LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres Murillo

AL PADRE HUIDOBRO. CAPELLÁN DE LA LEGIÓN. Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

El Padre Fernando Huidobro y Polanco fue el  Capellán de la IV Bandera de la Legión. Si salen de Madrid por la carretera de  La Coruña, a la altura del Km. 8,6,  podrán observar una gran piedra de granito y comprobar, si son capaces de llegar hasta ella, que se trata del monumento “Al padre Huidobro. Capellán de la Legión”.

Hace algunos años el Presidente Obama concedía a título póstumo la Medalla de Honor del Congreso al Capellán del Ejército de los Estados Unidos Emil Kapaun por su valor y méritos en la Guerra de Corea. Murió el año 1951 siendo prisionero de guerra. Se le conocía como el “capellán de los soldados”. “Nunca disparó un arma de fuego pero tenía el arma más poderosa de todas: el amor a sus hermanos, tan poderoso que estaba dispuesto a morir para que ellos pudieran vivir”, dijo de él Obama en el acto de entrega de la preciada condecoración.

El padre Huidobro era un joven jesuita que vino el año 1936 desde su destierro en Bélgica para prestar auxilio espiritual a los soldados en combate.

Murió en el frente de Madrid el 11 de Abril de 1937 siendo capellán de la IV Bandera de la Legión. Con un mono azul como vestimenta y crucifijo en el pecho, sentó plaza con los novios de la muerte y sólo necesitó el primer combate para demostrar quién era aquel curita que siempre aparecía donde más zumbaban las balas. Los legionarios pronto se dieron cuenta. “¡Este cura es un valiente!”, “¡es un Santo!”, decían al ver que se mezclaba entre ellos como uno más. Bien respondía aquél jesuita a lo que ahora predica y ejerce otro jesuita, el Papa: “Los obispos y sacerdotes deben estar al servicio del pueblo, en medio del rebaño y con olor a oveja”. El padre Huidobro amó siempre a sus legionarios, pero estaba en tierra de nadie y se lanzaba a prestar los auxilios espirituales a cualquier herido, sin discriminación de bandos y llevando como únicas armas la bondad y el crucifijo.

Era un valiente y era santo, según el decir de los legionarios que es envidiable certificado popular. Se fue, con tantos legionarios que caían en combate, cuando el amarillo de los jaramagos y el rojo de las amapolas rellenaban las cunetas de la Cuesta de las Perdices.

El poema medieval “La Danza de la Muerte”, que siendo un joven estudiante había representado Fernando Huidobro, se había hecho realidad tal y como él la esperaba, la muerte igualadora.

El Capellán en los ejércitos es algo que los soldados asumieron desde Flandes como saludable precaución ante el trance de la muerte cercana. Desde entonces, los capellanes han recorrido muchos frentes de batalla con su cruz y su estola. Los españoles les llamaban Pater o Padre. Las unidades de los ejércitos anglosajones copiaron entonces el nombre ya que eran los capellanes españoles los que les atendían. Por eso al “military chaplain” le llaman Padre en español. Eran los antecesores del Pater Emil Kapaun, “capellán de los soldados” y del Pater Fernando Huidobro, “capellán de los legionarios”. El primero ha sido condecorado con la más alta condecoración de su Nación.

El padre Huidobro ni una sola condecoración, casi olvidado y silenciado.

Duele la Memoria de tanto traidor que no  supo vencer con el honor y el  valor. ¿Estará prohibido rezar?

Ambos, héroes de la bondad, luchan por una condecoración más elevada, la de la santidad. El proceso de beatificación está en marcha. Mientras, esperamos rezando y encomendándonos al Padre Huidobro.

Se lo recomendamos; vayan de nuestra parte porque nunca le niega nada a un legionario.

Hoy ante el panorama tan desolador le pediremos por España.

536060_10150810968651452_479649242_nPara la Legión la causa de beatificación terminó aquel 11 de Abril de 1937. Es legionario y Santo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

ANTE LOS NUEVOS EJÉRCITOS DE MERCENARIOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Todos ustedes saben que finalizada la Guerra del Peloponeso unos 12.000 hoplitas se encontraron sin trabajo ni futuro estable. Su vida se había convertido en un constante guerrear después de haberse educado en las campañas contra el medo y en su propia guerra civil de manera que no tenían claro aquello de la «globalización» que se avecinaba en el reducido mundo de entonces. Para aquellos combatientes se trataba de poder asumir su futuro con las herramientas con las que siempre habían vivido: las armas.

Ciro el Joven, sátrapa de los territorios próximos a Grecia, en las orillas del Egeo, estaba en permanente lucha con su hermano Artajerjes, Rey de los persas, y vio la posibilidad de reclutar a aquellos soldados griegos, presentarse con ellos a las puertas de Babilonia, vencerle y acceder al trono. Así fue y después de un largo recorrido lleno de vaivenes e indecisiones llegaron a enfrentarse los ejércitos de Artajerjes y Ciro el Joven. Los griegos no fueron derrotados, pero al morir Ciro en la batalla de Cunaxa, a las puertas de Babilonia, y ser el ejército de Artajerjes muy superior en número al de los griegos, estos se encontraron desplazados, muy lejos de su lugar de origen y sin medio alguno después de que su campamento fuese saqueado mientras luchaban.

Ciro el Joven debió ser un gran rey según nos cuenta Jenofonte en la Ciropedia, que a todos recomiendo leer, mucho más clara y explicativa de lo que hoy ocurre en el mundo que todo lo que escribimos politicólogos, aficionados, cuentistas de guerra e incluso militares.

A aquellos griegos se les planteó la decisiva pregunta: ¿Qué hacer? Sin sus generales, que habían sido detenidos, sin nadie que les pagase, sin medios y sin patria decidieron que la única salida que les quedaba era el regreso a casa: Grecia. La épica aventura está narrada en la Anábasis de Jenofonte, una de las historias más ricas jamás escrita.

Ayer y hoy se repite esta extraña pero permanente lucha entre Occidente y Oriente que tira de uno y otro extremo como si el mundo estuviese llamado a fracturarse por ese lugar que aún hoy se debate entre la confusión y la ocupación guerrera.

Suenan extrañas las Guerras Médicas, la del Peloponeso, Jenofonte y Tucídides o más adelante Alejandro Magno, y con menos armas y más lectura comprenderíamos al fin de donde venimos y a donde vamos sin necesidad de volver la mirada al Oráculo de Delfos. O del Capitolio o el Kremlin.

Para aquellos griegos y persas su mundo era tan global como para nosotros el nuestro. El oficio de las armas no ha variado mucho desde entonces, solo las máquinas los diferencia, pero sigue habiendo soldados y mercenarios. El ejemplo de entonces nos enseña y no hay mejor oráculo para saber lo que nos espera que conocer el pasado.

En estos momentos hay serios indicios y semejanzas con aquellos hoplitas griegos convertidos en mercenarios al servicio del Rey Ciro. Puede que configuren los nuevos ejércitos bendecidos por leyes futuras que impongan empresas y economías estatales. Hay negocio a la vista: carne de cañón.

Las empresas de mercenarios pisan fuerte y lo que empezó como un apoyo controlado en Irak hoy está tomando una fuerza a tener en cuenta.

El protagonismo de Wagner y su histórica marcha hacia Moscú no debe de quedar en el olvido, en lo anecdótico. Es una seria advertencia de un loco, de un rico, o de ambas cosas a la vez.

Wagner no ha muerto y genera grandes beneficios que se traducen no solo en dinero, sino en influencia y territorio.

En Mali, Europa (España entre otros) ha estado formando soldados combatientes y lo ha hecho material y moralmente. Una destacada mayoría ha olvidado su formación como soldados respetuosos con la ley y los Derechos Humanos y lo ha cambiado por dinero. No hay más moral que la del que mejor pague. No son soldados, son hombres armados y enseñados en la lucha a muerte sin ninguna convicción moral.

Los nuevos ejércitos ya están en marcha y debemos asumir la cruda realidad. No necesitan uniforme ni distintivo alguno. Las armas actuales no requieren más que formación técnica, no moral. En la mayoría de los casos ni siquiera sabrás si matas ni a cuantos. Ese no es tu problema.

ISIS-Estado (?) Islámico, Hamas, Hizbolá, milicias de distinto género, se mueven entre el terrorismo sin adjetivos y el terrorismo de Estado, pero en el fondo actúan como otras empresas que se dedican a formar combatientes sin moral alguna. A las empresas que los forman y contratan las conocen todos ustedes porque son Estados.

Wagner no es un caso único, sino que las grandes potencias occidentales crean empresas privadas (?) donde se forman auténticos guerreros que componen ejércitos privados de mercenarios. Sus mejores clientes son los Estados a través de sus Centros de Inteligencia y Servicios Secretos, incluso ministerios de Defensa.

Son auténticos ejércitos de mercenarios, pequeños por ahora, pero con visión de futuro. Sin limitación legal, pero con licencia para matar. Incluso con poder para entrar en el núcleo de los nucleares.

¿Será el futuro? Un enorme interrogante se abre cuando sabemos que la paz es solo un periodo de descanso entre guerra y guerra, un periodo que prepara un nuevo enfrentamiento.

