LA BATALLA DE BRUNETE. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estos son meses de guerra. Puede que sean los calores del verano la abundancia de luz y las noches tan  cortas.

Julio siempre me trae a la memoria Annual, aquello que se definió como “El Desastre”. Todas las guerras lo son .Vencedores y vencidos, da igual, todos pierden.

Hoy se ha quedado mi recuerdo en los campos de Brunete. Otro día les contaré que andaba yo buscando por allí.

No es difícil perderse por esos lugares cercanos a Madrid que tanto nos suenan, de pasada diría. Pero si dejas el asfalto y sales al campo abierto todo resulta más sencillo.

Quijorna, Brunete, Boadilla, Pozuelo, las Rozas…más al sur Villaverde, Leganés, Móstoles, Villaviciosa…

Me he detenido por aquellos lugares que tienen nombre de batalla, la de Brunete. Era un nombre desconocido hasta que llegó la guerra; he paseado por sus campos entre el trigo y la cebada, ya con el olor de la siega. Las pocas encinas que se ven no pasan de carrasca. Alguna perdiz ha hecho exhibición de sus perdigones ignorando mi pasar cansino. Muy cerca de mi cabeza ha volado una pareja de aguiluchos cenizos. Se ve Madrid alborotado a lo lejos y aquí, casi escondida, la rutina que podría ser la de hace cien años.

En 1937 el llamado Ejército rojo español se reorganiza con los criterios de los asesores militares rusos. Grandes unidades, mucha gente y escasos mandos profesionales. Hay que probar esa nueva máquina militar ya constituida en Ejército Popular; escasos de moral y sobrados de enfrentamientos, necesitan una gran victoria sobre el campo de batalla. Desde el punto de vista militar es urgente paralizar las operaciones del Ejército nacional en el Norte y  aliviar la presión sobre Madrid. Es el momento de demostrarse poseedores de un poder militar capaz de pasar a la ofensiva y dar el golpe definitivo al Ejército nacional en las mismas puertas de Madrid.

Así, sobre los mapas de guerra, aparece Brunete.

La idea de maniobra parece sencilla y realizable. Dos ataques concéntricos y simultáneos, uno, el principal, en dirección a Brunete y Móstoles para cortar la carretera de Extremadura, y otro secundario, en el sector de Villaverde-Usera, para interceptar las de Andalucía y Toledo. El mando de todas las fuerzas lo asume personalmente el nuevo ministro de Defensa Nacional Indalecio Prieto, asistido por el Coronel Vicente Rojo. El Ejército de Maniobra queda a las órdenes del general Miaja.

Ataques de diversión, secreto en la preparación y sorpresa. Todo un plan de Escuela de Estado Mayor al que sigue una desastrosa ejecución.

En la noche del 5 al 6 de julio, el Ejército de Maniobra logra infiltrarse entre las posiciones nacionales del sector comprendido entre Navalagamella y Villanueva del Pardillo ocupando al amanecer el pueblo de Brunete. El ataque se produce con seis Divisiones provistas de toda clase de elementos y con superioridad aérea, mientras que los nacionales sólo disponen en dicho sector de cuatro unidades tipo Batallón, seis piezas de artillería y trece cañones contracarro de pequeño calibre. A última hora, cuando se percatan de la ofensiva, se refuerzan las posiciones con un Tabor de Regulares y otro de Tiradores de Ifni. En Brunete sólo quedaban secciones sanitarias y la organización defensiva del sector se reducía a unos cuantos centros de resistencia ocupando los pueblos y alturas dominantes.

Pero el ataque del ejército rojo se frustra después del éxito inicial. Sorprendidos del mismo, los jefes de las unidades atacantes dudan sobre la dirección ulterior de su avance. La inquietud se apodera de ellos cuando ven la enorme resistencia de las pequeñas guarniciones nacionales que han quedado cercadas a retaguardia. Confusión, indecisión, irresolución; en definitiva, nadie manda porque no se sabe mandar.

El mando nacional se aprovecha de la situación, se refuerza con la llegada de nuevas unidades y crea al sur de Brunete posiciones para taponar la brecha mientras recurre a las reservas que contrarresten la maniobra del enemigo. El ataque secundario del ejército rojo en Villaverde-Usera fracasa de un modo rotundo.

En un espacio de unos 13 Kilómetros de ancho por 12 de profundidad, entre el río Perales, al Oeste, y el Guadarrama, al este, más de 90.000 combatientes rojos llegan a enfrentarse durante cerca de tres semanas de encarnizada lucha, con unos 60.000 nacionales.

Llegó la contraofensiva nacional pero hubo tenaz resistencia. El día 20 de julio después de duros combates, se alcanzaba la línea del Guadarrama mientras los rojos intentaban contrarrestar la maniobra nacional, atacando sin resultado por Las Rozas y Robledo de Chavela. Todavía se luchó encarnizadamente por Brunete que resistió hasta el último momento.

Al final una sangría de vidas que no condujo a ningún resultado. Breve batalla la de Brunete pero terrible Batalla de Brunete con cerca de 40.000 bajas.

Los campos de Brunete, aquellos de la guerra, están ahora sobrecogedoramente solitarios. Allí han quedado los de un bando y los del otro. En el fondo eran los mismos, en un bando y en el otro.

Europa celebra (¿) la Primera Guerra Mundial cuando aún no han finalizado las celebraciones de la Segunda en Normandía. Un conflicto bélico nunca debe celebrase; es suficiente la conmemoración. Los soldados conmemoran las batallas; nunca celebran los muertos. Con honor y el merecido respeto, se les recuerda sobre el campo de batalla.

El siglo XX representa la época más sangrienta de la historia. El siglo XXI parece querer emularle

De la historia se aprende con humildad y nunca debe servir para transmitir los recuerdos del odio. La memoria de las conmemoraciones no debe ser un repaso de reproches. Todos saben lo que se hizo mal… aunque se repite.

Sobrecogen los campos de Brunete cuando uno los recorre envuelto en la memoria del respetuoso silencio, sin leyes que obliguen a encender de nuevo viejos rencores.

La tumba de los grandes hombres sigue siendo la tierra entera. De ellos nos habla no sólo una inscripción sobre sus lápidas; su nombre está grabado no en un monumento, sino, sin palabras, en el espíritu de cada hombre.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R)

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FURTIVOS DE LA POLÍTICA. EL LEGIONARIO QUE ENGAÑÓ A FRANCO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tener un amigo es un tesoro. Es costumbre española que el amigo, no pocas veces, se confunda con el conseguidor. Don Jacinto Benavente lo puso en boca de Crispín en Los Intereses Creados: <<Mejor que crear afectos es crear intereses>>.  

En los años cincuenta no había casi coches en España y los que había eran de importación lo que requería una licencia especial y numerosos trámites burocráticos para conseguir un flamante Ford, Citroën o Fiat. Pero, como casi siempre, quedaba el recurso del amigo, en aquellos momentos, en este caso concreto, el amigo debía ser el mismísimo ministro. Para conseguir ser poseedor de una de aquellas maravillas automovilísticas era imprescindible, además de dinero, tener un papel firmado por el ministro del ramo y si no, no había coche. El ministro de Comercio, el de la firma necesaria, era don Manuel Arburúa, Manolo para los amigos. Como es lógico el ingenio español que todo conoce y a todo bautiza, no dejó de hacerlo con los coches de aquella época:¡Gracias Manolo! Así llamaron a los vehículos que entonces circulaban por España. No creo que nadie tuviese en aquellos momentos más amigos que el señor ministro Arburúa. Franco debió de tener mucha gente alrededor, pero amigos creo que pocos, eso sí alrededor hubo muchos intereses, aunque no era fácil sacar provecho del Palacio del Pardo. Cuando menos te lo esperabas un motorista aparecía en tu casa con un sobre que dentro llevaba el agradecimiento por los servicios prestados.

Pero sé que hubo alguien, un humilde legionario, que fue más astuto que aquellos visitantes del Pardo y se llevó al Caudillo al huerto con astucia y elegancia. ¡Lo que no haga un legionario…!

Venía Franco de una cacería celebrada en alguna finca de Jaén cuando se realizó un alto técnico en conocida venta de Despeñaperros. El despliegue de curiosos y las medidas de seguridad no impidieron a un viejo legionario acercarse hasta el ayudante del Caudillo para expresarle sus deseos de saludar a su antiguo jefe de la Legión. El ayudante, antiguo legionario también, cuando ya Franco iba a meterse en el coche y emprender de nuevo el viaje se acercó a comentarle el hecho mientras señalaba al legionario que esperaba discretamente apartado. Franco lo reconoció de inmediato, incluso recordó su nombre, y con un gesto de la mano le invitó a  acercarse.

(El propio ayudante me contó esta historia).

-No podía creerme lo que veía: Franco indicaba al legionario que entrase en el vehículo y los dos sentados en la parte posterior charlaron durante unos minutos.

Algunos recuerdos de aquellos tiempos, miradas de entrañables aventuras y riesgos africanos, nombres y empleos casi olvidados, muy pocos minutos, pero contaba el ayudante que se veía a Franco feliz con aquel hombre que avivaba sus recuerdos legionarios. Terminaba la conversación, había que despedirse.

-¿Te va bien la vida, necesitas algo?

-Nada mi general. Se lo agradezco mucho. No se moleste por mí. Estoy bien, no me puedo quejar, pero ya que Vuecencia me lo ofrece me gustaría pedirle algo para un amigo. Si no fuese por la amistad…

-Dime, dime, no te cortes; ¿es un familiar…?

-No mi general. Se trata de un guardia civil aquí destinado y que es de Melilla donde tiene a toda su familia. Se encuentra muy solo tan lejos de ellos y ya sabe lo difícil que están las cosas para poder traérselos a vivir aquí, porque además sus padres son muy mayores.

Franco sin dudarlo llamó al ayudante y le hizo tomar nota del nombre del guardia civil. En menos de dos meses aquel número de la benemérita estaba presentándose al Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla.

-¿Pero tú quién eres que desde El Pardo han dado orden de tu destino a Melilla?

-No soy nadie mi teniente coronel, yo estaba feliz en mi destino en Santa Elena y de repente me he visto aquí destinado sin yo pedirlo.

-¿Pero qué me dices? ¿No tienes aquí a tu familia?

-Yo mi teniente coronel es la primera vez que piso Melilla, que no sabía ni donde estaba.

Al final la historia quedó descubierta. El legionario era un furtivo sin remedio al que aquel guardia civil llevaba persiguiendo noche y día sin dejarle en paz. La solución era mandarlo mientras más lejos mejor.

Y entre legionarios…

Les he contado esta historia varias veces, pero creo que conviene recordarla cuando vemos que aquí, a lo que se ve y se oye, no se gobierna sino que el Gobierno, el que gobierna, se ha convertido en una agencia de colocación.

Furtivos de la política que colocan y descolocan para sus particulares cacerías.

Gobiernan no para llevar adelante el proyecto llamado España sino para crear intereses: los suyos.

Furtivos de la política. El resto, a los que vigilan, lejos, mientras más lejos los manden, mejor.

Si es posible, si les queda aún memoria sin manipular, recuerden como son las cacerías de ahora: ministro, juez y parte. Aquel día quedó escrito todo sobre nuestra reciente historia. Vendrán días de gloria… Como aquellos.

El tiempo inapelable.

<<Muchos los portatirsos, pero pocos los bacantes>>.

Que más da si ya hasta la memoria hemos perdido: manipulada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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FRANCO, ¿JEFE DEL ESTADO? «CON FRANCO NOS SALVAMOS, SIN FRANCO NOS HUNDIMOS». Rafael Dávila Álvarez

Uno de los momentos más trascendentes de la guerra civil española y de la reciente historia de España fue el nombramiento el 1 de octubre de 1936 del general de División Francisco Franco Bahamonde Jefe del Estado español.

