Esta foto, de propiedad y hechuras del Capitán de Navío Ángel Liberal Fernández, debería ser suficiente para alarmar no solo a la población de la Línea de la Concepción, sino a toda España e iniciar una acción contundente de la Unión Europea contra el Reino Unido. Porque España no lo hizo nunca ni lo hará. ¿Las razones?: tras esa verja podrían esconderse parte de esos secretos de la Seguridad Nacional que significan en muchos casos temas de cintura para abajo o movimientos de capital, que muchas veces todo va unido, desde las bodegas de un gran velero o de una lujosa embarcación de recreo. Vamos a llevarnos bien y dejemos la puerta de atrás abierta ya que a ambos no nos interesa cerrar el dineroducto. Pero no es eso lo que ahora vamos a tratar, aunque el tema es complejo y tiene muchas derivadas.
Centrémonos en el tema militar, en Gibraltar como Centinela del Estrecho y para vergüenza nuestra en territorio español.
El Capitán de Navío Ángel Liberal lleva años estudiando «el caso Gibraltar» y su información es a día de hoy la mejor fuente sobre lo que allí ocurre y existe mientras no se demuestre lo contrario. Con la sólida base de un militar y el análisis de un científico ha dado a conocer lo que sin su estudio nunca conoceríamos: la foto que les mostramos lo dice todo. Gibraltar es una colonia convertida en una base militar donde su población sirve de escudo a su finalidad. Una excusa para llevar a cabo un despliegue que desde el punto de vista militar y político es ofensivo, pero además denunciable.
El erizo al que se asemeja la fotografía que les mostramos está lleno de púas mortales y cada una de ellas responde a un elemento militar propio de un despliegue de guerra que ninguna nación en el mundo admitiría en su propio territorio por muy aliado que sea. Todo ello sin autorización, sin conocimiento y con una “invitación” de la ONU para descolonizarlo mediante negociaciones con España, como «colonia» que es, esperpéntico en los años en los que vivimos. El Reino Unido se ha dedicado a apropiarse del territorio español solo para armarlo hasta los dientes y junto a los Estados Unidos dominar el control del Estrecho y así internacionalmente hacerse imprescindible y no hacer caso a ningún organismo internacional y menos a la nación invadida y propietaria. Eso es así y no hay más.
Por mucho dinero y coste político que suponga para el Reino Unido, como España no hace ni el más mínimo esfuerzo para recuperar su territorio la situación la están llevando a límites escandalosos y alguien debería poner coto a esta singular actividad militar de un aliado que nos invade por la puerta de atrás. Si la expansión de la OTAN ha llevado a una guerra en Ucrania, por el sur de España hay otro tipo de invasión pero con el consentimiento de partes. ¿Hasta dónde llegará?
Todo esto es un escándalo y una muestra palpable de como son las relaciones internacionales y el papel que en ellas juega España. Naciones miembros de una organización defensiva político-militar se permiten sin autorización introducir en tu territorio un despliegue militar para controlar lo que tu deberías controlar y compartir con tus aliados y lo hacen, como la reciente historia ha demostrado, con grave riesgo para la población de la Comarca circunvecina.
Lo más vergonzoso es que se utilice a la población de la Comarca como moneda de cambio y que los sucesivos gobiernos españoles hayan callado y admitido que nuestros trabajadores de la Línea de la Concepción sean rehenes de Gibraltar y no les hayan dado una salida a sus necesidades, a sus perentorias condiciones de vida que les obligan a cruzar la dichosa verja para ganarse la vida en un territorio español ocupado y convertido en polvorín británico. Una bomba activa en el sur de España.
Deténganse ante la foto un momento, el suficiente para leer la leyenda de cada una de las púas y después piensen en lo que han visto y el lugar que eso ocupa geográficamente.
Bueno pues el hecho en estos momentos es que a raíz del brexit hay una negociación que nadie conoce (¿la oposición?) y que, por parte española, se pretende que termine con el levantamiento del velo en
forma de verja para que la invasión sea más fácil, segura y rentable.
«Antes de entrar en guerra examinad previamente la magnitud de los elementos imprevisibles, ya que aquella, al prolongarse, suele confiar al azar la mayoría de las circunstancias, azar del que nos encontramos a la misma distancia y sobre el que se cierne la incertidumbre respecto a cuál de los dos se verá favorecido» (Tucídides. Historia de la guerra del Peloponeso).
La guerra: esa desconocida. Sería un excelente resumen de este fenómeno –humano—cuya finalidad no cambia con el paso de los tiempos: destruir, dominar.
El afán siempre fue hacerlo a escondidas, de lejos, sin que hubiese que ver la cara al enemigo. Desde el arco al dron el sistema es el mismo: matar de lejos. Dios Apolo, el que mata de lejos. Aprendido en la caza, arte primario de la guerra, donde hay que practicar la astucia estudiando al animal a matar, la inteligencia para superar la de la naturaleza. De ahí que la guerra sea contra natura y en su progresión acabará destruyendo el mundo terrestre.
Ya empiezan a instalarse las primeras bases en otros planetas y existen naves preparadas para la huida. No es ciencia ficción. Los seleccionados bien lo saben y se van relevando conforme pasa el tiempo.
El escenario bélico está formado por hombres, armamento y material, el terreno (urbano o no, marítimo y aeroespacial) y el ambiente en sus aspectos humano y físico.
El armamento y el material condicionan la intervención del hombre en la guerra, es decir son los culpables de que se utilice de una u otra forma el movimiento y el choque, el fuego y el trabajo.
Aun con la amenaza nuclear presente, la invasión de Ucrania se reviste de todas las características de la guerra clásica donde están en práctica al completo los principios de la guerra:
–Voluntad de vencer
–Libertad de acción
–Capacidad de ejecución
A pesar de ello en los dos largos años que llevamos de guerra sobrevuelan dos principios complementarios que en cualquier momento harán cambiar el curso de la contienda: la seguridad y la sorpresa.
La primera es precaverse contra la acción del enemigo para evitar que nos sorprenda y ha sido a través de la Inteligencia estadounidense como hasta ahora lo ha logrado Ucrania. La sorpresa consiste en obligar a combatir al enemigo en el lugar o en el momento por él inesperado o emplear medios o procedimientos por él desconocidos.
Este será el final de la guerra: Sorpresa como elemento principal de esta guerra.
Se utilizará un medio hasta ahora desconocido que situará al otro en condiciones de inferioridad y quebrantará su moral. Como el fuego griego.
¿Qué? ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? Todo depende de las inversiones. No es sorpresa saber que la guerra es un negocio rentable. Para el negocio la sorpresa muchas veces no llega en forma de arma, sino de cese o nombramiento.
Secreto. Pero estamos cerca. Tanto como la distancia que nos separa de Troya donde se introdujo una sorpresiva arma que acabó con los troyanos.
Paseo de Los Olivos-Pazo de Santa Cruz de Ribadulla. Envueltas en el leve celofán de la neblina -inevitable casi por el lugar en que nacieron- las camelias del Pazo de Santa Cruz de Ribadulla son, amén de ilustres, ilustradas. Ilustres, por antiguas y ligadas al abolengo de la casa. Ilustradas porque, incluso algo marchitas ,con ese tacto de papel, de seda vieja, que les queda cuando ya pasó su tiempo. Gaspar Melchor de Jovellanos.
La velocidad a la que se difunden los «bulos», (informaciones falsas, creadas a propósito de tal manera que sean percibidas como verdaderas), y la buena fe con la que mucha gente se los cree, a todos nos crea la oblligación de contrarrestarlos, porque nos jugamos mucho.
Por desgracia hoy en España el número de necios parece que es infinito. Lo dice el Eclesiastés en latín: «Stultorum infinitus est numerus». Dios los cría y posteriormente y en algunas Comunidades Autónomas, la tramontana y la galerna los amontona.
Los bulos son un arma y los desinformadores son cada vez más numerosos. Están opinando demasiados, sepan o no de cualquier tema, sobre todo actores y deportistas. Me acuerdo cuando varios de los primeros se reunieron en torno a una Plataforma de Apoyo a Zapatero (PAZ), durante las elecciones generales del 2008, «los de la ceja» les llamaron, y es que hay gente que con tal de salir en la foto se apunta a un bombardeo. Como dijo el torero «hay gente pa tó»
En realidad a los profesionales del bulo, no les preocupa el mensaje, lo que de verdad les importa es la audiencia.
Unos dicen que el aleteo de las alas de una mariposa en la selva amazónica de Brasil, puede desencadenar un tornado en Texas. Según la «Teoría del Caos», ese aleteo se puede sentir al otro lado del mundo. Es el efecto mariposa, que implica que si en un sistema se produce una perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, a veces incrementado por bulos, podrá generar un efecto mucho mayor.
Más que el aleteo de una mariposa, algunos investigadores prefieren hacer referencia al experimento del doble péndulo. Son dos péndulos acoplados, es decir un péndulo unido al extremo de otro péndulo. Cuando se trata de uno solo, el movimiento es bastante simple, pero cuando son dos los que oscilan, se vuelve impredecible y caótico.
Los medios de calidad deben desarrollar un papel clave ante el ruido online de esos bulos, pero en ningún caso callarse ante un supuesto «fango».
Este verano se ha dado en llamar «fango», a cualquier ataque que el Presidente pudiera recibir. Si su mujer está citada para comparecer por presuntos delitos de tráfico de influencias, fango; si su hermano, ha cambiado de residencia fiscal a Portugal teniendo un pagador español, «fango»… En Portugal, al jamón le llaman presunto, mientras que, en España, el presunto es casi siempre un chorizo.
No creo que el equipo del presidente entienda la palabra «fango» como lodazal o pocilga donde retozan los puercos, seguro que para ellos es como el limpio estrato en el que se crían las famosas camelias de Ortigueira, en el pazo de Santa Cruz de Ribadulla.
Aunque por todos es sabido que el verdadero maquinista de la «máquina del fango» es el propio Sánchez, por eso conocer los últimos autos del Supremo, relacionados con la polémica ley de amnistía, y activarse la máquina ha sido todo uno, «el puto amo» como le llaman algunos de los suyos, vamos.
La máquina del fango, que ya nos la había presentado Umberto Eco, es la práctica del: «difama que algo queda».
Dijo la sartén al cazo: «¡Aparta, que me tiznas!»;dijo la urraca al tordo:«¡Jesús, que negro eres!». Y así siguen lo políticos en nuestro país, viendo la paja en el ojo ajeno e ignorando la viga en el propio.
La libertad de prensa no se consigue a base de decretazos, debe ser cosa de todos, no de un parlamento y mucho menos de un presidente enojado. Frente a los bulos, rigor, frente a las difamaciones, derecho al honor.
Siempre hay alguien dispuesto a poner el «ventilador» en marcha, todo con tal de pescar en río revuelto, por eso a los que incitan al odio en las redes por medio de «bulos», habría que quitarles la careta.
Y por fin en el verano apareció la palabra mágica por boca de Pedro I El Mentiroso: «federalización», y como dice el refrán: El que se acuesta con un mentiroso, engañado se levanta.
Charles de Gaulle en el Palacio Borbón de París, justo frente a la Plaza de la Concordia, proclamó ante la Asamblea Nacional Francesa (cámara baja del Parlamento) que «un país que produce 365 variedades de queso es ingobernable»: Camembert , Emmental , Comté, Le Saint-Nectaire, Crottin de Chavignol ,Roquefort, Brie…. (Hoy hay 1.200 tipos). La disparidad de criterios ha vuelto a Francia, y no solo en materia de quesos.
Parte de los muchos problemas que tenemos, es que nuestro reino está constituido por privilegios históricos que no todos gozan. El País Vasco se agarra a lo acordado tras la Tercera Guerra Carlista, y Navarra a la Ley Paccionada de 1841. También privilegios electorales que hay en las pequeñas Comunidades, como el que un voto soriano valga como tres madrileños. (Un escaño por Madrid cuesta 101.453 votos. En el extremo contrario, para conseguir un diputado por Soria, basta con obtener 28.709 papeletas). Ahí tenemos al arquitecto Tomás Guitarte de Teruel Existe.
Varios de ellos, y de nuevo aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, junto con algún que otro cargo ministerial de ambos sexos, alimentan la hilaridad exhibiendo su capacidad aplaudidora, y su tendencia inoportuna para el insulto, el bulo y la provocación, todo mediocridad, muy lejos del talento.
Todos ellos, deberían aprovechar las vacaciones para leer el libro que les ilustrara debidamente de como hacer mejor su trabajo y que les ayudara a valorar el significado del silencio. La obra del jesuita Baltasar Gracián «El arte de la prudencia», donde nos habla del recatado silencio de la cordura y donde nos dice que ese silencio es el santuario de la prudencia.