Para estos nuevos ejércitos hay clientes, es un negocio seguro; como el de las armas. El mercado está abierto y los mercaderes están en los más insospechados lugares. Esos desde los que se alienta la convivencia, la igualdad y la fraternidad, y desde donde se lanzan doctrinas de paz y amor.

¡Que se lo han creído!

Están trabajando ya en muchos lugares y entre ellos uno que ustedes y yo conocemos muy bien.

Claro que ya saben: ¿Quién manda en la Fiscalía?

Después de una guerra por todas partes quedan hoplitas sin trabajo.

NOTA: Este artículo estaba escrito antes de la masacre vivida en Rusia. Me queda añadir que la acción terrorista, sea quien sea quien se esconde detrás, está dirigida por un <<Estado>> y ejecutada por mercenarios. Hoy es muy fácil hacerlo y Occidente debería darse cuenta de que retirándose de Afganistán y ahora de Irak lo único que hace es mostrar su debilidad y vergüenzas. Mejor haberse quedado en casa debajo de la cama. La guerra hoy no se lleva a cabo en los campos de batalla sino en oscuros despachos donde la riqueza y la pobreza conviven, la miseria moral. No es una guerra ideológica como intentan vendernos. Es por el Poder.

Por ello todos matan. Pagan por ello, compran almas y armas. A millones.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 abril 2024

 

LA SEMANA SANTA Y LA REINA DOÑA SOFÍA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Terminó la Semana Santa entre luces y sombras primaverales y la bendición del Cielo sobre nuestra Patria España. Han sido días de lágrimas ocultas que conformaban las nubes al regar nuestros campos tan necesitados. Lluvia, sol y sobre todo fe.

Permítanme que me quede con una imagen a comentar y compartir con ustedes.

Málaga, Mena, la Legión. Madrid, Cristo de los Alabarderos, de la Fe. La Reina Doña Sofía.

El Jueves Santo desde primeras horas de la mañana con un fuerte temporal de viento y lluvia la Reina presidía el desembarco de la Legión en Málaga acompañada del Jefe de Estado Mayor del Ejército, JEME, para a continuación asistir a la entronización del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas acompañando en su fervor al Protector de las Damas y Caballeros legionarios. Fe y devota emoción.

A pesar del desapacible día la Reina presidía el acto con egregia figura, temple castrense y ejemplo constante. Pasaba revista a la Compañía de la Legión. Quien ha mandado a los legionarios conoce el significado que oculta la hierática expresión de sus rostros. Desde la lejanía se oyó un grito que yo les aproximo: ¡Viva la Reina! Parecía provenir de una garganta legionaria. Era el que todos llevaban, silenciado por el solemne momento, en la carta escondida en su pecho: ¡Viva la Reina! Málaga vibraba con su Semana Santa. Inolvidable Mena.

No ha quedado ahí la presencia de Doña Sofía. El Viernes Santo, acudió al Palacio Real de Madrid para acompañar al Cristo de la Fe, Cristo de los Alabarderos, que tiene su sede canónica en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas.

La Reina Doña Sofía siempre ha tenido un enorme cariño a sus Fuerzas Armadas siendo un permanente apoyo para todos y mostrando una especial sensibilidad hacia la tropa.

Su presencia procesionando con ellos es un símbolo de enorme importancia y esa es nuestra obligada lectura: La Corona, la Fe, el pueblo y sus Fuerzas Armadas. Todos en la calle, abrazados a la Fe, dando testimonio de su tradición, la de ese pueblo que reza, que a pesar de todo reza, y desbroza el camino para que lo recorra la esperanza. Y allí la Reina.

¡Al Cielo con Él! ¡Al Cielo con Ella! Por ir a tu lado a verte… Mi más leal compañera… Cristo de la Fe de los soldados de España.

A lo lejos, mirando hacia ese cielo amenazador de tormenta, mientras corrían las nubes empujadas por mil vientos de la primavera oscilante, me llegaba la imagen del Rey Don Juan Carlos. No pude contener una lágrima que humedecía la imagen de nuestro reciente pasado.

Gracias Señora por acompañarnos, por ser portadora de una esperanza puesta en nuestra tradición que la encabeza el amor a España desde los siglos y por los siglos de los siglos.

Han sido días de fe y esperanza. Recuperadas. No olvidadas.

¡Al Cielo…! Resurrección.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

LA SEMANA SANTA Y LA REINA DOÑA SOFÍA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Terminó la Semana Santa entre luces y sombras primaverales y la bendición del Cielo sobre nuestra Patria España. Han sido días de lágrimas ocultas que conformaban las nubes al regar nuestros campos tan necesitados. Lluvia, sol y sobre todo fe.

Permítanme que me quede con una imagen a comentar y compartir con ustedes.

Málaga, Mena, la Legión. Madrid, Cristo de los Alabarderos, de la Fe. La Reina Doña Sofía.

El Jueves Santo desde primeras horas de la mañana, con un fuerte temporal de viento y lluvia, la Reina presidía el desembarco de la Legión en Málaga acompañada del Jefe de Estado Mayor del Ejército, JEME, para a continuación asistir a la entronización del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas (Mena) acompañando en su fervor al Protector de las Damas y Caballeros legionarios. Fe y devota emoción.

A pesar del desapacible día la Reina presidía el acto con egregia figura, temple castrense y ejemplo constante. Pasaba revista a la Compañía de la Legión. Quien ha mandado a los legionarios conoce el significado que oculta la hierática expresión de sus rostros. Desde la lejanía se oyó un grito que yo les aproximo: ¡Viva la Reina! Parecía provenir de una garganta legionaria. Era el que todos llevaban, silenciado por el solemne momento, en la carta escondida en su pecho: ¡Viva la Reina! Málaga vibraba con su Semana Santa. Inolvidable Mena.

No ha quedado ahí la presencia de Doña Sofía. El Viernes Santo, acudió al Palacio Real de Madrid para acompañar al Cristo de la Fe, Cristo de los Alabarderos, que tiene su sede canónica en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas.

La Reina Doña Sofía siempre ha tenido un enorme cariño a sus Fuerzas Armadas siendo un permanente apoyo para todos y mostrando una especial sensibilidad hacia la tropa.

Su presencia procesionando con ellos es un símbolo de enorme importancia y esa es nuestra obligada lectura: La Corona, la Fe, el pueblo y sus Fuerzas Armadas. Todos en la calle, abrazados a la Fe, dando testimonio de su tradición, la de ese pueblo que reza, que a pesar de todo reza, y desbroza el camino para que lo recorra la esperanza. Y allí la Reina.

¡Al Cielo con Él! ¡Al Cielo con Ella! Por ir a tu lado a verte… Mi más leal compañera… Cristo de la Fe de los soldados de España.

A lo lejos, mirando hacia ese cielo amenazador de tormenta, mientras corrían las nubes empujadas por mil vientos de la primavera oscilante, me llegaba la imagen del Rey Don Juan Carlos. No pude contener una lágrima que humedecía la imagen de nuestro reciente pasado.

Gracias Señora por acompañarnos, por ser portadora de una esperanza puesta en nuestra tradición que la encabeza el amor a España desde los siglos y por los siglos de los siglos.

Han sido días de fe y esperanza. Recuperadas. No olvidadas.

¡Al Cielo…! Resurrección.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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PRESENTACIÓN LIBRO «FRONTEROS EN LA RECONQUISTA» Del Teniente General César Muro Benayas

 

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo Coronel de Infantería (R.) DEM

MILICIA Y JUEVES SANTO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La tradición militar española es de fe, de espiritualidad profunda. Razones que llevan a acogerse a una segura protección y amparo. Este es un oficio de entrega sin límite. Se da todo. No hay Ejército ni Unidad que no esté bajo el amparo de Dios a través de Cristo Jesús, Su Madre la Virgen en sus distintas advocaciones o sus Santos tradicionales.

La noche del jueves Santo camino de la madrugada del viernes es noche de vigilia para muchas unidades que dan muestra de su fe procesionando a su Santo Protector o a Su Santísima Madre.

Pongamos por su popularidad a Málaga: la Legión. Porque en ella están todos: legión.

Ayer, hoy es día de legión. Sí: muerte. No es tan horrible como parece. Es el combate de la vida, en el que todos estamos representados. Asaltos, ofensivas, defensivas, trincheras y alambradas.

Marca la Legión.

¿Por qué?

Compañerismo. Amistad. Unión y socorro.

Ayer, hoy (mañana) es el Cristo legionario, alistado, el primero en la lista de filiados, en servir y abrir las puertas del Cielo legionario. Si no no habría Legión; ni legionarios.

Ayer, hoy (mañana), Málaga desfilaba a golpe de combates, con la vida a cuestas, a hombros legionarios, de firmeza, entrega y solidaridad.

Desfilaba a la cabeza el Jefe del Ejército (JEME) General de Ejército, Amador Enseñat y Berea, conocedor de la sensibilidad de sus tropas, allí representaba a todos los soldados de España, todos acompañaban al Cristo legionario. España, Málaga, el Ejército, eran música de servicio, sin duda ni interrogantes «por ir a tu lado a verte…», por España, por los españoles. «y tu amor fue mi bandera…».

Morir no es tan horrible como parece. El atractivo de la Legión, de ser legionario, es espiritual, inexplicable por tanto. Es un imán para el alma: por ser tan sencillo en su complejidad.