De repercusiones, entonces inimaginables, los hechos tal y como sucedieron están sembrados de dudas y las distintas versiones contienen errores en nombres, lugares, fechas y, lo más importante, no relatan con exactitud lo ocurrido. ¿Hubo alguna intención?

Uno de los protagonistas fue el general Fidel Dávila Arrondo y en una de sus habituales notas que a diario tomaba sobre los hechos vividos nos lo cuenta con todo tipo de detalles.

Narrado en el libro La Guerra Civil en el Norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto, en síntesis viene a decir que Franco fue nombrado Jefe del Estado de una manera un tanto atípica y casual y no con el acuerdo de todos los generales implicados.

A la muerte del general Sanjurjo el alzamiento quedó acéfalo lo que llevó a crear una Junta de generales para dirigir los acontecimientos (Junta de Defensa Nacional). Se pensó en sustitutos de Sanjurjo y aparecieron nombres como el del Infante D. Carlos de Borbón-Dos Sicilias (Teniente general; padre de Dª María esposa de D. Juan), incluso se le propuso al general Severiano Martínez Anido, que declinó el nombramiento. Al no encontrar una persona de consenso que aunase voluntades y fuese aceptada por todos se creó una Junta de Generales en la que se encontraban los que iniciaron el alzamiento y conducían las operaciones, aunque la labor diaria de la Junta la llevaban Cabanellas, Mola y Dávila.

A finales del mes de septiembre de 1936 toda la dirección del alzamiento seguía dirigida por la Junta de generales. Las tropas de Franco y Mola habían logrado contactar y la proximidad a Madrid, objetivo principal, les hizo ver la necesidad de crear un mando único para las operaciones. Un General en jefe que dirigiese a ese Ejército aún sin organizar, que no contaba con la estructura y medios necesarios.

Para tratar el asunto la Junta de generales se reunió en un viejo aeródromo de Salamanca. Dos veces.

La primera el 21 de septiembre. En ella se habló sobre todo de la conquista de Madrid. La capital de España era el objetivo principal. Más urgente que posible; un deseo inalcanzable con los escasos medios disponibles, pensaban algunos miembros de la Junta. También se habló del mando único, pero nadie estaba dispuesto a profundizar en el tema. El carácter de los generales con mando en los ejércitos, Franco, Queipo de Llano y Mola no hacía fácil la designación. Sobre todo había reticencias sobre a quién asignar la dirección política. No se llegó a ningún acuerdo en esta primera reunión.

El día 28 de septiembre, recién liberado el Alcázar de Toledo, volvieron a reunirse en Salamanca.

Se habló de la marcha de las operaciones y el futuro político del movimiento. El último punto tratado fue de nuevo la designación de un mando único para dirigir las operaciones militares. No había mucho interés en el tema, pero en aquellos momentos lo importante era la dirección militar de la campaña. No todos estaban de acuerdo. Al no lograse unanimidad se decidió someterlo a votación que resultó lindante en la unanimidad.

Se aprobó una moción relativa a nombrar generalísimo de los ejércitos y a continuación se pasó a decidir la persona, que recayó en Franco, pero sin que eso afectase a las atribuciones de la Junta de Defensa y sus funciones. En definitiva, el general Franco pasaba a ser jefe de los Ejércitos, pero la dirección política y militar seguiría llevándola la Junta de Defensa Nacional.

Hubo un paréntesis para el almuerzo y al terminar este, con sorpresa para alguno, la mayoría de los generales empezaron, de manera un tanto precipitada, a irse a sus respectivos lugares de procedencia, con lo que no quedaba claro cuáles eran las funciones que en lo militar y político desarrollarían el general Franco y la Junta.

Esto contrarió al general Dávila que se lo hizo ver al general Mola.

La situación que le describió Dávila era la urgente necesidad de que el mando militar tuviera absoluta libertad de actuación sin estar mediatizado por la Junta de Defensa, además de que el bando nacional no estaba reconocido por ningún Gobierno extranjero y se sabía que alguno de ellos había deslizado su parecer para que desapareciese el cariz de «Pronunciamiento militar» que significaba el regir el país una junta de generales. Por todo ello lo adecuado era que la Junta declinase todos sus poderes en Franco y se le nombrase jefe del Gobierno, algo que no se había tratado en Junta por la precipitada marcha de sus vocales.

Mola estuvo de acuerdo en todo y ambos se lo plantearon a Franco que aún permanecía en el lugar. La respuesta de Franco fue inmediata: «Dispuesto a asumir el cargo y a pechar con la papeleta si se tomase tal decisión».

Era necesario el acuerdo de todos los vocales y Dávila inició los contactos con ellos para recabar su voto. No fue fácil. Cada uno estaba en su lugar, alejados y poco interesados en el tema. Con los primeros generales con los que Dávila habló fueron Cabanellas (presidente de la Junta) y Gil Yuste; el primero se negaba en rotundo y el segundo ponía severos inconvenientes. Queipo de Llano se oponía en rotundo e hizo llamadas telefónicas a otros vocales para que no lo aprobasen. Dávila contaba con la aprobación de Orgaz, Mola, Saliquet y Ponte con lo que obtenía la mayoría absoluta, pero no le parecía adecuado la aprobación sin la aceptación del presidente de la Junta, general Cabanellas. Hubo que convencer a Gil Yuste y plantearle a Cabanellas lo improcedente de aquella aprobación sin contar con su voto siendo el presidente; accedió sin más objeciones.

Durante sus consultas a los vocales, aquellos con los que Dávila trató directamente le propusieron que fuese él el nombrado Jefe del Gobierno, a lo que se negó por su edad y ser desconocido por la mayoría del pueblo. Era necesario un general con más prestigio.

Aprobadas, al fin, las propuestas se mandó publicar en el Boletín Oficial lo acordado, que era nombrar a Franco Jefe del Gobierno del Estado y Generalísimo de las fuerzas de tierra, mar y aire, y general jefe de los Ejércitos de operaciones.

¿Pero cómo llegó el nombramiento de Jefe del Estado? Era enorme la distancia entre jefe del Gobierno y la de jefe del Estado.

Enviado el Decreto esa misma noche del día 29 para su publicación al día siguiente, en la madrugada el teléfono despertó a Dávila. Era Nicolás Franco quien desde Salamanca decía no ver acertada la disposición de jefe del Gobierno ya que no proporcionaba la suficiente libertad de acción. Se llegó a un arreglo rápido y definitivo: se suprimía la palabra Gobierno y quedaba solo Jefe del Estado.

Era todo el mando lo que exigía Franco a través de su hermano Nicolás. Así se hizo.

No se pudo avisar del cambio introducido a los generales de la Junta dadas las horas en que se produjo, pero nadie objetó nada ante tan inopinada decisión dado el prestigio de Dávila que hasta la fecha había sido el promotor de las iniciativas de la Junta.

Franco obtenía el mando. Todo el mando.

Eran momentos muy delicados y estaba en juego la victoria o la derrota. El carácter de los generales protagonistas era fuerte, hombres de mando, no fáciles de convencer y dirigir. Estaban a las puertas de Madrid y había distintos criterios sobre la dirección de la guerra. Para relacionarse con el exterior era necesaria una cabeza visible y una organización administrativa y estatal representativa. En la milicia eso se conoce bien y a ello respondía la decisión: alguien que mande.

Dijeron: «Con Franco nos salvamos. Sin Franco nos hundimos».

Y Franco obtuvo el poder, todo el poder.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

10 junio 2021

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La Guerra Civil en el Norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto

LA CABRA Y EL (AR)CHIVO DE LA LEGIÓN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

De nuevo surge el tema de la cabra de la Legión. Por activa y por pasiva lo he explicado desde todos los ángulos de vista posibles y contando la historia auténtica de esta mal llamada tradición legionaria.

Vuelvo insistir a sabiendas de que los que tiene que leer e informarse, para a su vez informar, no lo hacen y usan erróneos argumentos mal intencionados casi siempre. ¡Qué le vamos a hacer!

Por si cae en buena tierra…

La cabra de la Legión

Algún cabrero no quiere  cabra ni carnero ni cabrón en la Legión. Pues eso, que lo de la cabra, ya se lo expliqué en un artículo que aquí les dejo (enlace), a Franco no le gustaba nada: «inadmisible», decía.

Abran la jaula al canario para que sepa lo que es bueno y lo buenas que son las leyes que dicen proteger a los animales y que se midan junto a las cotorras que no me dejan dormir, asentadas en el frondoso árbol que se mete por la ventana de mi casa y el ayuntamiento no poda porque dice que hay que dejar morir en su tristeza al viejo y enfermo olmo. A ver, si no, donde van a mear los perros.

La legión sin cabra es como el Quijote sin lanza, o Sancho sin su rucio, o sin Bucéfalo Alejandro. O el perro sin su olmo enfermo. Babiecas tengamos que son legión.

La Legión

¿Y del chivo, qué me dicen del chivo? Porque toda la vida legionaria, pero toda, incluso ahora, que ya no se sabe si es o no, el chivo se ponía cerca de la mesa del secretario, en la oficinilla de la Legión, y cuando estaban ya los papeles, un legionario ya viejo y muy hecho en batallas de oficios y balas, después, digo, de despachar los papeles con el capitán, entraba en aquel cuarto y al legionario secretario, el que estaba sentado en la mesita, le decía: «toma esto parchivo»; y claro, el legionario secretario, como no se lo escribían, sino al oído, entendía que el papel ya no servía y era para el chivo, para que se lo comiese, y este que estaba cerca, pegado a la mesa de la oficinilla, solo tenía que abrir la boca y masticar despacito el papel aquel que era de papel de verdad y no reciclado. ¡Par chivo! Pues eso que así estaba de gordo el cabrón, perdón el chivo, y es por eso que en la Legión no ha quedado nada archivado sino en la saga y mente de aquellos parchivos que siempre supieron mucho del papel legionario. En la Legión esa es la razón de que las razones entre legionarios permanezcan secretas y los chivatazos no se perdonen; y los chivos que se chivan ni desfilan ni pasan de los seis meses antes de que se conviertan en chuletas.

El archivo de la Legión

Los secretos eso son y no hay que intentar ver por dentro, sino por fuera y como de verde vestimos, pero poco verde comemos, si quieren que no desfile la cabra, ni el chivo ni el cabrón, pondremos de mascotas lechugas verde legión y alfalfa; o un buen melocotón. Mejor dos.

Si ustedes quieren saber algo de la legión no olisqueen por archivos ni legajos ocultos, sino que pregunten al cabrón, porque el chivo no va a contestar nada de nada, pero no olviden que lo sabe todo, y todo en la Legión es nada.

Esto es muy raro, me dijo ayer, entristecido, el chivo, que ve que se queda sin su puesto de trabajo.

No sé por qué me da que lo que pretenden es que no desfile la Legión y que en su lugar lo hagan las cabras y el problema es ahora buscar quién desfila como mascota. De las cabras.

Porque desde luego la Legión sin la cabra será, pero será una legión sin cabra, que no sé qué es lo que será, aunque vista de verde y lleve de mascota un huerto de lechugas. Porque el problema puede, que yo no lo sé, que no sea la Legión, sino la cabra, y así vamos quitando cosas de en medio. Entonces podremos algún día entendernos; en el monte que es a donde tira la cabra. Los legionarios no. ¿Es que no se habían dado cuenta?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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Francisco Franco enterrado en la catedral de Santiago de Compostela (Publicado en el Diario La Región de Orense)

No se asusten. Pudo ser, pero no fue.