Si supiera sus direcciones, tendría a bien el enviárselos…aunque sé que su lectura será para ellos como para un jinete un oxer infranqueable. Como no lo van a leer, con la expresión de García Márquez en «Cien años de soledad» les digo: ¡Apártense vacas!
A mis años, sigo sin saber que para unas cosas basta un clic y para otras se necesita un doble clic. Con las nuevas tecnologías nos habéis arrinconado. A la gente de superior edad, se nos ha apartado de la vida, aunque Joseph Biden y Donald Trump no estén de acuerdo. Dos abuelos, uno enfurecido y el otro despistado y a punto de recibir la extremaunción, se disputaban el control del botón nuclear. Lo mejor será dejar ese botón nuclear fuera del alcance de ambos.
Cambiando de mano por diagonal, os contaré que una parte lúdica de mi infancia la ocupaban aquellos partidos de futbol sin final, donde bastaba una breve formalidad para la formación de los dos equipos, simplemente «echando pies».
Echar a pies era una forma de echar a suertes para ver las alineaciones, consistía en ir andando los capitanes de los equipos poniendo un pie a continuación del otro. Cuando se encontraban, el último que pudiera colocar su pie diciendo la frase «monto y cabe» elegía primero.
Aquellos partidos de mi infancia, no eran pachangas, sino partidos serios y apasionantes, algo parecido como cuando España ganó a Francia en la semifinal, al rocoso equipo «les bleus» de Deschamps, y pasó a jugar y ganar la final de la Eurocopa 2024,contra Inglaterra. Doce años después, el equipo español volvió a una final de la Eurocopa, y al ganarla, fue la cuarta para nuestra selección, una marca que nadie tiene.
La primera de esas copas se ganó siendo entrenador de la selección el Capitán de Infantería José Villalonga Llorente, destinado en el Batallón del Ministerio del Ejército, Unidad que prestaba el «servicio de guardia» en el palacio de Buenavista de Madrid, entonces sede del Ministerio del Ejército, y en la actualidad del Cuartel General del Ejército de Tierra. En 1947 Villalonga obtuvo el título de profesor de Educación Física en la Escuela Militar de Toledo siendo el primero de su promoción.
El pasado julio vibré con los triunfos en Wimblendon viendo ondear nuestra bandera y oir nuestro himno con más respeto que el que aquí le tenemos.
En la ceremonia inaugural, los Juegos empezaron mal izando la bandera olímpica al revés ¿por error?; los dos aros que van en la parte inferior, el amarillo y verde, fueron colocados hacia la parte superior; y los aros superiores, el azul, negro y rojo, se vieron en la parte inferior. Para rematarlo más tarde, con una escena provocadora, chabacana, con un derroche de zafiedad, mal gusto, burla y desfachatez… al aparecer en la Última Cena un grupo de «drag queens», con el brindis de un enorme dios Baco que me pareció el retrato vivo de un pitufo.
Todo trasnochado y sin sentido, Luis Buñuel como siempre incluyó en una de sus películas elementos surrealistas y un agudo humor negro, sin ir más lejos, ya hizo algo parecido a mediados del siglo pasado en la película Viridiana de 1961, la obra fue duramente criticada por su representación irónica de la caridad cristiana y por su osada irreverencia hacia la religión. Fue una pena que Francia no aprovechara la oportunidad pues con la inauguración, suprimiendo varias escenas, se hubiera llevado otro oro.
Me parece que esas polémicas escenas nada tiene que ver con los valores que amparan los Juegos Olímpicos: esfuerzo, superación, lealtad con los compañeros, sana competencia, nunca despreciando al contrario y menos reírse de los demás. Francia, te has cubierto de gloria, de mierda quería decir, mirando hacia otro lado en esas escenas de la inauguración, ya no sabía si estaba viendo un desfile del orgullo gay-LGTB o la ceremonia de los Juegos.
¿Alguien se acuerda de Charlie Hebdo, el semanario satírico francés?, y del tiroteo llevado a cabo en París el 7 de enero de 2015, cuando dos hombres enmascarados, armados con fusiles de asalto entraron en las oficinas de la revista, matando a doce personas e hiriendo a otros once al grito de «Al·lahu-àkbar» (Alá es el más grande).
¡Y como no! Surgió de nuevo el debate de la mujer en las pruebas de boxeo. Los médicos dicen que el organismo de una boxeadora argelina presentaba altas concentraciones de testosterona que su propio cuerpo generaba de forma innata. De ser así estaríamos ante una ventaja natural que tendríamos que aceptar, de la misma forma que aceptamos que una jugadora de baloncesto pueda medir 2,20m. Una mujer «cis» (mujeres que viven en el sexo que les fue asignado al nacer), no es «trans» (con identidad de género diferente de su sexo asignado), y por eso muchos se enfadan, y también, como hacen los malos políticos, la culpa es de los que que intentan hacerse fuertes con el «bulo». (El prefijo «cis» de la palabra cisgénero, proviene del latín que significa «del lado de aca» o «de este lado»: ahí lo dejo.
De forma individual sin bandera ni himno, 15 deportistas rusos y 17 bielorrusos participaron en París, de la misma forma que lo hicieron 36 atletas: 23 hombres y 13 mujeres en el Equipo Olímpico de Refugiados. Me recordó a los Juegos de Berlín de 1936, donde Hitler, en un primer momento, intentó utilizarlos como enorme aparato de propaganda nazi, aunque esos Juegos han pasado a la historia por el éxito del atleta afroamericano de color negro Jesse Owens. En Berlín el triunfo del olimpismo sobre la política y las discriminaciones raciales, políticas o religiosas fue rotundo, llegando al extremo que los alemanes incluyeron en su equipo olímpico a unos pocos atletas judíos, como la tiradora de esgrima (florete) Helena Mayer, que conquistó la medalla de plata, con cinco victorias y 19 tocados, detrás de la húngara Schacherer con una victoria más.
Haciendo balance de los Juegos, los voceros en este caso nos dejaron con la boca abierta diciendo que nuestros deportistas, con las 18 medalla conquistadas, habían sacado un diez. Les faltó decir que la tercera parte de esas medallas las lograron deportistas nacidos fuera de España, aunque, para compensar, se conforman y presumen por su éxito en la política migratoria.
Investigo si hay ministro de deportes en España y sí, es Pilar Alegría, que también es ministra de Educación, Formación Profesional y Portavoz del Gobierno. Señora ministra de Deportes de sobra sé que usted de esto no sabe nada, por eso me dirijo a los Presidentes del Consejo Superior de Deportes, y del Comité Olímpico Español (este con 19 años en el cargo), haciendo referencia a la nota de diez que dieron a nuestros deportistas. Siempre la complacencia fue la señal de todo declive. Hasta Rumanía obtuvo más medallas que España. Digo yo que este papelón tendrá responsabilidades políticas, pero en qué demonios se gasta el dinero España. En fomentar el deporte, está claro que no.
Antes a los culebrones de verano les llamábamos «serpientes de verano», aunque también Elvira Lindo en «El País» inventó aquello de «tintos de verano», pero he de reconocer que prefiero un trago de morapio con sifón y hielo, para aguantar los bulos y embustes noticiosos.
Lo que no fue ni culebrón ni serpiente de verano, ha sido la penúltima disparatada aventura que sufrimos en el verano, que ni el mismo Francisco Ibáñez hubiera podido superar. Con tan solo tres palabras le han servido al académico español Arturo Pérez-Reverte para revolucionar a nosotros sus seguidores: «Mortadelo y Puigdemont».
Después de la indecorosa venida, llegó el grotesco regreso, pues de inmediato tomó las de Villadiego. La operación del Gobierno «salvar a Puigdemont» fue todo un éxito. Como para sentirse orgullosos del ridículo y de la decadencia de España. No hace falta tener muchas luces para saber que Puigdemont se ha escapada por segunda vez de España porque así lo han querido los muchos indeseables que mandan en ella, dando hacia el exterior una penosa imagen representada por un Gobierno pelele de los independentistas.
En los Juegos, y sobre todo en la Eurocopa, he visto en los estadios lo que nadie quiere ver en el «Continente Viejo», que el sentimiento nacional sigue vivo, y las naciones sobreviven a la globalización.
También vi un partido de «voleibol playa femenino», donde luchaban deportivamente, dos mujeres en bikini y las otras dos con un traje negro, «hiyab» que tapaba todo el cuerpo salvo cara manos y pies. Y me gustó la escena, porque mostró que el deporte tiene la capacidad de superar las diferencias religiosas y culturales, buscando más lo que nos une que lo que nos divide, si es así, bienvenido el «burka olímpico»
Lo que si sé, es que hoy día nunca será el deporte el opio del pueblo como hace tiempo decían, y bien que nos lo recordó el General José Villalba Riquelme, el que modernizó la enseñanza militar e impulsó la educación física tanto dentro como fuera del Ejército, y además creador, en diciembre de 1919, de la Escuela Central de Educación Física de Toledo. Nos dejó dicho que: «Un cuerpo sano y robusto es productor de los grandes ideales y de los grandes hechos».
Como los que hacen los marchadores: la granadina María Pérez y el extremeño Álvaro Martín, que aparte de ganar medallas de todos los colores, visitan y ayudan a los niños enfermos oncológicos. Y ya metidos en el «tiquitaca» de nuestra marcha, y aquí si son todos nacidos en España, recordar que la primera medalla olímpica del atletismo español fue de la marcha, Jordi Llopart en Moscú´80; también la primera de oro es de la marcha, Dani Plaza en Barcelona´92; ¿La primera medalla de una mujer? María Vasco, en los 20 kilómetros de Sidney 2000…
Y hasta aquí, lo que he recordado, mientras disfrutaba del verano y de los Juegos.
Una vez más ese instrumento de paz y de comprensión humana que son el deporte y el olimpismo cubrieron con su llamada, sin necesidad de «echar a pies», a toda la humanidad.
«Au revoir París» se acabó la función. «Hello Los Ángeles» empieza la película.
Pero qué sabré yo de bulos, fangos y deportes si tampoco entiendo de camelias y quesos.
Muchas imágenes acompañan a las preocupantes noticias sobre España y su futuro inmediato. Informarse es desolador.
El tema elegido es indiferente. Más de lo mismo.
Quedémonos con la imagen de la esperanza.
Permítanme que hoy exprese mi alegría y gozo al ver a la Princesa de Asturias, la ya alférez del Ejército de Tierra, incorporarse a la Escuela Naval de Marín para completar su formación militar en la Armada.
Me emociona la imagen.
Les voy a ser muy sincero: me emociona la imagen de nuestra jovencísima Princesa, nuestra futura Reina. Esa cara, ese gesto, ese estilo no puede engañar y sé por quienes están cerca como destaca su espíritu de sacrificio y algo muy apreciado en la vida militar: el compañerismo. Me emociona.
Contagia su sonrisa que mucho va a necesitar para afrontar un futuro reinado lleno de contratiempos y de reveses. Su paso por las Academias Militares va a ser un duro, pero dulce caminar, algo que jamás olvidará, que hará que sea más humana, servicial, disciplinada y valiente. Toda su vida recordará estos momentos vividos en camaradería, con el tiempo justo para el trabajo, la disciplina, los agobios, la uniformidad, las formaciones, las prisas, los ejercicios, los sudores, las conversaciones que salen del alma, confidencias, compañerismo, ¡tantas cosas!
Inolvidable vida la de una Academia Militar. ¡El compañerismo! ¡Cuánto lo echará de menos en el futuro nuestra Princesa! El mando es soledad y ser Reina es un ejercicio de amor y soledad eterno, hasta el último día.
Confiar en tu generosidad y virtudes, en la entrega y el sacrificio, en estudiar y trabajar, en la honradez y el sacrificio.
En la capilla de la Escuela hay una placa que dice: «El que no sepa rezar que vaya por esos mares, vera que pronto lo aprende, sin enseñárselo nadie«.
Al ver a nuestra Princesa se me alegra el alma y recuerdo aquel bello poema de Rudyard Kipling titulado Una canción en la tormenta:
Es el Cid Campeador <<catedrático de valentía>> según el apotegma de Juan Rufo. Cátedra que entre españoles nunca quedó vacante. Su asignatura está escrita en la historia y nunca termina de redactarse el texto definitivo. El valor está en cada soldado, se le supone; hasta que el combate se lo reconoce: heroico, distinguido, reconocido. Los soldados somos permanentes alumnos de esa asignatura.
