PASCUA MILITAR 2025. NADA QUE CELEBRAR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Pascua Militar: conmemoración de la expulsión de los británicos de Menorca

Las circunstancias no son muy favorables para celebrar una Pascua Militar con la alegría que le corresponde a la festividad que goza de mayor tradición en nuestros ejércitos.

Es el día en el que los soldados están más cerca de su Rey, el día que al Rey le corresponde dirigirse a ellos como mando Supremo de los Ejércitos sin que la política de partido debiera interferir en esa relación de mando.

Todavía parece que hay temor a lo militar. No se entiende.

Nadie debe dar lecciones a los militares de cumplimiento, amor a España y respeto a la Constitución, ejemplo no siempre aprendido de quienes mandan desde el partido sin jamás haber obedecido a otra cosa que no sea seguir la consigna del poder. Está escrito en las páginas de la historia de España.

Hay una crisis encubierta de valores que afecta de lleno a las Fuerzas Armadas y por tanto a todos los escalones de mando; hasta el último soldado. Una cierta desconfianza unida al absoluto desconocimiento de cuales son sus misiones principales y secundarias así como sus valores permanentes. A pesar de que, por ahora, no logran penetrar en sus filas los falsos «valores progresistas» impuestos por modas pasajeras de una cultura de envoltorio, con explosivo interno, que acaban deteriorando la Defensa. Se mantienen contra viento y marea las virtudes enumeradas ya en los tiempos de Flandes: «Ese ejército que ves vago al yelo y al calor…»

No hay política de Estado, sino de partido y ello oscurece la fiesta militar de los Ejércitos de España, ante el panorama de un Gobierno cuya composición fomenta y protege el separatismo, trae al presente recuerdos de enfrentamientos, ya olvidados, entre españoles y, para colmo, reverdece los años de plomo con consentidos homenajes a los terroristas.

Lo castrense es muy sensible a esas cosas y el alma militar vive de la grandeza de la patria, su unidad, el respeto y recuerdo a los que por ella han dado su vida y no de la de los que se la han quitado en inolvidables actos terroristas.

En esta festividad, en estos momentos, hay que hablar de realidades tangibles y no con lenguaje eufemístico; no es tiempo de alegrías pasajeras y ficticias que ni duran ni responden a los hechos reales de la España de hoy.

En la milicia no se tiene un pensamiento fijado en el año 1923, ni en 1931, tampoco en 1934, y menos en 1936. Lo de 1981 tendrán que ser otros los que lo expliquen. En la milicia se vive en el exacto cumplimiento de la misión, disciplina, en el respeto a la Ley, su cumplimiento y la exacta observancia del mandato constitucional por lo que con cierta perplejidad se sigue un acontecer que camina lejano a esa Ley que se fundamenta en ello: «En la indisoluble unidad de la nación española» como dice su artículo 2.

Los militares, los Ejércitos, evolucionan con la sociedad a la que sirven y sirven sin servirse como otros que no tienen a España como referente. El gran problema de España es que se está convirtiendo en una partidocracia, por parte de todos, unos por rechazo, otros porque anhelan subirse a un pódium sin darse cuenta de que en ese lugar sólo cabe uno.

Bajo mi punto de vista lo primero que conviene aclarar es que las Fuerzas Armadas, los ejércitos, no son una ONG con pistolas. Este tema se viene repitiendo de manera machacona y empieza a parecer algo dirigido y con interés programático: alejar la figura del militar de las armas y acercarla al voluntario más propio de una oenegé.

Podría parecer que no son estos temas para una Pascua Militar. Estamos de acuerdo. Menos lo son los que pretenden  hacer de ella un jabonoso y encoloniado día en el que exhibir unos logros políticos alejados de los problemas reales de nuestras Fuerzas Armadas. Nunca hay tiempo para eso ni nadie habla de ello. Ni siquiera la oposición se preocupa de la política de Defensa más allá de un desconocimiento absoluto del interior del pensamiento militar. ¿Cuándo se va a hablar de lo que ocurre en el seno de las Fuerzas Armadas? Contadas excepciones. Con la guerra a las puertas de casa. ¡Que vayan los soldados!

