrazos: <<lo que este tiene que saber>>. Le rodea un silencio inicial, es dueño de la palabra. Nadie pregunta en su presencia, por si acaso. Intimida el caballerete porque sabe, pero sin saber en él ni lo que de él se sabe.

Que te sonría será bueno, ¿o no?: ¿Sabrá lo de…?

Del abrazafarolas al abrazasecretos, y quien no maneja, por delante o por detrás, por dentro, o por el medio, la cocina o kitchen, la despensa, la nevera, o el frutal —siempre en inglés o en romano—, no es nadie.

Los militares siempre han sido pobres, exceptuando aquellos que por familia, suya o política, hayan heredado un buen título económico. La riqueza está (ba) en la añoranza. Ahora en el Consejo de Administración.

Los hay, civiles y militares, con y sin título o graduación, procedentes de los injertos sobre el árbol del socialismo que fructificaban en billetes de 500 euros hasta que los retiraron y hubo que injertar —fidelidad—en otras ramas. Del injerto salieron frutos codiciados: Ley de Memoria Histórica y, ahora, tras sucesivos injertos, renovados frutos, la de Memoria Democrática (manda bemoles), todo para desmemoriados.

Dicen que les fue muy mal y es hora del <<ahora me toca a mí>>. Esta nueva ley acabará con los títulos de la(s) etapa(s) anterior(es), que no podrá(n) mencionarse si la cárcel quieres rehuir. Suprimidos los de aquella nobleza, que ya no obliga, hoy se reparten títulos nuevos, más y mejores.

El de marqués ahora se llama 240.000 euros y solo has de sentarte en un consejo de administración, sonreír y mantener el secreto:

—Aquí estoy yo; que sé lo que sé; más lo que tú crees que sé; yo soy el que soy, incluso yo soy.

Me da que alguno sigue largando lo que sabe y lo que quiere que se sepa. Para despistar o por venganza. ¡Quién sabe!

Conozco a uno, funcionario, que antes se llamaba soldado, que cobraba más dietas al mes que días tiene el calendario.

—¡Oiga que febrero solo tiene 28 días!

Y se las apañaba para contar viajes a lugares lejanos donde se confundía un día con el otro, por eso de las horas, y sumaba 31+1.

¿A quién le oí decir que el dinero (¿querría decir la corrupción?) hace mayores lealtades que las de la sangre? Los silencios son clamores cuando aparece la traición, que se practica cuando te retiran del tronco del injerto. ¿Quién dijo lo del enemigo al ombligo?

Los títulos nobiliarios, de más a menos, son: Duque, Marqués, Conde, Vizconde, Barón, Señor y Grandeza personal. Este último, como su propio nombre indica, personal e intransferible. ¿Hay mayor título que el de grandeza personal? ¿Es necesario que te lo conceda alguien? ¿Quién es alguien para dártelo?

La equiparación actual es más práctica. Entre el millón y los 200.000 del ala. Ser duque de nada sirve, mejor es el millón y el Consejo de Administración. El que se proclama nuevo Jefe del Estado los concede vía telefónica, que es su BOE.

¿Grandeza personal? Queda fuera de la ley.

La ceremonia avergonzaría: Cobertura de Grandes.

Desde Alfonso XIII no se han repetido. ¿Quién se atreve en los actuales momentos?

De ella tendríamos que recuperar el final, cuando el Rey le decía al grande en cuestión: <<Cubríos y hablad>>.

Sé de algún grande, de estos de ahora, que diría: Cubierto estoy Majestad (el solomillo a cubierto), hablar no debo. Vuestra Majestad bien lo sabe.

Desde que empezó esta democracia, en España, todo, absolutamente todo, ha girado sobre los secretos y el dinero, sobre el dinero y sus secretos; y así no hay democracia que resista ni grande que con el título se atreva, si no es con gran desvergüenza. Claro que el título económico, estos nuevos, son otra cosa con la que se pueden comprar grandezas; hasta personales, incluso voluntades.

Son los amos de la luz, que la encienden y apagan a su antojo.

En un lugar de la Mancha Babieca hablaba con Rocinante:

—Metafísico estáis. A lo que Rocinante contestó.
—Es que no como.

