LA VENGANZA. AQUÍ NO HA PASADO NADA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es una extraña máxima que pretende restarle importancia a aquello que la tiene, y mucha. ¡Olvidadlo, que nadie se dé por enterado!  ¡<<Si me queréis irse>>!, que yo me quedo.

La experiencia nos dice que cuando esta frase flota en el ambiente es que algo grave está pasando. Y eso parece que está ocurriendo ahora en España. Huele raro, como a tierra húmeda que presagia la tormenta. Huele a venganza. Venganza catalana, la de unos cuantos que a la desesperada intentan defenderse utilizando amores pasados. El patriarca de la independencia y el 3% no puede perdonar verse señalado por los jueces y recuerda la maldición: juicios tengas y los ganes. Piden un acuerdo, político (?), que signifique empezar de cero y que de nuevo el vuelo de las togas no eluda el contacto con el polvo del camino. Aquí no ha pasado nada. Borrón y cuenta nueva.

Por si acaso, las amenazas empiezan a florecer en declaraciones y libros de extraña aparición y contenido. Hay que parar la andanada. Por ahora son únicamente presupuestos, pero pueden ser aprobados y demostrados. A pesar de su lejanía en el tiempo son historias que todavía pueden causar estragos. La venganza no prescribe. El periodismo de investigación ha dejado de intimidar desde que la independencia es lo contrario de la libertad. Al fin de cuentas se lee muy poco, titulares, y todo pasa y nada queda. Ahora todo queda entre los poderosos que manejan las finanzas, el repugnante poder del dinero. Venganzas señoriales.

Cuenta el escultor Sebastián Miranda en un delicioso libro Recuerdos y añoranzas como viajando en tren a Sevilla este se averió a medianoche y tuvieron que abandonar el tren e ir andando por un oscuro y fragoso camino formando fila india con otros muchos viajeros hasta el autobús que les recogería.

Al mozo que le acompañaba con el equipaje le preguntó.

-Oiga usted, amigo: ¿en qué lugar nos hallamos? ¿Pasamos ya Despeñaperros?

-Sí señor; este es el corazón de Sierra Morena.

-Y diga usted, buen hombre ¿sigue habiendo bandoleros por estas tierras?

-No señor; eso ya se ha acabao. Por aquí no hay ninguno. Y después de una profunda pausa añadió.

-Los que quean, vais ustedes muy arropaditos en vuestras camas del tren.

Claro de esto hace ya muchos años, pero no ha perdido ironía y verdad la sabrosa anécdota.

Me llagan rumores de reuniones, muchas reuniones de alto valor político y sobre todo económico. Unos con otros. La venganza, como la guerra, es una cuestión de dinero. ¿Quién va a pagar si no es así esos libros, comparecencias, declaraciones y chismorreos? La economía reunida con la política -de colores varios- es un preaviso; un peligro inminente. Reunión de pastores, oveja muerta. Los que pertenecemos al rebaño estamos en peligro. Ellos se las apañarán para que la guerra no afecte al pastoreo.

Se trata de firmar el aquí no ha pasado nada y empezar de nuevo.

El tren expreso se ha detenido en la vía. Los viajeros caminan en fila india sin saber muy bien por donde van. ¿Habrá bandoleros por aquellos lares?

Los que quean, vais ustedes muy arropaditos…, aunque ahora hay muchos que pretenden tirar de la manta. Es la venganza.

No se puede estar permanentemente entre el Estado policial y el Estado judicial. No hay nación que lo aguante.

¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, no me digas que no te aviso…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

“La Constitución no es ornamental. Las leyes se tienen que cumplir” (Felipe VI)

Blog: generaldavila.com