No busquen fórmulas ni razones, no indaguen en los corazones: nadie va a contestar.

Solo desde dentro podrán entender.

Por eso es atractivo su canto a la muerte que es a la vida. Es irremplazable y una vez dentro se sabe lo que significa el tránsito y por ello el vínculo con el Cristo de la Buena Muerte.

Un legionario, un soldado, es un luchador frente a la vida, ser valiente sin exageraciones, ser sacrificado sin exaltaciones, cumplir sin alardear, servir sin preguntar, morir para vivir.

«Legionarios a luchar, legionarios a morir». Es lema universal.

Todo es lucha y muerte.

Por eso Cielo y tierra se unen y entienden en ese lenguaje que es el de la Legión: universal.

Tan sencillo por ser sublime: ser soldado de España.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

SEMANA SANTA CASTRENSE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Legionarios portando a hombros al Cristo de la Buena Muerte en Málaga

¡Guiones y banderines de la Legión, rindan honores a nuestros muertos!

Es la voz de mando del Jefe de la formación legionaria. Es el recuerdo al legionario de todos los tiempos. Tiene la Legión especial rito para dar tierra a sus hijos y para recordarlos en sus formaciones. Los muertos de la Legión, los legionarios novios de la muerte, son inmortales. ¡Qué difícil explicarlo! Tanto como comprenderlo y asimilarlo. Siempre presentes. No da miedo pronunciar la palabra: muertos de la Legión. Es la rotundidad del lenguaje legionario. La muerte es familiar, forma parte del combate y de la historia de la Legión.

La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Se es muy consciente, en silencio y en los adentros, en los sentimientos, que en cualquier momento puede ocurrir. Ante el hecho, el más trascendente de la vida: dignidad.

Es una temporalidad que pasa, aunque deje imborrable huella cuando es el compañero el que se va. Eterno recuerdo porque  la muerte es vida y ejemplo que a todos, cada uno en su único momento, nos llegará.

La Semana Santa da comienzo

¡Guiones y banderines rindan honores a nuestros muertos!

La Semana Santa da comienzo. Es momento de reflexión y dolor. Un paréntesis necesario. ¿Se celebra la muerte? Sería un eterno fracaso. Es el necesario tránsito del dolor, del sufrimiento y entrega por los demás, a la victoria sobre esa temporalidad llamada muerte.

La Semana Santa mucho tiene que ver con la entrega y sacrificio, con los soldados de España; tanto que es el espíritu que define su quehacer diario. La entrega y el sacrificio por los demás.

La muerte no es el final

La muerte no es el final, cantamos en un profundo rezo por nuestros compañeros muertos. Es el canto que abre el camino, el paso siguiente hacia la eternidad. Esperanza: ‹‹Cuando, Señor resucitaste, todos vencimos contigo, nos regalaste la vida, como en Betania al amigo››

Rodean los pasos y tronos los soldados. Cientos van por ellos escoltados. Firmes y pensando en centinelas, vigilias en noches compartidas.

Aquel hombre que decía ser Hijo de Dios pasó sus últimas horas entre ellos, entre soldados. Azotado y vigilado. Cuando murió, el Centurión, el capitán, dio la voz de alarma que conmocionó al mundo hasta nuestros días:

¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! No hubo más pregón. Era la consigna, el santo y seña, que recorrería cualquier posición, cualquier rincón. Lo había dicho el capitán cuando Jesús murió.

También en el momento de la Resurrección, vigilando el sepulcro, estaban los soldados. El paso de la muerte a la vida, el tránsito, vigilado y pregonado por los soldados. Ahora se entiende mejor todo este misterio. La mística enraizada en la tropa con su capitán al frente. Venía de lejos aquella fe comentada, desde el día en el que un centurión fue sorprendido por su fe:

‹‹Jamás vi tanta fe en Israel››.

Resuena desde entonces, desde aquella fe lejana y heredada, la pena que nos alcanza por un hermano perdido. Es cuando el adiós dolorido busca en la Fe su esperanza. Empezamos a comprender. Desde entonces en su palabra confiamos.

La muerte no es tan horrible como parece porque la muerte no es el final. Por eso hay un Cristo Legionario, de la Buena Muerte. Por eso hay fe en los soldados. Por eso cantamos y rezamos:

‹‹En tu palabra confiamos

con la certeza que Tú

ya le has devuelto la vida,

ya le has devuelto a la luz››.

El morir en el combate es el mayor honor

Testigos del tránsito entre la muerte y la vida fueron los soldados. Testigos de la Resurrección. La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Es la Fe en que La Muerte no es el Final

‹‹Tú nos dijiste que la muerte

no es el final del camino

que aunque morimos no somos,

carne de un ciego destino››.

Ahora se entiende que El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

‹‹Si así mi vida concluyo

Y así la muerte me espera

Aquí me tiene por suyo;

Ni la llamo ni la huyo;

Puede venir cuando quiera››.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

LA FE DE UN SOLDADO (RITOS DE LA LEGIÓN EN SEMANA SANTA). General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez.

 

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No me mueve, mi Dios, para quererte

El cielo que me tienes prometido;

Ni me mueve el infierno tan temido,

Para dejar por eso de ofenderte.

 

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte

Clavado en una cruz y escarnecido;

Muéveme el ver tu cuerpo tan herido,

Muéveme tus afrentas y tu muerte.

 

Muéveme, en fin, tu amor de tal manera,

Que aunque no hubiese cielo, yo te amara,

Y aunque no hubiera infierno, te temiera.

 

No me tienes que dar porque te quiera;

Porque, aunque lo que espero no esperara,

Lo mismo que te quiero, te quisiera.

 

Sólo un soneto podía expresar la intensidad del amor verdadero: “Porque, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero, te quisiera”.

Lo que de por sí es bello no necesita recurrir a los artificios de la estética; con palabras directas y enérgicas, sin ornamentos, este soneto popular y anónimo nos traduce el amor puro y desinteresado por encima de cualquier otra consideración.

Anónimo es como decir que nos pertenece a todos y en el anonimato de estos versos se esconde la espiritualidad de todo un pueblo que inspiró a no se sabe quien para que dejase escrita la fuerza de un pensamiento y la espiritualidad de sus sentimientos.

Sobrecoge la expresión verbal pero más sobrecoge la voz de un pueblo que históricamente se ha empeñado en vivir su fe en la calle, que es donde en España, hasta ahora, se vive y se muere.

Por eso este soneto sólo se comprende de rodillas ante los pies del Cristo de la Buena Muerte o junto a las Angustias de la Madre Dolorosa. Es una oración del pueblo, la traducción de su mística, la que resulta humana a fuerza de su severidad y dureza. Es un soneto legionario que cumple con el espíritu que exige no abandonar jamás a nadie en el campo hasta perecer todos.

Sólo la dimensión espiritual puede dar sentido a la entrega de la vida y el sacrificio. La espiritualidad y trascendencia en el pueblo español y militar tiene profundas raíces cristianas; históricamente el militar español ha sido un hombre de fe, de fe cristiana. Por mucho que algunos se escandalicen, y echen a repicar las campanas, las virtudes de nuestros soldados proceden en su mayoría de su formación cristiana en la fe. La defensa de la fe, la convicción de servir a una causa justa y la lealtad al rey, junto al honor, fueron siempre los móviles de su conducta que se ganó la merecida  reputación de ser la mejor Infantería del mundo.

Pocos se atreven a levantar la voz en defensa de mantener nuestra fe y nuestras tradiciones, aunque tozudamente se enfrenten cada año con el pueblo en la calle que peregrina con paciencia procesionando su fe.

Cada primavera el pueblo se refugia en sus creencias al margen de los mensajes contradictorios y de los vaivenes del momento político.

Así ocurrió en Málaga cuando el pueblo lo dijo cantando: “Dicen que a la Legión se ha alistado un Cristo crucificado…”. Una saeta  convertida en jaculatoria fervorosa, el sentimiento popular hecho poesía y el comienzo del vínculo del Cristo legionario, de la Congregación de Mena y la Legión.

Fue una Semana Santa de los primeros años veinte cuando varios legionarios, en plena guerra de África, y unos cofrades de Mena, mientras compartían el pan y la sal, hicieron amistad y hermandad… “Morir en el combate es el mayor honor”; y para siempre se unieron con el abrazo redentor del Cristo de la Buena Muerte; desde el año 1925 hasta nuestros días han caminado, como suele decirse, con la Cruz a cuestas.

Tuvo que ser una primavera, la de saeta legionaria,  cuando los nuevos miembros de la Hermandad, los Caballeros Legionarios, llegaban a Málaga al mando de su Coronel. En 1930 se produce el primer desembarco, la primera escolta al Cristo, el primer contacto de Málaga y los legionarios. Todo hubiese sido efímero sin la aprobación de la calle, sin que los malagueños sintiesen y admitiesen aquél encuentro entre un Cristo Cofrade que hablaba de la Buena Muerte y unos hombres que cantaban… “soy un novio de la muerte…”.

Se produjo el milagro, surgió “El Vínculo”, una relación que se afanan en analizar los teólogos y sociólogos enfrentados a lo inexplicable, al misterio encerrado en esa trilogía, Cristo de Mena, pueblo y legionarios ¿Será la muerte la que ronde alrededor del misterioso vínculo? Siempre la muerte como tragedia, y de repente, ¿la buena muerte? “El morir en el combate es el mayor honor…Por ir a tu lado a verte”.

