SECURITY SECTOR REFORM (SSR): LA ASIGNATURA PENDIENTE DE LA UE ANTE EL DESAFIO MIGRATORIO. Julio Serrano Carranza Coronel de Aviación (R) DEM Experto en SSR de la E

Vivimos tiempos convulsos en los que la migración se ha convertido en moneda de cambio en el tablero de la política internacional y nacional. Desde Estados Unidos, donde la administración Trump detiene y embarca a migrantes en aviones militares para deportarlos masivamente a sus países de origen sin importar el riesgo de persecución o muerte, hasta España, donde el gobierno de Pedro Sánchez, condicionado por el apoyo parlamentario de siete votos de Junts per-Catalunya, está dispuesto a “delegar” a la Generalitat competencias clave en el control de fronteras y la gestión de los flujos migratorios. Un acuerdo que podría convertir el conocimiento de la lengua catalana y el arraigo al territorio en requisitos para recibir ayuda o regularizar su situación, subordinando la dignidad humana a intereses políticos coyunturales.

La deshumanización es la norma de unos dirigentes que no dudan en mercadear con personas, convirtiendo el dolor de los migrantes en un instrumento de negociación. Olvidan que no se pueden poner puertas al campo, ni levantar presas en el mar.

La imagen de embarcaciones abarrotadas de personas que arriban a las costas españolas se ha convertido en un símbolo de la crisis migratoria que azota al Mediterráneo y al Atlántico en los últimos años.

En 2024, España registró un récord histórico en la llegada de migrantes por vía marítima, con un total de 57.738 personas arribando en cayucos o pateras. De estas, 43.737 desembarcaron en Canarias, lo que representa un incremento significativo respecto a años anteriores. Esté fenómeno refleja la creciente presión migratoria que enfrenta el país, impulsada por conflictos armados, Estados fallidos y situaciones de extrema inseguridad humana en los países de origen.

La Unión Europea (UE) ha destinado recursos significativos a la cooperación y el desarrollo en África, con el objetivo de abordar las causas profundas de la migración irregular. El Instrumento de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional (IVDCI) de la UE, conocido como «Europa Global», cuenta con un presupuesto de 79.500 millones de euros para el período 2021-2027. Una parte sustancial de estos fondos se asigna a programas en África Subsahariana, incluyendo iniciativas relacionadas con la SSR.

Sin embargo, la efectividad de estos programas ha sido objeto de debate, especialmente en cuanto a su capacidad para promover la seguridad humana y la estabilidad en la región. La respuesta europea, sin embargo, sigue anclada en una lógica reactiva y de gestión de fronteras, olvidando los principios que la Reforma del Sector de la Seguridad (Security Sector Reform – SSR) y la Seguridad Humana deberían guiar su política exterior.

En los foros internacionales, la Unión Europea se presenta como un adalid de la SSR. La doctrina europea postula que la estabilidad y el desarrollo sostenible de los países en crisis pasan por una reforma integral de sus sectores de defensa, seguridad e instituciones de justicia.

Tal como expuse en un artículo en la Revista Española de Defensa publicado en el mes de octubre del año 2011, (https://bibliotecavirtual.defensa.gob.es/BVMDefensa/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=74089), la SSR es un proceso complejo que busca fortalecer el poder civil, la profesionalización de las fuerzas armadas y de seguridad, la independencia judicial y la inclusión de la perspectiva de género, junto con políticas de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR). Todo ello, sustentado en el concepto de Seguridad Humana: «liberarse del miedo y de la necesidad» como prerrequisito para la dignidad y el bienestar de los ciudadanos.

Seguridad Humana: piedra angular de la SSR

Sin embargo, la retórica de Bruselas contrasta con la realidad de su acción exterior. Los países de origen de gran parte de los flujos migratorios hacia España —Malí, Níger, Somalia, Sudán del Sur, Libia, entre otros— siguen atrapados en el círculo vicioso del conflicto armado, la corrupción y el desgobierno. Pese a ser Estados prioritarios para la SSR, muchos de ellos han visto cómo la implicación europea en sus procesos de reforma ha sido insuficiente, intermitente o condicionada a intereses estratégicos de corto plazo.

La Seguridad Humana —la que debería colocar en el centro a las personas, sus derechos y su bienestar— ha sido reemplazada por una lógica proteccionista centrada en el control de flujos migratorios. La seguridad de los europeos prevalece sobre la de quienes habitan el Sahel o el África subsahariana. La financiación de terceros países para frenar la migración se ha convertido en un mecanismo opaco que, en muchos casos, refuerza a élites corruptas o sistemas de seguridad represivos. Ejemplos claros son la externalización de las fronteras europeas en Libia, donde milicias armadas se encargan de interceptar embarcaciones y gestionar centros de detención denunciados por violaciones sistemáticas de derechos humanos.

En este sentido, se ha desvirtuado la esencia misma de la SSR que la Unión Europea defendía hace apenas una década. Las misiones de apoyo a la reforma de la seguridad, como la EUCAP Sahel Níger o EUTM Malí, han tenido resultados desiguales y se han visto sobrepasadas por la escalada de violencia yihadista y los golpes de Estado. La falta de una estrategia sostenida, con recursos a largo plazo y compromiso político real, ha hecho que muchos de estos países se deslicen hacia el colapso.

Paralelismos con la defensa y seguridad de la UE

Este abandono de la SSR como herramienta de estabilidad en África tiene un inquietante paralelismo con la propia política de seguridad y defensa de la Unión Europea. Mientras se reclama a los socios africanos que reformen sus fuerzas armadas y cuerpos de seguridad para garantizar la paz y la protección de sus ciudadanos, Europa sigue siendo dependiente de la «seguridad importada» que le proporciona Estados Unidos, el Tío Sam de siempre, a través de la OTAN.

España no es ajena a este fenómeno. Nuestra política de defensa ha delegado durante años en el paraguas atlántico la salvaguarda de la soberanía nacional. La escasez de recursos, la falta de una cultura estratégica y la lentitud en asumir la corresponsabilidad en la defensa de Europa han sido la norma. Solo en los últimos tiempos, con el deterioro del entorno geopolítico, ha empezado a vislumbrarse un cambio de rumbo.

Al igual que se pide a los países africanos que asuman su propia seguridad a través de procesos de SSR, España y la Unión Europea deberían ser coherentes y reforzar su capacidad autónoma de defensa. La necesidad de una Europa estratégica, capaz de defender sus fronteras exteriores sin depender del poderío norteamericano, se ha convertido en una causa de máxima urgencia. La frontera sur, que se extiende desde Ceuta y Melilla hasta el golfo de Guinea, requiere una visión integral que combine la protección física del territorio con una política activa de estabilización en los países vecinos.

Consecuencias de la falta de SSR en África

La situación actual en el Sahel y en el África subsahariana es el resultado de la carencia de un enfoque integral de SSR. Países como Malí han pasado de ser un ejemplo de cooperación internacional en materia de reforma del sector seguridad a convertirse en un polvorín que alimenta la migración irregular hacia Europa. La retirada de las fuerzas internacionales y la llegada de actores como el Grupo Wagner solo han agravado el deterioro de la seguridad en la región.

Esto repercute directamente en España, que soporta buena parte de la presión migratoria en la frontera sur. En ausencia de una política coherente de SSR y de Seguridad Humana, el fenómeno migratorio se convierte en una cuestión de seguridad nacional, no solo de solidaridad o gestión humanitaria. La desestabilización de los países africanos genera un efecto dominó que termina en nuestras costas y pone a prueba la resiliencia de nuestro sistema de seguridad y defensa, ante la indolencia de la UE.

España ante la SSR: De la teoría a la práctica

España ha sido históricamente uno de los países de la UE más comprometidos con la estabilidad en el Sahel y el África Occidental. Nuestro país ha liderado misiones de entrenamiento (EUTM Malí), asesoramiento a fuerzas policiales (EUCAP Sahel Níger) y ha proporcionado formación a fuerzas armadas africanas. Sin embargo, los esfuerzos nacionales son insuficientes si no van acompañados de una estrategia europea común, ambiciosa y coherente.

España debe reclamar en Bruselas un mayor compromiso con la SSR en África, no solo por razones de solidaridad o justicia internacional, sino por interés estratégico propio. La estabilidad en el Sahel es un interés vital para la seguridad de España y, por extensión, de Europa. Sin ella, la presión migratoria seguirá aumentando y los riesgos de inestabilidad se proyectarán sobre nuestro territorio.

Recuperar el espíritu de la SSR

La Unión Europea debe recuperar el espíritu fundacional de la SSR, basado en la construcción de instituciones de seguridad legítimas, eficaces y respetuosas de los derechos humanos. Esto exige inversión sostenida, cooperación política y económica, y una presencia internacional creíble y constante. No se trata solo de evitar que los migrantes crucen el Mediterráneo o el Atlántico, con los riesgos y peligros que ello entraña, sino de garantizar que no tengan motivos ni necesidad para abandonar sus países de origen, sus hogares.

La Seguridad Humana no puede seguir siendo una declaración de buenas intenciones en los documentos oficiales de la UE. Debe convertirse en el eje central de la acción exterior europea en África. Esto implica combatir no solo las amenazas físicas, sino también las carencias básicas que empujan a millones de personas a la desesperación: la falta de acceso a la educación, la sanidad, el empleo y la justicia.

Europa, sola ante el peligro

Si Europa aspira a ser un actor estratégico autónomo, su propio sheriff, debe demostrar que es capaz de defender sus intereses sin depender eternamente de agentes externos transoceánicos. Esto incluye proteger sus fronteras, garantizar la estabilidad en su vecindad sur y liderar procesos de SSR en los países africanos más frágiles. La dependencia de la OTAN y de Estados Unidos es un reflejo de la falta de voluntad política europea para asumir sus propias responsabilidades.

