UN PUEBLO Y UN EJÉRCITO CONFUNDIDOS POR SU CONSTITUCIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Cuando hablamos de la integridad territorial, tan en duda, tan cuestionada, conviene saber de qué estamos hablando. Nos lo figuramos, pero no está definido.

Es importante ya que constituye una de las misiones que la Constitución asigna a las Fuerzas Armadas: «…garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional»(subrayado propio).

Nuestra actual Constitución guarda silencio sobre cual es el espacio físico donde se ejerce la soberanía nacional, es decir que no determina cual es el territorio del Estado. Sí lo hicieron la Constitución de Cádiz de 1812 (art. 10) y la Constitución de la Segunda República de 1931 (art. 8). La actual se limita a hacerlo de manera indirecta al hablar de las circunscripciones electorales (arts. 68 y 69)

El territorio del Estado es «el espacio físico (terrestre, aéreo y marino) donde se ejercen las competencias y funciones del Estado, con exclusión de análogos poderes por parte de otro Estado o sujetos internacionales».

¿Integridad territorial? ¿Cuál es el territorio nacional?

Cuando las cosas están claras no parece necesario insistir en esa realidad física, jurídica e histórica. Todo se complica cuando vives en constante conspiración y es la propia Constitución la que abre sus puertas a la libre interpretación con el confuso e intrigante término de «nacionalidades» junto a su fundamento: «se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles», es decir que todo apunta a pretender justificar lo injustificable: «a la vez que reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». Todo un lío sin aclarar ya que nos pone abiertamente ante la necesidad no solo de definir, con rotunda claridad, a qué territorio abarca, sino también de definir los mecanismos para evitar que el principio y fundamento en el que se apoya se venga abajo. El territorio es una realidad física y jurídica que debe ser definido y protegido. Ni le hemos definido ni protegido. Parece intencionado.

Es difícil saber cual es tu nación si no está escrito en algún lugar, si ninguna ley dice cual es el territorio nacional. Ese espacio terrestre, marítimo y aéreo que conforma la identidad nacional y del que ni un metro cuadrado has de abandonar, máxime cuando es la misma Constitución la que ordena defenderlo como misión principal de las Fuerzas Armadas. «…defender su integridad territorial».

¿Cuál es el territorio? ¿Integridad territorial? ¿De qué territorio hablamos?

Todo está en el aire.

Me preocupa ver que la Constitución dice una cosa y la contraria y que su interpretación está en manos del partido (s) político gobernante, es decir que no dependemos de la Ley sino de la trampa.

Lean ustedes e interpreten antes de que sean otros los que lo hagan.

Constitución española de 1978 (el subrayado es propio).

Artículo 94- La prestación del consentimiento del Estado para obligarse por medio de tratados o convenios requerirá la previa autorización de las Cortes Generales, en los siguientes casos:

  1. a)Tratados de carácter político.
  2. b)Tratados o convenios de carácter militar.
  3. c)Tratados o convenios que afecten a la integridad territorial del Estado o a los derechos y deberes fundamentales establecidos en el Título I.
  4. d)Tratados o convenios que impliquen obligaciones financieras para la Hacienda Pública.
  5. e)Tratados o convenios que supongan modificación o derogación de alguna ley o exijan medidas legislativas para su ejecución.
  6. El Congreso y el Senado serán inmediatamente informados de la conclusión de los restantes tratados o convenios.

Todo ello sin olvidar el artículo 95 que dice que: «La celebración de un tratado internacional que contenga estipulaciones contrarias a la Constitución exigirá la previa revisión constitucional» está en manos de ese llamado Tribunal Constitucional Ad hoc: «El Gobierno o cualquiera de las Cámaras puede requerir al Tribunal Constitucional para que declare si existe o no esa contradicción».

No dispongo de la preparación jurídica necesaria, pero interpreto -corríjanme si me equivoco- que se puede ceder territorio nacional mediante un «Tratado» y además por mayoría simple. Es decir que la Constitución se fundamenta en «la indisoluble unidad de la Nación española» y «la defensa de la integridad territorial» es misión de las Fuerzas Armadas, pero es un camelo que nos han contado ya que la misma Constitución permite, por mayoría parlamentaria, deshacer eso que llamamos «integridad territorial» recurriendo a lo que llaman -vaya usted a saber- un tratado internacional. Inaudito tener una Constitución adaptable a la interpretación sesgada de unos teóricos magistrados afines al Gobierno de turno y que abra paso de manera sutil y dudosa a romper con la integridad territorial. ¿En qué quedamos?

La irreductibilidad de España, su integridad territorial, su fundamento, y hasta la integridad territorial de todas su provincias… todo en el aire de un «tratado internacional».

Así estamos, con la duda más que razonable, si España seguirá siendo España, si su Constitución se fundamenta en su indisoluble unidad, si Ceuta y Melilla, Chafarinas, Perejil y los peñones de Vélez de la Gomera y Alhucemas son irrenunciables, «si renunciamos a nuestro derecho sobre Gibraltar y aceptamos la extralimitación de la colonia militar británica respecto a lo cedido en Utrecht». Por último, y no menos importante, si alguna Comunidad Autónoma podría dejar de formar parte del territorio nacional sin que las Fuerzas Armadas intervengan en el cumplimiento de su misión ya que una treta de interpretación constitucional puede lograr ese tratado de cesión territorial sin que ni una pareja de la Guardia Civil lo impida.

Hágase la Ley y no olviden adjuntar la trampa.

Lo de las Fuerzas Armadas es una tomadura de pelo, o quizá una previsión por si Putin cruza los Pirineos por el Rosellón.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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9 abril 2025

DE BANDERA E HIMNO NACIONAL. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estampa legionaria del cuadro obra de Vicente Serradilla Ballinas

Pues debo explicarme y entenderán conmigo que se echa de menos y, en breve, sin apenas darnos cuenta, eso de la bandera y el himno nacional quedará relegado a los cuarteles y si acaso a alguna ceremonia de Jura de Bandera, pero con las limitaciones que el ordeno y mando imponga, que puestos, a lo que vemos, podría ser que no inviten a la bandera o nos cambien el himno, que de todo son capaces cuando las fronteras no están bien delimitadas.

La bandera y el himno nacional cada día están más ausentes de la vida diaria, de lo cotidiano, y cualquier sentimiento de unidad, cualquier emoción que nos lleve al histórico ejemplo de nuestros antepasados es batido por la mediática orden que emana de quienes pretenden una España sin historia, sin pasado, camino de desaparecer en la maldición dictada por real decreto.

Me parece entender que pretenden dejarnos sin el temblor de la emoción que se siente cuando suena el himno nacional y con los ojos al cielo se eleva la Enseña Nacional, sobre todo y sobre todos, llevando ese trozo de poesía que encierra el símbolo en su imposible definición, solo explicable cuando se ha muerto bajo su mandato. ¿Es que no lo recuerdan?

¿…derramar, si es preciso, en defensa de la soberanía e independencia de la Patria, de su unidad e integridad territorial y del ordenamiento constitucional, hasta la última gota de vuestra sangre? No busquen ahora esas palabras. Se han cambiado: «¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?

No querían saber como muere un soldado, olvidar el sacrificio: «…derramar hasta la última gota de vuestra sangre…» La vida militar no admite melifluas promesas ni adornos cobardes, genuflexiones ante el fuego del combate.

En el recuento hay días que falta alguien. Se reza y se llora, pero no habrá novedad mientras el deber y el honor no mueran. Lágrimas de soldado, secas y duras como perlas milenarias, invisibles, rostros que, a pesar de todo, transmiten sosiego y paz. Pretenden que nos encierre la noche. La Bandera se ha recogido. No se ve la Enseña, pero no descansa, no se esconde, cubre el silencio con su manto de protección esperando izarse de nuevo. Otro día y siempre, como horizonte permanente del soldado que la ha besado al jurar que siempre estará en lo alto.

Nuestra Bandera ha sido arriada del territorio nacional y su brillo ha sido eclipsado con la infamia del consentimiento de todos, sin que nadie haga nada, sin cumplir ni hacer cumplir la ley. Deberíamos sonrojarnos, todos.