Íntima conexión entre sensibilidad e inteligencia: la sensibilidad tiene sus antenas como medio de captación del conocimiento, y el conocimiento está en ese pueblo que procesiona detrás de su Cristo legionario. Es la sabiduría de la experiencia, sentimientos como herencia, el inconsciente genético que encierra toda la sabiduría. Es la intuición incluso por encima de la razón, más sabia por intuitiva. Es la realidad transmitida que supera a la rígida letra porque es plástica, informe, una sugerencia más que una definición. Concepto intuitivo, una visión de los hechos que los coloca por encima de la rémora del razonamiento vulgar, y le da la autoridad que proporciona el conocimiento de la verdad esencial de las cosas.

La Legión nació en momentos muy duros, cuando cada día era una aventura en la que te iba la vida. Esa, tu vida, dependía del combate, de la paz del alma y, en ocasiones, aunque ahora no se entienda, era una vida triste que buscaba redimirse con una muerte digna que borrase la anterior. Allí en la Málaga querida, a su hospital de sangre, llegan muchos legionarios heridos de las campañas africanas. Alguien les habla de un Cristo que le llaman de la “Buena Muerte”: No me mueve mi Dios, para quererte, El cielo que me tienes prometido… ¡Pero si yo no creo en nada, si me da igual la muerte! Son hombres que han aceptado a la Legión como religión y que sus oraciones son el valor, el compañerismo y la amistad; la unión y el socorro, la marcha y el sufrimiento, dar la vida por el compañero. No se hacen preguntas sobre el más allá aunque intuyen que alguien los acogerá y les conducirá a ese cielo legionario.

“Si un día Dios me llama…”, reza el legionario por dentro, y reza cuando canta, por si le llega la muerte; que entre la vida y la muerte, cuando a ambas uno las ve a diario, sabe que sólo las diferencia un suspiro, una bala que te llega de repente.

Es en Málaga donde les hablan de un Cristo que es legionario y que por eso es de los pobres. Que no le importa que hayas sido delincuente ni ajusticiado entre malhechores. Que también fue despreciado, abandonado y olvidado y que sabe no abandonar jamás a un hombre hasta perecer todos, darlo todo hasta caer reventado, nunca quejarse y confiar en la victoria, cumplir con el deber y no permitir vivir siendo un cobarde. ¿Qué mejor advocación para dar las gracias por la vida, por las heridas curadas, que aquella imagen de Mena tan herida, tan dolida, pero tan viva?

Es el Cristo malagueño que busca entre los legionarios a su gente, son los malagueños que encuentran en La Legión su referente, son los Congregantes de Mena los que hablan de la buena muerte, y todos quieren creer, porque este Cristo que es malagueño, no miente. Compartir el dolor, compartir la muerte, hermanados, llevando sobre los hombros al compañero de todos, el de la Buena Muerte. Que no puede ser esa muerte un mero accidente, un azar en un combate sin esperanza ni explicación trascendente.

Era una primavera malagueña llena de luz. Cantan los novios de la muerte y la música se los lleva al cielo. ¡Al Cielo con Él!, canta el pueblo hecho legionario en la fe y el sufrimiento; todos cantan por dentro mientras se enredan en esa  primavera  buscando escaleras para subir a la Cruz. Hasta los mismísimos clavos de Cristo han subido con los mismos sentimientos que transportan en su herencia genética, sin manipular; son la infantería, de uniforme o de paisano, que da lo mismo,  que pasea su fe en Semana Santa; la infantería que se autolegisla con leyes de supervivencia para que una bala no te deje en el camino; la que deja su vida en un polvoriento camino, ¡Con qué facilidad Dios mío!, y sólo busca en la fe su esperanza.

Era como si la noche no hubiese caído, como si el día no tuviese de largo lo suficiente. En Málaga nadie se recogía esperando ver al Cristo legionario, al Señor de la Buena Muerte.Todos en silencio, cada uno el de su suerte, con la mirada en la madera de una figura que se retuerce y en la Cruz cobra vida, se transforma de repente en la carne de los que allí esperaban que el prodigio sucediese…Cantan los novios de la muerte, “Por ir a tu lado a verte…” que es el pueblo el que lo entiende y lo siente, y quiere saber que lo que intuye no le miente, que entre tanta soledad y abandono alguien te abraza, te escucha, te llama Caballero, te reconoce y te quiere. Cuando creías que no eras nadie alguien te dice que lo eres todo si la vida das por alguien.

Crédulos e incrédulos asisten cada año a este misterio de fe que vincula a la Congregación de Mena, al pueblo malagueño y a la Legión, alrededor de la advocación de El Cristo de la Buena Muerte y Ánimas. No vamos solos que nos acompaña la Armada española escoltando a Nuestra Señora de la Soledad, compartiendo Congregación y creencias. Llevan a Nuestra Reina…

 

Estrella y Reina de los mares…

¡Salve! Estrella de los mares

…………………………….

De tu pueblo, a los pesares

Tu clemencia dé consuelo

………………………….

Cantan los legionarios, también la Armada española; todos están rezando, que los que ante nadie se humillan doblan a su Cristo la rodilla y le entregan el corazón.

“A la Legión se ha alistado un Cristo Crucificado,

ya nadie podrá decir

que a la Legión sólo viene gente de mal vivir”

(Saeta popular)

 

Y morirán cantando, con una canción en sus labios que marque el compás y el ritmo del valor y del honor, cuando…

 

El toque de oración inicia el vuelo

Y hay en las últimas luces del cielo

Algo invisible que nos acompaña,

Como si en la quietud de los soldados

Estuvieran aquí formados

Todos los que murieron por España

(Coronel Luis López Anglada).

Este bello poema fue escrito en Ceuta por el Coronel López Anglada y dedicado al que en aquellos momentos era el Comandante General D. Gonzalo Rodríguez de Austria y Rosales que posteriormente fue Jefe del Cuarto Militar de la Casa de SM. El Rey. Se esculpió en bronce situándolo en la entrada de la Comandancia General, frente a la Bandera. Se le entrega a todo el personal militar cuando deja su destino en Ceuta.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez General de la Legión entre el 2001-2004

APUNTES SOBRE LOS PATRONAZGOS DE LAS FUERZAS ARMADAS ESPAÑOLAS. II.-CABALLERÍA Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Óleo de José Cusachs. Museo Academia de Caballería .-Valladolid

El 11 de noviembre de 1938, se declaró la restauración de los cultos a los Santos Patrones por las Armas y Cuerpos, dándoles consagración oficial a su celebración y solemnidades. Y es que fomentar en las Armas o Cuerpos que forman el Ejército estas tradiciones que arraigan en los ánimos, conducen a sostener el noble espíritu de compañerismo que, alejando todo egoismo individual, impulsa con poderoso estímulo los sentimientos, base firme de todas las virtudes militares.

25 DE JULIO.- SANTIAGO APOSTOL, PATRÓN DE ESPAÑA Y DEL ARMA DE CABALLERÍA.

Santiago, era el hermano mayor de Juan, ambos hijos del Zebedeo y de Salomé. Su nombre es lo mismo que Jacobo, Jaime, Diego y por supuesto Yago, y este es el que sería nuestro Patrón por sus grandes méritos con España y la Caballería pues, si solo de etimología se tratara, difícilmente le hubiera quitado el honor del patronazgo al Apostol San Felipe, del griego «filo hipus», el amante de los caballos.

Nadie ignora que nuestro Apóstol Santiago fue el encargado de evangelizar España. Para ayudarle se le apareció la Vírgen en carne mortal en Zaragoza, dónde hoy se levanta la Basílica del Pilar a orillas del rio Ebro. Vino, y de uno a otro confín, infatigable, fue sembrando a voleo la semilla redentora de los ideales cristianos en la tierra virgen, y cuentan las historias que, al ver la terquedad y resistencia de los españoles en general y de los aragoneses en particular a su predicación, un día harto y cansado, determinó coger otra vez el camino de vuelta a Palestina, donde nada más llegar sería degollado.

Siempre, según la tradición, después del martirio sus seguidores recogieron el santo cuerpo, trasladándolo hasta las costas de Galicia, donde le enterraron próximo a Iria Flavia.

Después… ocho siglos de silencio hasta que un día, las gentes humildes del campo vieron encendidas en los robles de aquel bosque, una riada de estrellas indicando el santo sepulcro, y el obispo Teodomiro dió testimonio de lo hallado.

Más tarde, el Rey Ramiro I de Asturias se negó a seguir pagando el vergonzoso Tributo de las Cien Doncellas Vírgenes y como consecuencia de ello Abderrahman II se enfrentó a las tropas cristianas en el pueblo riojano de Clavijo. La víspera de la batalla, la tradición nos cuenta, que el Apóstol Santiago se le apareció en sueños a Ramiro I y le prometió la victoria.

