ESTAMOS EN GUERRA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¡Aquellas cosas de antes de la guerra, o de la guerra de hace tantos años! Suele decirse todavía en las solanas de los pueblos en ese mes de marzo que mayea. Ya van quedando pocos viejos que recuerden aquella. Ahora son jóvenes que ni entienden de solanas ni escuchan a los viejos. Pero ahí está ella: la guerra.

¡Qué pesado es este general que siempre trae la guerra a colación!

Es que soy de solanilla y me gusta recordar.

Estamos en guerra y no solo lo digo yo. Lo que ocurre es que es otra guerra, aunque preferimos aplicársela a los tanques, misiles, bots o drones. En Cataluña hay un grupo que tiene declarada la guerra a España y no dudan en expresarlo así en su cotidiano lenguaje: <<Cataluña está en guerra con España>>. La maldad del lenguaje va calando poco a poco. Ellos son Cataluña y el resto es España. Toda Cataluña se centra en ellos, sus portacoces, su voluntad y su voz (coz). Suena como un cañonazo y lo es; un misil de largo alcance: España contra Cataluña; efectos destructivos incalculables. Al resto de españoles de Cataluña los han derrotado. Catalanes sin voz, sin voluntad, sin expresión, sin libertad. Lo anormal del relato, el falso relato, se impone, se hace realidad y anula al resto, a la verdad.

¡Levántate Cataluña y lucha por tu libertad de ser España!

Cada día que pasa esto se parece más a lo de la solanilla de marzo, junto a las blanqueadas paredes, que allá por la década de los 30 del siglo pasado empezaron los muros a permanecer en silencio y a guardarse, los que en ellos se apoyaban, unos  de otros; y, aunque mucho han cambiado los tiempos, en el hombre en nada han cambiado sus entrañas: aquellas cosas de antes de la guerra son el preludio de la guerra de hace tantos años.

Que hay una guerra informativa declarada entre las grandes potencias nadie lo duda. Hoy Rusia y los Estados Unidos son protagonistas. De esa guerra otros sufrimos sus efectos-consecuencias.

La victoria, el dominio, finalidad de la guerra, es tan sutil que se mueve para lograrla entre dos alternativas: destrucción física del adversario o destrucción ideológica. La primera es harto conocida y nunca descartable. La segunda es más actual y significa toda una revolución en la visión de los conflictos bélicos que ya se conoce y estudia como Revolución en los Asuntos Militares (Revolution in Military Affairs o RMA). Evolución de las Fuerzas Armadas, su seguridad y explotación, ante las nuevas tecnologías. Puede que el error sea seguir distinguiendo entre Fuerzas Armadas y el resto. Los guerreros del futuro, ya del presente, no portan armas como las hasta ahora conocidas, ni responden a los esquemas del soldado de Flavio Vegecio; en muchos casos no forman parte de unidad alguna, ni conocen por quién y para quién luchan o -en su lenguaje- para quién hacen su trabajo.  Los soldados son ya otros y responden a otros criterios distintos a las virtudes de antaño; y todos debemos escuchar, sin asombrarnos ni asustarnos, que los Ejércitos caminan a un espacio y tiempo desconocidos para nosotros, no para las próximas generaciones. La guerra está en la mente y en lograr el dominio de la tecnología. Es el reto. De lo que se deriva el dominio de la economía, la moral, el medioambiente, hasta el arte y la religión.  Como siempre; pero ahora únicamente.

Cualquier teoría es admisible por lo desconocido del horizonte de acontecimientos; se dibuja un enorme agujero negro que los artistas del Arte de la Guerra no acaban de enlazar con los científicos del espacio tiempo. Arte con ciencia, con técnica. Imprescindibles.

Todo esto me lleva a pensar, muy en serio, que estamos en guerra. Lo que dudo, lo que me ocupa es saber cómo afrontarla.

La complejidad del tema solo me permite, en tan escaso tiempo, apuntar mi preocupación ante lo desconocido.

Se puede ganar una guerra sin apenas usar la fuerza armada. Es nuestro caso. Estemos atentos y no nos dejemos engañar. No lo olviden: ganar una guerra sin usar la fuerza armada.

¿Qué les parece si cierto fuera que usted no vota sino que le inducen a votar a…? ¿Qué les parecería que los misiles actuales vayan dirigidos a manipular las mentes de la sociedad; la suya? ¿Qué esos sean los misiles de ese ejército de independentistas? ¿Que no están solos sino ayudados por los que tienen como objetivo de su guerra fría actual desestabilizar y subvertir moralmente a su adversario?

Un velo imperceptible separa lo militar de lo no-militar; se está dando una batalla por el poder en la que España es una ficha más del tablero: muy importante. Sigamos ciegos.

Estamos en guerra, en una guerra entre sistemas de información y la manipulación de los relatos, desinformación y propaganda; y la estamos perdiendo. Dicho de otra manera: la están ganando ellos. Si así seguimos, uno de estos día Cataluña dejara de ser España. Como Crimea. Si necesario fuere, alguien prestará sus tanques. El resto, las armas más modernas, ya se las han cedido.

Son aquellas cosas de antes de la guerra. De la guerra de hace tantos años.

Sigamos discutiendo si son galgos o podencos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 diciembre 2019