¿Hemos perdido el honor? No es retórica. Es lo que veo.

La Bandera de España no se iza en todo el territorio nacional. En Cataluña y en muchos rincones del País Vasco se ha arriado la Bandera de España. Incluso se la ofende a diario. Nadie hace nada, no pasa nada.

No lo olvidemos. Ese es el parte, la novedad más importante que hoy y siempre comunicaremos al mando.

Mañana será otro día…, pero todo seguirá igual.

Artículo 4 Título Preliminar. Constitución española:

    1. La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas.
    2. Los Estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las Comunidades Autónomas. Estas se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales.

Sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007:

La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento.

Cúmplase la Ley.

«La bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución» (Ley 38/1981 por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas).

Muchos días, cuando empiezo a escribir, rompo el folio en blanco, se seca la tinta de la pluma porque todos los días son iguales de tristes para esta  España que se rompió desde que presos por la tiranía etarra y el independentismo caminamos como ciegos sin ni siquiera mantener la sombra de nuestros símbolos; que nos niegan.

Es por ello que vuelvo a nuestra Bandera y nuestro Himno Nacional, para recordar que existen; en poco tiempo los niños de ahora, que ya serán mayores, lo verán como algo extraño y lejano y la simbología será artificial. Aunque todo lo demás será igual, ¿por quién se morirá en combate? ¿por quién la vida dar? ¿Entregar  la última gota de sangre por un ideal? ¿…entregar vuestra vida en defensa de España?

¿Rearmarnos?: Juren ante la Bandera defenderla y morir por ella. ¿Rearmarnos?: Defiendan la soberanía e independencia de España, su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

¿Rearmarnos?: De valores, del valor que requiere morir por España.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 abril 2025

«BASTES Y CANCIONES» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Dibujo del Coronel Luis Esquiroz Medina de su libro «Chascarrillos Militares»

«…Quiero que esta Unidad sea muy alegre y muy eficiente, porque si no es lo primero difícilmente podrá ser  lo segundo; con caras largas no se vencen la fatiga, el miedo ni el hambre: sólo se soportan, pero lo que nosotros perseguimos no es soportar sino vencer, a eso y a todo…» (Alocución de un Capitán en la primera formación de su C.O.E., Compañía de Operaciones Especiales, vulgo guerrilleros.)

Y con ese talante empiezo:

Lo que no he dejado de hacer desde que estoy encerrado con la 2ª lumbar chafada, es ver «La Promesa» por las tardes. Todos tenemos nuestros pecados, pero este no me importa confesarlo, así que ahora me dedico entre otras cosas a ver pasar capítulo tras capítulo, donde todo se complica sacando nuevos personajes para que nunca se acabe,  como dice Pérez-Reverte deben pertenecer a la organización EPYPA  (Éramos Pocos y Parió la Abuela).

Como estoy cansado de pensar siempre sentado, preferiría reflexionar andando, pero con este corsé que me han puesto para corregir los desperfectos, me resulta difícil (una estructura de aluminio, marco de hiper-extensión Jewett largo con adaptación esternal tridimensional Orliman J001G le llaman).  ¡«Cágate lorito»! ; y no me refiero a una de esas expresiones chulesca de los jóvenes de hoy, sino a una de las  vías ferratas deportivas de alta dificultad situada en Sant Llorenc de Montgai, en la Noguera (Lérida).

Todos aseguran estar en posesión de la verdad, pero la lógica me dice que no debería apoyar ninguna que no admita que pueda estar equivocada, y así lo hago.

Pero con mi ingenuidad se me ocurrió preguntar al traumatólogo:

―¿Que estaba más lejos, el sol o mi recuperación?.

El doctor todo irritado me contestó:

―«¿Tú ves la recuperación?

Al menos desde Sócrates, la filosofía sirve para no ser tan necio como ese doctor.

Como aquel capitán de la COE, yo no quiero soportar, quiero vencer.

Y aquí me tenéis encerrado sin el último elemento grotesco de esta torre de Babel en que vivimos,  el «kit de supervivencia» de la Unión Europea. Seguiré mi vida con normalidad, sin hacer acopio de provisiones, y mucho menos  de grandes cantidades de papel higiénico.  La Promesa, el blog y todas estas canciones de marcha,  creo serán  la mejor estrategia de mi supervivencia.

En fin, que Dios nos dé humor para seguir asomados al mirador cómico de la vida, olvidando su fase trágica; hay que reír, porque la risa es vanguardia de la bondad, y porque de no haber ocasión de reírse de vez en cuando, sería cosa de dar parte por escrito de los infortunios de la existencia. (Anónimo militar)

Vais a la muerte con alegría con el galope de la Caballería…

El maldito corsé, se parece a un baste de las Baterías de Montaña para los mulos, como los que se usaban en la General en el ciclo de Artillería. Debido a mi no excesiva estatura, fui conductor de manguito del obús 105/11, y ahora me acuerdo de aquellas  sufridas  acémilas.

Cuando fuimos al campamento de Ezcaray con ellos, los hombres del campo decían:

―«¡Que bestias más guapas!»

Y siempre cantando. En 1953, en las revistas «Armas» y «La Taquilla» de la Academia de Zaragoza, apareció el «Canto al Mulo». Entre otras cosas decía:

 

Oigo «alférez» tu aflicción

 y escucho  el triste concierto

que forman tocando a muerto

la cureña y el cañón.

Estoy en la batería asiendo fuerte una cola.

 viendo la manera de meter en limonera

a mi tormento La Lola.

«Alférez»,

descansa en paz,

que este maldito mulero

jura con su rostro fiero, que hasta que el mulo sucumba

luchará como en Otumba contra ese animal tan fiero.

 

Y mucho antes, en 1949, ya cantaban los cadetes: «Un Conductor de Montaña»

 

Un conductor de montaña,

un testamento dejó…pilín, pilón

que le entierren con el tubo, la cureña y el cañón

que lo suban, que lo bajen, que le canten el kirie eleyson,

 ah,ah,ah que le canten el kirie aleyson…

que le hagan una corona, más reluciente que el sol…pilín, pilón

con los pelos de la cola del mulo que lo mató

que lo suban, que lo bajen…

En la Academia de Infantería de Toledo, en los años cincuenta, aparte de las canciones, estaban de moda los llamados «Ovillejos Académicos», como muestra este con cariñosos recuerdos a tres protos:

Astuto,  feroz y fiero,

«El Barbero».

Del «elenco» el más «felón»

«Cromañón».

No escatimará el «paquete»

«Morterete».

Son el terror del cadete

que sufre castigo duro

cuando le meten un «puro»

«Barbas» «Croma» y «Morterete»

 

1951.-La Batería de Montaña obuses 105/11. Desfilando ante el General Fernandez Capalleja. Del libro «AGM apuntes para su historia» del Coronel Julio Ferrer Sequera.

 

En aquellos años se cantaba casi todo: canciones de guerra como «Lily Marlen», «Yo tenía un Camarada», «La Madelón»… Gozaba también de cierta popularidad «La Campanera»: (¿Por qué seré tan Alférez?/ La estrella la tengo ya,/ solo me falta el Despacho/, y ese muy pronto me lo darán….)  con la que los «retras» ponían los dientes largos a los sufridos «nuevos», que a su vez se defendían tímidamente entonando «La Contracampanera».: (¿Por qué te crees tan Alférez?/ si estás en la General…/ si aún te queda el despacho,/ y hasta septiembre, no te lo dan…).

En el lado oeste del edificio histórico, se encuentra la denominada entre los cadetes  como «escalera del cañón». Accediendo desde el Patio de Armas al pasillo interior, antecede a nuestra protagonista un arco sobre el que reza el conocido refrán latino: «Si vis pacem para bellum» , que resume con elocuente sencillez la razón de ser de nuestros ejércitos.

Su traducción en español para los nuevos es: «Los novatos por la otra escalera».

