En el día de San José esposo de la Inmaculada Virgen María.
Van ustedes a llamarme pesado, pero ¡qué le voy a hacer!, no tengo más remedio que contarles algo del acto de la entrega al Simpecado de Málaga La Caleta de mi faja de General.
Para empezar: los agradecimientos. Son tantos y tan profundos que solo les diré que después de muchos años asistiendo a importantes y destacadas celebraciones solemnes, la del sábado pasado resplandece como si fuese la primera comunión de un Cadete. Cariño mezclado con emoción son ingredientes incomparables.
Empecemos por el asombro que me produjo una bellísima y joven Málaga, una novia en primavera, repleta de alegría y cariño, de gente amable que gozaba de su paz, ternura y belleza, ¿cómo no va a ser la ciudad preferida del mundo para vivir?
Gracias por ello, por tenerla así, y por acompañarme a su Alcalde Francisco de la Torre Prados y a su teniente de Alcalde María Teresa Porras. ¡Gracias Málaga!
Para un general ya retirado en sus armas y centrado en las letras no pudo haber mayor honor que ser acompañado en este acto por el Jefe de nuestro querido Ejército, el General de Ejército Amador Enseñat y Berea, Jefe de Estado Mayor del Ejército. Ustedes comprenden lo emotivo que para mi fue su asistencia y llenaría este artículo destacando sus virtudes no solo militares, sino humanas. ¡Gracias mi General!
No quería irme de Málaga, del vínculo tan entrañable que me ha unido a todos y cada uno de los hermanos del Simpecado de Málaga La Caleta. Nuestra Señora del Rocío nos ha unido por los siglos de los siglos.
No voy a alargarme, sino solo a darle las gracias a todos los que el sábado rezábamos juntos, hermanados a los pies del Simpecado y le pedíamos a Nuestra Señora, aparte de eso de cada uno, por nuestra querida España.
A los que estuvieron y a los que no, a los que quisieron, a los que me escribieron, a los que rezaron, a todos…
Hermandades Rocieras, Hermandades de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil, Hermandad de de Legionarios de Honor, Hermandades de antiguos Caballeros Legionarios, Málaga, Fuengirola, Almería, Hermandad de la Virgen de las Angustias de Vélez Málaga, amigos de todas partes; y ¡cómo no! Hermano Mayor José Antonio Martín, Rocieros del Simpecado, amigos y hermanos, vuestro cariño presidió cada instante y amenazo con volver: GRACIAS.
Les dejo las palabras que pronuncié en el acto de donación de mi faja a la Bendita y Santísima Virgen del Rocío en el Simpecado de Málaga La Caleta.
Fue un soldado del Tercio; cuando era/oficio de españoles ver la muerte/como un servicio más de honra y suerte/amiga del más bravo y compañera.
Cavaba para tumba la trinchera/más que para salvarse.Tierra inerte/echa para descanso del mas fuerte./Siempre juntas la muerte y la bandera.
Encontró el cuadro; lo sacó del suelo./Se arrodillaron todos bajo el Cielo/de la noche de Holanda oscura y fría.
Y no hubo novedad. De madrugada/se heló el mar y/sobre el agua helada/desfiló una vez más la infantería».
Esta bella poesía que acabo de leerles escrita por el Coronel Luis López Anglada habla de lo ocurrido hace ya muchos años -7 diciembre 1585-cuando los soldados españoles del Tercio de Bobadilla estaban en peligro de muerte allá en Empel (Holanda).
El sábado 7 de diciembre de 1.585, la situación era desesperada, según cuenta la tradición:
Un devoto soldado español hacía un hoyo en el dique para guardarse debajo de la tierra del mucho aire que hacía junto a su tienda y cerca de la iglesia de Empel, a las primeras azadonadas que comenzó a dar para cavar la tierra saltó una imagen de la limpísima y pura Concepción de Nuestra Señora, pintada en una tabla, tan vivos y limpios los colores y matices como si se hubiera acabado de hacer. Como si hubiera descubierto un tesoro acuden de las tiendas cercanas. Vuela allá el mismo Maestre de Campo Bobadilla.
Llévanla pues como en procesión al templo entre las banderas la adoran pecho por tierra todos: y ruegan a la Madre de los Ejércitos que pues es la que solo podía hacerlo, quiera librar a sus soldados de aquella asechanzas de elementos y enemigos: que tenían por prenda de su libertad cercana su imagen entregada piadosamente cuando menos imaginaban y más necesidad tenían, que prosiguiese y llevase a cabo su beneficio”.
“Pusieron la tabla en una pared de la iglesia, frontero de las banderas, y el Padre Fray García de Santisteban hizo luego que todos los soldados le dijesen una Salve, y lo continuaban muy de ordinario. Este tesoro tan rico que descubrieron debajo de la tierra fue un divino nuncio del bien, que por intercesión de la Virgen María, esperaban en su bendito día”.
Alguien dijo aquello: “Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro”.
