LA BANDERA DE ESPAÑA. General Dávila

En el recuento hay días que falta alguien. Se reza y se llora, pero no habrá novedad mientras el deber y el honor no mueran. Lágrimas de soldado, secas y duras como perlas milenarias, invisibles, rostros que, a pesar de todo, transmiten sosiego y paz. El servicio de noche ya se prepara. Centinelas de la noche, sombras del servicio, que aseguran una aurora de paz.

La Bandera se ha recogido. En la noche no se ve la Enseña, pero no descansa, no se esconde, cubre el silencio con su manto de protección esperando izarse de nuevo. Otro día y siempre, como horizonte permanente del soldado que la ha besado al jurar que siempre estará en lo alto.

Nuestra Bandera ha sido arriada del territorio nacional y su brillo ha sido eclipsado con la infamia del consentimiento de todos, sin que nadie haga nada, sin cumplir ni hacer cumplir la ley. Deberíamos sonrojarnos, todos. De seguir así perderemos el honor y tendremos que dejar de decir: ¡Sin novedad!

Hemos perdido el honor. No es retórica. Es lo que veo.

La Bandera de España no se iza en todo el territorio nacional. En Cataluña y en muchos rincones del País Vasco se ha arriado la Bandera de España. Incluso se la ofende a diario. Nadie hace nada, no pasa nada.

No lo olvidemos. Ese es el parte, la novedad más importante que hoy y siempre comunicaremos al mando.

Mañana será otro día…, pero todo seguirá igual.

Artículo 4 Título Preliminar. Constitución española:
    1. La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas.

    2. Los Estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las Comunidades Autónomas. Estas se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales.

Sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007:

La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento.

Cúmplase la Ley.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 agosto 2024

PUIGDEMONT DETENIDO. TODO ES UNA ESCENIFICACIÓN PACTADA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Ruego presten atención. No les habla el pregonero de La Moncloa, sino las bases de una cierta experiencia de lo sucedido en España y su reciente historia, alguien que desde distintos lugares ha podido comprobar y contrastar como aquí el Poder es pura magia y nosotros espectadores en la caverna platónica.

En mi libro La Segunda Guerra Civil de Franco les cuento la historia del prófugo Santiago Carrillo y cómo, ya entonces, los métodos eran los de siempre. Podríamos seguir con historias como aquella tan terrible del GAL, o la fuga del Director General de la Guardia Civil, incluso la del ladrón del furgón blindado. Claro nada al lado de los ERE, de los golpes de Estado desde el Poder con indulto, amnistía, tocata y fuga. Somos un ejemplo de escapatorias organizadas desde el poder. Por irse se va el oro del Banco de España o las maletas de Delcy. Ni rastro.

Al morir Franco y la consiguiente coronación del rey ya pocos se acordaban de la figura de Santiago Carrillo. El 22 de diciembre de 1976 se comunicó que había sido detenido a su entrada ilegal en España junto a otros siete militantes comunistas. Todo estaba preparado para que así fuese. Carrillo llevaba en España prácticamente todo el año 1976, ya que en febrero había entrado disfrazado con peluca en un lujoso mercedes propiedad de su amigo Teodulfo Lagunero. Se ha pensado que su estancia en España era absolutamente clandestina y no fue así ya que se alojaba en la finca de Lagunero sometida a estrecha vigilancia. Carrillo se movía sin grandes precauciones y entraba y salía de España con facilidad. A través del abogado José María Armero, Carrillo logró reunirse con Adolfo Suárez y de esta reunión salió la legalización del Partido Comunista.

He contado también en alguna ocasión como fueron los inicios del 23F y las reuniones clandestinas que algunos de sus impulsores intelectuales realizaban por pueblos catalanes en fiestas y así pasaban desapercibidos para los eficaces servicios de información cuando resulta que alguno de sus miembros formaba parte de aquellas reuniones.  El «golpe de  timón», para el que no lo sepa, es de origen catalán, acuñado entre las romerías de los golpistas.

Alguien puso micrófonos en el despacho del rey y nunca se ha sabido quién fue. ¿O sí? Lo peor es no saber lo que se grabó. Yo sé quién lo sabe.

Aquí se sabe todo, pero nadie dice ni hace nada sin la voz de su amo. España ha sido durante años un mundo de dosieres.  El Centro los coleccionaba. Menudo negocio.

Algún día se sabrá lo de las urnas del golpe de Estado del 1 de octubre, las que no existían, y quienes formaban parte de aquella mascarada  que aún no ha finalizado. El entonces Director del Centro nunca abrió la boca.

Lo de Puigdemont es imposible, es materialmente imposible no detenerle.  Que haya escenificado este inútil espectáculo para mostrar su poder y dejar en ridículo a quienes ha dejado, forma parte de un pacto servil y traicionero. Lo demostrado es  el Poder de la poderosa Moncloa. Es imposible que no haya sido detenido por un fallo policial. Todos los que han colaborado han retado a la Justicia (con mayúscula), y se han reído de ella. Veremos quien ríe más tarde. Pero ha sido un pacto de Estado si es que hay Estado o una banda de delincuentes. ¡Vaya Golpe! Repito sabiendo lo que digo: es imposible que se les haya escapado a los mozos de Escuadra, otros en la frontera , o CNI. Entonces sí que sería una grave preocupación.

Puigdemont ha querido enviar un mensaje:

-No me vais a detener. Os detendré yo a vosotros. Cataluña independiente.

Ese es  el proceso que ha puesto Puigdemont en manos de Moncloa y esta a su vez en Illa, un fracasado que consiguió conducir la ilegalidad  con el visto bueno de los Ejércitos y de la Guardia Civil a los que sacó a escena dando visos de legalidad al encierro en el redil en el nos metieron. Aprendieron después de aquello que todo vale y es factible legalizar el delito.

La Justicia (con mayúscula) o se somete o la someten como ya lo está la Fiscalía y el Constitucional. Y el Estado.

Este montaje de aparezco y desaparezco estaba consensuado, queda claro que ha sido un golpe de efecto, un mensaje a la Justicia y una muestra del poder que tienen los delincuentes  contra lo más sagrado de una nación: la Constitución.

Todos contentos elegimos playa o montaña.

Hay una segunda parte que olvidan. Quien gana es el poder político que sabe que manda, ordena, cumplen sus órdenes, legales o no, y no pasa nada.

Debería ser la hora de la Justicia porque hemos quedado en ridículo.

La Justicia sin la fuerza no es nada. Pregúntense: ¿Quién tiene la fuerza? Como la  Fiscalía.

Me gustaría saber con quienes se reunió Puigdemont la noche anterior al espectáculo. Ustedes no darían crédito.

Lo peor es que se sabe. Pero usted solo verá las sombras proyectadas en la caverna. Prisionero, somos rehenes.

La historia sigue: Puigdemont será detenido. Liberado. En poco tiempo Presidente de Cataluña y Pedro seguirá a cambio en La Moncloa con presupuesto para un nuevo colchón.

Todo está pactado. Y más.

Desde que empecé a  saber lo que ahora ya sé un escalofrío me recorre el cuerpo cada vez que cojo la pluma y me enfrento al blanco papel.

«Yo nada pude hacer; los dioses me cogieron en una trampa que no había previsto», dice un Edipo derrotado, viejo y abandonado.

PD. Lo de Pedro en La Moncloa no está del todo claro. Puede incluso que el próximo okupa sea Puigdemont o un descendiente suyo. Será desde un Estado Catalán, republicano –o no–, que se convertirá en invasor. Entonces, en la lucha abierta, podríamos ganar. Ahora estamos perdidos. No hay Estado español ni nación española. Delincuentes.

La independencia de Cataluña la ha puesto en marcha Pedro Sánchez con su salvador: Illa. Ese es el objetivo. Puigdemont es una burla mala.

¿Hay solución? No. Son tiempos en los que nadie está dispuesto a arriesgar la cómoda paguita y el ir tirando, que bastante tiene cada día con su afán… No confíen en el azar. No existe en política, solo en la guerra.

Sigan de veraneo que se lo merecen. Sobre todo el de La Mareta. ¿Qué tío! Mientras, les dejo para su meditación de cerveza y una de gambas, con Demóstenes: «Los grandes sucesos dependen de incidentes pequeños». ¿Qué querría decir?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

14 agosto 2024

 

LA NEUTRALIDAD DEL SOLDADO (EXPERIENCIAS PERSONALES) Emilio Pérez Alamán Teniente General (R.)

A primeros de Julio de 1991 me encontraba en la B.A de Incirlik (Turquía), una vez finalizada la Operación PROVIDE CONFORT de ayuda humanitaria en el norte de Irak. Dada la inestabilidad de la zona y para mantener la seguridad conseguida, el General Shalikashvili, Jefe de la Fuerza Combinada, solicitó a los Aliados participantes constituir una Unidad Multinacional estacionada en Turquía por un tiempo limitado. En consecuencia, los representantes nacionales informamos y propusimos a los Gobiernos el Plan del Mando americano. España respondió positivamente con gran rapidez y organizó la Unidad que relevaría a la Compañía desplegada todavía en zona cuando se ordenara.

Iniciado el planeamiento de la nueva misión y sólo 48 horas después de la primera decisión, el entonces Jefe del Estado Mayor Conjunto me comunicó que el Gobierno había anulado la misma y dado la orden de replegarnos a la mayor brevedad posible.

No resultaba muy satisfactorio presentar el cambio de postura de España, máxime cuando influía negativamente el planeamiento de urgencia que realizaba el Cuartel General. Por ello consideré necesario expresar mis disculpas por la alteración ocasionada. La respuesta del General Jefe fue una lección aprendida para mi y que recuerdo literalmente. Me dijo: “Teniente coronel, Vd. es un Oficial y su Gobierno democrático ha tomado una decisión de la que no tiene Vd. que disculparse”.