Escalera del Cañón. Por tradición la escalera, está vetada a los cadetes de primer curso, quienes por ello, en multitud de ocasiones deben dar un largo rodeo para llegar al lugar donde el profesor les espera con exigente puntualidad para comenzar la sesión o actividad programada

Esta prohibición de acceso finaliza, buscando la sorpresa, en fecha indeterminada, nunca antes de la Jura de Bandera, cuando los «nuevos» que ya empiezan a no sentirse como tales, deciden llevar a cabo su primera acción coordinada de combate, agrupándose al pie de la escalera con la intención de tomarla al asalto. Pero, sus compañeros de segundo curso, los «retras», que ya vivieron la misma experiencia como atacantes un año atrás, sienten ahora la necesidad de defender la posición, impidiendo mediante la fuerza de la masa perder apenas un centímetro de terreno en forma de escalón, empleando para ello, agua y harina como armas arrojadizas, y como medio disuasorio, las estrofas de la Canción de la Escalera.

Tras unos minutos de imposible avance, las promociones se disuelven ante la cómplice y parsimoniosa llegada de los oficiales de servicio, quienes igualmente vivieron años atrás la misma experiencia, atacando y defendiendo junto a sus compañeros una escalera, que fue es y será testigo callado, de cómo se forja mediante el respeto y amor a las tradiciones el «Espíritu de la General», vínculo de unión entre generaciones y promociones. Aunque eso sí, todos contarán que fue la suya la única que consiguió subir la escalera del cañón.

Una mañana de invierno

llegaron los «nuevos» a la General

y toda la «alferecía» con mucha alegría se puso a cantar:

¡No subirán la escalera!

aunque juren Bandera

los novatos de la General ¡No hay, no hay, no hay, no hay…!

 

Algunas de esas canciones y otras más, también las cantan los soldados destinados en unidades de  montaña, tropas escogidas, que por su movilidad, perfecta instrucción y conocimiento del terreno, son los llamados a defender las fronteras montañosas,  conocidos con el nombre de Cazadores, sin tener ninguna analogía entre la guerra y la caza como deporte; de buscarlas, solamente serían la agilidad, actividad y conocimientos del terreno que ambos tienen.

Hubo una vez un hombre, Francisco de Asís, que llamaba hermanos a los animales, hasta el más malvado de los cuentos infantiles, era para él, el hermano lobo. Desde Esopo hasta Samaniego o Iriarte, en el mundo de la fábula, los animales han sido ejemplo de comportamientos del hombre

Bajo la piel del mulo, se esconden lecciones que los humanos no deberíamos tener reparo en imitar.  En este mundo en el que las voces «servicio» y «sacrificio» parece que están en crisis, ¡Que gran lección, para nuestra vergüenza, nos da el hermano mulo!

Para la confección de estas notas, me fueron imprescindibles los libros:

―La Academia General Militar «Apuntes para su historia» Tomo II, de mi admirado y amigo el Coronel de Infantería y Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza † JULIO FERRER SEQUERA, de la 8ª promoción, que en su presentación ante su COE pronunció las palabras con las que he comenzado este artículo, y

―«El Ganado».-Guia del Oficial y Suboficial de Cazadores, y «Chascarrillos militares»,del Coronel de Infantería † LUIS ESQUIROZ MEDINA, de la 9ª, que un día me contó:

Soldado español de montaña: CAZADOR. Dibujo del Coronel Luis Esquiroz Medina de su libro ―«El Ganado».- Guia del Oficial  y Suboficial de Cazadores

―Mi padre fue Cazador, mi abuelo en ellos sirvió, mis hijos son Cazadores, ¿qué quieres que  sea yo?

Mi más profundo agradecimiento a mis dos queridos Coroneles, a los que he tenido el gran lujo de conocer y estar a las órdenes del primero. Muchas gracias.

¡Descansen en Paz!

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Zaragoza  abril 2025.

Nota: Los dibujos son obra del coronel  Esquiroz. Las fotos y las  letras de las canciones están sacadas de ambos libros. Obligación de todos es mantenerlas y que no se pierdan con el tiempo.

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LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres Murillo

EL CANAL DEL CORONEL. El General Dávila con el Coronel Pedro Baños.

Con el Coronel Pedro Baños en su Canal. Ha sido un placer analizar la actualidad que a tantos afecta. Gracias al Coronel y a todos sus seguidores. Siempre estoy a vuestras disposición en ese lugar donde la verdad, la amistad, la unión y socorro y el compañerismo florecen. ¡Gracias!

Publicado en el Diario “La Región” de Orense. “Amancio Ortega y Lord Wellington” por Rafael Dávila

https://www.laregion.es/opinion/amancio-ortega-lord-wellington_1_20250403-3476348.html

La política belicista de Putin y Trump: ¿Hacia una III Guerra Mundial? Julio Serrano Carranza Coronel de Aviación (R) DEM Ejército del Aire y del Espacio

La historia de la humanidad está marcada por conflictos de gran escala que han devastado naciones y generaciones enteras. Dos de los episodios más trágicos del siglo XX, la Primera y la Segunda Guerra Mundial, tuvieron su origen en un proceso de rearme incesante, políticas expansionistas y la falta de mecanismos de mediación efectivos. En la actualidad, la política belicista de líderes como Vladimir Putin en Rusia y Donald Trump en Estados Unidos ha encendido las alarmas sobre la posibilidad de que el mundo esté avanzando inexorablemente, una vez más, hacia un conflicto de proporciones globales.

Paradojas históricas: el rearme antes de la tormenta

Antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, las potencias europeas se embarcaron en una carrera armamentística sin precedentes. El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en 1914 fue el detonante que encendió un conflicto latente, alimentado por alianzas militares y políticas nacionalistas exacerbadas. Del mismo modo, en la Segunda Guerra Mundial, la política expansionista de la Alemania nazi llevó a la invasión de Polonia en 1939, marcando el inicio de un conflicto que dejó decenas de millones de muertos.

Otro factor que obligó a Japón a entrar en la Segunda Guerra Mundial fue el estrangulamiento comercial y económico impuesto por Estados Unidos, quien bloqueó el acceso del Imperio Japonés al petróleo y otros recursos vitales para su economía. Esto empujó a Japón a atacar Pearl Harbor en un intento de neutralizar la flota estadounidense y garantizar su acceso a los recursos del sudeste asiático.

En la actualidad, observamos un patrón similar. Rusia, bajo el liderazgo de Putin, ha incrementado significativamente su gasto militar, ha llevado a cabo la invasión de Ucrania y ha desafiado abiertamente a la OTAN, en un alarde de fuerza que parece que no tiene límites. En paralelo, el retorno de Trump al poder podría suponer una política exterior errática y agresiva, en la que el unilateralismo y el desprecio por las alianzas tradicionales se conviertan en factores de desestabilización global. Máxime cuando se pone en duda la integridad territorial de paises europeos e integrantes de la Alianza Atlántica, como es el caso de Groenlandia de soberanía danesa.

El equilibrio existente durante la Guerra Fría conllevó una paz forzada generada por las dos grandes potencias que, pese a la constante y vacilante espada de Damocles, fue efectivo y propició un desarrollo económico y bienestar social en ambos bloques.

Esta situación, hoy en día, no se da. La diversificación en los seis dominios posibles de conflictos bélicos: tierra, mar, aire, espacio, ciberespacio y el cognitivo o informacional, nos sitúa en una zona hostil de un espectro demasiado amplio. Excesivos dominios en donde, si quieren hacernos daño, no es necesario que nos bombardeen ni nos disparen, con la manipulación de la percepción, la guerra psicológica y la influencia en la opinión pública, por ejemplo, del sexto dominio, estaríamos sufriendo ya un casus belli.

Además, la guerra comercial iniciada por Trump con la imposición de aranceles a productos y materias primas de Europa y otros países no favorece el equilibrio económico ni el libre comercio entre naciones. Esta política de proteccionismo económico exacerbado, con respuestas similares por parte de otras potencias, puede generar el estrangulamiento económico de terceros países, hasta ahora, tractores de la economía continental, como es el caso de Alemania, lo que podría convertirse en un factor detonante de nuevos conflictos.

¿Estamos ante un nuevo 1914 o 1939?

El paralelismo con el pasado es innegable. Las tensiones en Europa han aumentado de manera alarmante, con la guerra en Ucrania prolongándose más allá de lo que se esperaba y con un Putin cada vez más aislado y dispuesto a medidas extremas para consolidar su poder. La reciente militarización de Kaliningrado, la amenaza sobre los países bálticos y la posibilidad de una intervención en Polonia plantean un escenario inquietante.