<<El oficial ha de abstenerse en el combate de realizar alardes inútiles de valor>> […] <<todas sus actividades y todo su valor, en el verdadero concepto de esta palabra, han de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado, las energías físicas y morales de su tropa…>>. Así dice el antiguo Reglamento Táctico de Infantería, olvidado en muchos casos, obsoleto para algunos, pero insustituible para el que conoce el arte de la guerra.
Aunque ya no haya gritos de guerra, ni se cante en el momento decisivo el himno del Regimiento, siempre será necesario el valor y su expresión en el gesto, en la acción, en el comportamiento y en la formación. Se forman los valientes en el duro entrenamiento de la vida diaria. Coraje, empuje, frialdad, serenidad, furia, distintos tipos de valor que deben pasar por el crisol del honor para una vez fundidos construirse en el amor a la esposa, a los hijos, a los compañeros, al deber del juramento, a tu Patria. Lo hace en las cátedras de formación que están en las Academias Militares, en el entrenamiento diario, instrucción y adiestramiento, pero sobre todo y por encima de todo en la historia. Un soldado se forma en el valor y en el honor de sus antepasados.
Las primeras palabras que el hombre dejó escritas estaban dedicadas al valor: La Ilíada. La literatura occidental empieza con Homero; narrando las hazañas de los héroes alrededor siempre de esas virtudes: valor y honor. Si aquellas historias eran entonces memorizadas por los estudiantes hoy ya forman parte de nuestras entrañas. Porque la ciencia avanza y se desarrollan tecnologías, pero poco lo hace el alma, lo de dentro, que siempre sigue con los mismos interrogantes. La Ilíada sigue encabezando la modernidad. Todos seguimos siendo homéricos. Sus personajes, héroes o cobardes, son la cotidiana rutina de nuestra vida que no ha cambiado por dentro.
El valor y el honor brillan en La Ilíada junto al conocimiento de su irrenunciable necesidad para hacer frente al combate de la vida entera. En ella siempre están juntos el miedo y el valor, el odio y el amor, la sombra y la luz, lo mortal y lo inmortal: la vida al fin.
A veces es necesario reflexionar para ser valiente. Hay distintos valores, desde el reflexivo de Héctor que <<ha tenido que aprender a ser valiente y pelear en primera fila>> al de Aquiles que no necesitó aprendizaje.
El valor en los héroes de la Ilíada significa amar más la vida en su intensidad que en su duración. Es cosa de héroes.
Cada valiente muestra un rasgo definitorio y todos, a pesar de sus debilidades, lo son: valientes y honorables. Diomedes <<valiente en el combate>>, caballero y cortés, se atreve a luchar contra los dioses, lo divino y lo humano enfrentados, hiere a Afrodita, a Ares con su lanza. También es capaz de entablar tregua amistosa con su enemigo Glauco.
El gran Ayante Telamonio, como una roca, que no retrocede de donde le han puesto y allí permanece con impetuoso valor, siempre de cara.
Son soldados. Arquetipos de lo humano. Del valor y su contrario. Todo está en la Ilíada.
El valor junto al honor son rutina entre nuestros soldados. La gran mayoría de las historias permanecen ocultas. Incógnitos héroes. Causa extrañeza que no se haya concedido ni una sola condecoración al valor heroico o distinguido, Laureada o Medalla Militar, desde 1958 fecha en que se concedió la última Laureada al Caballero Legionario Maderal Oleaga en la acción de Edchera, la guerra olvidada de Ifni.
Héroes sigue habiendo. Guerras también. Hechos heroicos cada día. En este blog lo hemos contado. Proceso de concesión, de reconocimiento al valor distinguido, individual, ninguno que sepamos. ¿Qué es lo que impide distinguir el valor?
Esa es otra de sus características. No espera recompensa alguna. Aunque es necesario reconocerlo y difundirlo como ejemplo. Somos poco generosos a la hora de los reconocimientos.
En la entrada al comedor de la toledana Academia de Infantería hay una placa que sobrecoge.
Dice así:
Comedor Capitán Arredondo
Caído en 1924 al frente de su Compañía de la Legión
Sesenta acciones de combate
Diez heridas de guerra
Un ascenso por méritos de guerra
Dos Laureadas de San Fernando
Correspondería que ese nombre <<Capitán Arredondo>> lo llevase el Patio de Armas de la Academia de la Infantería, donde forman a los infantes, donde reside la cátedra del valor.
En uno de los pasillos se puede leer la definición del valor heroico:
<<Es la virtud que, con relevante esfuerzo de la voluntad, induce a acometer excepcionales acciones, hechos o servicios militares, bien individuales o colectivos, con inminente riesgo de la propia vida, y siempre en servicio y beneficio de la patria o de la paz y seguridad de la Comunidad Internacional>>.
La cátedra del valor no está vacante. Son legión sus titulares, reconocidos o no, que cada día imparten su magistral lección desde el silencio y la humildad.
El texto sobre la valentía y el honor sigue escribiéndose. Nunca se acabará su redacción.
Es la grandeza de que este Ejército, el español, pueda seguir diciendo: “Sin novedad”. Tranquiliza escuchar la breve sentencia que resume una jornada en paz y sin desasosiegos, sin que nada haya roto la habitual evolución de los hechos.
Lo escucho ahora en el lenguaje cotidiano, a diario, convertido en introductorio saludo.
-¿Qué tal estás?
-Sin novedad, que con la que está cayendo no es poco.
Muchos se extrañan de aquel famoso “Sin novedad” que dio el general Moscardó cuando se liberó El Alcázar toledano a comienzos de la Guerra Civil. Con una ruina detrás, un paisaje de escombros y desolación, el general se dirigió a Franco y mientras saludaba marcialmente dijo:
“Sin novedad en el Alcázar mi general”. Así era, no se equivocaba.
En la milicia solo hay un factor que cuente como novedad: la pérdida del honor. Cuando ocurre se calla, se agacha la cabeza y se da por perdido todo. La vergüenza asola alma y cuerpo. Mejor morir.
Perder el honor es la única novedad sobresaliente y definitiva. Es perderlo todo. Se puede perder un combate, una guerra, pueden suceder mil avatares, pero mientras el honor esté intacto el parte inicial será: Sin Novedad. Luego vendrá todo lo demás.
El honor es cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.
Iba a dar comienzo la batalla de Waterloo. El general Uxbridge, segundo de Wellington, fue a la tienda del general español Miguel Ricardo de Álava y Esquivel, persona de confianza de Wellington y miembro de su Estado Mayor, a preguntarle qué deberían hacer. Álava le acompañó a entrevistarse con el Duque que, después de mirar fíjamente y con complicidad al general español, puso la mano en el hombro de Uxbridge y le dijo: «Una cosa es segura, que suceda lo que suceda, usted y yo cumpliremos con nuestro deber». Sonrió el vitoriano general español y se despidió de Wellington acompañando a Uxbridge hasta que se perdió su caballo entre las tropas. Todo estaba dicho. Las órdenes claras.
Se pierda o se gane, el honor se mide desde otros criterios más duros y exigentes.
La vida te sorprende con sus hábiles jugadas, casualidades o no, pero el caso es que volvemos a Waterloo, donde de nuevo se encuentra el enemigo, jefe y Estado Mayor. Desde allí se ataca, se hacen los planes y dirige la ruptura de Cataluña con España.
No veo por ningún lado a Wellington ni al general Uxbrideg. Tampoco distingo entre los generales al vitoriano héroe español Miguel Ricardo de Álava y Esquivel.
Es una batalla que habrá que ganar. Al finalizar, por encima de todo, habrá que decir con la mirada bien alta: Sin Novedad.
Si no es así querrá decir que hemos perdido el honor. Lo habremos perdido todo y no habremos cumplido con nuestro deber. ¿Agacharemos la cabeza humillados por el deshonor?
Que cada cual se examine y vea cual es el deber que hoy, aquí y ahora, debe cumplir. Obras son amores…
Vuelvo a repetir: No me quieras tanto, quiéreme mejor.
Cuentan que el libro El Arte de la Guerra de Sunzies una obra que suele leer mucha gente ajena al mundo de la guerra. Sonrío. Nadie es ajeno a la guerra; están en pleno combate los jefes de las empresas, políticos, directivos y hasta el famoseo; los psílites forman en alguno de los flancos. Hay para todos: jefes, vélites, hastarios, príncipes y triarios, incluso équites.
La guerra suelen interpretarla todos, menos los militares. Suelen entenderla todos (My way) menos los militares. Todos hablan de ella, menos los militares. De la guerra todos son protagonistas, menos los militares.
La guerra es un asunto que no está escrito sino inscrito en la condición humana por lo que su redacción entra de lleno en la metafísica, en su imposibilidad de ser o no ser. El Arte de la Guerrano es un tratado militar donde vayas a aprender la táctica de la batalla, sino todo lo contrario, aprenderás a no tener que ir a ella y, por ello, a ganarla. ¿Cómo? Sin darla. Esa es la guerra y ese es el misterio del Arte de la Guerra que se mueve en ese ámbito imperceptible, ahora ya alcanzado, que no distingue entre guerra y paz. Puede que el número de muertos sea ahora menor, pero aumenta de manera escandalosa el de esclavos. Es el resultado de una pandemia tan invisible como eficaz.
De la guerra habrá que buscar una nueva definición, más allá, su no ser, en la filosofía. Lo dice de manera rotunda e inteligible el maestro Albiac: «La guerra es el arte del no yo: sabiduría» (Diccionario de ADIOSES, Confluencias, 2020). Ese es el comienzo de todo.
Siempre la guerra. Nos asusta cuando el filósofo nos habla del experimento de 1914 «tan doloroso para el alma europea, porque no es un deseo cualquiera el que se estrella contra la realidad; es el deseo ilustrado más básico: la ensoñación de que todo, absolutamente todo, en el comportamiento humano pudiera ser gradualmente reductible a educación y cultura». Y nos dice que ese majestuoso proyecto del género humano se desmorona en el estruendo de las trincheras del 14.
Tendrá que caminar la educación y la cultura con la guerra, no hay alternativa; no habrá arte, sino guerra sin más, las armas son herramientas de mal agüero, ahora son otra cosa, de tal manera que lo que empezó siendo una parte, ahora se ha convertido en un todo donde no hay diferencias entre soldados y civiles. Todos son protagonistas en el escenario bélico, el que buscaban; ahora la guerra en un hecho total que se representa cada día, sin día de descanso.
Europa murió y en su intento de redimir culpas camina hacia una deshonrosa capitulación; «Ni un solo aliento de fuerza ha vuelto a adivinarse sobre Europa después de aquello. Europa cerró su tiempo en la guerra del 14». «La Gran Guerra primero; luego el oscuro ascenso de estalinismo y fascismo; la segunda guerra mundial, de inmediato, como colofón resolutorio. Y sus cincuenta, impensables, millones de víctimas…». Ahora esto.
Hoy vivir en Europa es, aún, «sobrevivir en los escombros de después de esa guerra».
De nuevo la inquietud cuando el maestro Albiac nos recuerda la hipótesis más original del ensayo clausewitziano: «La paz es un acto de guerra», que sale, sin duda, del fondo de Spinoza «Si los sujetos de un cuerpo político no recurren a las armas porque el terror los paraliza, debe de hablarse más de ausencia de guerra que de paz».
España acompaña a Europa en su agonía. «Lamentemos nuestra desdicha de haber venido a nacer para ver eso; la capitulación sin condiciones del 14 de marzo de 2004. Y las que siguieron luego. Hasta aquel sombrío 2018 en Barcelona».
¿Dónde está el arte? Ciencia analítica para destruir sin matar, robotización en marcha, arte difícil de asumir.
Ensoñación reductible a educación y cultura que se desmoronó en las trincheras de ratas y piojos cuando cobardeaban los que deberían alzar el ánimo. Se hizo la traición un intruso entre los ejércitos de los vencedores y de los vencidos. El mejor de sus generales se despojó del uniforme y se dedicó a otros menesteres más rentables como repartir eufemismos de misiones de paz sin saber muy bien que aquello era la guerra.
El Arte de Sunzi nada tiene que ver con esto que hoy vemos al otro lado de la colina.
No asomen la cabeza; mejor vivir, como lo hacemos, en la ignorancia.
El Diccionario de Adiosesdel filósofo abre una puerta por donde entra la sombra de lo que hemos sido. Imprescindible. Falta saber lo que seremos. Pendiente de los resultados de esta nueva guerra, nosotros, los que ya cumplimos, decimos adiós. En paz y en guerra, que no deja de ser Harmonía.