Desde entonces, Santiago se convierte en bandera y espuela de la cruzada contra el Islam. Es tradicional en España la representación del Apóstol como santo de las batallas, cabalgando en corcel blanco, esgrimiendo espada y enarbolando el estandarte de la Cruz. Es a partir de Clavijo cuando surge el mito y se le empezó a llamar Bonaerges, «El Hijo del Trueno». En toda la Reconquista las batallas contra los árabes empezaban al grito de ¡Santiago y cierra, España! o ¡Santiago arriba, adelante y a ellos! como símbolo de unión entre cristianos. El origen de esta iconografía nos lo dio el primer rey de Aragón Ramiro I, cuando narra la famosa batalla de Clavijo, donde por primera vez se oyó el famoso grito de guerra, lanzado por el conde de Altamira, que mandaba las huestes del obispo de Santiago. Cerrar España quería decir cerrar filas en torno a un jefe siendo una piña, como un solo hombre. ¡Lealtad y obediencia!.

Desde entonces, peregrinos y pícaros, santos y poetas, nobles y reyes convierten la Ruta Xacobea en germen de la construcción europea, y en torno a la ciudad del milagro, se ha formado el espíritu de la Caballería, de España, y de toda Europa. Compostela se trueca en imán de gentes, en la Jerusalén de Occidente, y a este cordón umbilical que es, se ha unido todo un continente, y al conjuro del Apostol, también todos los jinetes hemos desfilado ante la imagen románica y milenaria de Santiago el Mayor el Hijo del Trueno.

Gran acierto tuvieron en sintetizar la representación de tan nobles ideales en el Apostol Santiago, que es, a su vez, síntesis en la tradición y en la historia de la gloriosa Reconquista, donde nuestros antepasados constituyeron en ocho siglos de sangrientas luchas la nacionalidad española.

Pero no todos pensaban de la misma manera, pues en el sitio de Coimbra, inspirado en el «códice calixtino», se cuenta que el obispo griego Astiano, reprendió a unos peregrinos que invocaban el favor castrense del buen caballero, señor Santiago, pareciéndole impropio del Apostol el oficio de guerrero.

A ese obispo, aquella noche se le apareció Santiago, que tenía en sus manos dos llaves, anunciándole que, al día siguiente, a la hora de tercia, abriría las puertas de Coimbra, que llevaba siete años sitiada, a las huestes del rey don Fernando. Luego se comprobó, al cotejar fecha y hora, que todo se había verificado según la revelación de Santiago. Desde entonces el obispo cambió de parecer respecto, según él, al oficio guerrero impropio del Apostol. Que bien lo describe Cervantes:…

La imagen del Patrón de las Españas a caballo, la espada ensangrentada, atropellando moros y pisando cabezas; y en viéndola dijo D.Quijote:

«Este si que es caballero, y de las escuadras de Cristo; éste se llama Don San Diego Matamoros; uno de los más valientes santos y caballeros que tuvo el mundo y tiene agora el cielo. Que no todos podemos ser frailes y muchos son los caminos por donde lleva Dios a los suyos al cielo; religión es la Caballería; caballeros santos hay en la Gloria».

El caballo por un instinto singular, sabe y conoce todas las veredas que le conducen a la casa que le cobija; adivina donde está el pesebre en el que come todos los días, y si el caballo siente querencia por su casa y por su amo, Santiago, siempre sintió honda querencia por España.

El caballo de Santiago, ¡que se me pegue la lengua al paladar si hoy no me acuerdo de ti! (Salmo 137-1), en realidad su color debería ser pardo como la piedra arcillosa que rodea los muros de Clavijo, pero el polvo que sus extremidades levantaron hasta tapar el sol, se impregnó en su pelaje divino, tiñéndolo de un tono rojo y confundiéndolo con la sangre musulmana que estalló bajo sus cascos.

Y no siempre fue caballo de pelea. Entre los bonitos relatos de «Cuentos de la Patria», de la condesa de Pardo Bazán, concretamnente en el «Caballo Blanco», el Patrón de España, en presencia de San Isidro, le dijo a su caballo: mi querido tordo, olvídate del ruido de sables ahora toca estar junto al de Isidro, para trabajar el campo.

Señor Santiago, Alférez Mayor, nunca eches pie a tierra y que tu caballo jamás pierda la querencia hacia nuestra querida España. Aquí, todavía creemos que sigue siendo cierto eso de que toda nación para ser respetada ha de asentarse en los tres pilares: Educación, Religión y Ejército.

Hoy, no está caducada la protección del Hijo del Trueno, siempre dispuesto a cabalgar llevando la dirección de los gloriosos escuadrones como corresponde al Alférez Mayor de la gloriosa Caballería Española. No podía ser de otra manera. Cada uno es lo que es; Santiago era hijo del trueno, y como el rayo era, además de zelote: ardiente,volcánico y fogoso, por eso «Si os dicen que han visto un caballo volar y que era tordo, creedlo»

En el Patrón no cabe más fogosidad. En un intento de impedir el arresto de Jesús, San Pedro se contentó en cortar la oreja a Malco; pero Santiago pidió fuego del cielo para destruirlos a todos, y reparar la ofensa hecha a su Maestro, al no dejarle detenerse en Samaría.

Dando un salto, por no hacerme interminable entre historias y leyendas, en nuestros días también hoy vibran las jambas de la Puerta de los Perdones, para recibir una arriada de peregrinos, muchos con paso tardo de jinetes, que como siempre, antes de traspasar las puertas de la gran urbe, como a la antigua usanza, se lavarán en los arroyos los pies doloridos, desenmarañarán con peines sus barbas y sus melenas hirsutas, sacudirán el polvo a sus rotos sayales de estambre y a sus esclavinas de cuero, cuidando de que no se desprendan las conchas de las vieiras que les servían para catar el agua fresca en los regatos, y llenar con ellas las calabazas que eran remate de sus bordones…, y al final del Camino, como es costumbre, subir hasta la pequeña cámara para abrazar al Patrón.

El ministro de la Guerra, General Azcárraga, el 20 de julio de 1892, ratifica el exclusivo patronato del Santo Apóstol para el Arma de Caballería por Real Orden. En realidad, dicha designación por el Vicario General Castrense databa de 1846, pero no había sido llevada a la «Gaceta», tal vez por estar muy recientes los fusilamientos en la villa coruñesa de Carral. (Sangriento epílogo de la descabellada sublevación de algunas guarniciones gallegas contra el presidente Narváez).

Vais a la muerte
Con alegria,
Con el galope de la Caballería.

Un grito pone
Fin a la hazaña
Con nuestro lema «¡Santiago y cierra, España!».

Zaragoza marzo 2024.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Blog: generaldavila.com

PALABRAS PRONUCIADAS POR EL GENERAL DE EJÉRCITO JEME DON AMADOR ENSEÑAT Y BEREA CON OCASIÓN DE SU NOMBRAMIENTO COMO “GALLEGO DEL AÑO 2023”.

El General de Ejército D. Amador Enseñat y Berea, Jefe de Estado Mayor del Ejército (JEME), ha sido nombrado «Gallego del año 2023«. Desde este blog quiero transmitirle mi felicitación y hacerles a ustedes partícipes de la buena noticia. Porque no es solo una merecida distinción  personal al JEME sino también una muestra de como el Ejército está en la sociedad y de ella participa; por tanto es una distinción al buen hacer de nuestros soldados.

Pero hay otra razón por la que hoy les traigo sus palabras. A través de ellas conocemos al Jefe del Ejército, su capacidad intelectual y humana. En sus palabras descubrimos una personalidad entregada a su Patria, España, un Mando necesario en momentos como este que atravesamos. Creo de gran interés leer detenidamente su discurso porque en él el General Enseñat va más allá de un simple agradecimiento y muestra las líneas maestras de su Mando.  Algo crucial para nosotros.

Sentido común, moderación, empatía, discreción, realismo, firmeza, honor y humildad… En fin toda una lección de vida.