Varios años más tarde, en Marzo de 2004, como General Jefe de la División Brunete y Jefe Interino de la Fuerza de Maniobra se me ordenó coordinar la retirada, decidida por el nuevo Gobierno Socialista, de la Brigada española desplegada en Irak . Cuando me entrevisté en Babil con el General polaco Bieniek, Jefe de la División que encuadraba a nuestra Brigada y ser preguntado por las razones de nuestra salida de Irak, le contesté con la misma expresión del General Shalikashvili, no habiendo más comentarios.

Sirvan estas experiencias personales para dejar claro el respeto ejemplar de las Fuerzas Armadas a los cambios impuestos a los Ejércitos y a las decisiones adoptadas por todos los Gobiernos en los 40 años de Monarquía Parlamentaria, aún en los momentos más difíciles y confusos como el 23 de Febrero de 1981 y pese a la desatención a la política de Defensa de la que han hecho gala todos los Partidos políticos; desde la educación primaria hasta la cicatería material, pero sin escatimar esfuerzos en su intromisión en los principios morales y espirituales intrínsecos de nuestros Ejércitos.

Después de muchos años de servicio y contactos con Unidades de todos nuestros Aliados, puedo asegurar que las limitaciones que soportan las Fuerzas Armadas españolas es un caso particular en comparación con Ejércitos de otras Naciones, ya que ellos tienen la suerte de no sentir que sus responsables políticos puedan poner en duda la realidad nacional de sus países, ni la consideren como concepto discutido y discutible o que incluso pretendan la disolución de la Patria por la que ellos mueren.

Lo normal en una Democracia auténtica es que cada opción política defienda y proponga la manera de alcanzar los mejores horizontes para su país y sus ciudadanos y éstos deciden la que consideran mejor y la varían según los resultados alcanzados.

El conocimiento de sus respectivas Fuerzas Armadas y el amor a la Patria y sus símbolos se imparten a los compatriotas de nuestros aliados desde la infancia, enseñando comportamientos positivos hacia sus soldados, independientemente de las opciones políticas que se alternan de forma democrática en los Gobiernos. Confieso que es una sana envidia la que se siente al tratar de estos temas con amigos de Unidades extranjeras, sin dejar de reconocer que siempre hay problemas que resolver.

Sirvan estas experiencias personales y de otros muchos compañeros que se encontraron en situaciones similares, para que quede claro que el soldado español ha demostrado que por la Disciplina asumida no cuestiona las decisiones que corresponden a la Política y ello pese a actitudes y comportamientos inexplicables adoptados por distintos Gobiernos en política de Defensa. Por el contrario, los soldados han suplido sus carencias a base de mayor entrega y sacrificio y cuando las decisiones y órdenes, condicionadas por razones extra castrenses, complicaban el cumplimiento de su misión, los soldados las mejoraban en su ejecución, sin escatimar esfuerzos y explotando al máximo su profesionalidad a todos los niveles.

Es mi deseo, con este amplio preámbulo, dejar claro que en estos 40 años, como en los anteriores, los Ejércitos de España solo han tenido como único horizonte el cumplimiento del juramento hecho a la Patria de defenderla frente a los enemigos que amenacen su soberanía, unidad e integridad o incumplan el ordenamiento legal.

Sin embargo los hechos que se suceden desde hace más tiempo de lo admisible en nuestra piel de toro, nos han llevado a un indeseable clima de enfrentamiento social, que en algunas Regiones han alcanzado tintes de crispación inaceptable, por el riesgo que la situación supone para la convivencia.

Todo ello sucede con una actitud política de pasividad y tolerancia cundo no de connivencia. Ante tal circunstancia, el soldado debe tener clara su actitud y opción inequívoca de con quien está y si llegara el caso cual sería su apuesta, que no puede ser otra que el cumplimiento de su compromiso sellado con el beso a la Bandera.

Sin circunloquios; la conducta legal de objetividad sin reservas a las decisiones, acertadas o no, del Poder político ha quedado más que demostrada y estoy seguro que así seguirá siendo. Pero esa actitud no tiene por qué imponer neutralidad a los soldados ante los hechos que ocurren en el día de hoy, como consecuencia de la acción anti española de una extrema izquierda radical del arco parlamentario unido a los movimientos secesionistas, ambos minoritarios pero envalentonados por la inacción de los partidos calificados de constitucionalistas, pendientes más de sus propios intereses que de el grave problema que nos acosa.

Dicho sin complejos, esta es la triste realidad que vivimos y la amenaza que se cierne sobre España y por tanto los soldados, indistintamente de su situación, deben descartar, personal e institucionalmente, el argumentario políticamente correcto de tener que manifestarse neutrales porque, como las partes interesadas insisten, son problemas puramente políticos y el militar debe mantenerse como “el gran mudo”.

Sin embargo dicho intento de limitación no ha lugar: Primero: porque los enfrentamientos que se están produciendo entre españoles son consecuencia de la mala praxis de los políticos pero ello no es motivo para imponer legalmente el silencio total a los soldados con argumentos distintos a los hechos. Y segundo: porque las actuaciones que se llevan a cabo tienen el claro objetivo de deshacer el Estado surgido de la transición de los años 70 mediante la Reforma Política aprobada por plebiscito y regresar a una situación que ya arruinó España hace tres cuartos de siglo.

Frente a tales desmanes, la masa ciudadana que sabe en el año que vive y lo que acarrearía el salto atrás, se ha despertado y defiende con ardor lo que además es puro sentido común en el siglo XXI. Pese a ello, los Partidos políticos que deberían ponerse al frente de tantos españoles que lo demandan, están agazapados e inanes por razones conocidas pero que no son objeto de esta reflexión. Esos españoles huérfanos de liderazgo político son los que miran y preguntan a los soldados garantes de la Patria. La respuesta no puede ser la de “es un asunto político y soy neutral”.

El soldado está con los que portan la Roja y Gualda, con los que quitan las cruces y lazos amarillos y no con aquellos que insultan a España y a los españoles, queman nuestra Bandera y la foto del Rey a la vez que incumplen sistemáticamente leyes y sentencias. El soldado está con la familia del Guardia Civil Pardines y no con los que homenajean a su asesino. Entonces, si el soldado está con los que debe no argumentemos una neutralidad que ni sentimos ni aceptamos.

Los soldados asumimos que entre nosotros puede haber más de un Rodríguez, pero son gotas en el océano. Los soldados sabemos, por encima de todo, lo que comprometimos en nuestra jura de Bandera, por mucho que su formula haya sido modificada y aceptada con disciplina militar por tres veces, en un afán de quitarle dramatismo a la promesa de derramar hasta la última gota de su sangre.

Pero lo más importante es que ese juramento o promesa anida en tantos españoles que sin ser soldados demuestran su valor día a día y sienten en su corazón el significado más profundo del recitado de la canción del soldado del maestro Serrano:

Soldados: La Patria entera para vosotros sagrada

Palpita en esa Bandera

Que os entrega la Nación

Traidor es quien la abandona

O la vuelve mancillada

Que la Patria no perdona

El crimen de la traición.

Por ello los soldados siempre estarán con ellos.

Porque no puede haber neutralidad cuando se trata de España.

Emilio Pérez Alamán Teniente General (R.)

Blog:generaldavila.com

13 agosto 2024

INVESTIDURA EN CATALUÑA: TRAICIÓN SOCIALISTA A ESPAÑA CON GOLPE DE ESTADO INCLUIDO. Rafael Dávila Álvarez (General de División. R.)

 

¡Traición!

«La bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución».

Sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007: «La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento».

Olvídense de Puigdemont. Aquí la traición está consensuada y además existe el grave problema de que no sabemos hasta donde alcanza la metástasis y a cuantas instituciones y partidos ha infectado.

No creo que una imagen valga más que mil palabras, pero en este caso la traición queda grabada en la foto de la toma de posesión del socialista de turno, el viejo conocido, por insoportable, señor Illa, de la presidencia de la Generalidad de Cataluña.  En cualquier nación democrática la ceremonia debería ser anulada por marginar al Estado español, a la nación española simbolizada en su bandera. El acto fue una escenificación de independencia  presidida por un claro representante del que dice ser  presidente de la nación española, socialista, obrero, español. Indignante. Nada peor que acostumbrarse y como ya dije hace tiempo nos están acostumbrando a no ser españoles.

No requiere el tema de muchas explicaciones. Un acto independentista ilegal en su simbología para que un socialista encabece el proceso de independencia de Cataluña dirigido desde La Moncloa por Pedro Sánchez. ¿Necesitan alguna prueba más? ¿Por qué hablan y les extraña el sainete o  la comedia menor de Puigdemont si el traidor está en otro lugar y de cara al público?

Desenmascaremos de una vez por todas el proceso. Lo encabezan desde  La Moncloa y el que no quiera verlo es porque está de acuerdo. No son cosas de un día para otro sino que tiene todo un planeamiento en el que a cada elemento se le ha asignado el momento de entrar en escena.

Si yo estoy indignado con lo visto y lo que veremos es por dos razones: una por español y la otra por militar español. Como español no necesita explicación y como militar tampoco, pero haré alguna matización para que se me entienda.

Empezaremos con la Constitución que si no me equivoco se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles y que en su artículo 8, Título Preliminar, señala de manera rotunda: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

¿Qué soberanía? ¿Qué independencia: española o catalana?, ¿quizá la vasca? ¿Qué integridad territorial: catalana, vasca, Gibraltar, quizá Ceuta y Melilla? Suena a broma cuando el mismo presidente del Gobierno habla del primer paso para el federalismo desintegrador. ¿Qué ordenamiento constitucional?: ¿el del golpe de Estado, la amnistía?, ¿el amañado desde el poder político para manipular la Constitución? ¿el asalto al Poder Judicial?

El juramento a la bandera: «¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?»

