CUANDO NO HAY ÓRDENES SURGE EL DESORDEN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Documento de trabajo hecho sobre la marcha según la información recibida

Las órdenes son la columna vertebral de un Ejército. No ordenar es desordenar y hacerlo tarde o mal es perder la batalla, incluso la guerra.

En la catástrofe de Valencia nunca hubo posibilidad de victoria, aunque es hora de preguntarnos si esta lucha contra la naturaleza pudo afrontarse en mejores condiciones. Va siendo momento del análisis aunque todavía no se haya resuelto la mayor parte de las tragedias personales. La Administración es lenta y desmemoriada y por ello creo necesario antes de que pase demasiado tiempo pensar en voz alta y enumerar aquello que desde el frío análisis pueda servir para próximas, que las habrá, tragedias. Nunca hablaremos de victorias porque después de una batalla perdida nada hay más triste que una ganada. Aquí siempre se pierde. ¿Pero se pudo y puede hacerse algo más y mejor?

La actuación de las Fuerzas Armadas ha sido impecable, dando un ejemplo de lo que significa «cumplirá su deber, obedecerá hasta morir» y «no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos». Ese espíritu del Credo de la Legión, hoy base de la formación y actuación de nuestros soldados, resume el sentir de todos y cada uno de ellos.

Todo funciona bajo un estricto control que se estructura con los mimbres de la obediencia y disciplina bajo una entrega absoluta confiada a la preparación para cumplir con el deber, sea este cual sea, dentro de una cadena jerárquica que funciona con pocas alteraciones bajo las órdenes del mando, órdenes que han de ser claras, que se entiendan, que se cumplan, que cada uno sepa lo que se le pide, y si es posible, por qué se le pide.

Así de sencillo: solo hay que ponerla en funcionamiento con una orden. Esa es la clave. El resto funciona con un rigor y eficacia sorprendente. Incluso ante un problema difícil, cuando no puedes consultar, se confía en la intuición, pues cuando se conoce el oficio y se está identificado con él, la intuición te marca el camino a seguir. No hay nada peor que el pánico o la inacción.

El día 29 de octubre a las 15.59 horas la Comunidad Valenciana solicitaba el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Esta unidad, actualmente, no depende operativamente de la cadena de mando militar , sino que lo hace directamente del titular de Defensa, es decir que está fuera de la estructura de las Fuerzas Armadas, actúa como mando independiente, un cuarto mando desmarcado de la estructura de mando: Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) como Mando operativo, y los jefes de Estado Mayor de los ejércitos y Armada, JEME, AJEMA y JEMA.

A esa hora de ese día un elemento de reconocimiento de esta Unidad de Emergencias se trasladó en minutos a la zona solicitada, Utiel-Requena, y dada la situación la jefatura de la UME decidió enviar 100 soldados que al llegar comunicaron situación de alto riesgo.

El general de la UME hizo uso de sus herramientas como son la Alerta Temprana y el Despliegue Adelantado que le permiten alertar a sus unidades desplegadas en Valencia, Sevilla, León y Madrid. Al atardecer, ya cercanas las 21.00 horas la Comunidad Valenciana solicitó la intervención de la UME en toda la provincia de Valencia. La noche del día 29 de octubre no hubo más presencia militar en la zona y fue cuando se activaron elementos exclusivamente de la UME, no otras unidades militares, para trasladarse a la zona de la catástrofe. Próximo al amanecer del día 30 se enviaron las instrucciones de coordinación para que las unidades de la UME desplegasen sobre puntos concretos del terreno. Lo hicieron cerca de 1200 soldados de Emergencias con su material específico y 2 de sus helicópteros.

La Directora General de Emergencias y Protección Civil se encontraba volando hacia Brasil.

A estas horas y dada la magnitud de la catástrofe desde la jefatura de la UME se empieza a solicitar ayuda a los ejércitos que según el jefe de la UME directamente él lo solicita al JEMAD y JEME,s. Esta ayuda en principio se limitó a varios helicópteros que se incorporaron a las labores de búsqueda, rescate y transporte además de un equipo de coordinación aérea.

El día 30 de octubre es la Unidad Militar de Emergencias la que sigue actuando y llevando el peso de la actuación militar sin que todavía se haya producido intervención de unidades pertenecientes a la estructura de los ejércitos, salvo los mencionados helicópteros. Están trabajando en la zona alrededor de 1200 soldados de la UME con sus medios más el apoyo de los helicópteros.

Así llegamos al día 31 de octubre sin variaciones al margen de las que suponemos que con toda seguridad tomaron los jefes de los ejércitos alertando a sus unidades por si se ordenaba su intervención. La situación no era para menos.

En ese momento muchos no damos crédito a lo que veíamos y escuchábamos. Era evidente que la situación se había desbordado y los servicios civiles de emergencia e incluso la UME eran insuficientes para controlar aquel escenario caótico. Solo había una solución que había que tomar con urgencia:  la intervención de los ejércitos. Era cuestión de vida o muerte.

Ante la urgencia ese día 31 a las 18.30 horas publico en este blog  un llamamiento por si alguien lee: «No hace falta ser muy listo para darse cuenta de la necesidad de desplegar unidades militares en ayuda de la población y su infraestructura en las comunidades afectadas por la tormenta llamada DANA. Hace falta alguien que mande y ponga tranquilidad y eficacia en tanto desastre.

Desde un principio, como toda la vida se hizo, las unidades convencionales de los ejércitos, por número y organización, son las que pueden mantener calma en la tragedia, llegar a los recónditos lugares, retirar, desescombrar, organizar una situación caótica. No sé a qué esperan cuando tanta prisa se dan  para enviarnos fuera, al extranjero.

Esto se hizo siempre, pero de un tiempo a esta parte parece que lo militar es mejor desmilitarizarlo. No es momento de discusiones políticas, tiempo habrá, pero suenan demasiadas voces irresponsables ofreciendo lo innecesario ahora y que en lugar de dar tranquilidad exacerban a la gente que sufre. Siento no tener edad para ponerme al frente de un pelotón, pero les aseguro que los únicos que pueden acelerar los tiempos y aliviar los sufrimientos son las unidades militares que cuentan con el personal idóneo, los medios, el talante, las ganas y la eficacia.

Den las órdenes y desplieguen las unidades militares necesarias si quieren llevar alivio y tranquilidad a la zona. Siempre se hizo así y la historia habla del alivio y el sosiego que produce la presencia de un soldado.

¿Por qué no se hace? ¿A qué esperan?

Esto es una guerra con graves consecuencias. Mientras más tarden peor. No digan que no se les avisó».

De inmediato me llegan noticias: 500 militares más se sumarán mañana (ya día 1) a los 1200 desplegados en la zona. Son las 19.15 horas del día 31.

Más de 48 horas desde el comienzo de la tragedia.

