EL CUARTEL DE SIMANCAS. GIJÓN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Fue una de las mayores pruebas de ejemplaridad y heroísmo de la Guerra Civil el vivido en el Cuartel de Simancas donde al mando del Coronel don Antonio Pinilla Barceló, Comandante militar de la ciudad, resistieron los feroces ataques de enfervorizadas masas de milicianos. El coronel se negó a entregar el armamento al Frente Popular, siendo la población civil marxista en su mayoría, y quedó alzado en armas dentro del Cuartel con 350 hombres que sufrieron intensos bombardeos de aviación y artillería, como lo sufrieron los del Cuartel de Zapadores, al mando del teniente coronel Valcárcel, también alzados con una guarnición de 110 individuos que lograron el 16 de agosto incorporarse al Cuartel de Simancas. Durante un mes resistieron los ataques del adversario, más de 5.000 milicianos, con artillería y aviación de bombardeo y con varios intentos de incendiar el edificio y volarlo con minas que al fin lograron la mañana del 21 de agosto de 1936 a la vez que sufrían un intenso ataque en los muros del Cuartel  donde la defensa se realizó cuerpo a cuerpo.

El coronel Pinilla ordenó al cabo telegrafista Jesús Rodríguez, enviar un  heliógrafo al crucero “Almirante Cervera” al mando del capitán de fragata Salvador Moreno: «Jefe Cuartel Simancas a comandante del crucero Almirante Cervera. Tirad sobre nosotros; tenemos dentro al enemigo. La defensa se hace imposible, porque el edificio arde y el enemigo comienza a entrar. Tirad sobre nosotros».

El capitán de fragata, algo desconcertado por el mensaje, contestó: «Recibido despacho. Dánoslo cifrado», y la contestación fue definitiva: «No hay tiempo para cifrar…».

Muere el coronel Pinilla defendiendo la posición con el machete en la mano. Los soldados que lograron salvarse del fusilamiento fueron enviados al frente de Oviedo logrando escaparse al grito de «Somos de Simancas».

Los atacantes informaron a Madrid del asalto al cuartel de Simancas «con dinamita y gasolina provocando un incendio, que los defensores muchos han perecido carbonizados. Algunos intentaron salir, pero fueron acribillados por los leales».

En Oviedo el coronel Aranda mantenía el recinto a duras penas hasta que en la cumbre del Naranco vieron ondear una bandera roja y gualda que las columnas gallegas izaban en señal de victoria.

Un ejemplo que corrió por toda España y tuvo gran eco internacional.

El día 20 de agosto de 1938 se rendía homenaje en Gijón a los héroes de Simancas. Honras fúnebres en el interior de las ruinas por los héroes del Simancas y Zapadores y por todos los caídos de Gijón. La oración fúnebre fue a cargo de D. Diego Tortosa, con la participación de la Orquesta Bética y el Orfeón Gijonés.

Se descubrieron las lápidas con los nombres del teniente de navío Fernández Fournier, Alvargonzález Lanquine y Enrique Cangas.

El día 21 se celebró una jura de Bandera por los alféreces de la Academia Militar de Ávila.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

13 julio 2021