Me ha sorprendido la pregunta. Mi nieta tiene 15 años y nunca la he visto interesada por los temas militares. En cierta ocasión les conté que cuando era más pequeñita, yo mandaba la Legión, dijo en el colegio que su abuelo era “cojonario”, lo que sorprendió a su tutora a la que hubo que explicar el significado y el porqué de aquél término. Fue la única aproximación al mundo militar que he percibido en ella, por lo que la pregunta,que ahora de sopetón me ha lanzado, además de sorprenderme me ha hecho reflexionar.
Quizá recuerden aquella frase: “Señoras y señores, se acaba la mili”; fue histórica en el año 2001, pero ya es sólo eso, historia olvidada. Anunciaba el fin del servicio militar obligatorio, la famosa «mili», y significó un cambio de mayor trascendencia del que nos imaginamos. No pretendo hoy valorar los aspectos positivos o negativos de aquella medida; me limitaré a contestar a mi nieta y de camino puede ser que les aclare algún concepto. Suspender el servicio militar obligatorio pudo ser adecuado pero se hizo con imprudente precipitación, sin un estudio previo y riguroso. Como es costumbre en España, la medida se adoptó por razones electoralistas, de partido y, para más inri, de manera casual. Ocurrió lo que desde el mando militar se temía, una grave crisis operativa en las Fuerzas Armadas con consecuencias de todo tipo y no sólo por la falta de personal. Pero lo peor de todo es que nos ha dejado ante un claro y flagrante incumplimiento de un derecho constitucional. En contra de lo que se cree el servicio militar no está suprimido sino suspendido. Nadie puede suprimirlo mientras no se modifique la Constitución.
El servicio militar obligatorio ya figuraba en nuestra Constitución de 1812…»Ningún español podrá excusarse del servicio militar cuando y en la forma que fuese llamado por la ley», decía su artículo 361. Esta prestación fue recogida en las sucesivas constituciones y en contra de lo que se piensa sigue vigente en la actual.
Lo que es novedoso en nuestra actual Constitución es considerar la participación de todos en la defensa nacional como un derecho y no sólo un deber.
La defensa nacional ha dejado de entenderse un asunto exclusivo de los ejércitos y ahora debe contemplarse como un derecho-deber de todos los españoles.
Dice el artículo 30 de la actual Constitución:
1. Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España.
2. La ley fijará las obligaciones militares de los españoles y regulará, con las debidas garantías, la objeción de conciencia, así como las demás causas de exención del servicio militar obligatorio, pudiendo imponer, en su caso, una prestación social sustitutoria.
3. Podrá establecerse un servicio civil para el cumplimiento de fines de interés general.
4. Mediante ley podrán regularse los deberes de los ciudadanos en los casos de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública.
«Deber de defender a España» y «derecho de defender a España», son un mandato constitucional. El derecho implica la imposibilidad de ser discriminado en el ejercicio de las obligaciones derivadas de ese deber así como la imposibilidad de discriminar a cualquier español en el acceso a las Fuerzas Armadas o a otros cuerpos que participan en la defensa de España. ¿Alguien me puede explicar como se está cumpliendo este derecho y deber constitucional?
El reservismo no ha logrado dar respuesta al mismo y se ha convertido en algo testimonial sin la necesaria voluntad para desarrollar las enormes posibilidades que ofrece. Escasas las plazas de reservistas, escasas las posibilidades de lograr una, y escaso interés en financiarlo y desarrollarlo. No existe reserva alguna que responda a las necesidades de movilización y la que hay a base del personal profesional licenciado está sin una regulación eficaz y probada.
La actual situación no permite cumplir con el deber de cualquier español de defender a España y menos exigirlo como derecho. Podemos admitir que el servicio militar no venga impuesto por la Constitución y sea sólo una de las posibles obligaciones que el legislador puede utilizar como instrumento para la defensa de España y así entender la actual suspensión, no supresión, de la prestación del servicio militar. Pero lo que no podemos admitir es que el derecho de defender a España que recoge taxativamente el artículo 30 se haya liquidado con una ley de reservistas que limita esta posibilidad a unos cuantos y con enormes limitaciones.
No pretendo volver al sistema de servicio militar obligatorio. Me limito a pedir una regulación seria y eficaz del artículo 30 de nuestra Constitución que permita a los miles de españoles que quieren defender a España desde las Fuerzas Armadas, hacerlo sin más limitación que las necesidades que la Defensa exijan.
Los procedimientos para ello existen y los beneficios que se obtendrían para las Fuerzas Armadas aseguran su rentabilidad. La historia militar de España, y la de sus héores, está hecha a base de soldados de reemplazo, del servicio militar obligatorio, que han demostrado con creces su eficacia y enorme valor y capacidad.
Hoy suspendida esa posibilidad el soldado español sigue, ahora como profesional, brillando en el mundo entero.
En la única convocatoria que hubo durante 2013 para ingresar en las Fuerzas Armadas como personal de tropa y marinería se presentaron 40.216 aspirantes para 1.500 plazas, es decir cerca de 27 por plaza.Que las peticiones aumentan en tiempos de crisis es un hecho pero no la razón definitiva.
Sé por experiencia que si se le pregunta individualmente a cada uno de ellos por las razones de su petición la mayoría responderá a los parámetros de amor a su Patria, disciplina, sentido del deber y todas las virtudes que definen la vocación militar. Hay más vocación en los peticionarios que razones de subsistencia económica. La juventud española es así y su decisión de hacerse soldado tiene bases muy sólidas. No hará falta, porque lo saben, que nadie les explique que la disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, constituye el primer y más fundamental deber de un soldado.
Ninguna otra profesión te exige tanto como tener que dar la vida. Y a eso no se acude por interés económico.
Pero además de abrazar la profesión militar como soldado profesional, hay muchos españoles dispuestos a pasar un periodo de su vida, aunque sea breve, en las Fuerzas Armadas y convivir y vivir alrededor de unas virtudes y valores que enriquecerán su sentido de la vida. Y no sólo por unos haberes, que se merecen y altos, sino por servicio a su Patria. El soldado español, el profesional o el del servicio militar obligatorio, no son contratados que sirvan a cualquiera que les pague y no van a la guerra como obreros, sino a servir con su entrega y sacrificio a la vez que ganan gloria, triunfo, victorias y reputación. Ser soldado español es algo distinto a un puesto de trabajo y son muchos los españoles que aunque sea por un breve periodo de tiempo quisieran vivir así. La Constitución se lo exije y se lo permite. Alguien debería dar respuesta a tan noble derecho-deber.
Y he terminado diciéndole a mi nieta que al margen de las leyes y de los reglamentos, la mejor definición de lo que es servir en los ejércitos, del servicio militar, se dio hace ya muchos años…La dio un soldado de la infantería española, aquella a la que se definió como la mejor del mundo.
Todo lo que se salga de aquellos versos de Calderón, aunque lo digan las leyes, no es milicia sino otra cosa.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
«Ese ejército que ves
vago al hielo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.
Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mayor calidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho,
no adorna el vestido al pecho,
que el pecho adorna al vestido;
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la fineza, la lealtad,
el honor, la bizarría;
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son,
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna,
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.»
(Pedro Calderón de la Barca-Soldado de la Infantería española)
Nuevo lugar de enterramiento en el claustro de la iglesia de San Francisco de Borja (Madrid) de los restos del Páter Huidobro, Capellán de La Legión. Aunque no verán ni rastro de la Legión.
Aprovecho este mes de agosto para tantas cosas importantes dejadas hace tiempo. Ir a rezar ante los restos del Páter Huidobro en la iglesia de San Francisco de Borja nunca lo he dejado, pero su traslado desde la entrada principal al claustro ha llevado su tiempo. Por fin se hizo de manera oficial el 19 de julio a las 20,30 y allí acudieron autoridades eclesiásticas y militares y no sé si también dejaron pasar a los que se enteraron, muy pocos y ya lo sentí porque la devoción al Páter de la Legión se gana con asistencia y dando a conocer su vida y hechos y no con los silencios a los que nos tiene acostumbrados estos nuevos tiempos, también para la Legión, casi desconocida si así seguimos. Algunos parecen estar de retiro.
Pues como les quería decir, he ido al claustro a rezar ante el nuevo mausoleo del padre Huidobro. No sé dar una opinión sobre la parte diríamos artística de la obra de este nuevo mausoleo, moderna y extraña, lo dejo a la libre opinión porque de lo que se trata es de rezar al páter legionario. En cualquier caso un emblema de la Legión no creo que hubiese estado de más señores jesuitas y general de la Legión ¿no les parece? ¿o es algo molesto? No se preocupen al Padre Huidobro le parece bien esta «sugerencia» que se me ocurrió allí ante sus restos. Mi querido general al mando de la Legión: ni rastro de la Legión junto a nuestro Páter. Ni una bandera de España. Quisiéramos una explicación. ¿O están tan ocultos que no se ven? La devoción es legionaria o no es. «Virtud en medio de la contienda».
Foto del Páter Huidobro en la Hermandad Nacional de Antiguos Caballeros Legionarios en Madrid
Un alivio poder volver a rezar, allí en el lugar de devoción y ha sido un acierto colocarlos donde puedan ser visitados y sobre todo descubierto por muchos que ignoraban quién es Fernando Huidobro.
El proceso de beatificación del Páter sigue su curso y es necesario que entre todos demos a conocer su obra y sobre todo transmitamos la devoción hacia él que será el camino que le llevará a los altares. Se producirá el milagro, no lo duden, recen, pidan, acérquense a la iglesia de San Francisco de Borja, en su claustro hay ya un Santo, el Padre Rubio, a su lado el Padre Huidobro espera a que vayan a rezarle y a pedirle. Es generoso como Caballero Legionario que, además de jesuita, es.
Les dejo enlaces a alguno de los artículos que desde este blog han pretendido difundir su figura y devoción.
«Un hombre puede equivocarse, pero la multitud se equivoca siempre». Aplicado al caso al que me voy a referir Kierkegaard acertaba de pleno.
Se convierte en tragedia —ha acarreado históricas violencias en la humanidad— cuando el error provine de un hombre que en determinadas circunstancias muy sensibles de un país, donde se sufre hasta morir, como las actuales por ejemplo en España, comete una equivocación y la multitud se deja arrastrar por ella. Un personaje lleno de infantilismo que ha alcanzado el poder de manera convulsa a base de la falsedad y abonar el fantasma del odio pretérito.
Que hay dos Españas ha venido el personaje a recordarlo y azuzarlo sabiendo que el premio será suyo mientras se muelan a palos con la táctica guerrillera del no pasarán o la farsa del sí se puede.
No hace falta dar nombres para que adivinemos quien es el equivocado y a la vista está el daño hecho, en muchos aspectos irremediable, irreversible.
Se equivoca el llamado Pedro Sánchez y la multitud que lo vota.
Leo y recuerdo la cita, en él siempre presente —a la vista en mi mesa de cristal— maestro Idro Huidobro, es decir Jiménez Lozano, que determina diciéndole al Maestro Desiderio Kierkegaard «que a ver si una multitud iba a encontrar nada de nada, salvo lo que siempre busca, que es alguien que la mande y a patadas, porque ya no resisten las que se dan unos a otros en lo que llaman la colectividad».
Cánovas del Castillo al elaborar la Constitución de 1876 contestó a los que ¡no sabían definir a los españoles!: «Pongan ustedes que son españoles… los que no pueden ser otra cosa». Pues no sé, señor Cánovas. Si lo dijo así o quería decirlo de otra manera no se puede aclarar que ya es tarde para preguntarle, pero la broma tiene su seriedad cuando encumbramos a cualquiera al poder; y es que sin duda necesitamos alguien que nos mande a patadas, que es hacerlo con la libertad de los otros a base del cinismo propio que es la manera de que sigamos dándonos patadas unos a otros. Pedro Sánchez no podía ser otra cosa que presidente de estos españoles que votan entre una orilla y otra, la de él y la del comunista propietario.
Por ahora hay dos versiones de España que dan el aspecto de duraderas:
—Un hombre no es que pueda equivocarse, sino que el señor Sánchez se ha equivocado; con intenciones. Y va para largo.
—La multitud, variopinta, multicolor, se equivoca siempre, y hoy en España lo hace de manera escandalosa y con peligro de muerte. Es evidente.
Pues claro, señor Desiderio Kierkegaard, «que aquí en España muchos hartos de quijotear renuncian finalmente a serlo y vuelven al alonsoquijanismo melancólico».
Porque España se está convirtiendo en algo aburrido y sin sentido donde los españoles dejan de serlo. Ya pueden ser otra cosa. Así la vida que nos ofrecen, guiada, pastoreada y de redil nocturno, carente de sentido de patria mía, resulta insoportable.
Va para largo: Pedro Sánchez, ese hombre. Se equivoca y la historia le pasará factura. Será demasiado tarde.