¡Gracias, mi General! ¡Enhorabuena!
Señoras y Señores, buenas tardes
Sean mis primeras palabras para agradecer al Club de Periodistas Gallegos en Madrid y, en particular a su Presidenta, doña Pilar Falcón, el inmerecido nombramiento de “Gallego del Año 2023”. Supone un inmenso honor pero también, soy consciente,
lleva consigo el compromiso de estar a la altura de tal distinción. Agradezco también a don Ángel Expósito, extraordinario periodista y todavía mejor persona, gran amigo de la milicia, embajador de marca Ejército y del que me precio ser su amigo, como ha demostrado con su más que generosa laudatio. Con laudatios como esta me viene a la mente un dicho gallego: “Onte escoitei falar tan ben de ti, que pensei que xa morreras…!” Espero que la Santa Compaña no salga a mi encuentro.
Mis disculpas por no saber hablar bien gallego. Y ello a pesar de tener presente una caricatura de Castelao, en la que un gallego de la capital decía a otro paisano “Yo soy tan gallego como tú, el gallego no lo hablo, pero lo entiendo…” y el paisano le respondía “igualiño que o meu can, o galego non o fala, pero carallo se o entende!”.
Nací en la ciudad herculina, en el Hospital Militar, mirando al mar por encima de la muralla medieval y a escasos cincuenta metros de la tumba de Sir John Moore en el bello Jardín de San Carlos, en una familia de tradición militar paterna y de raigambre jurídica y musical materna. Los Enseñat, gallegos desde el último cuarto del siglo XIX; los Berea, de incierto origen, lo son, con toda certeza, desde tiempos anteriores. Dios no me concedió oído musical y, el mío,  quizás porque es mi ahijado, se lo doné por entero a mi hermano Fernando, coronel de Artillería, quien es heredero de las dos tradiciones familiares.
Estudié desde los dos años en la Grande Obra de Atocha, de la que mi tía abuela fue fundadora con el venerable don Baltasar Pardal y Vidal, y, más tarde, en los Dominicos. Mi hábitat fue la Ciudad Vieja. Castellano-parlante, como casi todos los coruñeses de la capital, al menos en aquella época, pasé algunos veranos en el pazo de Souto, invitado por una familia amiga, sito en la parroquia de San Fiz de Cerdeiras, del municipio lucense de Begonte, donde conocí y amé la Galicia profunda. Mis anfitriones, finalizando la primera parte de la década de los 70, organizaban una anual “misa en galego”, que oficiaba don Manuel Espiña, y a la que asistían personajes del galleguismo, como Domingo García Sabell o Uxío Novoneira, a los que tuve la oportunidad de conocer, aunque por mi edad, no de tratar. En esa época también era acólito de la parroquia de Santa María y Santiago con don José María Fuciños, hoy Abad de la Colegiata. Entre otras misiones, ayudé en el besamanos del hoy Cardenal don Antonio María Rouco Varela, en su presentación en la Colegiata de Santa María del Campo de A Coruña como Obispo Auxiliar de la diócesis de Santiago de Compostela. ¡Quién me iba a decir a mí que casi 50 años más tarde iba a tener el honor de ser su compañero en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas!
A los 16 años, tras haber fracasado en mi primer intento de ingreso en la Academia General Militar cursé primero de Ciencias Físicas en la Universidad de Santiago de Compostela, viviendo en una Residencia Universitaria acolada a lo que entonces era un Cuartel y hoy la sede del Parlamento Gallego. Disfruté un año de la que hoy es la capital de Galicia, de sus gentes y de sus monumentos, especialmente de la Catedral y la plaza del Obradoiro, regados por el continuo orvallo, de las tazas por las Rúas do Vilar y do Franco y de los cubatas de litro compartidos en los locales cercanos a la Plaza Roja. Tras el feliz ingreso en Zaragoza, comencé a sentir la morriña de mi tierra, ansiando regresar ao meu lar en las vacaciones de verano, Navidad y Semana Santa, ya que los medios de comunicación de entonces (el célebre Sanghai que unía Galicia con Barcelona) no permitían hacerlo en los permisos cortos.
Cuando fui promovido a teniente, no se convocó ninguna vacante en A Coruña, por lo que vine destinado a Madrid, tierra de innegable capacidad y voluntad de acogida, que ya por entonces sus habitantes atendían extraordinariamente el ruego de nuestra Rosalía de “castellanos de Castilla tratade bén aos galegos”. La morriña no desaparecía, a pesar de  regresar muy a menudo a la vivienda familiar y reconfortar mi cuerpo y alma respirando o cheiro do mar cerca de las playas del Orzán y Riazor (por entonces, el Paseo Marítimo no estaba finalizado). Unas lejanías no prolongadas, que impidieron compartir el sentimiento de Rosalía cuando escribía “adiós ríos, adiós fontes, adiós regatos pequenos, adiós vista dos meus ollos,non sei cando nos veremos”, porque a la semana siguiente, a lo sumo en dos, iba a regresar. No obstante, dada la lentitud del tren expreso o de los autobuses cuando no había autovía, habría sido más rápido que me llevasen sus “airiños, airiños, aires”. A medida que me asentaba en
Madrid y las escapadas a Galicia se hacían más esporádicas, reconozco que la morriña me asaltaba y cuando creía oír tocar “as campanas de Bastabales, moríame de soidades”, si bien no hasta el punto de “sin querer tornar a chorar”.
Finalizado el Curso de Estado Mayor en 1996, maté el gusanillo y regresé por dos años a mi Galicia, al ser destinado a la Brigada Aerotransportable en Figueirido, Pontevedra. Disfruté de la preciosa ciudad de Pontevedra, de los paisajes de su provincia y descubrí que las Rías Baixas, aunque menos agrestes, eran tan bellas como las Altas y en verano hacía mejor tiempo.
Que además de los pimientos de Padrón, existían los del Salnés, que maduraban antes aunque también empezaban a picar más pronto que los de Herbón. Las cuestas de Vigo, también impresionante urbe, me parecieron menos empinadas que como las recordaba de niño. Incluso en mi corazón deportivista, hice hueco para los cuadros granate y celeste.
En el período 2000-2001 realicé el Curso de Mando y Estado Mayor Avanzado en el Reino Unido. En mis ocasionales viajes a Londres pude convivir con la emigración, con la que tomaba caldo gallego, lacón con grelos, pulpo a feira o callos con garbanzos. Incluso llegué a coincidir con el fallecido Ernesto Atanes, capellán de la colonia española y fundador de la Bodega de Monterrei Crego e Monaguillo, con sus estupendos caldos de Mencía y Godello. Nuestros paisanos emigrados a esas tierras tenían, como Alejandro Sanz, el corazón partío entre el sueño de regresar a su Galicia natal y la realidad de estar anclados por sus hijos que habían formado sus familias en aquellos lares.
Un año después, pude disfrutar del Centenariazo en el Bernabéu, donde el “Superdepor” nos hizo soñar a todos proclamándose Campeón de la Copa de Su Majestad el Rey ante los que éramos enfervorecidos seguidores, afónicos de cantar A Rianxeira. Hoy, nuestros sueños son otros: que el Deportivo, convertido en “Pobredepor”, ascienda a Segunda División. Parece que este año lo puede conseguir.
De 2013 a 2020, los designios del Mando me llevaron a Granada, donde rehíce mi vida con Eva, quien gusta de nuestra tierra, al menos en verano. Para mitigar la morriña me hice dos Caminos de Santiago, o Camiño inglés, siempre he sido un poco vago pues es el más corto, uno desde Ferrol y otro desde A Coruña, completándolo eso sí hasta Fisterra y Muxía.
En febrero de 2020 regresé a Madrid, donde me he encontrado de forma sorpresiva con el Premio que me han otorgado. Reiterándoles mi agradecimiento, agradezco a la vida haber nacido gallego. Nacer y sentirse gallego imprime carácter, un carácter que ha sido clave en mi vida personal y, especialmente, en la profesional.
Compartiré con ustedes algunos rasgos de nuestra personalidad que me han sido de gran utilidad en ese peregrinaje:
En primer lugar, el sentido común, o noso sentidiño, o fazer as cousas a modiño, nos aporta sensatez, sosiego, templanza, prudencia; claves para analizar sabia y serenamente las cuestiones más complejas y adoptar las decisiones más acertadas.
En segundo lugar, la moderación, que nos hace huir de soluciones extremas y de enfrentamientos innecesarios: si tienes la razón, ¿para qué discutes?; si no la tienes, ¿por qué discutes?
En tercer lugar, la empatía, ponernos en el lugar de los demás, clave para mejorar las relaciones interpersonales y, en el campo de la estrategia y la táctica, para determinar las intenciones y líneas de acción de los posibles adversarios o competidores. Desde la tan tópica como real práctica de responder a una pregunta con otra (la más común ¿por qué me lo preguntas?), hasta la costumbre de responder no lo que pensamos, sino lo que pensamos que el otro piensa.
En cuarto lugar, la discreción, saber ocultar los sentimientos y emociones, reservándolos para el ámbito privado y, en el campo militar, útil para lograr la seguridad de la información. No tiene nada que ver con la indecisión, como a veces se malinterpreta. No voy a caer en el tópico del encuentro con un gallego en la escalera. Me referiré al poeta castellano Ventura Ruiz de Aguilera quien, en una poesía dedicada a Manuel Murguía, marido de Rosalía, decía: “si la gaita gallega el pobre gaitero toca, no acierto a deciros si canta o si llora”.
En quinto lugar, el realismo, a veces identificado como cercano al pesimismo. Rosalía respondía a Ventura Ruiz de Aguilera: “Aunque contenta a gaitiña, o probe gaiteiro toca, eu podo dicirche: non canta, que chora”. Los gallegos no nos dejamos llevar por promesas vacuas ni nos engañamos nosotros mismos con cuentos de la lechera. Ponernos en lo peor tiene, en mi opinión, dos beneficios. En el campo militar, gran predisposición para identificar la hipótesis
más peligrosa del adversario, sobre la que se monta la seguridad. En la vida, no es fuente de tristeza sino de alegría a poco bien que salgan las cosas. Gracias a ello, mucha gente cree equivocadamente que soy optimista y de buen carácter.
En sexto lugar, el relativismo. Nuestra tópica respuesta “depende” es un signo de nuestra aversión por las verdades absolutas, por los axiomas preconcebidos, por las recetas prefabricadas. Cada situación o problema ha de tener su propia solución. No hay dos situaciones iguales. Estamos acostumbrados a analizar en todo momento los diferentes factores y circunstancias para adaptarnos rápidamente a la evolución del escenario.
En séptimo lugar, la firmeza en la defensa de los principios, de los valores que consideramos esenciales e innegociables, como nuestros paisanos defienden los lindes de sus
fincas.
En octavo lugar, nuestra facilidad para acercar posiciones, lograr acuerdos, crear consensos. Como ejemplo, hacerles creer a ingleses y franceses que, en enero de 1809, ambos resultaron vencedores en la que nosotros conocemos como Batalla de Elviña.
En noveno lugar, nuestra humildad y austeridad, nada que ver con la tacañería y sí nacidas del espíritu de la Vírgen de Muxía: “Nosa Señora da Barca, ten o tellado de pedra, ben o pudera ter de ouro, miña Virxe, si quixera”.
En décimo lugar, nuestra tradición matriarcal. Galicia es, sin duda alguna, un matriarcado. Pocos pueblos valoran el trabajo de la mujer como nosotros, entregada trabajar en la casa y el campo, para reemplazar a un marido ausente en la emigración, en la mar, en la taberna haciendo trueques y negocios o simplemente tomando una taza holgazaneando y faltando al compromiso de sus deberes familiares y laborales. ¡Cómo no vamos a valorar a las mujeres si nuestra raza y sangre cuenta, entre otras, con María Pita, Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán, Concepción Arenal, Isabel Zendal o Isabel Barreto, la primera mujer Almirante de la historia de España, glosada en la novela de Eva García, La Casa del Algodón, recientemente
presentada en este Club!
En undécimo lugar, nuestra retranca que no es sorna, ironía, sarcasmo ni burla, pero sí un inteligente sentido del humor, que yo utilizo para enseñar sin ensañar, resaltando las contradicciones o los errores y, a veces, corrigiendo de una forma no especialmente rigurosa, aunque a algunos les duela más la retranca que un castigo. Una estrategia que no da lugar al contrataque, si no es en los mismos términos.
En duodécimo lugar, nuestra multi-identidad. Los gallegos construimos lo nuestro nunca en oposición contra lo de otros, sino integrando; sumando, no dividiendo. Yo me siento profundamente coruñés, que es mi forma de sentirme gallego; profundamente gallego, que es mi forma de sentirme español. No encuentro ningún tipo de problema en vivir apasionadamente estas tres identidades: coruñés, gallego, español; identidades que se refuerzan unas a otras.¡