Informan que ha sido muy doloroso ver que pese a que lo han ofrecido la Generalitat Valenciana «les relegó a Utiel. Ahora quieren al Ejército».

Todo queda dicho. ¿Después de 48 horas? Cuesta creerlo y la impresión que recorre las unidades es de que llegan tarde. Es una Emergencia nacional, es necesario un mando único, una coordinación que no hay. Lo que se encuentran no es una emergencia, sino una catástrofe comparable a una guerra que ha desolado población e infraestructura. Ya no hay enemigo a quien batir, sino destrucción y muerte, solo queda ayudar en lo que se pueda y levantar el ánimo en medio de la desolación que a cada minuto se transforma en indignación.

La tragedia sigue. Ahora hace falta comprobar minuto a minuto lo ocurrido y asumir responsabilidades, pero sobre todo poner soluciones que no sean culpar al cambio climático cuando los muertos ya no pueden preguntar ¿por qué?

Nivel 3, Emergencia nacional, mando único, coordinación al más alto nivel. Cuantas preguntas a las que responder. ¿Política o ayuda?

Desde el punto de vista militar es necesario un juicio crítico y extraer las lecciones aprendidas: se ha llegado tarde. Otro porqué. Grave.

Sin ánimo de reproches es evidente que la situación estuvo en manos políticas y la Administración no hizo uso de las capacidades disponibles. Es de esperar que fuese error u omisión sin mala  intención porque desde un principio se vio la gravedad de los hechos y la misma emergencia civil o militar se vio desbordada y sin capacidades para enfrentarse a aquel monstruo.

Lo militar estaba expectante y dispuesto. Seguro que avisaba y alertaba.

Hay que revisar los protocolos de actuación de la Unidad Militar de Emergencias, su dependencia y mando que debe integrarse urgentemente en la cadena de mando militar. Hay un mando operativo militar que todo lo coordina y esta es la ocasión. No estaría de más revisar los planes y métodos en emergencias y traer a colación los que durante toda la vida se llevaban  a cabo desde los mandos regionales antes de crear la UME.

Cerca de 8000 soldados en la zona de la catástrofe más los apoyos obligados que deben prestar a sus tropas los Cuarteles Generales de los ejércitos requieren un esfuerzo operativo y logístico que habrá que analizar y que desde luego no se mandan desde la estructura de una unidad de emergencias. No es la vía telefónica la solución, sino la previsión de los apoyos y el mando único y coordinado de toda la estructura militar bajo su cadena de Mando operativo. La coordinación de algo tan grave se escapa no solo a una unidad de emergencias  sino también a su mando y Estado Mayor. Esto no es una emergencia, sino una devastación como en la guerra.

Se ha puesto en tela de juicio la coordinación de las administraciones, que muestran su agotamiento y colapso, la mala intencionalidad política, pero también es manifiesto que hay fallos en la actuación militar y no precisamente por los ejércitos, su Mando y sus unidades, que han demostrado sus capacidades y entrega absoluta más allá de su deber, sino por la injerencia de la política en el mando militar.

Es hora de asumir responsabilidades políticas con la honradez que requiere aceptar haber sido incapaz de dirigir y coordinar  la reacción a una tragedia para la que en teoría estábamos preparados. Sumidos en el caos.

«La negligencia individual provoca un perjuicio colectivo, y la diligencia propia produce un triunfo colectivo» (Alejandro Magno).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

18 noviembre 2024

Blog: generaldavila.com

 

 

ANECDOTARIO MILITAR: HUMOR E INGENIO (General de División Rafael Dávila Álvarez)

MILICIA Y HUMOREn la milicia el humor ha sido en numerosas ocasiones una forma de expresar con aguda crítica situaciones que no podían tener otra forma de expresión que la fina burla de la ironía. Lo dejó plasmado el General Bermúdez de Castro en su antológico libro «MILICIA Y HUMOR». El humor, la anécdota como arte, historias convertidas en historia.

La vida militar está llena de anécdotas, unas veces divertidas y amables, otras duras, desgarradas, pero todas, al haber sido compartidas, el tiempo las ha transformado en entrañables recuerdos.

He contado en la prensa y en el blog varias de ellas y para facilitar su lectura he creído conveniente agruparlas en un único artículo.

No tengo la menor duda en empezar con la del legionario que fue capaz de conversar con Franco con mayor habilidad que este en Hendaya. Venía el Caudillo de una cacería en Jaén cuando, en un alto técnico en Despeñaperros, le avisaron de la presencia de un individuo que insistía en saludarle porque había sido legionario suyo en Ceuta y aseguraba conocer mucho a SE. Franco no tuvo inconveniente, es más, le reconoció al instante, haciéndole pasar un momento al interior del coche. El Caudillo se interesó por su vida y al final de la conversación se ofreció a prestarle ayuda si algo necesitaba. El astuto legionario nada pidió para él, pero sí para un íntimo amigo de la zona que era guardia civil y que al ser de Melilla, donde tenía a su familia, se encontraba muy decaído. Tomó nota el Ayudante y al poco tiempo el guardia salió destinado a Melilla para su sorpresa y estupor ya que nada tenía que ver con aquella ciudad . El legionario, consumado cazador furtivo, se quitó de encima al guardia civil antes de que acabase detenido ante la persecución a la que le tenía sometido.

Doy fe de la anécdota contada por vía directa del que la presenció.

Ser piloto requiere unas condiciones que deben ser revisadas periódicamente para obtener el correspondiente certificado de vuelo. Un General del Ejército del Aire acudió a su reconocimiento habitual y se encontró con el diagnóstico del oftalmólogo:

– Mi General, lo siento pero vuecencia no ve muy bien. No voy a poder firmarle el certificado.

El General sin inmutarse le contestó:

– Mire usted Capitán si veo bien, que le veo a usted destinado en Villa Cisneros.

Asunto resuelto.

Quizás esta anécdota tenga que ver con aquél piloto que en un Junkers regresaba a Tánger después de haber dejado en Sevilla a un grupo de legionarios durante los comienzos de la Guerra Civil.

La tripulación se reducía al Capitán piloto y mecánico. Al empezar a notar fallos en el avión el Capitán le ordenó al mecánico que fuese a por los paracaídas. La situación cada vez se agravaba más; pasaba el tiempo sin que el mecánico apareciese por la cabina. Los gritos del Capitán debieron oírse en tierra y al fin acudió el mecánico, eso sí, con su paracaídas ya puesto.

– ¡¿Qué pasa con los paracaídas?!

Rotunda respuesta:

– Mi Capitán es que el suyo no aparece por ninguna parte.

Al final no fueron necesarios. Sin comentarios.

Las Academias militares son el lugar donde más anécdotas se concentran. A modo de muestra contaré la del Comandante profesor, gran persona, que por un accidente en unas maniobras había perdido la audición. Los cadetes, ante la sordera del profesor, solían solicitar permiso para entrar en clase con cierta maldad cambiando la reglamentaria frase: «¡¿Mi Comandante, da usted su permiso»?!, por:

07 AGM Uniforme Gris 1943 Postal Salas– ¡¿Mi Comandante me compra usted un piso?!

– Pase, pase… Caballero.