Nuestra apuesta política es por las armas, pero no por los soldados, y aún así estamos en manos de compañías no nacionales o de consorcios que no cumplen los contratos y se ríen de nosotros poniendo en riesgo la capacidad de protección de nuestros soldados. Para el vehículo de transporte en combate del Ejército de Tierra 8×8 se constituyó una nueva Sociedad Anónima Tess Defence, compuesta por Santa Bárbara Sistemas, Indra, Sapa Placencia y Escribano, Mechanical &Engineering que no cumple los plazos de fabricación y entrega. En los vehículos ligeros nos hemos permitido el lujo de comprar más de 4000 para el Ejército a China cuando EEUU lo tiene vetado para el suyo por el riesgo de monitorización. Nadie da explicaciones y, lo peor, a nadie le importa.

Es de una irresponsabilidad silenciada y culpable hasta límites que conviene analizar, que el Ejército español siga con el viejo y lamentable BMR sin que se vea el momento de la llegada del 8×8. Del armamento y munición en la parte tecnológica hay una dependencia casi total de la industria militar de Israel. Ya veremos lo que ocurre en un futuro después de haber ofendido gravemente a esta nación.

Nadie sabe qué es lo que se esconde detrás de estos detalles «insignificantes» para nuestra Defensa y Seguridad.

Este año 2025 tenían muy a mano el discurso político en la Pascua.

Destacar la actuación de los ejércitos en la catástrofe de Valencia ha sido un recurso fácil que a cualquiera que mire el conjunto le avergonzaría.

Las Fuerzas Armadas llegaron tarde porque nadie les ordenó actuar. En estos casos llegar tarde es no llegar. Perdimos y perdidos.

Aprovechar un desastre de gestión, una irresponsabilidad con resultados tan graves como la muerte y la desolación no debería ser motivo para ponerse como ejemplo de actuación política y ocultar las vergonzantes tomas de decisión (políticas) que no permitieron hacer uso de la herramienta fundamental del Gobierno para la Defensa y Seguridad de la población. Hay un límite que corresponde conocer y ser consciente del mismo para actuar de una manera u otra, para olvidar el enfrentamiento político y ponerse al servicio de los ciudadanos. No fue así y ya no tiene remedio. Solo pagar por los errores cometidos. No lo harán. Se llegó tarde por irresponsabilidad manifiesta. Política, pero irresponsabilidad manifiesta. Con el silencio se encubren unos a otros. Mejor no celebrar nada de aquello, ni felicitarse ni presumir de actuación alguna. Bastante sufrimiento hubo y hay.

Decíamos ayer y repetimos hoy: «Olvidar lo militar, lo que sustenta un ejército, sus tradiciones y cultura ancestral, es el soterrado desarme artístico que deja a un pueblo indefenso y derrotado sin dar batalla, sin voluntad de vencer. Si caes en manos de aficionados o pusilánimes la derrota está asegurada».

En el caso de la DANA no se hizo el adecuado uso de los ejércitos.

Dejemos al margen que, quitando la singular actuación de algún general, caso aislado, y de la política sacando rédito de la presencia militar, el conjunto de la actuación militar fue impecable a partir del momento en que se les autorizó a intervenir. Nada se ha vuelto a hablar del tema y es urgente hacerlo y sacar, del riguroso juicio crítico, las experiencias adquiridas y, dentro de lo posible, dárselas a conocer a esta sociedad anestesiada que pronto olvida.

No son las armas ni el presupuesto lo que hace invencible a un Ejército y a su población. Es el espíritu de lucha, la insobornable creencia en su historia, principios y tradiciones. Esa es su modernidad y continuidad en el tiempo. No es retórica; sí lo es apostar por el negocio de las armas y desarmar a las tropas.

Muchas veces pensar en mano de obra barata, la disciplina la obediencia, hacen caer en el irresponsable uso de la fuerza militar y sus capacidades convirtiéndolo en abuso e incompetencia con inadecuado empleo de hombres y medios puestos al servicio de la Defensa de la nación.

Cada cosa debe utilizarse con conocimiento y a su tiempo y medida. Ni antes ni después, ni pronto ni tarde.

A esos a los que ahora se les da las gracias mejor sería darles una salida laboral antes de mandarlos a la cola del paro.