En junio de 1923, al frente de sus legionarios, moría en combate el jefe de la Legión española, el teniente coronel Valenzuela, y ocupaba su puesto, con ascenso previo por méritos de guerra, el teniente coronel Francisco Franco. Valenzuela fue enterrado en la basílica del Pilar de Zaragoza, al amparo de la Virgen, y allí actualmente siguen sus restos.

El nombramiento de Franco como jefe de la Legión fue sonoro y muy comentado en los ambientes sociales de todas las provincias. ¡Cómo no en Orense!, donde había nacido el cura de Beiro que iba a protagonizar la historia que les narro dada la cercanía de la fiesta del Apóstol.

El orensano Basilio Álvarez Rodríguez fue un sacerdote, político y periodista, al que todos ustedes conocen, cuya fama de intelectual indómito se la ganó por su constante lucha en favor de la sociedad más necesitada desde foros como el movimiento agrario Acción Gallega o la dirección del periódico El Debate, resurgido ahora con fuerza y curiosamente presentado hace pocos meses en Galicia, no sabemos si con recuerdo o no a aquel valiente luchador orensano.

Antes de que Franco se incorporase a su nuevo destino, se celebró en su honor un banquete en el Palace Hotel de Madrid acudiendo lo más selecto de la sociedad de la época. Allí estaba D. Basilio, muy reclamado en los ambientes políticos y periodísticos de Madrid y debió ser amigo de Franco ya que además de asistir al homenaje se permitió una sobresaliente intervención. Sus palabras no pasaron desapercibidas y dieron mucho que hablar: “Pido al Gobierno como gallego que si Franco encuentra en África una muerte gloriosa, como su antecesor, su cadáver sea enterrado en Compostela al lado del sepulcro del apóstol Santiago, lo mismo que Valenzuela lo ha sido en el templo del Pilar de Zaragoza, cerca de la capilla de la Virgen”.

Basilio quería para su paisano lo mismo que los maños para el suyo.

D. Basilio, que pasó por la vida haciendo siempre el bien a costa de sacrificios y sobreponiéndose a los muchos  sinsabores que su carácter fogoso le ocasionaba.

Como es lógico la reacción no se hizo esperar y don Basilio fue abucheado a la vez que se le gritaba: ¡gafe!, ¡pesimista! No se amilanó el cura que enfrentándose a los abucheos contestó: “Yo tenía entendido que el hablar de la muerte en presencia de militares legionarios era una cosa natural y sin importancia; ahora me está pareciendo que estaba equivocado”.

No fue el tema a mayores por ser conocida la fogosidad y carácter de don Basilio, a lo que se unió la complacencia y sentido del humor con el que Franco oyó su discurso.

Tenían gran profundidad y estilo legionario las palabras del buen cura de Beiro que además, por su espíritu combativo, parecen extraídas del Credo de la Legión, de un buen caballero legionario como seguramente lo hubiese sido D. Basilio, que pasó por la vida haciendo siempre el bien a costa de sacrificios y sobreponiéndose a los muchos  sinsabores que su carácter fogoso le ocasionaba.

¿Cuál hubiese sido la historia de España si Franco estuviese enterrado a los pies del Apóstol después de haber muerto por ejemplo en el desembarco de Alhucemas?

¿Se atreven con la ucronía?

La Región 

¡SANTIAGO Y CIERRA, ESPAÑA! Rafael Dávila Álvarez

Santiago Apóstol. Patrón de España

25 de julio. Festividad de Santiago Apóstol, El Mayor, hijo de Zebedeo, pescador, discípulo de Jesús.

Patrón de España, de Galicia y del Arma de Caballería.

Durante el reinado de Felipe IV el Papa Urbano VIII decretó que el Apóstol Santiago  fuera declarado solo y único Patrón de la Nación española.

‹‹Dios hizo a Santiago, patrón de España que no existía entonces, para que cuando llegue el día pudiera interceder por ella y volverla otra vez a la vida con su doctrina y con su espada››, le escribe Quevedo al rey Felipe IV.

¡Santiago y cierra, España! es el grito que abrió el camino de la unidad de España. En La Batalla de las Navas de Tolosa. Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón, Sancho VII de Navarra. No más disputas, unidad frente al califa almohade, miramamolín. Es el punto culminante de la Reconquista.

¡Santiago y cierra, España!, es un grito de unidad; nunca significó cierre o aislamiento sino todo lo contrario: apertura y unidad, sentimiento de Nación y camino a la libertad. ¡Santiago! ¡Santiago! es una invocación antes y durante el combate, en la vida, la advocación al sentimiento de unidad, de empresa común, la fe y la entrega ante el trance del combate que puede significar la muerte. Cerrar es un grito de guerra, cerrar filas frente al enemigo, cerrar el escuadrón. España el objetivo, la razón y la pasión.

Está claro que tenía que ser Santiago Apóstol el Patrón de España.

¡Santiago y cierra, España! Significado que nada tiene que ver con en esa interpretación torticera que está muy al uso entre los que creen elevar su grado intelectual a base de atacar las tradiciones de los españoles, nuestro origen e historia.

‹‹…querría que vuestra merced me dijese qué es la causa por que dicen los españoles cuando quieren dar alguna batalla, invocando aquel San Diego Matamoros: “¡Santiago, y cierra, España!”. ¿Está por ventura España abierta, y de modo que es menester cerrarla, o qué ceremonia es ésta?››

‹‹Simplicísimo eres, Sancho; y mira que este gran caballero de la cruz bermeja háselo dado Dios a España por patrón y amparo suyo, especialmente en los rigurosos trances que con los moros los españoles han tenido; y así, le invocan y llaman como a defensor suyo en todas las batallas que acometen, y muchas veces le han visto visiblemente en ellas, derribando, atropellando, destruyendo y matando los agarenos escuadrones; y desta verdad te pudiera traer muchos ejemplos que en las verdaderas historias españolas se cuentan››.

¡Santiago y cierra, España!

Abrió España la vía de las andantes aventuras camino al lugar donde al Apóstol enterraban. Santiago abre España a Europa y junta las piezas de aquel rompecabezas de Hispania. Las Navas de Tolosa, cumbre de la reconquista, inicio de la unidad de España, cuando se es consciente que los reinos son nada sin la unidad, fortaleza y futuro. Se hizo al grito de ¡Santiago y cierra, España!

El 20 de julio de 1846 se designó al Apóstol Santiago patrón del Arma de Caballería, cuya proclamación fue posteriormente ratificada el 20 de julio de 1892. De ahí que el 25 de julio se celebre el patrón de la Caballería. La cruz de Santiago figura en los escudos y distintivos que identifican al Arma.

Dice su Himno: ‹‹Caballero español, centauro legendario, jinete valeroso y temerario. Un grito pone fin a la hazaña con nuestro lema «¡Santiago y cierra España!»››.

Respecto al Ejército de Tierra en 1943 se aprueba el emblema único que va a representar a todo el Ejército español. Dice el Reglamento de Uniformidad, Vestuario y Equipo de 1943:

‹‹Componen el emblema del Ejército los tradicionales elementos siguientes:

ESPADA: Que es milicia al ser Arma y Religión al ser Cruz. Proclama que el Ejército se puso siempre bajo la protección del Apóstol Santiago, patrón de España››.

‹‹Cruz-espada de Santiago, con los extremos de los brazo flordelisados de gules››.

Felicidades al Arma de Caballería, a España entera. Iniciemos el Camino de Santiago, el que abrió el Apóstol al mundo, también a la unidad, de los españoles.

¡Por Santiago y por España!

«El Señor tenía tres amigos íntimos: Pedro, Santiago y Juan. En herencia les dejó lo que más quería.

A Juan le dejó a a Su Madre.

A Pedro le dejó la Iglesia.

A Santiago le dejó España

 

ORACIÓN POR ESPAÑA QUE NOS REMITE EL CORONEL ÁNGEL CERDIDO

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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CAMPAÑA DE MARRUECOS. LA LEGIÓN Y EL SOCORRO A MELILLA

El 24 de julio de 1921 después de una dura marcha, realizan la travesía en barco desde Ceuta, la I y II banderas de la Legión al mando del teniente coronel Millán-Astray junto a dos Tábores de Regulares al mando del teniente coronel González Tablas. Antes había llegado  un Batallón del Regimiento 71 de “La Corona” procedente de Almería.  Un ayudante del Alto Comisario asciende al barco y da las tristes noticias: el desastre de Annual y la desaparición del general Fernández Silvestre.

Los guiones y banderines de la Legión se agitan en lo alto mientras la banda de música entona “La Madelón” que cantan los legionarios.

El teniente coronel Millán-Astray pronuncia una vibrante arenga, prólogo a una de las más heroicas gestas del Ejército español.

El día, 26 el recién llegado general Sanjurjo toma el mando conjunto de las unidades encargadas de la defensa de Melilla y de la reconquista del territorio de su comandancia.

Español lee y divulga:

9.722 muertos

35.000 heridos

1.000 desaparecidos

46.000 bajas en total.

7 Laureadas de San Fernando y 12 Medallas Militares, colectivas.

23 Laureadas de San Fernando y 211 Medallas Militares individuales.

Es su Credo. Héroes incógnitos todos. Nadie aspire a saber quienes son.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

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ANNUAL 1921. Algunos artículos publicados en el blog. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Desde 1912 y tras el tratado hispano-francés, la acción militar española en África se limitó a ejercer su acción protectora entre Yebala y el Rif, como el tratado le obligaba. Toda su actividad se centró en mantener la autoridad del Sultán de Marruecos y apoyar a la administración mixta marcada en el acuerdo. El levantamiento rifeño protagonizado por Abdelkrim el verano de 1921, con el ataque a nuestras tropas en Annual, fue el comienzo de una nueva situación y el inicio de una guerra de trágicas consecuencias para España. La rebelión del líder rifeño tenía en principio un carácter exclusivamente nacionalista, aunque alimentada con dinero y armas de dudosa procedencia  y una mezcla de xenofobia y de fanatismo religioso. Abdelkrim se enfrentó al protectorado español pero lo que realmente corrió peligro fue la unidad del Imperio, hoy Reino de Marruecos, con el intento de “República del Rif”; algo que conoce el actual Rey de Marruecos. España nunca fue conquistadora en Marruecos sino pacificadora y en amparo de la autoridad del Sultán.

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LOS ANTECEDENTES

«Tú y yo formamos la tempestad; tú eres el viento furibundo; yo el mar tranquilo. Tú llegas y soplas irritado; yo me agito, me revuelvo y estallo en espuma. Ya tienes ahí la borrasca; pero entre tú y yo hay una diferencia; que yo, como el mar, jamás me salgo de mi sitio, y tú, como el viento, jamás estás en el tuyo».

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El Raisuni

El Raisuni, descendiente del profeta Mahoma y máxima autoridad en la Yebala hablaba así al Coronel Manuel Fernández Silvestre. Era el año 1913.

No tardó mucho en estallar la tempestad. Fue en la sequedad blanca de un mar de cal, una fosa áspera y salada, prohibida a cualquier brisa que osase escalar por las colinas que del Mediterráneo la ocultaban: Annual. ¿Quién se acuerda?

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El General Manuel Fernández Silvestre

El 14 de febrero de 1920 tomó posesión del mando de la Comandancia General de Melilla el General de División del Arma de Caballería don Manuel Fernández Silvestre. Recién llegado hizo un recorrido de inspección por el territorio. Desde la posición de Ishafen, principal campamento en la guerra del Kert, dijo señalando al Monte Mauro:

– «¡Qué hermosa posición! Ahí tenemos que ir».