Respondía siempre amablemente el profesor.

Pero en cierta ocasión la contestación del Comandante fue una desagradable sorpresa para el Cadete de turno.

– ¡¿Mi Comandante, me compra usted un piso?!

– Sí Caballero, como no, pero se lo empezaré a pagar cuando salga usted de corrección (especie de calabozo donde se cumplían los arrestos más graves).

Se había comprado un sonotone.

No quiero alargarme porque hay para un libro.

Tuve un soldado de Monforte de Lemos que siempre estaba pidiendo permisos para irse a su pueblo. Debía de tener un buen patrimonio en tierras y andaba metido en juicios con su vecino por problemas de lindes. Un día regresó muy contento diciéndome que ya lo había arreglado todo y que no volvería a pedir más permisos.

Después de contarme la historia del pleito le nombré Cabo.

Mi querido soldadito durante el desarrollo de la causa consultó con su abogado la posibilidad de enviarle un jamón y buen vino al Señor Juez para conseguir una resolución satisfactoria. El abogado le dijo que ni se le ocurriese ya que el magistrado era muy recto y que iba a ser contraproducente. El juicio se enredó y todos lo daban por perdido, incluso el abogado se retiró del caso.

Pasado el tiempo se encontraron soldado y abogado que le preguntó por el resultado del juicio. Su sorpresa fue grande al enterase que lo había ganado.

– Pero hombre, ¿cómo conseguiste ganarlo?

– Pues muy fácil, hice caso de su consejo y le envié el jamón y el vino al Juez, pero a nombre de la parte contraria.

¡Qué bien hice en nombrarle Cabo! Fue uno de los mejores que he tenido a lo largo de mi vida militar. Listo, leal y cumplidor al máximo.

En fin, la milicia escuela de la vida, donde alguno se declaraba joyero de profesión y lo que hacía eran joyos hasta el legionario que en su red social se anuncia diciendo: «director, escritor, cantante, poeta, pintor, actor, compositor, escultor… y ni aún así triunfo, así que ¡LEGIONARIO!». Es textual.

Anécdotas, humor, ingenio. Humor e ingenio requieren la facultad de discurrir; en la milicia suelen ir unidos. La vida sonríe cuando con ingenio se comparte lo bueno y lo malo.

Es parte fundamental de la milicia: compartir.

Espero haber compartido con ustedes una sonrisa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo Coronel de Infantería DEM (R.)

COSAS DE LA GUERRA CIVIL. JOSÉ MARÍA PEMÁN RECHAZA LA COMISIÓN DE CULTURA Y ENSEÑANZA DE LA JUNTA DE DEFENSA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El 18 de septiembre DE 1936 don José María Pemán había dirigido carta a su buen amigo, el general Dávila: «Hace unas horas que hablé con Vd. por teléfono. Poco después recibí noticias del general Varela que me urgían la marcha al frente de Madrid, donde quedé de acuerdo con él para ser testigo y cronista de las últimas operaciones y entrar cuanto antes en la capital para gritarle a España, por la radio, la gran noticia.

Por esto le pongo esta carta: por si en ella, dada la premura de tiempo evito el tener que desviar mi viaje hasta Burgos, lo cual retrasaría mi llegada al frente de Madrid, sin perjuicio, naturalmente, de que si a pesar de estas letras, Vd. quisiere hablar conmigo, no tiene más que ponerme un telegrama que, dado que tardaré aun en salir unos cuatro días, llegaría a tiempo de que yo obedezca y pase por Burgos antes de mi ida al frente… ». El señor Pemán había sido nombrado Presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza y en esta carta se excusaba de aceptarlo:

«Ante todo me preocupa que pueda Vd. creer cuanto le dije por teléfono -y ya había adelantado en Salamanca a Nicolás Franco– era producto de una falsa modestia o mero deseo de esquivar trabajo. Esto último no creo lo pensara Vd. pues entre viajes, conferencias, discursos y artículos de prensa, difícilmente tengo ahora un minuto que no sea empleado en trabajar para esta gloriosa Causa. Mi suplica de ser eliminado del cargo oficial que, haciéndome tanto honor se me ofrece, nace de un honrado deseo de trabajar en lo que verdaderamente me siento útil y eficaz. Creo sinceramente que la adscripción a un cargo oficial y a una tarea burocrática, anularía casi por completo mi labor de propaganda y exaltación de entusiasmo y formación de espíritu patriótico, sin ventaja para nadie; pues yo, detrás de una mesa en funciones de burocracia y detalles, soy una absoluta nulidad. Creo que en esa labor de propaganda, prensa, oratoria, etc., en la que empleo los dones que Dios se ha servido concederme, no puedo ser sustituido por otro. En cambio en la Presidencia de la Junta de Cultura, sí puedo ser sustituido por muchos con grandísima ventaja. Y esto no es solo por la absorción material de tiempo que lleva en sí un cargo de esta especie, quitándolo para toda otra labor, sino por otras muchas cosas que conozco perfectamente por mi ya larga experiencia de hombre dedicado a estas tareas de creación literaria. Primero, un cargo de esta especie engendra, para el que pretende ejercerlo con responsabilidad y escrúpulo, una serie de preocupaciones que anula el reposo necesario para la creación literaria y artística. Yo estoy como todo español ahora  a la orden. Pero sé positivamente que si me llevan a ese cargo, donde otro puede sustituirme, se me quedan por hacer muchos libros y artículos, obras y discursos que me bullen en el alma que creo serán para bien de España y que ningún otro hará. En segundo lugar, yo sé por experiencia todo lo que me cargo así y más cuando su labor de momento ha de ser la de dura cirugía depuradora merma de libertad, independencia y simpatía, para esa función que, como la mía, exige para su eficacia ser escuchado sin recelos, por la mayor extensión posible de personas. Yo he logrado -y en ello cifro la mayor eficacia de mis actuaciones por España- ser oído y leído, sin recelo ni distingo, por unos y otros en mis propagandas nacionales. ¿No le parece a usted que a un cargo como ese debe de ir los que vayan a seguir con todas sus consecuencias ese camino, en la brecha de la actuación pública, y no yo, que por vocación y eficacia, he de seguir otro camino en la vida, al que solo ha de servir de entorpecimiento el breve tiempo que, provisionalmente, me resignare a estar en el cargo? Le escribo a Vd. con el corazón en la mano y sin otro deseo que el de ser sinceramente útil a España en este y en todos los momentos. Yo creo que mis razones le convencerán, y de todos modos le repito que, si alguna aclaración más desease, un telegrama suyo me haría subir a Burgos antes de ir al frente de Madrid. Mi saludo cordial y mi gratitud de todos modos por la honra inmerecida. Suyo afmo. Buen amigo q.e.s.m. José María Pemán».