¿Qué bandera? ¿Qué Constitución? ¿Conciencia, honor? ¿Norma fundamental de qué Estado? ¿A qué obligaciones militares se refiere? ¿Rey, jefes, quién abandona a quién? ¿Defensa de España, de qué España, donde está su bandera? Claro que son simples preguntas que te haces, se hacen o te hacen los soldados.  Mejor suprimir todo el articulado y decir otras cosas que respondan a la verdad  que se nos ofrece y escenifica. No merecemos que se nos mienta y menos por escrito en forma de ley.

El que ordena miente y no cumple lo que ordena.

Las Reales Ordenanzas, la Directiva de Defensa Nacional, leyes y reglamentos repiten lo mismo por activa y por pasiva, pero mi bandera, nuestra bandera es ultrajada y no hay mayor ultraje que abandonarla o hacer como si no existiese en territorio español, cambiarla por otra que es ofenderla con el desprecio. Eso en lenguaje militar y español es traicionar a España y hacerlo de la manera más indigna: abandonar la bandera. Todos los que estaban en esa toma de posesión lo hicieron con su simple presencia y por no denunciar con su ausencia inmediata de  aquel lugar donde se despreciaba a la bandera de España.

No hablo nada más que por mi, pero estoy seguro que como yo hay miles de militares y españoles indignados por algo tan simple como es haber despreciado a nuestra bandera con el mayor de los desprecios: ignorarla.

Fue un acto independentista en toda regla la toma de posesión del señor Illa que da inicio con ello a la desintegración territorial de España desde el mismo Estado español, eso que está tan atado y bien atado en la Constitución, tanto que ordena a las Fuerzas Armadas que sean ellas las que velen por esa integridad territorial

Así que termino con un ruego: no nos engañen si no quieren llamarse a engaño. Cambien la Ley y no manipulen a los soldados, desde el primero al último, que todo lo aguantan menos que les hablen alto. Que les mientan.

No nos hagan responsables de lo que no somos ni nos señalen misiones que incumple el que las ordena. Casi diría que ordena el mismo que legisla, ejecuta y juzga. Y manda. Con traición.

A la vista está. La toma de posesión del señor Illa, del partido socialista, ha sido un acto independentista en toda regla apadrinado por el presidente del Gobierno español. El problema de España no es el independentismo catalán ni vasco, es la desintegración territorial que lleva a cabo el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de la mano de los señores Zapatero y ahora Pedro Sánchez.

Algo habría que hacer, pero resulta que hay mil acciones todas distintas y dispersas porque todos nos creemos tener la solución y ser la nuestra la única válida. La derecha  desunida da un espectáculo lamentable, como el de esta España dividida. Hemos (ellos han) puesto las bases de la desunión de manera que ya no sabemos cual es la bandera, ni el rey, ni la forma de Estado. Aquí lo único que sabemos es que la delincuencia política gana posiciones y España está cada día más cerca de desaparecer y, parece, que con la bendición de una Europa que está acompañando en su vuelo a los buitres. Una España rota abrirá otras rutas, quizá por Gibraltar o Marruecos.

Hemos asistido a la ceremonia inaugural de independencia en el Parlamento de  Cataluña. Atado y bien atado. Acaba de romperse España y los españoles sin enterarnos.

No más engaños: cambien la Constitución, cambien la Jura de Bandera, rompan España sin engaños, devuélvanme lo que es mío y bórrenme de su listado. Yo me voy ante esta traición porque ya solo me queda la pluma.

Enfundaré la espada para no formar parte de su traición.  No la pluma que tanto les molesta.  Antes  permítanme que repita una y mil veces: ¡Traidores!, que seguiré escribiendo.

Rafael Dávila Álvarez (General de División. R.)

Blog: generaldavila.com

12 agosto 2024

 

SOLDADOS CONDUCTORES PARA ORENSE (Publicado en el Diario La Región de Orense)

https://www.laregion.es/opinion/rafael-davila-alvarez/soldados-conductores-ourense/202408090019451317345.html

Soldados conductores para Ourense

El pasado día 31 de julio leíamos en este diario una información firmada por Paula Antón cuyo llamativo titular “El Ejército, nueva cantera ante la falta de camioneros en empresas de Ourense” encierra una de las graves carencias y serios problemas de nuestras Fuerzas Armadas.

La noticia inicial es el acuerdo alcanzado por el Ministerio de Defensa y la Asociación Empresarial de Transporte de Mercancías por Carretera de Galicia (APETAMCOR) que permitirá cubrir con urgencia las 300 vacantes que tiene Orense en el transporte de mercancías a la vez que facilitará la reinserción laboral de nuestros soldados que finalizan su compromiso con los ejércitos.

No es que en los ejércitos sobren soldados, todo lo contrario, sino que no tienen futuro

Visto el problema de conductores en Galicia es conveniente ver cuál es la razón por la que se acude a los ejércitos para solucionarlo. No es que en los ejércitos sobren soldados, todo lo contrario, sino que no tienen futuro y se quedarán en el paro si no encuentran una forma de ganarse la vida antes de que los pongan en la calle. Ese es el problema, la grave situación a la que se enfrentan unos hombres que unen a su elevada preparación las virtudes intrínsecas de la vida militar, pero que a los 45 años la gran mayoría tiene que dejar las Fuerzas Armadas.

El modelo español de carrera de un militar de tropa comprende tres modalidades diferentes y sucesivas: Un compromiso inicial renovable hasta un máximo de 6 años, otro de larga duración hasta los 45 años de edad y, por fin, si superas las pruebas y obtienes una de las escasas plazas existentes, puedes permanecer hasta los 58 años en los que pasas a la reserva. Pocos lo consiguen.

Por cumplir los 45 años en 2023 han dejado las Fuerzas Armadas 1.531 militares de tropa y marinería; en 2024 lo harán 2.100 y así en progresión hasta una cifra de 50.000 soldados profesionales que se calcula hayan dejado los ejércitos hasta 2036.

No es cuestión de aburrirles con las cifras, sino explicarles el porqué del acuerdo Ministerio de Defensa y la Asociación Empresarial de Transporte de Mercancías por Carretera de Galicia (APETAMCOR). Una magnífica iniciativa tomada en Galicia que además de solucionar un problema de escasez de conductores civiles da una oportunidad de futuro a nuestros sufridos soldados. Que cunda el ejemplo en otras Comunidades, por ejemplo y por nombrar alguna, Cataluña o País Vasco.

Es necesario que sepamos que el oficio de soldado en España no está valorado ni es una forma de vida estable y con futuro.

Ser soldado profesional constituye una inseguridad que no debemos permitirnos. Es urgente encontrar soluciones. El Ministerio de Defensa hace esfuerzos en distintos campos para paliar la gravedad del asunto que afecta a muchas familias sacrificadas por la dura vida de soldado. La solución no es fácil. Es un problema de la nación que todos los partidos, sin intereses electoralistas, deberían contemplar unidos.

9 agosto 2024

Blog: generaldavila.com

ALMIRANTES Y REPUBLICANOS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Mi amigo y maestro Alfonso Ussía, Cabo Primero de la fiel Infantería y General de las letras, me puso ayer en un brete con su artículo publicado en el diario El Debate.

Lo titula: Tres Vacíos de la venganza, y se hace eco del traslado por “imperativo legal” de los restos de tres almirantes de la Armada del Panteón de Marinos Ilustres en San Fernando al lugar que sus familias determinen para que reposen sus restos: “El almirante don Juan Cervera Valderrama, Marqués de Casa Cervera, el almirante don Salvador Moreno Fernández, y el almirante don Francisco Moreno Fernández, marqués de Alborán. Tanto don Juan Cervera como don Francisco Moreno, desposeídos de sus títulos nobiliarios por los restauradores del odio en España”.

El que más y el que menos conoce la situación y en mi caso he escrito por activa y por pasiva sobre esa Ley que nos enfrenta, que pretende dictar de manera inquisidora la historia de España y que aplican a la vez que aplauden los cobardes. También a mi abuelo, el general Fidel Dávila, le retiraron el título nobiliario, con grandeza de España, que a decir verdad él hubiese preferido el de Capitán General mejor que el de marqués. El caso es que fue y está enterrado en un humilde nicho pagado por la familia en el cementerio de Burgos. Una buena maniobra estratégica, quizá táctica. De eso sabía un montón.

Venganza. Todo queda dicho en el inmejorable artículo de Alfonso Ussía.

¿Entonces?

Pues verán. Alfonso cita en su artículo al almirante Liberal Lucini (Don Ángel) y textualmente dice: “En el Colegio de Huérfanos de la Armada de Madrid, inaugurado por el Rey Alfonso XIII, fueron admitidos en su seno todos los hijos de marinos que, por convicción o azar, combatieron en buques de la República. Si no me equivoco, entre ellos, el almirante Liberal Lucini, hijo de marino republicano, que alcanzó el máximo mando de la Armada durante el reinado de Don Juan Carlos”.

Pues ahí está el lío. Resulta que el hijo del almirante Liberal, Capitán de Navío de la Armada, es muy amigo mío y una autoridad española en el tema de Gibraltar con el que colabora en nuestro blog generaldavila.com.

Me dice Ángel Liberal.

-¿Mi abuelo republicano?

La verdad es que eso de adjetivar con lo de republicano significaba “ser rojo”. Sin más.

Y prosigue mi amigo Ángel.

-Mi padre, el almirante Ángel Liberal Lucini, no estuvo en el Colegio de Huérfanos de la Armada, en Madrid. Ingresó en la Escuela Naval Militar en plena Guerra Civil, en San Fernando. Mi abuelo Ángel Liberal Travieso ni fue marino ni fue republicano. Mi padre, no «alcanzó el máximo mando de la Armada» pues fue Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), que es algo distinto del Jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA).

Además el almirante ingresó en la Escuela Naval con Plaza de Gracia por ser hijo de caído en combate.

