LA COMA CRIMINAL O ASESINA Rafael Dávila Álvarez

Puede que una gran mayoría no se haya enterado de que en Cataluña hay elecciones y es mucho lo que se juega. Con ello, contando con esos factores, el tal Pedro Sánchez ha enviado al gestor de 80.000 muertos a que entierre Cataluña bajo la losa del eterno partido del vivir bien y convivir mal: Esquerra Republicana. No hay más que ver sus orondos cuerpos como longanizas.

Nadie duda del éxito de Salvador Illa —que parece broma el nombrecito— como enterrador y el tal Sánchez, que lo sabe, maniobra con habilidad: se quita un peso muerto de encima y se lo regala a los de la Esquerra para que a su vez «el salvador» les regale ese trozo de España.

Mientras discutimos que si habrá sorpaso o no, nadie duda del tortazo seguro. La derecha está en guerra  abierta, entre ellos, de identidades, que nada bueno tiene para España. Noto que entre españoles con el mismo concepto de España empieza a haber enfrentamiento. Esto es un drama en la derecha o lo que esto sea. Así se lo ponían a Fernando VII. Todos tan contentos a paso firme y que España es lo de menos; aquí con tal de estar y parecer, lo demás… Vivamos lo mejor posible. Su lema.

El separatismo tiene presos políticos, exiliados políticos, apoyo internacional político y apoyo nacional político gracias al «salvador» y al enfrentamiento de la llamada derecha española. Hemos tragado el anzuelo.

Solo les falta aquello que buscaban en la primera guerra catalana: un mártir por la causa. Ahora preparan una segunda guerra al ver que sus posibilidades pacíficas pasan por Illa y eso solo les va a llevar a una pandemia política con muertos incluidos.

Con permiso de la autoridad judicial competente las elecciones se celebrarán el próximo 14 de febrero, día de San Valentín para más inri, cuando se abracen el deshonor con el terror de una gestión camino del final. De España.

Entre unos y otros España a jirones, unos tiran de aquí, otros de allá y el final es que «a unos deshonra la patria y otros son el deshonor de la suya».

Illa va a enterrar Cataluña, pero no está solo. El drama de España asoma por las bandas y el centro. Han roto la oración: ni sujeto ni verbo ni predicado.

En Cataluña se pretende pausar una oración construida con la vida y hacienda de muchas generaciones de españoles.

Es lo que se ha venido en llamar una *coma criminal o asesina. La que rompe la unidad de la oración.

Un drama para España y una deshonra para los que debieran defenderla.

*La coma criminal es aquella que se ubica entre el sujeto y el verbo o entre el verbo y el objeto. Es una pausa que no debemos graficar, pues corta la secuencia natural de una oración.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com 

30 enero 2021