CAZA DE BRUJAS POR PARTE DE LA JAURÍA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Hoy escribía mi admirado profesor y maestro Gabriel Albiac una antológica tercera de ABC: Ministerio de Propaganda. Todo se reduce a eso. Cuando un Gobierno se nombra y se monta para eso, con exclusividad, algo va mal. Lo que más llama la atención es la importancia que en todo esto tiene los palmeros. Es la propaganda, el ruido, de los que agitan las palmas, ponen la letra y manejan los decibelios. Nos creíamos tontos, pero no, es que realmente lo somos. Con la que está cayendo todavía tenemos esperanza en un Gobierno que ha saltado la tapia y se dispone a vendimiar en una viña que no es la suya, que nadie le ha vendido ni arrendado, todavía. Hay que pasar por la notaría, los votos.

El alegato de la corrupción, cien años de perdón…, ya no les vale. La imagen se les cae encima. La que ellos defendían se les derrumba y les oculta entre escombros. Pero para eso tienen sin duda toda una compañía armada de agitadores -¿jauría?- que manejan los medios -“el medio”- que los ha llevado al lugar que ocupan y que les mantendrá a golpe democrático del no pasarán, aquí mandamos ahora nosotros. Entre sus apoyos ninguno como el de los independentistas, peneuvistas, bilduitas, y podemitas. Hoy por ti mañana por mí. Es seguro que nos vemos en otra como esta.

El Ministerio de Propaganda es fuerte y convincente. Hoy focaliza hacia Urdangarín; y hacia el Mediterráneo con la triste realidad de una tragedia que no debería servir para ponerse medallas sino para ser riguroso y firme con la meliflua- cuando le interesa- Europa (Devuélvame a Puigdemont).

Dimisión en ese ministerio de Propaganda. Razones hay, pero, para ellos, las lanzas ahora se vuelven cañas y donde había corrupción, para ellos, es simplemente un acto de buena ciudadanía, y un ataque sin precedentes de la jauría contra este democrático Gobierno y su presidente, que no me extrañaría nada fuese, de nuevo, como su maestro, propuesto para el Nobel. No sé de qué, pero para el Nobel.

Que el ministro de Propaganda haya supuestamente defraudado a Hacienda es algo que no debe preocuparnos demasiado. A eso se le llama cultura y se aprende con buenos maestros. Pelillos a la mar y dediquémonos al arte del agitprop del que empezamos a recibir las primeras lecciones. Por ejemplo: <<Estar al día con Hacienda ya no se lleva>>.

Pero no era eso no, era una caza de brujas por parte de la jauría.

Por tanto, señorías, pueblo llano y currantes de la cultura: dimisión. La primera en la frente. La cita del exministro a Lope de Vega no puede quedarse sin sus amigos del alma. ¡Ay la cultura! Donde las dan las toman. <<Bachiller en mentir, licenciatura en engañar, doctor en robar y catedrático en medrar>>, decía Quevedo y «Este mundo es un juego de bazas, solo el que roba triunfa y manda».

Hoy la dimisión del ministro de Propaganda tenía el tufillo de <<Ándeme yo caliente y ríase la gente…>>. ¿O ríase de la gente?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

13 junio 2018

Blog: generaldavila.com