Traición. Andrés Manrique. Teniente (R.)

Un delito es una conducta sancionable, una infracción cometida por quien no respeta la Ley, la incumple en diversos grados de imputabilidad ycomo tal sufre condena y es posible que salga de ella rehabilitado, pero ¿y la traición?

El traidor no es un delincuente más. La traición es el más alto grado en la escala del crimen. Es el acto más grave que se puede cometer contra la propia nación. Es el acto cuya sanción no ha de tener ningún tipo de atenuantes. El traidor tiene interiorizada la maldad y aun sufriendo sanción y condena, nunca se rehabilitará.

La traición y la cobardía van unidas. El traidor siempre es un cobarde que arguye razonamientos falsos para justificar su felonía y deslealtad para con los suyos. Siempre, en todo tiempo y lugar, en todo pueblo y nación fueron acreedores de los más altos desprecios.

Juan Soldado no se alarma, pues España en esto no está sola y siempre tuvo traidores que intentaron minarla. Las huestes de Don Pelayo, combatientes hispanos y antecesores de nuestros actuales ejércitos, no se arredraron ante la ocupación peninsular por parte del sarraceno.Ocho siglos costó la recuperación de la península que, con malas artes y complicidades de traidores, nos arrebataron. No cejaron los nuestros hasta conseguir la victoria final.

Juan Soldado recuerda que siglos después el emperador francés también utilizó artimañas y argucias para ocupar el suelo patrio español. La buena fe de los españoles fue traicionada por unos y otros. De forma ignominiosa el francés se quedó en España contando con colaboracionistas y traidores, pero fueron más los que con orgullo se impusieron al que hasta ese momento era invencible. A falta de efectivos suficientes, los españoles, el pueblo en armas, logró la victoria. Cinco años costó aquello, pero misión cumplida de nuevo. En este caso el felón, el mayor de todos, quedó impune.

  Juan Soldado, repasando nuestra historia, recuerda los intentos, no de invasión como los anteriores, pero sí de secesión territorial que ha sufrido España. Los mismos no pudieron ser tildados de otra forma más que de alta traición y por ello tuvieron la contundente respuesta armada que merecía el caso.

Juan Soldado, ve similitudes a lo expuesto anteriormente con la situación actual española. La deslealtad, ruindad y vileza de unos junto a la indignidad de otros no presagian buenos momentos en un futuro no muy lejano. Teme que se repitan episodios del pasado, pero con la esperanza de ser combatidos con contundencia y sin menoscabo para nuestra nación. Así debe ser. Quienes ya comenzaron esta ignominiosa afrenta al Estado han de pagar por ello. De no ser así se sentaría un mal precedente para quienes quieren corroer las bases y fundamentos de nuestra nación, que son muchos.

Juan Soldado quiere recordar a todos que España siempre tuvo tantos bravos soldados como integrantes en sus filas. Constantes y repetidas muestras de valor y patriotismo dieron siempre los nuestros. Y, dicho esto, recuerda que son ellos quienes tienen como misión la de garantizar la soberanía e independencia de España, así como la de defender su integridad territorial y la Constitución como norma máxima de obligado cumplimiento. Ellos solo cumplen órdenes y, si las reciben, no cejaran en su cumplimiento hasta la victoria final.

Quien quiera ver en Juan Soldado y los suyos rasgos de patrioterismo, que abandone tal idea pues no es esa una de sus características, les guía únicamente el juramento empeñado.

España ha de conservar intacto su honor y su dignidad, aunque algunos de sus malos hijos se empeñen en lo contrario.

La milicia acata y cumple.

Haya paz. Un saludo.

Andrés ManriqueTeniente (R.)

Blog: generaldavila.com

17 julio 2018

La verdad y la mentira Andrés Manrique.- Teniente (R)

¿Qué es verdad? ¿Qué es mentira? ¡Vaya dilema! A menudo escuchamos eso de “esta es mi verdad” y uno piensa si hay más de una verdad. Verdad absoluta, verdad relativa, verdad objetiva, media verdad.Probablemente este dilema nos lo aclararía la filosofía pero, empleando el lenguaje de la calle, llegaremos a una  mejor comprensión del término. Veamos.

“Entre la verdad y la mentira no hay más que cuatro dedos, que no es más que lo que dista la oreja del ojo. Porque lo que te contaron puede ser mentira si te quieren engañar,  pero lo que tú has visto con tus propios ojos sabes que es cierto…..”