El jefe de la Sección de Campaña respondió con preocupación.

Hay que envolver el Mauro, no podemos afrontarlo de frente.

¿Como que no?, contestó airado el General.

Diez meses más tarde, el 11 de diciembre, a las doce horas, era izada la Bandera de España en el Monte Mauro. Sus alturas eran el símbolo de la intransigencia, allí se encontraba el foco de la rebelión y todos soñaban con llegar a su cumbre. Dominado el Mauro por la pericia de la táctica, la maniobra y el envolvimiento, al General le sabe a poco y quiere subir a su más elevada cresta. La ascensión es dura. No todos están capacitados para llegar a lo más alto. A sus pies el indomable Rif parece dominado. Desde allí toda altura queda humillada. En la cúspide no caben todos pero están los jeques e indígenas de la zona:

«Debemos dar al olvido el pasado, para que vivan como viven los guelayas, leales amigos de España […]. Se ha terminado la guerra y somos hermanos…».

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No todos están capacitados para llegar a lo más alto.

Éxito sin precedentes en Marruecos, sometidas las cabilas de Beni-Ulixech y de Beni-Said. Los moros entregan el cañón de la tragedia de Busicut, cerca de Alhucemas, donde los bocoias ayudados por los beniurriagueles en junio de 1913, asaltaron al cañonero «General Concha» cuando embarrancó a causa de la niebla. Oculto en un monte cercano, con él hacían fuego en 1914 sobre la posición de Ishafen.

Un punto de atención del trompeta del Alcántara pone a todos de pie en torno al reducto mientras suenan los acordes del Himno Nacional.

El General Silvestre queda subyugado y aislado en su horizonte: en la lejanía cree distinguir Alhucemas. La tentación. Todo parece al alcance de la mano.

Felicitaciones, homenajes, vibrante alocución del General a sus tropas, en español y en árabe, y a los jefes de las cabilas, en la llamada «Fiesta Militar» del 17 de diciembre.

Y llega la palabra del Rey:

«S.M. El Rey me ordena desde Mudela que felicite efusivamente a VE. y al brillante Ejército a su órdenes [… ] y le saludo con el mayor afecto. Dato».

Todas las fuerzas disponibles quedan embebidas en la campaña. No era posible pensar en realizar nuevas operaciones militares. Se había rebasado el límite de elasticidad de las fuerzas del territorio.

Mi General no tenemos fuerzas ni elementos.

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UNA VIDA AL SERVICIO DE ESPAÑA (Valentín Dávila Jalón)

Dice el Jefe de la Sección de Campaña

Me sobran fuerzas…

Contesta el impulsivo General.

Desde la Sección de Campaña del Estado Mayor solo se contempla ir a Sidi Hoseim y establecer posición en Afrau, para lo que se tiene el beneplácito de los indígenas, y abrirse al mar controlando el tráfico marítimo evitando así el contrabando y dando la sensación de dominio de la zona ante Europa y las cabilas. El resto del esfuerzo debe limitarse a consolidar lo conquistado. No hay medios ni elementos, faltan caminos… Se licencia el reemplazo de 1917.

Alguien, al margen de su Estado Mayor, asesora al General y lo hace basado en dudosas confidencias. Es propicio a ello dada su bondad, carácter impulsivo y sus decisiones poco meditadas fruto de sus prontos.

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El General Silvestre con su Estado Mayor ven el emplazamiento de Annual

Como consecuencia se ocupa Annual en contra de la opinión de la Sección de Campaña del Estado Mayor. Era el mes de enero del año 1921. El preludio de la tempestad.

La cara de asombro y extrañeza del Jefe de la Sección de Campaña al llegar a Annual hace que el General Silvestre le pregunte.

¿Qué tiene que decir ahora?

Mi General, a mi no se me han puesto los pelos de punta, porque no los tengo, pero me ha salido pelo a través de la calva […], esta posición va a ser una preocupación constante, es un quebradero enorme.

Ahora es necesario operar cuanto antes, con urgencia hay que ocupar Sidi-Dris y establecer posición intermedia en Talilit.

El día que se ocupó Sidi-Dris el caíd de la cabila de Beni Said, Kaddur Namar, dice al General Silvestre:

– «General, el día que vayas sobre Beni-Urriaguel yo iré a vanguardia llevando mil fusiles; ahora te digo una cosa: vas muy bien, pero no pases todavía el río. Déjalos, que ellos se destrozarán y con el tiempo va a madurar el fruto y no vas a tener más que alargar la mano para cogerlo».

Desde ese instante Annual es un callejón sin salida, una trampa para un General que arrastra hacia ella a su ejército. Todo indicaba hacer caso a la Sección de Campaña del EM. y no operar. Consolidar posiciones, arreglar y hacer caminos nuevos. Son necesarios más medios, comunicaciones, dinero y soldados.

Nadie quiso escuchar. Annual: el equivocado y precipitado camino hacia Alhucemas. Empieza la tormenta.

Abarrán será el primer trueno. Arderá el Rif. Después vendrán Sidi- Dris, el Igueriben… y Annual.

Es la historia. ¿Quién se acuerda?

El Rif duerme mientras alimenta su memoria.

Miramos al norte como futuro, ocultamos el sur como pasado. El mar y el viento se necesitan, ninguno es más fuerte ni poderoso, conviven en intercambio necesario. Nadie es más que el otro, ni siquiera más fértil.alcantara-laureada-rey--644x362

El Rif, tierra áspera y salada. Escondida bajo el sol y la noche, no se deja ver por cualquiera. Solo la penetra quien la vigila y la entiende porque vive sus entrañas de humilde pero brava pobreza. Es la única condición que impone para amarla y entenderla.

¡Déjame de ríos, de barcos

y de paseos por Santiponce!

La mata de albahaca que hay en mi casa

es para mí más preciosa que el paraíso.

(Poeta y guerrero anónimo siglo XIII)

El paisaje te hace poeta. Guerrero te convierten sus consecuencias.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

LOS OFICIALES DE IGUERIBEN MUEREN PERO NO SE RINDEN (II) (General de División Rafael Dávila Álvarez)

combatientes rifeños

Combatientes rifeños

El comandante Villar, jefe del sector del Kert de la Policía Indígena, entra en el despacho del Jefe de la Sección de Campaña

«Vengo mi teniente coronel a que me dé instrucciones».

«¿Qué instrucciones? ¿A qué se refiere usted?».

«A la ocupación de Abarrán».

«¡Pero si no sé ni una palabra de eso!».

«¿No está usted enterado?».

img_1616Después de una conversación con el comandante Villar el general Silvestre decide ocupar Abarrán. Una operación en la que, sin rigor táctico alguno, sin pensar en sus consecuencias, basada en tendenciosas informaciones, dispone que Abarrán se ocupe por la Policía. ¿Los Tensamán van a regalar la posición?

«…un comandante de huevos».

Cada palmo de terreno esconde una traición y pone en peligro la vida de muchos hombres. Algunos no lo aprenderán hasta que les cueste la suya. Duro y cruel aprendizaje que acaba con los héroes y con la moral de cualquier ejército.

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El General Silvestre

De nuevo hay que asesorar con firmeza y lealtad, sin falsedades ni improvisaciones.

«Mi general, vengo a promover una queja. No sabía una palabra de la ocupación de Abarrán. Si quiere ir a Abarrán hágalo por operación militar…».

«Ya está decidido […] yo tengo en la Policía un comandante de huevos y quiero explotarlos, y él me va a dar Abarrán».

Tres mil beniurriagueles esperan en la harca cercana, el terreno es movido y sin piedras. No hay agua.

A las 0530 del día 1 de junio de 1921 es coronado el monte Abarrán por la columna del comandante Villar, 1461 hombres y 485 cabezas de ganado. La marcha fue penosa y de sumo peligro. 084La cola de la columna llegaría dos horas después de la cabeza. A las 1100, con irresponsable precipitación, se retiró la columna dejando en la posición unos 250 hombres de los cuales 200 eran nativos. A última hora, cuando se está replegando, recibe Villar la orden del general de dejar en la posición, además de la artillería, una compañía de ametralladoras. Será tarde, la precipitación hace que ya no haya vuelta atrás. El enemigo, que vigila cada movimiento, está ya encima.

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El Capitán salafranca. Héroe ejemplar. Un soldado.

Abarrán, atacado y traicionado, caerá el mismo día de su ocupación. Todos sus oficiales mueren heroicamente. Defendieron algo más que aquel inútil palmo de terreno, defendieron su honor ante la muerte, y la incompetencia de su retaguardia. El capitán Salafranca es el jefe y cae al frente de sus hombres, héroe laureado al ejemplo. El laureado teniente de Artillería Diego Flomesta Moya muere martirizado en el cautiverio por negarse a enseñar a los moros el manejo de las piezas de artillería. Capitán Huelva, teniente Camino, Fernández, Reyes… Haidra, el oficial moro de la compañía de Salafranca, que descargó su pistola sobre el adversario y con el último cartucho se mató antes de rendirse.

3La sequedad del momento ha quedado empapada de sangre española. El Rif guerrero respeta la historia y a los hombres que mueren con honor. Los traidores seguirán vivos deambulando.

¿Quién duda del valor de aquellos soldados?

El enemigo sabe maniobrar, conoce la táctica de los riscos y el monte bajo, la emboscada de la sobriedad y la paciencia. No se le ve hasta el último momento. Le gusta transmitir terror, con el que tantea a su adversario. Cuando surge un punto débil ataca, siempre desde lejos, hasta que cae sobre ti por donde no le esperas. Si dudas por miedo tu miedo acaba contigo antes de morir. Es la peor muerte. En este indomable paisaje, siempre igual, siempre distinto, no hay mejor arma que el valor.AFR_Lazaro_BYN_MorosEnElGuruguAgosto1921

Es 2 de junio y se acaba de perder Abarrán. El enemigo busca el flanco y ataca la posición de Sidi-Dris. La harca está formada por las cabilas de Beni Urriaguel, Bocoya y Tensaman. Sidi-Dris tiene buenas condiciones de defensa, cuenta con elementos y el apoyo del cañonero Laya.

iz5bolSe desencadena un feroz ataque que no detiene ni el elevado número de bajas rifeñas, que supera las trescientas. Es tan duro el combate que el cañonero Laya manda refuerzos al mando de los alféreces de navío José Lazaga y Pedro Pérez de Guzmán, que toma el mando de la batería al ser herido el teniente Galán. Al amanecer del día tres era socorrida Sidi-Dris. El enemigo ceja en su empeño al ver la defensa heroica de aquellos hombres. Tiene las de perder y se retira a los montes. Ha sido un cara a cara sin traiciones, un enfrentamiento donde el ejemplo de valor ha sido una constante arenga a lo largo del combate. Lo encabeza el comandante Benítez, jefe de la posición, con el teniente de artillería José Galán y los marinos del Laya.

La tempestad ha comenzado y nadie oye sus primeros truenos.

Día 5 de junio. El general Silvestre conferencia con el Alto Comisario, general Berenguer, en el buque «Princesa de Asturias», frente a Sidi-Dris. Cambio de impresiones. Conclusiones equivocadas. Aquella es una tierra que distorsiona la realidad.13za7pc

Lo resume el telegrama del Alto Comisario al ministro de la Guerra:

«Comandante General considera situación restablecida […], todo esto no es inquietante por ahora».

«Como noticias prensa y particulares hacen sucesos Melilla por su exageración ha podido ocasionar inquietud […]. Estimo puede considerarse situación casi restablecida y que actualmente nada ofrece que pueda ocasionar la menor alarma ni inquietud, quedando en ampliar más informes por carta».