Otro factor crucial que podría desencadenar una nueva guerra es la lucha por los recursos energéticos (gas, petróleo) y materias primas críticas como las tierras raras, fundamentales para la industria tecnológica, la defensa y la seguridad. El control de estos recursos es un punto de tensión entre Estados Unidos, China y Rusia, lo que podría generar conflictos geopolíticos de gran magnitud.

Paradójicamente, en un momento en que la vivienda es un bien escaso para la mayoría de los españoles, ha surgido una creciente demanda para la construcción de búnkeres familiares, reflejando el temor de la población a un posible ataque nuclear o a una conflagración mundial a gran escala.

Tal vez, para evitar este incremento en la militarización de los países que nos lleve a una trágica devastación de guerra mundial, deberíamos analizar y también visualizar el resultado final de guerras mundiales, o bien de cualquiera de las guerras pasadas. Así nos podríamos conmover al ver como quedan las ciudades y sus moradores, en donde todos son inocentes y nadie eran culpables para sufrir tantas calamidades, miedos y sufrimientos en lor a victorias militares, anexiones territoriales y humillación de los vencidos cuando, entre los contendientes, han dejado a millones de muertos y otros tantos heridos.

En las guerras, desde los tiempos más remotos de la humanidad, no hay triunfadores ni vencidos. Todos pierden y los sacrificios y penalidades padecidas no tienen precio para los ciudadanos de cualquiera de los bandos en litigio.

Una de las frases que ha pasado a la historia como el dolor de un vencedor ante la devastación de una batalla, la expresó el duque de Wellington con amargura el horror de la guerra tras su victoria en la batalla de Waterloo en 1815: «Nada excepto una batalla perdida puede ser tan melancólico como una batalla ganada.» Reflejando en su declaración su pesar al ver la devastación y el sufrimiento causados por la guerra, incluso en la victoria.

Soluciones y esperanza para el futuro

A pesar de este sombrío panorama, aún existen posibilidades para evitar una nueva catástrofe global. Entre las estrategias a considerar se encuentran:

  • Fortalecimiento de las alianzas internacionales: La OTAN, la Unión Europea y otros organismos multilaterales deben reforzar su cohesión y compromiso con la paz, estableciendo mecanismos de disuasión efectivos.
  • Diplomacia activa y negociaciones de paz: El diálogo debe mantenerse abierto con todos los actores involucrados, evitando posturas intransigentes y unilaterales que puedan escalar el conflicto.
  • Regulación del armamento y control de la inteligencia artificial militar: El desarrollo de tecnologías autónomas para la guerra plantea riesgos sin precedentes. La comunidad internacional debe establecer regulaciones claras para evitar una carrera armamentística descontrolada.
  • Fomento de la cooperación energética y económica: La dependencia de los recursos energéticos ha sido históricamente una causa de conflicto. La diversificación de fuentes y la búsqueda de acuerdos comerciales pueden reducir la tensión entre países.

Conclusión

La historia nos ha enseñado que la humanidad es capaz de autodestruirse cuando el nacionalismo exacerbado, la falta de diplomacia y la desconfianza entre naciones toman el control de la política global. Sin embargo, también sabemos, por las lecciones aprendidas, que la cooperación entre naciones y la diplomacia de altas miras pueden prevenir futuros desastres.

Si bien la política belicista de Putin y Trump plantea desafíos sin precedentes, aún es posible encontrar soluciones que nos permitan evitar el horror de una nueva guerra mundial. La clave está en la unidad, el diálogo y el compromiso con la paz, para que las futuras generaciones hereden un mundo mejor del que conocemos hoy en día. Donde la libertad, el bienestar y la paz de sus ciudadanos, sean los axiomas a respetar y cumplir por todos los dirigentes políticos y exigidas por todos sus ciudadanos que les han votado para protegerlos y cuidarlos.

Julio Serrano Carranza. Coronel de Aviación (R) DEM Ejército del Aire y del Espacio

4 abril 2025

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ATAQUE DE LA INTELIGENCIA A LA PLAZA FUERTE (ULTIMA RATIO REGIS). General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

De información (Inteligencia), que es poder, todos están hambrientos y dispuestos a pagar cualquier precio. No hay exclusividad. Es un combate a muerte. Hace unos años se inició una guerra cruel, sucia también, entre los que deberían evitar el conflicto precisamente por disponer de la información (Inteligencia) que lo permite. Ha tenido gravísimas consecuencias para esta nación llamada España por hacer uso de ella premeditada e indebidamente.

El conjunto de la nación se viene abajo y esta guerra es culpable en máximo grado. Sus generales también. En la guerra confundir la táctica con la estrategia es corriente entre los malos generales; que alguno llega a creerse el futuro de la nación. El dinero y el poder le gusta a los que solo van uniformados por fuera.

La información debida, el conocimiento de hechos transcendentes, se confundió con el cotilleo. Claro que muchas veces cuando entras en el mundo del cotilleo obtienes transcendente información ¿o será al revés?

La información que mayores resultados da es la que se obtiene de cintura para abajo. Lo dijo en una reunión alguien que sabe mucho de eso (ahora más, por su poder y dinero logrado). No creo necesario recordar qué reunión fue esa y quiénes los reunidos. Son una masa gravitatoria. Para nuestra desgracia, de máxima actualidad. La crítica situación lleva envuelta la gravedad de lo que les cuento.

***

Al finalizar la guerra civil española, allá por los años cuarenta, empezaron los trabajos para artillar el Estrecho. Nos lo cuenta con detalle el general Martínez de Campos, Duque de la Torre, en su magnífico libro Ayer, donde, desde su puesto de jefe de la Reserva General de Artillería y Gobernador Militar de Cádiz, refiere una anécdota imprescindible .

El artillado se estudiaba con gran secretismo y máximas precauciones. Entre los traslados secretos de los cañones de artillería estaban varias piezas que iban de Galicia a Cádiz, algo que sospechaban se había divulgado excesivamente. Para comprobarlo el general mandó llamar a un joven oficial de artillería con el que mantuvo la siguiente conversación.

—Se está desmontando en el Ferrol una batería que ha de llevarse a Palma de Mallorca. Nadie conoce su destino, pero a fin de asegurarme de que el secreto se mantiene, va usted a tomar el tren mañana mismo, pasarse cuatro días en el Ferrol, indagar discretamente sobre a dónde va la batería y traerme luego el resultado de su gestión.

Pasaron ocho días, y al cabo de ellos, el oficial volvió del Ferrol.

—Mi general, he cumplido mi misión. Puede V.E. estar tranquilo. Todo el mundo, en el Ferrol está convencido de que las piezas desmontadas saldrán muy pronto para Cádiz.

***

En estos últimos años algunos-todos saben de la guerra abierta entre los ejércitos de la Información-Inteligencia, que en ocasiones han manejado los que más tienen que ocultar, y que se ha llevado a cabo con todo el ruido mediático que exige la discreción y el secreto. Las consecuencias, y las bajas, las estamos viendo; vislumbramos las de plazo medio con los cambios ya patentes y los previstos traslados. El desarme de las piezas es tan evidente como secreto.

***

No está muy claro si, al fin, la justicia-popular sabe el destino de los sirvientes (Ultima ratio regis) y necesario será asegurarse de que el secreto se mantiene a voces. Constatamos que la evacuación de la plaza fuerte está en marcha.

Todo el mundo en el Ferrol está convencido de que las piezas desmontadas saldrán muy pronto para Cartagena.

***

Ustedes están  convencidos de que hay Constitución. Se equivocan. Meros intérpretes que saben idiomas. Traductores fraudulentos conocedores del mejor lugar para situar los cañones. La libertad en España es mera interpretación teatral con apuntadores.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Canalejas replicaba: ¡Entonces callen tantos himnos de gloria al ejército, cantadle menos, pero respetadle más! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Ley de Memoria Democrática

Considero que es uno de los mayores ataques perpetrados a la democracia desde aquel añorado proceso de la Transición es la conocida como Ley de la Memoria histórica, ahora Ley de Memoria Democrática. El 23F81 a su lado fue un juego de niños que no se sabían la lección ni militar ni histórica. El dinero se escondió cuando vio —una vez más— que «no era eso, no era eso».