España, por su proximidad geográfica e histórica, debe liderar este proceso. Debemos invertir más en nuestras capacidades de defensa y en nuestras misiones exteriores. Pero también debemos exigir a nuestros socios europeos un compromiso que vaya más allá de la retórica y de los intereses particulares. Aunque los países del norte de la UE no aprecien ni sientan tan cercana el flujo migratorio, también deben colaborar como europeos que son y solidarios con los países más necesitados.

Conclusión

La reforma del sector de la seguridad SSR y la promoción de la seguridad humana en África son las mejores herramientas para afrontar, en origen, la crisis migratoria que afecta a España y al conjunto de Europa.

Es hora de que la Unión Europea recupere su papel de líder en la SSR, no solo como garante de los derechos humanos en el continente africano, sino como defensor de la seguridad común europea.

La migración masiva es el síntoma de un mundo en crisis, y sin una respuesta común basada en la Seguridad Humana y la dignidad, seguiremos atrapados en esta lógica perversa donde los muros, las vallas y las fronteras no detendrán la desesperación de quienes solo buscan sobrevivir.

La lección es clara: no podemos pretender blindar nuestras fronteras mientras ignoramos el colapso del sistema de seguridad en los vecinos países del sur. Una política coherente de SSR es, al mismo tiempo, una estrategia de defensa de nuestras propias fronteras. España lo sabe. Ahora toca que Europa lo entienda y actúe en consecuencia sin más dilación.

No podemos continuar siendo indolentes y cómplices del sufrimiento y dolor ajeno, ante tantas jóvenes ilusiones ahogadas en la profundidad del fondo del mar.

Julio Serrano Carranza. Coronel de Aviación (R) (Experto en SSR de la EU)

Blog: generaldavila.com

14 marzo 2025

 

EL AMARGOR DE LA DERROTA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«Antes de entrar en guerra examinad previamente la magnitud de los elementos imprevisibles, ya  que aquella, al prolongarse, suele confiar al azar la mayoría de las circunstancias, azar del que nos encontramos a la misma distancia y sobre el que se cierne la incertidumbre respecto a cuál de los dos se verá favorecido» (Historia de la guerra del Peloponeso. Tucídides).

Nos llevan a una nueva guerra. Esta no es la invasión de Ucrania por Rusia. Esto es distinto. Significa el comienzo de una guerra en Europa. «Si todos hiciesen la guerra por convicción no habría guerra». La frase la leemos en Guerra y Paz de Tolstoy. Recomendable en estos tiempos.

«Siempre recurre usted a citas ya muy alejadas de estos tiempos». Me acusan. Cierto. Ahora no encuentro referencia. ¿No ven que ya no existe la palabra, que ahora todo se reduce a guerra?

Entre el 7 y el 8 de febrero de 1807 hubo un feroz enfrentamiento entre el Emperador y el general ruso Bennigsen. Sus consecuencias suenan en la historia militar y humana. Fue la batalla de Eylau. Resultado: sangre sobre la nieve. Una feroz sangría que a nada condujo. Ninguno de los cadáveres pudo contarnos si había merecido la pena. Los muertos no hablan, solo recuerdan: ¿por qué? ¿para qué?

Napoleón, en su crueldad, o quién sabe si solo pensaba en rehacer su ejército, pronunció  una terrible frase que ha pasado a la historia y que de alguna manera define la guerra, todas las guerras, que siempre conducen a la escalada a los extremos, lo que narra René Girard en su estudio de Clausewitz.

La nieve se disolvía con la sangre de los muertos y heridos y el campo de batalla humeaba como si fuese la puerta del infierno. Napoleón observa el pandemónium y sin inmutarse pronunció un espumarajo que no tiene otro análisis que la violencia de pensamiento que acaba con el hombre sin poner límite a la guerra que lleva dentro.

«Une nuit de Paris réparera tout cela». «Todo esto lo remedia una noche de París».

Los soldados muertos yacen sobre la nieve. Su ejército mermado. Fruto de una noche parisina surgirán nuevos reemplazos, ese es el tiempo que necesitará para tener más carne de cañón. Dudo de su sufrimiento. Napoleón solo sufriría por la derrota.

«Mire usted, una cosa son los soldados y otra cosa son los hombres. Napoleón fue un genio para los soldados. Pero ignoró a los hombres. Ni los conoció ni le interesaron. Ese fue su gran error» (Charles de Gaulle).

Ahora en Europa pasa lo contrario. Los 27 conocen a los hombres, o creen hacerlo, pero desde luego no a los soldados.

Primero morirán los soldados y detrás todos los demás.

Ninguno ha caído en la cuenta de que no hay soldados de usar y tirar, que un soldado no está para cumplir un mandato de dudosa legalidad (inmoral es seguro). ¿Qué poder tiene Europa para mandar a los soldados de 27 naciones distintas a hacer la guerra? ¿Quién lo autoriza? ¿Hay un pacto de bandera y nación?

Olvidan Rumanía donde una vez más se ha impuesto su talante y criterio democrático. En Israel se volvieron a equivocar de enemigo. Nadie les ha pedido explicaciones.

Siria es algo menor para ellos.

Las inviolables fronteras les traen sin cuidado.

Después de tres años de guerra están incapacitados para adoptar decisión alguna.

Putin, junto al cambio climático, son los grandes enemigos de una sociedad perdida.

Generales y almirantes se lanzan en tromba para aceptar lo inaceptable. Saben que es un imposible ya que nos conduce directamente a la guerra total. Una irresponsabilidad de la que tendrán que dar cuenta. Deberían asesorar: -¡No! No jueguen con fuego. Vamos todos en ello. Ni podemos ni debemos.

-¡Alto el fuego!

Esto de la unidad es un problema de difícil solución, porque no estamos por la labor y no hay dos ideas que compartamos juntos. Ni siquiera una bandera o un himno. No hay mayorías, sino una dispersión enloquecida a la búsqueda de la individualidad subvencionada. Europa es una dispersión o si lo prefieren una alianza en la que nadie da órdenes. No solo militar. En ese campo la dispersión es aún mayor porque seguimos de maniobras para compatibilizar nuestros sistemas de Mando y Control. No hay alianzas que cien años duren. La nuestra está rota de antemano. Derrotados antes del primer disparo. Porque no hay razón alguna para iniciar esta guerra donde no tenemos ni poder disuasorio.

Napoleón tuvo gestos que denotaban su capacidad de Mando. Sigo con Ludwig que nos cuenta que también en Tolón a la llegada de muchas carrozas oficiales recibieron el fuego enemigo y al intento de refugiarse sin encontrar parapetos en la posición, sin inmutarse, Napoleón contestó: «Hemos suprimido los parapetos, el patriotismo los sustituye». Parapetos de soldados. Pechos valientes y bravos. Siempre es lo mismo.

¿Europa es un ejemplo de patriotismo o de bastardos intereses?

Tengo serias dudas del lugar que ocupa el patriotismo entre los miembros de una alianza que nos oculta si son ellos o los bancos y las industrias los que tienen que disparar con sus cañones.

Supongo que esa es la gran duda.

«Mientras pasaban allí la noche acampados cayó de nuevo una tremenda nevada que cubrió por entero las armas como los cuerpos de quienes se encontraban tumbados; también las bestias quedaron inmovilizadas por la nieve, y la mayoría de los soldados vacilaba a la hora de levantarse, ya que la nieve caída, en tanto que no se deslizara por dentro de sus ropas, les infundía calor mientras siguieran tendidos. Entonces Jenofonte se atrevió a ponerse en pie y, apenas sin ropa, comenzó a partir leña. Acto seguido se levantó otro y a continuación otro más, que le quitó el hacha de las manos y continuó cortando leña. A raíz de esto. Se levantaron los demás…» (Anábasis). Nadie de los reunidos en este extraño cónclave hacia la violencia alzará los brazos para cortar leña. Ya van calientes.

Ni se ve bandera ni soldados que la reclamen. El fuego se apaga.

Las caras de los pocos que aún sostienen un arma son el grito de Munch y cruzan el puente para pedir una explicación a aquellos que después de tres años de guerra ahora gritan:

¡A las armas!

Ya es tarde. El amargor de la derrota se ve en las caras de los soldados vencidos antes de combatir. Recuerdan que Europa nunca hizo nada en común. Nunca. Más enojados por la injusticia que por la violencia.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 marzo 2025

 

 

UN EJÉRCITO EUROPEO General de División (R.) Rafael Dávilla Álvarez

El maestro Sun dijo: «Quien conduce un ejército con poca inteligencia, es pretencioso. Quien conduce un ejército con poco valor, es egocéntico. Quien conduce un ejército sin conocer el camino y traba sucesivas batallas sin darse por satisfecho, si sobrevive es solo por cuestión de suerte».

Inteligencia, valor y preparación nos señala Sun Bin a la hora de dirigir un ejército.

El tiempo permanece con su implacable repetición en el espacio terrestre sin que la fuerza deje de ser el actor principal para que la vida se desarrolle. No es discutible. Es necesaria la fuerza para sostener a la justicia y por tanto ser libres.

El maestro Quijano dijo: «…responden las armas que las leyes no se podrán sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de cosarios, y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus privilegios y de sus fuerzas. Y es razón averiguada que aquello que más cuesta se estima y debe de estimar en más».

Desde que tengo uso de razón militar recuerdo que nos ponían delante de un mapa para desarrollar siempre el mismo ejercicio defensivo que consistía en un despliegue fantasioso desde los Pirineos hasta un arroyo del río Tajo en Toledo. Era una maniobra retardadora de desgaste que lograba detener al Ejército Ruso, que había invadido Europa, en el arroyo del Guajaraz (Toledo). De allí no pasaban; creo que seguimos esperándolos. Desde entonces el único ataque real que hemos tenido ha sido por el sur, una marchita coloreada y una ocupación; no había rusos.