7 de junio de 1921. Se ocupa la posición de Igueriben. Conjugaba su acción con las de Izumar, Annual y Buimeyan. Quedó fortificada y guarnecida por dos compañías de fusiles, una de ametralladoras y una batería ligera. La aguada a tres kilómetros a su retaguardia y dentro de su campo de acción. Aprovisionada para ocho días en víveres y agua.

IMG-20150702-WA0002El 14 Igueriben comunica que grandes núcleos de hasta trescientos hombres tratan de envolver la posición. El 16 los indígenas ocupan la cercana Loma de los Árboles. Hostilizan también el campamento de Annual. El 29 las hogueras delatan llamada general a los rifeños. Se repite los días 7 y 8 de julio. Abd-el-Krim trabaja activamente para sumar contingentes a la harca. Se reúne con ellos en el Amesauro, unos tres mil beniurriagueles. La Comandancia de Melilla no estima la existencia de peligro inminente.

Desde el amanecer del día 17 de julio el Igueriben está asediado por la harca de Abd-el-Krim.

Un convoy de auxilio, y otro, y otro… Comandante Romero López, capitán Cebollino von Lindeman, teniente Nougués, capitán Zappino…, héroes que no buscan defender un trozo de tierra sino un trozo de ellos mismos: sus compañeros del Igueriben. Como en Abarrán, los héroes del Igueriben defienden su honor ante la muerte, el de todo un ejército, incluso la incompetencia de su retaguardia. ¿Quién duda del valor de aquellos soldados?

Hay más rifeños que piedras… y nuestras bajas se multiplican. ¡Ay! ¡El espíritu de las tropas!

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La Posición del Igueriben

Hay momentos en que uno se siente atrozmente tentado a asomarse a la trinchera para morir acribillado por los disparos del enemigo. En esos momentos lo heroico es cumplir con tu deber, seguir combatiendo hasta el final: como los del Igueriben. Annual espera, solo eso, espera desesperadamente, incomprensiblemente.

¡Parece mentira! ¡¿Como es posible que nadie les libere del asedio y de la sed?! El miedo es un veneno cuyo síntoma principal es la indecisión que paraliza la mente. Es tan contagioso que puede infectar a todo un ejército. Un veneno más rápido que el de la cobra.

Posición del Igueriben, 21 de julio de 1921. El comandante Benítez, héroe de Sidi-Dris, ahora jefe en el Igueriben, tiene que convertirse de nuevo en héroe. Simplemente tiene que cumplir con su deber. Es un soldado. ¡¡¡Fuego sobre nosotros!!!

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El héroe del Igueriben Comandante Benítez

«Solo quedan doce cargas de cañón, que empezamos a disparar para rechazar el asalto. Contadlas y al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros, pues moros y españoles estaremos envueltos en la posición».

«Los de Igueriben mueren pero no se rinden».

Un comandante se levanta ante la muerte. Es el ejemplo, él solo es todo un ejército. Poco antes de morir manda un mensaje inquietante. El destinatario parece que no es nadie. No quedan soldados. La retaguardia tampoco escucha. Quizá habla otro idioma. La historia, avergonzada, se hará eco de ello:

«Parece mentira que dejéis morir a vuestros hermanos, a un puñado de españoles que han sabido sacrificarse delante de vosotros».

No abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos. El comandante Benítez escribe el espíritu más bello del Credo de la Legión, el del compañerismo. Se inspirará en él el teniente coronel Millán-Astray. Pero los destinatarios no lo entienden. Sí, hasta perecer todos, por honor. Cuando llega el momento si no lo cumples quedas avergonzado. Para siempre.cache_2445885622

Después de la muerte llegaron los porqués.

Nadie impidió que la harca, desafiante, se concentrase desde el día 12 ante el Igueriben. Se solicitó desde la posición, que los tenían a la vista, cañonearlos y no se permitió. ¿Por qué?

No se reaccionó ante la inusitada concentración de fuerzas enemigas, su fortaleza, agresividad y amenazante actitud. Se observó, con inexplicable pasividad, como la harca construía trincheras frente a la posición. ¿Por qué?

Estaba previsto, ordenado, la ocupación permanente de la Loma de los Árboles desde el primer momento. Esta posición estaba batida desde la de Igueriben y tenía aguada. ¿Por qué no se hizo?

No se socorrió a la posición desde el primer día que fue atacada. ¿Por qué?

Se escondió o no se supo valorar la cruda realidad, material y moral, de las fuerzas de Annual. ¿Por qué?

Decisiones tardías, contradictorias, impulsivas, ausencia de reservas, perdida del espíritu de combate… ¿Por qué?

A primeros de mayo el general Silvestre viaja a la Península. Asiste en Valladolid a la colocación de la primera piedra de la Academia de Caballería y a la entrega del nuevo estandarte.

– «Lo mismo me da no operar; bastante he hecho», dice al llegar a la Península. A su regreso a Melilla repetía sin cesar:

– «Tengo que operar; quiero operar».

¿Por qué?

El Igueriben se ocupó para proteger Annual. Sus soldados lo defendieron hasta la muerte, con heroico valor, pero se sintieron abandonados. Annual, posición equivocada, no estuvo a la altura, ni supo defender ni defenderse. Sed de honor, seca la fuente del valor. Analfabetos de la táctica y la moral.

Desde la ocupación del Mauro hasta que cae el Igueriben han sucedido muchas cosas. Está a punto de ocurrir la decisiva. En la Península no se enteran, no quieren sobresaltos. La tormenta es una tempestad que aún hoy resuena desde el pasado. Está escrito en Annual, Monte Arruit, Melilla, el Rif y Yebala. Conviene ni confundir ni olvidar aquellos sonidos… que no se apagan. Leer el lenguaje de los truenos.

«¡Oh profeta, excita los creyentes al combate! Veinte hombres tuyos aniquilarán a doscientos infieles…».

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

ANNUAL 1921. UNA FUERZA QUE SE RINDE ESTÁ DESHONRADA. SU JEFE ES EL RESPONSABLE (General de División Rafael Dávila Álvarez)

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«La carga del Regimiento de Cazadores Alcántara» (Obra del pintor Augusto Ferrer-Dalmau)

«Queda prohibido replegarse o rendirse bajo pretexto de estar desbordado, envuelto, sin municiones o por ver retirarse a unidades o fracciones próximas.

Una fuerza que se rinde sin haber agotado todos los medios de defensa, está deshonrada, y su jefe es el responsable».

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Combatientes rifeños

El Rif es una tierra hostil donde se sobrevive con paciencia, se conoce cada signo del paisaje y se aprende leyendo en los rostros de los hombres. Se vive a la vez que se acecha. El guerrero interpreta las palabras y los gestos, cada movimiento, y automáticamente los procesa en su memoria del tiempo. Cualquier síntoma se analiza y cualquier debilidad se aprovecha. Su intención, siempre, intimidar a la pieza, buscar su fragilidad.

En Abarrán el enemigo empujó la puerta y esta cedió. Al entrar en el Igueriben nadie respondió; pudo comprobar la debilidad de su retaguardia. El edificio ya estaba en ruinas: Annual. El enemigo buscó su pieza. El trofeo era un general de huevos.

Las órdenes y las no órdenes condujeron a la desmoralización. Se impuso el miedo. Un ejército no es un número de hombres armados. Es mando y disciplina. Si falla cualquiera de las dos, deja de ser un ejército. Las consecuencias son peores que una derrota, son una deshonra.30cr3p3

No son razones de índole material las que llevan al sacrificio. Estar convencidos de que se lucha por una causa justa ha sido históricamente para los soldados su asidero moral más firme ante la brutalidad de la guerra. El honor y la honra siempre han sido sentimientos que han acompañado a las unidades moviéndolas hasta límites insospechados. Cuando no se lucha con convicciones morales, cuando cada uno va a lo suyo y no hay una referencia a seguir, un ejemplo a imitar y una disciplina moral que cumplir, solo se lucha por salvar la vida y ese es el momento a partir del cual se empieza a perder la moral, el combate y la vida. Camaradería y fraternidad, disciplina, instrucción, adiestramiento, pero sobre todo mando, acción de mando. Concebir, decidir, preparar y dirigir. Decidir: exclusiva responsabilidad del mando. Sus consecuencias también.

Por la falta de un clavo fue que la herradura se perdió.

Por la falta de un General fue que la batalla se perdió.

Todo se vino abajo.

«…y con ser desastrosa la situación que le pinto de recursos materiales, lo es mucho más la moral que se ha perdido en casi todos los restos de este ejército. La moral de la tropa es tan deprimida que no me comprometo a operar. No se trata de reforzar un ejército con elementos nuevos, sino de crear un ejército».

El general Berenguer, en carta al ministro de la guerra, describe así la situación que se encuentra al llegar a Melilla después del desastre.

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SM el Rey Don Juan Carlos I impone la corbata de la Orden Laureada de San Fernando al Estandarte del Regimiento Alcántara .

Nos seguimos preguntando el porqué. Pocos. La mayoría ni sabe ni le interesa. Algunos incluso miran para otro lado. Recientemente con tristeza vimos la lucha partidista para la concesión de la Laureada de San Fernando al Regimiento de Cazadores de Caballería Alcántara por su heroica actuación en la retirada. Al fin su concesión llegó gracias a la voluntad de SM el Rey Juan Carlos I, el cambio de gobierno y el decidido apoyo de alguno de sus miembros.

¿Por qué se produjo el desastre? El Jefe de la Sección de Campaña lo dejó escrito:

«Habíase realizado un esfuerzo colosal, con unos resultados verdaderamente grandiosos; pero precisaba una ráfaga de quietud y cachaza y habilidad para consolidarlo y quebrantar el frente.

La situación de la zona era buena, no se había llegado a nuestro establecimiento engendrando odios; al contrario, se logró un prestigio de guerreros y caballeros […]. Vino lo de Abarrán … Lo que ocurrió después fue fruto de la ineptitud, seguida de incomprensible e inexplicable aturdimiento generador de lo que sonroja…

Se llegará a recuperar el territorio perdido […], pero los efectos conseguidos tardarán mucho tiempo en volver a aparecer, para contrarrestar los sedimentos de los odios producidos y mientras estos subsistan el problema seguirá agudizado».

Duro, incomprensible para muchos, el oficio de soldado. Ser la mejor infantería del mundo no se gana de farol…

Esta es una historia áspera y amarga pero jamás para avergonzarse. El oficio de soldado es tan duro como humano. De la historia se aprende y conocerla, sin mitos ni intereses espurios, te redime de los errores. Es la única forma de no volver a cometerlos.

Primero fue Abarrán, algo sin importancia, después… el desastre.

Conviene saber leer los signos de los tiempos y los rostros de los hombres. Cualquier pequeño detalle tiene su importancia.

Puede ser que volvamos a pisar más fosas como Annual. Quizá ya estemos metidos en alguna. El riesgo no está solo en el escenario, sino fundamentalmente en el honor y la honra.2vkkbr5

«Una fuerza que se rinde sin haber agotado todos los medios de defensa, está deshonrada, y su jefe es el responsable».

Hay muchas formas de rendirse. Ninguna es buena. Para un soldado todas son una deshonra.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

¡GIBRALTAR ESPAÑOL! ¿LA MONCLOA? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Vuelve el grito: ¡Gibraltar español! A los de por allí les ha sentado peor que perder la Eurocopa: con España. Andan los ministros británicos y el albar español en negociaciones de escasas blancuras y transparencias. En el Palacio de La Moncloa tampoco ha gustado mucho el gran mensaje porque sonaba como algo así: ¡La Moncloa española!