En definitiva estamos, en conjunto, ante el mayor ataque y robo a la libertad individual hasta ahora conocido. Nos separan y dividen entre buenos y malos. Por cierto; me quedo en el lado de los malos. Tomen nota de mi filiación. Llevan ya demasiado tiempo haciendo listas de unos y otros. Si es necesario moriré como Sócrates: porque se había determinado legalmente. Nunca por haber sido condenado caprichosamente.

«El 14 de abril de 1931 una nación, España, cuya forma de Estado era la monarquía, la Corona más antigua del mundo occidental, de la noche a la mañana se levanta republicana y el Rey, sin más, dice que se va, hace las maletas, se embarca en Cartagena y desembarca en Marsella. El barco que le lleva luce la bandera de España roja y gualda; en el momento en que Alfonso XIII desembarca es arriada, izándose la republicana.

Adiós a la Monarquía

Si la situación no era fácil de entender más difícil iba a ser construir a partir de ese momento el edificio del nuevo Estado que entraba en un periodo de provisionalidad que acabó en permanente inestabilidad. Hasta hoy. Aquello que parecía que iba a traer paz y sosiego, evitar el derramamiento de sangre, fue degenerando, día a día, hasta convertirse en la peor de las guerras. Después de 90 años de aquello, nos persigue políticamente, sin conseguir reducir los hechos a una lectura de la historia de la que extraigamos consecuencias, errores, y alcancemos la verdad, sea cual sea, sin arrojárnosla unos a otros, con sentido histórico y documental» (La guerra civil en el Norte… General Dávila).

Difícil reinado el de Alfonso XIII. Por todo; sobre todo por el apoyo que tuvo de los que tanto le querían. Nos vemos abocados a lo mismo.

¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, no me digas que no te aviso…

¡Bendita España, que pare y cría los hombres armados!, exclama Francisco I de Francia, derrotado en Pavía, cuando llega prisionero a Madrid y ve por sus calles a los niños jugando con espadas de madera.

Coraje, valor y honor, nunca nos han faltado. En casi todas las ocasiones era lo único, porque espadas, ni de madera. Cuando eso coincide con la pérdida del honor se alcanzan metas como la actual.

Flandes, Filipinas, Cuba, África. Por allí han pasado las Armas y las Letras: Gonzalo Fernández de Córdoba, el Duque de Alba, don Juan de Austria, Pedro Calderón de la Barca, Miguel de Cervantes, Lope de Vega o Enrique de las Morenas y Fossi; general Martínez Campos, general Weyler, almirante Cervera, Comandante Benítez, y miles de anónimos soldados, « ¡No hay un puñado de tierra/sin una tumba española!».

Honor, coraje y valor. Ahora sigue habiendo grandes soldados… y generales, pero no se les ve en demasía. Digo en la intelectualidad, no vaya a ser que me tomen como espadón.

Canalejas replicaba: — ¡Entonces callen tantos himnos de gloria al ejército, cantadle menos, pero respetadle más!

Hubo nombres heroicos en los dos bandos, generales con honor que entendieron lo que es una guerra y su final. Soldados todos, mientras tuvieron un ejemplo a seguir, si les hablaron de honor y dignidad, cuando no eran forajidos los que ostentaban el mando a base del pistolón que colgaba de su cintura.

Era a España: el respeto. El mismo que acaba en guerra cuando no se tuvo, cuando no se tiene.

¡Tanta gloria!, ¡tantos honrosos nombres! de nuestra historia para ahora ser pisoteados por los cerdos.

 El PSOE

El Partido Socialista Obrero Español conocido por sus siglas PSOE está dando la vuelta al calcetín de la convivencia. Quiere guerra y guerra tendrá. Los mismos que hicieron una cosa hacen ahora la contraria. Ya no les sirve la Transición. «El poder tiene recursos para todo…, ofrece muchas posibilidades. Todo el secreto está en saber manejar los dispositivos legales».

Debe verse al adversario en toda su plenitud: J.L. Rodríguez y P. Sánchez no tienen plenitud. Simples portatirsos llenos de vanidad, muy fáciles de manejar, uno desde las pasarelas de la (mal)-intencionada inclusión y el otro desde los oscuros conventos. El dinero lleva a lugares insospechados, penetra hasta en las clausuras.

Bien conocido es que la repetición de la guerra, cambiar los hechos, dio comienzo con la nueva artillería manejada por los cañoneros: se fundaron medios para extorsionar —siguen en ello los accionistas— con misiles que compran los del dinero oculto; es el arma principal del combate porque todos dependen de la política, de colocar a sus generales de plomo, a caballo si es posible —que se lo crean—, en la Moncloa. El monclovita a caballo solo tiene que pasear su grotesca sonrisa y las órdenes ya las recibirá de forma permanente y oportuna para apoyar y proteger a las unidades (ahora conglomerados o algo escondido como empresa) que el dinero debe apoyar desde la acción política, que para eso se le nombra general en jefe, con sede en Moncloa. Es la interpretación nueva de la moral. Ya no sirve la de Confucio en la que «solo los caballeros son aptos para gobernar con criterios morales y competencia intelectual». Esa cualificación moral e intelectual ahora la reparten los bancos del poder en sus oscuras reuniones.

No hay futuro. El camino está marcado y solo queda seguir la senda: «Muchos guijarreros, pocos adivinos» (Zenobio, V, 75; Apostolio, XIV, 68b). Delincuentes.

«No hay que abusar de la Historia», dijo Villaverde en plena Restauración. Temía mirar atrás para agacharse a recoger piedras que lanzar. Munición falseada al dictamen.

Acaba diciendo Napoleón: «Yo vencí a los alemanes y a los italianos, vencí también a los polacos a quienes ciega su odio frente a rusos y prusianos, pero no he podido vencer a los españoles; en Europa son los únicos que conservan una extravagante afición a la libertad».

¿De qué libertad hablaba?

Comunistas, socialistas, separatistas, anarquistas y pistoleros acabaron con ella.

El 14 de abril de 1931 el Rey se marcha, abandona el ejercicio de sus funciones para evitar un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre.

No había razón alguna; nadie había depositado en las urnas la forma política del Estado. Solo eran unas elecciones municipales. No se le había consultado nada a la República ni a la Monarquía, a nadie le habían preguntado su preferencia. Nunca se sometió a referéndum la forma política del Estado. De unas elecciones municipales manipuladas surgió la forma del Estado: República. En España, como en mayo de 1808, parece que la política se interpreta en los ayuntamientos.

Alfonso XIII, el Rey soldado, se quedó solo. Alguien le dijo que los españoles se habían pronunciado sobre la monarquía, aunque nunca dijeron nada porque nadie les había preguntado.

Ya estamos unos enfrente de otros:

«Recordad en todo momento que las páginas más gloriosas de nuestra historia las ha escrito la Infantería con la punta de sus bayonetas».

Son «Fogatas de viruta», bromea Alcalá Zamora cuando arden las iglesias y conventos. «Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano», apostilla Azaña.

«Habría que preguntarse desde cuándo empieza a deslizarse en la mente de los españoles la idea de la radical discordia que condujo a la guerra. Y entiendo por discordia no la discrepancia, ni el enfrentamiento, ni siquiera la lucha, sino la voluntad de no convivir, la consideración del “otro” como inaceptable, intolerable, insoportable. Creo que el primer germen surgió con el lamentable episodio de la quema de conventos el 11 de mayo de 1931, cuando la República no había cumplido aún un mes» (Julián Marías. La Guerra Civil. ¿Cómo pudo ocurrir?).

Ortega y Gasset dejó claro los términos del problema, pero ya era tarde: «Un Estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un Estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión».