¿Ustedes creen que nos va a invadir Rusia?

Ahora que echamos a los yanquis, nuestro Estado Mayor de la Defensa debería recuperar aquellos planes defensivos del arroyo toledano y ofrecérselos a Kaja Kallas. Están convencidos, por mayoría absoluta, que Putin llegará a Granada, amenazando Gibraltar, Marruecos y Canarias.

Organizar un Ejército por parte de la Unión Europa para la amenaza rusa es extravagante, imposible y, lo más importante, no viene al caso. La OTAN es suficiente (pendiente de profundos cambios de estrategia) y lo único que hay que hacer es pagar y asumir una industria de Defensa propia sin que cada uno tenga su avioncito, su carro de combate y su vehículo (chino en el caso de España). Más importante que inventarse un Ejército Europeo, por ahora, es tener una retaguardia que lo sostenga, material e ideológicamente. Además de pagar a los soldados lo que en justicia se merecen y no dejarlos abandonados por edad. De todo ello carecemos y cada vez de manera más acusada.

Las Fuerzas Armadas no son el brazo político de ningún partido ni ideología, sino que deberían estar al servicio de todos y eso, que nadie duda, es incompleto y falso cuando su estructura, presupuestos, incluso misiones y capacidades, no son consecuencia de un acuerdo común sino partidista. Lo cual lleva a los vaivenes de los que somos víctimas y a los desajustes de todo tipo en unas Fuerzas Armadas, en este caso las españolas, que no acaban de alcanzar su meta porque no saben muy bien cual es esta. Empezando por su misión, que se duda entre la principal y las que no lo son. Sin un acuerdo en materia de Defensa entre todos los partidos políticos la organización militar carece de lo más elemental: a dónde, por dónde cómo y cuándo. Gasto inútil de recursos, exposición gratuita a graves riesgos. Uso inadecuado y sin consenso de la Fuerza.

Algo así no se puede despachar en veinte minutos y dejar fuera a parte de los españoles. Estamos dispuestos a crear un Ejército para luchar contra el cambio climático.

Pues si esto es y será, y de ello somos conscientes, sin ponernos de acuerdo dentro de nuestra propia nación, ya me dirán cómo hacerlo entre 27 que forman la Unión Europea; por cierto, entre ellas no está el Reino Unido.

Bueno será que se hable de la Defensa de Europa, que se saquen conclusiones de su necesidad o no, de los cambios a introducir,  pero a ningún lugar conducirá hacer mudanza en tiempo de crisis y, por tanto, en estos momentos, mejor sería llegar a un acuerdo inmediato con los Estados Unidos antes que ponerse a discutir si son galgos o podencos.

La creación de un Ejército propio en Europa abre numerosos interrogantes y a día de hoy parece un imposible sin apoyarse en la organización  de la OTAN que de una u otra manera dispone de los elementos esenciales para dirigir una estructura militar. Suponemos que ese sería el comienzo si es que lo hay. Ir sustituyendo lo anglosajón (¿Reino Unido?) por mandos de los ejércitos de la UE. Revisar las estructuras, los objetivos estratégicos y la industria de Defensa. Un Ejército cuya única misión sea defendernos de la invasión rusa (y del cambio climático) es absolutamente absurdo, ineficaz y fuera de lugar cuando los peligros del futuro están en otros lugares más al sur. Un ejército tan previsible es un ejército derrotado.

La disuasión nuclear, únicamente en manos francesas, es una auténtica sinrazón; nunca será de Europa. El Reino Unido es una incógnita, fiel a los EEUU. Y esa es otra derivada ¿aliados o no de los Estados Unidos? ¿Nos quedamos desnudos ante el poder nuclear? ¿Qué disuasión ofrecemos?

Todo lo que vivimos es una locura y una vez más se demuestra que «La paz no es la ausencia de la guerra, es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justicia» (Baruch Spinoza).

Se ha hablado de paz y Europa se va a la guerra. Con todas  sus consecuencias. Sin preguntarnos. Europa nunca lo hace. Apaga incendios donde no los hay.

Un Ejército es propio de un Estado y la Unión Europea a día de hoy no va más allá de una Alianza de normas y dineros, no es un Estado, por lo que habría que pensar en una ley muy compleja y difícil de acordar ya que el poder de la Fuerza es mucho poder cuando no hay de manera clara uno que mande. ¿Quién manda en Europa? ¿Uno, dos o veintisiete?

Para empezar es necesaria una firme voluntad: voluntad de defenderse con las armas, para lo que hay que fabricarlas sin dependencia de otros, y disposición a utilizarlas más allá de ser solo un instrumento de disuasión que deja de serlo cuando descubres el temor a su empleo. Quedaríamos en una situación de grave riesgo nuclear.

Europa ha vivido de espaldas a la guerra y abandonó su defensa entregándose a la exigencia de la norma sin la fuerza. Ahora que las circunstancias exigen la Fuerza parece que llegamos tarde. ¿O se equivoca de enemigo? Siempre quedará el interrogante de si este enemigo que ahora descubre Europa lo es o no lo es. Está por descubrir la voluntad y la unidad ¿contra quién?

Bueno será un Ejército, pero de nada servirá si no sabemos para qué ni contra quién. Todo ello sin tener la base de una Cultura de Defensa Europea que muchas naciones desconocen y otras que intencionadamente están desmilitarizadas en su concepto fundamental, entre ellas España.

No es fácil diseñar un Ejército para la guerra que viene. Sin esta claridad de ideas todo lo que se invierta será tirar el dinero. Las guerras no se ganan con los cañones, sino con la inteligencia, la una y la otra, pero sobre todo la que nos dice donde ejercer el esfuerzo principal, que no tiene porqué ser en cañones; la ideología mata más y mejor.

En Europa hemos estado años, demasiados, sin saber lo que necesitábamos en materia de Defensa porque dudábamos de su necesidad creyendo que la guerra era cosa de otros. Aquello del esfuerzo del 2% del PIB fue una trampa que nunca llegó a ponerse en marcha. Hubo dos razones que aún se mantienen: la ideología y la falta de un criterio único. Esto es un gran impedimento y presenta un negro futuro, mucho mayor que el riesgo a un posible ataque armado, ya que la ideología y falta de acuerdo lanza a diario su ataque contra Europa de manera invisible, programada, bien encauzada y dirigida por todas las direcciones, sin que la invasión sea vista como un ataque sino como una cultura. Europa quiere armarse por un lado cuando ya ha arriado la bandera en sus fronteras y ha perdido la identidad. El ataque está triunfando y nosotros en retirada, otros ocupan nuestras antiguas posiciones. Más que defenderse habría que atacar para recuperar lo perdido.

El escenario que se vislumbra requiere tomar medidas, eso es indudable, pero nunca suele coincidir lo necesario con lo posible. Confundir esto a la hora de ponerse a hacer planes militares es ir derecho al fracaso al no tener claro, ni poder materializarlo caso de tenerlo, el concepto de empleo de las Fuerzas Armadas. Ahora no se trata de hablar de lo que nos gustaría tener, ya es tarde, sino hacer frente a la situación de debilidad que tenemos y maniobrar con inteligencia para mediante las alianzas, el esfuerzo común bien definido, y los propios ejércitos bien diseñados y atendidos, alcanzar la situación deseada.

En cuestiones de Defensa programar como si ya tuviésemos el dinero es fracasar incluso a corto plazo. España lleva años con los Programas Especiales de Armamento y solo ha logrado mucha deuda y pocas armas y municiones. Jamás hemos aceptado ni acordado una ley de programación y financiación de la Defensa que hemos dejado en manos de ideologías, distintas, incluso enfrentadas, que es quedar en manos del adversario.

Europa debe empezar no marcando un 2% o más, sino creando un escenario económico estable para financiar la Defensa. La cifra será en función de la necesidad y no ajustar la necesidad a la cifra que ahora sin sabe porqué se ha dado: 800.000 millones ¿A qué responde?

Se hace imprescindible además de las partidas presupuestarias por nación, tener en cuenta la posición estratégica de cada una y por tanto la misión que le corresponde dentro del conjunto. Una Europa influyente no puede tener un Ejército que sea un tapón absurdo contra Rusia olvidándose de otras responsabilidades quizá más graves y de mayor peligro. Desplegar toda una estrategia contra alguien no deja de ser una atrevida provocación cuando no un desconocimiento total de la historia y su futuro. Hay mucho de esto entre los dirigentes europeos. No ven más allá del paisaje de su ciudad. Es necesario definir los esfuerzos de cada uno, asignar medios y misiones. Lo defensivo, de entrada, nunca debe ser expansivo ni provocador, solo disuasivo.

Nos queda la duda. No la resolverán porque no lo saben. Vaguedades, incumplimientos, abstracciones, normas y más normas. Ni una Estrategia de Seguridad. ¿Con la OTAN o sin ella? ¿Desaparece la OTAN? ¿Acaso los Estados Unidos han denunciado el Tratado de Washington? ¿Si la Unión Europea puede ser una alternativa por qué Finlandia y Suecia han entrado por la vía de urgencia en la OTAN y Ucrania busca su salvación en ello? ¿Y si aparece una nueva, o se expande por el sur, con Marruecos, Reino Unido (Gibraltar), (SATO)?

Tropas, Mando y control, armas, inteligencia, ciberdefensa, ciberespacio, tecnología… Eso no es un Ejército.

Un Ejército requiere permanencia, soldados motivados, con voluntad de vencer, virtudes, territorialidad y valores por los que dar su vida.

Un abanderado y una bandera a seguir.

Todo ello contando con una retaguardia que los apoye.

Pregunten. Imposible. No existe, no es posible un Ejército de 27. Ni siquiera de dos.