Es un documento del que se desprenden no solo la renuncia sino que contiene muchos datos sobre el desarrollo de la contienda y aclara la situación general de la guerra tal y como se veía desde el bando nacional.

Les dejo el documento sin comentar para que sean ustedes los que saquen conclusiones. Hay mucho que concluir.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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SOLDADOS DE ESPAÑA. PIÉ DE FOTO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

La Bandera, el Rey, sus soldados: Allí estaba España; todos los españoles.

El esfuerzo llevado a cabo por nuestros soldados ha sido descomunal en tiempo de generación de fuerzas, sostenimiento del esfuerzo y su mantenimiento. Una cifra cercana a los 8000 soldados se han puesto en pie de guerra para enfrentarse a ese enemigo invisible y poderoso: la naturaleza.

Poco a poco desaparecerán de la zona de la catástrofe sin hacer ruido, igual que llegaron; solo quedará fosilizada la huella de sus botas en un barro eterno que nadie olvidará  porque ellos no formaban parte del sucio lodo acumulado en nubes oscuras, siempre las mismas, siempre fuera de su lugar.

Soldados de España.

Veo la foto esperada. En la Base Principal que el Ejército ha instalado en la Feria de Muestras de Valencia una enorme bandera de España presidía en lo más alto. Allí el Rey se reunía con sus soldados. Uno más. España pura. Sin interferencias, sin reproches. Nadie ha roto la normalidad de una situación que se impone: cumplir con su deber, cada uno el suyo, sin  más, ¡lo fácil que es! ¡lo difícil que le resulta a algunos!

Aquí nadie da un paso atrás, ni hay el más mínimo reproche. Aquí, ahora, luego allá, más tarde en aquel otro lugar. como si uno fuesen mil y mil todos, y todos obedecen a su Ordenanza: valor, sacrificio, honor. Es el idioma que se habla cuando nos asola una tragedia. A algunos habría que mandarlos a esa escuela,

«Ese ejército que ves
vago al hielo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda

sino por la que adquiere

La más principal hazaña es obedecer, a ti mismo, sin pedir ni rehusar, dar, darlo todo, juramento entre cada dos hombres, no abandonar nunca a un hombre en el campo, acudir siempre donde se oiga un llanto, un lamento, un grito de ayuda, de día y de noche, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello, aunque no tenga orden para ello, aunque no tenga orden para ello. Ni fatiga ni dolor, ni hambre ni sed ni sueño. Hacer todos los trabajos, trabajar en lo que te manden, jamás decir que está cansado hasta caer reventado, veloces y resistentes.

Con ellos estaba el Rey de todos, un trozo de cada soldado hecho Rey de España, bajo la Bandera, bajo el único código de honor, sacrifico y verdad de  un soldado: España, los españoles.

Es la imagen que para no empañarla, Bandera, Rey, Soldados, mejor terminar.

Nada más hay que hablar.

El resto es niebla densa que hasta que no desaparezca no reconoceremos lo que esconde.

En la Base Principal del Ejército español: España.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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14 noviembre 2024

LOS QUE NO SE ESTREMECEN ANTE EL DOLOR. Rafael Dávila Álvarez

GRAFCVA3863. SEDAVÍ (VALENCIA), 30/10/2024.- EFE/Miguel Ángel Polo

Nunca habrá día después para tanto sufrimiento. El que ha visto perderlo todo ha querido perder incluso, ya, su vida: y no pudo. Cuando vio a su lado, impotente, perdida la de los suyos. ¿De qué consuelo me hablas?

Nada. No quedó nada. No quiere nada.

Convertidos en cosa. Dice Simone Weil en consuelo, «había alguien, y, un instante más tarde, no hay nadie». ¿Qué consuelo me traes?, ¿la evocación de lo perdido?

Discuten las alimañas para repartirse el botín, incapaces de acordar algo ante la tragedia de la que obtienen rentabilidad, se enzarzan en correr hacia la tragedia y recoger sus frutos como piedras.

«Sobre la tierra yacían, más queridos de los buitres…».

Incapaces de esperar. Abren sus alas, al cual más grandes y poderosas, picos curvos para horadar, hasta las entrañas, lo más duro. Incapaces de sentarse alrededor de la mesa del dolor -comen  sobre el terreno- incapaces de dejar el protagonismo, de confesar sus culpas y poner remedio «ante no poder nada» que es quien clama su apoyo y consuelo, los que son ya una cosa «ante no poder nada» ¿qué consuelo les traes?

Nadie entona el mea culpa de la humildad. Ante una muerte que se estirará a lo largo de toda una vida; una vida que la «muerte ha congelado mucho tiempo antes de suprimirla».

No tenéis perdón los que ennegrecisteis aquella tarde en dolor de tormenta mientras vuestra carcajada era un trueno infernal. Sobrecoge veros, como pretendéis firmar un compromiso entre el hombre y el cadáver.

Sois una fuerza que mata y os conocemos bien. De manera tan cobarde que son otros, no vuestras manos, porque preferís guardar, que no se vea vuestro rostro  «solamente suspendido sobre el ser al que cada instante puede matar».

Avergüenza ver vuestro enfrentamiento ante los que están desarmados y desnudos, inmóviles y muertos antes de que la flecha los atraviese.

«En ninguna ocasión el esclavo tiene derecho a expresar nada, sino lo que puede complacer a su amo». Lo demás está prohibido en aquellos lugares donde se gobierna para dividir, incluso no hay amo sino «puto amo» y cualquier otro camino está «cerrado al don de amar».

El llanto colectivo no existe. Todos lloramos, pero el dolor del llanto es individual y no puede compartirse. Lágrimas individuales de cada uno, no se comparten.

«Nunca se expresó con tanta amargura la miseria del hombre, que incluso le hace incapaz de sentir su miseria».

Así estamos ante la postura de ingobernabilidad que se ha demostrado ante la soledad trágica del hombre. Nadie acude en su socorro que no es necesidad material, sino del alma rota de dolor. Individual.

«El hombre que se siente en todas partes el más débil está en el centro de la ciudad tan solo o más solo de lo que pueda estarlo un hombre perdido en medio del desierto».

«Por el sufrimiento el conocimiento». Sabed en manos de quién estamos. Esclavos.

Los entrecomillados de Simone Weil (La fuente griega)

Rafael Dávila Álvarez

11 noviembre 2024

Blog: generaldavila.com

Catástrofe en Valencia «Herrera en COPE» (Audio) Alberto Herrera entrevista al General Dávila (R.)

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres Murillo

TRUMP Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Primera conclusión: crisis de analistas. No acierta ni uno. Tantos nombres y renombres, pero la pitonisa de Delfos era mucho más matemática y efectiva que todos estos que montan empresas de profetas que viven de la inocencia y la incultura de sus semejantes. En eso son más listos. Los de Europa y España, por ese orden, no es que no sepan, que no saben, sino que además aderezan las previsiones con su propia ideología. Nos muestran no lo que será, sino lo que quisieran por si acaso cuela y arrastran votos.