Después me cuenta una anécdota que para mí tiene gran importancia.

Su padre, que no había cumplido los 17 años, ingresó en la Escuela Naval Militar, en San Fernando, en junio de 1938. El viaje desde su domicilio en Valladolid hasta San Fernando  lo hizo en tren acompañado de su madre –mi abuela- . El viaje de vuelta a Valladolid lo hizo mi abuela sola. Al llegar a Badajoz, su vagón se llenó con una unidad de legionarios que iban al frente. Nadie dijo nada hasta que pasada cerca de una hora, con mi abuela en el comprensible expectante silencio, entró un mando de la unidad y ordenó evacuar el vagón y dejar sola a la madre del futuro almirante después de gritar a los legionarios:

-Aquí viaja la viuda de un caído por España. ¡Fuera todo el mundo y que nadie la moleste!

En cada extremo del vagón puso a un legionario haciendo guardia. Todo fueron atenciones.

Pues era solo eso lo que quería aclarar sobre el artículo y poco más que agradecer al general y almirante de las letras, mi amigo Alfonso Ussía, su defensa, heroica en estos tiempos, de la Patria, su unidad, el honor y el valor y decirle que así seguiremos hasta el último suspiro o gota de sangre que es como hemos jurado defender esas cosas de la unidad de España, nuestros héroes y tradiciones.

Quizá querido Alfonso es que nos estamos haciendo viejos, aunque yo te aseguro que no lo noto. Aún no me he retirado del todo ni de todo, por ejemplo de luchar por España.

Ussía es de los pocos que siguen dando la cara, que hay que hacerlo siempre y en cualquier lugar, aunque pretendan rompértela, que eso siempre lo intentan, nunca de frente claro (puntos suspensivos).

Por cierto hace unos meses estuve en Santander donde Alfonso Ussía tuvo la gentileza de presentarme el libro La II Guerra Civil de Franco en el Ateneo de Santander y como no podía ser de otra manera paseé con tranquilidad y sosiego, disfrutando de la bella ciudad cántabra, por el Paseo del General Dávila que une, por su parte alta, Santander con El Sardinero.

¿Se habrán olvidado de retirar el nombre de la calle dedicada al que la liberó del dominio rojo, mi abuelo el general Fidel Dávila Arrondo?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

8 agosto 2024

EUROPA ES UNA RELIGIÓN DE LEYES Y NORMAS. NINGUNA BUENA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En guerra.

¿Quién no lo está frente a estos personajes insidiosos que nos gobiernan a base de enfrentarnos mientras ellos uncen a su yugo la inconsciente tragedia que se avecina?

Me encanta el dicho: «No saben hacer la O con un canuto».

La buena gente del campo dice que allí la vida son cinco años buenos, cinco malos, en definitiva diez regulares. Eso era antes cuando el campo era y se amaba, cuando era algo más que un paisaje, cuando se entendía y se intercambiaban diálogos de futuras cosechas solo mirando el vuelo de los pájaros o los signos de las laboriosas hormigas. Eso era antes; y ahora es un sufrimiento por el creciente abandono de gobiernos muy europeístas y globalistas, que en lo ajeno ven lo suyo. Roban con la mirada, pero el campo es más serio que toda la inteligencia artificial junta, que todos sus científicos juntos y es imposible reducirlo a una fórmula matemática. No hay sabiduría si no se aprende en el campo. Es la naturaleza sobre las cosechas, el ganado, el agua, el sol, la tierra… quienes marcan las pautas y emiten enseñanzas.

Debemos mostrar toda nuestra solidaridad con esta gente tantos años abandonada y cada vez más arrinconada, con limitaciones insuperables que les llevan a llorar sobre sus campos y rebaños.

Porque los del campo sufren y con ellos debemos mostrarnos y juntarnos para de una vez por todas volver a la cordura de la España que fue y es, la del campo y la libertad, porque si alguien sabe ganársela enfrentándose a los desafíos y retos, fortaleciéndose y entrenándose en ello, son la gente del campo.

¿Qué saben estos señoritos de la moqueta y del antojo? ¿Qué saben sin haber pegado un palo al agua, no haber movido un molino, recorrido el terreno con el tractor o mirar al cielo suplicante? ¿Qué saben de semillas y de flores, de las señales de los pájaros, de los lirios del campo?

Volvemos a las Geórgicas de Virgilio como consuelo.

Y es el arado objeto de disgusto y

yace sin honor; y de las hoces

forjan para guerrear armas atroces;

y nuestros campos ¡ay! faltos de brazos

palidecen eriazos.

Guerra nos mueven de una y otra parte;

entre los pueblos la discordia estalla,

y acuden a los campos de batalla,

rotos los pactos, y el terrible Marte

pasea por el orbe su estandarte.

Mientras el campo llega a las grandes ciudades que se habían olvidado de donde nacen y crecen, el maestro Jiménez Lozano escribe una carta a Kierkegaard y le dice.

Le escribo a Soren Kierkegaard

las últimas noticias: disolución del mundo.

Mas hay aves en el cielo,

lirios en el campo. No ocurre

nada.

Contesta el teólogo: «Así las cosas, lo mejor es buscarse otros maestros cuyo discurso no sea incomprensión, cuya animación no encierre ningún reproche, cuya mirada no juzgue, cuyo consuelo no exaspere en vez de calmar».

No lograrán nada de Europa que ha consentido arruinar su huerta, acabar con su ganado y repartir abono a los bancos. Sembrar placas solares

<<Tiempo vendrá, cuando los campos esos

recorra el rastro y la pesada yunta,

en que la reja de acerada punta

saque a la luz del sol los grandes huesos

de la generación allí difunta.

Y las lanzas y espadas

por el orín tomadas,

pasando irán, a par de otros despojos,

del labrador absorto ante los ojos.

Y al tropezar el rastro con el yelmo

abollado y vacío,

oirá el choque sonar del hierro frío>>.

No hay consuelo a esta fábrica que se han construido de destrucción y donde los últimos vestigios de nuestra cultura se incineran como en una pira inquisitoria.

Europa es una religión de leyes y de normas. Fin de la fe.

Guerra. ¡Arde Roma! ¡No! Es Europa la que arde. Ahora con el campo olvidado y arrasado el incendio empieza en las ciudades. Todo, hasta los peces y los pájaros, se vuelven carnívoros. Los campos de cereales se riegan con sangre y las cosechas aún están por recoger.

Las aves en el cielo y los lirios del campo tienen otro color y ningún buen presagio.

¿No ocurre nada? Consuelo de los afligidos.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

PÁNICO MUNDIAL. ¿LA BOLSA O LA VIDA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Siento romper la relativa tranquilidad veraniega y hacer un alto en la parada técnica en la que el blog descansaba, pero el mundo puede encontrarse en vísperas de algo desconocido y mejor es que nos pille a todos confesados como suele decirse.

Podía empezar con la noticia de la caída de las bolsas y cómo el índice del miedo se arrastra de manera alarmante. ¿Recesión? Es la economía compleja que pocos entendemos más allá del fin de mes, pero que sabemos de lo que hablamos porque son índices que mezclados con otros datos a la vista nos avisan de los preludios de guerra.

Nunca, hoy menos, se puede merodear por los Cuarteles Generales de la guerra con las estrellas de general al mando sin estar atento al discurrir de los datos económicos y sobre todo a ese índice bursátil fiel reflejo del miedo ante los acontecimientos.

Si quieren ustedes saber de la guerra no pregunten a un general, sino a un alto mandatario de Nvidia, Alphabet, Microsoft, Apple Meta, Amazon o Tesla. Ellos saben y deciden si Biden, Trump o será Irán la que ataque. Así nos va porque a ello se une que todos nos creemos saber más que ellos y que los generales; en cada uno de nosotros hay una  postura de desdén y aceptación, de soberbia e incompetencia. Nunca ha habido tantos “listos” al mando.

Lean los signos de los tiempos. Aprovechen las vacaciones para observar el panorama que les rodea, comparen y sobre todo piensen.

Por ahora hago un alto para avisar de este preludio bursátil que tendrá consecuencias si antes no hay una portada más agresiva en todos los medios: La guerra. Ya la hay, pero no nos hemos enterado. Necesitamos el titular ¡ESTALLA LA GUERRA!

El movimiento de los portaviones estadounidenses es un inevitable signo:

-USS Geral Ford (CVN-78)

-USS Abraham Lincoln (CVN-72)

-USS Theodorre Roosevelt (CVN-71)

-USS Dwigth D. Eisenhower-69)

Es la mayor concentración de portaviones estadounidenses en una región en la historia. A ello se unen varios destructores y cruceros con capacidad de defensa contra misiles balísticos y un escuadrón de caza. junto al buque de asalto anfibio que transporta a la 24ª  Unidad Expedicionaria de Marines.

El esperado ataque de Irán a Israel complica la situación hasta límites que nos dejan en una incertidumbre muy peligrosa. Irán tiene las de perder, pero antes morirá matando porque se ve derrotada antes de la batalla. Irán no quisiera entrar en un conflicto del que nada obtendría, pero parece obligada a ello y abocada al enfrentamiento cara a cara. Sabe que están provocando su intervención para dejarla fuera de competición y que Hamás ya es insuficiente, Hizbulá tampoco es definitivo, los hutíes de  Yemen no son nadie y los países  árabes de su entorno no cierran filas junto a su postura. Ya solo le queda ir perdiendo terreno día a día. Esperar hasta noviembre y ver por donde respira el Pentágono si es que hay cambio es su mejor alternativa mientras prosigue con su programa nuclear.

Irán es un lobo acorralado que puede saltar sobre su víctima en cualquier momento, aunque muera en el intento no hincará la rodilla por un golpe en el mentón. Puede que lo reciba.