«Para ganar hay que tener voluntad de vencer, sin olvidar conocer la medida de las posibilidades y siempre prefiriendo concretar lo bueno, pero posible, antes de emprender la consecución de algo mejor, pero imposible».

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

10 marzo 2025

 

OTANno—OTANsí General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Fue publicado el 15 de octubre de 2021El síndrome de la OTAN

Europa vive bajo el síndrome de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) que se manifiesta en la repulsa a defenderse militarmente, pero, eso sí, que haya alguien que la defienda.

Vuelve la antigüedad a señalarnos como culpables. Europa fue Grecia y fue Roma; el Renacimiento abrió el telón a un nuevo mundo, entonces una Europa que era portadora de cultura, sabiduría y humanismo. También religión y guerra, mezcla tantas veces explosiva con un poco de todo. Austrias y Borbones, Luis XIV sobre todo; y Europa fue Napoleón, y las guerras mundiales fueron Europa, y acabó siendo Hitler quién echó el borrón que Goya había anunciado en esa metáfora de El Coloso que acabaría con todo.

Tuvo que venir la descubierta, las Américas, a poner orden al ver una Europa indefensa y empobrecida de ideas y venidas; y se quedó. ¡Cómo para irse! Fue una guerra fría, pero al fin y al cabo una guerra.

Así apareció la OTAN: que era y son los Estados Unidos de América. Los demás fueron y son convidados de piedra que no pagan.

El Secretario General de la OTAN

Hablan de una fórmula secreta: «disuasión y diálogo». No queda ni lo uno ni lo otro. Es algo así como «A Dios rogando y con el mazo dando», pero sin dios, sin rezar y sin golpear. La fórmula tenía  un secreto, pero le han pillado: que golpeen ellos, los americanos, y que rece la tropa mientras hacen como el chiste ¿pero hay alguien más?

Habla España y expone la concepción estratégica del futuro: «Para España es fundamental fortalecer las relaciones entre la OTAN y la Unión Europea para reforzar la responsabilidad de la Alianza en el ámbito de la seguridad humana, abarcando aspectos como la lucha contra el cambio climático y asuntos relacionados con mujer, paz y agenda de seguridad, que serán cruciales para la seguridad y la estabilidad en las próximas décadas».

Es una visión novedosa y muy estudiada por Putin y Xi Jinping. Los Estados Mayores, el Pentágono, el CESEDEN, el Sistema de Seguridad Nacional, yo que sé, estudian a fondo las palabras del presidente. ¿Para eso queremos la OTAN? Paga, que dice Trump, y déjanos a nosotros no vaya a ser que confundas la OTAN con soldados sin frontera o aquello que nos decían en Afganistán «miliKK», pero acompáñame.

La OTAN se mueve ¿Un Ejército Europeo?

El Secretario General de la OTAN, sin saber a dónde mirar ni que decir, ha saltado la barrera, la que separa al toro a punto de cornear y al público entendido: «Estamos unidos y eso es el mensaje más importante que enviamos a Rusia, que no nos puede dividir. Estamos unidos en nuestro mensaje de disuasión y defensa combinado con diálogo».

Es lo que les decía: «A Dios rogando y con el mazo dando», pero no esperen que España haga algo, porque ya no reza y su presidente piensa que: «Sobra el ministerio de Defensa».

En mi opinión la OTAN o es una organización militar o no es nada. ¿Política? Es evidente. Hoy lo vemos a cada minuto que no son los ejércitos los que promueven los conflictos, sino los poderes políticos y económicos los que ponen y quitan rey.

La OTAN está para evitar conflictos, proporcionar seguridad diaria, libertad, por medios políticos y militares. Para evitar o hacer la guerra. ese es el diálogo.

Un compromiso de resolución pacífica, pero con una fuerza militar para la defensa colectiva de acuerdo con el Tratado o por mandato de Naciones Unidas. O tenemos una fuerza disuasoria y con voluntad de vencer, militar y fuerte, decidida y sin debilidades o todo será inútil.

De eso es de lo que hay que hablar. Ser más fuertes y creíbles. Europa hoy no es ni lo uno ni lo otro.

Por último: ¿Quién paga la factura?

No insistan: por ahora no hay ni rastro de un Ejército Europeo. Creo que no lo habrá a medio plazo. Es historia.

Lean y pónganse «En prevengan!: ¡armas!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres Murillo

Publicado en el Diario “LA REGIÓN” de Orense. “El aguijón y la guerra” por Rafael Dávila.

https://www.laregion.es/opinion/aguijon-guerra_1_20250307-3439857.html

LA ZARZUELA, LA MONCLOA Y EL PARDO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Palacio de la Zarzuela

Más de uno siente el dolor de la edad, de la tristeza, de la sabiduría ahora despreciada. Puede que del error, de la equivocación.

España está construida a base de errores que se repiten. El pasado fue una equivocación y los que forman parte de él olvidados viejos a los que solo les queda irse con el dolor del desprecio. Se queda, momentáneamente, la maravillosa y luminosa juventud.

Algún día despiertas y aprendes: lo que parece nuevo es una vieja historia disfrazada que se repite en capítulos de inconsciencia.

<<No hay mal que no venga por bien>> sentencia Baltasar Gracián en El Criticón. Pusieron la frase en boca de Franco el mismo día que mataron su pensamiento, obra y palabra. Yo no me lo creo. No dijo nada y todo le vino a la cabeza. Asesinaban a Carrero Blanco por orden terminante de Toulouse, con información y alma comunista, y la mirada perdida de algunos gobiernos. Los ejecutores fueron unos borrachos que le daban a todo. Así es la historia. Piensan unos y ejecutan otros. Suelen ser borrachos ambos.

¿Y qué? Nada. Agradecida es la Patria y sus patrioteros.

Pedro Sánchez pregunta a los que le rodean que dónde está el bien. El bien eres tú Pedro, futuro y compromiso. Progresismo. Vas a construir una nueva España. Rota, la tuya, el deshonor y la traición.

España hace mucho que dejó de pensar en el futuro y vive día a día sin aportar nada que no sea contra la memoria.

La historia se mueve entre palacios.

Tres.

La Moncloa es un despilfarro, un palacio inútil  por sus moradores. Es feo y sobre todo frío, muy frío. A gusto del consumidor, es decir del usador, que suele haber leído poco sobre gustos. Iba para Palacio y se quedó en despropósito.

La Zarzuela es un arroyo de zarzas, donde está construido el llamado Palacio de la Zarzuela, donde no se ve ningún palacio y sí un chalet muy grande en espacios interiores. Allí se estrenó, entre espinas y flores blancas que dan moras, este género musical, la Zarzuela, con Felipe IV, y allí siguen las zarzas pajareras y muchas encinas que dan bellotas para San Eugenio.

Vigila el paraje, elevado en la distancia, la sobrecogedora talla de Gregorio Fernández, el Cristo del Pardo, donde acude (acudía) el <<todo Madrid>> a rezarle y de camino el fraile de la puerta, fray Santiago, te bendice (bendecía) el coche.

La Zarzuela tiene seis puertas, y una tapia de 2 metros de la época de Felipe IV que traspasan los jabalíes, nadie sabe por dónde. Hay entradas y salidas de diferente estatus.

Está el campo de Zarzuela que es como una dehesa pintada sobre tabla de Flandes, y el Palacio. Son cosas distintas, pero reflejan la seriedad del recinto, el contraste. Desde que traspasas la puerta al campo, hasta que llegas a la del Palacio, te da tiempo a repasar la historia de España que tiene mucho de encinares y cielos del Prado, de museo, una zarzuela donde casi todo parecen piezas estáticas sacadas de una vitrina. Ni los centinelas o la bandera se atreven a moverse más allá de lo que corresponde. Para las visitas hay dos rutas iguales que les llevan al Palacio, es el mismo camino, pero distinto si vas o si vienes. La de entrada y la de salida. Siendo la misma, nada que ver la una con la otra.

Puedo asegurarles que he visto a muchos entrar y salir. No era el mismo el que entraba que el que salía por el mismo camino, siendo todo el paisaje igual. Cambiaba todo. Durante el trayecto de salida las cosas eran sorprendentemente distintas. Es el milagro de la Corona. Hasta a la mayor de las fieras la he visto mansa y cariñosa cuando salía. Lo he contado en alguna ocasión con nombres y apellidos. Allí la realidad se hace verbo y parece que has entrado en la seriedad de una nación cuya asombrosa historia te recibe. Sobrecoge el insignificante recinto al lado de otros más majestuosos y barrocos. No es el sencillo y bucólico paisaje ni es el chalet grande, sino la historia que encarna quien te recibe.

Cuando entré por primera vez en ese recinto, hace ya muchos años, alguien muy cercano me dio un consejo: <<De Zarzuela cuando te vayas no vuelvas a no ser que te llamen>>. Lo cumplí a rajatabla.

Otros no y el camino de salida les resultó desconocido. No recordaban que somos una simple figura de la decoración, estática, ni un movimiento más del que te corresponde, ni bien ni mal hecho.

Los lugares los hace quien los ocupa. Símbolo de Majestad es Zarzuela. Lo ocupe uno u otro, es España quien lo habita y por ello está bien guardado y cerrado para todo el que no le corresponde encabezar la historia y darle continuidad. Quien allí vive no es uno, sino una continuación, una unidad en el tiempo, la historia y sus titulares, para lo bueno y lo malo, eslabones que, hasta oxidados, aguantaron el difícil peso de nuestra historia. No sobra ninguno. Todos los eslabones forman la cadena de la historia. No hay aleación perfecta, pero está muy cerca de serlo después de tantos años e intemperie. Mejor no cambiarla ni someterla a restauración.