Segunda conclusión: hasta las narices de que nos mientan y mal gobiernen. Una cultura del relativismo, de la indecencia, de leyes y no virtudes, del todo vale para nosotros y no para los otros, eso de los unos y los otros, de la política de las armas el gran negocio, de una Europa débil, vaga y que renuncia a su cultura y a sus orígenes, a su Defensa, con unos políticos vacíos, ricos y corruptos.

Tercera conclusión: Os han descubierto queridos concienciados (wokes). ¿Ahora que se os ocurre decir? No ha sido Putin el que ha intervenido en las elecciones, sino el voto popular, más libre que nunca cuando ha logrado atisbar la verdad, quitarse la pereza y retirar el velo de este nuevo comunismo que nos invade vestido de buenismo. ¡Que no! Ya no engañáis a nadie y el mundo se desarrollará como buenamente pueda porque somos muchos y no hay para todos. Así que demografía manda y habrá que ponerse de acuerdo sin las pistolas en vuestras únicas manos.

Cuarta conclusión: ¡Ah! ¿No lo he dicho?: ha ganado Trump. De manera abrumadora y sin paliativos. ¿Y ahora qué hacemos? Cerrar chiringuitos, valorar la cultura del esfuerzo, trabajar, amar a tu nación, defenderte de los que la atacan con engaños o con armas, acabar con eso de vivir del cuento o de la subvención, en fin una serie de cosas que no todo el mundo sabe hacer, sobre todo he oído decir que manejar el arte del acuerdo y la negociación, sin exhibiciones ni temor al otro.

Quinta conclusión: ¿Dónde está el miedo? ¿A quién debemos temer? Porque más incendios de los que hay es difícil encontrar en este mundo que nos entrega el señor Biden y compañía.

Punto final (por ahora): Europa indecisa e incapaz de mantener una mínima defensa de sus intereses tiembla ante el panorama. Entre sus naciones componentes algunas se prestan a liderar la partida. Alguien debe de tomar el mando cuando este es abandonado. Europa no es por ahora una unidad de pensamiento y de comportamiento, sino una simple unidad de intereses, probablemente económicos. No existe todavía una Europa basada en pilares culturales,  históricos y familiares que compongan un  conjunto con fortaleza interna y espiritual. Hemos renunciado a ello. La libertad es un valor espiritual, la democracia lo es también, valor político y de convivencia, pero no tenemos la exclusividad ni podemos presumir de una historia pacífica y de ejemplo de paz. Aquí nadie puede tirar la primera piedra. Hay muchos intereses y muy distintos. Alemania y Francia parecen iniciar el camino del liderazgo de una Europa en la que urge dejar claro el futuro: paz o guerra. Hay que elegir. Para empezar ¿es posible formar un  Ejército Europeo? La OTAN está en  crisis y más que lo va a estar. ¿Es que nadie se  ha dado cuenta de lo que viene, de que el mundo ha cambiado? Estados Unidos también.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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7 octubre 2024

LOS REYES DE ESPAÑA ANTE LA CATÁSTROFE Rafael Dávila Álvarez

 

El año 2014 el entonces Príncipe de Asturias, nuestro actual Rey Felipe VI, visitaba la localidad de Cheste donde se desarrollaba un ejercicio de Emergencia nacional, «Luñol 2014» que abarcaba la amplia zona de Cheste, Buñol y Chiva. La misma situación geográfica de la catástrofe actual. Entonces un supuesto terremoto habría provocado cerca de 200 fallecidos (¿coincidencia de cifras?) y otros tantos desaparecidos, miles de heridos, vías férreas y carreteras cortadas e incluso fugas de productos químicos. Se hacía un cálculo de unos 200 fallecidos. ¡Qué cosas!

La primera consecuencia y experiencia fue pasar al Nivel 3 de Emergencias y poner todo el operativo bajo un mando único.

Las autoridades después del ejercicio lanzaban el mensaje: «La población española está dotada de sistemas de emergencia capaces de responder de forma especialmente eficiente». De esto hace solo diez años. ¿Hemos ido a mejor? ¿Sirvió de algo? No fue el único. Se hacen anualmente. Nada se aprende o viene otro y destruye lo hecho. Recuerdo el Ejercicio EURIWATEREX 2018 celebrado los días 22, 23, 24, 25 y 26 de octubre.  En el ejercicio se contemplaba un escenario previsto de inundaciones en la cuenca del Jarama que obligaba a poner en marcha diversos tipos de emergencias y la movilización de medios nacionales e internacionales con alrededor de 600 intervinientes en contención de inundaciones, bombeo y achique de agua, así como acciones de rescate acuático, en túneles o en cuevas, identificación de víctimas y despliegue de puestos médicos avanzados. Hay experiencia comprobada sobre el terreno.

Esta vez no son pruebas ni ejercicios. El entonces Príncipe, el ahora Rey de España, contempla con sus propios ojos la catástrofe que se ha hecho cruda realidad.

Hasta el lugar del dolor se han trasladado los Reyes de España. No iban solos. Algo ha cambiado porque sé por experiencia que en actos de este nivel de tragedia se sigue un riguroso, para mí acertado, protocolo por el que los Reyes no van acompañados del presidente del Gobierno. Convendrá explicar el porqué.

Rey y presidente del Gobierno representan conceptos diferentes y de distinto significado.

El Rey, auctoritas, es el Jefe del Estado, símbolo de la unidad de España y su permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español.

El presidente asume la dirección de la acción del Gobierno y la coordinación de las funciones de sus demás miembros y representa al Gobierno del que responde solidariamente en su gestión política ante el Congreso de los Diputados.

Nada que ver el símbolo de España con el Gobierno de España. Uno representa a España, el otro al Gobierno del Reino de España.

El Rey es España, y por tanto sobre sus hombros carga con el lamento, las quejas y el sufrimiento de los españoles como si llorasen sobre España, incluso asume los reproches y sonoras palabras, como cuando sin saber las razones gritas: ¿¡¡¡Por qué!!!? sin que haya respuesta. Necesitas abrazarte a alguien, el consuelo de la mirada, compartir el sufrimiento, y aceptar tus limitaciones. Todo eso lo acepta España, que somos todos, y el Rey va como uno más siendo todos, sin representar a nadie en concreto, solo al dolor de España.

Es por lo que no conviene mezclar el sentimiento de impotencia y dolor con la responsabilidad. El Rey reina, no gobierna.  Algo por encima de ello ya que aúna y recoge unn solo sentimiento, el de todos los españoles.