Estamos en una so(u)ciedad muerta de hambre. Lógico es buscar tener el riñón bien cubierto y dejarse de títulos que luego, encima, obligan.

¿De qué sirve la nobleza del solomillo que acaba contigo en Soto del Real?

¿O será todo una malvada inocentada, señor duque de…?

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel (R.) de Infantería DEM Félix Torres Murillo

Publicado en el Diario “La Región” de Orense por General Dávila

https://www.laregion.es/opinion/non-plus-ultra_1_20251226-4106100.html

EL MENSAJE DEL REY EN NAVIDAD: CONVIVENCIA ES LA PALABRA CLAVE Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Siempre hay que estar atentos a la palabra, cualquier palabra, que encierre algo de interés nacional, es decir de la nación, al margen de que individualmente nos afecte más o menos; nos guste o deje de gustar. Cuando esa palabra es la del Rey prestemos atención porque algo quiere decirnos.

La palabra del Rey es simbólica y de ahí su valor. Es el símbolo quién habla y es por ello que su palabra cobra más valor y fuerza que la temporal de un Gobierno guiado por su interés que no siempre coincide con el de la Nación.

«El Rey es el Jefe de Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes».

Así dice la Constitución y el mensaje del Rey en Navidad se encuadra de lleno en esta misión de arbitraje y moderación. Sus palabras en esta Navidad han sido más que nunca un acto de Rey que avisa porque ve que esto no va en la dirección que deseamos. Por ello es destacable la repetición de la palabra convivencia. Debemos analizar en detalle a quién se ha dirigido especialmente en su mensaje de Navidad.

Repetiremos como el Rey: convivencia. ¿Es que vamos camino de perderla o ya la hemos perdido? He sentido tristeza al oír al Rey: «…hastío, desencanto, desafección, crisis de confianza…» Poco navideñas, preocupantes hasta el límite de lo que un Rey puede anunciar en Navidad. Oscuro panorama.

De estos 50 años creo que los peores son los últimos en los que se ha puesto en discusión la unidad de España. Terminar con la Transición es acabar con la convivencia de la que habla el Rey. Porque parecen sus palabras dirigidas, muy dirigidas y no a todos los españoles. A los gobernantes. A todos los que lo hacen o lo pretenden. En España, gracias a Dios y al talante de los españoles, vivimos en convivencia; por ahora. No somos la gran mayoría de los españoles los que la rompemos, sino los políticos y sus políticas y a ellos se ha dirigido el Rey. Los españoles sabemos convivir, pero esos que se denominan nuestros representantes han entrado en una loca batalla por el Poder, un poder que roza el abuso y que más parece una dictatorial forma de gobernarnos.

Es evidente que hay una «crisis de confianza». No, no es un problema generacional el que tiene España, sino de confianza y credibilidad en nuestros gobernantes. No eran palabras las del Rey para generaciones por edad, sino por una política desastrosa que está llevando a España a no serlo. De eso hay que hablar y a eso se ha referido el Rey. Ha sido un acto de arbitraje y moderación. Tarjeta amarilla tirando a roja. Si no es así y estoy en un error pido disculpas, pero es que no me he dado por aludido en las palabrea Reales. Era a otros a los que se dirigía el Rey. Creo intuir.

Este párrafo destaco: «Los extremismos, los radicalismos y populismos se nutren de esta falta de confianza, de la desinformación, de las desigualdades, del desencanto con el presente y de las dudas sobre cómo abordar el futuro». Pues en eso estamos. ¿Cuál es la solución? «Avanzar unidos».

¡Cuan largo me lo fiais!

Perdonen que hasta en Navidad les atosigue con mis palabras, pero es que no está el horno para bollos y ni un minuto podemos perder que no sea en la defensa de nuestra unidad y «convivencia»

Feliz Navidad

25 diciembre 2025

FELIZ NAVIDAD SOLDADOS. General (R.) Rafael Dávila Álvarez

No es fácil, tampoco difícil, decir algo en fechas tan señaladas como las de hoy. Deseos casi siempre que no se cumplen, pero no por ello debemos mirar en otra dirección. Es noche y día de afectos y son muchos los que tengo entre mis manos. Cada vez que escribo estoy pensando en quienes me leen, a los que me debo. Les estoy muy agradecido y me gustaría demostrárselo, pero no encuentro otra manera que la de seguir cada día contando ese punto de vista que quiere alcanzar el amor a España y una profunda mirada a nuestras Fuerzas Armadas.