Agenda 2030: la República

2030. La Agenda 2030, incluido su Director general de Políticas Palanca (no es tomadura de pelo, el cargo existe) no es sino el Arco Triunfal por donde entrar en los cien años de aquella República ilegal e instaurar por la misma vía la de 2031, cien años después. Quizá cambie Cartagena por Torrejón, pero el destino será el mismo: el destierro. Nadie moverá un dedo. Como ahora vemos y vimos entonces, y el dinero seguirá en los oscuros fondos: que dirigen las naciones. Quiero decir los Estados. Ya no hay naciones ni gobernantes, sino esclavos y señores. Oclocracia de Polibio, pero controlada, sin que se vea demasiado.

Llegar al poder y manejar el Congreso de los Diputados, un Legislativo así convertido en Ejecutivo, sin oposición,  es el mayor peligro porque todos, todos los poderes, los grandes y pequeños, la fuerza y la ética, la ley y la estética, el favor o la cárcel, dependen del Ejecutivo, incluso del jefe del Ejecutivo.

Paso a paso han acabado con la Transición. Y la democracia. Condenada.

¿Por qué la Monarquía es su objetivo? Porque ha dado a España una gran estabilidad desde su instauración en 1975. Y lo más importante: moderación y un lugar internacional.

Algo que va contra su objetivo. ¿Cuál es?: la conversión de España en una nueva base comunista que amenace el sur de esta meliflua Europa que cada vez está más rodeada de peligros y con menos fuerza moral y material para su defensa.

No hace falta ser un vidente para darse cuenta que Europa está inmersa en el canto del cisne y sus propios socios huyen buscando fortaleza en sus Ejércitos y en sus economías, que beneficien a su Nación (con mayúscula en este caso).

Esto, señores, se acaba. Si es necesario moriré como Sócrates: porque se haya determinado legalmente. Nunca por haber sido condenado caprichosamente. Como pretenden.

Lucharé hasta el final.

¿Me siguen? ¿Cuántos?

Pronto empiezan las vacaciones, ¿de Semana Santa?, aunque alguno es lo único que ha hecho en su vida: vacacionar en La Moncloa o en sus equivalentes.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

 

 

LA FORMACIÓN NAVAL DE LA PRINCESA DE ASTURIAS. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Toda España sigue  con verdadero interés la formación naval de la Princesa de Asturias en el Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano, pero hay un marcado acento mediático marginal al de su formación, como si este crucero de instrucción fuese unas vacaciones alrededor del mundo. El verdadero objetivo de esta navegación es para la Princesa de Asturias, como para sus compañeros a bordo, de acuerdo con la Escuela Naval: «Echar los cimientos de una formación marinera que le acompañará a lo largo de toda su carrera. El buque-escuela es el escenario donde el Guardia Marina toma su primer contacto profundo con la mar».

No se trata de una navegación de recreo; se trata de la formación de los marinos de guerra de la Armada para adquirir los conocimientos necesarios para combatir en la mar. Se trata de formarse para la guerra naval y hay que empezar por conocer el medio donde esta va a desarrollarse. No son vacaciones en la mar. Es aprender los secretos del mar, el alma de los marinos de guerra españoles, y su historia.

La Princesa de Asturias no tendrá  que mandar una fragata ni el buque «Juan Carlos I», sino un barco de mayor envergadura, incomparable a cualquier otro, mas fuerte y poderoso, lleno de historia, complejo, delicado y con muchos tripulantes a bordo: España.

Difícil navegación. Como mando supremo de las Fuerzas Armadas debe conocer a los que las componen y desempeñan una misión constitucional de tan alto valor como es garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

El rey de Francia Luis  XIV hizo grabar en sus cañones la leyenda ultima ratio regum. Todos entendemos el significado.

Por tanto la futura Reina de España se forma más allá del mando de un buque de guerra, de sus maniobras, navegación y dificultades. Ella debe profundizar en el alma de los que llevan el rumbo de la nave España, superando tormentas y marejadas, bonanzas y aquilones. He repetido muchas veces aquello que figura en la capilla de la Escuela Naval: «El que no sepa rezar, que vaya por esos mares, verá que pronto lo aprende, sin enseñárselo nadie».

La dureza de la vida en la mar es la forja donde se fabrican nuestros insignes marinos, gloria de nuestra Historia. Hombres de guerra, cuya preparación exige mucho tiempo, sacrificio y una gran vocación. La formación militar naval, a pesar de su dureza, es gratificante por ser una escuela única de compañerismo, donde se conoce sin pliegues el alma humana, una convivencia tan íntima que no cabe secreto ni engaño, una camaradería que dura toda la vida, bien guardado todo en cada intimidad, algo inexplicable para quien no lo ha vivido.

No. La Princesa de Asturias no embarca en un crucero de vacaciones. Inolvidables días de navegación donde el duro aprendizaje va más allá de la mar, porque en la soledad de las largas noches de vigilia, las añoranzas familiares, el riesgo, el deber cumplido, tristezas y alegrías, férrea disciplina y la convivencia en la mar, conforman un conjunto muy necesario para llevar el timón de España.

Un viaje más allá, al horizonte que la espera, una responsabilidad que no es de papel cuché, sino que se graba en la piel y penetra hasta el corazón del que más ama a España.

Cuando además el viaje es por la América española se entiende más a España, lo que es, fue y será. Lo que debemos ser, porque aquellas tierras que vemos en el horizonte en el que nos esperan son España.

La Princesa de Asturias pasó por la Academia General Militar, entró en los secretos del Ejército de Tierra, ni pedir ni rehusar, navega ahora por la mar y su historia de grandeza y volará el año próximo por los cielos de España con el Ejército del Aire y del Espacio.

Inolvidable.

No hay más bello y noble sacrificio para ser Reina de España.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

31 marzo 2025

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«PELÍCULAS EN COLOR» BLANCO, AZUL, ROJO, VERDE BOSCOSO, CAQUI, GRIS y… NEGRO. Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver      

 

Cadetes con el uniforme de gala, y  un coeficiente destacado en notas (galonistas), portan la corona de laurel que la Academia ofrenda a los caídos por España en todos los tiempos.  

De Cecil B. DeMille, uno de los más grandes directores del cine de nuestra época: «Ben Hur», «Sansó n y Dalila», «Los Diez Mandamientos»…, me cuentan que siempre que comenzaba el rodaje de una película lo hacía como el arranque de un tsunami, y después recomendaba seguir creciendo.

Aunque la política española siempre tuvo algo del mundo de la farándula, últimamente se parece más a una burla con guion de Rafael Azcona escrito para una película del gran Berlanga.

Tan burdo es todo en el mundo de nuestros políticos, que no necesitan un teléfono para preguntar ¿Es el enemigo?   como hace Gila en su nueva película; pueden  hablar directamente con ellos, hasta en la Sala del Consejo de Ministros.

De seguir así, acabará por no presentarse nadie a las elecciones, al menos nadie honrado; los deshonestos sí, porque  a esos les dará igual que les achaquen de todo,  pues solo van a lo que van.

Puigdemont que empezó con una carpeta  bajo el brazo, en estos momentos es como un ministro sin cartera, pero acabará como ministro de todas las carteras, pero yo en su papel no me fiaría del «Puto jefe», pues aunque  por ahora ha sido el único que parece que le ha engañado, entre pillos anda el juego.

A nuestro director del cine le hubiera apasionado todo este  espectáculo, de haber tenido acceso al «Diario de Sesiones» del neoclásico Palacio de las Cortes, seguro que lo hubiera empleado como guion para una nueva película, y es que de todo lo que ahí acaece, él lo hubiera  convertido en una especie de novela turca.

En ese guion, también pudo influir las lluvias que nos trajo la  primavera, como las  que  barruntaban desde hace días en España. Con ellas, hasta Margarita Robles se acalora y afirma que si el Rey es guapísimo, el «Puto Amo» (el funambulista que resiste en la Moncloa contra viento y marea), lo es más todavía. La ministra está entre un moreno y uno rubio, ambos hijos del pueblo de Madrid, y yo sin enterarme. Vamos como en una  verbena del Madrid de finales del siglo XIX.

Con  acento del barrio de «La Latina» e  imitando a la «señá Rita», alguien debería decirle a la ministra:

―«Margarita  «que tiés madre».