El acto responsable, el del Gobierno encabezado por su presidente va en otra dirección y hay que responder ante los españoles de tu responsabilidad. Como tales no son los suyos actos de compasión, ni de caridad, sino de justicia y responsabilidad, para bien o para mal, y ante los que hay que enfrentarse y dar cuenta. El pueblo se manifiesta en estos momentos en la calle, único lugar o púlpito que tiene. Es su Parlamento.

El Rey ha asumido su función y se ha plantado ante una España que se lamenta, llora y grita, ha aceptado los entendibles reproches, no ha huido de su real misión y si por Él fuese la visita habría finalizado como estaba previsto en Chiva, a donde volverá, sin tanto acompañamiento ni protocolo, sin tanto vehículo ni exagerados despliegues, como lo hace siempre, sin molestar y sin pretender fingir otra cosa que ser el símbolo de la España que sufre. El Rey no molesta, sino que acoge y acompaña.

Dicho esto es necesario señalar el olvido de lo ya experimentado y trabajado sobre el terreno (¡en la misma zona donde ha ocurrido la catástrofe!), la renuncia por parte del Gobierno de la nación a asumir responsabilidades, y escusarse en que no se pidió la intervención del Ejército (petición irrelevante y en casos como este innecesaria), lo cual no es cierto como se ha comprobado, lo que produjo un retraso lamentable e imperdonable  en la intervención de las Fuerzas Armadas y conviene aclarar «Fuerzas Armadas» al margen de una u otra unidad, UME u otras (por ejemplo el Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad de Bétera, que lo de Alta Disponibilidad suena a broma de mal gusto en este caso), y, no por último, el gravísimo error de no poner una autoridad nacional de coordinación de una emergencia en la que han muerto cientos de españoles y que nadie entiende cómo ha podido gestionarse de esta manera. Emergencia nacional.

El Rey modera y  arbitra. Lo ha hecho con su impulso y ejemplo. No puede constitucionalmente hacer más. Su ejemplo es más moderador que cien discursos.

Lo que no puede hacer quien tiene la responsabilidad de la Seguridad de todos los españoles es protegerse tras el Rey de la suya propia y que le pide la ciudadanía (ni de derechas ni izquierdas). La responsabilidad se asume cuando la honradez es tu guía. Esto era y es una tragedia nacional.
Por último un tema candente y de máxima preocupación. Los protocolos militares están muy claros, pero hay que cumplirlos, el militar que asume el mando operativo debe hacerlo sin hacer declaraciones señalando a uno u otro. Es conveniente revisar los detalles porque nadie los entiende y las únicas explicaciones corresponden al mando político, nunca al militar que se limita a cumplir las órdenes recibidas, y guiarse en casos de tanta gravedad con lo que dicen nuestra Reales Ordenanzas: «no debe contentarse regularmente con hacer lo preciso de su deber, sin que su propia voluntad adelante cosa alguna«.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

6 noviembre 2024

 

LA II GUERRA CIVIL DE FRANCO. Publicado en el Diario La Región de Orense. Rafael Dávila Álvarez

https://www.laregion.es/opinion/rafael-davila-alvarez/ii-guerra-civil-franco/202411050021101341652.html

Presentación el Foro La Región de Orense libro: La II Guerra Civil de Franco. Por General Dávila

https://www.laregion.es/articulo/foro-region/rafael-davila-franco-doblegar-opositores-costo-mas-que-ganar-guerra/202411040430151341331.html

¡SI QUIEREN AYUDA QUE LA PIDAN!. NO ES AYUDA ES JUSTICIA Y BUEN GOBIERNO Rafael Dávila Álvarez

 

Foto: EDUARDO PARRA/EP

Goya sin más cámara que sus pinceles lo dejó para la posteridad. Una de sus obras cumbres lleva un mensaje actual: El Coloso.

Un enorme y amenazador gigante surge de las montañas. Pánico. Todos huyen despavoridos. Menos uno. Vean el cuadro. Solo alguien se detiene, impávido, haciendo lo que debe: no huir. Es un burrito, en el que cae toda la responsabilidad. Se quedará solo ante el monstruo.

Estamos en esa situación: solos. El cuadro de Goya parece decir: ¡¡¡Si quieren ayuda que la pidan!!!, al burro viejo todas las cargas.

Ha quedado acuñada la frase «Si quieren ayuda que la pidan» como un eslogan que define todo un periodo trágico de la reciente historia de España. Es un insulto desde el altavoz más poderoso ubicado en La Moncloa, cuyo sonido de desconfianza nos desafía con inusitada soberbia.

La situación ha generado un grave estado de ánimo en los ciudadanos porque perciben, está demostrado, que la sociedad está desatendida. Cuando se dice desatendida no hay nada más que salir de casa, aunque ya ni dentro estás seguro.

Se vive con miedo.

Salir de casa, coger el tren, el avión, la carretera, ir al trabajo, el centro comercial, tu propia casa, los niños en el colegio, los abuelos, comer, pasear, hasta el mismo hospital, todo es un continuo desasosiego cuando noticia tras noticia te infunde un temor inevitable por el abandono y la desconfianza en todo y en todos. Nada es fiable, todo funciona bajo el síndrome del miedo, todo es un riesgo y una constante amenaza. ¿Es esto progresismo, es esto libertad? No, esto es crispación debida a la inseguridad.

Sales por la mañana de casa ya con las desgarradoras noticias, miedo da el tren, cualquier transporte, si llueve o nieva si hace calor o frío, todo da miedo, ¿sabes cual es la solución que te ofrecen?

-¡¡¡Si quieren ayuda que la pidan!!!

Nunca se oyó semejante insulto a la nación. Hay que salir de casa gritando, suplicando, mendigando ayuda. No hay nada seguro. Ni el hospital ni la comisaría cercana, ni el cuartelillo, todo queda bajo la supervisión del Parlamento que se encierra a escenificar la crispación, aunque no creen que vaya con ellos, todo lo tienen, todo lo mandan, el resto no sirve sin su autorización. ¡Qué miedo da España!

Nada funciona. España es un caos, una nación desaparecida en manos de la delincuencia, confundida la libertad con el libertinaje, a su libre albedrío los golfos y aprovechados, dirigida desde la incompetencia, también delincuencia, de que aquí todos valen, solo es necesario afiliarse a un partido y esperar la oportunidad.

Tenemos miedo de los mismos que deben protegernos, nadie sabe quien es amigo o enemigo, no hay huellas de identidad, todos somos potenciales delincuentes en una nación donde debes agachar la cabeza y someterte al dictado de los peores y más dañinos gobernantes de nuestra historia.

Todo tiene un límite y ese ha llegado. Cuando la sociedad tiene miedo algo muy grave se adivina en el horizonte. El gigante asoma tras la montaña. Solo hacía falta perderlo todo. Es el momento. Lo hemos perdido todo, lo que éramos y lo que queríamos ser.