En nuestros soldados pienso. Por su misión. Por su entrega silenciosa y eficaz. Porque son nuestra esperanza contra los que pretenden que dejemos de ser España. Pido reciprocidad y que a ellos se les mire y cuide como ellos lo hacen con nosotros. En esta Navidad pido por ellos y que no solo se piense en las armas, en la industria de las armas, sino en los que manejan la Defensa desde la humildad y sencillez del fusilero de a pie. Porque tarde o temprano tendrá que ser la moral del soldado, su virtud la que se imponga por encima del dinero, de una industria que hace de la guerra un negocio.

Es noche y día de paz. ¿Deseos de paz? Más de uno desde los ministerios de la Guerra o la Defensa ponen los cimientos a la guerra para que esta no acabe y el negocio siga.  Miren por donde en esta Nochebuena y día de Navidad solo voy a recordar a nuestros soldados. Nada más. A la tropa, que todo se lo merecen. Los olvidados. Los que son utilizados hasta que les llega la edad dura de enfrentarse con el paro y la soledad. Nada está resuelto en este oficio de servicio a España. No es fácil, pero es posible. Solo hace falta voluntad y que por cada general o similar  que use las puertas giratorias se lleve con él a su Brigada o División. ¿Demagogia? De eso está hecha la política, del uso y abuso de servidores públicos.

No es día de criticas, sino de recuerdos y ninguno mejor que el dirigido a los soldados. A ellos les debemos la paz y tranquilidad de esta noche. Ya veremos cuando vengan otros días y otras noches..

Feliz Navidad

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com 

24 diciembre 2025

NAVIDAD. Rafael Dávila Álvarez

 

Leonardo da Vinci. Galería Uffizi, Florencia, Italia

Atribuimos el misterio a lo impenetrable, sin acceso al conocimiento, cuando es todo lo contrario: asequible y siempre cerca del conocimiento con el que se hermana, no lo limita sino que lo atrae en permanente llamada. El misterio es el mayor motor intelectual del hombre y sin él no existiría la condición humana. Nunca se conoce todo ni nada se conoce del todo. El imán del conocimiento es el misterio, mientras más impenetrable nos parece más conocimiento se desprende de él.

Navidad: estamos ante el mayor de ellos y por tanto el que más se abre a que nos acerquemos a su profundo significado y así conocer, intuir al menos, qué hay más allá.

Indaguemos en ello con la humildad que la sabiduría engendra. Todo se encierra en la palabra: Navidad. Nace Dios. ¿Es posible? ¿Cómo nace? ¿Para qué? ¿Es creíble un Dios Hombre?

El misterio nos lo expone con crudeza el Papa Benedicto XVI, Joseph Ratzinger en la introducción a su libro Jesús de Nazaret. Nos recuerda el Papa que hace ya muchos siglos Moisés quiso ver la gloria de Dios.

«Se relata en el Libro del Éxodo. Allí se nos narra la petición que Moisés hace a Dios: “Déjame ver tu gloria” (Ex 33,18). La petición no es atendida: “Mi rostro no lo puedes ver” (33,20). A Moisés se le pone en un lugar cercano a Dios, en la hendidura de una roca, sobre la que pasará Dios con su gloria. Mientras pasa Dios le cubre con su mano y solo al final la retira: “Podrás ver mi espalda, pero mi rostro no lo verás” (33,23)».

Verás un niño en el portal… «…pero mi rostro no lo verás, pero mi rostro no lo verás…».

Podemos pasar una vida en ese pensamiento. San Ero en Armenteira así parece que lo hizo:  «Nunca prodigio tan grande como el que Dios hizo por la oración de su Santa Virgen Madre de gran precio».