Cuando acaban de decir tonterías desde sus escaños, bajo la bóveda de la Sala de Sesiones, los personajes continúan su fiesta a modo de kermés, en plena Carrera de San Jerónimo, sin organillo ni pianola, donde se marcan unos chotis, que como sabemos  se bailan en pareja, cara a cara y agarrados.

Sus señorías, empoderadas ellas, son  las  que bailan y giran alrededor del hombre, este se limita a girar sobre su propio eje, en un ladrillo vamos. Al primer pisotón que reciben, los dejan tirados en la escalinata de la entrada al Palacio a los pies de Daoiz y Velarde, la famosa pareja de leones, fundidos con el bronce  de los cañones capturados al enemigo en la guerra de África, batalla de Wad-Ras, al mando del general O’Donnell  en 1860.

Cambio de mano por diagonal y me encuentro con recuerdos diarios académicos revestidos de gris, que son más reales que cualquier película en color, y sobre todo más sanos que lo que nos puedan trasmitir sus medianías, quise decir sus señorías.

En 1993, un amante de la paz noruego, pronunció una conferencia en la Academia General Militar de Zaragoza, y proclamó como presentación:

―«Yo soy antimilitarista»

Por aquellos años el Director de la Academia (1992-1994) era mi querido y admirado Mariano Alonso Baquer, que al final de la conferencia replicó de esta manera:

―«Yo también soy antimilitarista, pues creo que el militarismo es la deformación de lo militar, tampoco soy pacifista, porque todos los «ismos» me parecen deformaciones, yo soy pacífico porque defiendo la paz, aunque lo que más me preocupa es la seguridad».

Hoy, después de tantos años pero con la admiración de siempre, me  entero de tu silencioso fallecimiento el pasado 15 de marzo en Valladolid, a la edad de 88 años, como Teniente General de Infantería y  Doctor en Historia por la Universidad de Valladolid.

Tras pasar a la reserva en 1996, empezó con el doctorado,  tenía 78 años  cuando defendió su tesis doctoral: «Defensa y estrategia militar en las Provincias Internas de Nueva España (1760-1805)», obtuvo la calificación de sobresaliente, y que el Ministerio de Defensa publicó posteriormente como libro bajo el título «Españoles, Apaches y Comanches».

Como me llevas dos años, no coincidimos en la Academia, y al ser de distinta Arma tampoco en los diferentes destinos de nuestras vidas, pero yo te seguía en todos los tuyos.

En la General, el uniforme de gran gala, «ros blanco con plumero rojo», «polaca azul»,  «pantalón grancé» y «cordones dorados»  (recuperado de la primera época en el Alcázar de Toledo 1882-1893)  es vistoso y colorista,  el de instrucción práctico «mimetizado y verde boscoso», y el de paseo «caqui». Los cordones de los cadetes de enseñanza superior con el uniforme caqui y el gris de diario son rojos.

El  origen de los cordones de cadete podría estar en las guerras de Flandes. El Duque de Alba para castigar la falta de arrojo de un contingente de tropas auxiliares flamencas se planteó ahorcar a todos sus miembros. Estos soldados, resentidos con el Duque, se colgaron del cuello una cuerda con un clavo para facilitar la ejecución del castigo llegado el momento. Las acciones posteriores de la unidad fueron valerosas y brillantes. Su reacción no pasó inadvertida y en lo sucesivo, esos cordones, pasaron a ser considerados un atributo de distinción y notoriedad para la unidad que los portaban.

En aquellos años, el colmo de todo profesor era que el alumno te pidiera permiso para repetir curso, y te dijera que lo hacía por tener ganas de seguir aprendiendo; o que cuando nos encontrábamos en la nave, después de tocar silencio, a un cadete durmiendo en el suelo a los pies de su cama y preguntarle si le había ocurrido algo, te dijera que no, que solo lo hacía para forjarse; no nos olvidamos de aquel novato que al pedirle diera una descripción sucinta de la brújula, respondió que servía para no perderse en el campo, y su cinta para colgarla del cuello,… tampoco, de aquel listillo que al pedirle que hablara del 18 de julio, preguntó ¿De que año?.

Y es que la Academia General Militar en el «solar zaragozano», la General como es comúnmente denominada, fue creada con la finalidad entre otras, de «crear y fomentar el espíritu de compañerismo en el Ejército, que se obtiene en oficiales procedentes de un centro común, que han hecho la misma vida, que tienen los mismos recuerdos, que no se borran y se conservan después de los años a pesar de las vicisitudes de la carrera militar».

Acudo a Salomón para terminar, pues concuerda bien con el «Espíritu de la General», que se mantiene tan joven y vigoroso como cuando nació.

―«No te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda y aparta del mal todos tus pasos»

Desde nuestra querida Zaragoza acabo con un brazalete  «negro» en la manga izquierda de cualquiera de los uniformes  por el luto de mi amigo, y con la misma admiración, respeto y cariño de aquellos años, le doy las gracias por su ejemplo, que impactó en mí como el comienzo de aquellas películas.

El tiempo no borra las muchas y buenas enseñanzas, las hace más bien reales y las precipita en una palabra, que creo nunca reciben suficientemente los que han sido maestros de nuestras vidas, Gracias.

¡Que Dios te acoja en su seno y te de la Paz Eterna!

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Zaragoza marzo 2025.

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LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

TELEMIÑO. ORENSE. ACTUALIDAD DE GUERRA.

LAS GOLONDRINAS DEL PALACIO DE LA ZARZUELA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

ARTÍCULO PUBLICADO EN MARZO DE 2016

Cuando era niño recuerdo que en el balcón de casa anidaba todos los años una pareja de golondrinas. En cuanto nacían los golondrinos mi madre se apresuraba a ponerles en una patita, como si las anillara, un lacito con la bandera de España. Yo conocí aquellas golondrinas ya con la bandera en una de sus patas. Mi madre nos contaba que al año siguiente el nido lo ocuparía una de las crías como así venía comprobando cada año.

La inocencia infantil me hizo pensar que aquellas golondrinas nacían con la bandera de España en su patita debido a su origen español.

Don Camilo José Cela en su casa de Madrid en Río Rosas, cuando llegaba la primavera, pegaba con papel cello en el ventanal del living un cartel que decía: ‹‹No cerrar la persiana. Hay un nido de golondrinas››. Aquel cartel sin duda define a nuestro nobel tanto o más que cualquiera de sus libros. Fue el mejor de todos ellos.

La entrada principal al domicilio y zona privada del Palacio de la Zarzuela, donde vivían los reyes eméritos, tiene un zaguán donde todas las primaveras anidan unas golondrinas. Nadie las invita, pero aparecen puntualmente a primeros de abril. Son golondrinas comunes, ni daúricas ni reales, del pueblo llano y sencillo, que han encontrado un palacio para anidar.

Debajo del nido un pequeño armarito servía para que los ayudantes de campo dejásemos  allí nuestras gorras y así tenerlas siempre a mano al salir acompañando a los reyes. Como pueden imaginar la llegada de las simpáticas golondrinas y sus constantes bombardeos en las entradas y salidas al nido, obligaban a una prudencial retirada de las gorras militares a posiciones menos vulnerables.

Como es lógico la puerta y el zaguán se cierran al anochecer, pero había que dejar, por orden de Su Majestad la Reina, el acristalamiento de la puerta abierto para que las golondrinas entrasen y saliesen de su nido a la hora que estimasen oportuno. Más de un atardecer, casi anochecido, la Reina salía a comprobar que todo estaba en orden mientras con una sonrisa sensible y hermosa veía los últimos vuelos de la tarde de aquellas golondrinas palaciegas.

En ocasiones sus vuelos y gorjeos por el pequeño zaguán sorprendían a algún Jefe de Estado entrando en el palacio, lo que con frecuencia era interpretado como señal de esperanza y amabilidad en el recibimiento. Embajadoras de la paz y armonía, oí decir a alguno de ellos.

También recuerdo al que dijo: ‹‹Vienen de mi país, creo que además a estas las conozco porque son las mismas que en el invierno anidan en mi palacio››.

