Visus mílitis 4 de Junio 2017 HORIZONTES DE GRANDEZA General de Brigada Adolfo Coloma Contreras (R.)

El soldado veterano

En poco más de un mes, nuevas promociones de oficiales y suboficiales dejarán (por un tiempo) las aulas, accederán a la vida activa y con carácter general, se integrarán en las unidades.  ¡Cuánta ilusión! ¡cuántos afanes! ¡cuántas expectativas! ante el futuro que ahora se le abre.

Con infinita nostalgia recuerda el viejo soldado las suyas de antaño. Atrás quedaban años de aprendizaje de este duro oficio de las armas. Clases teóricas y prácticas, estudio, exámenes y maniobras.

Casi ha olvidado los conocimientos que entre aquellos muros adquirió. Pero una cosa recuerda con claridad meridiana. Ante el reto al que se enfrentaban, el consejo de sus viejos profesores se podría resumir en pocas palabras: “Buscad siempre las ocasiones de mayor riesgo y fatiga” Y aquello hicieron todos dispersándose por la geografía patria, dondequiera que alcanzasen sus límites. Aquella máxima junto con la de: “No buscar otra cosa que la satisfacción del deber cumplido” constituyeron su norte y guía.

Doblando ya la treintena, al que más y al que menos le tocaba ya volver a pasar por las aulas. Nuevo encuentro de la promoción en el que cada cual compartía con los demás sus experiencias en las arenas del desierto, en las montañas, subido a un carro de acero, colgado de un trozo de seda y un puñado de cordones, con chapiri, boina verde o simplemente con el gorro cuartelero, pero siempre buscando nuevos horizontes por más que, ya entonces, los protos comenzaban a hablarnos de la necesidad de tener “un perfil” determinado. ¿Y qué era aquello del “perfil”? bueno, un poco de allá y de acá, sin olvidar naturalmente el asunto de los idiomas. Habíamos entrado en la OTAN y participábamos en empresas multinacionales. No se trataba ya de un horizonte tan nítido. Nuevos escenarios, procedimientos distintos ¡Ah! Y el puñetero inglés.

Y cuando ya peinábamos canas y aspirábamos al mando de las unidades superiores, volvimos de nuevo a unas aulas que nos abrieron las mentes a nuevos horizontes. Más allá de aquella sierra, mucho más, o de aquellos meridianos y paralelos, todavía más allá. Claro que, para entonces ya no nos bastaba ni siquiera con “el perfil”, se trataba ahora de perfeccionar “la rosa de los vientos” un compendio de cualidades y aptitudes que se nos requería, a tenor del momento, a veces un poco a toro pasado. Había que ser multinacional y conjunto para aspirar a más.

Pero lo cierto y verdad es que, desde aquel único, diáfano y juvenil horizonte, hemos ido descubriendo y conquistando muchos más para volver de nuevo casi donde habíamos empezado. Donde comenzarán en pocos días los nuevos oficiales y suboficiales que salgan de las Academias, a perseguir sus horizontes:

Horizontes de grandeza

Porque no hay mayor grandeza para un soldado que el servicio a los demás, el servicio a esa Patria de la que ya casi nadie quiere hablar, junto con la satisfacción del deber cumplido.

Adolfo Coloma

GB (R.) del Ejército

Blog: generaldavila.com

4 junio 2017