En decimotercer lugar, nuestra facilidad de integración, relacionada también con nuestra multi-identidad y la propensión a la emigración, para, sin dejar de sentirnos parte de la
tierra de origen, identificarnos con los modos, usos y costumbres de la tierra de acogida, cuando el destino nos ha llevado a vivir y trabajar allende nuestros lares. Por mi parte, he intentado el hermanamiento de la retranca gallega con la malafollá granaína, por ahora sin éxito, aunque mi carácter da buena prueba que la coexistencia de ambos endemismos en una misma persona no es imposible. Sentirse profundamente gallego y, sin dejar de serlo, ser hijo adoptivo de Granada no sólo es posible sino consustancial a nuestra idiosincrasia.
Por último, fruto de todo lo anterior, nuestra predisposición a conformar equipos de trabajo con hombres y mujeres de variada procedencia que nos ayuden a mitigar los excesos o defectos en la puesta en práctica de nuestras singularidades o nos aporten alguna de las, pocas, virtudes de las que los gallegos carecemos. Estoy muy orgulloso de todos mis subordinados, algunos de ellos llegados hoy aquí de Galicia, trabajando en nuestro común empeño de prestar el mejor servicio a España.
Estas catorce características de nuestra forma de ser y sentir me guían a diario para intentar crear ese Ejército de Tierra necesario, eficaz, disponible, resolutivo, cercano y comprometido al que aspiramos. Tengo la impresión de que su ejercicio ha podido ayudar también a que ustedes me hayan considerado equivocadamente merecedor del Premio “Gallego del Año 2023”.
Un premio que agradezco profundamente, que me acerca a la condición de ser “profeta en su tierra”, al provenir de un enclave gallego en la capital de España como es el Club de Periodistas Gallegos en Madrid. A los miembros del Club y a los que sin serlo me han querido acompañar aquí y ahora, muchas gracias de todo corazón.

 

LOS VERSOS DEL CORONEL. TOLEDANOS. Félix Torres Murillo

“¿España indefensa?”: “el corazón de las tinieblas”

En esta sociedad nihilista y hedonista, sin frenos morales o éticos, proliferan los malvados. Muchos de ellos, generalmente los menos dotados, se acogen a la política porque les facilita, rápidamente y sin necesidad de cualificación, un alto nivel de vida, generalmente vitalicio, y un poder e influencia que les pueden acrecentar desproporcionadamente sus patrimonios. Esta gentuza ha transformado el Ágora, santuario de la democracia, metafóricamente hablando, en una pocilga donde algunas de Sus Señorías en vez de debatir sobre los temas políticos con la altura que se espera de los Pater Patriae, también metafóricamente, se dedican a intercambiar excrementos con sus adversarios. Consecuentemente, los partidos políticos,  convertidos en patios de Monipodio, derrochan sus mejores esfuerzos en ejercitar a sus pupilos en todas las técnicas políticas del trile, carterismo y puñalada trapera. Hacía ya mucho tiempo que la política y los políticos no habían alcanzado tal grado de descrédito entre los ciudadanos honestos e informados.

Lo que pasa con estos malvados de pacotilla es que los pierde su egotismo y al final, en vez de pasar a la historia, como quisieran, terminan limpiando letrinas en Alcalá-Meco u otro hotel similar o, lo que es peor, olvidados cuando no despreciados… Y se pierden porque son previsibles… Un ejemplo: sobre la proposición de Ley de Amnistía que, por fin ha sido aprobada,  se ha dicho casi todo  por casi todos, incluso yo, que a mi provecta edad me he convertido en escribidor diletante de este blog, he metido la cuchara en ese plato. Los que no confundimos nuestros deseos con la realidad porque tenemos nuestro ego domesticado, acertamos plenamente  en que la ley sería aprobada para que el Sr. Puigdemont y sus secuaces fueran amnistiados de todos los delitos habidos y por haber relacionados con el “procés”. No nos aplaudimos por el acierto, como hace algún ministro mentecato con su villanía, porque no tiene mérito ya que el Sr. Sánchez es muy previsible. Le sugiero un método fiable para predecir lo que va a hacer ante algún problema. Hagan una lista con las opciones posibles  y escojan aquella que mas favorece al propio Presidente (no al PSOE, ni a la izquierda, y menos a España). Les garantizo un porcentaje de aciertos cercano al cien por cien.

 

Volviendo a la amnistía y, a riesgo de ser simplista, diré que la mayoría de las personas con conocimiento de causa coinciden en que  representa un ataque frontal a España, su Estado democrático y sus ciudadanos. A España, porque un grupo de delincuentes que, con la finalidad de destruir la integridad de la Patria, malversaron caudales públicos, crearon y utilizaron organizaciones terroristas para la lucha callejera con resultado de muerte o traicionaron a su país durante el llamado “procés”, van a ser eximidos de sus delitos y olvidados judicialmente. Al Estado democrático, porque ataca el principio de división de poderes y deslegitima y amenaza a los jueces que encausaron, procesaron o condenaron a los citados delincuentes. Y a los ciudadanos, porque atenta contra el principio constitucional de igualdad entre ellos y al de seguridad jurídica.

 

Como en la mayoría de los casos se analiza el problema desde un punto político o jurídico, me van a permitir que lo haga desde el sentido común. Veamos, Conceptualmente, una medida de gracia de tal magnitud es excepcional y requiere unas situaciones políticas extraordinarias. Expertos nacionales e internacionales señalan como tales los problemas políticos que se generan tras una guerra civil o la transición entre dos formas de gobierno diferentes. Coinciden que es la ultima ratio y debe ser condicionadas a una voluntad de reconciliación, acuerdos políticos y contar con el escrutinio del pueblo (normalmente un referéndum). Tan es así que en el conjunto de países que forman la Unión Europea no se ha producido ninguna desde su fundación (aunque en la exposición de motivos de la proposición de ley se cita algunos casos que no tienen que ver ni con la tipicidad, ni gravedad, ni el alcance de los delitos amnistiables). En España se llevó a cabo una en 1977 para facilitar la Transición  e incluía “todos los actos de intencionalidad política considerados delitos durante la Dictadura”. Lamentablemente, se amnistiaron los delitos de sangre y, como consecuencia, 89 presos de ETA procesados o condenados por terrorismo fueron puestos en libertad y corrieron a reincorporarse a la banda para continuar asesinando (en el año 1980, tres años después de la amnistía, algunos de los  etarras que se benefició de la medida de gracia del Gobierno de UCD asesinaron a tres de los miembros de este partido en el País Vasco).

 

¿Cumple la Ley de Amnistía con las tres condiciones conceptuales que hemos expuesto? La respuesta es negativa: No existe voluntad alguna de reconciliación, porque los encausados, procesados o condenados por su actuación en el “procés” no tienen voluntad de restaurar la convivencia democrática ni el respeto al orden constitucional sino que han manifestado reiteradamente, que seguirán vulnerándolos. La última vez, para no ir más lejos, lo dijeron después de aprobada la citada Ley en el Congreso. Tampoco existen acuerdos políticos entre las fuerzas políticas mayoritarias. Todo el proceso de negociación, absolutamente opaco, ha sido llevado entre un partido político, que ni siquiera tenía la mayoría simple, con los partidos políticos afectados por la medida de gracia. Por último, no cuenta con el respaldo del pueblo, pues las encuestas al respecto son tan contundentes que hasta el Ministro de la presidencia admite que son conscientes que la mayoría de la sociedad está en contra de esta ley.  