Lean a Ratzinger, o al Papa, como prefieran. Nos habla de Virgilio y «sus poesías Bucólicas (poesía pastoril), compuesto aproximadamente cuarenta años antes del nacimiento de Jesús«.

«En medio de graciosos versos sobre la vida campestre, resuena de pronto un tono muy diferente: se anuncia la llegada de un nuevo orden en el mundo a partir de lo que es «íntegro» (ab integro). «Iam redit et virgo», ya retorna la virgen. Una nueva progenie desciende de lo alto del cielo. Nace un niño con el que se acaba el linaje «de hierro». ¿Qué se promete allí? ¿Quién es la virgen? ¿Quién el niño del que se habla?». «En esta atmósfera de espera en la novedad se incluye la figura de la virgen, imagen de la pureza, de la integridad, de un comienzo «ab integro». Y también la espera en el niño, el «brote divino» (deum suboles). Por eso, quizá se puede decir que las figuras de la virgen y del niño forman parte de algún modo de las imágenes primordiales de la esperanza humana, que reaparecen en momentos de crisis y de espera, aun cuando no haya en perspectiva figuras concretas».

«Y mientras estaban allí [en Belén] le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada» (Lc 2,6s).

«Lo que hasta entonces había sido sólo un esquema lejano, de pronto se hace presente. En la época de Augusto, después de tantos trastornos provocados por las guerras y las luchas civiles, el país se ve invadido por una oleada de esperanza: ahora debería comenzar por fin un gran período de paz, debería despuntar un nuevo orden del mundo».

«Este es el misterio que solo queda desvelado la noche de la Navidad. Ya se puede ver el rostro y por ahora, esta noche de Navidad, es el rostro de un niño nacido en un Portal, entre estrellas y pastores».

Si no hubiese misterio no habría Dios y por tanto hombres.

Y si todo esto no se entiende hay una fórmula que nunca falla. No hay más que ponerse de rodillas, sin más, ni menos, y permanecer en esa postura ante todo lo que nos rodea. Muchos misterios se revelan cuando la actitud exterior del cuerpo postrado de rodillas nos alcanza por dentro.

Probemos. Todo lo científico-experimental y técnico queda al descubierto.

La esperanza humana, reaparece en momentos de crisis y de espera, aun cuando no haya en perspectiva figuras concretas.

Déjame ver tu gloria

Feliz Navidad.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Navidad  2025

¿QUIÉN CONDUCE AL REY?: GAUDENCIO Y LA LEALTAD. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Ha muerto Gaudencio Fernández: el conductor del Rey Don Juan Carlos. Un caballero ejemplar cuyo recuerdo permanecerá entre los que le conocimos y admiramos.

Esas manos del alma hoy se nos han ido con hondo sufrimiento para los que podemos decir que fuimos alumnos suyos en la Zarzuela donde desde su sencillez y cercanía nos quiso y ayudó. A todos, desde los más altos a los más bajos.

No. Al Rey no le conducían esos nombres que ahora resuenan y quedan  como los grandes que dirigían a España. Pruebas evidentes tenemos de que no fue así. No hay mayor dificultad cerca del Rey que servir sin servirse. Los hubo, no fueron conocidos, menos famosos pero más servidores a España al Rey y a usted que otros. El ejemplo fue Gaudencio. ¿Qué hacía, quién era?: El conductor del Rey. Ni más ni menos.

Hoy ha muerto Gaudencio Fernández, las manos al volante del Rey Juan Carlos. De siempre, desde que el Rey se vistió de uniforme, aquellas manos condujeron al Rey por España a todas horas, buenas y malas. Se podría hacer historia de España dentro del recinto de un automóvil donde uno se relaja en la rigurosa conducción de otro. Ese era Gaudencio, en quien el Rey Juan Carlos depositaba su confianza y tranquilo viaje mientras tomaba quizá decisiones trascendentes.

Es una metáfora muy a propósito. Un Rey necesita siempre a su lado un buen conductor. Ninguno como Gaudencio que se lleva con él parte de la historia de España, la que se encierra en el interior de un vehículo que lo ha recorrido todo. Saben de lo que hablo y lo importante que es esa buena conducción sobre todo por carreteras de muchas curvas y hondos precipicios.

