EL TARTUFO. ELECCIONES. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Aún recuerdo el de Llovet-Marsillach de 1969. Dicen que te fichaban si asistías a la representación. Buscaré la mía.

Fue una interpretación del impostor, subterráneo, de Moliere; magistral. Como las flechas hirientes que lanza el dios que hiere de lejos.

Diez años después volvió la inteligencia con un objetivo que, aunque distinto, era el mismo. Obispo o sacristán; cardenal o monaguillo.

Al final esta comedia y farsa acaba teniendo los mismos protagonistas. El Tartufo pasa a definición, el nombre pasa a ser adjetivo: <<Hombre hipócrita y falso>>.

Allá con Marsillach-Llovet aún existía la crítica. La ironía, la inteligencia. Se entendía lo que se decía y lo que no. Siendo ahora más evidente somos menos conscientes del tartufo que nos acompaña.

Empieza de nuevo la comedia y la farsa. Tartufos al escenario. Todos somos Orgón.

Como él; solo preguntamos: ¿y Tartufo?, ¿y Tartufo? La respuesta no se hace esperar.

<<Calma señor; no es nada más que un requerimiento, una orden para que, vos y los vuestros, desalojéis la casa, saquéis los muebles y dejéis sitio a otros… sin dilación ni demora, como es menester>>.

Nos echan de nuestra propia casa. A la vista de todos está. Hemos tenido que verlo y oírlo en directo, debajo de la mesa.

Espero que tengan su castigo en las urnas, aunque ya no me fío de nada ni de nadie.

<<Vivimos bajo un Príncipe enemigo de fraudes, de un Príncipe cuyas miradas penetran el fondo de los corazones, a quien no pueden engañar las malas artes de los impostores>>.

Será así, porque la intención de Molière era la denuncia del hipócrita e impostor que al final se alza con el dinero de la casa que le acoge, con la casa y, para colmo, con la señora de la casa. En esas estamos.

Por tanto: atentos ante estas decisivas elecciones.

En resumen, o defendemos lo nuestro o pasaremos a formar parte del grupo cobarde de la ingratitud y deslealtad.

Lean, escuchen, vean y voten. O se quedarán sin nada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

24 septiembre 2019