Cerca de Madrid, en Navacerrada, hay un precioso cerro que popularmente se conoce como El Cerro de las golondrinas nombre que viene de una vieja leyenda que dice que una de las golondrinas que arrancó una de las espinas clavadas en la frente de Cristo, voló y voló sin rumbo fijo hasta caer en este cerro y allí depositar la espina. Desde allí se ve el mejor paisaje de la Sierra de Guadarrama. Era la tierra y la poesía de Luis Rosales («sentí en tu mano un desfile de golondrinas que vuelven»). ‹‹Porque entre el atardecer y el anochecer, entre el Cerro de La Golondrina y La Peñota, se alzará mi monumento››.

‹‹Las golondrinas no se matan. Las golondrinas son de Dios››, nos enseñaban de niños, cuando se las esperaba y formaban parte de tu compañía en los atardeceres de juegos infantiles; cuando las vacaciones eran la calle.

Ya bajan las golondrinas

con el vuelo muy sereno

a quitarle las espinas

a Jesús de Nazareno.

Ya vienen las golondrinas

con el pañuelo en la mano

pa quitarle las espinas

a Jesús de Nazareno.

Hoy me dicen que empieza a vérselas, junto a los vencejos y los aviones comunes, por el sur, ese sur que es Sevilla. Vienen ya para la Semana Santa, puntualmente. Llegan respondiendo a la voz del poeta, don José María Pemán:

¿Y no habrá ya golondrinas

para arrancar las espinas

de la frente del Señor?

Mientras el mundo, burlando

vaya en tu frente clavando

sus zarzas y sus espinas

¡nosotras tus golondrinas,

te las iremos quitando!

Seguirán siendo el sueño de un niño que las veía nacer con la bandera de España en su patita. Serán el mejor libro escrito por un nobel. Son la sensibilidad y belleza en la mirada de una Reina de España.

Habrá golondrinas si la ternura del alma las alimenta, mientras pongamos nombres como El Cerro de La Golondrina.

Siempre habrá golondrinas mientras el mundo, burlando, vaya en Su frente clavando sus zarzas y sus espinas. Porque ellas, las golondrinas, se las irán quitando.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

UNA SOCIEDAD DESINFORMADA Y ATEMORIZADA. MAREA ROJA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es evidente que el mando militar siempre debe estar sujeto a la dirección política, aunque hay situaciones que requieren una iniciativa inmediata, una toma de decisión que no puede esperar o que está sujeta a interpretaciones, por lo cual hay que confiar en uno mismo, en los conocimientos y formación, en tu intuición, pues cuando se conoce el oficio y se está identificado con él, la intuición marcará el camino a seguir. No hay nada peor que el pánico o la inacción. Ni te escondas ni huyas ante los problemas de la guerra que suelen atacar en primer lugar al ánimo del que manda. Que los métodos y procedimientos aprendidos en las largas horas de estudio, aplicados con sentido común y serenidad, ayudarán a adoptar las decisiones más convenientes aún en soledad.

En la película Marea Roja de Tony Scott el comandante del submarino nuclear SSN «Alabama» ante la grave decisión que ha de tomar sobre el lanzamiento de sus misiles nucleares, sin comunicaciones, sin órdenes claras, le dice al segundo comandante: «Luchamos para preservar la democracia no para ejercerla». La película no resuelve el dilema sobre qué hacer en situaciones de aislamiento y sin órdenes claras; sólo plantea la crudeza del momento y nos hace ver diferentes alternativas. Es lo que pretendo.

Mi punto de vista sí que lo doy. En combate no se toman las decisiones a mano alzada, por urnas o comisarios políticos. Esa es la grandeza de la milicia: el mando. En eso se diferencia del liderazgo. Las órdenes se cumplen porque hay quien manda, no lidera. Liderazgo que alguno ejercía con un mono azul y un pistolón al cinto.

Nuestros militares son una auténtica biblioteca de conocimientos sobre la teoría del arte de la guerra, pero está su acceso restringido y el Diario de Operaciones solo disponible para algunos privilegiados. Silencio.

El mundo lleva varios años en guerra, cada vez más cerca de España, las amenazas son evidentes, estamos en manos de locos que cuando se intenta negociar la paz cargan las armas y provocan una guerra de mayor envergadura.

¿Qué sabemos de esta guerra? ¿Qué dicen los militares en activo? ¿Qué sabemos del pensamiento militar español? En breve publicaré un libro en el que trato de forma directa el tema con protagonistas de primera línea. Tendrá que ser desde la reserva ya que no hay otra manera de abordarlo. La palabra del militar está restringida y eso sería lógico y bueno si esa restricción no fuese partidista.

Es saludable que una sociedad desarrollada, aparentemente democrática, esté informada con las debidas limitaciones que impone la Seguridad Nacional y los derechos a la intimidad de cada cual. No más y sin meter en el puchero de la Seguridad Nacional todo aquello que no se quiere contar por razones partidistas o por tratarnos de manera infantil.

Este ya no es un periodo de entreguerras. Es de guerra. Desde lo militar hay un silencio absoluto. Algunos retirados o en la reserva agitamos la tensión del ministerio de Defensa contando lo poco que sabemos, analizando lo que vemos y, ¡cómo no! provocando todo lo que podemos para que, ese ministerio llamado de Defensa, despierte del letargo o del sueño político en que se encuentra.

Ninguna información tenemos, los militares callan, los aíslan de la sociedad en el plano intelectual; lamentable ya que deberíamos saber qué futuro nos espera. ¿Viene la guerra? ¿Por qué ahora hay que armarse si se está hablando de paz? ¿Qué nos ocultan?

Podría ser y eso sería más grave, que nadie sabe nada de nada. Ni de la guerra que ya está aquí ni de la que viene.

Una democracia sin información no es una democracia completa y cuando esta información está manipulada es que nos acercamos al abismo de aquello que es lo contrario a la democracia.

Una sociedad debe estar informada y no atemorizada. En el tiempo que llevamos de guerra en Europa y Oriente Medio ningún profesional de las armas ha informado de manera oficial, profesional, y contado sin partidismos cuales son los riesgos y amenazas que tiene España. Nadie. ¿Que no se pueden contar las cosas de manera real y con independencia? Se puede hacer de manera absolutamente imparcial contando las hipótesis más probables y las más peligrosas.

Lo malo de todo esto es que se saben muchas cosas y no las saben los que debería saberlas.

La realidad de la situación la saben los militares. Los políticos creen saber hasta que se encuentran con la cruda realidad de los cañones habiendo hecho caso omiso de lo que los mandos militares les dijeron.

Ahora desde Europa, los políticos europeos, nos asustan a todos con manuales de supervivencia y kits para aguantar aislados en casa si vienen mal dadas. La amenaza curiosamente llega cuando más cerca estamos de la paz, momento en el que Europa parece dar la espalda al intento de calmar los cañones.

No acabo de entenderlo a no ser que algo se traigan entre manos y pretendan encerrarnos otra vez en casa. Que todo es posible.

Cuando lo hicieron por la pandemia sacaron al Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), al General de la Guardia Civil, al máximo responsable de la policía (no sacaron al Presidente del la Conferencia Episcopal de milagro) a dar explicaciones, día a día, y así cubrir una mala gestión. Los utilizaron de escudo defensivo y todos se prestaron al juego. Todos encerrados. Disciplinadamente.

Ahora ante lo que nos anuncian desde Europa como una posible catástrofe  bélica o no se sabe muy bien qué, armarnos (con perdón) hasta los dientes, hay algo que no encaja.

¿Qué nos están ocultando? ¿Saben algo que nosotros no sabemos? Hay una gran responsabilidad en no contar, en ocultar, y más en crear tanta inquietud en la población y que nadie, ni Gobierno ni oposición, digan qué está ocurriendo. Habrá, caso de estar ocultando información, muchas responsabilidades compartidas, aunque toda sea de uno. Los demás tendrán que rendir cuentas de su decisión en momentos de incertidumbre.

Somos unos imberbes en democracia, pero la vieja y sabia Europa está peor, enferma de gravedad y sus políticos nos llevan a la guerra.

¿Se ha perdido la comunicación y el misil ya lo han lanzado?

¿O nos quieren encerrar otra vez? ¿Saldrán entonces a darnos explicaciones? ¿Marea Roja?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

26 marzo 2025