No viene al caso el autor de esta frase pero creemos que es irrefutable y acertada.

Cada díaaparecen nuevos términos en el lenguaje, incluidos ya en la RAE algunos de ellos, que no son más que eufemismos que nos desvían de la realidad de los hechos. Una realidad por todos conocida pero que se intenta enmascarar. Ejemplo de ello es el término “posverdad” que no es más que una manipulación de la realidad con ánimo de influir y acercarnos a un determinado pesebre. Es decir, mentira y falsedad.

Juan Soldado es un ciudadano más, de los de a pie, de los que pisa la calle a diario y con los ojos bien abiertos, de los que no se creen todo lo que escucha (más bien casi nada) si no de los que, atentos a la actualidad, digieren ésta con razonamientos.

Juan Soldado, respecto a lo que a él más le interesa,no ve más que manipulación y constante descrédito de nuestras F.A.s por parte de demagogos, manipuladores y divulgadores de esa “posverdad”. Asiste cada día a los razonamientos de los “anti todo” desconocedores de la realidad. Hablan del acoso a nuestras soldados, de ideologías extremistas en nuestras filas, corrupción generalizada, escasa utilidad, estamento privilegiado, excesivo gasto…..Todo falsedades en un momento en que juzgan a malversadores, defraudadores y ladrones de toda estirpe. Todo cuando la falta de valores éticos nos anega y desborda. Todo cuando la incoherencia y falsedad es la moneda de curso legal en algunos representantes públicos que proponen estilos de vida del que ellos huyen. Se ha instalado en la sociedad el agravio, el insulto gratuito (y gratis) y la difamación lanzada sobre el vecino de la cual es imposible defenderse. Todo vale.Aún no cayó la gota que colma su vaso, pero la ve próxima.

Juan Soldado sabe que las F.A.s son actualmente una de las instituciones más valoradas por los españoles y ese es su mayor activo. La opinión del español de bien le sirve de acicate y la del farsante y manipulador no merma ni un ápice su alta moral. Sabe que en sus filas se respeta a la mujer, sabe que en su seno, en el ámbito privado, hay pluralidad ideológica, pero que en cualquier caso “cada uno será lo que quiera”, eso sí,  acatando el orden jerárquico y la imprescindible disciplina por la que siempre se guió la milicia. Sabe que la milicia profesa los valores que echa en falta en el resto de la sociedad.

Las Fuerzas Armadas han intervenido, intervienen e intervendrán allá donde sean requeridas. Y lo harán como siempre lo hicieron, con abnegación, espíritu de sacrificio y voluntad de servicio. Esto no se lo han contado al pueblo español, esto lo ven los ciudadanos con sus propios ojos día a día, ajenos a los que, con su “posverdad”, les intentan manipular.

Juan Soldado solo pide a los españoles que estén atentos, que escuchen con atención y pasen las noticias por el tamiz, pero en cualquier caso que tengan los ojos bien abiertos, pues lo que vean a través de ellos sabrán que es lo cierto.

Disfruten de la semana de las Fuerzas Armadas, de los actos que se celebren, de su desfile pues allí verán ciudadanos ejemplares, de los de VERDAD.

Acatar y cumplir.

Un saludo.

Andrés Manrique Teniente (R.)

Blog: generaldavila.com

29 mayo 2018

Memoria y desagradecidos. Andrés Manrique.- Teniente (R.)

En octubre de 1957 el valenciano río Turia se desbordaba ocasionando una de las mayores catástrofes que conoce la ciudad. Miles de soldados acudieron para atenuar sus efectos y por ello fueron llamados la “quinta del barro”. Valencia prácticamente sucumbió bajo las aguas, y el ejército, al servicio de la población de la que se nutre, dio la cara una vez más.

Mientras esto ocurría en Valencia en el África Occidental Española (A.O.E.: Ifni-Sahara Español-Cabo Juby o Villa Bens), se estaban produciendo los primeros ataques de las Bandas Armadas de Liberación (B.A.L.) a los puestos militares españoles en la zona. Se enviaron tropas expedicionarias para reforzar aquellas  guarniciones. A Valencia le correspondió el envío del Bon, de Maniobras del Regimiento de Infantería Guadalajara nº20 para ir a combatir al enemigo al inhóspito desierto sahariano. Así de esta forma se pasó, sin solución de continuidad, de labores de rescate y apoyo a la población civil durante casi dos meses  a misiones de combate. Embarcaron desconociendo su destino final, irían donde fueran necesarios.