Incertidumbre. Muchas y variadas situaciones, declaraciones, a raíz de lo que en España está sucediendo y en todas un futuro de incertidumbre se barrunta. Nada bueno.
Es lógico sentir el peso de lo que uno ha hecho hasta ahora y en el repaso que me corresponde resulta que de nada me arrepiento. Ni un paso atrás.
Me apoyo en lo que fui e hice. No me gusta lo que veo ni lo que parece que viene: la destrucción (no hay duda, son hechos) de la unidad de España, de su integridad territorial, de la Constitución (interpretada para ello y sustituida por un poder que asuma todos los poderes).
No quiero ser un estorbo ni participar en esta farsa en la que ya mi protagonismo no llega ni a ser de mero espectador ni quiero asistir a una obra de teatro a lo que no he sido invitado y con la que estoy en desacuerdo.
Ustedes se lo guisen y se lo coman.
Me explico.
Soy general del Ejército español. General de División. Estoy retirado. No del todo ni de todo, es decir que sigo, dentro de mis limitaciones, trabajando por lo que yo creo que es España y sus Fuerzas Armadas. También por lo que me gustaría que fuesen. Sobre todo y por encima de todo me preocupa y ha ocupado estos años la unidad de España. No me digan que ese no es un problema porque es el problema.
Es por eso que paso a dar algún detalle de mi lucha interior con este grave asunto de lo que fue, lo que es y lo que dejará de ser.
Lo de ser general del Ejército no me hace distinto a nadie ni es un título que quiera exhibir, porque además la primera y segunda acepción del Diccionario de la RAE lo deja bien claro.
General: 1.adj. Común a todos los individuos que constituyen un todo, o a muchos objetos, aunque sean de naturaleza diferente. 2.adj. Común, frecuente, usual.
En definitiva. General: lo más común.
Ingresé con 18 años en la Academia General Militar de Zaragoza, fui por tanto Caballero Cadete allá por los años setenta, aprendí el Decálogo del Cadete, todavía en vigor, el de Franco, fui teniente, capitán… y hasta mandé la Legión, la de Millán Astray, Franco y Valenzuela.
Decía que soy general. Pero es que soy nieto e hijo de general. Para que lo entiendan: Tres generales, Fidel Dávila, Manuel Dávila y Rafael Dávila. Entren, lean y entenderán.
La cosa se pone seria.
He sido Ayudante de Campo de S.M. el Rey Don Juan Carlos I durante cinco años y durante otros cinco Jefe de su Guardia Real.
Después fui General jefe de la Brigada de la Legión Rey Alfonso XIII, es decir jefe de la Brigada operativa y jefe institucional de la Legión, que es lo mismo que decir el conservador y continuador, por ese periodo de mando, de su historia, de sus tradiciones, de su mística, uniformidad y todo lo relacionado con el Credo y espíritu de la Legión.
He escrito dos libros, ya publicados con La Esfera de los libros y uno en estos momentos en la editorial para su próximo lanzamiento. En dos de ellos trato la guerra civil y la posguerra, documentados, incluso la guerra reciente (civil también). El otro trata del arte de la guerra, su escenografía y actores (incluidos los actuales (El tercer libro ya publicado: La segunda guerra civil de Franco)
Llevo escribiendo toda la vida, pero publicando solo desde hace algunos años. Tengo un blog que se acerca a los siete millones de visitas y colaboro lo que puedo y donde me llaman de la prensa y la televisión.
En lo que escribo y cuento nunca he escondido mis amores y desamores. Ser honrado y disciplinado lo he intentado.
También tengo condecoraciones y una pensión. Mi mujer, seis hijos y más nietos. Nada más (y nada menos). Si desean algo distinto busquen en otro lugar. Aquí no lo encontrarán.
Viendo estas pequeñas cosas de una vida, a estas alturas de la vida, con la ley en la mano, no la de la vida, con el vil ataque a España, a su unidad, afincado el terrorismo en su institución, el separatismo reinante, una Ley aplicada ad hoc, me pregunto insistentemente si seré «compatible con la democracia», si no debiera «en buena Ley» con esa que nos gobierna cada día, con tanta insistencia del dedo señalador, si seré digno de ser español, o mejor debería renunciar a ser general, a la faja y a las estrellas, al bastón de mando, a todo eso que ya solo adorna una pared (y algo la morriña en el alma). Mis antecedentes (aquí te fichan enseguida y te bautizan, es decir te adjetivan) podrían ir contra la ley aprobada y, sin la menor duda, mis presentes van en contra de lo que el elegido presidente del Gobierno de esta nación junto a su Gobierno predica y ejecuta, y claro yo no voy a arrepentirme, porque ninguna razón hay, de ninguno de mis antecedentes ni presentes, mucho menos si estos son familiares. Aún estoy a tiempo de entregar mi militar carrera, renunciar a mi oficio, a mi hoja de servicios, al sable que tan mal desenvainé. No tengo inconveniente. Ninguno. No seré un obstáculo y prefiero que la memoria no sacuda mi vida con ese desprecio que muestran quienes entienden el gobierno como el arte de la ofensa a más de la mitad de los españoles, es decir a España.
En estas condiciones no quiero, siendo español, ver morir a España sin poder hacer nada.
Díganme, si es que es posible, cómo debo hacerlo, renunciar a todo, incluidos ustedes que me gobiernan, donde debo dirigir mi instancia, donde depositar esas condecoraciones, donde la nacionalidad. Díganme, si es posible, dónde quedará un lugar allí que surja el nombre de España, sin persecuciones, ni acusaciones graves, sin mentira ni difamación, para allí acogerme en asilo político. Donde la amnistía no sea un arma destructiva, donde no se mienta ni se ofenda a la nación. Donde no haya destrucción ni odio. Donde no se manipule el Poder. Dígamelo aquel que sepa los pasos burocráticos que he de dar para que nada tengan que ver estos personajes con mi pasado ni con mi futuro, sobre todo no quiero sentirme culpable por partícipe, aun silencioso, de esta destrucción de la Historia de mi Patria y de la iniquidad sobre ella vertida. Esta no es mi España.
Creo que como yo hay unos cuantos, pero que o no se atreven o cuenta no se han dado, así que seguro que contaré con el apoyo de más de uno. Fundaremos de nuevo España, no sé donde, pero gritaremos de nuevo ¡Viva España! y nos extenderemos por una tierra que nunca olvide a España.
Quítenme todo, nada quiero de ustedes. Solo déjenme la pensión, es lo único que me queda, para poder poner un sello en la instancia y que Correos no me la devuelva.
Un último favor: no me sigan. Ni me persigan. Allí donde recale, ustedes no serán bienvenidos.
Sin duda alguien dirá, ¿y a mi qué me importa? Tiene toda la razón. A mi puede que tampoco.
La Reina Victoria entrega la primera Bandera a La Legión en Dar Riffien
‹‹LA BANDERA DE LA LEGIÓN será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios››.
Orden dada, orden cumplida… Es la norma de La Legión.
La Reina Doña Sofía, entonces Princesa de España, entrega la Bandera al Tercio Duque de Alba
Tuvo que pasar tiempo para que la Legión tuviese su anhelada bandera. No quisieron cobijarse en ella hasta que con sus vidas hubiesen demostrado su amor y entrega. Fue un largo cortejo, un enamoramiento lento que se consumó cuando se había derramado la última gota de sangre. Ofreciéndose en sacrificio teñían de roja sangre aquella Enseña Nacional que una Reina ya bordaba. La guerra está en marcha, la Legión sin bandera… ¡Tiene que ser la más gloriosa! Eso requería una espera de sangre y sacrifico. El jefe y fundador de la Legión, teniente coronel Millán-Astray, había señalado las condiciones necesarias para alcanzar el Amor de la Bandera, para llevar la Enseña al combate. El valor, compañerismo, amistad, unión y socorro, marcha, sufrimiento, endurecimiento a la fatiga, compañerismo ante el fuego, y las cardinales: Disciplina, Combate, Muerte. Con ello se lograba el Amor a la Bandera. Nunca quiso decir ‹‹es la más gloriosa››, como algunos equivocadamente recitan, sino ‹‹será››. Es un permanente compromiso. Es la constante búsqueda de su gloria; nadie puede pronunciar el verbo ser hasta que no lo ha entregado todo. En la Legión ‹‹todo›› es la vida. Por eso cada uno lanza su juramento diciendo ‹‹será la más gloriosa›› como lo es ya para los muertos por ella. Cada caído en combate, cada sangre derramada hace gloriosa a la Bandera de la Legión. Mientras, en la diaria entrega, estás en deuda con ella, tienes el compromiso de hacerla la más gloriosa. En la Legión no se admite apropiarse de la gloria de los demás sino aprender de ellos e imitar su comportamiento. La bandera es gloriosa desde el primer día, pero un legionario vive con el compromiso constante que se conjuga en será, será, será… hasta que tengas por sudario, legionario, la Bandera Nacional. Tu gloria es la de tu Bandera y por ello tu vida está hipotecada a su futuro de gloria. Nunca al tuyo.
Tiempo costó recibir aquella bandera. Los primeros legionarios juraron Bandera ante la Enseña Nacional del Regimiento de Infantería Ceuta nº 60. Fue un 21 de octubre de 1920 en el llano de El Tarajal. La formación era mandada por el comandante Jefe de Instrucción Francisco Franco, siendo el abanderado el capitán Justo Pardo Ibáñez, el diseñador del emblema de la Legión. La presidencia la ostentaba el fundador del Tercio de Extranjeros, teniente coronel Millán-Astray.
La fórmula del juramento fue: ‹‹¿Juráis a Dios y prometéis al Rey, defender la Bandera de España hasta perder la última gota de vuestra sangre y no abandonar al que os mande?››.
Cuando se retiraba la bandera, la emoción se unía al deseo de ser merecedores de tener su propia bandera.
La primera Bandera de La Legión
‹‹Tendréis Bandera propia y estaréis cobijados por ella›› decían los carteles de propaganda. Pasaron tres años hasta que se iniciaron los preparativos para la ceremonia de entrega de la merecida Enseña propia a la Legión. Debería ser en la Corte el año 1923. Cuando una Bandera expedicionaria formada por legionarios de todas las unidades de La Legión se encontraba en Algeciras camino de Madrid para el acto de entrega y el Jefe de La Legión, teniente coronel Valenzuela, ya estaba en la capital del Reino organizando el acto, los acontecimientos en el protectorado exigieron la presencia de todas las unidades y sus jefes, por lo que la programada y tan ansiada entrega de la Enseña Nacional se vio suspendida.
Finalizada la Guerra de Marruecos en la que La Legión ocupó un lugar destacado pudo de nuevo volver a organizar los actos de entrega de la Bandera. Por fin. Se realizó el 5 de octubre de 1927 en Dar Riffien siendo la madrina Doña Victoria Eugenia, Reina de España.
‹‹La Bandera que recibís lleva en cada puntada de sus bordados las gotas de sangre heroica que los hombres a que se destina ofrecieron como anticipo a la gloria con que llega a vuestras manos.
[…]
Os incumbe desde hoy la misión honrosa de guardarla, defenderla y glorificarla.
[…]
La Bandera de La Legión será la más gloriosa…
Mi corazón palpita y mis manos tiemblan al despedirme de ella, aun conociendo lo muy fuertes y nobles que son los que la reciben, que la nobleza es redentora y engendra siempre nobleza de la vida a los altos ideales de la Patria y a la civilización por la que venís luchando, guiados por el nombre glorioso y evocador de España››.
Eran palabras de la Reina. Quedaron grabadas en los pliegues de la Bandera de la Legión. Para siempre. La Bandera permaneció en Dar Riffien hasta la llegada de la República, pasando al Museo del Ejército donde en 1991 su Director la entregó al Jefe de la Legión siendo depositada en el Museo de la Legión en Ceuta. Finalizado el acto de imposición de condecoraciones es de resaltar que S.M. el Rey Alfonso XIII, nombró coronel honorario de La Legión al general Millán-Astray. El coronel Sanz de Larín entregó su bastón de mando al fundador. El heroico mutilado avanzó hacia los legionarios y les dirigió una de sus más encendidas arengas que terminaba agradeciendo al Rey:
‹‹Señor: Este es el día más feliz de mi vida, gracias por haberme nombrado Jefe de esta pléyade de bizarros soldados, que lucen cicatrices en la cara, la cual jamás han vuelto al enemigo››.