 

Ahí no acaba la cosa: los beneficiarios de la amnistía no cumplen ni siquiera los objetivos  que el propio legislador fija en la exposición de motivos de la Ley: (1) se hace en aras del interés general consistente en garantizar la convivencia dentro del Estado de Derecho, (2) generar un contexto social, político e institucional que fomente la estabilidad económica y el progreso cultural y social tanto en Cataluña como en el conjunto de España y (3) servir de base para la superación el conflicto político. Baste considerar las ultimas declaraciones del líder de Junts Sr. Puigdemont, inmediatamente antes y después que se aprobara la Ley, desmintiendo al Gobierno al dejar bien claro que “la Ley de Amnistía no va a procurar la reconciliación social de Cataluña ni dar por zanjadas las pretensiones secesionistas de sus promotores”. Ha defendido, también, el derecho del independentismo catalán a «continuar con el procés» y ha advertido al Sr. Sánchez que «ahora toca negociar pieza a pieza y no dar nada por aprobado, desde los Presupuestos al reconocimiento nacional y el ejercicio de derecho a la autodeterminación». Para más abundamiento, el Sr. Turull, numero dos de Junts,  ha expresado con rotundidad  que “esta ley no soluciona el conflicto político entre Cataluña y el Estado”,  que “el acuerdo de investidura ya preveía que la amnistía era sólo el punto de partida” para iniciar la negociación opaca que Puigdemont quiere emprender con el PSOE en el extranjero, bajo la atenta mirada del mediador internacional, que finalice con que el Estado avale el referéndum de autodeterminación de Cataluña.  En términos parecidos se ha expresado ERC que no quiere perder protagonismo en la política catalana. Pero no son solo palabras,  son hechos:

mientras estaba negociando (?) el PSOE con Junts para lograr la aprobación de la Ley de Amnistía, el Parlamento Catalán ha admitido a trámite (20 de Febrero)  una iniciativa legislativa popular para declarar la independencia con los votos favorables de Junts. Más claro imposible, los delincuentes separatistas no piensan renunciar a nada que no conduzca a la independencia  de Cataluña y la quieren ya, si no es por las buenas lo harán por las malas. Claro, lo que les gustaría es que fuera por las buenas y avalada por el Estado y eso lo ven factible por la debilidad de un Gobierno que tienen secuestrado por siete votos. Como vemos claramente, todo el argumentario socialista para hacernos comulgar con ruedas de molino con la Ley de Amnistía, además de pueril y un insulto a la inteligencia de todo un pueblo, es una MONSTRUOSA MENTIRA para justificar un ataque a la seguridad de España y de los españoles. 

 

La entrada en vigor de la nueva Ley me hace vislumbrar dos escenarios uno, más probable, y otro, más peligroso. El probable, consiste en que el Gobierno,  que sabe perfectamente que la autodeterminación de Cataluña no cabe en el ordenamiento constitucional, no lo autorice pero, a cambio, ceda hasta conseguir para Cataluña una autonomía tan amplia que funcione al margen del Estado y tan sumamente financiada que, según creen, contentará a los separatistas. ¿Cómo reaccionarán los separatistas? Insisten, erre que erre, en continuar el procés, pero sabiendo la situación de ventaja que les proporciona la derogación del delito de sedición  y la rebaja del de malversación, llevada a cabo hace dos años por el por el Gobierno socialista, además de la certeza de que al haber sido amnistiados no son reincidentes y la convicción de que si se les ha amnistiado ya una vez, ¿porqué no otra más? ¿En qué se traducirá esta situación de ventaja? Muy probablemente, en la elevación del umbral de inseguridad ciudadana hasta un límite en que no baste la aplicación del Articulo 155 de la Constitución y el Estado tenga que recurrir a otras medidas coercitivas que, frente a la violencia de los separatistas, pongan en peligro muchas vidas y bienes de los ciudadanos. El segundo escenario, el mas peligroso, consiste en que el Gobierno autorice un referéndum de autodeterminación de Cataluña, bien a las claras o con alguna artimaña retórica. En ese caso, se produciría una ruptura flagrante del orden constitucional que obligaría a tomar medidas extraordinarias para restaurarlo, con la consiguiente crisis política que devendría, muy probablemente, en una gravísima crisis de seguridad ciudadana en todo el territorio nacional de imprevisibles consecuencias.

 

Pueden producirse, también, otros escenarios, pero muy improbables: (1) Que no pudiera aplicarse la ley de amnistía y Junts dejara caer al Gobierno central.(2) Que, tras haberse beneficiado el separatismo de los efectos de la amnistía, no consiguiera obtener las concesiones que pretende dejando caer al Gobierno central. (3) Que el Propio Gobierno central abrumado por las presiones separatistas tratara de pactar con el principal partido de la oposición o convocara nuevas elecciones .etc.,etc. En esos casos, en que no se pone en peligro el orden constitucional ni la seguridad de España y los españoles, la situación política podría reconducirse por medios normales. Pero, en los dos escenarios el probable o el peligroso, los responsables políticos y funcionarios públicos que nos habrían abocado a ellos, se convertirían en unos MALVADOS, PREVARICADORES Y TRAIDORES, mereciendo el desprecio del conjunto de la sociedad  y su puesta a disposición de la justicia.

 

Manuel Castro Zotano

General retirado

 

LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD. Rafael Dávila Álvarez

 

Si, También «La guerra es la paz» y «La ignorancia es la fuerza».

El primer síntoma de una dictadura es el miedo. El que hay en España es de libro. Es un silogismo cuya conclusión les dejo a su inteligencia.

Miedo a mirar, a escuchar, a escribir, a hablar y hasta a pensar.

Prefiero 1984. Lo sabes y luchas. Aquí te diviertes y no hay ayer ni mañana.

La situación es de tal calibre que la misma justicia da miedo. Más miedo que la guerra.

Es un miedo impensable que está en todas partes. Recorre los sistemas de arriba a bajo y al contrario. Miedo mutuo y por tanto desconfianza.

Temes al que está arriba, a tu lado o abajo. Cualquiera lanza contra ti, a favor tuyo, o te entibia. A todos los niveles ocurre.

El tema es muy complejo, pero cada vez esto se parece más a un Estado policial. Eso de la libertad es un camelo. Si te roban, por ejemplo en la tienda o incluso el idioma, lo mejor no es recurrir a la Justicia, sino cerrar la tienda y hablar otro idioma, aunque te arruines. Ellos se encargarán de arruinarte si no lo haces y será mucho peor.

Es un miedo peor que a las armas ¡tan conocidas! Y con ellas nos meten aún más miedo, amenazante; no hagan caso, forma parte de su juego contra la libertad. Contra ellos no hay forma de defenderse y te vas muriendo poco a poco relleno de sus promesas de una falsa lucha que los enriquece.

El gran negocio en estos momentos es la información. Estamos encadenados a ella y es dominada por el que ostenta el Poder, todo el Poder, incluso cuando no gobierna ya que su virus queda dentro haciendo su labor.

Para que se me entienda: 1984.

En España solo hay que repasar desde 1978. Nos lo creímos, pero los dosieres han engordado desde entonces lo suficiente. Muchos lo saben y callan. Otros se sorprenden. Hay imbéciles que dicen que valen más por lo que callan que por lo que cuentan. Imbéciles del ¡Ay si yo contara! Los que saben sonríen: «Otro».

Alguno queda sorprendido al comprobar de manera indirecta que sobre él se sabe todo y que es aprovechado cuando menos se lo esperaba o cuando más fuerte se creía.

El miedo recorre las editoriales. Lanzan carnada para atraer a los peces mientras pescan en otro lugar. La información no está en los Servicios de Inteligencia, sino en otro tipo de «servicios» en los que hay préstamos y hasta hipotecas. Podríamos hacer una larga lista desde 1978. Hagan un repaso y verán que siempre son los mismos. Es hereditario.

Opinan que si nos dejasen ser libres acabaríamos con la especie humana. No nos merecemos, según esa filosofía, ser libres. Puedes ser libre el mismo tiempo que duras sin respirar. Más no.

Claro que al final de todo esto te preguntas: ¿A qué tienes miedo? Y respondes que a nadie. ¿Y quién es nadie? Y respondes que lo busques en la Odisea.

¿Por qué no eres libre? Contesto con El Discurso sobre la servidumbre de Étienne de La Boétie. ¡Menuda pesadez y trabajo eso de ser libre!

Resulta que dicen que venimos de un sistema dictatorial donde la libertad estaba controlada y dosificada. ¡Coño! ¿Y esto que c… es?

Que si hablabas todo se sabía y te señalaba la justicia. ¡Coño! ¿Quien manda en la Fiscalía?

Que la prensa estaba controlada. Permítanme que me ría.

Que no había Ley sino imposición. En nada ha cambiado.

Y decían que España era una grande y libre. Pues mira en eso sí que hemos cambiado. Ni grande ni libre.

Ahora sin duda que la libertad es la esclavitud, la guerra es la paz y la ignorancia es la fuerza.

1984 no: 2024.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com