EL GULAG. Rafael Dávila Álvarez

Toque de queda. Prohibición de salir de casa. Mejor a oscuras y con la manta. Pronto llegarán los recibos.

En la puerta de casa hay nieve que durará hasta junio y el IBI supera los 1000 euros, más un impuesto de no sé qué aceras y otro de vado. «Lo gordo», lo comunitario, dicen; el resto lo limpia usted.

Internet falla; como todo. Pregunto por la vacuna y nadie sabe ni contesta. Ni está ni se la espera. Los científicos, los laboratorios, han hecho su labor y ahora se encuentran con la incompetencia.

La muerte y la enfermedad han pasado a estar en manos de los políticos y de los dueños del dinero, que vienen a ser la misma pandilla. Entonces se ha detenido, retenido, a la espera de que deje de nevar hielo. Con el cielo no pueden, aunque lo intentan: asaltarlo.

Aumentan los contagios y se atreve un personaje, de los que sabe vivir del cuento político, a exculparse por la inseguridad de la vacuna. Lo hace sin vergüenza, delante del espejo. La inmunidad del rebaño es cosa de unos cuantos miles de muertos. Estadística pura.

Ante el panorama desolador del desempleo y angustia por el futuro, alguno duda de si esto es vida y merece la pena. No son bromas ni pesimismos.

Los terroristas salen de las cárceles y ocupan las instituciones con cuentas corrientes en los mejores bancos.

Cataluña, el País Vasco, siguen con su deriva separatista con odio y resentimiento, a la que se unen, poco a poco, Valencia y Baleares; veremos lo que tardan otras.

La justicia muestra signos evidentes de manipulación, lo más grave que puede ocurrir en una democracia ya que demuestra que solo hay un poder institucional: el Gobierno. El Consejo General del Poder Judicial acusa de intromisión del Gobierno del PSOE y Podemos, tras tramitar con urgencia en el Congreso de los Diputados una propuesta para paralizar los nombramientos de jueces.

Una cruda realidad está encima de nosotros y no disponemos de los mejores, ni siquiera de regulares, para afrontar esta situación. La ruina de los que tienen ya una cierta edad la han logrado: moral.

A todo esto no se mueve una brizna de dignidad personal. Nadie se atreve a levantar la voz. ¿Por qué? Si el Gobierno fuera del Partido Popular la prensa mayoritaria movería conciencias contra ellos. Madrid es un ejemplo.

Hoy por hoy no hay solución. Todo está manejado por el poder y sus dos patas fundamentales: política y dinero. Ambas variadas y de distintos pelajes, pero saben que tienen que llevarse bien, puertas giratorias engrasadas, y por ello construyen cada día la opinión que es la que nos gobierna.

Los Cuarteles Generales con sus Estados Mayores hay que buscarlos en las grandes tecnológicas. La infantería está en las redes sociales. La artillería en la televisión. La información (agitprop) es el virus de su guerra bacteriológica.

El Consejo de Ministros del Gobierno de España un gallinero con dos gallos. El corneta es el BOE. La logística en los bancos.

¡Ya vamos!, sin saber a dónde; vamos, más información, menos informados. Cuando más libros hay menos leemos; mientras creemos saber, no sabemos. Cuanto más hablan de libertad, menos. ¡Corneta!: que suene el toque de queda, y después que resuene el del silencio. Los guardias ya vigilan los accesos; es al pasar lista y quedar marcado, cuando ya sin retorno te ves preso: el gulag es de un frío intenso.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 enero 2021