Meses después de la riada, el Ayuntamiento de Valencia creó la “Medalla de la gratitud de Valencia” siendo entregada tanto a civiles como a militares que colaboraron en la normalización de la ciudad. Las instituciones no se olvidaron de su Ejército.

Aun cuando las FA,s no necesitan,para el cumplimiento del deber, la continua expresión de gratitud del pueblo al que sirven, sí en cambio supone un acicate y aliento para el mismo. En cualquier caso la ingratitud y el olvido de un pueblo, parte de él o de sus instituciones hacia sus servidores define con meridiana claridad a las mismas. Viene este comentario a que no siempre ocurrieron comportamientos,como el del ayuntamiento valenciano, ante desastres de la magnitud al narrado.

Juan Soldado recuerda aquel agosto de 1983 cuando las incesantes lluvias caídas en Bilbao y aledaños hicieron que se desbordara el Nervión cinco metros por encima de su cauce. Más de cuarenta muertos y desaparecidos y doscientos mil millones de pesetas en pérdidas fue el resultado de tales inundaciones. Al igual que en Valencia trece mil soldados colaboraron en labores a favor de la población ante tal desgracia.

Cuando, treinta años después se celebraron jornadas en recuerdo y conmemoración de aquellos aciagos días de 1983, algunas instituciones y representantes de la  ciudadanía se olvidaron de aquellos soldados que colaboraron como otros muchos en labores para minimizar la tragedia.

Juan Soldado por el respeto y decoro debido hacia los lectores de este blog silencia sus sentimientos hacia los responsables de tal olvido.

Juan Soldado sabe y aprecia a esos vizcaínos que sí estuvieron a la altura que se esperaba de ellos y que supieron agradecer al conjunto de las FA,s la labor que desarrollaron frente a la catástrofe en unos momentos en los que la garra terrorista se hacía más evidente.

Vaya aquí el testimonio de agradecimiento, entre muchos miles, de la señora Mar:

Debería haberlo hecho hace muchos años pero de hoy no pasa, quiero agradecer a todos y cada uno de los que fuisteis a Llodio para ayudarnos, sobre todo a esos jovencísimos soldados que aunque algunos les humillaban seguían luchando por nosotros, a mí personalmente me ayudasteis a poder salir de allí y poder ir al hospital para nacer mi hija, siempre estáis y estaréis en mi corazón, muchísimas gracias”.

La milicia acata y cumple. Un saludo.

Andrés Manrique

Teniente (R.)

Blog: generaldavila.com

26 abril 2018

Sobre Derechos y Deberes, Prioridades.- Andrés Manrique Gutiérrez (Cuarenta años de Suboficial, hoy Teniente en la Reserva)

(Cuarenta años de oficio de suboficial, hoy teniente en la reserva)

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Andrés Manrique

No en pocas ocasiones he sostenido conversaciones del siguiente tenor:

  • Adolfo, ¿Tú escribes por ahí, no?
  • Si, en el blog “General Dávila”-
  • Ah sí, el blog de los generales…”-

Pues créanme que no es cierto, al menos no lo es del todo, puesto que en este blog escriben muchos colaboradores, civiles y militares siempre bajo un objetivo común: España nuestra patria indivisible y los valores que representan las Fuerzas Armadas. Queremos un blog abierto a todos, dentro de las limitaciones que nos imponen nuestras capacidades técnicas y patrimoniales. No olviden que el blog General Dávila es una iniciativa absolutamente altruista sin ningún ánimo de lucro.

Hoy tengo el privilegio de presentar a un nuevo colaborador. Se trata de Andrés Manrique, otro viejo soldado que desde que ingresó en la Academia General Básica de Suboficiales en el año 1976, y después de haber recorrido todo el escalafón de suboficiales, haber desempeñado ocho destinos y no pocas especialidades, tras 38 años de servicio activo como suboficial y dos años en situación de reserva, ha sido promovido al empleo de Teniente.  Paralelamente a su actividad profesional, cursó estudios de sicología y derecho en la UNED,  trastocados por los cambios de destino pero que le proporcionaron lo que Andrés modestamente denomina “un barniz universitario”. Hoy, desde la reserva contempla con una mezcla de racionalidad y nostalgia la realidad cambiante de la sociedad y la milicia que le ha tocado vivir