En otros lugares próximos se preguntaban, nos preguntábamos, nos preguntaban, preguntábamos: ¿Qué está pasando en La Moncloa?, porque anda todo revuelto y ha habido comparecencias silenciosas y paseíllos ante la justicia sin la liturgia debida. No todos somos iguales en las formas que en ocasiones tienen mayor valor que el fondo. No hay acusaciones que progresen ni juzgado capaz de dictar sentencia contra los ciudadanos de La Moncloa. Todo depende de lo que diga el Constitucional convertido en consultorio particular de la democracia española: “Lo dice el Constitucional”, una sucursal de Palacio, del Consejo de Ministros, un ordeno y mando, una interpretación (y puesta en escena) que cualquier día nos obligará a conducir por la izquierda de acuerdo, según ellos, con lo que dice el texto Constitucional.

Han interpretado en su escenario mediático: “no hay causa”, ERE,s. no, y ya veremos cuando le llegue lo de Gibraltar, que le llegará.

Todo ello cuando desde la magistratura del Alto Tribunal (?) alguien dice: “Dan cobertura legal a una trama criminal”. ¿Se ha vuelto loco o los peligrosos son los que dicen lo contrario y no ven el delito cometido? Peor es lo de los españoles que seguimos tan veraniegos y vacacionales ante tal escándalo, el ataque a la Justicia, a sus sentencias, y aquí no pasa nada.

La indignación recorre el camino que va desde Moncloa a Gibraltar, pasando por Despeñaperros donde ya están haciéndose fortificaciones ante la inevitable invasión.

El gran problema es Gibraltar, pero ahora se le une otro peor: La Moncloa no es territorio español porque ha sido ocupado después de la firma de un tratado algo así como Putrech, donde no se trata de un aeropuerto ni de un istmo sino de toda España. Podrida, putrefacta, Puigdemont, Pedro, Pumpido… Putrech.

¡Gibraltar español! no era por haber ganado la Eurocopa. El drive de algunos jugadores ha sido más bien “España”, porque ella lo es todo, somos todos, la unidad de España no se negocia, representamos a España, a su bandera, su himno y su Rey, su unidad sin concesiones, desde Canarias pasando por Ceuta, Melilla, Peñones; Gibraltar, Baleares, Cataluña, País Vasco y ya sabe la lista entera de españoles, millones, llámense Dani Carvajal o Lamine Yamal. Ese era el gesto en La Moncloa, todos gritábamos con la educación del silencio ante la mala educación de los hechos que desde allí se consuman. El pueblo es sensible, mira y señala.  porque razones hay para ello: ¿La Moncloa española?

Claro que el grito sonó en cada rincón y hasta la UEFA, que aún recuerdo aquello de Unión de Especuladores de Fútbol Asociación, investiga lo de ¡Gibraltar español! Les ha dolido y más: preocupado a los infiltrados especuladores.

Lo de Gibraltar es un escándalo, pero lo es tanto o más convertir el centro de la política española en otro lugar parecido donde se hace de todo menos unir a la nación bajo una única bandera. La selección es un símbolo más de la unidad de España, popular, de este pueblo que grita ¡España, España, España!, tres y treinta tres veces tres y que con la sabiduría que le da la Historia ve los desvaríos y el peligro que existe y allí donde lo percibe muestra su gesto y sin palabras lo dice: ¡La Moncloa española!

Por supuesto ¡Gibraltar español!, aunque eso suponga el fin del negocio de muchos de los golfos que se unen  al grito. A cualquier grito que desvíe la mirada sobre ellos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

22 julio 2024

Blog: generaldavila.com  

 

Artículo del Capitán de Navío (R.) Aurelio Fernández Diz

Con mi agradecimiento publico este artículo que el Capitán de Navío Aurelio Fernández Diz, asiduo colaborador de este Blog, ha tenido la gentileza de  dedicarme. ¡Gracias Comandante!

Rafael Dávila

Dedico este artículo, al General de División ET (R) Rafael Dávila por su declarado amor a España a la que defiende con valentía desde su extraordinario blog, sus libros, sus publicaciones en medios digitales o su participación en distintos programas de televisión. Honra al General Dávila su defensa de la verdad sobre nuestra Historia y su justificado criticismo cuando de forma irresponsable se pone en riesgo la sagrada unidad de España. Con toda mi admiración y afecto. Aurelio Fernández Diz

https://lacritica.eu/noticia/3670/aurelio-fernandez-diz/una-solucion-europea-al-problema-de-la-inmigracion-ilegal.html

lacritica.eu – El periódico español independiente – editorial@edicioneslacritica.com

Blog: generaldavila.com

21 julio 2024

CRÍTICA al libro «La Segunda Guerra civil de Franco» (General Dávila) Publicado en el Diario EL DEBATE. «La Segunda Guerra Civil de Franco» (General Rafael Dávila)

https://www.eldebate.com/cultura/libros/20240720/segunda-guerra-civil-franco_214541.html

El general Fidel Dávila junto a Franco, durante la Guerra Civil

El general Fidel Dávila junto a Franco, durante la Guerra Civil

Carlos Gregorio Hernández

¿La segunda guerra civil de Franco?

«Al que pierde una batalla se le juzga; pero a quien la gana se le da la recompensa sin entrar en juicio alguno. No es fácil poner en claro si la verdad consigue siempre la victoria, o si la causa correspondiente se convierte injustamente en causa verdadera. Sólo es cierto que los siglos van borrando las creencias de los que no lograron imponerlas»

El general de división retirado Rafael Dávila Álvarez, con una trayectoria profesional destacada, se ha hecho popular en los últimos años gracias a sus apariciones en los medios como analista, a sus libros y a su blog, que acumula actualmente más de siete millones de visitas. No hay tantos que alcancen esas cifras. En Generaldavila.com, donde colaboran también otros autores, da a conocer textos, reflexiones y videos breves sobre historia de España, cultura militar y la actualidad política internacional.

Portada de La segunda guerra civil

La Segunda Guerra Civil de Franco

Rafael Dávila

La Esfera de los Libros, que es una editorial que está siempre atenta a estos fenómenos mediáticos le publicó La Guerra Civil en el norte, luego El nuevo arte de la guerra y ahora La segunda guerra civil de Franco.

Si bien no nos hallamos ante la obra de un historiador, la idea que le da cuerpo es relevante. El autor invierte el conocido planteamiento de Carl von Clausewitz. Si para el militar prusiano la guerra es la continuación de la política por otros medios, la política posterior a 1939 fue para Dávila una continuación de la guerra avant la lettre. La victoria, está claro, tiene más padres que el combate. Sin duda, muchos lectores habrán evocado de inmediato los sucesos ocurridos en la Basílica de Begoña, del verano de 1942. Aquel día unos falangistas atacaron a los carlistas con dos bombas, causando numerosos heridos. Son muchos los protagonistas de la intrahistoria del franquismo. El propio Francisco FrancoQueipo de LlanoVarelaKindelánSerrano SuñerManuel Hedilla y Don Juan de Borbón, por citar sólo algunos de los primeros que adquirieron notoriedad. Las prisas de algunos de los vencedores por hacer realidad sus propios proyectos políticos dieron al traste o retrasaron el éxito de los mismos.

De ahí que estudiar la pugna de poder entre los vencedores del 1 de abril de 1939, entre los cortesanos del general Franco a partir del 1 de octubre de 1936 y entre las distintas facciones agrupadas tras el 18 de julio de 1936 es algo trascendental para comprender el régimen que se construyó en España y su evolución. Pero esto solo lo encontramos parcialmente en el libro. El retruécano de Clausewitz no termina de funcionar.

La cronología y los temas exceden al título. Por ejemplo, la concesión de la Laureada a Franco no se relaciona con esa pugna soterrada entre los vencedores. La perspectiva del libro tampoco es la de Franco, sino que este queda relegado por momentos frente a las cuitas políticas entre monárquicosfalangistas y militares o entre las diversas potencias de la Guerra Fría. La batalla política ocurrió durante la propia guerra y se alargó unos años, pero no llega hasta el presente, como propone el autor en el epílogo. ¿Pugnan aún hoy y entre sí los vencedores del 1 de abril? En palabras de Dávila, esa guerra posterior al 1 de abril sería una «silenciosa pero cruel segunda guerra civil». ¿Fue más cruel la posguerra que la guerra? La paz del 1 de abril fue relativa, especialmente para los vencidos, pues una parte de ellos siguió albergando la esperanza de hacer caer a Franco durante la Segunda Guerra Mundial y puso los medios para ello a través del maquis. Otros sufrieron en carne propia las consecuencias de la derrota. Dávila plantea que esa derrota «como siempre» anudó los lazos entre los perdedores. ¿Realmente ocurrió así con los vencidos en 1939? El Frente Popular se fraccionó durante la guerra y permaneció dividido más allá de 1975. De ahí mi regusto amargo como historiador con esta obra. Se trata de una lectura libre y especulativa de la historia reciente de España.

Eso no significa que sea un ensayo que no aporte cosas al que esto escribe. Fernando García de Cortázar presentó en 2006 Los perdedores de la historia de España. Al llegar al franquismo aparecían en esa lista los exiliados, los carlistas y los falangistas. Rafael Dávila añade a los militares, que después de comandar las operaciones fueron quedando relegados progresivamente en el ejercicio del poder. Hay en ello algo de lectura personal o familiar, pero también extensible a otros compañeros de armas. El pasado militar y la proximidad al ejército fue una ayuda para el ascenso social, pero tenía sus límites.

El general Fidel Dávila perdió protagonismo en la victoria, pero no dejó de estar entre los vencedores. De hecho, pocos de entre ellos ejercieron una oposición incompatible con Franco. No obstante, ese sinsabor fue compartido por casi todas las familias en algún momento del franquismo y no ha terminado de explicarse bien. Los que tuvieron la experiencia de la guerra desde otras posiciones también vieron cómo fueron apareciendo nuevos intérpretes de la victoria, en la que habían tenido un protagonismo mínimo.

Muchos de los textos que recoge y que le sirven de hilo conductor de cada capítulo a Rafael Dávila, como un artículo escrito por Marcelino Domingo al término de la guerra, o los informes de los servicios de las divisiones, son elocuentes por sí mismos, difíciles de encontrar e incluso desconocidos. Algunas frases, leídas en su contexto, sorprenden por su contundencia y por la concepción provisoria de la victoria: «Los militares ganamos a la Patria, tenemos la obligación de impedir que los políticos la pierdan una vez más», dijeron unos capitanes en 1940. El hambre resuena como el verdadero problema de la posguerra, junto a la parálisis de la industria y la falta de trabajo. Es una pena que esos documentos no estén referenciados o citados, para poder consultarlos. Escribir un libro de más de quinientas páginas sin notas al pie puede ser muy adecuado e incluso necesario para un lector medio, pero desarma un trabajo para cualquier profesional.

Otro punto interesante es todo lo que guarda relación con los servicios de información, que es uno de los puntos donde más está avanzando la investigación sobre la época. «Todo estaba bajo control o al menos se logró crear un ambiente en el que todos se sentían controlados», dice Dávila. El Servicio de Información del Cuartel General del Generalísimo se convirtió en septiembre de 1939 en el Servicio de Seguridad e Información y destacó entre los múltiples servicios que actuaron en España, incluyendo a los vencidos. El general afirma que «Está demostrado que la mejor información la tiene el que consigue fraccionar los órganos encargados de obtenerla y mantenerse como único receptor de todos ellos, cada uno por separado, algo que Franco supo construir con gran habilidad», y prosigue, «nunca dudó en utilizar con habilidad la del uno contra el otro, y viceversa, si era necesario». Esa visión maquiavélica de Franco, que no es nueva, contrasta con la de quienes han tratado de presentarle como un hombre carente de capacidad para el liderazgo y la acción política.