Con voz vibrante y gorro en alto, gritó:
‹‹¡Legionarios! Descubríos ante el recuerdo de los muertos que con raudo vuelo fueron a la gloria, y gritad con todas las fuerzas de vuestros pulmones:
¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!››
La Reina Sofía, entonces Princesa de España, entregaba la Bandera al Tercio Duque de Alba
El 20 de septiembre de 1970 la Reina Doña Sofía entregaba en Ceuta la
Bandera al Tercio Duque de Alba. Volvió a recordar aquella primera Bandera empapada de gloria por la sangre de sus legionarios.
Hoy camino del Centenario traigo el recuerdo de sus palabras y el documento que estuvo en sus manos cuando entregó la Bandera:
‹‹Siento gran emoción al entregaros esta Bandera, símbolo de nuestra España milenaria, foco de cultura, de heroísmo y de honor.
Bandera por la que han muerto tantos héroes, cuya defensa jurarán nuevas generaciones con el mismo amor a la Patria que yo juré en mi corazón cuando pisé tierra española.
Quisiera representar en estos momentos a todas las madres españolas; las que trabajan en el campo, en la fábrica, las humildes o desvalidas. Todas, ejemplo magnífico de las virtudes de la mujer, que cuando atiende y cuida su hogar, piensa en vosotros, que aseguráis la libertad y paz de sus familias y de sus hijos.
Documento original que leyó la Reina Sofía en la entrega de la Bandera al Tercio Duque de Alba
Cuando la Reina Victoria entregó a la Legión su primera Bandera, sabía muy bien, que manos la recibían. La que ahora yo os entrego, está enriquecida por el sacrificio de vuestros predecesores, y estoy segura, que todos los días os haréis dignos del depósito de honor que en ella nos legaros, para que así la reciban vuestros sucesores en el futuro con más gloria››.
No hay duda, el mandato está cumplido y la sangre legionaria sigue tiñendo de rojo la Bandera de España y siempre queda hueco para el oro de su gloria.
‹‹LA BANDERA DE LA LEGIÓN será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios››.
Muchos de ustedes me piden información sobre el desarrollo de la invasión rusa de Ucrania después de la sorpresa que para todos ha supuesto la contra(invasión) que está realizando el Ejército ucraniano en Rusia por la zona del oblast de Kursk. Les doy el titular y paso a explicar la situación.
Kursk es una mala noticia para Ucrania y para Occidente. Ucrania no va a invadir Rusia ni a embolsar a sus tropas, sino que, lo digo con enorme tristeza, esta penetración en territorio ruso puede ser su canto del cisne.
De partida una premisa: un adecuado análisis de la guerra no soporta una ideología, cualquiera que esta sea, ni puede hacerse con la pasión de pertenecer a un partido político o de fútbol. Por lo tanto no adjetiven al leer y limítense a aceptar mis disculpas si cometo errores, pero este es un análisis frio y desapasionado. Ni siquiera los militares estamos en condiciones de hacer definitivas valoraciones ahora, hoy, por falta de información, por lo que, como siempre les digo, todo son aproximaciones que pueden ser más o menos acertadas en función del nivel de objetivas verdades contrastadas, estudio y bagaje cultural de la guerra que tenga el analista, sea militar o no. Es obvio que mejor en su fiabilidad si es, o procede, del mundo militar.
Veamos lo sucedido hasta el día de hoy por si ello nos señala el día de mañana.
La invasión inicial con los ejes de penetración
El frente de ocupación rusa en el momento de la invasión de Ucrania fue un error estratégico de nivel político y una fantasía en el nivel militar. Ese día Rusia pagó su falta de conocimiento del enemigo y la ausencia de una doctrina militar moderna y ajustada a sus intenciones. Prueba de ello es que desde aquel día va a remolque de los acontecimientos, aunque su gran tamaño y capacidad la hacen ser una nación dura, apta para el sacrificio y no fácil de vencer.
EL INICIO DE LA INVASIÓN DE UCRANIA 24 FEBRERO 2022
Frente que ocupó Rusia para la invasión desde Kiev hasta Jersón:
-Total: 2.295: km,s.
-Terrestre: 1.974 (312 marítimos)
-Objetivo estratégico Político: desplome político de Ucrania y rendición del Gobierno de Zelensky con la ocupación de Kiev.
-Objetivo estratégico Operacional: rendición del Ejército de Ucrania. Prevista resistencia en el Dombás que sería embolsado tras el avance por dos ejes de ataque rusos por Jarkov y Azov.
-Ejecución táctica: acción aérea e intenso bombardeo con amplio despliegue que obligue a las defensas ucranianas a la dispersión. Interdicción generalizados que colapsen ciudades y comunicaciones. Presión sobre los grandes núcleos de población e instalaciones energéticas.
-Internacionalmente: alcanzar acuerdos para lograr la aceptación de la ocupación del Dombás. Sin posible negociación: Crimea (dominio de los mares Azov y Negro y sus orillas), anexión del Dombás, y rotundo acuerdo para que Ucrania no ingrese en la OTAN.
Un evidente fracaso por las razones ya esgrimidas unido a la firme postura de Ucrania y a elementales fallos en la táctica.
Ucrania dispuso de información sobre el ataque ruso y sus objetivos con anterioridad a la invasión proporcionada por la Inteligencia de EEUU.
Su ejemplaridad por la firme reacción de defensa del Ejército ucraniano y de la población fue lo que mantuvo a la nación en pie y dispuesta al sacrificio.
Sin duda el apoyo moral y material, sin fisuras, de Occidente contribuyó a ello, junto a las medidas militares y económicas.
Rusia no superó el más mínimo y elemental examen táctico en el planeamiento militar de la operación.
-Estrés logístico en el ataque que al verse sorprendido por la reacción de Ucrania y Occidente no pudo, por no tenerlo previsto, alimentar el ritmo de la batalla.
-Unidades poco forjadas y bajas de moral con materiales poco adecuados para prolongados combates en las que hubo que introducir cambios urgentes.
-Mandos y estados mayores poco fiables y con elementos corruptos entre ellos. No existió el mando y control.
-Errores de cálculo y escasa lealtad entre las tropas mercenarias además de corrupción en mandos de elevados empleos.
En fin un conjunto de equivocaciones a las que se podría sumar otros factores que, aunque no han sido suficientes para acabar con la aventura rusa, sí que han provocado un cambio estratégico general precipitando situaciones geopolíticas que no estaban previstas con cambios transcendentales en la economía, el comercio, la demografía, la industria, la ciencia, la religión y en definitiva el futuro del mundo.
Todos estamos de una u otra manera afectados por la invasión de Ucrania.
Bien podríamos definir la situación como un adelanto inesperado del mundo en años, algo que, como se verá, nos pilla de sorpresa y para lo que no estábamos preparados. Nos hemos adelantado a los tiempos y eso es traumático para la civilización que después de la pandemia ha salido debilitada y sin orientación.
La guerra de invasión provocó un sobresalto en todos los órdenes en un mundo todavía conmocionado por la epidemia de la COVID que hizo que la moral de la población de todo el mundo se viese afectada de distintas maneras en la economía, energía y esperanza de futuro, por tanto de manera desequilibrada y con más o menos repercusión en función de la situación de los distintos grupos sociales, lo que ha provocado una conmoción de movimientos migratorios, agresivos y descontentos, escasez de recursos básicos en muchas zonas ya de por sí castigadas por la pobreza.
No hay marcha atrás; ya nada será igual. Ni siquiera parecido, lo que creará una distancia traumática entre las generaciones más viejas y las más jóvenes.
Ante este cúmulo de desconocidos elementos de reacción se creó una nueva situación, inesperada para invasor e invadido, y ambos tuvieron que tomar decisiones en el transcurso e incertidumbre de una guerra que nadie sabía como había que hacerle frente para ganarla. La realidad es que todavía se está en esa fase de desconocimiento e incertidumbre porque en vez de enfriarse el panorama estratégico cada vez se calienta más.
Ucrania cedió terreno invadido y se posicionó desde Jersón al Dombás
DEL ERROR INICIAL A LA GUERRA DE POSICIONES
Los errores político, estratégico y táctico obligaron a Rusia a replantearse la ofensiva militar a base de abandonar parte del frente y disminuir el objetivo político limitándolo al dominio de los mares Azov y Negro a base de la posesión de sus orillas norte, es decir, del Dombás, Zaporiyia, Jersón y la amenaza sobre Odessa sin olvidar su poder de influencia en Moldavia (Transnitria).
El frente de invasión, es decir la línea de contacto entre las tropas rusas y ucranianas, se redujo en más de mil kilómetros, se renunció Kiev como objetivo estratégico y se pasó a, por ahora, abandonar la idea de la ocupación de toda Ucrania centrándose Rusia en sus objetivos irrenunciables: Crimea y el Dombás.
El pueblo ucraniano con el apoyo occidental y su decidida moral de victoria no se dejó intimidar por Rusia y su presidente demostró una fortaleza y actividad internacional que alentó esa lucha por la libertad.
Pero el mundo iniciaba un proceso que no tenía marcha atrás.
Contraofensiva de Ucrania
El primer año de guerra tuvo dos periodos, el primero desde el 24 de febrero hasta julio del 2022 en el que Ucrania, no sin esfuerzo, logró quitarse la presión y detener el avance ruso pasando a la ofensiva. El segundo periodo duró hasta diciembre. Militarmente estuvo caracterizado por el uso por parte de Ucrania de tres factores que fueron los que lograron detener el avance ruso y pasar a la ofensiva: armas (Javelín-Stinger)/Inteligencia estadounidense/apoyo de Occidente (OTAN).
Podía haber sido definitivo ese apoyo si hubiese sido en sistemas de armas de alta gama (Aviación-Carros de combate-munición de largo alcance y DAA) y así aprovechar la desorganización de las unidades rusas. Sin duda un golpe mortal para expulsarlas incluso de Crimea. ¿Por qué no se hizo? Nunca habrá respuesta, pero todos nos lo imaginamos.
Desde la ofensiva rusa y la respuesta ucraniana, todo se desarrollaba sin trascendentes cambios y con un claro anuncio de que iba a ser una guerra larga y dura.
Noviembre del 2022 dio inicio a una guerra posicional y de desgaste. Rusia se hizo fuerte en el río Dniéper, de Jersón a Zaporiyia, cada vez más fuerte, y ejercía su presión en el Dombás, donde su penetración era lenta y constante hasta el Dniéper sin dejar de amenazar en la distancia a Kiev. Reforzó sus unidades, instruyó a los movilizados y puso en marcha toda una industria armamentística que estaba a medio gas. Apoyos internacionales no le faltaron y consiguió liberarse del cerco económico al que estaba sometida por las sanciones.
Hubo un momento en la guerra que pudo ser decisivo, pero que demostró el poder del Kremlin y de Putin. Pudo llegar la desestabilización interna de Rusia y el caos político y militar cuando el poderoso jefe de los mercenarios de Wagner, Prighozim, a la cabeza de sus tropas se dirigió hacia Moscú, sin saberse muy bien lo que pretendía, pero era evidente que encabezaba una rebelión militar que, también con un total desconocimiento de sus interioridades, acabó en fracaso mercenario y aumento del poder de Putin y sus generales. Era el mes de junio de 2023. Quizá sea el único momento en el que Rusia ha temblado de manera palpable desde el inicio de su invasión.
Ucrania seguía pidiendo, incluso clamando, ayuda a Occidente, era el momento apropiado para intentar derrotar a Rusia, pero la OTAN siempre con muchas palabras y pocos hechos, cada nación a lo suyo, ayudaban mal y tarde. Nadie duda del gran apoyo de Occidente, pero siempre con las espaldas cubiertas para no ir más allá de la cólera de Aquiles.
La invasión por Kursk queda fuera del despliegue ruso y su Ejército sigue con su planeamiento por Dónets
SITUACIÓN DE LA GUERRA DE UCRANIA DESPUÉS DE DOS AÑOS
Después de dos años de guerra la situación era la siguiente:
Rusia aprendió de sus errores. Restructuró sus grandes unidades y movilizó a un gran ejército. La industria militar de guerra se reconvirtió en una nueva y eficaz ayuda para armarse para esta guerra u otra futura. Superó el aislamiento económico y ya dispuso de nuevos y poderosos aliados. Solo una, no probable, desestabilización interna podría hacer temblar a Putin. Algo parecido a lo que ocurrió cuando los mercenarios Wagner de Prighozim, pero resulta que aquello fue una vacuna y un aviso para navegantes dada la facilidad con la que un avión tiene un accidente.
Ucrania dependía cada día más de occidente. Sus unidades con gran experiencia de combate se quedaban mermadas de personal y para la movilización cada vez disponía de menos gente joven en edad de combatir. Sus campos de cereal son chatarra bélica. Su industria de armamento no existe al verse en constante amenaza. Cada vez es más difícil mantener sus posiciones. Solo una mayor implicación material y moral de Occidente podría hacer cambiar las cosas.