El panorama junto a Ucrania, que es más de lo mismo, no es tranquilizador, Venezuela queda unida a  la situación y Europa se pierde una vez más en un ritual alejado de sus orígenes y dando entrada al virus de su autodestrucción. París junto a Londres son todo un símbolo de la misma moneda que quiere mostrar la cara cuando  ha olvidado la cruz que la sustenta.

Más de 12.000 cabezas nucleares dan sombra al mundo y de ellas más de 2000 están en alerta operativa para ser utilizadas en cualquier momento. Preparadas en misiles balísticos, en submarinos y aviones; también las nucleares tácticas proliferan y hay candidatos a poner fin a la disuasión dando el primer golpe porque saben que no tendrá en principio respuesta.

Aunque sean Rusia y Estados Unidos los que poseen el 90% de todas las armas nucleares, los que las esconden son los más peligrosos y los más dados a que por esas cosas del azar, que es quien mueve la guerra, hagan uso de ellas. Hay ojivas desplegadas y apuntando, listas, para que cualquiera encienda una cerilla y prenda la mecha. Corea del Norte está entre los candidatos con sus cerca de 50 ojivas preparadas. Irán ha roto todos los acuerdos y para nosotros es un misterio el avance logrado en su afán de poseer el arma nuclear. Hasta ahora, que se posean datos ciertos, son potencias nucleares: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia, India, Pakistán, Corea del Norte, e Israel.

Es inaudito que cuando se supone que el mundo progresa en convivencia y solidaridad, en derechos humanos, en paz y armonía, resulta que el lenguaje nuclear salta a ser el idioma más hablado. Amenazante.

Pánico mundial entre los que manejan el dinero. Peligro.  No vaya a ser que manejen también las ojivas nucleares, porque antes, no hace muchos años, se podía vaticinar algo sobre las guerras, hasta que llegó un día que alguien, entre los vencedores, que ya tenía la guerra ganada, dio la orden: “6 de agosto de 1945 a las 8:15 horas, un bombardero B-29 llamado Enola Gay lanzó sobre la ciudad de Hiroshima la primera bomba atómica, bautizada como Little Boy. Tres días más tarde, el 9 de agosto a las 11:02 horas, el bombardero Bockscar dejó caer la segunda bomba, llamada Fat Man, sobre la ciudad de Nagasaki”.

¡Qué mala memoria tenemos! ¿O realmente somos malos?

Aquí lo único que importa es la bolsa. No la vida.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

6 agosto 2024

 

 

 

SER SOLDADO ESPAÑOL. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Vivimos momentos convulsos en los que hasta las estructuras del Estado y los cimientos de la historia de la Nación española no parecen lo suficientemente sólidos para soportar los vaivenes del movimiento sísmico que padecemos. La milicia no es algo ajena a lo que la sociedad vive.

‹‹Cuanto es más eficaz mandar con el ejemplo que con mandato,
Más quiere llevar el soldado, los ojos en las espaldas de su capitán
que tener los ojos de su capitán a sus espaldas.
Lo que se manda, se oye.
Lo que se ve, se imita.
Quien ordena lo que no hace,
deshace lo que ordena››.

Rotundas son las palabras del juramento o promesa a la Bandera:

«¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Conciencia y honor, la Constitución, el Rey, ¡España!… y entregar la vida.

Dice la Ley de Carrera Militar: ‹‹La disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, constituye su primer y más fundamental deber, que ha de tener su diaria expresión en el más exacto cumplimiento de los preceptos contenidos en la Constitución, en la Ley Orgánica de la Defensa Nacional y en esta ley››.

Y así una ley y otra. Podríamos seguir, ley tras ley, reglamento tras reglamento, espíritu tras espíritu. Entregar la vida. Esto no es un juego que permita veleidades.

En lo colectivo, las Fuerzas Armadas deben ser imparciales y profesionales en el cumplimiento de sus funciones. La imparcialidad se consigue por la vía del apartidismo, y la profesionalidad mediante la jerarquía y la disciplina. El deber es el deber y además es ley. Lo dice también el espíritu del soldado.

Uno de los Siete Sabios de Grecia, Solón de Atenas, dejó escrita una máxima: ‹‹Que los ciudadanos obedezcan a sus superiores y éstos a las Leyes». Está claro que la ley debe primar sobre la autoridad ya que esta precisamente se fundamente en el propio ordenamiento jurídico.

Independencia, Constitución, soberanía, monarquía, obedecer y respetar al Rey… Entregar la vida por ello.

Preguntas de soldado que mira atónito su misión y la legislación. “Aquí la más principal hazaña es obedecer, y el modo cómo ha de ser es ni pedir ni rehusar. Aquí, en fin, la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría; el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son, caudal de pobres soldados; que en buena o mala fortuna, la milicia no es más que una religión de hombres honrados”.

‹‹Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir››, dice el Credo de la Legión.

Y se cierra nuestro juramento a la Bandera con la rotundidad de estas palabras:

«Si cumplís vuestro juramento o promesa, España os lo agradecerá y premiará y si no, os lo demandará».

Muchos interrogantes.

Claro que podría ser que yo ya sea un soldado anclado en viejas añoranzas y debiera quedarme en la cuneta dando paso a otro estilo, otra forma de ser y vivir la milicia.

El caso es que conozco y me escriben muchos jóvenes soldados que a pesar de sus dudas siguen con ese espíritu que aquí hemos explicado en más de una ocasión y que expusimos en un vibrante artículo de uno de nuestros colaboradores:

“Mi teniente con usted hasta la muerte”

Eso es para mí ser soldado, ayer hoy y siempre.

Aquí la más principal hazaña es obedecer, dice Calderón.

Remata Quevedo, quien ordena lo que no hace…

El espíritu de los soldados de Flandes y de los soldados de España. Ayer y hoy. Esperemos que también mañana.

Son “Nuestro Soldado”, la unidad de España:

Roto, descalzo, dócil a la suerte,
cuerpo cenceño y ágil, tez morena,
a la espalda el morral, camina y llena
el certero fusil su mano fuerte.
Sin pan, sin techo, en su mirar se advierte
vívida luz que el ánimo serena,
la limpia claridad de un alma buena
y el augusto reflejo de la muerte.
No hay a su duro pie risco vedado;
sueño no ha menester; treguas no quiere;
donde le llevan va; jamás cansado
ni el bien le asombra ni el desdén le hiere:
sumiso, valeroso, resignado
obedece, pelea, triunfa y muere. (Amós de Escalante)

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 agosto 2024

 

DON JUAN DE BORBÓN EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (Del libro La guerra civil en el Norte… por Rafael Dávila Álvarez)

Demasiadas historias y con diferentes ingredientes se han narrado sobre la presencia de Don Juan en los comienzos de la Guerra Civil en España. Una mezcla de aquí y otra de allá, sin desmentir alguna mentirijilla, aceptando historias de cierta ternura, se ha compuesto un relato histórico novelesco. Los hechos por mi conocidos y relatados en el seno familiar, en cierta intimidad, los doy a conocer por si sirven para completar la historia de la presencia del Infante Don Juan en España.

El 1 de Agosto de 1936  D. Juan de Borbón cruzaba la frontera por Dancharinea para incorporarse como voluntario a las filas nacionales. Le acompañaba su hermano Jaime. Don Juan dejaba en Cannes a su joven esposa Dª. María de las Mercedes que acababa de dar a luz a su primera hija, la Infanta Pilar.

Contaba con la aprobación y el apoyo de su padre el Rey Alfonso XIII, con el que previamente había hablado por teléfono, y el ejemplo de otros miembros de su familia incorporados a las filas de Mola.

Pero sus deseos se vieron rápidamente frustrados. Al margen de las anécdotas sobre su viaje y vestimenta (en algún momento con mono azul y boina roja) el hecho concreto es que D. Juan se entrevistó en Burgos con un miembro de la Junta de Defensa Nacional, (y no precisamente con el General Mola), que le disuadió de sus propósitos por el interés de España y su futuro.

Los hechos ocurrieron exactamente así. Una mañana del mes de agosto llamaron al domicilio del General Dávila en Burgos (calle Almirante Bonifaz). Las hijas del general, Carmen y María Luisa, abrieron la puerta y asombradas exclamaron: ‹‹ ¡Es el Rey!››.

Don Juan quería ver al general Dávila que en aquellos momentos no se encontraba en casa sino atendiendo a sus tareas como director de la Junta Permanente de la Junta de Defensa Nacional. Después de su inicial asombro las hijas del general remitieron a Don Juan a Capitanía General donde se encontraba en su habitual lugar de trabajo. El encuentro fue exclusivamente con Dávila no estando presentes ni Cabanellas ni Mola. El agradecimiento y la amabilidad fue la nota dominante de aquella entrevista. Lo definitivo de la reunión fue la frase del general Dávila dirigida a Don Juan: ‹‹Su lugar no está en el frente sino en el futuro de España››. Nadie más intervino en aquél primer intento de alistamiento de Don Juan. Se comunicó a todos los miembros de la Junta de Defensa la decisión adoptada y nadie puso la más mínima objeción ni añadió comentario alguno. Don Juan tuvo que desistir, pero antes de partir tuvo tiempo para reunirse con jóvenes familiares suyos. Con alguno sería la última vez ya que a los pocos meses moriría en combate.

Carlos de Borbón y Orleáns, alférez del Grupo Mixto de Ingenieros de Pamplona, se había incorporado el 30 de julio al Grupo Mixto de Zapadores de Pamplona. Estuvo instruyendo voluntarios hasta que solicitó servir en primera línea, participando en toda la campaña de Guipuzcoa hasta caer muerto heroicamente al frente de sus hombres en el frente de Eibar (Guipuzcoa)) el día 27 de septiembre de 1936. Era el hermano mayor de Dª. María, esposa de D.Juan e hijo del Infante D. Carlos de Borbón al que buscaron Dávila y Mola para sustituir a Sanjurjo y encabezar el alzamiento.