El fiel Gaudencio conducía. Era ni más ni menos que el soporte de seguridad un día y otro, siempre.  Fue una vida de silencio, de entrega sin reservas, admirable, un ejemplo para todos los que entrábamos a servir. Para mi Gaudencio fue un ejemplo a imitar en la Casa de Su Majestad el Rey. De él aprendí a estar, a servir y a sonreír por encima del duro trabajo, siempre acompañado del silencioso sacrificio.

Tuvo la gentileza de conducir el coche del Rey en mi boda y mantuvimos la amistad a través de su hija Marga hasta el día de hoy. No se lleva títulos ni preminencias. Solo el amor y reconocimiento de quienes fuimos aprendices de su lealtad y buen hacer: servir.

Descanse en la paz merecida y España debe el reconocimiento a la labor de un hombre irrepetible: Gaudencio Fernández.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

21 diciembre 2025

 

 

LA ESTÉTICA GUERRERA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Decían las Reales Ordenanzas de Carlos III: «En el esmero del cuidado de la ropa consiste la ventaja de que el Soldado no se empeñe, como que grangée el aprecio de sus Gefes; y para lograr uno, y otro, se labará, peynará, y vestirá con aseo diariamente, tendrá los zapatos, evillas, y botones del vestido limpios, las medias tiradas, el corbatín bien puesto, su casaca, chupa, y calzón sin manchas, rotura, ni mal remiendo, las caídas del pelo cortas, y con un solo bucle a cada lado, la gorra bien armada, y en todo su porte, y ayre marcial, dará a conocer su buena instrucción, y cuidado».

«No ha de llevar en su vestuario prenda alguna que no sea uniforme: nunca se le permitirá ir de capa, ni con redecilla, fumar por la calle; ni fuera de los Cuerpos de Guardia, sentarse en el suelo, en Calles, ni Plazas públicas, ni otra acción alguna, que pueda causar desprecio a su persona».

Son palabras exactas y necesarias. Eternas. No hay duda de su permanencia en el tiempo. Hoy creemos que en ello se insiste, aunque con variaciones que suponemos para bien.

Sin duda las formas son parte importante en la milicia, sea momento de paz o guerra. El estilo militar se nota hasta de paisano; así era porque el porte (presencia o aspecto de una persona) también se educa y muchas horas de vida militar forman y conforman una figura de estilo inconfundible.

Digo yo que seguirá siendo así, aunque tal y como están los tiempos eso esté mal visto.

«¡Qué galán, qué alentado,/ envidia tengo al traje de soldado!»(el El alcalde de Zalamea).

La uniformidad militar no se limita a un traje más o menos vistoso, sino que es un conjunto único en el que «no adorna el vestido al pecho, que el pecho adorna al vestido«, pero ambos son la figura del soldado, el uniforme es la piel tatuada de manera irreversible. Cala hasta los adentros.

Ese estilo militar lo describe muy bien Millán Astray en su libro La Legión.

«El saludo del legionario es el más enérgico, el más airoso y más marcial que pueda desearse. Espera impaciente a que llegue el Jefe a su altura, y en el momento debido levanta la mano, que clava en la gorra, mirándole al mismo tiempo. La mirada brilla con fiebre, es fija y recta a los ojos del mirado. Es también de ofrecimiento interrogante para su Jefe; dice: «Mándeme». El modo de hablar, contestando, es en alta voz, enérgico, con palabras cortadas, breves, acompañando siempre el título del Oficial: «Sí, mi Capitán». «En seguida, mi Alférez». Es otra manifestación explícita de obediencia y entusiasmo. El modo de marchar es de peculiar marcialidad y soltura. Van erguidos, resueltos, quizás provocadores. De ellos ha huido la timidez y el entorpecimiento. Se distinguen por sus clásicos y legendarios gorrillos con la borla encarnada, el cuello al aire, despechugados. Marchan alegres y despreocupados mostrando bien a las claras que son hombres de guerra, emprendedores y valerosos».