Ofensivas, contraofensivas y el día 7 de octubre de 2023 se produce el ataque terrorista de Hamás a Israel desde Gaza. Nuestros ojos y sensibilidades ya acostumbrados a los horrores de la guerra no dan crédito de lo que ven. El mundo enloquecido desconoce el riesgo al que se enfrenta.
Es la señal de otra guerra que es en definitiva la misma: la guerra santa está en todo, todo lo abarca: Nueva York 11 septiembre 2001—Bali 12 octubre 2002 —Madrid 11marzo 2004—Londres 7 julio 2005—París 7 enero 2015Pa—París 13 noviembre 2015.
Antes de aquel octubre hubo mucha muerte. La sangre era habitual portada de la información hasta que el 7 de octubre año 2023 no hubo redacción que se atreviese con las escenas de tanta brutalidad. Nunca jamás nadie había visto algo tan brutal ejecutado por la mano del hombre. Llegar a esos límites de maldad tiene que venir de algo más allá del corazón humano. Ese es el problema actual. No hay límites.
Pero es una nueva historia, desconocida y por eso tan temida: un adelanto a los tiempos que se presentan con la violencia dispuesta a todo. Se equivocan los que creen que esta es una guerra. No. Esto es una autodestrucción.
Gaza contra Israel, el pueblo palestino rehén del enfrentamiento cuando el problema es elemental: libertad.
Israel lucha por todo Occidente. Está en el centro de la batalla, rodeada, quizá sola y si es así seremos todos los que desapareceremos de las páginas de la historia. El centro de la guerra solo se ha desplazado, pero es más de lo mismo. Israel lucha por todos, por Ucrania incluido.
No es Gaza, ni siquiera Irán, es algo más allá que empieza por la destrucción colectiva de toda la historia, quizá desde Alejandro Magno, y con ello el comienzo del sometimiento.
Irán y Rusia son más de lo mismo. China es ya la mayor potencia del mundo y el Indo-Pacífico su territorio de mando desde donde lanza sus barcos mientras por tren llega al corazón de Europa. Todo será de ellos, aunque de China no sabemos nada. Es algo parecido a aquello de Grecia y Persia hasta que Alejandro Magno decidió dejarse de monsergas y le metió un tajo con su espada al nudo gordiano. No me tome el pelo con los nudos y sus sofistas cuentos de hadas debió de entender. Ahora el nudo está de nuevo frente a nosotros, pero sin un Magno. La peor era de políticos nos ha tocado de lleno.
Hay un problema de número y ubicación poblacional. Donde más hay no hay sitio ni comida, y siguen siendo cada día mas, y donde hay progreso y libertad ya no cabemos todos, así que ubicar a cada uno en su sitio es una de las razones de siempre de la guerra: expansión.
Distancia entre ciudades que marcan la contienda
LA GUERRA A DÍA DE HOY. KURSK
Pero dejemos las razones y vayamos a los hechos bélicos.
Rusia lleva tiempo avanzando lentamente pero de manera inexorable y en este crucial momento de la guerra está muy cerca de un punto decisivo en su ofensiva: Pokrovsk. Después de haber hecho valoraciones de contacto para probar la fortaleza del frente se ha decidido por el lugar que cree más seguro para vencer a Ucrania por muy defendido que esté: el centro de su despliegue, el que va en línea imaginaria de Donets a Dnipro o Zaporiyia. Está muy cerca de lograrlo y la invasión que Ucrania ha iniciado por Kursk no ha modificado ni un ápice su decisivo ataque. Pokrovsk, de importancia vital en comunicaciones por carretera y ferrocarril, prácticamente se constituye en la última línea defensiva de Ucrania y por tanto es la llave de la actual ofensiva a corto plazo. Ucrania tendrán que repasar el río y posicionarse al otro lado. Cuando nos disponemos a recibir al otoño las tropas rusas están ya a menos de 15 kilómetros. Esto hay que finalizarlos ante del invierno. Rusia alcanzará Dnipro o Zaporiyia y la guerra habrá terminado con un armisticio que dé paso a las negociaciones de paz. ¿Cuándo ocurrirá? Nadie lo sabe, pero me atrevo a adelantar que no más allá del invierno.
Las tropas ucranianas están al límite de sus capacidades físicas y morales. El armamento no llega con la celeridad necesaria y después de los carros de combate, la munición y los aviones, le falta lo decisivo: hombres y moral.
Ucrania se ha visto en la necesidad, urgente necesidad, de tomar una decisión muy arriesgada, es el todo o nada, una provocación, un suicidio o una ocurrencia para poner a Occidente entre la espada y la pared. Nadie ha caído en la cuenta de que la invasión de Ucrania por el oblast de Kursk con material de Occidente es una provocación y que el siguiente paso sería llevar hasta el frente mayor contingente de soldados ¿de la OTAN? ¿Irá la OTAN detrás de los soldados ucranianos hasta llegar al corazón del Kremlin? El momento es decisivo: Rusia espera y observa mientras sigue su progresión hacia el final: Pokrovsk. A su vez Ucrania le está dando una justificación para aumentar su agresividad bélica. Una acción nuclear incluso en territorio ruso no es descartable cuando la discusión sobre la responsabilidad abriría una polémica interminable acusando a Ucrania de ser el invasor y colocarse en el mismo plano que Rusia. La política es así y hay que aceptar que se está produciendo un brusco cambio en la conducción de la guerra que dificulta cualquier posible análisis. La zona de Kursk invadida por Ucrania cuenta con una central nuclear de alto riesgo, tipo la de Chernobyl, además de ser un lugar de medición y control del gas ruso que sigue llegando a través de Ucrania.
En estos momentos nada importa de lo que haya pasado con anterioridad. Caras nuevas en el occidente europeo y americano ponen las cosas boca arriba. El mundo cambia de manera vertiginosa como los políticos y sus políticas.
El Diccionario de Autoridades define «diversión» en su acepción militar: «En términos de guerra se llama al ataque que se hace por el enemigo por diversas partes, para obligarle a separar sus fuerzas, dividirle y enflaquecerle, o entretenerle».
En mi opinión nada hay que justifique la acción del Ejército de Ucrania en el oblast de Kursk, territorio de Rusia, si no es una acción de diversión que responde a su débil situación material y anímica como ejército, además de enfrentarse a un desconocido panorama político internacional en el que todo es una incógnita que encabeza las elecciones estadounidenses.
Espero equivocarme, pero llevo tiempo haciendo un detenido seguimiento de esta guerra y dentro de mis lógicas limitaciones es la única razón que pudiera tener algo de lógica táctica, incluso estratégica: vaciar el frente ruso aliviando su presión, ganar tiempo y comprometer a Occidente. Un riesgo bajo mi punto de vista precipitado e innecesario. Más sufrimiento. Occidente asume una grave responsabilidad con esta invasión ¿Ha sido con su visto bueno?
Se habla de una acción preparatoria que nos puede llevar a entrar en negociaciones de paz (un absurdo cambio: terreno por terreno), incluso que suponga el final de la época Zelensky; nadie lo sabe, demasiado riesgo parece, pero sí que sabemos que estamos equidistantes de una paz negociada, de un armisticio, como de una explosión nuclear. La distancia a una u otra cosa es la misma. El azar, la fricción, el desajuste en la mente del hombre que va por delante del tiempo y no acepta su actual espacio, una nueva religión nada divina ni humana, más bien una odisea que nos conduce de la guerra a un lugar que previamente habremos destruido.
La situación actual es que el ejército ruso ha intensificado sus ataques en Pokrovsk, y no parece que la incursión por sorpresa en la región rusa de Kursk, le vaya a hacer cambiar sus planes operativos. El ataque ucraniano no puede sostenerse en el tiempo. ¿Dónde pretende llegar, a Moscú? Una maniobra táctica sin posibilidades logísticas: un fracaso anticipado que aumenta el riesgo de escalada de una manera alarmante. Es muy significativo la voladura de puentes sobre el río Seim que Ucrania lleva a cabo. Se vuelan puentes para evitar el avance enemigo; para avanzar se protegen o se instalan.
No dudamos de la legitimidad de Ucrania para lanzar este ataque, sino de su capacidad y resultado final, porque un error o un fracaso puede ser el definitivo.
Al final de este largo recorrido acabaré diciendo lo que creo más sensato: nadie sabe nada ni hay análisis que resista dos meses. Los Ejércitos de todo el mundo guardan silencio porque o no saben o no se atreven a contar lo que nos espera. Los políticos es evidente que saben menos y serán los culpables de que alguien se ponga a fumar en la era justo cuando se habían ido los segadores.
Nada tampoco es nuevo, pero no leemos. Todo está escrito y se repite: sobre todo la guerra que como decía el gran poeta Ángel González en sus odas a Heráclito hay dos cosas que se repiten, la morcilla y la guerra y ambas están hechas con sangre.
En mi libroEl nuevo arte de la Guerra (La Esfera de los libros) recojo la conversación de paz de melios y atenienses en Historia de la Guerra del Peloponeso de Tucídidesobra que en estos momentos más que nunca se hace imprescindible.
«No es lo mismo en este caso ni tampoco obraréis cuerdamente si os guiais por tal consejo, porque vuestras fuerzas no son iguales a las nuestras y no debe avergonzaros reconocernos la ventaja. Por tanto, lo mejor será mirar por vuestra vida y salud, que no querer resistir, siendo débiles, a los más fuertes y poderosos».
«Es verdad, pero también sabemos que la fortuna en la guerra muchas veces es común a los débiles y a los fuertes, y que no todas favorecen a los que son más en número. Por otra parte entendemos que el que se somete a otro, no tiene ya esperanza de libertarse, pero el que se pone en defensa, la tiene siempre».
En nada hemos cambiado. Desde entonces lo fundamental es libertarse y podría ser que estemos viendo al enemigo donde no es.
«En la guerra la fortaleza o la debilidad no está en el número y si hay dominación es porque hay servidumbre. El número pese a lo que la imaginación nos lleve a creer, es debilidad» nos dice Simone Weil.
De lo que deduzco que la victoria o la derrota empieza en uno mismo que constituye la base de pensar y sería bueno no dejarse llevar por las apariencias de una guerra que no es lo que parece y parece que no es esa la que de verdad nos envuelve.
La guerra no está en un lugar determinado y cada día se extiende por lugares hacia donde no queremos mirar, donde una engañosa guerra cibernética nos golpea con pensamientos melifluos que constituyen una nueva religión basada en el dogma de la servidumbre que resulta cómoda y atractiva porque en nada hay que pensar. Solo en las bombas que son como piñatas de niños.
Lo he dicho en lo que escribo, pero tendrán ustedes que adivinar donde está escrito y señalado el verdadero enemigo. Entre líneas queda.
El que tenga ojos para ver…
El oráculo está de vacaciones.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Blog: generaldavila.com
Audio de la publicación:
Mis disculpas por los fallos en el audio solo achacables a la inteligencia artificial. Mejoraremos.
La Princesa de Asturias besa la Bandera de su Patria: España «¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».
«La bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución» (Ley 38/1981 por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas).
Es una buena forma de empezar el año. Con el nombre de España en nuestros labios, con su bandera ondeando en nuestro corazón mientras recordamos el beso depositado entre sus pliegues. Es el símbolo de la patria y de su unidad.
Decían nuestras Reales Ordenanzas antes de que suprimiesen alguna de sus esencias: «La Bandera de España y el Himno Nacional merecen el máximo respeto y veneración. La Institución Militar es la encargada de la custodia, honores y defensa de la Bandera, como símbolo de la Patria y de su unidad». No busquen; estas palabras ya no figuran en las Reales Ordenanzas.
Algunas cosas han cambiado, con intención, sin razones que las avalen a no ser las partidistas o rencorosas fruto del desconocimiento del alma de aquellos que hacen del valor y del honor oficio y sacrificio. Con intención se ha trastocado la tradición militar olvidando que hay un mandato moral en nuestro código ético, en las Ordenanzas.
HISTORIA DE LA FÓRMULA DEL JURAMENTO ANTE LA BANDERA
Besando con unción la BANDERA
Entre los cambios uno muy sensible: la fórmula del juramento ante la Bandera. Decían nuestras Reales Ordenanzas que el juramento ante la Bandera de España es un deber esencial del militar, con él se contrae el compromiso de defender a la Patria aún a costa de la propia vida; su formula será fijada por Ley.
Es el beso a la bandera la huella permanente grabada a fuego y sangre en el alma de todo aquel que besa sus pliegues.