Alfonso María de Borbón y Pinto, Teniente de Caballería y Comandante del Tercio de Requetés Castellano, Medalla Militar, muerto heroicamente el 21 de diciembre de 1938 en Lérida.

José Eugenio de Baviera y Borbón, alférez de Ingenieros. Alcanzó el empleo de Comandante en el Regimiento de Transmisiones del Ejército del Aire (1940).

Pasado algún tiempo, Don Juan insistió en sus deseos de alistamiento en las tropas nacionales cuando Franco ya era Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos. El 7 de diciembre de 1936 escribe a Franco solicitando su incorporación al crucero Baleares. Le contesta con una negativa en la que le dice: «…el lugar que ocupáis en el orden dinástico y las obligaciones que de él se derivan imponen a todos y exigen de vuestra parte sacrificar anhelos tan patrióticos como nobles y sentidos al supremo interés de la Patria».

La respuesta de Franco es idéntica a la que en nombre de la Junta de Defensa le había transmitido el general Dávila.

Milagrosamente Don Juan había salvado su vida ya que el Crucero Baleares fue torpedeado y hundido, muriendo la mayoría de su tripulación la noche del 5 al 6 de Marzo de 1938.

Rafael Dávila Álvarez. Autor del libro La Guerra civil en el norte. El general Dávila, Franco y las batallas que decidieron el conflicto.

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ESPAÑA FEDERAL Y REPUBLICANA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El presidente del mal Gobierno de España nos lleva a puertos donde la borrasca penetra y acaba con cualquier nave. Ya no se corta, desconoce la prudencia, y sus palabras son presagio de tempestad: «El federalismo es una voluntad política de acuerdo, de convivencia y de calidad institucional». «Un paso hacia el federalismo del actual Estado de las Autonomías» (Pacto con Cataluña).

Escribe el maestro Gabriel Albiac: <<Imaginemos que un cataclismo universal hubiera destruido instantáneamente todos los libros -en todos sus soportes- del planeta. Bastaría que un milagro hubiera salvado uno de ellos, para hacer verosímil -en un equitativo plazo de milenios- la reescritura de todos. Ese libro se llama Ilíada. Y en él están todos los libros, absolutamente todos>> […]. <<Todo, absolutamente todo, está en La Ilíada, de Homero. Nosotros>>.

Parece imposible la vida, toda, en un libro.

Busquen lo que quieran, de ayer y de mañana, hasta lo más cotidiano,  y allí está. Lo de hoy por supuesto.

La pasión, la vida preferida en su intensidad que en su duración: Aquiles.

La reflexión, la razón, el deber: Héctor.

Aquiles busca matar a aquel a quien odia. Héctor al enemigo de su Patria.

Dispuesto a encerrarme en una de las versiones de La Iliada tropiezo con un augurio. En el Canto XII.

Héctor responde a su hermano Polidamante cuando le invita a dejar la lucha por un presagio siniestro: <<Un solo presagio es el mejor: combatir en defensa de la patria>>.

Es el valor de un héroe de la reflexión y razón. Alimentado por el amor a su patria, a los suyos, que lucha por su deber.

Negros presagios:

<<…un águila de altísimo vuelo

que iba dejando aparte, hacia la izquierda,

a las huestes troyanas

y llevaba entre sus uñas

una roja serpiente color sangre…>>.

Habrá lucha. El peor augurio sería abandonarla. <<No se puede vivir para morir cobardemente y sin gloria, sino realizando algo grande>>.

Presagio. La República Federal…, águila de altísimo vuelo, que iba dejando aparte, hacia la izquierda…

Votamos sin darle mucha importancia a sus consecuencias. Tenemos por delante unos años críticos, quiero decir de mucha gravedad. Lo que ustedes han preferido es el federalismo que, según el más votado, el señor Sánchez, es <<una voluntad política de acuerdo, de convivencia y de calidad institucional>> o dicho de otra manera: <<llevar a cabo una reforma de nuestra Constitución en sentido federal>>. Y republicana. Quizá el señor Sánchez, como tantos, no sabe lo que dice.

Ortega y Gasset dejó claro los términos del problema: <<Un Estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un Estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión>>. Expuso las diferencias entre soberanía y autonomía: <<Es la soberanía la facultad en su raíz, preestatal y prejurídica de las decisiones últimas o primeras, según el orden en que queráis contar: es, pues, el fundamento de todo poder, de toda ley, de todo derecho, de todo orden. Y la autonomía, en cambio, un principio político que supone ya un Estado sobre cuya soberanía indivisa no se discute porque no es cuestión>>.

Claro que ya sabemos, no todos, que los llamados <<izquierda>>, socialistas, republicanos ellos, tiene un concepto de República muy de ese lado; les gusta llamar a su revolución proceso democrático, que no es un sistema político, sino llevar a cabo una reforma radical eliminando cualquier vestigio de la España conocida. Ya lo profetizaron: no la va a conocer ni la madre que la parió.

Pobre España que lleva siglos <<como en sueños ni el que persigue puede alcanzar al perseguido ni este huir de aquel, de igual manera ni Aquiles con sus pies podía dar alcance a Héctor, ni Héctor escapar de Aquiles>>.

¿Por qué?

Sir Douglas Haig, Mariscal de Campo del Ejército británico combatió en la Batalla de Somme durante la I Guerra Mundial; nunca se aproximaba a sus soldados. Su Estado Mayor le recomendó hacerlo para estimular a sus decaídos soldados. Se acercó a uno de ellos y le preguntó:-¿Dónde empezó usted la guerra? El soldado no lo dudó:

-Yo no empecé esta guerra, señor; creo que fue el Kaiser.

Los soldados troyanos se refugian en la ciudad. Héctor queda fuera; va a pelear contra Aquiles. Los dos guerreros están frente a frente: Héctor huye. Le costará la vida.

Se aproximan tiempos que requieren dignidad, valor y saber a quién tenemos enfrente. No huir.

Porque lo malo no es la forma política sino <<saber que los dioses  nos engañan para mejor atraernos siempre a lo peor>>.

<<Un solo presagio es el mejor: combatir en defensa de la patria>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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LA BATALLA DE BRUNETE. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estos son meses de guerra. Puede que sean los calores del verano la abundancia de luz y las noches tan  cortas.

Julio siempre me trae a la memoria Annual, aquello que se definió como “El Desastre”. Todas las guerras lo son .Vencedores y vencidos, da igual, todos pierden.

Hoy se ha quedado mi recuerdo en los campos de Brunete. Otro día les contaré que andaba yo buscando por allí.

No es difícil perderse por esos lugares cercanos a Madrid que tanto nos suenan, de pasada diría. Pero si dejas el asfalto y sales al campo abierto todo resulta más sencillo.

Quijorna, Brunete, Boadilla, Pozuelo, las Rozas…más al sur Villaverde, Leganés, Móstoles, Villaviciosa…

Me he detenido por aquellos lugares que tienen nombre de batalla, la de Brunete. Era un nombre desconocido hasta que llegó la guerra; he paseado por sus campos entre el trigo y la cebada, ya con el olor de la siega. Las pocas encinas que se ven no pasan de carrasca. Alguna perdiz ha hecho exhibición de sus perdigones ignorando mi pasar cansino. Muy cerca de mi cabeza ha volado una pareja de aguiluchos cenizos. Se ve Madrid alborotado a lo lejos y aquí, casi escondida, la rutina que podría ser la de hace cien años.

En 1937 el llamado Ejército rojo español se reorganiza con los criterios de los asesores militares rusos. Grandes unidades, mucha gente y escasos mandos profesionales. Hay que probar esa nueva máquina militar ya constituida en Ejército Popular; escasos de moral y sobrados de enfrentamientos, necesitan una gran victoria sobre el campo de batalla. Desde el punto de vista militar es urgente paralizar las operaciones del Ejército nacional en el Norte y  aliviar la presión sobre Madrid. Es el momento de demostrarse poseedores de un poder militar capaz de pasar a la ofensiva y dar el golpe definitivo al Ejército nacional en las mismas puertas de Madrid.

Así, sobre los mapas de guerra, aparece Brunete.

La idea de maniobra parece sencilla y realizable. Dos ataques concéntricos y simultáneos, uno, el principal, en dirección a Brunete y Móstoles para cortar la carretera de Extremadura, y otro secundario, en el sector de Villaverde-Usera, para interceptar las de Andalucía y Toledo. El mando de todas las fuerzas lo asume personalmente el nuevo ministro de Defensa Nacional Indalecio Prieto, asistido por el Coronel Vicente Rojo. El Ejército de Maniobra queda a las órdenes del general Miaja.

Ataques de diversión, secreto en la preparación y sorpresa. Todo un plan de Escuela de Estado Mayor al que sigue una desastrosa ejecución.

En la noche del 5 al 6 de julio, el Ejército de Maniobra logra infiltrarse entre las posiciones nacionales del sector comprendido entre Navalagamella y Villanueva del Pardillo ocupando al amanecer el pueblo de Brunete. El ataque se produce con seis Divisiones provistas de toda clase de elementos y con superioridad aérea, mientras que los nacionales sólo disponen en dicho sector de cuatro unidades tipo Batallón, seis piezas de artillería y trece cañones contracarro de pequeño calibre. A última hora, cuando se percatan de la ofensiva, se refuerzan las posiciones con un Tabor de Regulares y otro de Tiradores de Ifni. En Brunete sólo quedaban secciones sanitarias y la organización defensiva del sector se reducía a unos cuantos centros de resistencia ocupando los pueblos y alturas dominantes.

Pero el ataque del ejército rojo se frustra después del éxito inicial. Sorprendidos del mismo, los jefes de las unidades atacantes dudan sobre la dirección ulterior de su avance. La inquietud se apodera de ellos cuando ven la enorme resistencia de las pequeñas guarniciones nacionales que han quedado cercadas a retaguardia. Confusión, indecisión, irresolución; en definitiva, nadie manda porque no se sabe mandar.