Los otros, nosotros, los que entran y salen, ni brillo damos, simplemente servimos y una vez hecho nos vamos. Nada somos, nada tenemos y nada  pedimos (deberíamos). Formamos parte de España y ayudamos a que esa Corona sea continuidad de una España en paz, y que desde ella nos calme, acoja, y frene nuestras pasiones tan contrastadas y grabadas en esas páginas de los siglos.

Cuando te vayas no vuelvas. Es un buen consejo al terminar tu labor de servicio. Ahí deben estar, siempre, siempre, los que son y los que han sido, porque un Rey nunca deja de serlo. Lo es y será más allá del final.

El Palacio de la Zarzuela es más que una vivienda. Fue, es, y esperemos que siga siendo, el lugar de referencia de los Reyes. Unos Reyes que son la Corona de España, no uno, sino continuidad.

La cadena es de una aleación que, una vez rota, no da lugar a soldaduras.

Si te vas no vuelvas es algo muy duro. No es para los Reyes. Si se pierde un eslabón, aún oxidado por el tiempo, erosionado por los toqueteos y manoseos de tantos, es irrecuperable la cadena. Queda roto el engarce con la historia. Empieza una cosa nueva de nombre desconocido; o demasiado conocido.

La Moncloa es un palacio hortera y presuntuoso, de mal gusto y muros poco fiables. Hay fontaneros y soldadores que provocan desagües y rupturas.

La Zarzuela es la historia de España. Puede que eso sea con lo que quieren acabar.

Falta hablar del tercer palacio: El Pardo.

La historia ya no se lee en los libros, sino en los palacios convertidos en estancias temporales donde la historia se esconde avergonzada.

Tenemos historiadores muy bien pagados y por tanto los peores del mundo.

Van de palacio en palacio escribiendo y cobrando. Nadie puede imaginarse lo efectiva que es la mentira.

Errores que se repiten. La maravillosa y luminosa juventud.

España está en un único Palacio: Zarzuela. A pesar de los sainetes y y la confusa historia nuestra. Pero es nuestra, no de otros, y a su alrededor debemos arrullarnos en lo bueno y en lo malo.

Al fin y al cabo no nos ha ido tan mal, aunque nuestro carácter sea tan crítico con nosotros mismos.

Gritemos viva el Rey y que viva donde le dé la gana, pero, por ahora, el símbolo está en el Palacio de la Zarzuela.

Más de uno siente el dolor de la edad, de la tristeza, de la sabiduría ahora despreciada. Puede que del error, de la equivocación.

Dijo Napoleón que un error es peor que un delito. Roma no; España sí. Paga a traidores. Los traidores ya uno no sabe donde viven. La pieza es España. Cobrada por la traición y el deshonor. Ha roto España desde el golpe de Estado, el indulto y la amnistía.

Desde los palacios no sé si se mira la Historia de lo que fue España. Ahora está rota y camino de dejar de serlo; si no lo ha hecho ya. No es un error, es un delito y no hay ni justicia ni fuerza que lo evite. ¿Para qué queremos tanto palacio?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

EL FEO GESTO DE TAPARSE LA BOCA. ¿CÓDIGO SECRETO? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Recorre los medios la foto del Rey Don Felipe y el presidente del Gobierno, Sánchez, manteniendo una conversación entre dedos en el Mobile World Congress 2025 celebrado en Barcelona.

El gesto está de moda para evitar que los lectores de labios nos revelen la conversación. Entre futbolistas más bien.

Pues en mi opinión este ha sido un gol que el presidente le ha metido al Rey sin que haya habido VAR (videoarbitraje).

Se comprende el poco tiempo de «Despacho» y que haya que aprovechar cualquier momento para tratar asuntos de Estado, que se acumulan y son de urgencia notoria.

El caso es que particularmente me parece un gesto feo y con calificación que evito, pero les digo con sinceridad que prefiero la abrupta conversación en el despacho oval de la Casa Blanca, con luz y taquígrafo, con detalles e interpretaciones, que estos «quiero y no debo…».

El silencio es forma de llevar asuntos de Estado. Debe ser que el lugar es algo accesorio. ¿Para qué tanto salón, protocolo y alfombras o tapices? Agendas, despachos, audiencias, credenciales, ¿para qué?

Las conversaciones las hay públicas, secretas y encriptadas. Callejeras también.

Sé de alguien que en su día emplomó las puertas del despacho para que nada se oyese fuera. Confianza. En los lugares de traiciones se sabe todo (casi) porque hay dos Españas; la que usted conoce, la que le cuentan los medios y la auténtica que vive en clausuras. Si supiésemos lo que se dice (y se hace) en los altos niveles de las instituciones preferiríamos la vida de ermitaño.

La correspondencia entre Fernando el Católico y el Gran Capitán estaba cifrada a través de un código secreto. Los técnicos en Inteligencia de Señales del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) lograron descifrarla.  Un reto que les planteó el Museo del Ejército en 2015 poniendo a su disposición unas cartas cifradas entre el Rey Católico y el Gran Capitán. Meritorio esfuerzo que tuvo sus frutos. A pesar del éxito por lograr descifrar esas cartas no deja uno de sentir una lírica frustración al ver la intimidad rota del Rey Católico con su Capitán.

Los secretos deben guardarse para crear una cierta fantasía ante la cruda y aburrida realidad de la que suele componerse la historia.

Decía D. Sabino Fernández Campo que dada «la representación y el simbolismo que al rey le corresponde constitucionalmente es necesario marcar unas normas, un sistema, unas formas, unas características especiales que constituyan lo que podríamos denominar un <estilo real>.

En palabras suyas no debe existir un exceso de confianza que pudiera rayar en lo vulgar ni una altanería y rigidez alejadas de las exigencias de nuestro tiempo. Recordaba D. Sabino la frase de Shakespeare en Enrique V, «La  familiaridad engendra desprecio» .

Recordaba D. Leopoldo Calvo-Sotelo los despachos con el Rey en los que el Soberano mantenía en todo momento y con todo cuidado el respeto por la autonomía del presidente, la distancia constitucional; pero, al mismo tiempo, extendía al presidente su apoyo personal, la asistencia en sus dudas y el estímulo en sus desfallecimientos.

Mejor hacer imaginativos relatos y suponer un profundo intercambio de política de alto nivel, balbuceante, de tapadillo, pero apasionante por lo que la imaginación puede llegar a entender.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

4 marzo 2025

 

RELACIONES DE ALIANZAS NO DE VASALLAJES. SI HUBIESE BUEN SEÑOR… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

De honradez, señores, de honradez material y moral. Esas son las alianzas y no otras.

Han muerto tantos soldados en Ucrania que por sus numerosos ríos baja la sangre que se junta con la que fluye de sus manantiales. Hasta el Mediterráneo llega el dolor que nos traen las sanguinolentas aguas del mar Muerto. Metáfora de la guerra.

Europa salpicada, perdido el prestigio y la honradez de la verdad; además no tiene Ejército ni lo tendrá. Una ley, un protocolo y una norma. Eso es todo después de haberse dormido con la canción de cuna de los cañones. ¿Cómo se enfrenta a su futuro? ¿Es Starmer, el del Reino Unido, el que no pertenece a la Unión Europea, el que encabezará las tropas contra la paz propuesta por Zelenski mientras su Rey Carlos III le invita a visitar su amado reino?

¿Alianza o vasallaje de la Europa reunida con el primer ministro británico? ¿Es la OTAN, es la Unión Europea o es UK? ¿Dónde está Europa? ¿En Dunkerque o en Normandía? ¿Quizá en Berlín? ¿O estará en Gibraltar? ¿Puede que esté en Rumanía? ¿También podría ser en los Balcanes? ¿Dónde estaba Europa cuando la ofensiva ucraniana de finales del verano de 2022? ¿O dónde estaba aquel 7 de octubre, ¿y después? Sepulcros blanqueados.

Vasallaje me parece a mí que es sentarse en una mesa de negocios privados en Gibraltar habiendo sido presidente del Gobierno de España; o siendo vicepresidente de una de nuestras ciudades autónomas ir a rogarles que lleven sus negocios a Melilla. Vasallaje es no poder gritar ¡Gibraltar español! o expedientar y cesar  al jefe de Policía del puesto fronterizo de Gibraltar por hacer que se cumpla la ley sin permitir que aquello sea un trágala. Esta alianza, en este caso con los chicos de Starmer, se aleja bastante de la de civilizaciones que predica el libertador actual del Sáhara.

¡Dios, qué buen vasallo! ¡si oviesse buen señor!

¿Alianzas? El vasallaje se impone.

A España esto de la guerra le lleva a que el presidente del Gobierno se olvide de suprimir el ministerio de Defensa, se coloque un casco e insista en que las tropas vayan a Ucrania antes que a Valencia, mientras es feudatario del sur.

El sur de España, allí por terrenos robados, ¡Gibraltar español!, por la españolidad de nuestra ciudades autónomas y Peñones, hay mucho vasallaje y poca alianza. Esperemos no acabar  como el Sáhara. Amplia autonomía. Donde dije digo… Todo dura lo que el vasallaje impone. No más. Se es vasallo cuando saben mucho de ti y ello te obliga a tener una gran dependencia del que sabe. ¿El apoyo a un Sáhara marroquí fue alianza o vasallaje?

«España considera que la iniciativa de autonomía es la base más seria, realista y creíble para la resolución de este diferendo».

Ahora en Canarias,  en la III Conferencia Internacional para el Diálogo y la Paz en el Sáhara Occidental, todo un lobby con dinero, Zapatero, expresidente, socialista, del Gobierno de España, y su ministro de Defensa, Bono, defienden a capa y espada la postura marroquí de anexión del Sáhara a Marruecos. La conferencia organizada por el Movimiento Saharaui por la Paz (MSP) tiene como peculiaridad ser un vasallo más del Reino de Marruecos; como los conferenciantes.

En fin que en estas cosas de vasallajes España está en buen lugar. Por el sur.