El colofón de la cita que usamos como entradilla, «Sólo es cierto que los siglos van borrando las creencias de los que no lograron imponerlas» no es del propio Dávila, pero sí aparece en su libro. Está en la primera página de La segunda guerra civil de Franco y procede de un artículo de Carlos Martínez de Campos en la Revista de Estudios Políticos en 1948. Carlos fue el jefe de artillería del ejército del Norte, liderado por Fidel Dávila. De la misma se deduce el fracaso de los vencedores del 1 de abril de 1939.

20 julio 2024

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Ya saben aquello de la Transición en consejo de Torcuato Fernández Miranda ante ciertos escrúpulos: <<El poder tiene recursos para todo… ofrece muchas posibilidades… Todo el secreto está en saber manejar los dispositivos legales>>.

Necesitamos contar la Guerra Civil para, una vez conocida la verdad, asumirla entre todos. Dejémosela a los historiadores. Es su hora. Descargados de ideología y sectarismo; si es posible. Que sigan buscando las razones, si es que las hubo. Un arco siempre tenso se vuelve inservible. Destensemos el relato, aunque aún quede el sonido de la hiriente flecha.

<<Solo hay dos legados duraderos que podemos esperar dar a nuestros hijos, Uno de ellos son raíces, el otro alas>> (Goethe). Ni sequemos unas ni derrotemos las otras con el ardor del enfrentamiento.

No deja de ser curioso que la soberanía nacional española debata sus cuestiones en un palacio cuya entrada está presidida por dos leones hechos con el bronce de los cañones de una guerra, que los dos leones miren en direcciones opuestas, y que a uno de ellos le falte la bolsa escrotal. Daoíz y Velarde les llamaron, pero los madrileños fueron más elegantes, Malospelos y Benavides, el del valor y la historia y el de los simulacros, según Leopoldo Alas, Clarín. Algo que encaja con nuestra forma de ser, de una manera y la otra, todas válidas,

Desde aquel lejano año 1936 hasta nuestros días han pasado muchas cosas. Quizá se hayan escrito muchas de ellas, casi todas, pero no todas. De unas se sabe todo, casi todo, de otras, no menos importantes, nada, casi nada. Hacer historia es difícil. Siempre queda la duda. Hay una subjetividad grande, dudosos testimonios y muchos intereses; incluso pasado el tiempo permanecen, se doblan los «dudosos testimonios» y mucho más los intereses. Los documentos, que son el valor de aquella palabra de entonces, no han aflorado en calidad. Faltan los decisivos.

Hay que desterrar, dentro de un orden, aquella imagen de los tres monos: no ver, no oír, no hablar.

Mienten casi todos los que dicen que valen más por lo que callan que por lo que cuentan, sobre todo si eso que dicen callar tiene precio. No se callarán pase lo que pase. Aunque el silencio también tiene su precio; queda demostrado a la vista de los hechos; que las lealtades son contadas, si es que las hay.

Nada es verdad ni es mentira; todo es según el color del cristal con que se mira.

Guerra Civil: la historia de este periodo de España ha sido contada de maneras muy distintas, tan subjetivamente narrado, tan partidista, que uno no sabe cuál es la verdad y la mentira. De ello da fe el momento actual donde un revisionismo legal de la historia, algo inaudito en esta materia, impone sus criterios para contar no lo que ocurrió sino lo que se impone como teoría de lo que ocurrió sin más pruebas que una dogmática ley. Aún es difícil saber si lo que ayer ocurrió fue de esta manera o de la otra, si Carrero Blanco fue asesinado por unos o por otros, si Pte. significaba presidente o pendiente,  si faisán es un ave u otra cosa o, lo más importante, seguimos sin saber quién mató a Prim y a Manolete.

Hay verdadera lucha entablada desde las redacciones y editoriales convertidas ahora en trincheras con selectos puestos para los francotiradores. Ahí se desarrollan las actuales batallas que pagan por un relato partidista que no instruye, pero construye intereses. Hay prensa de izquierdas y de derechas, la hay tibia e interesada, en el dinero claro.

Sobre todo hay crispación y mentira alrededor de intereses; de izquierdas y derechas. Hasta que estos conceptos impositivos no los superemos seguirán las diferencias y los enfrentamientos. Para ello hay que empezar por la verdad. En la historia sobre todo. Estamos empezando a cansarnos de la triste realidad del poder que interviene hasta en la historia para contarla según le interese: <<El poder tiene recursos para todo… ofrece muchas posibilidades… Todo el secreto está en saber manejar los dispositivos legales>>. De esta manera la Guerra Civil continúa, aunque sea de otra manera. En las trincheras de editoriales y redacciones, en instituciones que deberían estar al servicio público y no al del poder establecido.

Es la imposición de un relato de buenos y malos. Es el relato de la mentira impuesta por ley. Es la historia que conviene a unos determinados intereses.

Es la imposición de un relato de buenos y malos. La imposición de un viejo relato que hoy nos viene a la memoria, de la verdad histórica: <<La suerte del pueblo español no se decidirá en las urnas sino en la calle. La calle es lo vivo y lo palpitante. Conviene deshacer el error de atribuir a estos episodios pasajeros de la política turnante un valor transcendental y determinativo>>.

¡Velay!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 DE JULIO DE 1936: UN TENIENTE DE LA LEGIÓN INICIA EL ALZAMIENTO (Del libro: La guerra civil en el norte.. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. La Esfera de los libros)

A las 1600 horas del 17 de julio de 1936, en la Comisión de Límites de Melilla, se encontraban reunidos los máximos representantes del alzamiento en la ciudad. Ante la llegada de las Fuerzas de Asalto enviadas por el general Manuel Romerales Quintero, que sospechaba desde hacía días que se produjese un posible levantamiento, el teniente de la Legión, Julio de La Torre Galán, llama a sus legionarios:

— ¿Representación de la Legión?… ¿eres el sargento Sousa?… Soy el teniente la Torre. ¡Rápido, con todos los legionarios que tengas a la Comisión de Límites!

Los sitiadores al ver llegar a los legionarios se rinden y se unen al alzamiento que acaba de comenzar en España y cuya chispa se enciende en Melilla con un pelotón de la Legión.

Por la noche de este día ya en Madrid se comenta que algo ha pasado en Melilla; se habla, en voz baja, pero corre por toda la ciudad que la Legión y los Regulares se han alzado contra el Gobierno. Los ministros tratan de quitar importancia a la cosa. Al fin y al cabo solo saben que en Melilla hay una insurrección militar que, por el momento, no se ha extendido.

Hay gran inquietud y algo de desconcierto en todas las Guarniciones.

El día 18 el General Mola da la orden al Coronel Solchaga de que por la mañana temprano del día 19 declarase el estado de guerra. Mola aguantó las presiones que desde distintos lugares le hacían para que declarase el alzamiento. Mola observa las reacciones, sin precipitarse, tranquilidad, metódica visión del conjunto, coordinación y mando. Probablemente el general Mola está viendo como se mueven las piezas de su ajedrez. Es para él muy importante ver si al empezar la partida alguna pieza se queda en el cajón. Aquella transición entre la noche del 18 al 19 de julio de 1936 fueron una prueba. ¿O una hábil maniobra para ver la reacción del Gobierno de Madrid? Seguramente las dos cosas.

Desde el día 17 hay un pequeño compás de espera hasta el día 19 cuando ya es público el alzamiento.  Mola soporta la tensión, Franco actúa con irritante lentitud, el resto también está expectante.

¿Qué esperaba Mola? ¿Qué esperaba Franco? Las tropas africanas ya habían dado el paso al frente. ¿Ellos?

El alzamiento se inicia en Melilla y, simultáneamente, en todas las guarniciones españolas del norte de África. ¿Casualidad, oportunidad, un aviso?

Puede que el levantamiento en Melilla no fuese tan casual como a simple vista parece. Cuenta el general Kindelán (ABC, Sevilla, 18 de julio 1961) que en uno de sus viajes a Pamplona, Mola le encargó que advirtiera a Yagüe que los generales Sanjurjo, Franco, Goded, Fanjul, Queipo y otros habían delegado en él la fijación del día del Alzamiento  y por tanto él dejaba a Yagüe en libertad para elegir hora y fecha dentro de un periodo de ocho días, del día 15 al 23 de julio, y que deberían ser simultáneos los de Tetuán, Melilla, Ceuta y Larache. Según Kindelán el mismo día de la iniciación deberían comunicárselo en telegrama cifrado que enviaría a tercera persona con cualquier texto y lo único que habríamos de tener en cuenta era el número de letras del nombre y el de las del apellido. El primero sería la hora, el segundo el día. Así se hizo y el telegrama se firmaba con un ficticio nombre y apellido que sumadas las letras, eran el día y la hora del alzamiento. Llegado el momento Kindelán no pudo recibir el telegrama por estar ausente y lo hicieron Valentín Galarza, Paco Herrera y Carlos Salamanca que comunicaron con Mola. Debería ser Yagüe el que iniciase el alzamiento, pero al tener que intervenir una sección del Tercio en defensa de los impulsivos oficiales en Melilla reunidos, rodeados en la casa de la Comisión Geográfica por Guardias de Asalto, hizo inaplazable la hora. Eran las cuatro de la tarde del día 17 de julio de 1936, una hora antes de lo previsto.

No hubo vacilaciones en ninguna de las plazas de soberanía ni del Protectorado. La población indígena a la que las autoridades de la República habían ignorado se puso del lado de los alzados.

El príncipe Muley El Hassan, el gran Visir, Sidi Ahmed Ben Hach Abdelkrim, incluso el kaid beni urriaguel Solimán el Jatavi, ofrecieron su apoyo a Franco aquella noche del 17 de julio. Este último le remitió un mensaje poético:

« ¡Por la gloria de Dios! ¡Por la fuerza y el poderío que residen en Él! Al glorioso héroe, tan afortunado de mano, alma y corazón, al general Franco. ¡Que las bendiciones divinas sean sobre ti y los que contigo combaten en la buena senda!».

Un avión Focker enviado por el Gobierno de Madrid sobrevuela el barrio moro de Tetuán y lanza varias bombas que causan trece muertos y provoca la indignación de la población. Fueron momentos de enorme riesgo para el alzamiento en aquellas tierras. Tuvo que ser el venerable Gran Visir Sidi Hamed Ganmia el que valerosamente se dirigió a la manifestación musulmana para convencerles que aquello era obra solo de los españoles sin Dios y que para castigarles llegaría Franco.

La Junta de Defensa de Burgos le concedió la Cruz Laureada de San Fernando que el propio Franco le impondría.

Decía el Decreto de concesión:

«…En la tarde del 18 de julio de 1936, un avión pirata bombardeó el barrio moro de Tetuán, alcanzando dos mezquitas y causando quince muertos indígenas. El estupor, el pánico, la indignación se apoderó del pueblo musulmán. Las gentes, que poblaron las calles, iniciaron manifestaciones tumultuosas y la muchedumbre, aturdida y presa del terror, intentó invadir la Plaza de España, para dirigirse a la Alta Comisaría. Por razones de orden moral no era conveniente emplear la fuerza y, por otra parte, la autoridad del jefe que interinamente actuaba en Tetuán, hubiera sido precaria cuando el Alzamiento Nacional, estaba todavía en sus comienzos. En estas gravísimas circunstancias se recurrió a las autoridades marroquíes, encontrando el apoyo más decidido y activo en el Gran Visir Ahmed Ganmia, el cual, a pesar de sus setenta y seis años y deficiente salud, acudió a Tetuán desde su casa de campo, se lanzó a caballo por las calles, y con gran riesgo de su vida, de su prestigio y de su cargo, contuvo por completo la explosión popular, aquietando los ánimos, reduciendo a los exaltados y consiguiendo que todos regresasen pacíficamente a sus casas. Tal actuación representa un acto de extraordinario valor, de capital importancia para el éxito del Movimiento Nacional, al salvarle de las dificultades interiores que en la zona se crearía de haber tenido que emplear las armas para restablecer la tranquilidad en la ocasión referida…».