El mando nacional se aprovecha de la situación, se refuerza con la llegada de nuevas unidades y crea al sur de Brunete posiciones para taponar la brecha mientras recurre a las reservas que contrarresten la maniobra del enemigo. El ataque secundario del ejército rojo en Villaverde-Usera fracasa de un modo rotundo.

En un espacio de unos 13 Kilómetros de ancho por 12 de profundidad, entre el río Perales, al Oeste, y el Guadarrama, al este, más de 90.000 combatientes rojos llegan a enfrentarse durante cerca de tres semanas de encarnizada lucha, con unos 60.000 nacionales.

Llegó la contraofensiva nacional pero hubo tenaz resistencia. El día 20 de julio después de duros combates, se alcanzaba la línea del Guadarrama mientras los rojos intentaban contrarrestar la maniobra nacional, atacando sin resultado por Las Rozas y Robledo de Chavela. Todavía se luchó encarnizadamente por Brunete que resistió hasta el último momento.

Al final una sangría de vidas que no condujo a ningún resultado. Breve batalla la de Brunete pero terrible Batalla de Brunete con cerca de 40.000 bajas.

Los campos de Brunete, aquellos de la guerra, están ahora sobrecogedoramente solitarios. Allí han quedado los de un bando y los del otro. En el fondo eran los mismos, en un bando y en el otro.

Europa celebra (¿) la Primera Guerra Mundial cuando aún no han finalizado las celebraciones de la Segunda en Normandía. Un conflicto bélico nunca debe celebrase; es suficiente la conmemoración. Los soldados conmemoran las batallas; nunca celebran los muertos. Con honor y el merecido respeto, se les recuerda sobre el campo de batalla.

El siglo XX representa la época más sangrienta de la historia. El siglo XXI parece querer emularle

De la historia se aprende con humildad y nunca debe servir para transmitir los recuerdos del odio. La memoria de las conmemoraciones no debe ser un repaso de reproches. Todos saben lo que se hizo mal… aunque se repite.

Sobrecogen los campos de Brunete cuando uno los recorre envuelto en la memoria del respetuoso silencio, sin leyes que obliguen a encender de nuevo viejos rencores.

La tumba de los grandes hombres sigue siendo la tierra entera. De ellos nos habla no sólo una inscripción sobre sus lápidas; su nombre está grabado no en un monumento, sino, sin palabras, en el espíritu de cada hombre.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R)

Blog: generaldavila.com

FURTIVOS DE LA POLÍTICA. EL LEGIONARIO QUE ENGAÑÓ A FRANCO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tener un amigo es un tesoro. Es costumbre española que el amigo, no pocas veces, se confunda con el conseguidor. Don Jacinto Benavente lo puso en boca de Crispín en Los Intereses Creados: <<Mejor que crear afectos es crear intereses>>.  

En los años cincuenta no había casi coches en España y los que había eran de importación lo que requería una licencia especial y numerosos trámites burocráticos para conseguir un flamante Ford, Citroën o Fiat. Pero, como casi siempre, quedaba el recurso del amigo, en aquellos momentos, en este caso concreto, el amigo debía ser el mismísimo ministro. Para conseguir ser poseedor de una de aquellas maravillas automovilísticas era imprescindible, además de dinero, tener un papel firmado por el ministro del ramo y si no, no había coche. El ministro de Comercio, el de la firma necesaria, era don Manuel Arburúa, Manolo para los amigos. Como es lógico el ingenio español que todo conoce y a todo bautiza, no dejó de hacerlo con los coches de aquella época:¡Gracias Manolo! Así llamaron a los vehículos que entonces circulaban por España. No creo que nadie tuviese en aquellos momentos más amigos que el señor ministro Arburúa. Franco debió de tener mucha gente alrededor, pero amigos creo que pocos, eso sí alrededor hubo muchos intereses, aunque no era fácil sacar provecho del Palacio del Pardo. Cuando menos te lo esperabas un motorista aparecía en tu casa con un sobre que dentro llevaba el agradecimiento por los servicios prestados.

Pero sé que hubo alguien, un humilde legionario, que fue más astuto que aquellos visitantes del Pardo y se llevó al Caudillo al huerto con astucia y elegancia. ¡Lo que no haga un legionario…!

Venía Franco de una cacería celebrada en alguna finca de Jaén cuando se realizó un alto técnico en conocida venta de Despeñaperros. El despliegue de curiosos y las medidas de seguridad no impidieron a un viejo legionario acercarse hasta el ayudante del Caudillo para expresarle sus deseos de saludar a su antiguo jefe de la Legión. El ayudante, antiguo legionario también, cuando ya Franco iba a meterse en el coche y emprender de nuevo el viaje se acercó a comentarle el hecho mientras señalaba al legionario que esperaba discretamente apartado. Franco lo reconoció de inmediato, incluso recordó su nombre, y con un gesto de la mano le invitó a  acercarse.

(El propio ayudante me contó esta historia).

-No podía creerme lo que veía: Franco indicaba al legionario que entrase en el vehículo y los dos sentados en la parte posterior charlaron durante unos minutos.

Algunos recuerdos de aquellos tiempos, miradas de entrañables aventuras y riesgos africanos, nombres y empleos casi olvidados, muy pocos minutos, pero contaba el ayudante que se veía a Franco feliz con aquel hombre que avivaba sus recuerdos legionarios. Terminaba la conversación, había que despedirse.

-¿Te va bien la vida, necesitas algo?

-Nada mi general. Se lo agradezco mucho. No se moleste por mí. Estoy bien, no me puedo quejar, pero ya que Vuecencia me lo ofrece me gustaría pedirle algo para un amigo. Si no fuese por la amistad…

-Dime, dime, no te cortes; ¿es un familiar…?

-No mi general. Se trata de un guardia civil aquí destinado y que es de Melilla donde tiene a toda su familia. Se encuentra muy solo tan lejos de ellos y ya sabe lo difícil que están las cosas para poder traérselos a vivir aquí, porque además sus padres son muy mayores.

Franco sin dudarlo llamó al ayudante y le hizo tomar nota del nombre del guardia civil. En menos de dos meses aquel número de la benemérita estaba presentándose al Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla.

-¿Pero tú quién eres que desde El Pardo han dado orden de tu destino a Melilla?

-No soy nadie mi teniente coronel, yo estaba feliz en mi destino en Santa Elena y de repente me he visto aquí destinado sin yo pedirlo.

-¿Pero qué me dices? ¿No tienes aquí a tu familia?

-Yo mi teniente coronel es la primera vez que piso Melilla, que no sabía ni donde estaba.

Al final la historia quedó descubierta. El legionario era un furtivo sin remedio al que aquel guardia civil llevaba persiguiendo noche y día sin dejarle en paz. La solución era mandarlo mientras más lejos mejor.

Y entre legionarios…

Les he contado esta historia varias veces, pero creo que conviene recordarla cuando vemos que aquí, a lo que se ve y se oye, no se gobierna sino que el Gobierno, el que gobierna, se ha convertido en una agencia de colocación.

Furtivos de la política que colocan y descolocan para sus particulares cacerías.

Gobiernan no para llevar adelante el proyecto llamado España sino para crear intereses: los suyos.

Furtivos de la política. El resto, a los que vigilan, lejos, mientras más lejos los manden, mejor.

Si es posible, si les queda aún memoria sin manipular, recuerden como son las cacerías de ahora: ministro, juez y parte. Aquel día quedó escrito todo sobre nuestra reciente historia. Vendrán días de gloria… Como aquellos.

El tiempo inapelable.

<<Muchos los portatirsos, pero pocos los bacantes>>.

Que más da si ya hasta la memoria hemos perdido: manipulada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

FRANCO, ¿JEFE DEL ESTADO? «CON FRANCO NOS SALVAMOS, SIN FRANCO NOS HUNDIMOS». Rafael Dávila Álvarez

Uno de los momentos más trascendentes de la guerra civil española y de la reciente historia de España fue el nombramiento el 1 de octubre de 1936 del general de División Francisco Franco Bahamonde Jefe del Estado español.

De repercusiones, entonces inimaginables, los hechos tal y como sucedieron están sembrados de dudas y las distintas versiones contienen errores en nombres, lugares, fechas y, lo más importante, no relatan con exactitud lo ocurrido. ¿Hubo alguna intención?

Uno de los protagonistas fue el general Fidel Dávila Arrondo y en una de sus habituales notas que a diario tomaba sobre los hechos vividos nos lo cuenta con todo tipo de detalles.

Narrado en el libro La Guerra Civil en el Norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto, en síntesis viene a decir que Franco fue nombrado Jefe del Estado de una manera un tanto atípica y casual y no con el acuerdo de todos los generales implicados.

A la muerte del general Sanjurjo el alzamiento quedó acéfalo lo que llevó a crear una Junta de generales para dirigir los acontecimientos (Junta de Defensa Nacional). Se pensó en sustitutos de Sanjurjo y aparecieron nombres como el del Infante D. Carlos de Borbón-Dos Sicilias (Teniente general; padre de Dª María esposa de D. Juan), incluso se le propuso al general Severiano Martínez Anido, que declinó el nombramiento. Al no encontrar una persona de consenso que aunase voluntades y fuese aceptada por todos se creó una Junta de Generales en la que se encontraban los que iniciaron el alzamiento y conducían las operaciones, aunque la labor diaria de la Junta la llevaban Cabanellas, Mola y Dávila.

A finales del mes de septiembre de 1936 toda la dirección del alzamiento seguía dirigida por la Junta de generales. Las tropas de Franco y Mola habían logrado contactar y la proximidad a Madrid, objetivo principal, les hizo ver la necesidad de crear un mando único para las operaciones. Un General en jefe que dirigiese a ese Ejército aún sin organizar, que no contaba con la estructura y medios necesarios.