Para terminar voy a citar una cruda realidad que cada día nos afecta más y está más cerca. El riesgo de conflicto bélico está ahí. Se oye y hasta se le ve cada día. No es una invención mía. Europa se queda cada vez más sola y con menos apoyo americano. Habrá que espabilar. África se nos viene encima. No es que nos vaya a atacar Marruecos, que nunca se sabe cuales son sus intenciones, pero la fuerza disuasoria sigue siendo válida en este caso y las relaciones en el Magreb pueden empeorar así como el futuro señala una zona de grave riesgo directo e indirecto en El Sahel, que Europa ha abandonado. Estados Unidos no pierde de vista la zona y se cobija bajo Marruecos. Habrá que tenerlo  en cuenta. En ningún momento he oído nada en la  Pascua Militar del sur de Europa, de la frontera sur de España y Europa que creo recordar son Ceuta y Melilla.

Elaboración del Capitán de Navío (R.) Ángel Liberal

El Estrecho de Gibraltar con la vergonzosa ocupación militar de nuestros aliados británicos se cierra bajo una silenciosa e inexplicable niebla que no permite ver la cruda realidad, delatadora de nuestra insignificancia internacional en materia de Defensa. Nuestros profesionales de Exteriores se echan las manos a la cabeza, los de Defensa aguantan el tipo, los de Interior a punto de tirar la toalla y el Gobierno de España ni está ni se le espera. El Estrecho es hoy clave en las relaciones internacionales. A España se la han quitado de encima y la base militar de Gibraltar es un submarino nuclear a punto de reventar y que nos han colado en nuestro sótano del sur. Irrisorio y lamentable. ¿Aliados?

Esta es la respuesta a ese esfuerzo internacional del que se presume. Hay que dar tanto como exigir.

Dos puntualizaciones:

-Los ejércitos  no son nombres sino hombres. En el día de hoy no es necesario publicar ninguna lista de apellidos. Todos son uno al servicio de España.

-Lecciones han dado nuestras Fuerzas Armadas  sobre el devastado terreno por la DANA y se han introducido en el corazón de los más humildes y dañados por ella. Lo peor es que de esas lecciones nadie aprende y se suele pasar página hasta la siguiente catástrofe.

Pues celebremos la Pascua Militar. Sin sacar conclusiones. Todo muy bonito y de esmerada puesta en escena, aunque hasta en eso hay detalles que van a peor.

Ruego disculpen por la crudeza de mis palabras en un día tan señalado, pero realmente no veo motivo alguno para festejar nada.

Hace ya tiempo un militar de alta graduación  fue felicitado por un superior  al recibir una importante medalla:

-Te felicito y abrazo por merecida condecoración.

De inmediato el condecorado le contestó:

-Acepto felicitación. Rechazo abrazo.

Cierto. Por mi parte, sin condecoración alguna, también lo rechazo. No estamos para abrazos, sino para cumplir en tiempo y momento con la Ley y la Defensa.

Mi nombre es uno más de una larga lista.

Feliz Pascua Militar.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 enero 2025

UNA PREGUNTA AL JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA EN EL DÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El 25 de mayo será el acto central del Día de las Fuerzas Armadas 2024. Los Reyes presidirán el Homenaje a la Bandera, el acto de recuerdo a los muertos en defensa de la Patria y el desfile final, que cerrará la necesaria convivencia entre pueblo y ejército que cada año se centra en un lugar de España, en esta ocasión en el Principado de Asturias.

En los preparativos de este día todos hablan y explican lo que hacen y dejan de hacer las Fuerzas Armadas, unos con mayor conocimiento que otros. Entre los que mejor saben ese quehacer y misión principal está el Jefe de Estado Mayor de la Defensa JEMAD.

Alguien le ha debido preguntar por eso tan difícil de explicar en los tiempos actuales:

-¿Para qué sirven las Fuerzas Armadas?

Sin duda que es complejo dar una contestación acorde con los titulares que a diario nos desayunamos. El JEMAD ha entrado al trapo.

<<Las Fuerzas Armadas sirven para que la sociedad viva en paz y tranquilidad>> ha dicho la máxima autoridad militar de los ejércitos.

Mi preocupación, solo eso, me lleva a meditar en voz alta y decirle:

-Lo siento Almirante, pero no entiendo nada.

Creo palpar que la sociedad vive de manera distinta y ninguna cercana a la paz y tranquilidad, ni esta sociedad, la nuestra, ni aquellas de otros.