Valencia, Castilla La Mancha, Andalucía es como si enteras hubiesen sido tragadas por la incompetencia. Así ha sido. La muerte junto al dolor del abandono. En ocasiones con desprecio que por extrañas medidas no te permiten ni ir a identificar a tus muertos. Ni contarlos.

Este sistema en el que se amparan ha colapsado y muestra sus vergüenzas, delictivas en muchos casos. El sistema está acabado y la evidencia está a la vista: ineficaz, incompetente a todos los niveles. Alguno con adjetivos que mejor no escribir.

Debemos pensar que cuando ya no tienes nada eres invencible. Ha llegado el momento de dejar el miedo: nada hay que perder, nada hay que temer, porque nada tenemos, nos hemos quedado flotando en un vacío existencial del que nada bueno puede venir. Ya nada nos queda, sino nosotros mismos. Debemos estar dispuestos a vivir sin ayuda, apañarnos entre nosotros y luchar por nosotros y nuestro futuro. No se puede vivir en la incertidumbre, en el miedo, en el temor al mañana, a salir de casa sin saber cuando volverás si es que vuelves, si te robarán los unos o los otros,

Nunca oí frase más dura: «¡Si quieren ayuda que la pidan!». Pues no. No le pediremos ayuda, sino que le pedimos que se vaya. Usted es el que necesita ayuda. Búsquesela.

Se acabó la delincuencia y el poder que ellos mismos se han otorgado.

Hoy España, la de verdad, la auténtica, llora desconsoladamente, porque cuando uno llora la muerte de otro en realidad llora por sus propias aflicciones.

¡Si quieren ayuda que la pidan!

Confiad en vosotros, en los vuestros, en los españoles de a pie, en los militares, en las Fuerzas de policía, bomberos forestales pero será entre nosotros. No se puede encima de lo que estamos sufriendo provocar más a la gente porque te hayan gritado y reprochado tu presencia y tu actitud. Es intolerable. El que tenga oídos…

No traiga, señor presidente del Gobierno del Reino de España más crispación, retírese a meditar o a contar nubes. Quedamos nosotros, el burrito que seguirá haciendo lo que debe hacer: levantar España mientras ustedes huyen despavoridos. Háganlo. Todos, el Congreso, el Senado, todos dimitan y que nuevas caras y nuevos talantes cojan de sus manos a esta España moribunda.

Estado de Emergencia sin declarar. España está en una emergencia que todavía tiene solución. Primero es atender a los que sufren. Con todo. No usen al Ejército con cuentagotas, sino como ellos saben, con orden y control, algo para lo que ustedes gobernantes demuestran estar incapacitados.

Antes de irse, señor Autoridad, alguien debería leerle la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio. Parece hecha para el caso, pero ya sabemos que con usted no hay caso, la ley es solo usted. Deseamos que no le pase por encima.

CAPÍTULO II. Artículo cuarto. El Gobierno, en uso de las facultades que le otorga el artículo ciento dieciséis, dos, de la Constitución podrá declarar el estado de alarma, en todo o parte del territorio nacional, cuando se produzca alguna de las siguientes alteraciones graves de la normalidad.

  1. a) Catástrofes, calamidades o desgracias públicas, tales como terremotos, inundaciones, incendios urbanos y forestales o accidentes de gran magnitud.
  2. b) Crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contaminación graves.
  3. c) Paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad, cuando no se garantice lo dispuesto en los artículos veintiocho, dos, y treinta y siete, dos, de la Constitución, concurra alguna de las demás circunstancia o situaciones contenidas en este artículo.
  4. d) Situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad.

No perdamos el orden sobre nosotros mismos y el control de la situación. No olvidemos lo ocurrido. Luchemos, pero no admitamos que esta situación y sus culpables continúen.

El sistema ha colapsado. La solución está en sus manos. Decidan con la fuerza que da la serenidad y el buen juicio. Nada volverá a ser igual.

Deben darse cuenta que esta España es otra muy distinta a la que ustedes pretenden maniatar.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 noviembre 2024

 

«ESTA ESPAÑA NUESTRA» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

 

 

 

 

A nuestra edad, queremos ser gente corriente, de vidas sencillas, que a veces hacemos gestos, vivimos emociones, sufrimos, gozamos, y aunque parezca que no estemos, como las olas en el fondo del océano, creo que somos algo a tener en cuenta,… podemos salir a la superficie y agitar el mar de la historia.

Nacimos en una época en que si algo se rompía, se arreglaba y no se tiraba a la basura. Con estos pensamientos, entre otros, acudimos a los encuentros con los compañeros, para revivir las andanzas de aquella época, con la ilusión de recuperar cosas del espíritu cuyo encanto y fascinación advertí que con el paso de los años, se me habían escapado de entre los dedos.

No hay mayor placer que el de encontrar un viejo amigo, salvo el de hacer uno nuevo (Joseph Rudyard Kipling )

La mitad de las cosas pasadas que contamos en esos encuentros, pueden ser mentira, la otra mitad, increíbles, pero a la amistad, uno de los valores máximos de la vida, hay que perdonarle todo, incluso la exageración.

Se puede dividir a los hombres en dos categorías: Los que hablan por decir algo, y los que dicen algo por hablar, os aseguro que aquellos tienen mucho que decir.

Como no podemos ser solo lo que recordamos, nos vemos en la necesidad de encontrarnos en diferentes escenarios, que van desde los actos de gran relevancia, con los uniformes de gran gala, correspondientes a nuestra bodas de plata, oro…, hasta los informales, vestidos de paisano, en la tasca de turno de cada ciudad, para almorzar el clásico par de huevos fritos con

chorizo, todos los meses, coincidiendo el día del mes con el número de la promoción, abstenerse los más jóvenes, de la 31 en adelante; o los días: 30, 16, 25, 12, 15, 4, 8 y 10 de cada mes, fechas de las respectivas patronas. San Fernando, Virgen del Carmen, Santiago,

Virgen del Pilar, Santa Teresa, Santa Bárbara, La Purísima y Virgen de Loreto. Esos días, hacemos bueno eso de que el tiempo hace recordar lo mejor y olvidar lo malo.

Y, si en algún momento las fuerzas flaqueasen, que condición humana es, deberíamos volver a: Toledo, Valladolid, Segovia, Burgos, Ávila, Madrid, San Javier o Marín, para contemplar esos viejos solares, y ver nuevamente la arrogancia marcial de los que por allí pasaron, que con su heroico desprendimiento y total entrega lograron sencillamente lo imposible. Tengo la seguridad de que la sangre golpeará con mas fuerza vuestras venas, que el corazón subirá a vuestras gargantas, que una nube de lágrimas empañará vuestros ojos, y que en lo mas íntimo de vuestro ser, sentiréis el inmenso orgullo de ser continuadores de tanta grandeza, de tanto heroísmo, y caeréis de rodillas porque tanta gloria no os permitirá permanecer de pie.