Nos han quitado el control del Estrecho, los aliados, y cualquier día nos quitan Ceuta, Melilla y Peñones. Canarias a la vista está. Poco a poco. Paso a paso. ¿Vasallaje o alianza?

Europa por el sur empieza en Ceuta y Melilla, territorio español y pasa por Gibraltar, español, donde nuestro aliado, Reino Unido, metió la pezuña y pretende el vasallaje.

¿Relaciones de alianza con quién?

No se fíen de las reuniones y  declaraciones, de las palabras más altas o más bajas, ruedas de prensa, manipuladas informaciones, todo ello son las bambalinas, el escenario está en otros lugares y allí… ¡Es la tragedia la que se representa!».

Estos personajes de atrezo no saben lo que es la guerra y la palabra paz se les ha atragantado después de mantenerse lejos, tres años alejados de la guerra, tres años de mentiras y trucos. Ni una palabra, ni un gesto, ni una buena acción.

Es el vasallaje de la guerra. La muerte se ha cebado con los más débiles y ahora, al hablar de paz tiemblan los pastores porque temen que las ovejas, convertidas ya en lobos, se revuelvan contra ellos.

«A fuerza de ser ciego, el destino establece una especie de justicia, ciega también, que castiga a los hombres armados con la pena del talión…» .

«Ares es justo, y mata a los que matan[…] La guerra hace desvanecerse toda idea de objetivo, incluso de los objetivos de la propia guerra. Borra el pensamiento mismo de poner fin a la guerra]». (La fuente griega).

No hay señor, no hay paz. Vasallos de la fuerza.

Han oído la palabra paz y hacen resonar los tambores de guerra con la fuerza suficiente para silenciar cualquier acuerdo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 marzo 2025

 

 

 

«VOLUNTAD PARA RECORDAR» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

La OTAN ensalza a la mula murciana.

 En la era de la Inteligencia Artificial, la Brigada de Infantería de Montaña «la Gebirgsjägerbrigade 23 ‘Bayer’», es una de las pocas unidades que sigue operando con animales de carga en el entorno OTAN. 

Es el «arma secreta» de la Infantería de montaña alemana, donde una parte de los animales de carga que dan servicio a esta unidad han sido adquiridos a ganaderos murcianos en la última década debido a  su resistencia y docilidad.

Animales híbridos y poco agraciados en su belleza, pero que en su defensa os digo que difícilmente desatienden la voz familiar y raramente, por el contrario, se someten ante personal extraño.

Son dóciles si se les trata con cariño, les anima la música, los cantos y los gritos enérgicos, duermen unas tres horas diarias, solo se acuestan cuando les rinde la fatiga, la misma que les hacen bajar la cabeza, llevar el cuello hasta la horizontal,  y mover las orejas al compás de su paso. 

Exigirles más, en esos momentos, cuando «abanican las orejas» es destruirlos.

 

Las pocas veces que me invitan, el  volver a  mis anteriores destinos me ayudan a rumiar nostalgias, me hacen creer que no estoy del todo retirado, y es que hay lugares de los que nunca se vuelve. El tiempo muda unos recuerdos y respeta otros, pero siempre me cambia el corazón. No en balde recordar es decir, volver a pasar por el corazón ( «re» de nuevo y «cordis», corazón), es de las cosas que más alimentan el alma del ser humano.

Por todo esto mi memoria, esa linterna que me alumbra contra el olvido, aunque ya  con las pilas en la reserva,  me recuerda, entre otras muchas cosas, la generosidad de mis vecinos aragoneses y me lleva hasta  los años cuarenta, a los pueblos del Maestrazgo, donde los dueños de las masías, verdaderos santos condenados y guerreros sin gloria, criaban tres cerdos cada año. Uno era para los «maquis», otro para la Guardia Civil, y el último para la casa.  La expresión francesa «prendre le  maquis» es equivalente a la italiana «darsi alla macchia»​ y a la española «echarse al monte».

Hoy la cosa ha cambiado, ahora uno es para Hacienda, otro para los amigos y el tercero para la casa.  Ha cambiado todo,  ellas más que nosotros, pues veo a las  mujeres que me rodean romper esquemas, cadenas y tabúes para  instalarse en el futuro, mientras que yo sigo abrazado al viejo balón de cuero, de mi infancia, ya deshinchado, …a los tiempos en que los besos  me sabían a nocilla.

A pesar de tanto cambio, hoy, como dijo Albert Einstein, hay  una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: es la Voluntad.  La que le falta a Europa, esa voluntad de recurrir a las armas, no para buscar la guerra, que  sería una locura, sino para que un posible agresor sepa que los europeos podemos responder y estaríamos dispuestos a hacerlo. Tenemos que decidirnos de inmediato entre seguir haciendo nada, como hasta ahora, o probar a  hacer algo, a ver qué tal.

Los del «Continente Viejo», deberíamos tener presente aquello que dice: Si te rodeas de personas más pequeñas que tú, acabarás siendo un enano; si lo haces con personas más grandes, puedes acabar siendo un gigante.

Pero cuidado, si seguimos con el ojo por ojo y diente por diente, pronto  acabaremos todos ciegos y mellados. Parece que  hemos olvidado aquello que dice  que la pluma puede ser  más fuerte que la espada.

En el Pirineo han pasado de la mula al helicóptero,  últimamente  parece  que aún así, ya no hay Voluntad. Los caminos llegan a donde llegan, y allá arriba no existen.

Recordando los buenos tiempos por aquellos montes con la boina verde, hoy me veo rebasando el Paseo de los Melancólicos y de lleno meterme  en el Barranco de Epifanio, en la ladera este de los Arañones y Canfranc, para ver de nuevo las obras de protección frente a aludes, los famosos «diques secos», que en épocas de lluvias y tormentas adquieren gran importancia.

Me cuentan que hoy, también a estas alturas, hay una gran falta de voluntad,  pues cuando hay que arreglar y limpiar estas defensas,  obras que conducen las aguas, la nieve y las  piedras que caen   de 2400 metros de altitud,  no hay muchos trabajadores  que quieran subir a diario en helicóptero  al tajo a 2000 metros. Antes sí lo hacían.

Se me enciende la linterna y me recuerda que la Doctrina para el Empleo Táctico y Logístico de las Armas y los Servicios en el Ejército, ha variado con el paso del tiempo: La del año 1924, inspirada en la francesa después de la experiencia de la Primera Guerra Mundial, fijaba como principios fundamentales: «Voluntad de vencer, libertad de acción y economía de fuerzas». La  de 1956, la que estudié en la Academia de novato en 1958, como consecuencia de los resultados de la Segunda Guerra Mundial, tenía como fundamentales: «Voluntad de vencer, acción de conjunto y sorpresa», y  la  de 1976, derivada de la oficial de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), recoge como fundamentales: «Voluntad de vencer, libertad de acción y capacidad de ejecución».

Como hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, la acción conjunta es cualificada por todos como «principio básico» de actuación de las Fuerzas Armadas, y el Libro Blanco de la Defensa la considera imperativa para las operaciones militares actuales, pero la Voluntad de vencer, como firme propósito de imponerse al adversario, lidera en todas las épocas esos principios fundamentales

Si no hay Voluntad, nada se puede ganar.

… Cuando el sueño y la fatiga llamen a mi puerta, con mi Voluntad resistiré, pues no deseo perder el hechizo de mis historias ni decir adiós a sus personajes, y aunque me vaya fuera, siempre volveré a esta acera para recordarlos; ya sé que mis amigos serán más viejos, pero también más sabios e igual de imprescindibles y por eso  quisiera de nuevo:  verlos, gozarlos y beberlos.

Pero exigir más, cuando «abaniquen las orejas» es destruir.

Recordar «Re» de nuevo y «Cordis corazón, es de las cosas que más alimentan el alma del ser humano.

Como no quiero acabar  de manera tan trascendental, me quedo leyendo a las plumas más influyentes de la España del momento en la edición de la tarde del periódico  Marca.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Zaragoza marzo 2025.

02 marzo 2025

Blog: generaldavila.com

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

RES CIVITAS. Tertulia sobre la guerra de Ucrania. El general Dávila con Agapito Maestre, Pedro Tena y José Manuel Cruz.

LA GUERRA: EL GRAN NEGOCIO DEL SIGLO XXI. Julio Serrano Carranza Coronel de Aviación (Ret.) DEM Ejército del Aire y del Espacio

 

Napoleón Bonaparte ya lo expresó con crudeza: «Para hacer la guerra se necesitan tres cosas: dinero, dinero y dinero». Más de dos siglos después, esa afirmación sigue siendo una verdad inquebrantable en la política internacional. En el siglo XXI, la guerra ha dejado de ser una cuestión exclusivamente geopolítica para convertirse en un gran negocio, donde los intereses de corporaciones, bancos y élites económicas se imponen sobre cualquier justificación ideológica o política.

En este contexto, la irrupción de Donald Trump en la presidencia de los EE. UU. y su regreso al poder, junto a la consolidación del liderazgo de Vladimir Putin en Rusia, han reconfigurado el mapa del poder global. Ambos líderes han demostrado que la guerra no solo es un medio para la expansión territorial, sino también una herramienta para asegurar el control sobre recursos estratégicos como el petróleo, las tierras raras y el gas, entre otros.

Ante este giro copernicano, Europa, que hasta ahora había vivido con relativa comodidad dentro de un sistema de seguridad garantizado por el Tío Sam, ya no cuenta ni para ser invitada a sentarse a la mesa de negociaciones sobre una paz en la guerra de Ucrania, en su propio territorio. Tampoco cuenta el país invadido, Ucrania. Una visión de la geopolítica y del estado de derecho más que peculiar, que se asemeja más al procedimiento empresarial de una opa hostil, pero, en este caso, con cañones por medio.

