En 1958, debido a mi incorporación a la Academia General Militar de Zaragoza, pisaba por primera vez esta ciudad, y todavía me acuerdo lo que por aquellos días escuché al sintonizar su emisora:
―«Esto es Radio Zaragoza-Cadena SER. La fuerza de la Voz en 93´5 FM. El día se presenta nublado y la temperatura máxima apenas rebasará los seis grados. En la comarca de Calatayud durante todo el día permanecerán a cero, es decir, hoy no tendrán temperatura. Predicción meteorológica patrocinada por jabón Lagarto, ¡Dios que jabón!»
Me imaginaba apagarse la luz roja del estudio de grabación para dar paso a la sintonía de cierre con la jota de La Dolores.
En los sesenta y seis años siguientes, siempre me dijeron que sólo las instituciones eran capaces de organizar lo social. Sin embargo, la niebla de hoy en Zaragoza, como si de una película de Alfred Hitchcock se tratase, me dice lo contrario. Su espeso manto lo cubre todo, y al hacerlo la vida sale a mi encuentro revelándome toda su potencia espontánea. Así, casi sin ver nada, es cuando comprendo que organizarme, consiste más que nada en incrementar pacientemente esta potencia, evitando que quede atrapada tras los fríos muros de una institución. La niebla enseña siempre más de lo que oculta.
Como en todo el valle del Ebro, con diciembre muere en Zaragoza el buen tiempo, el invierno huele a Navidad, y casi siempre tenemos niebla o cierzo. Para compensar, los caballos barruntando los fríos que están por llegar, se cubren con el pelo nuevo. A medida que empiezan a acortarse los días, las noches se van haciendo más frías y los semovientes se van preparando poco a poco, este pelaje de invierno más largo y grueso, es su mejor aislante para el frio…, mientras tanto Zaragoza se esconde tras la niebla.
La verdad es que a mí, la niebla me invita a soñar y el cierzo me pone de mala leche.
Los que siempre me invitan a soñar son nuestros Reyes. En Valencia, supieron estar en su sitio, consolando a la gente rabiosa al verse impotentes y abandonados, pero a ver quien le explica a esas personas en esas condiciones, que el Rey reina pero no gobierna, que es el Gobierno el que tiene que permitir al Rey cualquier movimiento.
Los reyes don Felipe y doña Letizia el pasado noviembre, una vez más, se ganaron la legitimidad social y el afecto de toda España. De casta le viene al galgo de nuestro Rey…, ya en la madrugada del 15 de abril de 1931, su bisabuelo Alfonso XIII tuvo que abandonar España por el Arsenal Militar de Cartagena…, y no volvería del exilio sino muerto.
Para mí hubo más dignidad en ese acto que la que aglutinará el autócrata progresista de perro Sánchez en toda su vida.
Por desgracia siempre abundaron en España esta clase de personajes: desde los señoritos del siglo XIX a los actuales, pasando por la «gauche divine», los yeyés, los cayetanos, los de la ceja, y algún que otro protagonista de la movida madrileña, en fin, todo postureo. Heredar fama y echarse a dormir…, y a cobrar, pues parecen que tienen el sacrosanto derecho a no hacer nada para los demás, esa virtud para que muchos de ellos parecen estar muy capacitados.
«¡Yo no tengo la culpa, no tengo la culpa!», repetía a grito pelado una ministra, con enorme falta de respeto y empatía hacia quien lo había perdido todo, y un teniente general diciendo a unas personas que están con el agua hasta el cuello que «esto es una democracia».
Para los que no tienen creencias, la democracia debe ser una religión. ¡Manda hue—!
Todo jefe que pierde los papeles y grita genera inseguridad, miedo y deslealtad. Aún así, los soldados cumplieron su cometido, socorrer al pueblo, aunque fuese sin los medios adecuados.
Lo que de verdad necesitamos son: más generales no politizados, más catedráticos, más empresarios de éxito, más profesionales reconocidos y menos jetas. Solo así se reconstruirá, no solo Valencia, sino la democracia española.
Estos si son los guardianes de la Patria, siempre presentes, aunque casi nunca recordados; dispuestos, aunque rara vez celebrados. Están en la sombra de la historia, donde las palabras no llegan y los aplausos no resuenan, ahí viven los militares, discretos por vocación y resignados por costumbre. Su labor es de esas que no buscan el reconocimiento ni el protagonismo, porque está tejida con los hilos invisibles del deber.