Homero en la Ilíada describe con detalle e importancia las formas externas del guerrero, su protocolo al vestirse para el combate, su educación ante el adversario, sus formas y estilo; lo han hecho todos los tratadistas militares desde Vegecio hasta nuestros días.

No queda el uniforme en algo solo vistoso. Hay ejércitos que pierden la guerra por su falta de uniformidad tanto interna como externa. El porte va también por dentro. No valen unos vaqueros y el pistolón al cinto para bien mandar. Es toda una clase que empieza el día que uno se cala la prenda de cabeza y surge el primer saludo. Todo cambia.

Cuidad del uniforme de vuestras tropas que será el símbolo de su prestigio, que no hay madre que descuide el garbo y elegancia de un hijo, su prestancia como digno hijo de ella: España a sus soldados.

«¡Qué galán, qué alentado,/ envidia tengo al traje de soldado!»

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

21 diciembre 2025

 

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel (R.) de Infantería DEM

LIBROS QUE CUENTAN COSAS. General (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

17 diciembre 2025

¿FUERZAS ARMADAS DEL GOBIERNO O DE LA NACIÓN? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

«Dejemos que aparezca, tiene que aparecer un gran genio. Se pondrá a la cabeza de la máquina y le dará el impulso necesario».

Recojo la cita de la Enciclopedia del Arte de la Guerra dirigida por el general Antonio Martínez Teixidó y  la colaboración de los coroneles José Romero Serrano y José Luis Calvo Albero, editada por Planeta.

Atribuida al general francés Jacques-Antoine-Hippolyte, conde de Guibert (1743 -1790), recobra todo su valor en estos momentos de desconcierto en todos los órdenes y no solo en el militar.

El general y pensador vio la necesidad de profundizar aplicando la razón al incierto futuro de una guerra que se venía encima como caballo desbocado. Hay un cambio radical que este genio militar predice y al poco tiempo se cumple. Solo era el principio del fin de las guerras del pasado. Todo será y es ya distinto. No hay unos soldados para la guerra y en el otro lado unos ciudadanos ajenos a ella. La guerra es de todos, la hacen todos, es algo nacional, se hace con pasión y voluntad de vencer y todos se movilizan en defensa de la nación. Fue entonces algo nuevo, pero su estudio y puesta en práctica alcanzaba de lleno al pensamiento militar y ahora es un hecho para necesariamente meditar. La guerra alcanza de lleno a todos y quieras o no estás en ella involucrado. La guerra del futuro requiere un gran genio, pero ya no será algo militar, sino un gran ejército de pensadores más allá del resultado de las armas, porque ni siquiera conocemos las armas. Es una incógnita que forma parte del futuro impredecible y no creo que aparezca un nuevo conde de Guibert. Tampoco el genio que él anunciaba. Necesitamos filósofos que nos alcancen, honrados pensadores que nos guíen y lleven a la meditación de nuestras pulsiones y no gobernantes con interés por dominar nuestra voluntad.

Guerra, política, economía o poder económico, ¿alguien sabe a estas alturas cual es la diferencia? Guerra total en la que entramos todos como piezas de un juego de intereses, ¿de quiénes?; desde luego no de los que mueren en la guerra, de las armas, la política y la economía.

La guerra del futuro tiene una característica que se nos ofrece ya con descaro y desvergüenza, pero que aceptamos porque no nos queda otro remedio, incapaces voluntades dispersas. Divide y vencerás. No era lo que creíamos. Los ejércitos no eran nacionales, sino ideologizados.

Lo que vivió Europa fue un espejismo que ahora alcanza su gran dimensión en el mundo. Todos participamos en un devenir tan incierto como tenebroso, porque se han roto los ejércitos y convertido en algo privado que responde a intereses no nacionales, sino políticos y económicos. Las guerras las sufren todos, pero las enciende y dirige alguien (es) muy ajeno a los intereses nacionales. Todos morimos en la guerra, con o sin armas.

Necesitamos un gran genio que aparezca y deje claro cual es el futuro de la guerra o si mejor sería pensar en los ciudadanos y cumplir las leyes y no imponerlas a base de la destrucción y límites en la libertad.