De la política tradicional al enfoque empresarial

Desde la caída del Muro de Berlín, la política internacional ha seguido patrones más o menos predecibles, con bloques de poder relativamente estables y un consenso sobre las reglas del juego. Sin embargo, desde la irrupción de Trump en 2016 en la política internacional, esos clásicos esquemas han quedado obsoletos. Su llegada representó una transformación en la que el enfoque tradicional de la diplomacia fue desplazado por una visión empresarial basada en transacciones, amenazas y acuerdos oportunistas.

Su lema “America First” supuso un repliegue del liderazgo tradicional estadounidense a favor de un enfoque más unilateral, donde las alianzas internacionales pasaron a ser evaluadas según su rentabilidad inmediata y no bajo la lógica estratégica de la Guerra Fría. De este modo, organismos como la ONU, la OTAN, tratados de libre comercio y acuerdos internacionales fueron sometidos a una brutal auditoría empresarial, lo que llevó a choques con aliados históricos como Gran Bretaña, Francia, Alemania y Canadá.

Putin, por su parte, más sibilino si cabe, como ex agente de la KGB y gran jugador de ajedrez, ha utilizado una estrategia similar, aunque con una visión más a largo plazo. Su objetivo ha sido consolidar el poder de Rusia a través de una política agresiva de expansión territorial y el control de recursos estratégicos. La invasión de Ucrania no fue solo un acto de guerra, sino una jugada maestra en la lucha por el dominio de sectores clave para la transición energética y la industria tecnológica.

El paralelismo con Smedley Butler

El libro La guerra es un latrocinio (War Is a Racket), escrito en 1935 por el general de división del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos Smedley Butler, es una crítica feroz a la guerra como un mecanismo de enriquecimiento para unos pocos a expensas del sufrimiento de muchos. Butler, uno de los militares más condecorados de su país y veterano de múltiples conflictos, denuncia cómo los intereses empresariales y financieros han sido los verdaderos beneficiarios de los conflictos bélicos en los que ha participado Estados Unidos.

Smedley Butler sirvió en el Cuerpo de Marines durante más de tres décadas, participando en conflictos en la Primera Guerra Mundial, Filipinas, China, América Central y el Caribe. El veterano militar, en lugar de enaltecer la guerra, su experiencia le llevó a una conclusión tajante: la guerra no es más que un negocio para las élites económicas. En su libro, expone con crudeza la relación entre el sector militar y el industrial, denunciando que el verdadero propósito de las guerras modernas no es la defensa nacional, sino el lucro empresarial.

Según Butler: “La Bandera ondea según el viento que insufla el dólar; y los soldados siempre siguen a su Bandera”. La frase refleja esa crítica, sugiriendo que la Bandera (símbolo de la nación y sus valores) solo es seguida por los soldados mientras el viento del poder económico (el dólar) la hace ondear en la dirección más rentable a sus intereses.

Las políticas de Trump en su segundo mandato encajan sorprendentemente bien en esta crítica. Si bien su discurso populista sugería un rechazo a la intervención militar, en la práctica ha aumentado el presupuesto de defensa y está promoviendo un modelo de guerra privatizada mediante contratistas y mercenarios. Este enfoque continuista de claro tinte empresarial ha permitido externalizar conflictos y reducir la presencia de tropas estadounidenses en el extranjero, mientras se fortalecía la industria de defensa con la venta de sistemas de armas y armamento a los bandos beligerantes.

En el caso de Putin, la estrategia ha sido diferente, pero el objetivo final es el mismo: consolidar el poder económico y geopolítico de Rusia. Ucrania no solo representa un punto estratégico clave en el mapa de Europa del Este, sino que es una fuente inmensa de materias primas esenciales para la industria tecnológica y armamentista. La dependencia de Europa del petróleo y el gas ruso le ha permitido a Putin tener una carta bajo la manga que utilizó hasta días antes de la invasión de Ucrania.

Por otro lado, la política exterior de Trump, apoyada por think tanks como la Fundación Heritage y el Proyecto 2025, ha consolidado una doctrina que favorece el uso del poder militar y económico para beneficiar directamente a los intereses corporativos. La presión a países aliados para aumentar su gasto en defensa, la imposición de sanciones económicas de aranceles como herramienta de control y la creciente privatización de la seguridad son manifestaciones de este modelo de “guerra rentable”.

Javier Milei y la motosierra del sistema

Si Trump rompió con el paradigma tradicional de la política en EE. UU., Javier Milei ha hecho lo propio en Argentina. Su discurso radical, que combina ultraliberalismo con una estética agresiva y disruptiva, ha generado un impacto global. La “motosierra” de Milei no es solo un símbolo de ajuste fiscal, sino también un mensaje de destrucción del establishment.

Al igual que Trump, Milei ha convertido la política en un espectáculo mediático, capitalizando la indignación de un electorado desencantado con las estructuras tradicionales. Su ascenso ha sido impulsado por redes sociales y el respaldo de sectores económicos que ven en él una oportunidad para desmantelar las regulaciones estatales.

Este fenómeno ha tenido repercusiones más allá de Argentina. Líderes y analistas internacionales han comenzado a ver a Milei como una pieza clave en el tablero de la nueva política global, donde la retórica populista, el desdén por las instituciones y la exaltación del libre mercado están redefiniendo las reglas del juego.

El riesgo para Europa: ¿qué pasará después de Ucrania?

Lo que hace inquietante esta nueva fase de la política internacional es su imprevisibilidad. En 2016, pocos imaginaban que un magnate inmobiliario como Trump sin experiencia política se convertiría en presidente de Estados Unidos. Hoy, el regreso de Trump a la Casa Blanca es un hecho, y su impacto en el orden mundial podría ser aún más profundo que en su primer mandato.

El problema es que la ambición de Trump y Putin no se detiene en Ucrania. Si Europa cede ante las propuestas ilícitas e injustas de estos dos líderes, el viejo continente podría verse en peligro. La idea de una Europa cómoda y estable se desmorona ante la perspectiva de una escalada en la lucha por los recursos estratégicos.

Putin ya ha dejado claro que considera a Ucrania solo el primer paso en su proyecto de restauración del poder ruso. Mientras tanto, Trump ha manifestado su desprecio por la OTAN y su voluntad de reducir el papel de Estados Unidos en la defensa de Europa. Si ambos líderes encuentran un punto de entendimiento, la UE podría verse atrapada entre la espada y la pared, obligada a tomar decisiones difíciles para proteger su soberanía, integridad territorial y estabilidad.

A este respecto, los dos mandatarios no esconden sus cartas. Las afirmaciones de Trump sobre las anexiones de Groenlandia, Canadá, el Canal de Panamá y la Franja de Gaza, convertida en un resort en el Mediterráneo, son algunos anticipos de su hoja de ruta a paso militar.

Por otra parte, Putin, su pareja en este romance interesado, tampoco se queda corto a la hora de recuperar la Rusia imperial, con la anexión de antiguas repúblicas como los países bálticos (Lituania, Estonia y Letonia) con el añadido de que, hoy por hoy, están bajo el escudo protector de la Alianza Atlántica.

El sobrevuelo del Cisne Negro

Si algo nos ha enseñado la historia reciente es que los Cisnes Negros no son hechos aislados, sino patrones que se repiten ultimadamente, lamentablemente, con demasiada frecuencia. En este sentido, la combinación de Trump, Putin, Milei y la creciente mercantilización de la política internacional podría ser el inicio de una nueva era en la que los Estados sean gobernados como empresas y la guerra siga siendo, como advirtió Butler, un negocio corporativo para unos pocos elegidos.

Europa debe estar preparada. Porque si cede ante la presión de estas nuevas fuerzas políticas, el siguiente movimiento podría ser aún más devastador que la invasión de Ucrania.

Y no hemos hablado del líder de una de las potencias mundiales, Xi Jinping presidente de la República Popular China que cuenta con un poder absoluto, tanto en el ámbito político como en el militar, y por ahora, está velando armas. Su boyante economía tecnológica amenaza tanto a los EE. UU. como a Rusia, habiendo desbancado a Europa. Por ahora no se han cruzado mensajes amigables entre ellos, si bien, Putin mantiene con Xi Jinping una entente cordiale, más que Trump. Veremos como termina este culebrón económico & empresarial. Todo es posible en este tablero de ajedrez. Las armas están en prevengan en guardia. Las banderas, blandiendo a los cuatro vientos…

Julio Serrano Carranza. Coronel de Aviación (Ret.) DEM. Ejército del Aire y del Espacio.

Blog: generaldavila.com

27 febrero 2025

FOTOGRAFÍAS DE DON FELIPE Y DOÑA LETIZIA (ANNIE LEIBOVITZ): REYES DE ESPAÑA. Rafael Dávila Álvarez

Los Reyes han visitado la obra fotográfica que para el Banco de España ha realizado la artista Annie Leibovitz. La Reina ha preguntado y animado a todos a que den su opinión sobre la fotografía. Me adelanté a la voluntad Real y la di en su momento. Repito la opinión. Solo por darle un poco de efímero glamur a la triste actualidad de España, con su quitas y pones deuda o barra libre para el delincuente que nos gobierna (entiéndase los que presionan y fueron indultados, amnistiados o no se sabe muy bien si continúan encamados).

Debería titularse Los Reyes de España, pero son Rey por un lado, Reina por el otro, en continuidad, mismo lugar, juntos y después cortados para convertir una foto en dos. Es la foto de  mayor tamaño que ha realizado la autora, pero los Reyes no están juntos, sino apartados por un marco y el espacio de pared que se determine. No es un retrato ¿o sí?, sino dos milimétricamente ajustados a la hora de apretar el disparador. No entiendo, requiere una explicación. Supongo que  algo querrá decir este encuadre. Serán expuestos siempre juntos, pero separados, es la intención con las que están hechas las fotografías a la hora de exhibirlas. Repito: un resultado incierto, dos lienzos diferentes de 223,52 x 170,18 cm. cada uno. No sé si habrá intención artística o de otro tipo. El tamaño quizá.