Como prueba de todo esto, ahí tenemos el que dicen ser el único acierto de Mazón en la tragedia de Valencia, el haber llamado a Francisco Gan Pampols, teniente general retirado, (en 1975 alumno mío en la Academia General Militar de Zaragoza y hoy amigo), para que lidere la reconstrucción de las zonas afectadas. Se ha querido criticar su nombramiento por su condición de militar, y han provocado algún ruido alrededor de la retribución que vaya a recibir, cuando lo cuestionable es si los que están y estaban en ese Gobierno valenciano no deberían devolver lo cobrado por incapaces.
Francia, que no da puntada sin hilo, como siempre se nos adelantó nombrando responsable de la costosa y acelerada renovación de la catedral de Notre Dame de París, tras el incendio que sufrió en 2019, a Jean Louis Georgelin, un general del ejército francés sin pelos en la lengua que compartía la impaciencia de Macron con los comités y grupos de poder patrimonial. Infante y paracaidista, había ingresado en la Academia de Saint-Cyr en 1967. De comandante mandó un Batallón de Cadetes, de coronel el 153 Regimiento Mecanizado, y como general de brigada participó en Bosnia Herzegovina.
Tuvo la gran responsabilidad de mandar el Estado Mayor particular del Presidente de la República Francesa entre dos mil dos y dos mil seis, y de ser jefe de Estado Mayor de la Defensa desde dos mil seis a dos mil diez. Todo ello le llevó a ser Gran Canciller de la Legión de Honor.
¿Por qué no envió España una representación al flamante acto de la inauguración de la catedral? ¿Acaso confundieron la ceremonia con un acto religioso?. Señores del Gobierno, ustedes pueden ser ateos pero no imbéciles ni incultos. O es que alguien en su pleno juicio puede creer que Trump, Macron o Zelenski creen en Dios. Nuestra ausencia no se debió a no creer en la Iglesia católica fue, simplemente, por ser el Gobierno más tonto del mundo, y por tener un ministro de cultura consumado comunista, sectario, anticlerical que prefirió ir al circo antes que a París. La consecuencia de esta política rastrera, fue el relegar a nuestra nación, una vez más, a una posición tercermundista.
En este mal picadero en que se ha convertido España, donde cada día aflora un tonto nuevo, cambio de mano por diagonal y me encuentro con el traicionero eslogan político del último congreso federal del PSOE: «España adelanta por la izquierda». ¡Pero si hasta Koldo García, el chofer y «mano derecha» del ex ministro Ábalos, lo sabe!, en carretera se adelanta por la izquierda, pero con la condición de volver enseguida a recupera el carril de la derecha para facilitar el tráfico, de lo contrario, como hacen estos «socialistos» ¡no llegarán a ninguna parte!, más allá del poder por el poder. A muchos de ellos, con la ansiedad del dinero por las nubes y la moral por los suelos, excepto el beber, ¡qué difícil les resulta todo!.
Ya va siendo hora para que en el proceso de selección de personal, en todos los partidos políticos, cambien del CV «curriculum vitae» al CVA «currículum ciego o anónimo», caracterizado por la ausencia de datos personales como edad, sexo, apariencia física o procedencia, con lo que ninguna persona podría acceder a un puesto o cargo de responsabilidad por tener como único mérito el ser esposa, hermano o amigo de algún personaje influyente ¿Les suena?.
También nos ahorraríamos la actuación de auténticos artistas que poniendo en práctica la «Teoría del más tonto», ganan dinero al comprar algo que esté sobrevalorado siempre que haya alguien más tonto dispuesto a pagar un precio aún más alto. El problema surge si yo soy el último eslabón de la cadena y descubro demasiado tarde que ya no hay otro más tonto que yo para poderle vender la moto, o las mascarillas.
Dicen que la luna es la luz de los pobres, pero por suerte, al amanecer, cuando se retire Catalina, saldrá Lorenzo para todos y desaparecerán el cierzo y la niebla.
Señor «Sant Yago», tú que recorriste las tierras y los mares para venir a descansar ya muerto, a esta tierra de España que te acogió, ruega por nosotros, los hombres que vamos de un lado para otro llevándote como patrón.
Como ya lo tenemos preparado a la entrada de la pista para iniciar el recorrido de 2025, a todos os deseo de corazón que lo paséis sin sobresaltos lo más rápidamente posible, a ritmo de competición, sin derribos ni rehúses, para…
¡Que veamos la luz entre la niebla!.
¡FELIZ AÑO NUEVO!
Zaragoza diciembre 2024.
Blog: generaldavila.com
