La devoción a la Virgen María de la Infantería española tiene su origen en este periodo en las advocaciones del Rosario y la Inmaculada Concepción.
Las Reales Ordenanzas de Carlos III harían de precepto el rezo del rosario por compañías.
El Milagro de Empel propagó en la Infantería española la devoción a la Inmaculada.
En Lepanto el 7 de octubre de 1571 las tropas embarcadas antes de la batalla rezaron el rosario. Pio V había encomendado la flota española a la Santísima Virgen. Intercesora la Virgen. La de Infantería. La Señora de El Santo Rosario.
Por todo esto hoy digo: ¡Dios te Salve, María! Acepta la ofrenda que este General te hace porque Tu Señora eres la única Capitana al mando.
Este es un acto de fe y de amor. De agradecimiento. Un acto de devoción y agradecimiento a María Santísima del Rocío en ese espejo en el que se nos aparece “EL BENDITO SIMPECADO”.
Si les he contado esta historia inicial es porque cuando se cumplen ya unos años se ve que la vida le lleva a uno por caminos conocidos, pero también por vericuetos, trochas y sendas, que conducen a inesperados lugares…, pero luego aparecen las razones.
¿Qué hago yo aquí ante el Bendito Simpecado de Málaga La Caleta? Ante María Santísima del Rocío.
En mis primeras palabras he intentado acercar y ver la vinculación de un infante, de un soldado, con la Virgen del Rocío. El milagro de la aparición de la Virgen de las Rocinas, la Virgen del Rocío de la lluvia, la Reina de las Marismas, lo asimilo al milagro que les he contado de la Inmaculada aparecida a los soldados en una tabla de madera. El pastorcillo divino bien es el equivalente al soldado que a la Virgen se encomienda, pero es que en ambas apariciones se da el caso curioso del sine labe concepta, sin pecado concebida. Es la Inmaculada Concepción de la Virgen, es La Bandera de la Virgen, el SIMPECADO ante quien juramos nuestra fe. Es mi Virgen Inmaculada, mi Patrona y la de ustedes…, entonces, es cuando empiezas a pensar en el porqué del recorrido hasta este día de hoy. ¿Tendrá Ella algo que ver? No tengo duda.
Miren: mis raíces andaluzas son por parte de toda la familia de mi madre, mi hermana se llama Rocío y dos sobrinas llevan ese nombre. Hace ya muchos años cuando yo era un joven oficial y preparaba mi Estado Mayor hicimos unos ejercicios en los que coincidimos con el Rocío Chico que mucho tiene que ver con aquellos soldados españoles en Holanda.
En el Congreso Mariano y Mariológico de 1992 los Reyes de España junto a la Condesa de Barcelona, María de las Mercedes, madre del rey Juan Carlos y gran devota de la Virgen, vivieron el gozo de una emotiva misa rociera en las marismas, siendo aclamados por los numerosos fieles y peregrinos allí congregados. Por primera vez en la historia de la Hermandad Matriz un monarca le daba el respaldo de la más alta institución del Estado, lo que confirió especial trascendencia al acto. Allí estaba este que les habla, Ayudante de Campo del Rey, y por ahí anda mi foto.
Bueno las causalidades se van juntando hasta que mi hijo pequeño me habla un día del Simpecado de la Caleta de Málaga. ¡Dios mío, Málaga! ¡La Legión por cada esquina! Málaga, Vélez Málaga, Alhaurín, Marbella… La Virgen de las Angustias de Vélez Málaga lleva mi bastón de Mando, parte de mi se ha quedado por estas tierras.
¿Donar mi faja al Simpecado de Málaga? ¿Una Faja Legionaria que ha acompañado al Cristo de la Buena Muerte al menos tres noches completas de Jueves Santo?
No es una petición que acepto. Es una orden que cumplo. El Bendito Simpecado de Málaga La Caleta llevará, si así lo quiere la Hermandad, la faja de este general.
Vengo a entregar este símbolo de Mando, pero que no es mío sino de mis soldados, de los soldados de España, de la fe en su Inmaculada, y con ese sine labe concepta, a la sin pecado concebida le devolvemos su símbolo, que es el de Nuestra Capitana, la que siempre nos acompañó y acompaña en nuestro caminar por las marismas de la vida, como blanca paloma de la sabiduría y la paz.
Si nos admiten seremos uno más en el camino, queremos ser rocieros y acompañarles hasta Almonte. Que el Bendito Simpecado de Málaga La Caleta nos acompañe y proteja. Esta no es una historia de guerras, sino de luchas por la paz tan necesaria en estos momentos y es por ello que en el momento de la donación le pedimos a la Blanca Paloma que ilumine los corazones de los que mandan, partorcillo divino de los que sufren, y que ella sea la verdadera y única generala de la paz y la convivencia.
Que esa faja de general signifique a Sus Divinos pies los deseos de esta Hermandad, de tener como guía y mando la bandera de su Simpecado expresión de una vida en paz y concordia.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
19 marzo 2024



