Nos hemos hecho mayores, pero no queremos que nos traten como si solo tuviéramos por horizonte la sopita caliente, el camposanto y un cumplido funeral; aquí seguimos envejeciendo, unos peor que otros… o todos mal.

Por ley de vida, muchos compañeros se nos fueron, y aunque dicen que cuando uno se muere se muere solo, os digo…, que muchos de nosotros estamos tocados, y que en estos encuentros os resucitamos en nuestra memoria, cosa que nos resulta fácil, porque vuestras vidas fueron

una parte muy importante de la nuestra.

En esos actos y citas, surgen los abrazos, las conversaciones, la sucesión de recuerdos y una gran alegría, dentro del respeto al dolor, por lo perdido en la memoria de los viejos tiempos. De esa amistad surgen reflexiones fascinantes como las que Cicerón vierte en su tratado «De amicitia» (De la amistad).

«Qué más dulce que tener con quien te atrevas a hablar todas las cosas así como contigo» .

Pero no hay que ser un romántico para saber que la vida se entiende mirando atrás, pero se hace mirando hacia delante. Hay que ser realistas y ajustar las velas y no quejarse del viento como hace el pesimista, ni esperar a que amaine como hace el optimista.

Tampoco hacía falta decir que no es un elogio para el soldado español el calificativo de romántico, y no es tampoco de su herencia de la que España puede esperar grandes cosas; sin embargo un romántico de «l ́autre côté» supo verlo:…«La España separada de las demás naciones, presenta a la Historia un carácter más original; la especie de estacionamiento de costumbres en que reposa, le será útil algún día; y cuando los pueblos europeos estén gastados por la corrupción, ella sola podrá reaparecer con

brillo en la escena del mundo, porque el fondo de sus costumbres habrá seguido subsistiendo en ella». (Chateaubriand en su «Genio del Cristianismo»)

De románticos hemos pasado a tener un forajido. A la vista de todos se esfumó por segunda vez, llenando de vergüenza a las fuerzas del orden, y de nuevo cabalga por la piel de toro (Forajido según la RAE: Delincuente que anda fuera de poblado, huyendo de la justicia, y vive desterrado o extrañado de su patria). Viaje de ida y vuelta a ninguna parte, vamos,

pero ni camina ni revienta como el Lute, pues es un señorito de fuga planeada y consentida por el Gobierno de Sánchez.

Van de escándalo en escándalo, aunque es mucho lo que queda por salir, son unos fuera de serie en mala conciencia, en la mentira, y con escaso respeto a las normas. La moralidad, el idealismo, y el patriotismo para ellos, han dejado de ser valores que se coticen en la bolsa de nuestra política, y encima, el dóberman de Pucela no garantiza la puntualidad en los trenes, ya no sabes cuando sale el Ave ni cuando llega…si llega.

Gobierno progresista desde hace seis años, pero tengo la impresión de que

progresamos, sí, pero hacia atrás como el cangrejo. Qué fauna: dóberman mal encarado y gafado, pavas reales siempre aplaudiendo , hienas que no paran de reír, gallos de pelea y hasta algún que otro cerdo.

Como Agustín de Foxá y Torroba, ¿cómo no voy a ser yo también reaccionario sin mala conciencia con todo lo que veo?, y eso que no reúno ninguno de sus títulos y cualidades.

Como él mismo nos contaba: «Soy conde y marqués, estoy gordo, fumo puros soy poeta, novelista, autor teatral, periodista y diplomático español. ¿Cómo no voy a ser reaccionario, de derechas y cercano políticamente al entorno falangista?».

La llamada «escuadra de poetas», compuesta por José Antonio Primo de Rivera, José María Alfaro, Agustín de Foxá, Dionisio Ridruejo, Pedro Mourlane Michelena, Jacinto Miquelarena, Rafael Sánchez Mazas y el marqués de Bolarque, pusieron la letra al «Cara al Sol». Miguel Fleta, también falangista, su voz para interpretarla.

Hoy la novela que escribiría Agustín de Foxá se titularía «España de Corte a Checa».

El «puto amo» cuantas veces lo repitió, bebiendo la chulería a morro: No pactaremos con los separatistas, y todo con el aplauso del bufón Rufián.

Me da la sensación que esta pandilla, van más a «Rolex que a setas».

A medida que se acercan los Reyes Magos (ya están montando en Belén), salen sus fechorías, la última «El caso Errejón» en forma de tropelías sexuales. El niño que apuntaba en Sumar con su dedito a todo lo reprobable, ese mirlo blanco de discurso de moralidad contagiosa, ha sido el villano delante de nuestras narices. Y encima muerden.

Para no amargarme la vida, ahora me voy al chaflán noroeste de la península, donde me encuentro con Santiago, ciudad taciturna, de plazas recogidas, campanarios agudos y de color verde musgo, y un poco más al norte, con Coruña, ciudad marinera de color azul oscuro dorada por el sol, de cristal y cemento, de aire ventoso y gaviota poderosa.

Por todo eso, a Galicia irá de muerto, condenado por descreído, quién no fue mientras pudo de vivo.

Camilo José Cela en su novela «Judíos, Moros y Cristianos» nos cuenta que hace años, caminando por los caminos y regatos de Castilla la Vieja, entre Ávila y Segovia, un guardia civil le preguntó si era vegetariano o masón:

—No, señor, yo no soy más que coruñés ¿Por qué lo dice?

—Nada, ¡como llevaba una pluma en el sombrero!

―¿Y cuál es su gracia?

―Camilo, para servir a Dios, al Rey, al señor maestro y a usted.

―¿Gabacho?

―No, señor, yo no soy más que coruñés

―¡Ah!

Al marqués de Iria Flavia, Premio Nobel de Literatura, Premio Cervantes y Premio Príncipe de Asturias de las Letras, coruñés de Yria Flavia, modestamente me gustaría decirle que también yo soy cascarilleiro, y mi deseo sería estar siempre a su sombra junto a la de Rosalía de Castro, la mujer que logró convertir el llanto en orvallo y este en poesía, y a la de Emilia Pardo Bazán, la escritora feminista y pionera del naturalismo.

Y es que cada uno tiene sus manías: los ateos hablan siempre de Dios; los católicos, de sexo, y el Nobel, la de llevar en época de celo, la pluma en el sombrero.

Hoy me levanté místico, y de seguir así, me acostaré pagano.

No se cuando nos volveremos a ver, pero da igual cuando sea, con los amigos lo importante es volver a coincidir, pero como son fieles, siempre estarán en mi acera y no tendré que buscarlos en la de enfrente.

Acabo con mi recordada Cecilia:

Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra

De tu santa siesta, ahora te despiertan versos de poetas

¿Dónde están tus ojos?, ¿dónde están tus manos?, ¿dónde tu cabeza?

Zaragoza 3 noviembre 2024.

Blog: generaldavila.com

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo, Coronel de Infantería (R.) DEM