SI YO TE CONTARA… SUPERRATÓN SE ENFADA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

A mí lo de Villarejo me parece mal, pero no tan mal.

Procuraré explicarme.

Silencios policiales, redes ocultas, investigaciones que rozan la legalidad, ver sin ser visto, oír sin que te oigan, tirar la piedra y esconder la mano, dinero por aquí, que no es de nadie, dinero por allá, que queremos saber de quién es, infiltrados, confidentes, ratas de cloaca, tragar y hacer tragar, prostíbulos y ruletas de la muerte, lobos y corderos, tontos y demasiados listos, mirar para otro lado, y si te he visto no me acuerdo, todo gratis.

Son cosas que sabemos, intuimos, pasa aquí y acullá, que la policía no es tonta, que hay que estar en todas partes, que hay muchos lobos con piel de cordero y que no te puedes fiar ni del compañero de pareja; con perdón.

Todas estas cosas me parecen mal, pero no tan mal. Porque si repentinamente, como si nada hubiese pasado, que sin saber por qué, pero sabiéndolo, que aquí estamos pringados muchos, que un día me cogen, a mí, que soy el rey de las alcantarillas, y me meten en el trullo, pues digo que no, que por ahí no trago, y que o me sueltan o aquí me hacen compañía unos cuantos más. El ratón es ratón hasta que llega el gato; el gato es gato hasta que llega el perro, y este se calla y obedece cuando llega el amo. Es una cadena lógica que respeta la naturaleza. Pero como todo es posible, resulta que un día llega superratón y la cadena se invierte.

Hay que andarse con cuidado porque, aunque el dinero y la corrupción crea vínculos más fuertes que los de la sangre, un día llega el ratón harto de ser siempre ratón y empieza a comerse los cimientos del tinglado donde duerme el gato, este los del perro y el perro coge la rabia y muerde al amo. Y el amo se queda desamparado viendo al ratón que muerde al gato, este al perro y él, que es el amo, entre la espada y la pared.

Y puede que lo que nos parece mal, porque está mal, no esté tan mal y nos parezca bien. Al menos hay que pararse a pensar en los porqués del ratón, el gato y el perro. Algo nos querrán decir con sus gestos.

Puede ser una fábula pintoresca, pero deberíamos ser más prudentes, investigar, no fiarnos de nada ni de nadie, reaccionar, exigir y guardarnos de las malas compañías, cuando vemos que todo un presidente del Gobierno, que cuando lo fue se cometió el mayor atentado de la historia de España, en el Parlamento de su Nación, en  Comisión Parlamentaria de investigación de los atentados del 11M, dice, repito, el que fue presidente del Gobierno cuando el atentado dice, <<que los que idearon el atentado no están ni en montañas lejanas ni en desiertos remotos y que consiguieron su objetivo: cambiar el curso político de España>>. Y ahora resulta que cuando meten al ratón en la trampa, se la dan con queso, este saque a relucir sus superpoderes y quiera llegar hasta el amo, Es para hacerle caso; abrir la trampa donde está el ratón y hablar con él; ver hasta dónde llegan sus superpoderes y quiénes eran los poderosos y cuales sus poderosas razones para hacer tanto mal como hicieron.

Y tantas cosas que dice el ratón saber.¿Cuales son verdad y cuales no? Porque a estas alturas yo no me fío ni del compañero de pareja. Mucho menos cuando no sabes quién es ratón, quién gato y quién perro.

Hay gente que va por la vida cantando: <<Con dinero y sin dinero, yo hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley. No tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey. Una piedra en el camino, me enseñó que mi destino era rodar y rodar>>.

A ver señor Villarejo; pare de cantar y vamos a hablar en serio. Porque lo suyo es muy serio, pero ¿es más serio aún todo lo que usted sabe?

Acabemos con tanta película de buenos y malos, porque aquí todos dudan de todos y eso no está nada bien.

Dicen, casi todos: si yo te contara. Pues a contar, y que no sean mentiras (que no lo parecen).

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

13 marzo 2019