Se vislumbra una nueva forma de hacer la guerra, desconocida, aunque ya vemos que a la par surge otro futuro para la política y ambas, guerra y política, que son economía, convergen en una: ideología.

Si nos vamos al terreno de los ejemplos prácticos el caso de España es paradigmático.

La unidad de criterios sobre temas de Estado como la Defensa y la política Exterior lejos de vivirse en consenso da bandazos de un lado a otro en función, no de un Gobierno, sino de una ideología. En materia de Defensa nunca ha habido acuerdo entre partidos y las diferencias afectan a la misma esencia y misión de las Fuerzas Armadas.

El ejemplo es claro y contundente cuando repasamos la misión constitucional de las Fuerzas Armadas que les asigna la función de cuidar de la independencia nacional, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Podríamos preguntarnos por qué la misión de las Fuerzas Armadas que, debidamente jerarquizadas, forman parte del Ejecutivo no fueron incluidas en el Título IV relativo al Gobierno y a la Administración y lo fueron en el Título Preliminar. El tema tuvo encendidos argumentos en favor y en contra en el debate parlamentario, pero se llegó a la conclusión de no incluirlo en el Título IV ya que eso hubiese sido lo normal solo en una situación de aceptación del fundamento de la Ley: la unidad de España. Preveían los constitucionalistas que no iba a serlo y así ha sido. Creyeron que era más apropiado otorgar a las Fuerzas Armadas «un rango constitucional, al margen del Ejecutivo». Se traduce que la misma Constitución debía proteger  su fundamento: la unidad de la Nación. Acertaron el diagnóstico. A día de hoy no se acepta la unidad de España, aunque de poco ha servido el artículo 8: Octubre 2017. Indulto. Amnistía. Un delincuente marca de cerca al Gobierno y lo tiene maniatado.

No se acepta el fundamento de la Ley que se interpreta por un Tribunal que no es jurisdiccional y que sentencia en contra del Supremo: Unidad de España. Integridad territorial. Respeto a la Constitución. Se interpreta no se respeta su fundamento. No pasa nada. Eso no es corrupción constitucional. Se puede acabar con la unidad desde dentro. Caballo de Troya. Quizá sea esa la forma más sibilina y cruel. Sin reacción.

La corrupción que corroe a este Gobierno será castigada, tendrá graves consecuencias y la misma nación española quedará tocada y humillada por culpa de estos personajes. La corrupción legal, constitucional, nos hundirá como nación y el articulado de la Constitución ya vemos que no podrá detenerlo. No hay Poder que sea capaz de defender el fundamento de la Ley que a todas luces se incumple bajo la corrupción que supone la autodeterminación. Parece que tenemos que pensar en unas nuevas Fuerzas Armadas que ya no están para lo que la Constitución ordena, sino para adoptar la ideología gobernante, para un mandato no recogido en la Ley. Su misión principal ha desaparecido, la unidad de España vuelve al Título IV y será o no será en función de lo que dicte el Gobierno mayoritario e interprete un tribunal no jurisdiccional.

Todo es simbólico. El Rey, la bandera, las Fuerzas Armadas y España. La mismísima Constitución parece simbólica. Todo es y se maneja de acuerdo con un Gobierno que a todos nos ha ideologizado, incluidas las Fuerzas Armadas que han desaparecido en la práctica de su lugar predominante en la Constitución, han perdido su rango constitucional, al margen del Ejecutivo.

En las Fuerzas Armadas no se puede estar alejado de la realidad que fundamenta su razón de ser. Quizá sea un error en la interpretación ¿o lo fue de los constitucionalistas?, pero hoy el fundamento de la Constitución debe ser defendido diga lo que diga el intérprete o su porquero. Estos Ejércitos lo son de la nación y no del Gobierno.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 diciembre 2025

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel (R.) de Infantería DEM

PUBLICADO EN EL DIARIO LA REGION DE ORENSE «SAN MARTIÑO ENTRA EN LA ESTATEGIA» Por General Dávila

https://www.laregion.es/opinion/san-martino-entra-estrategia_1_20251212-4090690.html

Blog: generaldavila.com

12 diciembre 2025