Me parece inapropiado, pero inevitable tratándose de los Reyes,  esa recurrente comparación con obras maestras de la pintura española que han reflejado todo sobre nuestros reyes. Juan de Flandes, Sofonisba Anguissola, Velázquez o Goya eran otra cosa. Estas fotografías no tiene nada que ver con aquello, sino que son más bien una interpretación de alguien que poco sabe de nuestros reyes y de nuestra nación. Nada comparable tampoco con la obra maestra de Antonio López que pasará a la historia de la pintura con intención. Hasta  ahora poco o mal interpretada.

La técnica y el arte fotográfico o pictórico son suficientes para que el mejor paisaje del mundo pose para ti, pero si te  adentras en el retrato de eternidad es necesario conocer a fondo a los retratados para penetrar en sus honduras. El de Annie Leibovitz puede ser la mejor fotografía del mundo, pero es únicamente eso: un retrato fotográfico de Don Felipe y de Doña Letizia, pero no de los Reyes de España. Aquí se te escapan del foco. Dudo del enfoque. Bifocal que quiere decir que corrige la visión a corta y larga distancia.

Adentrarnos en interpretaciones es arriesgado, pero hay algunos detalles que saltan a la vista y que, al margen de la técnica, parece que nos están diciendo algo. Todo tiene como origen, o al menos tiene gran influencia, esa separación de espacios de la que hemos hablado.

Al Rey le ha tocado la parte oscura, aunque detrás tiene  una puerta que  no se sabe a donde conduce. Y el espejo da la profundidad necesaria para pensar en las herencias y los orígenes, pero que no tiene la magia de  adivinar el futuro. Se apoya en  la pierna izquierda, aunque el brillo más notable es el del zapato acharolado del pie derecho. Uniformado en demasía, quiero decir que la rigidez de la figura se nota, falta de movimiento, de flexibilidad, forzada postura, algo incómodo donde algo nos dice que ha sido complaciente a la hora de adoptar la postura que le han sugerido.

Bajo mi punto de vista los dos son retratos inexpresivos que solo llaman  la atención por su tamaño y una pretensión, no lograda, de originalidad.

La Reina parece surgir de la luz, aunque también detrás, como el Rey, tiene una puerta a algún lugar, en este caso sin cortina. Negro y rojo no fallan. En mi humilde repaso por la historia del retrato no veo que nunca el color se coma al retratado. El color puede  convertir cualquier cosa en otra cosa. El equilibrio del conjunto es a base de la armonía de colores y nunca hay una ruptura con el conjunto, pero es evidente que estas fotografías destacan por el tamaño y el desconcierto que provocan en el barroco Salón Gasparini absorbido por las dos figuras. A la Reina se la ve más sola que al Rey, aunque la luz penetrante absorbida por ella llena la estancia donde creo que sobran esas sillas sueltas y partidas que no acabo de entender que significado tienen. Demasiada luz entra por el ventanal, aunque no toda llegue al Rey.

El juego fotográfico y el significado de las sillas del Salón Gasparini se me escapa, pero después de cinco horas de posados supongo que habrán tenido su utilidad.

Lo veo todo muy grande, algo desproporcionado, quizá muy apropiado para el Banco de España, pero echo de menos la magia de Velázquez o la de Goya en sus inmensas obras, en las que nada sobra ni falta, está todo lo que tiene que estar.

En algún momento he recordado el cuadro Napoleón cruzando los Alpes de Jacques-Louis David. Por su soledad y tamaño.

En resumen: a mi no me gustan. Claro que sobre gustos… hay mucho escrito pero nadie lee nada.

Para el Banco de España. El Prado esperará; es otra cosa.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

CRISIS EN EUROPA. SÁLVESE QUIEN PUEDA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Macron no lidera Europa. Francia tampoco está en sus manos. Quiere, pero no puede. De la visita al presidente Trump poco que cosechar. Es un hombre tan sonriente como ineficaz. La pregunta está en el aire: ¿Quién es el interlocutor válido en  Europa?

La presidenta italiana ha hablado largo y tendido con Trump. El presidente Polaco, Andrzej Duda, se reunió con él este sábado pasado. El jueves le toca al británico Starmer. Que no forma parte de la Unión Europea y no sabemos si va por libre.

El presidente del Gobierno de España ni está ni se le espera. Una pena ya que debería ser presidente de todos los españoles y no de unos partidos revolucionarios y separatistas. Más nos vale mirar hacia el sur. Nunca hemos estado más peligrosamente amenazados.

Hasta ahora la sensatez solo se ve en el presidente de Polonia, que en su cuenta de X dejó escrito:

«Hace unos minutos, el presidente Zelensky me llamó. Tuvimos una conversación franca después de las recientes reuniones con el General Kellogg y otros acontecimientos. Le trasmitía que creemos firmemente que no hay otra manera de detener el derramamiento de sangre y lograr una paz duradera en Ucrania excepto con el apoyo de los Estados Unidos. Por este motivo, propuse al presidente Zelensky que mantuviera el compromiso de cooperar con calma y de manera constructiva con Trump. Confío en que la buena voluntad y la honestidad sean la base de la estrategia de negociación de Estados Unidos. No tengo ninguna duda de que el presidente Trump está guiado por un profundo sentido de responsabilidad por la estabilidad y la paz mundiales».

Pensamos en la Alemania resultante de las elecciones. Hay una demostración clara, se mire en la dirección que se mire, que en Europa hay un generalizado descontento con la tibieza de la política y que el resultado de cualquier elección señala en direcciones opuestas. En la memoria aún permanece aquella Alemania que pactó de manera unilateral con Rusia un gaseoducto «Nord Stream 2» directo de Rusia a Alemania, sin UE ni nada parecido. Estados Unidos dijo no y aquello voló. ¿Quién manda en Europa?

La tracción desde los extremos es muy peligrosa. Recordar las palabras de Julián Marías es un ejercicio de modernidad:

«Todavía recordamos cuando la escisión del cuerpo social mediante una tracción continuada, ejercida desde sus extremos, trajo desastrosas consecuencias. Ese torso de la sociedad que poco o nada tenía que ver con los grupos extremistas, en lugar de rechazar sus pretensiones, se dejó dividir, siguió, con mayor o menor docilidad, a los dos fragmentos que no querían convivir con los demás. Es el peligro que acarrea el dejarse llevar por los elementos perturbadores que utilizan: la reiteración y la utilización. El primero produce un efecto hipnótico y el segundo pone a prueba la tesis que interesa sin probarla, demostrarla o justificarla, sino haciéndola funcionar. Se sobreentiende que su funcionamiento es prueba de su verdad. En definitiva, manipulación difícil de captar si no estamos dotados de un pensamiento alerta capaz de descubrirla».

Luego llegan las guerras.

Hay que preguntarse quienes mueren en la guerra.

Sir Douglas Haig, Mariscal de Campo del Ejército británico combatió en la Batalla de Somme durante la I Guerra Mundial; nunca se aproximaba a sus soldados. Su Estado Mayor le recomendó hacerlo para estimular a sus decaídos soldados. Se acercó a uno de ellos y le preguntó: —¿Dónde empezó usted la guerra? El soldado no lo dudó:

—Yo no empecé esta guerra, señor; creo que fue el Kaiser.

Sin duda había llegado tarde y obtuvo la respuesta adecuada.

Espero que los líderes europeos no lleguen tarde y recuerden cual es el protocolo que mueve al mundo.

Les recomiendo la Ciropedia de Jenofonte, libro de cabecera de cualquier soldado, que dice que al hombre de confianza debes situarlo a tu izquierda para que te proteja ese lado que es donde está el corazón.

«Cuando llegaron los invitados al banquete, no hizo sentar a cada uno tal como estaba, sino que al que estimaba más, a su izquierda (porque un posible asesino intentaría alcanzarle en el corazón, por tanto, lo más seguro es tener a la izquierda al hombre de más confianza), pensando que este sitio es más apropiado para las agresiones que la derecha; al segundo en su estima, a la derecha; al tercero, de nuevo a la izquierda, y al cuarto de nuevo a la derecha -y así sucesivamente, si es que eran más-. Dejar en claro cuál era su estima por cada uno, esto a él le parecía bueno, porque donde los hombres creen que el que sobresale no va a ser proclamado ni a recibir recompensas, es evidente que entonces no muestran entre ellos afán de competir; en cambio, donde el mejor queda claro que es el que obtiene más ventajas, entonces es evidente que todos están muy dispuestos a rivalizar. Ciro de esta manera dejaba en claro quiénes eran los mejores ante sus ojos, comenzando desde el lugar que ocupaban a su lado, sentados o de pie. Sin embargo no asignaba el orden de los asientos a perpetuidad, sino que hizo usual el promocionar a un asiento más honroso por medio de nobles acciones, y si alguien flojeaba, el retroceder a un asiento menos honroso. Era un pundonor para él que el que ocupaba el asiento de honor quedase claro ante todos que era objeto de muchísimas atenciones de su parte. Estas costumbres instituidas en época de Ciro, hemos comprobado que permanecen igual todavía en nuestros tiempos».

Habrá que ver quién hace méritos y el pundonor de cada uno. Aunque esto se parece más bien a un «Sálvese quien pueda». Las leyes sin fuerza que las ampare no sirven de nada. Europa es uno y es el otro, pero en nada se parecen entre ellos. Van por libre sin saber el objetivo de cada uno. No hay alguien que mande ni Ejército que obedezca.

Que no gane la izquierda de las guerras. Es su hábitat, donde crecen como hongos que envenenan los estómagos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

26 febrero 2025