Paz y tranquilidad: a la vista está.

Pero permítame que me centre más en su respuesta porque estamos metidos en un buen lío. Las cosas se crean por necesidad y, para evitar malos entendidos, se regla su funcionamiento a la vez que se concretan sus misiones en cada caso. Al paraguas no es necesario decirle que está para la lluvia, también para el sol en su caso, incluso un día sirvió para pescar angulas. No creo necesario explicar a nadie que un juez está para juzgar o un médico para curar, que el cura reza y que el sembrador siembra. Claro que a la hora de hablar del militar ¿qué decimos? ¿para hacer la guerra? ¿o la paz? ¿o es lo mismo? Está mal visto eso que hacemos a diario: la guerra.

Quiero explicarle cual es mi duda en estas cosas de la paz y la guerra, porque la confusión podría venir de la propia definición de nuestra misión (me refiero a la militar) y no solo a mí me alcanza. Alguien pensó en su día que el juez juzgaría, que el médico curaría, pero que el militar no militaría y que a España no la iba a reconocer ni la madre que la parió y entonces dijo: pongamos la venda antes de la herida. Creo Almirante que me entiende, y de eso se trata. Porque si España va camino de dejar de serlo convendría que se explicase al personal (ese era el término usado por Azaña para referirse a los militares). Porque lo que hacen las Fuerzas Armadas, es decir su misión, puede ser una y otra, es decir la fundamental y otras diversas, incluso alguna ni eso. Y a la hora de ver su prelación e importancia habrá que irse a la Ley y en este caso que tratamos dice, que conviene repetir, que <<…tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional>>. Pues a ver cómo se garantiza eso, ¿con la guerra? Porque al ser fuerza armada lo suyo son las armas, como al cirujano es el bisturí o al juez el Código.

Si, que ya lo sé. Que políticamente todo es posible y que los ejércitos no deben meterse en política y que hay que hacer o deshacer, que hoy es la España del 98 y luego salta a la del 31, incluso a la del 78 dándose una Ley que dice lo que dice. ¿Ve Almirante como es necesario explicar las cosas? La Historia conviene explicarla sin ley, sino como ha sido. Para la paz y la tranquilidad. Pues eso le quería decir. Hay mucho personal que no está tranquilo y al ser esto así se pregunta si las Fuerzas Armadas llegado el caso de materializarse su intranquilidad estarían para lo que están o para otra cosa. O sea que mañana van los de la mayoría de la casa que protegen los leones (de bronce) y dicen que cierran España por derribo y son avalados por un Constitucional que responde al -¿Quién manda en la fiscalía? Y todo se acabó, incluida la misión de las Fuerzas Armadas que se quedan el Sahel o en Turquía.

Usted Almirante no diga nada, no es necesario que me responda, pero lo de la paz y la tranquilidad me ha intranquilizado.

Ya sabe:

-El Sahara. Marruecos. El Sahel. Ceuta. Melilla. Canarias. Gibraltar… ¡Vaya!, mira por donde ahora están negociando la base militar de Gibraltar, su aeropuerto, sus túneles, su armamento ¿nuclear?, sus piratas en sus aguas, sus mentiras sobre la economía de la zona, su contrabando, pero de lo militar nada. Cuando eso es lo verdaderamente importante: una Base Militar Británica en suelo español. ¿Pero no éramos aliados? Ese no es un tema que nos preocupe, que exista una colonia (base militar extranjera) en tierra española. O lo más grave: que no representemos nada ni nada seamos militarmente en esa angostura del Estrecho. Ni en parte alguna.

En resumen que eso de la integridad territorial, de la soberanía y no sé cuantas cosas más lo han colado en la Constitución por eso de rellenar Títulos, pero que en definitiva para fuerzas armadas las británicas y cosas así.

Paz y tranquilidad para que Gibraltar sea eso, Ceuta y Melilla ya veremos, y…

Nada más fácil que acabar con esa integridad territorial que brindar en bandeja su desintegración, con la cabeza de España sangrante y caliente a los que ahora mandan en lo que queda de España.  Cataluña, País Vasco, Gibraltar, Ceuta, Melilla… cositas así.

Tranquilidad ninguna, ¿paz? Según como se mire.

No conteste, por favor.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 abril 2024