Como una sentencia suena la voz de mando cuando en formación se pronuncia la fórmula del juramento:
«¿Soldados juráis por Dios y prometéis a España, besando con unción su Bandera…?». El juramento sellado con un beso será la conciencia que te conduce moralmente por los caminos del servicio y la entrega a la Patria, incluso con la ofrenda de la vida si necesario fuera.
Besando con unción la Bandera
Rotundo aquel final: «…derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la Patria, y del orden dentro de ella, hasta la última gota de vuestra sangre», «… entregar vuestra vida en defensa de España».
El solemne compromiso no es algo reciente. Desde los Tercios de Flandes todo español que sentaba plaza como soldado adquiría el compromiso con el propio Rey, aunque el soldado español, a diferencia con otros vasallos, no estaba obligado a jurar fidelidad y lealtad expresa ya que el juramento se sobreentendía por ser español, algo que llevaba consigo la lealtad a su soberano.
Besando con unción la Bandera
La fórmula del juramento introducida por Carlos III en sus Reales Ordenanzas (1768) ha servido de guía para las que posteriormente se han impuesto: «¿Juráis a Dios y prometéis al Rey el seguir constantemente sus banderas y defenderlas hasta perder la última gota de vuestra sangre y no abandonar al que os esté mandando en acción de guerra o disposición para ella? ». Los reclutas contestaban: «Sí, juramos», y el capellán rezaba por ellos: «Por obligación de mi Ministerio ruego a Dios que a cada uno le ayude si cumple lo que jura, y si no, se lo demande».
Desde aquel momento se institucionalizó el beso a la Bandera como símbolo del poder real desfilándose bajo sus pliegues como señal de acogimiento.
Es en febrero de 1927 cuando se establece una nueva fórmula: «¿Juráis a Dios, por vuestra fe, prometéis al Rey por vuestro honor, seguir constantemente sus banderas defendiéndolas hasta perder la vida, cumplir las leyes y ordenanzas militares y obedecer a quien en nombre del Rey se os haya dado a reconocer como para mandaros?».
¡Soldados: Juráis por Dios…
Los reclutas contestaban con un rotundo sí que repetían tres veces: «Sí, sí, sí». Finalizaba con el rezo del capellán: «Si así lo hacéis, que Dios y la Patria os lo premien y si no os lo demanden».
Siempre el juramento y el beso se realizaban formando con la espada del jefe de la formación y la Bandera una cruz como señal de fe y protección.
Con la llegada de la República en 1931 los cambios que se introducen en la fórmula del juramento acaban con la esencia y profundidad del juramento convirtiéndola en pura retórica administrativa que nada tiene que ver con el sentido ni con la historia del juramento a la Bandera. Dios desaparece de la fórmula y por tanto el juramento se cambia a promesa. Se hace constar (diría que rabiosamente) que la pregunta y la réplica al juramento se harán sin cruzar el sable con la bandera. También se obligaba a todos los miembros de los Ejércitos a realizar solemne promesa de adhesión y fidelidad a la República so pena de pasar automáticamente a la situación de retiro. Fueron muchos los que optaron por ello.
Estas eran los protocolos que impuso la República:
«Todos los Generales en situación de actividad o reserva y todos los Jefes, Oficiales y asimilados que no estén en la de retirados o separados del servicio habrán de prestar, en el plazo de cuatro días, contados desde el de la publicación de este Decreto en la Gaceta de Madrid, solemne promesa de adhesión y fidelidad a la República».
El texto de la promesa se ajustaba a la siguiente fórmula: «Prometo por mi honor servir bien y fielmente a la República, obedecer sus leyes y defenderla con las armas».
El acto de Jura ante la Bandera fue denominado Promesa a la Bandera Nacional y seguiría el siguiente protocolo.
«Pregunta: ¿Prometéis ser fieles a la Nación, leales al Gobierno de la República y obedecer y respetar y no abandonar a los que os manden?
Respuesta: Sí, prometo.
Réplica: La Ley os amparará y la Nación os premiará si lo hacéis, y si no, seréis castigados.
La pregunta y la réplica se harán sin cruzar el sable con la bandera».
Legislación a todas luces rencorosa y que nada tenía que ver con las tradiciones españolas y de sus ejércitos.
Ni juramento, ni beso, ni tradición…
Por Decreto de septiembre de 1936 vuelve a modificarse y se recuperan los principales aspectos de la tradicional fórmula del juramento. Muchos hemos jurado ante la Bandera con aquellas palabras inolvidables; ya no podemos memorizar ninguna otra. No es posible cambiarlas por otras. Son la primera oración a la Patria, los cromosomas que llevan para siempre tu identidad genética. Ni una coma se puede cambiar. Así es y así debe ser: «Soldados: ¿Juráis por Dios y prometéis a España, besando con unción su Bandera, respetar y obedecer siempre a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la Patria, y del orden dentro de ella, hasta la última gota de vuestra sangre?». Los reclutas contestarán: «Sí, lo juramos».
Luego dicho Jefe añadirá: «Si así lo hacéis, la Patria os lo agradecerá y premiará y, si no, mereceréis su desprecio y castigo, como indignos hijos de ella. Soldados: ¡Viva España!» (Decreto de 13 de septiembre de 1936).
Y se besaba la Bandera formando la Cruz con la espada. Por Dios y por España.
La aprobación de la Constitución en 1978 trajo modificaciones en el texto del juramento a la Bandera.
Ley 79/1980: Para Jurar la Bandera de España se empleará la fórmula siguiente: «¡Soldados! ¿Juráis por Dios o por vuestro honor y prometéis a España, besando con unción su Bandera, obedecer y respetar al Rey y a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa de la soberanía e independencia de la Patria, de su unidad e integridad territorial y del ordenamiento constitucional, hasta la última gota de vuestra sangre?»
Los soldados contestarán: «¡Sí, lo juramos!»
El que tomó el juramento replicará: «Si así lo hacéis, la Patria os lo agradecerá, y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella», y añadirá: «¡Soldados!, ¡Viva España! y ¡Viva el Rey!», que serán contestados con los correspondientes «¡Viva!».
Cambio a nuestro juicio sensato y que no modificaba sustancialmente el espíritu del juramento adaptándose a la recién aprobada Constitución.
Ya en el año 1999 la Ley 17/1999 de Régimen de Personal de las Fuerzas Armadas vuelve a introducir nuevos cambios:
«¡Soldados! Juráis por Dios o prometéis por vuestra conciencia y honor, cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?». A lo que los Soldados contestarán: «¡Sí, lo hacemos!». El que tomó juramento o promesa replicará: «Si cumplís vuestro juramento o promesa, la Patria os lo agradecerá y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella, y añadirá: «Soldados, ¡Viva España!», y «¡Viva el Rey!», que serán contestados con los correspondientes ¡Viva!
A mi juicio se comete el enorme error de suprimir dos párrafos de enorme tradición e importancia:
…besando con unción su bandera
…hasta la última gota de vuestra sangre
Inolvidables palabras, profundas y llenas de épica y rotundidad. Toda una lección de amor a la Patria. Una arenga para la sacrificada vida de soldado.
Nunca debieron suprimirse de la fórmula del juramento o promesa. Pero el paso estaba dado; solo faltaba culminarlo. Y se hizo.
La Ley de Carrera Militar (39/2007) repite la fórmula de 1999 con una pequeña salvedad. Sin importancia ¿verdad? Se suprime a Dios. Y pasó desapercibido; casi sin comentarios. Las anteriores fórmulas en nada contradecían a la Ley, pero… ¿molestaba la figura de Dios?
«¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?». A continuación, los soldados besarán uno a uno la Bandera y, posteriormente, como señal de que España acepta su juramento o promesa, desfilarán bajo ella.
Por último la misma ley introdujo la fórmula para que aquellos españoles que lo soliciten puedan manifestar su compromiso con la defensa de España, prestando el juramento o promesa ante la Bandera, con la siguiente fórmula: «¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey, y si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».
Así llegamos al final de este relato. Algo tan importante para un soldado como es su jura ante la bandera. El compromiso de su vida. Consagrar su vida al servicio de España hasta derramar la última gota de su sangre. Compromiso sellado con un beso. A nadie se le pide tanto. Nadie da nada hasta que no lo ha dado todo. Morir cada día o el definitivo día. Sin pedir nunca nada a cambio, nunca, nada a cambio.
Es un buen comienzo del año recordar aquel día, el día en que besamos con unción a nuestra Bandera.
Ten por seguro que en su momento te devolverá agradecida el beso que recibió.
Rotonda en homenaje al Che Guevara (¿Un fodechincho?) en Oleiros)
No invento la palabra. Paseando por la orilla del mar oí el comentario a un grupo de lugareños:
-Se nota que han llegado los mierdaleños.
Rebosaban las terrazas, los chiringuitos hervían de cervezas, los restaurantes sin reservas, hoteles como en los toros «No hay billetes», lo que siempre se ha llamado <<hacer el agosto>>. Mierdaleños había.
No me agradó el comentario, por injusto. Sentí tristeza y me vino a la memoria el de Estanislao Figueras: <<Estoy hasta los cojones de todos nosotros>>, que efectivamente era para coger un tren o el coche y no bajarse hasta llegar a Madrid. Incluso me vino a la memoria Antonete Gálvez el terror del Mediterráneo, que bombardeó Alicante, se enfrentó a escuadras extranjeras y quiso invadir el resto de España.
Voy o iba, ya no me acuerdo a Mera y oí u oigo, eso de fodechinchosque me suena aún peor. España está llena de maestros ciruela que sin saber leer ponen escuela. Nunca me había dado cuenta de que yo era de Madrid, mierdaleño, hasta que se empeñaron en insistir en las diferencias. La diferencia estaba en la «singularidad» cuando creía que lo revolucionario era la pluralidad de ideas y de cosas terminadas en s como españoles, mejor que mierdaleño o el singular origen. De repente dejamos de ser españoles y aparecimos con inventados gentilicios, muchas veces incomprensibles y difíciles de situar.
Ahora soy también, a mi edad, fodechincho.
Lo de fodenchinchos ha sido en un bar de Mera, escuela de un maestro ciruela, que pertenece al ayuntamiento de Oleiros, un municipio de La Coruña donde reside gente adinerada, dicen que el que tiene más ricos por metro cuadrado en España. Alguno muy rico presume de no haber leído un solo libro en su vida. Por eso es rico sin saber más allá. Oleiros es un precioso lugar donde los vecinos (nadie es de allí pero todo Coruña vive allí, incluso está lleno de fodechinchos) hablan muy bien de su alcalde al que llevan votando varias legislaturas sin fijarse mucho en la ideología que vende. Hablando con los que allí viven descubrí las razones del éxito. Servicios impecables, colegios, limpieza, atención sanitaria, playas… y ¡por fin!, lo mejor y quizá la secreta razón de su éxito: una gran rotonda (el alcalde que no hace rotondas coronadas por un bodrio no es nadie) con una gigantesca imagen del Che Guevara inaugurada, no sin polémica, por su hijo. Los vecinos de Oleiros que, repito, en su mayoría no son oleirenses, presumen de alcalde y de rotonda, aunque dudo que alguno de ellos entienda porqué hay una avenida y rotonda con monumento incluido dedicados al Che Guevara. Yo tampoco ¿Sería el Che un fodechinchos? Seguro que la culpa la tiene la cercanía al Pazo de Meirás. Que lo bueno, y lo malo, se contagia.
Todo el que puede se va a descansar, gozar de esta España plural, atractiva, acogedora y ningún maestro ciruela está autorizado a creerse algo más de lo que es por el simple hecho de haber nacido chincho, percebe, gamba o mejillón. Ya saben que esas son cosas que iban para jamón y se quedaron en el camino. No cerrar puertas sino abrirlas, con ventanas y balcones. Es una necesidad. También un deber.
Aún recuerdo de mi infancia los carteles por las calles de aquella acogedora ciudad con el atractivo lema: La Coruña, ciudad en la que nadie es forastero.
España es muy bonita y diversa. Somos todos españoles, sin fronteras, y nos necesitamos los unos a los otros. Convendría no apuntalar las diferencias con divisorias, sino animar a visitarnos con más facilidades y frecuencia.
Mierdaleños, fodechinchos: catetismos de quienes su horizonte es la punta de la nariz (además son chatos). Hay que viajar más; o leer que también es un viaje.
Solo faltaría que tengamos que reclamar, como si de una ONG se tratara: <<Españoles sin fronteras>>. Estamos cerca. ¿O ya lo han conseguido? No vayan a esa escuela del maestro ciruela que acaban de abrir (o cerrar) en Mera (Oleiros). Allí no enseñan a leer, sino a dividir y además se equivocan.