PUERTAS GIRATORIAS ¿UH… ME COLOCAS O QUÉ? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En más de una ocasión hemos hablado de las puertas giratorias en el Ministerio de Defensa. La penúltima causó enorme extrañeza, aunque aquí lo extraño es la normalidad democrática y la opaca ley de trasparencia. Pasar de ser el Secretario de Estado de Defensa en menos de nueve meses a formar parte de la plantilla de dirección de la compañía de armamento <<Escribano Mechanical & Engineering>> suena un poco raro. ¿Por qué? Porque la mujer del César además de… Dado que la Secretaría de Estado se ocupa, entre otras cosas, de todo lo referente a Armamento y Material para las Fuerzas Armadas, de  los Asuntos de Infraestructura, de los Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, de Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial <<Esteban Terradas>>, de la Ingeniería de Sistemas para la Defensa y cosas varias, parece un tanto… Tanto que el Ministerio de Defensa emitió un informe en el que se oponía a concederle la preceptiva autorización. El ministerio de Defensa advertía de que durante el periodo en que había sido Secretario de Estado había llevado a cabo actuaciones relacionadas con la empresa que le quería contratar como Director General. Pese a ello, la Oficina de Conflictos de Intereses aprobó su fichaje. No se hable más; ni menos.

Tampoco de la seguridad.

Pues todos felices ya que el tema no es nuevo. No es la primera, ni será la última, de las íntimas relaciones que se producen entre el ministerio de Defensa y algunas empresillas de las que se dedican a estas cosas del armamento. Hoy por ti…

Si no recuerdo mal, Santa Bárbara Sistemas (General Dynamics), Navantia, Amper Ingenio, Expal, Airbus… y hasta Feve, vaya usted a saber, tienen un especial atractivo, como el imán de Ramón J. Sender, pero no para las balas sino para los de las balas. Hubo incluso quien tuvo que renunciar al honroso puesto de Vocal de la Asamblea de las Reales Órdenes Militares de San Fernando y San Hermenegildo para ocupar un cargo algo más retribuido, aunque no fuese militar.

Que yo me alegro de los suculentos sueldos después de una vida azarosa y pobre, a pie y sin dinero, que uno pueda dedicarse a hacer unos ahorrillos para los cumples de los nietos. ¡Faltaría más! ¡Y mira que lo envidio! Con envidia de la mala, pero en fin en vez de disparar me he colocado, lo sé, en el disparadero.

Lo que me parece regular es precipitarse. Hay que mantener algo la distancia en estas épocas en las que todo se pega. La proximidad puede traer graves contagios. Vete tú a saber el tiempo que hay que guardar de cuarentena. Porque esto se sabe cuando acaba, más o menos, pero nunca cuando empezó. Son tiempos en los que hay que saber mantener las distancias y llevar mascarilla.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 abril 2020