Para tratar el asunto la Junta de generales se reunió en un viejo aeródromo de Salamanca. Dos veces.

La primera el 21 de septiembre. En ella se habló sobre todo de la conquista de Madrid. La capital de España era el objetivo principal. Más urgente que posible; un deseo inalcanzable con los escasos medios disponibles, pensaban algunos miembros de la Junta. También se habló del mando único, pero nadie estaba dispuesto a profundizar en el tema. El carácter de los generales con mando en los ejércitos, Franco, Queipo de Llano y Mola no hacía fácil la designación. Sobre todo había reticencias sobre a quién asignar la dirección política. No se llegó a ningún acuerdo en esta primera reunión.

El día 28 de septiembre, recién liberado el Alcázar de Toledo, volvieron a reunirse en Salamanca.

Se habló de la marcha de las operaciones y el futuro político del movimiento. El último punto tratado fue de nuevo la designación de un mando único para dirigir las operaciones militares. No había mucho interés en el tema, pero en aquellos momentos lo importante era la dirección militar de la campaña. No todos estaban de acuerdo. Al no lograse unanimidad se decidió someterlo a votación que resultó lindante en la unanimidad.

Se aprobó una moción relativa a nombrar generalísimo de los ejércitos y a continuación se pasó a decidir la persona, que recayó en Franco, pero sin que eso afectase a las atribuciones de la Junta de Defensa y sus funciones. En definitiva, el general Franco pasaba a ser jefe de los Ejércitos, pero la dirección política y militar seguiría llevándola la Junta de Defensa Nacional.

Hubo un paréntesis para el almuerzo y al terminar este, con sorpresa para alguno, la mayoría de los generales empezaron, de manera un tanto precipitada, a irse a sus respectivos lugares de procedencia, con lo que no quedaba claro cuáles eran las funciones que en lo militar y político desarrollarían el general Franco y la Junta.

Esto contrarió al general Dávila que se lo hizo ver al general Mola.

La situación que le describió Dávila era la urgente necesidad de que el mando militar tuviera absoluta libertad de actuación sin estar mediatizado por la Junta de Defensa, además de que el bando nacional no estaba reconocido por ningún Gobierno extranjero y se sabía que alguno de ellos había deslizado su parecer para que desapareciese el cariz de «Pronunciamiento militar» que significaba el regir el país una junta de generales. Por todo ello lo adecuado era que la Junta declinase todos sus poderes en Franco y se le nombrase jefe del Gobierno, algo que no se había tratado en Junta por la precipitada marcha de sus vocales.

Mola estuvo de acuerdo en todo y ambos se lo plantearon a Franco que aún permanecía en el lugar. La respuesta de Franco fue inmediata: «Dispuesto a asumir el cargo y a pechar con la papeleta si se tomase tal decisión».

Era necesario el acuerdo de todos los vocales y Dávila inició los contactos con ellos para recabar su voto. No fue fácil. Cada uno estaba en su lugar, alejados y poco interesados en el tema. Con los primeros generales con los que Dávila habló fueron Cabanellas (presidente de la Junta) y Gil Yuste; el primero se negaba en rotundo y el segundo ponía severos inconvenientes. Queipo de Llano se oponía en rotundo e hizo llamadas telefónicas a otros vocales para que no lo aprobasen. Dávila contaba con la aprobación de Orgaz, Mola, Saliquet y Ponte con lo que obtenía la mayoría absoluta, pero no le parecía adecuado la aprobación sin la aceptación del presidente de la Junta, general Cabanellas. Hubo que convencer a Gil Yuste y plantearle a Cabanellas lo improcedente de aquella aprobación sin contar con su voto siendo el presidente; accedió sin más objeciones.

Durante sus consultas a los vocales, aquellos con los que Dávila trató directamente le propusieron que fuese él el nombrado Jefe del Gobierno, a lo que se negó por su edad y ser desconocido por la mayoría del pueblo. Era necesario un general con más prestigio.

Aprobadas, al fin, las propuestas se mandó publicar en el Boletín Oficial lo acordado, que era nombrar a Franco Jefe del Gobierno del Estado y Generalísimo de las fuerzas de tierra, mar y aire, y general jefe de los Ejércitos de operaciones.

¿Pero cómo llegó el nombramiento de Jefe del Estado? Era enorme la distancia entre jefe del Gobierno y la de jefe del Estado.

Enviado el Decreto esa misma noche del día 29 para su publicación al día siguiente, en la madrugada el teléfono despertó a Dávila. Era Nicolás Franco quien desde Salamanca decía no ver acertada la disposición de jefe del Gobierno ya que no proporcionaba la suficiente libertad de acción. Se llegó a un arreglo rápido y definitivo: se suprimía la palabra Gobierno y quedaba solo Jefe del Estado.

Era todo el mando lo que exigía Franco a través de su hermano Nicolás. Así se hizo.

No se pudo avisar del cambio introducido a los generales de la Junta dadas las horas en que se produjo, pero nadie objetó nada ante tan inopinada decisión dado el prestigio de Dávila que hasta la fecha había sido el promotor de las iniciativas de la Junta.

Franco obtenía el mando. Todo el mando.

Eran momentos muy delicados y estaba en juego la victoria o la derrota. El carácter de los generales protagonistas era fuerte, hombres de mando, no fáciles de convencer y dirigir. Estaban a las puertas de Madrid y había distintos criterios sobre la dirección de la guerra. Para relacionarse con el exterior era necesaria una cabeza visible y una organización administrativa y estatal representativa. En la milicia eso se conoce bien y a ello respondía la decisión: alguien que mande.

Dijeron: «Con Franco nos salvamos. Sin Franco nos hundimos».

Y Franco obtuvo el poder, todo el poder.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

10 junio 2021

Blog: generaldavila.com

La Guerra Civil en el Norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto

LA CABRA Y EL (AR)CHIVO DE LA LEGIÓN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

De nuevo surge el tema de la cabra de la Legión. Por activa y por pasiva lo he explicado desde todos los ángulos de vista posibles y contando la historia auténtica de esta mal llamada tradición legionaria.

Vuelvo insistir a sabiendas de que los que tiene que leer e informarse, para a su vez informar, no lo hacen y usan erróneos argumentos mal intencionados casi siempre. ¡Qué le vamos a hacer!

Por si cae en buena tierra…

La cabra de la Legión

Algún cabrero no quiere  cabra ni carnero ni cabrón en la Legión. Pues eso, que lo de la cabra, ya se lo expliqué en un artículo que aquí les dejo (enlace), a Franco no le gustaba nada: «inadmisible», decía.

Abran la jaula al canario para que sepa lo que es bueno y lo buenas que son las leyes que dicen proteger a los animales y que se midan junto a las cotorras que no me dejan dormir, asentadas en el frondoso árbol que se mete por la ventana de mi casa y el ayuntamiento no poda porque dice que hay que dejar morir en su tristeza al viejo y enfermo olmo. A ver, si no, donde van a mear los perros.

La legión sin cabra es como el Quijote sin lanza, o Sancho sin su rucio, o sin Bucéfalo Alejandro. O el perro sin su olmo enfermo. Babiecas tengamos que son legión.

La Legión

¿Y del chivo, qué me dicen del chivo? Porque toda la vida legionaria, pero toda, incluso ahora, que ya no se sabe si es o no, el chivo se ponía cerca de la mesa del secretario, en la oficinilla de la Legión, y cuando estaban ya los papeles, un legionario ya viejo y muy hecho en batallas de oficios y balas, después, digo, de despachar los papeles con el capitán, entraba en aquel cuarto y al legionario secretario, el que estaba sentado en la mesita, le decía: «toma esto parchivo»; y claro, el legionario secretario, como no se lo escribían, sino al oído, entendía que el papel ya no servía y era para el chivo, para que se lo comiese, y este que estaba cerca, pegado a la mesa de la oficinilla, solo tenía que abrir la boca y masticar despacito el papel aquel que era de papel de verdad y no reciclado. ¡Par chivo! Pues eso que así estaba de gordo el cabrón, perdón el chivo, y es por eso que en la Legión no ha quedado nada archivado sino en la saga y mente de aquellos parchivos que siempre supieron mucho del papel legionario. En la Legión esa es la razón de que las razones entre legionarios permanezcan secretas y los chivatazos no se perdonen; y los chivos que se chivan ni desfilan ni pasan de los seis meses antes de que se conviertan en chuletas.

El archivo de la Legión

Los secretos eso son y no hay que intentar ver por dentro, sino por fuera y como de verde vestimos, pero poco verde comemos, si quieren que no desfile la cabra, ni el chivo ni el cabrón, pondremos de mascotas lechugas verde legión y alfalfa; o un buen melocotón. Mejor dos.

Si ustedes quieren saber algo de la legión no olisqueen por archivos ni legajos ocultos, sino que pregunten al cabrón, porque el chivo no va a contestar nada de nada, pero no olviden que lo sabe todo, y todo en la Legión es nada.

Esto es muy raro, me dijo ayer, entristecido, el chivo, que ve que se queda sin su puesto de trabajo.

No sé por qué me da que lo que pretenden es que no desfile la Legión y que en su lugar lo hagan las cabras y el problema es ahora buscar quién desfila como mascota. De las cabras.

Porque desde luego la Legión sin la cabra será, pero será una legión sin cabra, que no sé qué es lo que será, aunque vista de verde y lleve de mascota un huerto de lechugas. Porque el problema puede, que yo no lo sé, que no sea la Legión, sino la cabra, y así vamos quitando cosas de en medio. Entonces podremos algún día entendernos; en el monte que es a donde tira la cabra. Los legionarios no. ¿Es que no se habían dado cuenta?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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