Andrés Manrique se define a sí mismo y a todo lo que ha hecho como “normal”, pero hay un aspecto de su personalidad muy singular que me voy a permitir dar a conocer a nuestros lectores, porque sus compañeros y amigos, que son muchos y de todos los ámbitos, conocen bien. Más que un aficionado, es un auténtico apasionado de la historia militar, en particular de las vicisitudes de las unidades militares españolas en Africa, de la que no es solo un voraz lector, sino un impenitente viajero por el norte de Marruecos, Ifni y el Sahara. Es un gran conocedor del territorio. Me atrevería a decir que no hay cuartel, posición, campo de batalla que no haya visitado personalmente a lo largo de los 32 años que lleva recorriendo estos territorios. En coche, en moto o incluso en autobús; solo, en compañía de su  familia, o con amigos, como en su último viaje en el que tuve la suerte de acompañarle con nuestro común amigo el Gral. Vicente Bataller la pasada primavera y del que dejé una reseña en este blog. A lo largo de aquel viaje fui testigo de sus conocimientos detallados y precisos, su humanidad con los nativos, en muchas de cuyas casas (y haimas) es recibido como una persona a la vez cercana e impresionante, como un auténtico amigo

Fruto de este viaje nació la amistad sincera que nos profesamos y que hoy, por la calidad de la persona y el valor de su estilo les presento a Vds. Les invito pues a disfrutar de las reflexiones de este veterano, por lo demás, orgulloso de haberse granjeado la amistad de la mayoría de sus compañeros de todos los empleos y escalas, de los que obtiene reflexiones, nada distantes del sentir general común de la milicia, y que pondrá en boca de su personaje: Juan soldado.

Con su particular estilo, que se inspira en el “VISUS MILITIS” que les ofrecemos cada semana, traslada y da voz a un Juan Soldado, un soldado anónimo al que Andrés atribuye las virtudes y peculiaridades del profesional de la milicia desde la óptica de las experiencias y responsabilidades  que a él le tocó afrontar en su vida militar. Hoy desde su apartada atalaya con moderación pone en boca de Juan soldado su pensamiento y opinión sobre asuntos que fueron parte de su formación y que la actualidad se empeña en cambiar. Escéptico, moderado, y crítico ofrece una visión de la realidad que sintoniza en lo sustancial del resto de escritores del blog

Bienvenido Andrés a este blog. Seguro que seremos muchos los que seguiremos tus reflexiones. ¡Ah! y que sirva también de motivo de lectura para tu nieta Claudia, cuya generación y futuro tanto nos preocupa.

 

Adolfo Coloma GB (R.) del ET

Presentamos su primer artículo

 

 

LA MIRADA DE JUAN SOLDADO

Sobre Derechos y Deberes, Prioridades.-

Andrés Manrique Gutiérrez.- Teniente (R.)

foto-2-bandera-de-pie Alguien, sin duda con amplia experiencia, se atrevió a decir:

«Un Ejercito cuyos soldados conozcan teórica y prácticamente las obligaciones respectivas a cada clase dominará, sin duda alguna, a otro más organizado e instruido aun cuando fuera superior en número […]»

Juan Soldado siempre ha sabido de los derechos inherentes a estar enrolado en la milicia. Sabía también que muchos serían los sacrificios y obligaciones, sabía que lo más importante era cumplir la misión encomendada y actuar «conforme a las reglas de comportamiento del militar que se basan en valores tradicionales de la milicia». Era consciente que la balanza se inclinaría más sobre las obligaciones…sabía que esto no era fácil.

Derechos y obligaciones son conceptos que podríamos tildar de antagónicos, pues unos facilitan acciones y otros las restringen o prohíben. Mientras que de los derechos somos acreedores, los deberes nos obligan. Juan Soldado desconoce si hay equilibrio entre ambos, desconoce si eso sería positivo y si sería posible de contabilizar, pero no le importa para su reflexión.

Juan Soldado siempre fue consciente de que antes de saber y exigir sus derechos era más importante aprender sus obligaciones puesto que mientras éstas se las exigirían desde el primer momento los derechos, a los que es acreedor, podría ejercerlos o no, incluso podría elegir el momento de su exigencia, tiempo habría. Y no es que Juan Soldado se plantee hacer dejación de sus derechos, ni mucho menos, lo que se plantea es un problema de prioridades y establece las que le parecen más razonables, aplicando el criterio, aunque solo sea, del sentido práctico.

A Juan Soldado, veterano pero no caduco, el olfato le dice que este orden de prioridades no es el actual y piensa si no habría que recordárselo al bisoño.

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Andrés Manrique

Teniente (R.)