Es reseñable que las maniobras de Llano Amarillo pusieron en contacto a muchos mandos del Ejército y que Yagüe llevó la voz cantante. al día siguiente escribía a Mola y de su misiva es reveladora la frase: «Solo necesitamos mando y barcos».

Terminaba su carta repitiéndolo: «Mando, barcos y ¡adelante! ¡Viva España!»

Del libro: La guerra civil en el norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. La Esfera de los libros.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

 

TRAS UN APARENTE ATENTADO… Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Titular de el diario El País. ¿Qué les parece? Claro que se corresponde con: ¿Quién manda en la Fiscalía? Se cree el ladrón que…

Aparente atentado. Para El País todo es una apariencia. No va más… En mi pueblo esos titulares forman parte de lo que llaman guerra cognitiva. ¡Qué bien lo saben!

Las probabilidades de Trump de haber salido con vida eran ninguna. Solo un milagro.

Seguirá una campaña de especulaciones y nos van a invadir los análisis de estrategas de salón, políticos que no leen, redes sociales con mensajes envueltos en papel higiénico, expertos en “inseguridad”, retirados de la circulación y todo tipo de papagayos al uso. No hagan caso y olviden el tema. La conspiración será el rumor, Trump seguirá siendo el malo a batir, el sospechoso. Eso sí: a milímetros de la muerte.

El inminente futuro que nos espera será basura en forma de mensaje de una izquierda llorona que evita dar la cara y se presenta con un guion melifluo, pero tan agresivo y guerrero que fomenta la industria de las armas y la de la guerra cognitiva para esconderlo, que ataca de manera fría y calculada la cultura de occidente y busca el eslabón perdido de su añorado comunismo dictador del dogma. El de la pasta a cambio de sollozos por el pobre. No conozco a un provocador de la izquierda en la escasez.

Quieren acabar con Occidente y ser dominadores de una ideología consistente en opresor y oprimido. Estamos ante una parte del mundo económico (políticos se llaman) que solo piensan en sus beneficios materiales y emborregar al conjunto. Quieren la guerra y cualquier obstáculo que se ponga en ese camino armado se lo quitarán de en medio. Pan, circo y el consiguiente añadido de las bombas.

Si observamos el conjunto sin añadiduras ni subjetividades vemos unos Estados Unidos sin gobernar ante la falta de Presidente. La evidencia es de tal calibre que ante ella enmudecemos. Permanecemos asustados de que la gran potencia esté sin cabeza y que el resultado sea guerra y más guerra. El viejo mundo se acaba y algunos se resisten o aprovechan el gran vacío para tomar posiciones. A lo largo de la historia de la humanidad cambios de este calibre han ido acompañados de grandes guerras, desde Troya al Peloponeso o la II Guerra Mundial. Muchos pierden, pero otros ganan, ponen orden y se instalan. Ya no existe un mundo que sea Estados Unidos y el resto. Es otro tablero el que ahora se juega y en él hay mucho, casi todo de ideología.

Pónganle nombre: una rebelión individual tan exigente como imposible de complacer. Las individualidades se creen saberlo todo y exigen controlarlo todo y si les molesta disparan contra un presidente. Nada más fácil y más rentable para cambiar el rumbo. Por poco se logra todo. ¿No se dan cuenta?

En los Estados Unidos no hay Presidente y unos fuertes lobis controlan un mundo amenazado por sus grietas y el posible derrumbe de lo que fue, algo que intentan remediar con la guerra, con una insistencia incomprensible hacia la guerra. El mando actual  en los Estados Unidos alejado de un Presidente incapacitado está en poderosas instituciones. Conocidos y extendidos lobis de armamento o cosas parecidas intentan detener la fuerza del cambio y aparentar una falsa presidencia con la que la mano que mece la cuna parezca pacífica y bondadosa siendo inexistente. Hay un mundo en el que no hay virtud ni bondades más allá de la rentabilidad e instalarse en él, como sea, al precio que sea. Estamos en la más pura violencia económica, a la desesperada, de un sistema que muere. Mataron la cultura y los dogmas, ahora muere el hombre. Lo que viene es algo nuevo, desconocido, sometido al duro ocio de la Inteligencia Artificial, a las vacaciones subvencionadas, a la disciplina de una libertad controlada. Por eso alguno se decide por la guerra antes que perder la libertad.

La personalidad de Trump es la suya, nada que objetar en este mundo de payasos. Ha sido el único presidente que no ha iniciado ni provocado guerra alguna ni se ha retirado vergonzosamente de ningún conflicto. Su política exterior está llena de éxitos y acuerdos que antes parecían imposibles. Ante él se abre una posible paz, acuerdos y estabilidad económica.

Empiezan a entenderse algunas cosas. No se obcequen con lo que les cuentan. Analicen quien les habla, sus intereses, sus partidos, su economía, su posición. Fíense de los que nada pierden ni ganan, de los que no tienen nada. Buscan la verdad, equivocada a veces, pero al menos no pagada ni fruto de anteriores odios o rencores.

Solo deseo que Trump se recupere pronto y bien,  y que el mundo escoja otro camino distinto a este que ya sabemos a donde nos conduce.

Esto no era un aparente atentado.

Es la mejor prueba de quienes informan (mal), donde conviene informarse, de quien fiarse.

No me hagan caso: lo que escribo dirán que es solo aparente, pero a mi no me mueve otro interés que el de la verdad. Pueden venir y registrarme.

No se fíen ni del compañero de pareja.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 julio 2024

ASESINATO DE DON JOSÉ CALVO SOTELO. 13 DE JULIO DE 1936 Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El 13 de julio de 1936 asesinaban a D. José Calvo Sotelo. Ocho días antes le decía a un diputado en los pasillos del Congreso: <<Me han variado la escolta y en ella han metido elementos que no merecen mi confianza, y he tenido, además, la confidencia y la noticia de que esos elementos habían recibido la consigna de que si se realizaba algún atentado contra mí, ellos se abstuvieran de intervenir. Que se hicieran los sordos y los ciegos>>.

La II República, en escasos cinco años, tuvo dos Presidentes, doce Gobiernos, una Constitución constantemente suspendida, persecución religiosa diaria con quema de conventos, violencia y desorden como norma en las calles, ajustes de cuentas, separatismo, inquietud y pobreza. El balance era trágico y culminó con el asesinato del líder de la oposición, D. José Calvo Sotelo, a manos de las fuerzas de orden público.

Un dato: entre el 15 de febrero y el 1 de abril de 1936, 74 personas habían sido asesinadas por motivos políticos y 345 habían sido heridas. Incendiado 106 iglesias arrasando más de la mitad de ellas (Datos precisos en Historia de la Iglesia en la España contemporánea siglos XIX y XX. Planeta, Madrid, 2002). Entre el 1 de abril y el 5 de mayo, 47 personas habían muerto en refriegas políticas. La frase del cristiano demócrata Ángel Osorio y Gallardo da idea de la situación: <<El Frente Popular fue creado para combatir el fascismo, pero por el camino que llevan las cosas en España, el único fascismo va a ser el Frente Popular. (Recogido por Stanley G. Payne en El Camino al 18 de Julio)>>.

El 1 de julio de 1936 hubo sesión plenaria de la Cortes, conflictiva y hasta violenta. <<El socialista Ángel Galarza contestó a Calvo Sotelo con un comentario ad hominem: “Pensando en su señoría, encuentro justificado, incluso, el atentado personal >> (Stanley G. Payne. El Camino al 18 de Julio). Por segunda vez era amenazado de muerte en las Cortes.

A las tres de la madrugada del 13 de julio de 1936, se presentó a la puerta de la casa que habitaba D. José Calvo Sotelo, una camioneta de la Dirección de Seguridad en la que iban más de veinte individuos mandados por el Capitán de la Guardia Civil Fernando Condés.

Mientras algunos de estos subían al piso segundo, casa del señor Calvo Sotelo, los otros rodearon el edificio y tomaban las bocacalles inmediatas.

El señor Calvo Sotelo al recibir orden de entregarse intentó llamar por teléfono, sin duda  a la Dirección de Seguridad, pero el aparato había sido cortado.

Como los asesinos se impacientaban obligaron a Calvo Sotelo a vestirse rápidamente en su presencia.

Se despidió de su esposa y descendió entre los individuos, ocupando un puesto en la camioneta, que partió a gran velocidad.

A poca distancia de su domicilio un socialista, Luis Cuenca, guardaespaldas de Indalecio Prieto, le disparó dos tiros a bocajarro en la nuca. El cadáver fue llevado a las cuatro de la mañana al cementerio del Este, en la misma camioneta.

Apenas se confirmó la noticia del hallazgo, comenzaron a llegar al cementerio numerosos amigos, intentando sacar el cadáver del cementerio, pero el coche-ambulancia que se envió con ese objeto, tuvo que volverse ante la prohibición del juez.

Presentaba una herida de arma de fuego con salida bajo el ojo izquierdo y entrada por la nuca. Tenía el rostro muy desfigurado y con numerosas contusiones de arma blanca.

Brazos y piernas, especialmente la izquierda, que tenía el pantalón desgarrado, presentaba heridas que demostraban que la víctima forcejeó incesantemente con los asesinos antes de la muerte.

Tenía también la americana manchada de barro y muy echada para atrás, como si en el forcejeo se la hubieran echado sobre la cabeza para cegarle.

Nadie quiso saber nada y la prometida investigación se sustituyó por una mayor violencia hacia falangistas y derechistas. El capitán Condés fue protegido y refugiado en casa de Margarita Nelken y más tarde, junto a Luis Cuenca, quedó en libertad.

El asesinato de Calvo Sotelo precipitó todo. En todos los sentidos. El Gobierno republicano en lugar de investigar los hechos -cesó al juez Ursicino Gómez Carbajo por su rigurosidad y firmeza en la investigación e interrogatorios- y poner fin a la violencia, se sirvió de aquel asesinato como estímulo. Fue un aviso dirigido a las derechas. Los asesinos fueron ascendidos a puestos superiores y los archivos que guardaban la verdad destruidos.

Francisco Vázquez Vázquez, que fue Alcalde de La Coruña y embajador de España ante la Santa Sede, publicó el día nueve de abril de 2018, un artículo en el ABC Memoria Histórica de Calvo Sotelo en el que aportando un documento relevante, sostiene que el asesinato de Calvo Sotelo no fue como represalia al del teniente Castillo, como siempre se ha argumentado, sino una acción premeditada contra Antonio Goicoechea, Gil Robles y Calvo Sotelo, preparada desde al menos tres meses antes. Las declaraciones del conductor de la furgoneta atestiguan que el que disparó a la nuca de Calvo Sotelo no fue Luis Cuenca sino el teniente de los Guardias de Asalto Máximo Moreno.

Desde aquel día del asesinato del líder de las derechas la frase más repetida en Pamplona era: <<Esto se acabó>>. Mola reunió con urgencia a los jefes de Cuerpo:

-Después de lo ocurrido, no hay nada que esperar. Esto es cuestión de días o de horas. Estén ustedes preparados.

La guerra civil en el Norte por general Rafael Dávila (La Esfera de los libros)

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com